Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 15: Qué se quiere decir con “ofender a Dios”

Si alteras o distorsionas la palabra de Dios mismo, eso equivale a desafiarle, a blasfemar contra Él y a traicionarlo. Es como lo que dijo el arcángel: “Dios, Tú puedes crear los cielos y la tierra, y todas las cosas y puedes obrar milagros, pero yo también. Tú asciendes al trono, y yo también. Tú gobiernas todas las naciones, y yo también las gobierno. ¡Tú creaste al hombre pero yo lo manejo!”. ¿Acaso no es esto algo de la misma naturaleza? Algunos tienen esa actitud insolente hacia las disposiciones de la obra de lo alto. Piensan: “El de arriba hace las disposiciones de la obra y nosotros obramos en los de rango inferior. Podemos aplicar con flexibilidad algunas palabras y cosas, que pueden alterarse cuando llegan a los niveles inferiores, porque el de arriba sólo dice cosas, y nosotros los de abajo las hacemos. Entendemos la situación en los niveles inferiores, algo que el de arriba no hace, por lo que podemos obrar de cualquier forma que nos convenga. Como los que se encuentran en los niveles inferiores nos han sido asignados, podemos dirigirlos como queramos. No importa cómo lo hagamos, y nadie tiene derecho alguno de interferir”. Mantienen este principio en su servicio a Dios: “Escucharé cualquier cosa que me parezca correcta, pero no lo que piense que es inadecuado. Puedo resistirme a Ti e ir en contra tuya. No pondré en práctica nada ni haré nada efectivo por Ti. Si dices cualquier cosa inadecuada yo la alteraré por Ti, y sólo la transmitiré después de que haya pasado por mí. Si yo no la he aprobado, no se imprimirá”. En otras partes, las disposiciones de arriba se transmiten en su forma original. Pero estas personas alteran primero las disposiciones de la obra antes de enviarlas a las regiones que dirigen. Esta clase de persona siempre desea poner a Dios a un lado y ansía enormemente que otros la sigan, que crean en ella. A los ojos de estas personas, Dios no tiene comparación con ellas en algunos ámbitos, y piensan que tienen algo que Dios no tiene, que todos deberían creer en ellas y que son Dios. Sus acciones son de esta naturaleza. ¿Lo entendéis? Si habéis entendido, ¿podéis seguir llorando? ¿Podéis seguir simpatizando con estas personas? ¿Podéis seguir pensando que el de arriba lo ha hecho erróneamente o no ha actuado con justicia, y que aquellos que pueden sufrir tanto son eliminados? ¿Por quién sufren? Sufren por su propio estatus. ¿Están sirviendo a Dios? ¿Están cumpliendo con su obligación? ¿Son fieles a Dios? ¿Son obedientes? Son, simple y llanamente, los lacayos de Satanás. Su obra es que el diablo tome el poder, destruir el plan de gestión de Dios y obstaculizar Su obra. ¿Cuál es su fe? Son, sencillamente, los diablos y los anticristos. Algunas personas dicen: “Mira cómo sufren, poniendo tanto esfuerzo en escribir esos libros”. ¿Escribiendo qué? ¿Qué libros? ¿Por quién sufren? Siempre veis cómo sufren, y decís: “¡Oh, sufren tanto! Por consiguiente, es correcto que desafiaran un poco a Dios. Él debería perdonarlos”. ¡De ninguna manera! Si se salieran con la suya, ¡a todos se les permitiría desafiar a Dios! ¿Significa, pues, un poco de sufrimiento que están cualificados para desafiar a Dios? ¿Significa que deberían retar a Dios? ¿Significa que deberían rebelarse contra Él? ¿Significa que deberían tomarse la justicia por su mano y no obedecer a Dios? ¿Significa que pueden hacer lo que quieran? Si todo lo que el hombre hace fuera correcto y todos estuvieran en posesión de la verdad, no habría necesidad de esta etapa de la obra para salvar al hombre. Esto demostraría que no hay corrupción en el hombre y que no pertenece a Satanás. El hombre no tiene la verdad, sigue sin obedecer y queriendo actuar a ciegas. Dios habla la verdad, pero los hombres siguen buscando modificarla, y piensan que lo que hacen contiene la verdad, que es lo correcto. ¡Sencillamente son algo enviado por diablos y por Satanás! Si podéis seguir sintiendo simpatía por esta clase de persona, seguir derramando lágrimas y defendiendo la causa de la justicia por ella, entonces vosotros tampoco servís para nada. También pensáis que el de arriba ha actuado inclementemente, que estas personas sufrieron mucho y cómo pudieron ser eliminadas tan repentinamente. Al decir esto también sois lacayos de Satanás y diablos. ¿Alguno de entre vosotros sigue deseando defender la causa de la justicia para ellas? Vosotros decís: “Alguien los acusó y Dios los eliminó. Dios no sabe