Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 42: Las personas que siempre le exigen cosas a Dios son las menos razonables

Si quieres entenderte a ti mismo, debes entender tu verdadera situación; lo más importante para ello es comprender tus propias ideas y pensamientos. En cada período de tiempo, los pensamientos de las personas han estado controlados por una cosa principal; si puedes dominar tus pensamientos, puedes hacer lo propio con lo que subyace a ellos. Nadie es capaz de controlar sus pensamientos e ideas. ¿De dónde proceden? ¿Cuáles son los motivos subyacentes? ¿Cómo se producen estos pensamientos e ideas? ¿Qué los controla? ¿Cuáles son las naturalezas de estos pensamientos e ideas? Después de que tu carácter se haya transformado, tus pensamientos e ideas, los deseos que tu corazón busca y tus puntos de vista sobre la búsqueda, que han sido producidos en las partes transformadas, serán diferentes. Esos pensamientos e ideas que se originan en las cosas que tú no has cambiado, las cosas que no entiendes claramente, y las que no has reemplazado con las experiencias de la verdad son inmundos, sucios y feos. Hoy día, las personas que han experimentado la obra de Dios durante varios años tienen alguna conciencia y entendimiento de estos asuntos. Las personas que han experimentado la obra de Dios durante un corto período de tiempo no entienden aún estos asuntos; siguen sin tenerlos claros. ¡No saben cuál es su talón de Aquiles ni en qué ámbitos es fácil que caigan! En la actualidad desconocéis la clase de personas que sois, y otras personas lo pueden ver hasta cierto punto, algo que vosotros no podéis sentir. No podéis distinguir con claridad vuestros pensamientos o propósitos ordinarios, ni podéis entender claramente cuál es la esencia de estos asuntos. Cuanto más profundamente entiendas un aspecto, más te transformarás en ese aspecto; entonces, las cosas que harás estarán de acuerdo con la verdad, serás capaz de cumplir las exigencias de Dios, y estarás más cerca de Su voluntad. Sólo buscando de esta forma puedes obtener resultados. Muchas personas creen en Dios, pero no prestan atención a transformar su carácter vital; más bien, se centran en la actitud de Dios hacia ellas y en si tienen o no un lugar en el corazón de Dios. Siempre están suponiendo qué clase de persona son a la vista de Dios y si tienen o no estatus en Su corazón. Muchas personas son así y, si ven a Dios, siempre estarán mirando si Él les está hablando con alegría o con enojo. También hay algunas personas que siempre preguntan a los demás: “¿Ha mencionado Dios mis dificultades? ¿Cuál es Su actitud hacia mí? ¿Se preocupa por mí?”. Hay personas que son incluso más asombrosas, que parecen descubrir nuevos problemas: “Ah, Dios me acaba de mirar mal, no sé qué he hecho mal”. Las personas prestan una atención especial a estas cosas. Algunas personas dicen: “Creemos en un Dios que se hizo carne; si Él no nos presta atención, ¿no estamos acabados?”. El significado subyacente de esto es: ¿en qué estamos creyendo si no tenemos estatus en el corazón de Dios? ¡Entonces no creeremos! ¿No es esto irracional? ¿Sabes por qué deberían creer en Dios las personas? Están siempre buscando un lugar en el corazón de Dios para quedarse y nunca reflexionan en si Él tiene o no un lugar en el suyo ni en cómo tratan a Dios. ¡Las personas son tan arrogantes y engreídas! Aquí es donde las personas son más irracionales. Incluso las hay que carecen de razón hasta el punto de que cuando oyen a Dios preguntar por otras personas y no por ellas ni mencionar su nombre, o cuando Dios se preocupa por otras personas y no por ellas, o muestra consideración por otras personas pero no por ellas, no están satisfechas y dicen: “No puedo creer más; esta clase de Dios no es justo y ni siquiera es ecuánime o razonable”. Empiezan a quejarse, y esto es un problema con la razón de las personas; no están en sus cabales. Con frecuencia dicen: me someteré a las disposiciones de Dios, a Sus orquestaciones. Independientemente de cómo me trate Dios, nunca me quejaré; Él puede tratarme, podarme