Registros de las Pláticas de Cristo

Contenido

Capítulo 23 Cómo tomar la senda de Pedro

En resumen, tomar la senda de Pedro es escoger el sendero que persigue la verdad, que es también el de conocerse verdaderamente a uno mismo y cambiar el carácter propio. Sólo al transitar por el camino de Pedro se recorrerá la senda de ser perfeccionado por Dios. Se debe tener claro, de forma específica, cómo tomar el camino de Pedro y cómo ponerlo en práctica. En primer lugar, uno debe poner a un lado sus propias intenciones, las búsquedas inadecuadas, y hasta su familia y todas las cosas de su propia carne. Tiene que estar dedicado de todo corazón, es decir, entregado por completo a la palabra de Dios, centrarse en comer y beber la palabra de Dios, en la búsqueda de la verdad, de la intención de Dios en Sus palabras, e intentar comprender la voluntad de Dios en todo. Éste es el método de práctica más fundamental y más crítico. Es lo que Pedro hizo después de ver a Jesús, y sólo se logran los mejores resultados mediante la práctica en este camino. La devoción sincera a las palabras de Dios significa, principalmente, buscar la verdad, la intención de Dios en Sus palabras, centrarse en comprender la voluntad de Dios, entender y obtener más verdad de las palabras de Dios. Al leer Sus palabras, Pedro no estaba centrado en entender las doctrinas y, menos aún, en conseguir conocimiento teológico, sino en comprender la verdad y la voluntad de Dios, y lograr un entendimiento de Su carácter y Su encanto. Intentó, asimismo, comprender los diversos estados corruptos del hombre a partir de las palabras de Dios, la corrupta naturaleza del hombre y sus verdaderas deficiencias, y alcanzar todos los aspectos de las exigencias que Dios le hace al hombre, para que lo satisfaga. ¡Tuvo tantas prácticas correctas en las palabras de Dios! Es lo que más se ajusta a la voluntad de Dios, y es la mejor colaboración de la humanidad en su experiencia de la obra de Dios. Cuando experimentó los centenares de pruebas de Dios, se autoexaminó de un modo estricto y tomando como referencia cada palabra del juicio de Dios sobre el hombre, de Su revelación del hombre y de Sus exigencias al hombre, e intentó llegar al significado de las palabras de Dios. Intentó en serio comprender y memorizar cada palabra que Jesús le dirigió, y tuvo muy buenos resultados. Mediante este camino de práctica fue capaz de alcanzar un entendimiento de sí mismo a partir de las palabras de Dios, y no sólo llegó a entender los diversos estados corruptos del hombre, sino que también la esencia, la naturaleza y la variedad de tipos de deficiencias del hombre; éste es un verdadero entendimiento de uno mismo. A partir de las palabras de Dios, no sólo consiguió comprenderse verdaderamente a sí mismo, sino que, con las cosas expresadas en la palabra de Dios —Su carácter justo, lo que Él tiene y es, Su voluntad para Su obra, Sus exigencias a la humanidad—; con ellas por referencia logró, asimismo, conocer a Dios por completo, Su carácter, Su esencia, lo que Él tiene y es, Su encanto y Sus exigencias para el hombre. Tenía un entendimiento de todas estas cosas. Aunque en ese tiempo Dios no habló tanto como lo hace hoy, en Pedro se produjo fruto en estos aspectos. Fue algo raro y precioso. Pedro experimentó centenares de pruebas, pero no sufrió en vano. No sólo llegó a entenderse a sí mismo, a partir de las palabras y la obra de Dios, sino que también llegó a conocer a Dios. Se centró, también y de forma particular, en los requisitos de Dios para la humanidad contenidos en Sus palabras y en los aspectos en los que el hombre debería satisfacer a Dios para conformarse a Su voluntad. Hizo gran esfuerzo en este aspecto y alcanzó la claridad completa; esto fue beneficioso para su propia entrada. Independientemente de aquello de lo que Dios habló, siempre que esas palabras pudieran convertirse en su vida y pertenecieran a la verdad, él era capaz de grabarlas en su corazón para meditar en ellas con frecuencia y comprenderlas. Después de escuchar las palabras de Jesús, fue capaz de tomárselas en serio, y esto demuestra que estaba especialmente centrado en las palabras de Dios y, al final, alcanzó verdaderamente unos resultados. Es decir, que fue capaz de poner libremente las palabras de Dios en práctica, de practicar la verdad con fidelidad y de estar en sintonía con la voluntad de Dios, de