Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 37: Deberías usar la verdad para resolver tu situación negativa

La mayoría de las personas tienen estas situaciones que hemos expuesto con anterioridad, aunque no las tienen tan claras como antes. Esto se debe a que las personas no poseían conocimiento alguno de la verdad durante ese tiempo, y no comprendían nada. Hoy día, escuchas más y, por lo menos, entiendes algunas doctrinas. Sin embargo, hay algunas situaciones profundamente arraigadas en tu interior que no han sido desveladas. Eres capaz de ver la corrupción que se revela con frecuencia, y eres consciente de ella una vez se ha revelado; conoces la naturaleza de tus propósitos, tus palabras y tus actos revelados. Pero ahora, no entiendes las cosas que están en lo profundo de tu interior, las que están más escondidas y las que representan a la naturaleza humana. En ocasiones, aunque seas de alguna manera consciente, no sientes que esas cosas sean erróneas; en ocasiones, sólo eres consciente de si hacer algo de esta forma es correcto o incorrecto, pero sigues sin distinguirlo con claridad. Esto se debe a que no tienes nada claro respecto a la verdad. Hay un proceso involucrado para alcanzar un entendimiento verdadero. Independientemente de que las personas sean veteranas o nuevas, en realidad no entienden ahora la verdad, y no han alcanzado el nivel de un entendimiento claro. Sólo comprenden algunas frases de doctrina, o siguen algunas reglas y se detienen ahí. Esto se debe a que las personas tienen situaciones en su interior que bloquean su entrada, su naturaleza interior las controla, y no tienen la esencia de la palabra de Dios en su vida. Las personas no son capaces por sí mismas de descubrir las cosas producidas en su naturaleza, y al no ser capaces de descubrirlo, ello provoca que piensen que se han transformado de alguna forma y que tienen alguna estatura tan sólo por seguir las normas, hablar sobre algunas doctrinas y mostrar algunas buenas conductas; y piensan que con eso debería bastar para satisfacer a Dios. Estos pensamientos demuestran que son demasiado superficiales y que no tienen una estatura verdadera.

Aunque algunas situaciones que las personas tienen en su interior no son nociones contra Dios, no son negativas, y las personas piensan que son bastante apropiadas y adecuadas, en realidad sólo son productos de la naturaleza humana. En una etapa determinada, aun cuando las personas tienen alguna estatura, esas cosas siguen estando en su interior. Esto es inevitable y, quizás, estallarán en algún momento. No pueden ayudarse a sí mismas. Las personas tienen alguna conciencia, pero no las distinguen con claridad ni saben si estas situaciones son correctas o incorrectas; incluso se preguntan en su corazón por qué no se dieron cuenta de ellas. Parece una cosa imposible. Esto es lo que hace que sea muy difícil tratar a las personas. Las lesiones externas de la piel son fácilmente curables, pero las enfermedades en la sangre que las personas no pueden ver no lo son. Deben extraerse sangre y analizarla con el fin de saber. Las cosas que están profundamente arraigadas dentro de las personas y las que se producen a partir de la naturaleza humana son aquellas en las que las personas confían para vivir. Por tanto, las personas sienten que las cosas que se producen a partir de la naturaleza humana son apropiadas. Es como si las personas debieran ser así y tener esta o aquella clase de propósito, de exigencia y de deseo. Ni una sola persona entiende que la verdad es verdad, que todo lo que se produce a partir de la naturaleza humana es corrupto y que todo ello viola la verdad. Las personas no pueden sentir esto ni son conscientes de ello. Las personas de hoy, en especial, pueden hablar con claridad, de alguna forma, sobre algunas doctrinas simples, tener un poco de estatura y experiencia, y parecer ser indiferentes si son un poco impuras. Piensan que éste es el fundamento sobre el que deberían creer en Dios y seguirlo. Realmente, esto es un grave error. Las personas no deben mezclar lo que piensan que es correcto con la verdad ni buscar la verdad sobre el fundamento del error. La verdad no es impura. En la actualidad hay muchas personas que se animan a sí mismas y buscan la verdad sobre la base de esperar el día de Dios y Su transfiguración. Sienten que este camino es el correcto y que el curso de la acción es correcto, pero su punto de partida es fundamentalmente erróneo y todo lo que