Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 41: Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana

¿Veis claramente la senda de vuestra fe en Dios y vuestra búsqueda de la verdad? ¿Qué es en realidad creer en Dios? ¿Estáis acabados después de sufrir una pequeña dificultad? Algunas personas piensan que después de experimentar el juicio y el castigo, la poda y el trato, o después de revelar su verdadera forma, están acabados y su resultado ha tomado forma. La mayoría de las personas no pueden ver claramente este asunto, y todas tienen que detenerse ahí, sin saber cómo caminar por la senda que hay delante. Por lo general, cuando no pasan por el trato y la poda, o no sufren revés alguno, sentirán que están buscando la verdad mientras creen en Dios, y que deberían satisfacer la voluntad de Dios. Pero, tan pronto como sufren un pequeño contratiempo y surgen algunas dificultades, su naturaleza traidora queda al descubierto, y las hace parecer especialmente detestables; más adelante, también sentirán que su naturaleza es especialmente detestable. Al final, determinan su propio resultado: se terminó, estoy acabado, ¿no estoy acabado por hacer esto? Sin duda, Dios no me salvará. Existen muchas personas en este tipo de condición; incluso se podría decir que todas son así. ¿Por qué son capaces las personas de delinearse así? Esto demuestra que no entienden el propósito de Dios de salvarlas. Ser tratado tan sólo una vez provoca que estés un largo tiempo sin buscar la verdad; cometer un pequeño error causa que no cumplas tus obligaciones; un entorno insignificante provoca tu estancamiento. Parece que las personas sienten que no tienen que tener ningún defecto con el fin de tener energía para buscar. Si descubren que son demasiado corruptas, no tendrán la inclinación de buscar. Muchas personas han dicho cosas desalentadoras y negativas como ésta: “¡Ah! Estoy perdido, estoy definitivamente acabado. No hay forma de poder salvarme. Aunque Dios me perdonara, yo no sería capaz de perdonarme. Nunca cambiaré”. Que las personas malinterpreten la voluntad de Dios demuestra que no entienden la obra de Dios. En realidad, los seres humanos revelarán en ocasiones algunos de sus caracteres corruptos al entrar con normalidad. Son impuros en las cosas que hacen, no asumen responsabilidades, no se entregan y obran de forma superficial. Esto es algo muy natural e inevitable. Si no se revelaran estas cosas, ¿cómo se podría decir que la humanidad es corrupta? Si la humanidad no fuera corrupta, la obra de salvación de Dios no tendría sentido. La situación actual es que las personas no tienen la verdad y que no se entienden realmente a sí mismas ni ven sus condiciones con claridad. Por tanto, sus condiciones deben ser reveladas y aclaradas. Sólo podrán ver la luz cuando se revelen estas cosas. Las personas son todas insensibles y obtusas. Si Dios no obra de esta forma, no cambiaréis. Las dificultades surgen para vosotros en cada etapa. Os expongo esto para corregiros y tomar el timón de forma que podáis orientaros por la senda correcta. De lo contrario, siempre os iréis a los extremos al hacer las cosas, siempre os dirigiréis a callejones sin salida, procederéis sin camino y os delinearéis. Cuando las personas empiezan a experimentar, no se entienden a sí mismas, pero, al final, todo el mundo se entiende a sí mismo, y dice: “¡Ah, soy el diablo Satanás! Las personas son diablos, Satanases. Esta vez estoy acabado, no puedo salvarme; no hay más oportunidad ni posibilidad de ser rescatado”. Las personas son verdaderamente demasiado frágiles y difíciles de manejar, y son propensas a irse a los extremos. Si un día las personas entendieran de verdad la voluntad de Dios, dirían: “Ah, mi corrupción era así de profunda todo el tiempo y por fin lo estoy reconociendo. Afortunadamente, Dios me salva, y ahora puedo ver una vida brillante y puedo caminar por la senda correcta de la vida. No sé cómo puedo darle las gracias a Dios”. Es como despertarse de un sueño y ver la luz. ¿No es esto recibir una gran salvación? ¿No deberían alabar a Dios? Algunas personas ni siquiera se entienden a sí mismas cuando la muerte está cerca; siguen siendo arrogantes y no pueden aceptar los hechos revelados. Piensan que son bastante buenas: soy una buena persona, ¿cómo pude haber hecho esto? Es como si hubieran sido acusadas erróneamente. Algunas personas pasan por años de obra de Dios y, al final, siguen sin entender sus naturalezas. Siempre piensan que son buenas personas y que cometieron un error en un momento de descuido; incluso hasta este día, preferirían ser eliminadas antes que someterse. Este tipo de persona es demasiado arrogante e ignorante, y simplemente no acepta la verdad. Nunca podrá transformarse y convertirse en un ser humano. A partir de esto podéis descubrir que, aunque la naturaleza de las personas se resista y traicione a Dios, hay diferencias en ellas. Esto requiere un entendimiento más profundo de la naturaleza de las personas.