actuar por completo conforme a la intención de Dios y de renunciar a sus propias opiniones e imaginaciones personales. De esta forma entró en la realidad de las palabras de Dios. El servicio de Pedro estaba en armonía con la voluntad de Dios, principalmente porque hizo esto. Si uno pudiera entrar de verdad en la realidad de las palabras de Dios a partir de los asuntos y de las palabras que Él requiere, sería una persona perfeccionada por Dios. Se podría decir que la obra y las palabras de Dios fueron completamente eficaces para esta persona, que las palabras se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne, es decir, el fundamento de su existencia original, se sacudiría y se derrumbaría. Después de que uno tenga las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Las palabras de Dios se volvieron su vida; la visión de la obra de Dios, Sus requisitos al hombre, Su revelación del hombre y los estándares para la vida verdadera que Dios le exige al hombre alcanzar se convirtieron en su vida; él vivió conforme a estas palabras y a estas verdades, y esta persona fue perfeccionada por las palabras de Dios. Experimentó un nuevo nacimiento y se convirtió en un hombre nuevo a través de Sus palabras. Ésta es la senda por la cual Pedro buscó la verdad; fue la senda de ser perfeccionado, perfeccionada por las palabras de Dios y de ganar la vida por ellas. La verdad expresada por las palabras de Dios se convirtió en su vida, y sólo entonces él pasó a ser una persona que obtuvo la verdad. Todos sabemos que, en torno al momento de la ascensión de Jesús, Pedro tenía muchas nociones, desobediencias y debilidades. ¿Por qué cambiaron completamente éstas después de aquello? Esto tiene una relación directa con su búsqueda de la verdad. Sólo entender la doctrina no sirve de nada; no puede producir cambio en vida. Comprender tan sólo el significado literal de la palabra de Dios no equivale a comprender la verdad; estas cosas esenciales ilustradas en las palabras de Dios son la verdad. Cada frase de las palabras de Dios contiene la verdad, pero es posible que las personas no las entiendan necesariamente. Por ejemplo, la palabra de Dios declara: “Debéis ser personas sinceras”. En esta afirmación hay verdad. “Tenéis que llegar a ser personas obedientes a Dios, que amen a Dios y que lo adoren; tenéis que cumplir bien con vuestro deber como hombres”. Estas declaraciones contienen aún mayor verdad, cada declaración de las palabras de Dios contiene mucha verdad, y se necesitan muchas palabras para explicar la esencia de cada declaración de verdad; sólo cuando se alcanza esta idea, se considerará un entendimiento de la verdad. Si sólo comprendes el significado literal, y explicas las palabras de Dios conforme a su sentido literal, esto no es comprender la verdad; es, sencillamente, jugar con la doctrina.

En el pasado, cuando las palabras de Dios no se habían convertido en la vida de las personas, fue la naturaleza de Satanás dentro de ellas la que dominó. ¿Qué cosas específicas había dentro de esa naturaleza? Por ejemplo, ¿por qué eres egoísta? ¿Por qué debes proteger tu propia posición? ¿Por qué son tan fuertes tus emociones? ¿Por qué amas esas cosas injustas y esas maldades? ¿Cuál es la raíz de esas cosas? ¿De dónde proceden? ¿Por qué estás tan feliz de aceptarlas? Ahora mismo, todos habéis entendido que esto se debe, principalmente, al veneno de Satanás contenido en ellas. ¿Cuál es el veneno de Satanás? Esto se puede expresar por completo con palabras. Por ejemplo, si le preguntas a algunos hacedores de maldad: “¿Por qué haces esto? Te responderán: “El Cielo destruye a los que no buscan sus propios intereses”. Esta sola frase expresa la raíz del problema: la lógica de Satanás se ha convertido en la vida de las personas e, independientemente de lo que hagan, sea con un propósito u otro, sólo lo hacen para sí mismos. Todas las personas piensan “Cada uno para sí mismo, y sálvese quien pueda”, que así son las cosas, así que cada uno debería vivir sólo para sí mismo. “Asegurarse una posición para confort pleno”, es la vida y la filosofía del hombre, y también representa la naturaleza de la humanidad. Esta frase de Satanás es, precisamente, su veneno; y cuando el hombre la internaliza, se convierte en la naturaleza del hombre. La naturaleza de Satanás se manifiesta a través de esta declaración; lo representa por completo. Este