viene de un punto de partida incorrecto siempre será erróneo. Independientemente de la etapa en que se encuentren las personas, si no pueden entender esta clase de situación dentro de sí mismas ni pueden cambiarla, por mucho que busquen es como un proyecto de ingeniería inútil. Si el punto de partida de uno es erróneo y su fundamento también lo es, tarde o temprano su proyecto se vendrá abajo y no podrá mantenerse. Esta clase de personas estará en peligro tarde o temprano. ¿No entendéis estas palabras? ¿Por qué hay tantas personas religiosas que no pueden aceptar el camino verdadero? Porque su creencia en Dios es fundamentalmente deficiente; no aceptan la verdad y Dios las elimina. En la familia de Dios hay algunos líderes cuyas situaciones son muy malas y tienen demasiadas impurezas sin resolver. Podarlos y tratarlos es inútil y, finalmente, sus antiguas enfermedades reaparecen, y ellos revelan sus verdaderas naturalezas y son eliminados. Algunas situaciones de las personas son como el cáncer: si no se cura pronto, tarde o temprano se extenderá, y las personas perderán su vida.

En cada etapa, las situaciones de las personas son directamente correlativas al grado en el que han entrado y a lo que han obtenido. Cuando las situaciones de las personas son relativamente normales, éstas pueden entender y entrar en algunas verdades y comprender algunas cosas reales basándose en las palabras de Dios, y pueden proveer para los demás y servirlos. Las situaciones de algunas personas no son correctas y, aunque sigan a otros en la búsqueda, y también lean, escuchen, y comuniquen, acaban obteniendo mucho menos que las personas con situaciones normales. Si siempre va a haber impurezas humanas, revelaciones de naturalezas corruptas y adulteraciones de las nociones e imaginaciones de las personas, éstas se verán envueltas de confusión en su interior. ¿Cómo no afecta esto a la entrada de uno en la verdad? Sólo las personas de mente sobria pueden entender la verdad, sólo las personas de corazón puro pueden ver a Dios; sólo al vaciar las cosas de tu interior puedes recibir la verdad con facilidad. Cuando el corazón de las personas es inestable, no es fácil entender la verdad. Sólo las personas que entienden la verdad pueden ver de alguna forma sus propias situaciones, y sólo al ver a través de la esencia de sus problemas puede alguien entender su propia naturaleza. Si las situaciones en el interior de las personas son correctas y completamente normales, éstas tienen una estatura verdadera; es improbable que resbalen o se quejen cuando les sobrevengan los asuntos. La forma en la que busques en cada etapa y la situación en la que lo hagas son cosas que no puedes ignorar. El descuido traerá finalmente problemas. Cuando tu situación sea normal, caminarás por la senda correcta, harás las cosas correctamente y entrarás con rapidez en las palabras de Dios. Sólo puedes crecer cuando buscas vida de esta forma.

Otra de las situaciones internas de las personas es aquella en la que éstas leen las palabras de Dios durante algunos años y experimentan algún trato y poda; son capaces de renunciar en cierta medida a sus propósitos de recibir bendiciones; su corazón se relaja más y no buscan obtener bendiciones; su corazón acepta y se limitan a obedecer la orquestación de Dios; agachan la cabeza un poco y cualquier cosa que Dios haga está bien para ellas. Esta situación tampoco es correcta. “Cualquier cosa que Dios haga está bien; en cualquier caso, no pediré bendiciones”. En esta clase de situación, muchas personas parecen sentir que obedecer la orquestación de Dios es lo único que necesitan hacer. Yo te pregunto: “¿Obedeces realmente la orquestación de Dios? ¿Posees en realidad la verdad de este aspecto?”. ¿Cómo te someterás realmente sin una estatura verdadera? ¡Sigues pensando que estás obedeciendo la orquestación de Dios! Hoy en día, la actitud de algunas personas es la siguiente: no me importa obtener bendiciones o recibir infortunios. ¡Dios puede hacer lo que Él quiera! Esta situación es totalmente negativa y de no implicación; no prestan atención a la verdad, y dicen: “En cualquier caso, es la orquestación de Dios y, al final, Él decidirá nuestro destino. No decidimos nada, por lo que cualquier forma en la que busquemos estará bien”. Esto es remolonear pasivamente, y no se ha realizado esfuerzo subjetivo alguno. ¿Pueden progresar las personas que están en esta clase de situación? ¿Pueden satisfacer las exigencias de Dios?

