2. Objetivo y significado de que Dios se haya encarnado en China para obrar en los últimos días

Las palabras relevantes de Dios:

La obra de Jehová fue la creación del mundo, el principio; esta etapa de la obra es el final de la misma, la conclusión. Al principio, la obra de Dios se llevó a cabo entre los escogidos de Israel, y fue el comienzo de una nueva época en el más santo de todos los lugares. La última etapa de la obra se lleva a cabo en el más inmundo de todos los países, para juzgar al mundo y poner fin a la era. En la primera etapa, la obra de Dios se llevó a cabo en el más brillante de todos los lugares, y la última etapa tiene lugar en el más oscuro de todos ellos; estas tinieblas serán eliminadas, se traerá la luz y todas las personas serán conquistadas. Cuando las personas de este, el más inmundo y oscuro de todos los lugares, hayan sido conquistadas, y toda la población haya reconocido que hay un Dios, que es el Dios verdadero, y toda persona haya sido totalmente convencida, esta realidad se usará para llevar a cabo la obra de conquista en todo el universo. Esta etapa de la obra es simbólica: una vez que haya finalizado la obra de esta era, la de seis mil años de gestión llegará a un completo final. Una vez conquistados los que pertenecen al lugar más oscuro de los lugares, sobra decir que también ocurrirá lo mismo en todas partes. Por tanto, sólo la obra de conquista en China conlleva un simbolismo significativo. China personifica a todas las fuerzas de las tinieblas, y el pueblo chino representa a todos los que son de la carne, de Satanás, y de la carne y la sangre. El pueblo chino es el que ha sido más corrompido por el gran dragón rojo, el que se opone a Dios con más fuerza, el que tiene una humanidad más vulgar e inmunda y, por tanto, es el arquetipo de toda la humanidad corrupta. Esto no quiere decir que otros países no tengan problemas en absoluto; las nociones del hombre son todas iguales, y aunque las personas de estos países puedan ser de un buen calibre, si no conocen a Dios entonces es que se oponen a Él. ¿Por qué se opusieron también los judíos a Dios y le desafiaron? ¿Por qué se opusieron a Él los fariseos? ¿Por qué traicionó Judas a Jesús? En ese momento, muchos de los discípulos no conocían a Jesús. ¿Por qué, tras ser crucificado y resucitar, las personas seguían sin creer en Él? ¿No es igual la desobediencia del hombre? Simplemente, se hace un ejemplo del pueblo de China, y cuando este sea conquistado sus gentes pasarán a ser modelos y muestras, y servirán de referencia para los demás. ¿Por qué he dicho siempre que sois un apéndice a Mi plan de gestión? Es en el pueblo de China donde la corrupción, la inmundicia, la injusticia, la oposición y la rebeldía se manifiestan de manera más completa y se revelan en todas sus diversas formas. Por un lado, son de pobre calibre, y por otro, sus vidas y su mentalidad son retrógradas, y sus hábitos, su entorno social, su familia de nacimiento son pobres y de lo más atrasado. Su estatus también es bajo. La obra en este lugar es simbólica, y después de que esta obra de prueba se haya llevado a cabo en su totalidad, la obra de Dios subsiguiente irá mucho mejor. Si esta etapa de la misma puede completarse, la subsiguiente no admite discusión. Una vez que esta etapa de la obra se haya cumplido, se habrá logrado por completo un gran éxito, y la obra de conquista a lo largo de todo el universo habrá llegado a su entero fin. De hecho, una vez que la obra entre vosotros haya sido exitosa, esto equivaldrá al éxito a lo largo de todo el universo. Este es el sentido de por qué quiero que actuéis como un modelo y una muestra.