Existen características comunes en la naturaleza de las personas que deben entenderse. Una de ellas es que todas las personas pueden traicionar a Dios, pero todo el mundo tiene su talón de Aquiles. A algunas personas les gusta esto, a otras les gusta aquello; algunas personas estiman una cosa, otras estiman algo distinto. Éstas son las diferencias en la naturaleza de las personas. Algunas personas son capaces de resistir un pequeño sufrimiento, otras tienen dificultades para hacerlo. Esto se debe a que los anhelos de su naturaleza son diferentes. ¿Por qué hacen frente al mismo acontecimiento, pero unas son capaces de resistir y otras no? Se debe a que las cosas de su naturaleza son diferentes. El carácter corrupto de algunas personas se manifiesta de forma gravemente, y los de otras lo hacen de forma leve; sin embargo, la esencia de su naturaleza es igual. Ésta es una característica común. Lo que sea la naturaleza de las personas decide la clase de personas que son. Aunque tengan características comunes con otras personas, es posible que no sean del mismo tipo. ¿Por qué no son la misma clase de persona? Porque las cosas de su naturaleza no son obvias ni son tan fuertes. Por ejemplo, ¿no es la lujuria una característica común de las personas? Todas la tienen. Además, este ámbito es muy difícil de vencer. Sin embargo, es especialmente intensa en algunas personas. Cuando se enfrentan a este asunto, no pueden vencerlo y pueden caer con otras personas o llevar a otros a caer. Puede decirse que la naturaleza de estas personas es malvada. Algunas personas son algo débiles al enfrentarse a este asunto, o son un poco pasionales y lujuriosas, pero no hacen cosas vergonzosas, son capaces de controlarse y apartarse de estas cosas. No puedes decir, pues, que estas personas tengan una naturaleza malvada. Siempre hay pasiones y lujurias con la carne. Algunas personas actúan con precipitación, transigen en sus lujurias y hacen lo que quieren. Pero otras no son así en absoluto. Son capaces de buscar la verdad y de apoyarse en ella para actuar; tienen la capacidad de renunciar a la carne. Aunque tienen lujurias de la carne, se manifiestan de forma diferente. Así es cómo difieren las personas entre sí. Algunas codician el dinero; cuando ven dinero y cosas buenas, desean poseerlos, y su deseo de tenerlos es excepcionalmente fuerte. La naturaleza de estas personas es avariciosa y codiciosa del dinero. Cuando ven algo, se vuelven avariciosos; hasta se atreven a gastar y robar el dinero de la iglesia, incluso 20.000 o 30.000 dólares; cuanto más dinero sea, más se atreven a hacerlo; simplemente no temen a Dios. Así es la naturaleza avariciosa. Algunas personas gastan 10 o 20 dólares y les pesa la conciencia. Se apresuran a arrodillarse en la presencia de Dios para orar y, con lágrimas de remordimiento, le piden perdón. Todas las personas tienen debilidades; no puedes decir que ésta sea una persona que codicie el dinero. Sencillamente se trata de un carácter corrupto que queda al descubierto. A algunas personas les encanta juzgar a los demás. Dicen: “Este tipo gastó 3 o 5 dólares, y no oró en la presencia de Dios. La próxima vez gastará 20 o 30 dólares; este tipo es avaricioso”. Hablar de esta forma no es correcto. Las personas tienen caracteres corruptos y tienen sin duda debilidades normales. Algunas debilidades son también los caracteres corruptos de las personas, pero hay una diferencia entre un carácter corrupto y esa clase de naturaleza. No puedes juntarlo todo o juzgar arbitrariamente a las personas. Juzgar a los demás es la cosa más dañina para las personas. Si no podéis distinguir o ver las cosas con claridad, no hagáis valoraciones infundadas para evitar hacer daño a alguien. Hablar y hacer cosas sin entender la verdad es sin principios y no beneficia a los demás ni a vosotros mismos.

