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Cien preguntas y respuestas sobre la investigación del camino verdadero

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44. ¿Se refiere el juicio de los últimos días mencionado en la Biblia a la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días?

La respuesta de la palabra de Dios:

Algunos creen que Dios puede en algún momento venir a la tierra y aparecerse al hombre, tras lo cual juzgar personalmente a toda la humanidad, probándola uno por uno sin omitir a nadie. Los que piensan de esta manera no conocen esta etapa de la obra de encarnación. Dios no juzga al hombre uno por uno y no prueba al hombre uno por uno; hacerlo así no sería la obra de juicio. ¿No es la corrupción de toda la humanidad la misma? ¿No es toda la esencia del hombre la misma? Lo que se juzga es la esencia corrupta de la humanidad, la esencia del hombre que Satanás corrompió y todos los pecados del hombre. Dios no juzga los errores frívolos e insignificantes del hombre. La obra de juicio es representativa y no se lleva a cabo especialmente para una cierta persona, más bien, es la obra en la que un grupo de personas es juzgado con el fin de representar el juicio de toda la humanidad. Al llevar a cabo personalmente Su obra en un grupo de personas, Dios en la carne usa Su obra para representar la obra de toda la humanidad, después de lo cual se extiende gradualmente. La obra de juicio también es así. Dios no juzga a una cierta clase de persona o a un cierto grupo de personas, sino que juzga la injusticia de toda la humanidad, la oposición del hombre a Dios, por ejemplo, o la irreverencia del hombre contra Él o la rebelión a la obra de Dios, etc. Lo que se juzga es la esencia de la humanidad en su oposición a Dios y esta obra es la obra de conquista de los últimos días. La obra y la palabra del Dios encarnado de las que el hombre es testigo, son la obra de juicio ante el gran trono blanco durante los últimos días, que el hombre concibió durante el tiempo pasado. La obra que actualmente está haciendo el Dios encarnado es exactamente el juicio ante el gran trono blanco. El Dios encarnado de hoy es el Dios que juzga a toda la humanidad durante los últimos días. Esta carne y Su obra, palabras y carácter completo son la totalidad de Él. Aunque la esfera de Su obra es limitada, y no involucra de manera directa todo el universo, la sustancia de la obra de juicio es el juicio directo de toda la humanidad; no es la obra que se emprende sólo por China o para un pequeño número de personas. Durante la obra de Dios en la carne, aunque la esfera de esta obra no involucra todo el universo, representa la obra de todo el universo y después de que Él concluya la obra dentro de la esfera de la obra de Su carne, de inmediato expandirá esta obra a todo el universo, de la misma manera que el evangelio de Jesús se esparció a todo el universo después de Su resurrección y ascensión. Independientemente de si es la obra del Espíritu o la obra de la carne, es la obra que se lleva a cabo dentro de una esfera limitada pero que representa la obra de todo el universo. Durante los últimos días, Dios aparece para hacer Su obra usando Su identidad encarnada y Dios en la carne es el Dios que juzga al hombre ante el gran trono blanco. Independientemente de si Él es el Espíritu o la carne, el que hace la obra de juicio es el Dios que juzga a la humanidad durante los últimos días. Esto se define basándose en Su obra y no se define de acuerdo a Su apariencia externa u otros diversos factores. Aunque el hombre tiene nociones de estas palabras, nadie puede negar el hecho del juicio de Dios encarnado y la conquista de toda la humanidad. Independientemente de cómo se evalúen, los hechos son, después de todo, hechos. Nadie puede decir que, “Dios hace la obra pero la carne no es Dios”. Esto es absurdo, porque esta obra nadie la puede hacer excepto Dios en la carne. […] porque esta obra nadie la puede hacer excepto Dios en la carne. Puesto que esta obra ya se ha terminado, después de esta obra la obra del juicio de Dios para el hombre no aparecerá por segunda vez; el segundo Dios encarnado ya ha terminado toda la obra de toda la gestión y no habrá una cuarta etapa de la obra de Dios. Porque el que es juzgado es el hombre, el hombre que es de la carne y se ha corrompido, y no es el espíritu de Satanás el que es juzgado directamente, la obra de juicio no se lleva a cabo en el mundo espiritual sino entre los hombres. Nadie es más adecuado y está más calificado que Dios en la carne para hacer la obra de juzgar la corrupción de la carne del hombre. Si el juicio lo llevara a cabo directamente el Espíritu de Dios, entonces no lo abarcaría todo. Además, sería difícil que el hombre aceptara esta obra, porque el Espíritu no puede venir cara a cara con el hombre y, por esta razón, los efectos no serían inmediatos, mucho menos el hombre sería capaz de contemplar con mayor claridad el carácter de Dios que no ofende. Satanás sólo puede ser completamente derrotado si Dios en la carne juzga la corrupción de la humanidad. Al ser igual que el hombre poseyendo una humanidad normal, Dios en la carne puede juzgar directamente la injusticia del hombre; esta es la marca de Su santidad innata y Su ser extraordinario. Sólo Dios está calificado y en la posición de juzgar al hombre porque Él es poseedor de la verdad y la justicia y por eso es capaz de juzgar al hombre. Los que no tienen la verdad y la justicia no son aptos para juzgar a los demás. Si esta obra la hiciera el Espíritu de Dios, entonces no sería una victoria sobre Satanás. Por naturaleza el Espíritu es más exaltado que los seres mortales y por naturaleza el Espíritu de Dios es santo y victorioso sobre la carne. Si el Espíritu hiciera esta obra directamente, no sería capaz de juzgar toda la desobediencia del hombre y no podría revelar toda la injusticia del hombre. Porque la obra de juicio también se lleva a cabo por las nociones que el hombre tiene de Dios y el hombre nunca ha tenido ninguna noción del Espíritu y así el Espíritu es incapaz de revelar mejor la injusticia del hombre, mucho menos de descubrir por completo tal injusticia. El Dios encarnado es el enemigo de todos aquellos que no lo conocen. Por medio de juzgar las nociones del hombre y su oposición a Él, descubre toda la desobediencia de la humanidad. Los efectos de Su obra en la carne son más aparentes que los de la obra del Espíritu. Y así, el juicio de toda la humanidad no lo lleva a cabo directamente el Espíritu sino que es la obra del Dios encarnado.

de ‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”

Como ya se dijo antes, el juicio comenzará por la casa de Dios. Este “juicio” se refiere al juicio que Dios hace hoy en aquellos que vienen ante Su trono en los últimos días. Tal vez haya aquellos que creen en imaginaciones sobrenaturales, como aquella de que cuando hayan llegado los últimos días, Dios va a poner una gran mesa en los cielos en la que pondrá un mantel blanco, entonces Dios se sentará sobre un gran trono y todos los hombres se arrodillarán en el suelo. Dios entonces revelará todos los pecados que pesan sobre cada uno para determinar si ascenderá al cielo o será enviado al lago que arde con fuego y azufre. No importa cuáles sean las imaginaciones del hombre, la esencia de la obra de Dios no se puede alterar. Las imaginaciones del hombre no son nada sino los conceptos de los pensamientos del hombre que vienen de su cerebro, resumidos y asociados por lo que el hombre ha visto y escuchado. Por lo tanto, Yo digo, no importa qué tan brillantes puedan ser las imágenes concebidas, no son más que un dibujo y no son un sustituto para el plan de la obra de Dios. Después de todo, el hombre ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo puede entonces entender los pensamientos de Dios? El hombre concibe que la obra de juicio que Dios hace es especialmente fantástica. El hombre cree que ya que es Dios mismo el que hace la obra del juicio, entonces debe ser de la escala más tremenda e incomprensible para los mortales; debe retumbar por los cielos y sacudir la tierra, de otro modo, ¿cómo puede ser la obra de juicio que Dios hace? El hombre cree que como esta es la obra del juicio, entonces Dios debe ser particularmente imponente y majestuoso mientras obra, y los que son juzgados deben estar aullando con lágrimas y sobre sus rodillas implorando misericordia. La escena debe ser una gran vista y muy llamativa… Todos imaginan que la obra de juicio que Dios hace es extraordinariamente maravillosa. ¿Sabes, sin embargo, que mucho antes que Dios comenzara la obra de juicio entre los hombres, todavía estabas acurrucado en el nido acogedor? ¿Sabes que en el momento en que creas que la obra de juicio de Dios esté empezando oficialmente ya será el momento de que Dios haga un cielo y una tierra nuevos? En ese momento, tal vez sólo hayas entendido el significado de la vida, pero la obra inmisericorde del castigo de Dios te llevará, todavía dormitando, al infierno. Sólo entonces de repente te darás cuenta de que la obra de juicio de Dios ya habrá concluido.

[…] Cuando se trata de la palabra “juicio”, pensarás en las palabras que Jehová habló en todos los lugares y las palabras de reprensión que Jesús les habló a los fariseos. Aunque estas palabras son severas, no son el juicio que Dios le hace al hombre; estas palabras son sólo las que habló Dios en diferentes ambientes, es decir, escenarios diferentes y no se parecen a las palabras que Cristo habla mientras juzga al hombre en los últimos días. En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esa forma de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace. Si no consideras que estas verdades sean importantes y constantemente piensas en evitarlas o en un nuevo camino separado de ellas, entonces digo que eres un grave pecador. Si tienes fe en Dios, pero no buscas la verdad o la voluntad de Dios, ni amas el camino que te acerca a Dios, entonces digo que eres uno que está tratando de evadir el juicio. Eres un títere y un traidor que huye del gran trono blanco, y Dios no permitirá a ninguno de los rebeldes que escapen de Su vista. Tales hombres recibirán un castigo aún más severo. Los que vienen ante Dios para ser juzgados y han sido purificados por siempre vivirán en el reino de Dios. Por supuesto, esto es en el futuro.

de ‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

La obra de conquista presente es una obra cuyo propósito es hacer obvio cuál será el final del hombre. ¿Por qué digo que el castigo y el juicio de hoy son el juicio delante del gran trono blanco de los últimos días? ¿No ves esto? ¿Por qué es la obra de conquista la última etapa? ¿No lo es precisamente para hacer manifiesto cómo terminará cada clase de hombre? ¿No lo es para permitir a todos, en el transcurso de la obra conquistadora de castigo y juicio, mostrar su verdadera naturaleza y ser clasificados después según su tipo? En lugar de decir que esto es conquistar a la humanidad, podría ser mejor decir que es mostrar cómo acabará cada clase de hombre. Esto es, juzgar sus pecados y mostrar después los diversos tipos de hombre, decidiendo de esta forma si son malvados o justos. Después de la obra conquistadora llega la de recompensar el bien y castigar el mal: las personas que obedecen completamente, los totalmente conquistados, serán colocados en el siguiente paso de la difusión de la obra a todo el universo; los no conquistados serán puestos en las tinieblas y encontrarán calamidad. Así, el hombre se clasificará según su tipo, los hacedores de maldad agrupados con el mal, para nunca más ver la luz del sol, y los justos agrupados con el bien, para recibir luz y vivir eternamente en la luz.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

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