y juzgarme. Pero, cuando les llegan los problemas, no pueden superarlos. ¿Razonan las personas de esta forma? Ellas tienen una opinión especialmente elevada de sí mismas y piensan que tienen una importancia excepcional. Da igual la poda y el tratamiento; si una simple mirada no les parece buena, sentirán que no hay esperanza. “¡Estoy acabado! ¡Voy a dejar de creer! Dios no me presta atención, no tengo esperanza”. O es el tono de voz un poco duro el que compunge su corazón y pierden la esperanza y se desaniman de nuevo: “¡Dios me habló esta vez con un tono de voz que no era bueno! Hay palabras en las palabras, hay espinas en las palabras, y éstas tienen otros significados. Siento que mi creencia en Dios no tiene sentido, Él no me presta atención; por tanto, me es imposible creer más”. En el pasado, algunas personas pensaron: “Ves cómo los demás han tenido mucha certeza de Dios y cómo lo han considerado tan importante. Si una simple mirada suya era anormal, examinaban lo que Dios quería decir con ello. Son excepcionalmente fieles a Dios y lo consideran excepcionalmente importante; esto es tomar de verdad al Dios en la tierra como el Dios en el cielo. Consideran una mirada de Dios como algo excepcionalmente importante”. ¿Es así? Algunas personas están muy confusas; no ven nada con claridad. La estatura de las personas es tan pequeña; es realmente una exhibición vergonzosa. La razón de las personas es tan defectuosa, y éstas tienen demasiadas exigencias para Dios que son demasiado excesivas; no tienen razón. Las personas siempre han querido que Dios haga las cosas de ésta y aquella forma. No son capaces de someterse por completo a Dios ni de adorarlo. Más bien, se presentan con sus exigencias irracionales según sus propios antojos; le exigen a Dios que tenga mucha tolerancia, que no se enoje por nada, que siempre las mire con una sonrisa en Su rostro y que, cuando las vea, debe proveer para ellas y comunicarse con ellas. Independientemente del momento, Dios debe hablar siempre, contener siempre Su ira y mostrar buenas expresiones hacia ellas. Las personas tienen demasiadas exigencias y molestan con demasiados asuntos. Debéis reflexionar sobre estas cuestiones. ¿No es la razón humana demasiado deficiente? Los humanos no sólo son incapaces de someterse por completo a las orquestaciones y las disposiciones de Dios o de aceptarlo todo de Él, sino que por el contrario le imponen algunas exigencias adicionales. ¿Cómo pueden las personas ser fieles a Dios si tienen esta clase de exigencias? ¿Cómo pueden someterse a las disposiciones de Dios? Si las personas tienen esta clase de exigencias, ¿cómo pueden amar, pues, a Dios? Todas las personas tienen exigencias respecto a cómo debería amarlas Dios, tolerarlas, vigilarlas, protegerlas y cuidarlas, pero no las tienen para sí mismas sobre cómo amar a Dios, cómo pensar en Él, cómo tenerlo en consideración, cómo satisfacerlo, cómo tenerlo en sus corazones y cómo adorarlo. ¿Existen estas cosas en los corazones de las personas? Son cosas que las personas deberían hacer; ¿por qué no siguen avanzando en ellas con diligencia? Algunas personas son entusiastas durante un tiempo, pero esto no es duradero; si se topan con un pequeño revés, esto puede provocar que pierdan la esperanza y se quejen. Las personas tienen demasiadas dificultades y son demasiado pocas las que buscan la verdad, así como amar y satisfacer a Dios. Son simplemente irracionales y no se mantienen de la forma correcta en sus posiciones. Además, se consideran excepcionalmente importantes. Algunas personas dicen: “Dios nos considera la niña de Sus ojos, no dudó en permitir que Su Hijo unigénito fuera crucificado con el fin de redimir a la humanidad; somos muy valiosos, Dios pagó un alto precio para traernos de vuelta; todos tenemos un lugar en el corazón de Dios, Su corazón es muy grande. Muchos de Sus hijos y de Su pueblo tienen un lugar en Su corazón, y no somos simples personas”. Las personas tienen una opinión muy elevada de sí mismas y se creen muy grandes. En realidad, originalmente hubo algunos líderes así