Creéis en Dios, pero no tenéis claro qué meta deberíais alcanzar. Nadie cree ni busca en perfecto acuerdo con las exigencias de Dios. Existen demasiados asuntos dentro de vosotros; quizás no los tengáis claros en la actualidad y no habéis profundizado en vuestros pensamientos ni en las características de vuestra naturaleza; quizás sea que no los analizasteis a tiempo. Un día entenderás estas palabras y, en ese momento, serás capaz de entenderte a ti mismo.

También existen muchas cosas vanas en la naturaleza de las personas. Cuando éstas visten buena ropa o consiguen un teléfono móvil, el tono de su voz cambia; cuando algunas mujeres llevan tacones altos, caminan con una postura diferente. ¿Qué hay en el corazón de las personas y qué naturaleza provoca que dejen al descubierto estas cosas malvadas y feas? Son las cosas de la naturaleza humana que las personas necesitan entender. Hoy en día, las personas siguen confiando en el poder de su voluntad para controlar estas cosas de la naturaleza humana, lo que origina que no dejen nada al descubierto. Sin embargo, junto con las experiencias de las personas y la profundización de su entendimiento respecto a cada aspecto de la verdad, y de su naturaleza, entrarán poco a poco de acuerdo con las exigencias de Dios, y estas cosas comenzarán a cambiar gradualmente. Cuando las personas comienzan a entrar por primera vez, deben practicar la renuncia a la carne. Después, cuando reconozcan y entiendan realmente la verdad no necesitarán una fuerza especial para abandonar la carne. En ese momento, las personas serán capaces de vivir conscientemente conforme a la verdad. Tendrán un principio y un límite en lo que hacen, y permanecerán dentro de los límites. Existen dificultades cuando las personas experimentan por primera vez las palabras de Dios. Como no entienden la verdad, siempre preguntan cómo hacer esto y aquello. Además, las condiciones negativas de las personas siempre las están molestando, y sienten que no tienen camino que tomar. No os preocupéis por las condiciones negativas; algunas de ellas pueden resolverse. Si puedes comunicarlas, comunícalas; no te preocupes por aquellas que no puedas comunicar, sólo practica y entra con normalidad, y comunica más la verdad. Finalmente, un día, cuando tengas clara la verdad y veas muchas cosas con claridad, las condiciones negativas desaparecerán de forma natural. Ahora no estáis en las condiciones en que estabais originalmente, ¿no es así? Al menos no son tantas como antes. Si te limitas a centrarte en buscar la verdad con diligencia, cualquier asunto puede resolverse. Ser capaz de resolver tus propios problemas es progreso y crecimiento. Después de experimentar hasta un punto determinado, las visiones de la vida de una persona, el sentido de su existencia y su fundamento de ésta se transformarán por completo. Es decir, nacerás de nuevo y te convertirás en una persona completamente diferente. ¡Esto es increíble! Es una gran transformación; una transformación que lo pone todo del revés. Sentirás que la fama, el beneficio, la posición, la riqueza, los placeres y la gloria del mundo no importan y que eres capaz de renunciar a ellos sin esfuerzo. Alguien así es una persona hecha a semejanza de un ser humano. Quienes son hechos completos serán, finalmente, un grupo así. Vivirán para la verdad, para Dios y para la justicia. Ésta es la semejanza de una persona. Algunos preguntarán: “¿Qué es una persona?”