Extracto de ‘La visión de la obra de Dios (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Obrar ahora en los descendientes de Moab es salvar a aquellos que han caído en la más grande oscuridad. Aunque fueron maldecidos, Dios está dispuesto a obtener la gloria a partir de ellos, pues, al principio, todos eran personas que no tenían a Dios en su corazón; solo hacer que quienes no tienen a Dios en su corazón lo obedezcan y lo amen es una verdadera conquista, y el fruto de tal obra es el más valioso y el más convincente. Solo esto es obtener gloria; esta es la gloria que Dios quiere obtener en los últimos días. Aunque estas personas son de una posición inferior, que ahora sean capaces de obtener una salvación tan grande, es, verdaderamente, una elevación hecha por Dios. Esta obra tiene mucho sentido, y Él gana a estas personas a través del juicio. No es Su intención castigar a estas personas, sino salvarlas. Si Él siguiera haciendo la obra de conquista en Israel durante los últimos días, esto sería inútil; aunque diera fruto, no tendría valor ni gran importancia, y Él no sería capaz de obtener toda la gloria. Él está obrando en vosotros, en los que han caído en el más oscuro de los lugares, en los más retrógrados. Estas personas no reconocen que hay un Dios ni lo han sabido nunca. Satanás ha corrompido a estas criaturas hasta el punto de olvidar a Dios. Satanás las ha cegado y no saben en absoluto que hay un Dios en el cielo. En vuestro corazón, todos adoráis ídolos y adoráis a Satanás; ¿no sois las personas más inferiores, las más retrógradas? Sois lo más bajo de la carne, sin ninguna libertad personal, y también sufrís dificultades. También sois las personas en el nivel más bajo de esta sociedad, sin ninguna libertad de culto. Aquí yace la relevancia de obrar en vosotros.

Extracto de ‘La relevancia de salvar a los descendientes de Moab’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando Dios vino a la tierra, Él no era del mundo, ni se hizo carne con el fin de disfrutar del mundo. El lugar en el que obrar revelaría Su carácter y el que más sentido tendría es el lugar en el que Él nació. Sea una tierra santa o inmunda, e independientemente de dónde obre, Él es santo. Él creó todo lo que hay en el mundo, aunque todo ha sido corrompido por Satanás. Sin embargo, todas las cosas siguen perteneciéndole a Él; todas están en Sus manos. Llega a una tierra inmunda y obra ahí para revelar Su santidad; Él hace esto solamente en aras de Su obra, lo cual significa que soporta gran humillación para llevar a cabo dicha obra con el fin de salvar a las personas de esta tierra inmunda. Esto se hace para dar testimonio, en beneficio de toda la humanidad. Lo que tal obra muestra a las personas es la justicia de Dios y puede exhibir de mejor manera la supremacía de Dios. Su grandeza y Su rectitud se manifiestan en la salvación de un grupo de personas en situación precaria a quienes otros desprecian. Nacer en una tierra inmunda no prueba, en absoluto, que Él sea inferior; simplemente permite que toda la creación vea Su grandeza y Su amor sincero por la humanidad. Cuanto más lo hace, más revela Su amor puro, Su amor perfecto por el hombre.

