Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 34: Sólo al conocer la omnipotencia de Dios pueden tener una creencia verdadera

La mayoría de las personas no entiende la obra de Dios y este aspecto no resulta fácil de entender. Lo primero que debes saber es que hay un tiempo escogido para toda la obra de Dios y no es en absoluto como las personas imaginan. El hombre nunca puede comprender qué obra realizará Dios ni cuándo la hará. Él hace ahora lo que corresponde a este momento y esto es algo que nadie puede destruir; Él hace después lo que pertenece a un tiempo posterior, sin retrasarse un segundo, y no hay quien pueda destruir esto tampoco. El principio para Su obra es que ésta se lleva a cabo conforme a Sus planes, y también a Su voluntad. Esto es algo que nadie puede alterar, y verás el carácter de Dios en ello. Si piensas que no has alcanzado ese nivel y que Dios debería seguir esperándote, entonces no será posible. La obra que necesita hacerse en un momento determinado ha de realizarse en ese momento. Podéis ver que la obra se ha venido desempeñando de este modo a lo largo de estos años. Qué palabras deberían pronunciarse, cómo se debería proveer para el hombre, qué obra debería hacerse en qué momento, ¿quién podría destruir algo de esto? Cuando comenzó la difusión del evangelio y se repartían libros por todas partes, había personas que los quemaban, que impedían que las personas los leyeran, que difamaban, que perseguían a los creyentes y que hacían informes para los enemigos, así como que las cazaban y oprimían. En todas partes había una resistencia fiera, pero al final, ¿no se siguió viendo la espectacular escena de la obra del evangelio? ¿No se siguieron ganando personas en todas partes? ¿Quién podía destruir el plan de Dios? Las personas que debían ser ganadas se acabarían consiguiendo sin lugar a duda, y quienes no debían ganarse, pero que han entrado, serán echados a patadas. Este hecho es indestructible. Tal como fue dicho: “El corazón del rey está en la mano de Jehová, como los ríos de agua: lo lleva allí donde quiere”; ¿cuánto más lo hará con esos don nadies? Todo está en el plan de Dios, la etapa de la obra que debe llevarse a cabo y el momento en que ésta se realiza. La cosa no funciona como las personas imaginan: que la obra se detendrá cuando surja un entorno adverso, y tampoco es como ellas creen, que haciendo esto o aquello, el hombre puede destruir el plan de gestión de Dios. Estas cosas no son más que imaginaciones de las personas. Aunque intentes destruir y hostigar la obra de Dios cada vez con mayor dureza, es inútil. La obra del Espíritu Santo lo decide todo. Sin ella, no se puede lograr nada en absoluto. En ocasiones, las personas son ignorantes y dan un paso al frente, pero si el Espíritu Santo no actúa, siguen sin lograr nada. En relación a este aspecto, ¿qué clase de razón deberían poseer las personas? Cuando se descubre que el Espíritu Santo no está obrando, deberían dejar la tarea que tienen entre manos, esperar y buscar los propósitos de Dios; ésta es la única elección sabia. El hombre tiene que hacer aquello que debería hacer y tiene que esforzarse al máximo para cumplir con su obligación. No puedes temer hacer las cosas mal y esperar después con pasividad, y menos aún puedes decir: “Dios no ha actuado aún. Él no me ha dicho todavía que haga nada; por tanto, nada haré aún”. ¿Acaso no es esto perder tu deber? Esto es algo que debes ver con claridad, ya que no es un asunto trivial.