Tener un cambio de mentalidad es crítico para buscar la entrada; si tu situación cambia y nada se interpone en tu camino, puedes buscar con efectividad. Que las personas puedan o no entrar en la verdad a través de su búsqueda de ella o la fuerza que tengan en su búsqueda se basa por completo en cómo sea su situación. Si la situación de las personas es normal, tendrán fuerza en su búsqueda. Si las personas nunca tienen fuerza, si no son ni frías ni calientes a la hora de seguir, indudablemente su situación interior no será normal, debe de haber problemas en el interior y, con seguridad, algo las refrena: creen en Dios, pero no tienen visión y no saben cómo buscar; o han perdido el Espíritu Santo que obraba en ellas y no tienen la luz de la verdad; o tienen una actitud negativa y han perdido la fe verdadera. Todas estas cosas son posibles. Sé que algunas personas siempre se sienten molestas; sienten incesantemente que hay problemas en su espíritu: “¿Por qué estoy haciendo siempre cosas erróneas? ¿Por qué estoy siempre cometiendo errores? ¿Es porque tengo un espíritu maligno en mi interior? Si hay un espíritu maligno obrando en mí, ¿no estoy acabado?”. Las personas que han padecido la obra sobrenatural de espíritus malignos en sí mismas son especialmente fáciles de refrenar en estos asuntos. Es muy peligroso para el corazón estar siempre en duda, y para Satanás es muy fácil explotar los miedos de estas personas y hacerlos realidad. Ésta es la situación más difícil con la que lidiar. “Si el espíritu de las personas no está en condiciones, ellas están acabadas. El espíritu lo decide todo”. Algunos de entre vosotros son propensos a pensar así. Este asunto pasa a ser su obstáculo; esta situación puede llevarlos a un colapso nervioso y no serán capaces de continuar creyendo. Esta clase de situación es la más peligrosa, y debe resolverse tan rápidamente como sea posible. También hay algunas personas que tienen pensamientos absurdos en su corazón; siempre piensan: Como Dios es quien predestina y escoge a las personas, y Él es quien lo decide todo, ¿qué estamos buscando entonces? Se hundirán en esta situación y no serán capaces de salir de ella ni escucharán a otras personas cuando hablen con ellas; y afirmarán: “Entiendo todo esto, pero sencillamente no puedo salir de esto”. El día que lo entiendan de verdad, sentirán remordimientos: “¿Cómo pude ser tan estúpido entonces? ¡Soy tan insensato!”. En realidad, todos tienen situaciones anormales en su interior; la naturaleza de todos produce algo diferente sobre la base de sus distintos entornos y trasfondos. La naturaleza de las personas es igual, pero como sus entornos y trasfondos difieren, o como la obra que emprenden es diferente y sus posiciones también lo son, producen situaciones diferentes. Sin embargo, las características generales de la naturaleza de las personas son iguales. Cuando se encuentran con un entorno, se produce este tipo de situación; cuando te sobreviene un entorno, se produce ese otro tipo de situación. Algunas personas tropiezan con este asunto, otras tropiezan con aquél otro, unas se vuelven negativas en este asunto, otras son débiles en aquél otro. Al final, cuando oran a Dios, es como si el Espíritu Santo no estuviera obrando en ellas, y surge otra situación en su interior: “Si el Espíritu Santo no está obrando y Dios me ha abandonado, ¿no estoy acabado? Entonces, también podría no creer; creo, pero no recibo nada. Dios no está obrando en mi, ¿no he sido, pues, eliminado?”