Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 3: Los que aman la verdad tienen un camino que seguir

1. Que las condiciones de las personas sean normales depende de que éstas amen o no la verdad

Muchas personas han sacado a colación la siguiente cuestión: después de la comunión de arriba, sienten que lo tienen todo claro como el agua, se hacen más fuertes y no tienen sentimientos de negatividad. Sin embargo, tales condiciones sólo permanecen durante unos diez días, tras lo cual ya no pueden mantener unas condiciones normales. ¿Cuál es el problema? ¿Habéis pensado alguna vez cuál es la causa de éste? ¿Por qué son tus condiciones tan buenas durante esos primeros diez días aproximadamente? Algunos afirman que éste es el resultado de no enfocarse en la verdad. Pero, entonces, ¿cómo habrías alcanzado semejante nivel de normalidad después de escuchar la comunicación? ¿Por qué estabas tan contento después de escuchar la verdad? Algunos dicen que se debe a la obra del Espíritu Santo. Entonces, ¿por qué se detiene la obra del Espíritu Santo después de, más o menos, diez días? Algunos afirman que se debe a que se vuelven ociosos y dejan de esforzarse para seguir progresando hacia nuevos niveles. ¿Por qué, pues, ocurriría esto aun cuando las personas intentan progresar? ¿Por qué no está obrando tampoco el Espíritu Santo? ¿Acaso no intentabas progresar hacia nuevos niveles? ¿Por qué, pues, no está el Espíritu Santo manos a la obra? Las razones que las personas dan no se ajustan a la realidad. Aquí, debemos suscitar la idea siguiente: esté el Espíritu Santo obrando o no, la propia colaboración de las personas no puede pasarse por alto. Las personas que tienen clara la verdad y la aman, serán siempre capaces de permanecer en un estado de normalidad, independientemente de que el Espíritu Santo esté obrando o no. En cuanto a quienes no aman la verdad —aunque la verdad esté particularmente clara para ellas e incluso aunque el Espíritu Santo obre de forma extraordinaria—, existe un límite en la verdad que ellos puedan practicar y en la cantidad de tiempo durante el cual puedan hacerlo. Al margen de ese tiempo, no hacen más que manifestar su propia naturaleza y sus intereses personales. Por consiguiente, que las condiciones de una persona alcancen o no un nivel de normalidad, y que ésta pueda o no poner la verdad en práctica no queda determinado exclusivamente por que el Espíritu Santo esté obrando ni por que tenga clara la verdad, sino que depende más bien de que esté dispuesta o no a practicar la verdad y de que la ame o no.

Normalmente, una persona oye la verdad y, durante un tiempo, todo le parece muy normal; en ese tiempo de normalidad, la verdad está elevando tus condiciones a la normalidad. Te está haciendo consciente de tu propia naturaleza corrupta; tu corazón está feliz y liberado, y tus condiciones dan un cambio a mejor. Sin embargo, transcurrido un tiempo, algo podría confundirte; la verdad se oscurece en ti y tú, sin darte cuenta, la relegas al fondo de tu mente; no intentas buscar a Dios en tus actos y actúas en todo según tu propia voluntad y sin intención alguna de practicar la verdad. Conforme pasa el tiempo, pierdes la verdad que tenías. Manifiestas constantemente tu propia naturaleza, y no le das la más mínima oportunidad al Espíritu Santo para que obre en ti; nunca buscas las intenciones de Dios; y hasta cuando te acercas a Él, te estás dejando llevar por inercia. En el momento en que de verdad tomas consciencia de la realidad de tu enfermedad, tu corazón se encuentra ya muy alejado de Dios; te has resistido a Él en muchas cosas y has proferido muchas blasfemias. Para quienes no han llegado demasiado lejos por esta senda sigue habiendo redención, pero para quienes han llegado incluso a blasfemar contra Dios y a enfrentarse a Él, a competir por una posición, por comida y ropa, ya no hay redención. El propósito de la clara comunicación sobre la verdad consiste en hacer que las personas practiquen la verdad y que su carácter cambie, y no sólo en hacerlas felices. Si entiendes la verdad, pero no la practicas, comunicarla y entenderla no tendrá relevancia alguna. Si entiendes la verdad, pero no la practicas, perderás tu oportunidad de ganar la verdad y todas las oportunidades de ser salvo. Si practicas la verdad que entiendes, ganarás más verdad y ésta será más profunda; alcanzarás la salvación de Dios; ganarás esclarecimiento, iluminación y orientación del Espíritu Santo. Muchos sólo se quejan de que el Espíritu Santo nunca les da esclarecimiento, pero no dan cuenta de que, básicamente, no están poniendo la verdad en práctica. Por tanto, sus condiciones no alcanzarán nunca la normalidad ni entenderán la voluntad de Dios.