En el plan de gestión de Dios, todas las etapas de la obra se llevan a cabo en la fecha prevista y a tiempo. No cabe duda de que no está en sintonía con tu imaginación: “¡Ah, Él no puede hacer esto! ¡No puede hacer aquello! ¡Esto no es correcto!”. Dios es todopoderoso. No hay nada que Él encuentre difícil de hacer. ¿Qué puede hacer el hombre? El hombre no sólo no puede practicar la verdad, sino que también es arrogante y engreído; piensa que puede hacer cualquier cosa y su corazón está lleno de deseos extravagantes. Después están aquellos que creen que el día de Dios vendrá pronto, que no necesitan soportar ningún sufrimiento más, que pueden disfrutar de días felices y que sus esperanzas se cumplirán finalmente. Yo os digo: esta clase de personas sólo está de paso, están jugando, y sólo pueden ser castigadas al final, sin obtener nada. ¿Qué puedes obtener si tu creencia consiste en que venga el día de Dios o en escapar del gran desastre? Aquellos que más creen en la venida del día de Dios deben perecer con mayor motivo. Aquellos que creen con el fin de buscar la verdad, de cambiar su carácter y de ser salvados permanecerán; ésta es la creencia verdadera. Los que tienen una creencia confusa no lograrán nada al final, y tan sólo habrán hecho un esfuerzo inútil; además, deben sufrir un castigo más duro. Las personas son demasiado carentes de perspectiva. Si crees en Dios, pero no te comprometes de la forma adecuada en tus obligaciones y, en vez de ello, consideras caminos torcidos y malvados, sólo te estás haciendo daño a ti mismo. ¿Acaso esas personas mundanas que no creen en Dios no están también en las manos de Dios? ¿Quién escapará de las manos de Dios? ¡Nadie! Los que escapan deben regresar al final delante de Dios para sufrir el castigo. Esto es obvio; ¿es que las personas siguen sin poder verlo?

Algunas personas opinan que, aunque creen en Dios Todopoderoso, no tienen entendimiento alguno respecto a la omnipotencia de Dios. Están continuamente en dificultades, y piensan: “Dios es todopoderoso, Él tiene la autoridad y puede dominarlo todo, ¿por qué creó, pues, a Satanás y le permitió corromper a la humanidad durante seis mil años? ¿Por qué permitirle convertir el mundo en un miasma de caos y confusión? ¿Por qué no destruirlo? ¿Acaso no estaría bien la humanidad si Satanás fuera destruido?”. ¿Podéis explicar ahora esta pregunta? Esto requiere visión. Muchas personas han considerado esta cuestión, pero vosotros ya habéis llevado a cabo un poco de trabajo preparatorio y, por tanto, en vosotros no puede surgir duda alguna a causa de este asunto. Sin embargo, debéis allanar los escollos de este problema; no hay otra opción. Luego están las personas que preguntan: “¿Por qué permite Dios que Satanás se rebele contra Él? ¿Acaso no sabía Dios que un arcángel sería capaz de rebelarse contra Él? ¿Sería que Dios no fue capaz de controlar a Satanás o más bien permitió que ocurriera, o sería que Él tenía algún otro propósito?”. Es normal que las personas planteen esta pregunta, y deberían saber que implica todo el plan de gestión de Dios. Él planeó que hubiera un arcángel, y permitió y dispuso esta rebelión del arcángel contra Él —definitivamente entraba en el ámbito del plan de gestión de Dios—. Él permitió que el arcángel corrompiera a la humanidad que había creado, después de que se hubiera rebelado contra Él. No es que por la incapacidad de Dios para controlar a Satanás, la serpiente sedujo a la humanidad y Satanás la corrompió, sino que fue Dios quien se lo permitió. Sólo después de haber dado Su permiso para que esto ocurriera comenzó Dios Su plan de gestión y Su obra. ¿Puede el hombre explicar este misterio? Una vez que Satanás hubo corrompido a la humanidad, Dios comenzó Su obra de gestión de ésta. Primero, Él llevó a cabo la obra de la Era de la Ley en Israel. Transcurridos dos mil años, realizó la obra redentora de la crucifixión en la Era de la Gracia, y toda la humanidad fue rescatada. En el tiempo de los últimos días, Él se ha encarnado y ha conquistado y salvado a este grupo de personas en los últimos días. ¿Qué clase de personas son aquellas que han nacido en los últimos días? Son las que han pasado por la corrupción de Satanás durante varios miles de años, las que han sido corrompidas hasta tal punto que ya no parecen humanas, que han pasado finalmente por el juicio, el castigo y la revelación