veneno se convierte en la vida del hombre y en el fundamento de su existencia; la humanidad corrupta ha sido sistemáticamente dominada por esto, durante miles de años. Todo lo que Satanás hace es para sí mismo. Quiere superar a Dios, liberarse de Él, ejercer el poder, y poseer todas las cosas que Dios ha creado; por consiguiente, la naturaleza del hombre es la de Satanás. De hecho, los lemas de muchas personas pueden representar y reflejar su naturaleza. Independientemente de cómo lo disfrace el hombre, en todo lo que hace y dice, no puede esconder su naturaleza. Hay algunas personas que nunca hablan la verdad y a las que se les da muy bien fingir; sin embargo, después de que los demás hayan interactuado con ellos durante un tiempo, su naturaleza engañosa y su completa insinceridad se descubrirán. ¡El tiempo lo dirá todo! Después de conocerlos por un tiempo, su naturaleza será descubierta. Al final, se sacará una conclusión: él no dice nunca una palabra de verdad, y es un hombre engañoso. Esta declaración es la verdad de su naturaleza; es su testigo y su ilustración. Por consiguiente, su filosofía de vida consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, no creer a nadie. ¿Acaso no representa esto su naturaleza? ¡La naturaleza satánica del hombre contiene gran cantidad de filosofía! En ocasiones, tú mismo no lo tienes claro, pero vives basándote en ello cada momento. Piensas que es muy correcto, muy razonable y que no está equivocado. La filosofía de Satanás se convierte en la verdad del hombre, y las personas viven en perfecto acuerdo con su filosofía, sin la más mínima contradicción. Por tanto, el hombre revela siempre, y en todo lugar, la naturaleza de Satanás en la vida, y siempre vive rigiéndose por una filosofía satánica. La naturaleza de Satanás es la vida del hombre. En cuanto a qué naturaleza es, se puede expresar por completo resumiéndola en palabras. En la naturaleza del hombre hay arrogancia, y la búsqueda de sobresalir y ser único; hay, asimismo, una avaricia mercenaria que no muestra consideración por la vida, falsedades y retorcimientos, un engañar a las personas a cada instante, y una perversidad y una suciedad insoportables. Éste es un resumen de la naturaleza del hombre. Por tanto, si eres capaz de llegar a conocer muchas cosas de la naturaleza del hombre, tienes un entendimiento de tu propia naturaleza. Si no has descubierto nada en tu naturaleza, no tienes comprensión alguna de ella. Pedro buscó en el refinamiento de las palabras de Dios, y en las diversas pruebas que Dios proveyó para él, llegar a conocerse mejor, y ver lo que él revelaba. Al final, cuando de verdad llegó a conocerse a sí mismo, se dio cuenta de lo corrupta, lo inútil y lo indigna que es la humanidad para servir a Dios, y que el hombre no merece vivir delante de Dios. Se postró ante Dios. Al final, sintió: “¡Conocer a Dios es lo más precioso! De no poder conocer a Dios, mi muerte sería una lástima tan grande. Siento que conocer a Dios es lo más importante y lo más valioso. Si el hombre no conoce a Dios, entonces no merece vivir; entonces no hay vida”. Cuando la experiencia de Pedro había alcanzado este punto, él ya era bastante consciente de su propia naturaleza. La comprendió bastante bien y, aunque no habría sido capaz de usar un lenguaje para explicarla a la perfección, en términos del pensamiento actual de la humanidad, sí llegó a esta esfera. Por consiguiente, la búsqueda de la senda de la vida para ser perfeccionado por Dios tiene por objetivo entender en mayor profundidad la propia naturaleza de uno en las palabras de Dios, y comprender las cosas que esa naturaleza encierra. Para resumirlo con palabras, entender concienzudamente la vida anterior de uno y la vida de la vieja naturaleza satánica es haber conseguido el resultado que Dios exige. Si tu conocimiento no ha llegado a este punto, pero afirmas entenderte a ti mismo y haber ganado vida, ¿no es esto una fanfarronada? No te conoces a ti mismo ni sabes lo que eres delante de Dios, si has logrado de verdad el estándar de un ser humano, o cuántos elementos de Satanás sigues teniendo en ti. No tienes claro a quién perteneces ni tampoco si tienes autoconocimiento; entonces, ¿cómo puedes tener razón frente a Dios? Cuando Pedro buscaba la vida, en medio de sus pruebas se centró en entenderse a sí mismo y en cambiar su carácter. Se esforzó por