. Surge otra situación como ésta, y la vieja enfermedad permanece cuando se presenta la nueva. Cuando se supone que las personas deben morir, no hay nada que las salve. Las personas que son capaces de volver a la senda correcta son realmente extraordinarias, es decir, todo aquél que no se supone que debe morir se salvará siempre. Cuando las personas están perdidas en su camino, pueden despertarse y llegar a la conclusión de que sus situaciones no son normales; pueden sentir que están en circunstancias peligrosas. Y pueden hacer todo lo posible para trepar y volver a una situación normal. Las personas con esta clase de estatura son demasiado pocas. ¿Por qué digo que esas personas no tienen estatura? Como no ves con claridad, no sabes, o ni siquiera eres consciente de qué situación llevará a qué resultado. Por tanto, las personas siempre se vuelven débiles y negativas cuando se enfrentan a algunos asuntos, y les resulta fácil caer. ¿Qué significa tener estatura? Si eres incapaz de controlarte, si no puedes vivir a menudo en una situación normal y no puedes ver claramente tu situación anormal, careces de estatura. Tener estatura significa que realmente entiendes alguna verdad y que ésta ha sido tu vida, tu apoyo y el fundamento de tu existencia. Independientemente de aquello a lo que te enfrentes, puedes vivir conforme a la verdad, será mucho menos probable que te vuelvas débil y caigas, y que te hundas en toda clase de situaciones peligrosas. Esto es tener estatura. ¿Pueden las personas obtener este estado en la actualidad? ¡No, no pueden! La mayoría de las personas suelen ser negativas y débiles, se han hundido todas en una situación de la que no pueden salir con facilidad. Incluso si pudieran salir de la misma más adelante, no sabrían qué estaría pasando ni cuál de sus situaciones no era correcta. Cuando vuelvan a enfrentarse a este mismo asunto, resbalarán de nuevo y estarán acabadas, y la vieja enfermedad regresará. Son débiles y están atascadas en todo asunto al que se enfrentan. Si la gente comunica con ellas y meditan, pueden despertar, pero siguen sin entender del todo sus situaciones o sin comprender las revelaciones de su naturaleza. En última instancia, no serán capaces de cambiar cualquiera que sean sus experiencias; caen y se vuelven débiles cuando afrontan este asunto. Si sufren cualquier revés, quieren abandonar su obra; son negativas con mayor frecuencia de la que son normales y pierden a menudo al Espíritu Santo que obra en ellas. Ésta es la situación real que todos tienen. Si las personas pueden o no controlar sus situaciones, si pueden o no garantizar que están viviendo en una situación normal son cosas que dependen por completo del grado de verdad en el que hayan entrado. A partir de esto somos más capaces de ver la verdadera estatura de las personas. Algunos dicen: “Siento que tengo una estatura pequeña con respecto a someterme a Dios”. Sientes que tienes poca estatura, pero, en realidad, tu entorno actual no es tan pobre ni te supone una amenaza, o no es una situación demasiado dolorosa, y eres capaz de someterte a la orquestación de Dios. ¿Y si fuera hasta cierto punto dolorosa? ¿Seguirías siendo capaz de someterte por completo? Si el dolor fuera insoportable como el de Job, ¿serías capaz de someterte a la orquestación de Dios? Este es el problema de la estatura. Por tanto, cuando el entorno es bueno, sientes: puedo someterme a las orquestaciones y a las disposiciones de Dios, tengo la voluntad y la determinación para seguir hasta el final, satisfacer la voluntad de Dios y testificar por Él como Job. Sientes que tienes esta voluntad, pero cuando te sobrevenga algo más grande que este entorno, cuando te sobrevengan pruebas y cuando te sobrevenga un sufrimiento aún mayor, ¿serás capaz de mantenerte firme? ¿Lo sabes? ¿Puedes predecir esto? No muchas personas saben quiénes son en realidad, porque ninguna tiene la verdad y todas son incapaces de conocerse realmente a sí mismas.