Extracto de ‘La relevancia de salvar a los descendientes de Moab’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios ha hecho de este grupo de personas el único foco de Su obra a través de todo el universo. Él ha sacrificado toda la sangre de Su corazón por vosotros; Él ha reclamado y os ha dado toda la obra del Espíritu en todo el universo. Por eso os digo que sois los afortunados. Más aun, Él ha trasladado Su gloria de Israel, Su pueblo elegido, a vosotros, y hará que el propósito de Su plan se manifieste completamente a través de este grupo. Por lo tanto, vosotros sois los que vais a recibir la herencia de Dios y, es más, sois los herederos de la gloria de Dios. Tal vez todos recordáis estas palabras: “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”. Todos habéis oído estas palabras antes, sin embargo, ninguno de vosotros comprendió su verdadero significado, del que hoy en día ya sois profundamente conscientes. Dios cumplirá estas palabras durante los últimos días y se cumplirán en aquellos que han sido brutalmente perseguidos por el gran dragón rojo en la tierra donde yace enroscado. El gran dragón rojo persigue a Dios y es Su enemigo, y por lo tanto, en esta tierra, los que creen en Dios son sometidos a humillación y opresión y, como resultado, las palabras de Dios se cumplirán en este grupo de personas. Al estar situado en una tierra que se opone a Dios, toda Su obra se enfrenta a tremendos obstáculos y cumplir muchas de Sus palabras lleva tiempo; así, la gente es refinada a causa de las palabras de Dios, lo que también forma parte del sufrimiento. Es tremendamente difícil para Dios llevar a cabo Su obra en la tierra del gran dragón rojo, pero es a través de esta dificultad que Dios realiza una etapa de Su obra, para manifestar Su sabiduría y acciones maravillosas, y usa esta oportunidad para hacer que este grupo de personas sean completadas. Dios lleva a cabo Su obra de purificación y conquista mediante el sufrimiento, calibre y todo el carácter satánico de la gente en esta tierra inmunda, de tal manera que Él pueda obtener la gloria y así ganarse a los que dan testimonio de Sus obras. Este es el significado completo de todos los sacrificios que Dios ha hecho por este grupo de personas. Es decir, Dios hace la obra de conquista a través de aquellos que se oponen a Él, y sólo así se puede poner de manifiesto el gran poder de Dios. En otras palabras, sólo los que están en la tierra impura son dignos de heredar la gloria de Dios, y sólo esto puede resaltar el gran poder de Dios. Por eso digo que es de la tierra impura y de aquellos que viven en ella de donde se obtiene la gloria de Dios. Tal es Su voluntad. La etapa de la obra de Jesús era la misma; Él solamente podía ser glorificado entre aquellos fariseos que lo persiguieron. Si no hubiese sido por la persecución de los fariseos y por la traición de Judas, Jesús no habría sido ridiculizado o calumniado, ni mucho menos crucificado, y por tanto no hubiese obtenido la gloria. Donde Dios obra en cada Era, y donde Él realiza Su obra en la carne, allí es donde Él obtiene la gloria y donde gana a quienes Él tiene intención de ganarse. Este es el plan de la obra de Dios, y esta es Su gestión.

En el plan de Dios de varios miles de años, dos partes de obra se realizan en la carne. En primer lugar está la obra de la crucifixión, por la cual Él es glorificado; la otra es la obra de la conquista y la perfección en los últimos días, por la cual Él es glorificado. Esta es la gestión de Dios. Así, no consideréis un tema sencillo la obra de Dios o la labor que os ha encomendado. Todos vosotros sois herederos de la relevancia superior y eterna de la gloria de Dios, y esto fue ordenado especialmente por Dios. De las dos partes de Su gloria, una se manifiesta en vosotros; la totalidad de una de las partes de la gloria de Dios ha sido conferida a vosotros para que pueda ser vuestra herencia. Esta es la exaltación de Dios y también el plan que Él predeterminó hace mucho tiempo. Dada la magnitud de la obra que Dios ha hecho en la tierra donde reside el gran dragón rojo, si se traslada a otra parte esta obra, hace mucho tiempo que hubiese dado grandes frutos y que hubiese sido aceptada fácilmente por el hombre. Además, esta obra sería demasiado fácil de aceptar para los clérigos de Occidente que creen en Dios, porque la etapa de la obra de Jesús sirve como precedente. Por este motivo Él no puede alcanzar esta etapa de la obra de glorificación en otro lugar, ser apoyada por la gente y reconocida por las naciones, no puede arraigarse. Esta es, precisamente, la extraordinaria importancia que esta etapa de la obra contiene en esta tierra.

Extracto de ‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios es el Señor de toda la creación

(Un capítulo selecto de la Palabra de Dios)