entender a Dios y, al final, sintió: “El hombre debe buscar entender a Dios en vida, porque es lo más crítico; si no conozco a Dios, no puedo descansar en paz cuando muera. Cuando Dios permita que muera, después de conocerlo a Él, sentiré que es lo más gratificante; no me quejaré en lo más mínimo, y me sentiré realizado por toda mi vida”. Pedro no fue capaz de alcanzar este nivel de entendimiento justo después de empezar a creer en Dios; primero tuvo que experimentar muchas pruebas. Su experiencia tuvo que llegar a un cierto punto, y tuvo que entenderse a sí mismo por completo antes de poder sentir el valor de conocer a Dios. Por tanto, la senda que tomó era el camino de vida y de ser perfeccionado; su práctica específica se centró principalmente en este aspecto. ¿Qué camino estáis tomando todos vosotros ahora? Si no habéis llegado a la búsqueda de la vida, del entendimiento de vosotros mismos y de Dios al igual que Pedro,  entonces ese no es todavía el camino de Pedro. Justo ahora, la mayoría de las personas se encuentran en este tipo de estado: “¡Con el fin de ganar bendiciones debo erogarme para Dios y paga un precio por Él! Para conseguir bendiciones debo abandonarlo todo por Dios; debo completar aquello que Él me ha confiado y cumplir bien con mi deber”. La intención de ser bendecido es lo que domina en esto; es erogarse por completo con el propósito de obtener las recompensas de Dios, por ganar la corona. Este tipo de persona no tiene la verdad en su corazón y, sin lugar a duda, solo entiende un poco de las palabras de doctrina de las que presume por todas partes. Su senda es la de Pablo. El tipo de creencia de esta persona en Dios es un acto de esfuerzo constante y, en su mente, siente que cuanto más hace, más quedará probada su fidelidad a Dios; que cuanto más hace, más satisfecho se sentirá Dios con toda certeza; y cuanto más hace, más merece ganar la corona ante Dios. Siente que esto garantiza que recibirá las mayores bendiciones en la casa de Dios; siente que, si puede soportar el sufrimiento, predicar y morir por Cristo, si puede despreciar su propia vida, y acabar todos los deberes que Dios le ha confiado, entonces será la persona más bendecida por Dios, alguien que gana las mayores bendiciones, y que sin duda recibirá la corona. Es exactamente lo que Pablo imaginó y lo que persiguió, la senda por la que transitó; bajo la dirección de estos pensamientos, Pablo se esforzó en servir a Dios. ¿No proceden tales pensamientos e intenciones de la naturaleza de Satanás? Igual que los seres humanos mundanos, en la tierra debo buscar el conocimiento y, solo después de obtenerlo, puedo tener éxito, convertirme en un oficial y tener estatus. Una vez lo tenga, puedo realizar mi ambición, y llevar mi casa y mi negocio a ciertos niveles. ¿Acaso no siguen todos los incrédulos esta senda? Los que son dominados por esta naturaleza satánica sólo pueden ser como Pablo, después de creer en Dios: “Debo desecharlo todo y erogarme para Dios; debo ser fiel ante Dios y, al final, recibiré la mayor corona y las bendiciones más extraordinarias”. Es lo mismo que las personas mundanas que buscan cosas mundanas. Del mismo modo, están sujetos a la misma naturaleza. Las personas tienen una naturaleza satánica, de modo que en el mundo buscarán el conocimiento, el estatus, el aprendizaje y el éxito mundano; en la casa de Dios, procurarán erogarse por Dios, ser fieles y, al final, recibirán la corona y grandes bendiciones. Si las personas no tienen la verdad, después de convertirse en creyentes en Dios, ni han sufrido un cambio en su carácter, con toda seguridad estarán en este camino; ésta es una realidad que nadie puede contradecir, y es diametralmente opuesto al camino de Pedro. ¿Qué senda estáis tomando todos ahora? Aunque quizás no planees tomar la senda de Pablo, tu naturaleza te domina de este modo, y vas en esa dirección a pesar de ti mismo. Aunque quieras seguir en el camino de Pedro, si no tienes claro cómo hacerlo, seguirás todavía en la senda de Pablo, a pesar de ti mismo. Ésta es la realidad de la situación. Así que, ¿de qué forma exactamente podéis tomar el camino de Pedro? Si eres incapaz de distinguir entre la senda de Pedro y la de Pablo, o no las conocéis en absoluto, aunque digas que deberías seguir en el camino de Pedro, no serán más que palabras vacías. Es necesario que primero tengas claro en tu mente