nada, y el de arriba que nos dirige tampoco”. ¡Tu opinión es tan errónea, tan absurda! Algunas personas tienen la lengua suelta y dicen lo que les parece. Ven que Dios es ahora una persona normal y corriente, por lo que difaman a Dios tanto como quieren. ¡Esta clase de persona sólo produce fruta podrida! Desafiáis mucho a Dios y vais contra Él; lo retáis en público, blasfemáis contra Él, lo difamáis, lo juzgáis y lo denigráis. Esta clase de persona será después objeto de un severo castigo. Por ejemplo, algunas personas sienten rencor hacia Dios y lo propagan de continuo a su alrededor. Pronuncian crueles palabras que aireen mejor su odio. ¿Acaso no son demonios estas personas? Tras un tiempo, sienten remordimientos, y algunos dicen: “Son tan lamentables. Se arrepienten y dicen que están en deuda con Dios, que no lo entienden. Dicen cosas como esta y se diría que han recapacitado. ¿No pueden ser perdonadas?”. ¿Cómo se las puede perdonar tan fácilmente? Si hay dignidad en una persona, ¿qué podemos decir, pues, sobre Dios? Blasfemaron y difamaron a Dios, después se arrepintieron; ¿y deberían ser perdonadas? Se dice que fueron temporalmente ignorantes. ¿Era ignorancia temporal? Algunas personas hablan, simple y llanamente, de forma deliberada. Viendo que el de arriba las ha eliminado, ya no podían disfrutar de su estatus y temen ser difícilmente capaces de sobrevivir, por lo que hablan mucho de su descontento. Después, se arrepienten y lloran de amargura. Pero tus palabras están por todas partes, y el agua derramada en el suelo ya no se puede reunir de nuevo. ¿Puede Dios permitir a las personas que lo desafíen como si nada, que lo juzguen y que blasfemen contra Él y, sencillamente, lo ignore? ¡Eso sería indigno! Algunos han perdido todo sentimiento de vergüenza, y dicen: “Dios, Tu sangre preciosa me redimió. Nos pides que perdonemos a otros setenta veces siete, ¡así que deberías perdonarme!”. Incluso después de haber acabado con su desafío, siguen hablando así. ¡Realmente están más allá de todo sentimiento de vergüenza! Algunos lanzan rumores y difaman a Dios en los niveles inferiores. Después de terminar de insultar a Dios, se asustan, temiendo ser castigados, y rápidamente se arrodillan y oran: “¡Oh Dios! ¡No me abandones por favor! ¡No me castigues, te lo ruego! Admito mi pecado y me arrepiento. Estoy en deuda contigo. He hecho mal”. ¿Piensas que esta clase de persona puede ser perdonada? ¡No puede serlo! ¿Por qué no? Porque esto es una ofensa contra el Espíritu Santo, y el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo no puede perdonarse en esta vida ni en la venidera. Dios quiere decir lo que dice; Él es digno e iracundo. Tiene un carácter justo y no puede ser el “buen chico” que las personas imaginan, pensando que Él no mirará más las transgresiones pasadas de quien es bueno con Él. Esto no ocurrirá. ¿Qué bien puede venir de desafiar a Dios? Si haces algo erróneo por alguna ignorancia temporal, esto es perdonable. También lo es que tu carácter corrupto se revele en ocasiones. Pero si desafías a Dios, te rebelas contra Él, vas contra Él de forma directa, blasfemas contra Él, lo difamas, lanzas rumores sobre Él, no llegarás a ningún bien y debes esperar el castigo. Esta clase de persona no necesita orar más. Sólo tiene que marcharse y esperar el castigo. El perdón es imposible. Cuando llegue el momento, no digas descaradamente: “¡Oh Dios! ¡Perdóname por favor!”. Si, después de que alguien tenga algún entendimiento, vuelve a hacer estas cosas erróneas, comete esta violación a sabiendas y, por tanto, es imposible perdonarlo. Cuando se dijo antes que Dios no recordaría las transgresiones del hombre, fue en relación a transgresiones menores que no incluyen ofensas contra los decretos administrativos de Dios ni contra Su carácter; estas transgresiones menores no se consideran blasfemia. Si sólo blasfemas una vez contra Dios, lo juzgas o lo difamas, esto es una mancha eterna imposible de limpiar. Sin embargo, las personas siguen pensando en blasfemar descuidadamente contra Dios, en maltratarlo y usarlo. ¿Cómo puede ser posible algo así? Las personas siempre piensan que Dios es misericordia y amor, que es benigno, y que tiene la mente abierta, tanto como ilimitado es el mar. Piensan que Él no recuerda las transgresiones del hombre, que deja que lo pasado sea pasado en relación con las transgresiones pasadas y los hechos anteriores del hombre. Pero Él sólo deja que lo pasado sea pasado en asuntos pequeños; los grandes no los puede dejar pasar.