Una etapa de la obra de las dos eras anteriores tuvo lugar en Israel y la otra en Judea. En general, ninguna etapa de esta obra abandonó Israel y cada etapa fue llevada a cabo entre el primer pueblo escogido. Consecuentemente, los israelitas creen que Jehová Dios solo es el Dios de los israelitas. Como Jesús obró en Judea, donde llevó a cabo la obra de la crucifixión, los judíos lo consideran el Redentor del pueblo judío. Ellos piensan que Él es únicamente el Rey de los judíos y de ningún otro pueblo, que Él no es el Señor que redime a los ingleses, o a los americanos, sino el que redime a los israelitas, y que redimió a los judíos en Israel. En realidad, Dios es el Señor de todas las cosas. Él es el Dios de toda creación. No es tan solo el Dios de los israelitas ni el de los judíos; es el Dios de toda la creación. Las dos etapas anteriores de Su obra tuvieron lugar en Israel, lo que ha dado lugar a que las personas tengan ciertas nociones. Algunos creen que Jehová hizo Su obra en Israel y que Jesús mismo llevó a cabo Su obra en Judea, y que, adicionalmente, se encarnó para obrar, y cualquiera que sea el caso, esta obra no se extendió más allá de Israel. Dios no obró en los egipcios o los indios; solo lo hizo en los israelitas. Las personas se forman así diversas nociones y delimitan la obra de Dios dentro de un ámbito determinado. Dicen que, cuando Dios obra, debe hacerlo en medio del pueblo escogido y en Israel; que salvo por los israelitas, Dios no obra en nadie más, ni hay mayor alcance de Su obra. Son especialmente estrictos al mantener a raya a Dios encarnado y no permitirle moverse más allá los límites de Israel. ¿No son todos estos conceptos meramente humanos? Dios hizo los cielos, la tierra y todas las cosas, toda la creación; ¿cómo podría entonces limitar Su obra únicamente a Israel? En ese caso, ¿para qué haría toda la creación? Él creó el mundo entero y ha llevado a cabo Su plan de gestión de seis mil años, no solo en Israel, sino también en cada persona del universo. Independientemente de si vive en China, los Estados Unidos, el Reino Unido o Rusia, cada persona es descendiente de Adán; Dios las ha hecho a todas. Ninguna de ellas puede escaparse de los límites de la creación, y ninguna puede quitarse la etiqueta de “descendiente de Adán”. Todas son criaturas de Dios, y todas son la descendencia de Adán; también son los descendientes corruptos de Adán y Eva. No solo los israelitas son la creación de Dios, sino todas las personas; la cuestión es que algunos han sido maldecidos, y otros bendecidos. Los israelitas tienen muchas cosas aceptables; Dios obró en ellos al principio porque eran los menos corruptos. Los chinos no pueden ni siquiera comparase con ellos; son muy inferiores. Así pues, Dios obró inicialmente entre el pueblo de Israel, y la segunda etapa de Su obra solo se llevó a cabo en Judea, y esto dio lugar a muchas nociones y normas entre los hombres. De hecho, si Dios tuviera que actuar de acuerdo a nociones humanas, solo sería el Dios de los israelitas y, así, sería incapaz de expandir Su obra a las naciones gentiles, porque solo sería el Dios de los israelitas y no el Dios de toda la creación. Las profecías dijeron que el nombre de Jehová sería magnificado en las naciones gentiles, que se difundiría en ellas. ¿Por qué se profetizó esto? Si Dios fuera solo el Dios de los israelitas, solo obraría en Israel. Además, no difundiría esta obra, y no haría esta profecía. Como sí la hizo, extenderá, sin duda alguna, Su obra entre las naciones gentiles y entre cada nación y pueblo. Como afirmó esto, lo debe hacer. Este es Su plan, porque Él es el Señor que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y el Dios de toda creación. Independientemente de si obra entre los israelitas o por toda Judea, la obra que hace es la de todo el universo y toda la humanidad. La obra que hace hoy en la nación del gran dragón rojo —en una nación gentil— sigue siendo la de toda la humanidad. Israel pudo ser la base para Su obra en la tierra; de igual forma, China puede también convertirse en la base para Su obra entre las naciones gentiles. ¿No ha cumplido ahora la profecía de que “el nombre de Jehová será engrandecido entre las naciones gentiles”? El primer paso de Su obra entre las naciones gentiles es esta obra que Él hace en la nación del gran dragón rojo. Que Dios encarnado obre en esta tierra y entre estas personas malditas contradice particularmente las nociones humanas; estas personas son las más humildes, no valen nada y Jehová las abandonó inicialmente. Las personas pueden ser abandonadas por otras personas, pero si lo son por Dios, entonces no habrá nadie con menos estatus y con menos valor. El que una criatura de Dios sea poseída por Satanás o abandonada por la gente es muy doloroso; pero el que una criatura sea abandonada por el Creador significa que su estatus no puede ser más bajo. Los descendientes de Moab fueron maldecidos y nacieron en ese país atrasado; sin duda, de entre toda la gente bajo la influencia de las tinieblas, los descendientes de Moab son las personas con el estatus más bajo. Por tanto, como estas personas han tenido el estatus más bajo, la obra realizada en ellas es la más capaz de destruir las nociones humanas, y es también la más beneficiosa para todo este plan de gestión de seis mil años de Dios. Hacer esta obra entre estas personas es la mejor manera de destruir nociones humanas, y con esto Dios lanza una era; con esto destruye todas las nociones humanas; con esto termina la obra de toda la Era de la Gracia. Su primera obra se llevó a cabo en Judea, dentro de los límites de Israel; entre las naciones gentiles no hizo obra para lanzar una era nueva. La etapa final de obra no solo se lleva a cabo entre los gentiles, sino que, más aún entre esas personas que han sido maldecidas. Este aspecto es la evidencia más capaz de humillar a Satanás y así, Dios “se vuelve” el Dios de toda la creación en el universo, el Señor de todas las cosas, el objeto de adoración para todo lo que tenga vida.