de la palabra de Dios, que han sido conquistadas y han alcanzado la verdad desde el interior de las palabras de Dios; son aquéllas que han sido sinceramente convencidas por Dios, que han alcanzado un entendimiento de Él, que pueden obedecer a Dios absolutamente y satisfacer Su voluntad. El fin del plan de gestión de Dios es obtener un grupo de personas como éste. Dime, ¿acaso son aquellas personas que no han pasado por la corrupción de Satanás las que pueden satisfacer la voluntad de Dios? ¿O más bien lo harán aquellas que serán salvadas al final? Los seres humanos que se obtendrán por medio de todo el plan de gestión son un grupo que puede entender la voluntad de Dios, que alcanza Su verdad, que posee la vida y la semejanza humana que Dios requiere. En el principio, cuando el hombre fue creado meramente parecía humano y tenía vida, pero no albergaba en su interior la semejanza humana que Dios exigía o esperaba que alcanzara. El grupo de personas que se conseguirá al final estará formado por las que permanecerán al final, y ese grupo es también el de aquellas personas que Dios requiere, a las que Él ama y de las que se agrada. Dentro del plan de gestión de varios miles de años, estas personas han obtenido más cosas procedentes del riego de Dios y que se le han provisto al hombre por medio de Su guerra con Satanás. Las personas de este grupo son mejores que las que fueron creadas por Dios en el principio; aunque han pasado por la corrupción, esto es inevitable, y es un asunto que pertenece al ámbito del plan de gestión de Dios que revela de una forma amplia Su omnipotencia y Su sabiduría, y ha revelado también que todo lo que Dios ha dispuesto, planeado y conseguido es lo más grande. Si se te vuelve a preguntar más adelante: “Si Dios es todopoderoso, ¿cómo pudo seguir rebelándose el arcángel contra Él? Después, Dios lo lanzó desde el cielo a la tierra donde corrompió a la humanidad. ¿Qué sentido tiene esto?”, tú puedes responder: “Este asunto pertenece al ámbito preordenado por Dios y es muy significativo. El hombre no puede explicarlo del todo, pero a partir del nivel que el hombre puede comprender y alcanzar, se puede ver que Dios obra hasta un gran nivel de significado”. Esto no quiere decir, desde luego, que Dios tenga un lapso temporal, que pierda el control o que no tenga forma de gestionar las cosas, y después vuelva las artimañas de Satanás contra éste; no es que Él piense que el arcángel se ha rebelado de todas formas, que más vale dejarlo seguir adelante, y planee salvar a la humanidad tras permitir que Satanás corrompiera a todas las personas. Éste no es el caso en absoluto. Las personas deberían conocer al menos que este asunto pertenece al ámbito del plan de gestión de Dios. ¿Qué plan? En la primera etapa hubo un arcángel; en la segunda, éste se rebeló; en la tercera, después de que el arcángel se rebelara, vino en medio de la humanidad para corromperla, y después Dios comenzó Su obra de gestionar a la humanidad. Cuando las personas creen en Dios deben entender la visión del plan de gestión de Dios. Algunas personas no entienden nunca este aspecto de la verdad y siempre sienten que existen muchas contradicciones irresolubles. Sin entendimiento, se sienten inseguras y, al sentirse así, no pueden moverse. Es ciertamente difícil tratar con las personas. Ahora que hemos hablado, lo entendéis, ¿verdad? Primero estaba el arcángel, después Dios tuvo Su plan y descifró cuándo empezaría a rebelarse contra Él y por medio de qué acontecimientos iría poco a poco hasta la rebelión; todo esto fue un proceso. Por supuesto que no puede ser tan simple como aparece escrito en una página. Del mismo modo, cuando Judas vendió a Jesús, no le fue posible hacerlo de forma repentina. Al seguir a Jesús durante tanto tiempo, seguro que se comportó de una forma particular. Después, Satanás se puso manos a la obra emitiendo sus ideas; a continuación, Judas hizo algunas otras cosas y, poco a poco, se volvió malo. Por medio de su entorno —y cuando llegó el momento—, comenzó a vender a Jesús. Que el hombre se vuelva malo también es un proceso normal que se atraviesa y sigue una ley normal; no puede ser tan simple como la gente imagina. Sólo puedes entender la cuestión del plan de gestión de Dios hasta este nivel. Cuando hayas ganado una mayor estatura, llegarás a tomar consciencia de su significado más profundo.