Las personas creen en Dios pero no le temen. Cuando pierden los nervios y se enfadan, dicen lo que quieren. Por tanto, deben pagar un precio por lo que dicen, y esto no es un asunto simple. Cuando algunas personas blasfeman y juzgan a Dios, ¿saben en su corazón lo que están diciendo? Todos los que dicen estas cosas saben en sus corazones lo que dicen. Aparte de algunos que han sido poseídos por espíritus malignos y cuya razón es anormal, las personas regulares saben en sus corazones lo que están diciendo. Si dicen que no lo saben, están mintiendo. Cuando hablan, piensan: “Mmm. Tú eres Dios y yo sé que Tú eres Dios. Estoy diciendo que no estás haciendo lo correcto, ¿qué puedes hacerme? ¿Qué me harás cuando acabe de hablar?”. Hacen esto intencionadamente, para molestar a otros, para atraer a otros a su lado, para hacer que otros digan y hagan cosas parecidas. Saben que lo que dicen desafía a Dios, que va contra Él, y que es una blasfemia contra Él. Después de haber reflexionado, piensan que lo que hicieron estaba mal: “¿En qué estaba pensando para decir esas cosas? ¡Fue un momento irreflexivo y realmente me arrepiento!”. Su arrepentimiento demuestra que sabían exactamente lo que estaban haciendo en ese momento; no es que no lo supieran. Si piensas que fueron momentáneamente ignorantes y que estaban confundidos, que no habían entendido del todo, esto no es completamente correcto. Las personas pueden no haber entendido por completo, pero si crees en Dios debes tener un mínimo de sentido común. Para creer en Él debes temerle y venerarle. No puedes blasfemar contra Dios, juzgarlo o difamarlo a tu antojo. ¿Sabes qué quiere decir “juzgar”, “blasfemar” y “difamar”? Cuando dices algo, ¿sabes si estás juzgando o no a Dios? Para crear entusiasmo entre los que están abajo, algunas personas usan ejemplos, diciendo: “¡Dios está enfermo ahora, pero seguís sin ser serios en vuestra creencia!”. Dicen estas palabras, y es posible que ni ellos sepan lo que quieren decir, y quizás sus intenciones son buenas para los que están abajo. Pero no deben usar este ejemplo ni decir estas palabras para inspirar a las personas. Pueden decir otras muchas cosas para inspirar a las personas; entonces, ¿por qué tienen que decir esto? La causa principal por la que alguien dice esto es que, básicamente, su corazón no venera a Dios ni le teme. Después de que algunas personas repiten estas palabras, sienten remordimientos y dicen: “¿Cómo pude decir una cosa así? Me he sentido intranquilo desde que repetí esas palabras”. ¡Esto es lo que ocurre cuando alguien no tiene un corazón que venera a Dios! No tiembla de temor en absoluto y dice este tipo de cosas como le place. No tiene reverencia por Dios ni devoción. ¿Cómo puede portarse mal y soltar su boca delante de Dios? Dios es digno. Si reconociera esta idea, ¿sería capaz de decir tales cosas? No tienen un corazón reverente a Dios. Con el fin de conseguir sus propios propósitos y alcanzar sus propios objetivos personales, hablan como les place, diciendo esto y aquello sobre Dios, e incluso blasfemarán contra Él y lo juzgarán. Igual que algunas personas que están difundiendo ahora el evangelio y que, con el fin de conseguir personas que se sumen, siguen la corriente y dicen: “El Relámpago Oriental es una secta maligna”. Cualquiera que sea el propósito, no es correcto decir cosas así. ¿Acaso no puedes decir otras cosas en vez de éstas? ¿Por qué tienes que decir esto? ¿No es blasfemar contra Dios? Estas palabras salen de tu propia boca; por tanto, eres tú quien ha blasfemado. ¿Por qué usas estas palabras? Las dices con el fin de conseguir gente que se una a ti y complete tu tarea. Pagas el precio de estas palabras con el fin de conseguir gente, ¿pero no estás blasfemando contra Dios? Independientemente de si