. Hoy en día, las personas no son personas. Si no lo son, ¿qué son, pues? Podrías decir que son animales, ganado, Satanases y diablos. En pocas palabras, sólo tienen forma de persona, pero no son dignas de ser denominadas así, porque no tienen una humanidad normal. Dices que las personas son animales, pero tienen lengua, ideas y pensamientos, y son capaces de crear tecnología, por lo que deben catalogarse de animal avanzado. Los incrédulos dicen que sus antepasados eran simios; eran animales, no personas, y es adecuado decir que las personas son diablos y Satanases. Como la naturaleza de las personas es así, esto es lo que revelan y expresan; por tanto, es más apropiado decir que las personas son diablos y Satanases, no son peces ni aves, no tienen la semejanza de la humanidad. Algunos creyentes veteranos han experimentado muchos años y tienen poco entendimiento íntimo; son más o menos capaces de entender un poco a Dios, más o menos capaces de preocuparse por las cosas de las que Dios se preocupa y de pensar en lo que Dios piensa. Tienen estos propósitos. En cierto modo, tienen la semejanza de una persona, y están ahí a mitad de camino. Los nuevos creyentes no han experimentado el castigo o el juicio ni mucha poda o trato. No escuchan mucha verdad y simplemente leen la palabra de Dios, pero no la experimentan realmente. Están incluso más lejos. La profundidad de la experiencia que tengan las personas determinará cuánto cambiarán. Cuanto menos experimentes, y cuanto menos entiendas la verdad, menos composición humana tendrás en tu interior. Si no tienes ninguna experiencia, eres un Satanás viviente que no ha cambiado, y eres simplemente un diablo. ¿Crees esto? Entenderás estas palabras algún día. ¿Dónde están las buenas personas hoy? Sin semejanza humana, ¿cómo se te puede llamar persona? Las buenas personas son impensables. Las personas sólo tienen un caparazón humano exterior y ninguna esencia humana. Decir que son bestias con atuendo humano no es ninguna exageración. Al experimentar la obra de Dios, si quieres tener la semejanza de una persona, debes experimentar la revelación, el castigo y el juicio de estas palabras, y acabarás siendo capaz de transformarte. Ésta es una forma y, si las personas no lo hacen así, no pueden cambiar. Tienen que hacerlo poco a poco y deben experimentar el juicio, el castigo, la poda y el trato continuos. Las cosas expuestas en las naturalezas de las personas deben revelarse. Después de ser manifestadas y de que las personas las entiendan con claridad, éstas serán capaces de caminar por la senda correcta. Sólo tendrán alguna garantía de permanecer después de experimentar durante un período de tiempo y entender algunas verdades. Tus condiciones actuales no están a la altura. A pesar de que hayáis estado alegres y dando saltos, éste es realmente el tiempo más peligroso para vosotros. Todo el mundo está al filo del peligro. He dicho esto muchas veces, pero muchas personas no entienden lo que estas palabras significan. Algunas personas pensarán: “¿Peligro? ¿Qué peligro? Mi condición actual es muy buena, ¿cómo podría estar en peligro? Es improbable que caiga o que me pierda. Dios es misericordioso conmigo”. ¿Quién estás diciendo que no recibe gracia? Todos la reciben, pero todos están en peligro; es una bendición especial para ti estar en peligro y obtener gracia. Las personas sienten hoy que están cerca de donde necesitan estar, pero el hecho de que digan esto demuestra que están muy lejos.