cuál es el camino de Pedro y cuál el de Pablo. Si realmente entiendes que la senda de Pedro es la senda de vida, y la única para ser perfeccionado, sólo entonces serás capaz de conocer y comprender las verdades específicas y las formas de tomar su senda. Si no entiendes el camino de Pedro, la senda por la que transitas será, definitivamente, la de Pablo, porque no habrá otro camino para ti: no tendrás elección. Si no tienes la verdad ni aspiraciones, entonces es difícil seguir por la senda de Pedro. Se puede decir que Dios os ha revelado ahora el camino de ser salvos y perfeccionados por Él. Es la gracia de Dios que os levanta y es Él quien os guía hasta la senda de Pedro. Sin la dirección y el esclarecimiento de Dios, nadie sería capaz de tomar el camino de Pedro; la única elección sería optar por el de Pablo, seguir sus pisadas a la destrucción. En aquel tiempo, Pablo no sintió que fuera erróneo caminar por ese camino. Creyó por completo que era correcto, pero no tenía la verdad ni tuvo un cambio de carácter, de forma particular. Creyó demasiado en sí mismo y sintió que no había el menor problema con seguir ese camino. Estaba completamente confiado y prosiguió con una total seguridad en sí mismo. Al final, nunca entró en razón, y siguió pensando que para él el vivir era Cristo. Siguió por ese camino hasta el final y, cuando fue castigado, todo acabó. No hubo autoconocimiento en la senda de Pablo ni búsqueda de un cambio de carácter. Nunca examinó minuciosamente su propia naturaleza y no tuvo conocimiento de lo que él era; sólo sabía que él era máximo culpable de la persecución de Jesús. No había tenido el más leve entendimiento de su propia naturaleza y, después de acabar su obra, sintió que él era Cristo y que debería ser recompensado. La obra que Pablo realizó fue, tan sólo, erogar esfuerzo por Dios. En lo personal, aunque recibió algunas revelaciones del Espíritu Santo, no tuvo verdad ni vida en absoluto. No fue salvado por Dios, sino que fue castigado. ¿Por qué afirmo que el camino de Pedro es el camino de ser perfeccionado? Porque, en su práctica, se centró de forma particular en la vida, buscó el entendimiento de Dios y se enfocó en entenderse a sí mismo. A través de su experiencia de la obra de Dios, llegó a conocerse a sí mismo, ganó entendimiento de los caracteres corruptos del hombre, conoció sus deficiencias y, supo qué era lo más valioso que el hombre podía perseguir. Fue capaz de amar a Dios con sinceridad, supo cómo corresponderle a Dios, obtuvo alguna verdad y tuvo la realidad que Dios exige. De todas las cosas que declaró durante sus pruebas, se puede ver que Pedro era en realidad quien tuvo el mayor entendimiento de Dios. Por haber entendido tanta verdad de las palabras de Dios, su senda fue cada vez más resplandeciente y más conforme a la voluntad de Dios. De no haber tenido esta verdad, no habría sido capaz de seguir una senda tan correcta.

Justo ahora, sigue habiendo una pregunta: si sabes cuál era la senda de Pedro, ¿puedes transitar por ella? Es una pregunta realista. Debes ser capaz de distinguir con claridad qué tipo de persona puede seguir la senda de Pedro y cuál no. Cuando las personas son incorrectas, no pueden ser perfeccionadas por Dios. Las que siguen el camino de Pedro deben ser correctas; sólo si eres una persona correcta puedes ser perfeccionada. Los que son como Pablo no pueden seguir el camino de Pedro. El tipo de persona que puede caminar por qué clase de senda, queda determinado por completo por su naturaleza. Independientemente de la claridad con la que se le explique la senda de Pedro a Satanás, no puede caminar por ella. Aunque quisiera, no sería capaz de poner un pie en ella. Su naturaleza ha determinado que no puede tomar ese camino. Sólo aquellos que aman la verdad son capaces de tomarlo. Cambiar la propia naturaleza es difícil; si no hay elementos de amor por la verdad en tu naturaleza, no eres idóneo para caminar por la senda de Pedro. Si eres una persona que ama la verdad, si eres capaz de aceptar la verdad a pesar de tu carácter corrupto, si puedes recibir la obra del Espíritu Santo y entender la voluntad de Dios, de esta forma podrás renunciar a la carne y obedecer el plan de Dios. Cuando tienes cambios en tu carácter, después de experimentar algunas pruebas, esto significa que poco a poco estás entrando por la senda de Pedro, la de ser perfeccionado.