las estás pronunciando de forma intencionada o no, estas palabras son impías y tu corazón no venera en absoluto a Dios. Usas palabras que blasfeman contra Él para conseguir personas; ¡eres tan impío! ¿Está Dios ahí para que juegues con Él a tu antojo? ¿Para que lo juzgues como te plazca? ¿Para que hables negligentemente sobre Él como te venga en gana? Esto es algo terrible. Estarás acabado si dices cualquier cosa incorrecta; ¡es un asunto de vida o muerte! Algunas personas piensan: “Ha terminado, él dijo estas cosas, igual que yo, ¿no estamos por tanto acabados los dos? ¿Cuántas personas quedarán?”. ¿Cuántos quedarán? Es aceptable que no quede ni uno. ¿Quién os hizo a todos decir estas cosas? Todos los que dicen estas cosas están acabados. ¿Piensas que el hombre tiene algún valor? ¡Estás realmente desorientado sobre lo que eres, y piensas de verdad que tienes algún valor! “Si todos estamos acabados, ¿no ha obrado Dios en vano?”. Si lo hizo en vano, lo hizo en vano; no pasa nada. Piensas que tienes algún valor, que Dios no puede abandonar al hombre, y que toda la idea de Su plan de gestión consiste en administrar a las personas, por lo que si Dios abandona al hombre, Su plan de gestión no existirá más. ¡Te equivocas pensando esto! Dios continúa con Su plan independientemente de quién deje atrás. Las personas piensan demasiado de sí mismas y no tienen un corazón que venera a Dios. No tienen la más mínima piedad delante de Dios ni actitud alguna de buena conducta. Como el hombre vive bajo el dominio de Satanás y le pertenece, puede juzgar a Dios y blasfemar contra Él en cualquier momento y lugar. Este asunto es de lo más terrible. Como algunos de vosotros que os atrevéis a tener ese tipo de idea: “Yo también quiero imprimir un libro. Lo publicaré y se transmitirá de generación en generación”. ¿No fue suficientemente profunda la lección que te dio el ejemplo de Pablo? Sigues queriendo escribir un libro y hacer “la autobiografía de una celebridad”. Sigues queriendo recopilar un libro de “resúmenes de la verdad”. Eres realmente ignorante. ¿No has sufrido suficientes dificultades a lo largo de estos años de creencia en Dios? ¿Sigues sin entender minuciosamente este asunto? ¿Qué entiende el hombre? La poca doctrina que entiendes ni siquiera puede proveer para vosotros mismos y sigues queriendo proporcionársela a otros. No conoces realmente tu propia estatura. Mira, las personas son todas diferentes. Aunque algunas no entienden necesariamente todo lo que se dispone desde arriba, siguen obedeciendo y diciendo: “Todo lo que Dios hace es correcto. Aunque puede que no lo entendamos minuciosamente, seguiremos obedeciendo. Ciertamente no deberíamos juzgar a Dios, sino escuchar aunque no suene correcto, porque somos personas y no hay error en lo que Dios hace. Todo ello tiene significado; ¿pero qué significado podemos ver nosotros, insensatos? Simplemente seguiremos a Dios y obedeceremos Sus disposiciones, hasta el día en que entendamos. Aunque sigamos sin entender en ese día, seguiremos obedeciendo de buen grado. Somos seres humanos, y deberíamos obedecer a Dios. Así debería ser”. Pero algunas personas son diferentes. Cuando ven lo que hace el de arriba, primero deliberan, diciendo: “Has dicho esto, Dios, y has demandado aquello. Pienso que la primera cosa está bien, pero la segunda no me parece muy adecuada. La alteraré para Ti”. ¿Muestran estas palabras un corazón que venera a Dios? O tienen conceptos sobre las cosas que Dios hace y, por tanto, no las llevan a cabo en los niveles inferiores. En su lugar, hablan con descuido y hacen circular sus conceptos entre los de rango inferior, como les place, permitiendo que estos sepan que lo que Dios hace no se conforma a los conceptos del hombre. Entonces, todos tendrán conceptos sobre