Hay actualmente algunos que siguen sin entender qué obra nueva ha empezado Dios. Él ha dado paso a un nuevo comienzo entre las naciones gentiles. Él ha empezado una era nueva y ha iniciado obra nueva, y está haciendo esta obra entre los descendientes de Moab. ¿No es esta Su obra más nueva? Nadie ha experimentado esta obra en toda la historia. Nadie ha oído de ella ni tan siquiera, y ni mucho menos la ha apreciado. La sabiduría, lo maravilloso, lo insondable, la grandez y la santidad de Dios se manifiestan todos a través de esta etapa de obra: la obra de los últimos días. ¿No es esto una obra nueva que está destruyendo las nociones humanas? Hay algunos que piensan así: “Si Dios maldijo a Moab y dijo que abandonaría a sus descendientes, ¿cómo podría salvarlos ahora?”. Estos son los gentiles que fueron malditos y expulsados de Israel; los israelitas los llamaban “perros gentiles”. En la opinión de todos, no son solo perros gentiles, sino aun peor, los hijos de destrucción; es decir, no son el pueblo escogido de Dios. Aunque hayan nacido dentro de los límites de Israel, no forman parte de su pueblo y fueron expulsados a naciones gentiles. Son las personas más bajas de todas. Precisamente porque son los más bajos entre la humanidad, Dios lleva a cabo Su obra de lanzar una nueva era entre ellos, pues ellos representan a la humanidad corrupta. La obra de Dios es selectiva y enfocada; la obra que Él hace en estas personas es también obra que se realiza en la creación. Noé era una criatura de Dios, así como sus descendientes. Cualquiera en el mundo que tenga carne y sangre es una criatura de Dios. La obra de Dios va dirigida a toda la creación; no depende de si uno ha sido maldito después de haber sido creado. Su obra de gestión se dirige a toda la creación, no a esas personas escogidas que no han sido malditas. Como Dios desea llevar a cabo Su obra en medio de Su creación, Él lo hará sin duda hasta su terminación exitosa, y Él obrará entre esas personas que son beneficiosas para Su obra. Por tanto, destruye todas las convenciones cuando obra entre las personas; ¡para Él, las palabras “maldito”, “castigado” y “bendito” no tienen sentido! El pueblo judío es bueno, y también lo es el pueblo escogido de Israel; son personas de un buen calibre y humanidad. Al principio, Jehová lanzó Su obra entre ellos y llevó a cabo Su obra más antigua, pero no tendría sentido hacer la obra de conquistarlos en la actualidad. Aunque ellos también puedan ser parte de la creación y tengan muchos aspectos positivos, no tendría sentido llevar a cabo esta etapa de la obra entre ellos. Dios no sería capaz de conquistar a las personas, ni podría convencer a toda la creación, y esto es justamente el motivo por el que Su obra pasó a estas personas de la nación del gran dragón rojo. Lo más importante aquí es Su lanzamiento de una era, Su destrucción de todas las normas y todas las naciones humanas y Su finalización de la obra de toda la Era de la Gracia. Si Su obra actual se llevara a cabo entre los israelitas, cuando Su plan de gestión de seis mil años llegara a su fin, todos creerían que Dios es solo el Dios de los israelitas, que solo estos son el pueblo escogido de Dios, que solo ellos merecen heredar la bendición y la promesa de Dios. La encarnación de Dios durante los últimos días en una nación gentil del país del gran dragón rojo; cumple Su obra en la que Dios es el Dios de toda la creación; completa toda Su obra de gestión, y acaba la parte central de Su obra en la nación del gran dragón rojo. El núcleo de estas tres etapas de obra es la salvación del hombre, concretamente, hacer que toda la creación adore al Creador. Por tanto, cada etapa de obra