2. Sólo necesitas practicar la verdad y el camino se abrirá ante ti

Algunos dicen que sus problemas no se resolverán practicando la verdad. Otros creen que la verdad no puede resolver por completo el carácter corrupto de las personas. El hecho es que todos los problemas del ser humano pueden solventarse; la clave está en que las personas puedan o no actuar de acuerdo con la verdad. Vuestros problemas presentes no son el cáncer ni enfermedades incurables; si podéis poner la verdad en práctica, todos estos problemas pueden transformarse, dependiendo de que podáis o no actuar según la verdad. Si estás caminando por el camino correcto, tendrás éxito; si transitas por la senda incorrecta, estás perdido. Por ejemplo, algunas personas hacen su trabajo sin pensar jamás en cómo podrían hacer las cosas de una manera beneficiosa para la obra o si la forma como hacen las cosas se ajusta a la voluntad de Dios; como resultado, hacen muchas cosas que Dios desprecia. Si tuvieran que actuar en todo según la verdad, ¿no serían personas según el corazón de Dios? Algunas personas conocen la verdad, pero no la ponen en práctica al creer que ésa es la verdad y nada más. Creen que no puede resolver su propia voluntad y su corrupción. ¿Acaso este tipo de persona no es ridícula? ¿No son absurdas? ¿No se creen inteligentes? Si las personas actúan según la verdad, su carácter corrupto será transformado; si las personas creen en Dios y le sirven a Él según su personalidad natural, el carácter de ninguna de ellas sufrirá cambio alguno. Algunas personas están atrapadas en sus propias preocupaciones todo el día y no investigan ni practican la verdad que está fácilmente disponible. Esta práctica es muy absurda; tales personas son sufridoras inherentes: ¡tienen la bendición, pero no la disfrutan! El camino está ahí, sólo necesitas ponerlo en práctica. Si estás decidido a poner la verdad en práctica, tu debilidad y tus defectos fatales pueden ser transformados, pero deberías ser siempre prudente, tener cuidado y sufrir más dificultades. Creer en Dios requiere un corazón prudente; ¿puedes creer en Dios de la forma adecuada si adoptas una forma tan poco seria?

Algunas personas sólo se arman con algunas verdades para emergencias o para negarse a sí mismas y ayudar a otros, y no para resolver sus propios problemas; podemos denominarlas “personas altruistas”. Consideran a los demás como marionetas de la verdad y a sí mismas como los amos de la verdad; enseñan a otros a aferrarse a la verdad y a no ser pasivos, cuando ellas mismas son espectadores desde la banda; ¿qué tipo de personas son? Se arman con algunas de las palabras de verdad sólo para sermonear a otros, cuando ellas no hacen nada por impedir enfrentarse a su propia destrucción. ¡Qué patéticas! Si sus palabras pueden ayudar a otros, ¿por qué no pueden ayudarse a sí mismas? Deberíamos llamarlas hipócritas que no tienen realidad. Proporcionan palabras de verdad a los demás y les piden que las pongan en práctica, pero ellas mismas no hacen esfuerzo alguno para practicarlas; ¿acaso no son despreciables? Claramente, no pueden hacerlo ellas mismas y, sin embargo, obligan a otros a poner las palabras de verdad en práctica. ¡Qué método tan cruel! No están usando la realidad para ayudar a otros; no están proveyendo para los demás con un corazón de amor maternal; tan sólo están engañando y corrompiendo a las personas. Si esto sigue así —con cada persona que transmita las palabras de verdad a la siguiente—, ¿acaso no acabarán todas con un entendimiento meramente textual de la verdad, mientras son incapaces de practicarla? ¿Cómo pueden ser transformadas tales personas? No reconocen en absoluto sus propios problemas; ¿cómo puede haber un camino para ellas?

Cada problema tiene un camino para su resolución; para cada problema habrá siempre una verdad relevante que consultar para darte un camino hacia adelante y capacitarte para cambiar. Aunque la transformación no ocurre de inmediato, ahora puedes reconocer tu situación. Si estas verdades no pudieran resolver los problemas de las personas, ¿no habría hablado Dios en vano? Por tanto, si estás dispuesto a poner la verdad en práctica, siempre tendrás un camino que seguir.