Dios. Primeramente, no pueden proveer la verdad; en segundo lugar, hacen circular conceptos; en tercer lugar, permiten que todos sepan de manera que se opongan a la forma en que Dios hace las cosas, harán que Dios actúe de una forma diferente y que finalmente ceda. Algunas personas pueden hacer este tipo de cosas para causar que las personas no tengan conceptos, que Dios ceda, que Él haga las cosas de una forma diferente y satisfaga a las personas. Si estas personas sienten remordimientos después y lloran, ¿se les puede contar esto como tener un corazón que venera a Dios? Algunos de vosotros sois demasiado entusiastas e ignorantes respecto a cómo servir a Dios, pero se os puede perdonar. Si lo haces de nuevo, se considerará que está hecho a sabiendas. Entonces tus pecados serán grandes y severos, y será una cosa terrible. Si consideráis este asunto de un modo demasiado simple, como si no fuera nada, llegará un día en el que ofenderás a Dios. He visto algunas personas así. No es necesario excluirlas ni eliminarlas, ni anunciarlo. En realidad, el final que espera a estas personas ya está dispuesto. En su creencia en Dios, el hombre debe tener al menos un corazón que venera a Dios. ¿Entiendes lo que quiere decir “venerar”? Debes temer a Dios, todo debe hacerse con prudencia y debes permitirte cierto margen. No hagas simplemente lo que quieras hacer. Como ocurre cuando algunos líderes son cesados, y hay quien dice: “Es difícil hablar sobre esto. No tenemos ni idea de lo que hicieron exactamente. Incluso si supiéramos lo que hicieron, seguiríamos sin ser capaces de entender totalmente la naturaleza subyacente. Todo lo que Dios hace es correcto. Llegará un día en el que Él nos lo revelará todo y nos permitirá entender Su voluntad”. Puede que no hayas entendido por qué hace Dios algo, pero puedes continuar obedeciendo. Entonces, eres alguien relativamente piadoso y a quien se puede considerar poseedor de un corazón que venera a Dios. Si no entiendes a Dios y hasta que vayas contra Él, sólo producirás fruta podrida. Siempre que un líder es cesado, habrá algunos seguidores acérrimos en los niveles inferiores que irán tras él, que defenderán la causa de la justicia en su favor. Debido a esto, juzgan públicamente a Dios, dicen que Él no es justo y que se le permita al Espíritu Santo revelarlo todo. Aunque estas personas consigan resultados destacados en la difusión del evangelio, todo ello no sirve de nada. Una traición decide tu destino para siempre. Debes considerar seriamente la naturaleza de este asunto. No lo subestimes. Puede decirse que todos habéis desafiado a Dios en algún momento del pasado, pero la naturaleza de vuestro desafío era diferente. La naturaleza de este asunto es seria. Algunas personas recopilan libros y los publican para los que están abajo. ¿Por qué no se les permite imprimir estos libros ni publicarlos? No entendéis. Si entendieseis no haríais tal cosa. ¿Por qué? Aunque las personas puedan entender la verdad, algunas palabras simplemente no son posibles de expresar mediante el lenguaje humano. Sólo pueden comunicarse de boca en boca, resolviendo los problemas de esta forma conforme surgen. No pueden recogerse en uno o dos textos. Toma las experiencias de Pedro; ¿se encuentran en sus epístolas? Si las personas se comportan verdaderamente bien delante de la palabra de Dios, ya no harán las cosas con celo ni aquellas cosas que les parecen buenas. Si reconoces la insignificancia, la pobreza y lo lamentable del hombre, no te atreverás a hacer las cosas como deseas: escribir libros o escribir una autobiografía. Todos aquellos que siempre quieren escribir libros o autobiografías, que siempre quieren hacer algo en nombre de hacer una contribución con el fin de establecerse, son personas que se extralimitan.