tiene mucho sentido; Dios no hace nada que no tenga sentido o valor. Por un lado, esta etapa de la obra da paso a una nueva era y concluya las dos anteriores; por otro, destruye todas las naciones humanas y todas las viejas formas de creencia y conocimiento humanos. La obra de las dos eras anteriores se llevó a cabo de acuerdo a conceptos humanos diferentes; esta etapa, sin embargo, elimina completamente los mismos, conquistando de esta forma completamente a la humanidad. A través de la conquista de los descendientes de Moab y la obra llevada a cabo entre ellos, Dios conquistará a todas las personas en todo el universo. Este es el sentido más profundo de esta etapa de Su obra, y el aspecto más valioso de la misma. Aunque sepas que tu propia condición es baja y que vales poco, seguirás sintiendo que te has encontrado con la cosa más gozosa: has heredado una gran bendición, recibido una gran promesa, puedes ayudar a realizar esta gran obra de Dios. Has contemplado Su verdadero rostro, conocer Su carácter inherente, y haces Su voluntad. Las dos etapas anteriores de la obra de Dios se llevaron a cabo en Israel. Si esta etapa de Su obra durante los últimos días también se llevase a cabo entre los israelitas, no solo toda la creación creería que solo estos eran el pueblo escogido de Dios, sino que todo el plan de gestión de Dios no conseguiría su efecto deseado. Durante el período en el que las dos etapas de Su obra se llevaron a cabo en Israel, no se realizó ninguna obra nueva, ni ninguna obra de lanzamiento de una nueva era, entre las naciones gentiles. La etapa de obra actual, la obra de lanzamiento de una era nueva, se lleva a cabo primero entre las naciones gentiles, y adicionalmente, se realiza inicialmente entre los descendientes de Moab, y así se lanza la era completa. Dios ha destruido cualquier conocimiento contenido en las naciones humanas y no ha permitido que quede ninguna de ellas. En Su obra de conquista ha destruido las nociones humanas, esas formas viejas y anteriores de conocimiento humano. Deja que las personas vean que con Dios no hay reglas, que no hay nada viejo en Él, que la obra que hace está totalmente liberada, es totalmente libre, y que Él acierta en todo lo que hace. Debes someterte completamente a cualquier obra que Él haga entre de la creación. Toda la obra que hace tiene sentido y se hace de acuerdo a Su propia voluntad y sabiduría, y no según las elecciones y nociones humanas. Si algo es beneficioso para Su obra, lo hace; si algo no lo es, no lo hace, ¡por muy bueno que sea! Él obra y selecciona a los destinatarios y el lugar de Su obra de acuerdo al sentido y el propósito de la misma. Él no se ciñe a normas pasadas cuando obra, ni sigue viejas fórmulas. En su lugar, planifica Su obra según el significado de la misma. En última instancia alcanzará un efecto sincero y la meta anticipada. Si no entiendes estas cosas hoy, esta obra no tendrá ningún efecto en ti.

de “La Palabra manifestada en carne”

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Pero después de que Dios se hiciera carne, hablaba a la humanidad desde la perspectiva del hombre, y este diálogo procedía el alcance de la esfera espiritual y lo sobrepasaba. Él podía expresar Su carácter, Su voluntad y Su actitud divinos por medio de cosas que los humanos podían imaginar, ver y encontrarse en sus vidas; usando métodos que estos podían aceptar, en un lenguaje que podían entender, y un conocimiento que podían comprender, para permitirles saber y conocer a Dios, comprender Su sentido y Sus estándares exigidos dentro del alcance de su capacidad, en la medida en que fueran capaces.

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