que, después de ascender y tener estatus, pensaron: “Dios me favorece y me ha permitido convertirme en un líder. Correré con diligencia y trabajaré para Dios y Él me ha prestado atención”. Fueron increíblemente complacientes y, como consecuencia, en cuestión de tiempo, sus verdaderos colores se revelaron cuando hicieron algunas cosas malas. Fueron enviados de vuelta a casa, agacharon la cabeza y dijeron: “Ah, Dios me ha eliminado, estoy acabado, será mejor que me dé prisa y vuelva a casa”. Si se revelaban y trataban sus feas expresiones, éstas se volvían incluso más negativas, y no podían creer más. Finalmente, reflexionaron: “¿A quién tengo cerca en este mundo? Aparte de mi madre y mi padre, nadie está cerca de mí. Nada de lo que Dios hace cumple mis expectativas; Él no tiene ningún afecto ni sentimientos mutuos. Se dice que Dios empatiza con las debilidades de las personas; ¿por qué me elimina cuando he cometido una transgresión tan pequeña?”. Como consecuencia, se desaniman y no quieren creer. Las personas no se exigen mucho a sí mismas, pero sí a los demás. Deben ser pacientes y tolerantes con ellas, apreciarlas, proveer para ellas, sonreírles, serles serviciales y ceder ante ellas. Deben cuidarlas de muchas maneras y no pueden ser estrictas con ellas, provocarlas o hacer algo que no les guste. ¡La razón del hombre es tan deficiente! Las personas no tienen claro dónde deberían permanecer, qué deberían hacer, qué deberían lograr, qué puntos de vista deberían tener, en qué posición deberían estar para servir a Dios y cuál es la ubicación adecuada donde colocarse. Las personas con algo de posición piensan de sí mismas de una forma muy elevada, y las que no tienen posición también lo hacen. Las personas nunca se entienden a sí mismas. Si podéis continuar vuestra fe, nunca os quejáis, y cumplís con vuestras obligaciones como de costumbre, independientemente de lo que se os diga, de lo estrictamente que se os trate y de cómo se os ignore; entonces seréis personas maduras y experimentadas. Y tendréis verdaderamente alguna estatura y razón normal. No exigirás cosas a Dios ni tendrás deseos extravagantes, ni les exigirás cosas a los demás ni a Dios sobre la base de lo que a ti te agrade. Esto demuestra que posees la semejanza de una persona hasta cierto punto. En la actualidad tenéis demasiadas exigencias y son demasiado excesivas. Tus muchos propósitos demuestran que no estás en la posición correcta, tu posición es demasiado elevada y te has considerado demasiado honorable como si no fueras muy inferior a Dios. Por tanto, es difícil tratarte, y ésta es precisamente la naturaleza de Satanás. Si tales situaciones existen en tu interior, sin duda serás negativo más a menudo, serás normal con menos frecuencia y tu progreso será lento. Otras personas tienen menos dificultades y no piensan tanto, por lo que entran con rapidez. Son simples y, por tanto, no sufren tantas dificultades; pero tú piensas demasiado, tu mente y tus emociones son intensas, se centran en demasiadas cosas y tienen demasiadas exigencias para Dios. De ahí que sufras más dificultades y tengas más obstrucciones. Esta clase de persona tiene dificultad para entrar. Algunas personas buscarán de la misma manera, independientemente de cómo las traten los demás; no les afecta en absoluto. Su corazón está abierto de par en par, por lo que no sufrirán tantas dificultades; entrarán normalmente y no tendrán tantas obstrucciones. Molestas con demasiados asuntos; hoy te importa este tema y mañana aquél. Alguno puede echarte una mala mirada, mirarte por encima del hombre o ignorarte, o Dios puede decirte una palabra que te provoque, te pese, te hiera, hiera tu autoestima, compunja tu corazón, o tal vez no se te trate con cortesía en la mesa, o se dé algo bueno a otro y no a ti. Piensas demasiado, tu corazón es demasiado complicado, eres demasiado irracional, tu integridad es demasiado pobre; eres demasiado problemático y difícil de tratar. Cometes demasiados deficiencias; ¿cuánta verdad debes entender y cuánto tiempo necesitarás ser refinado para transformarte? ¿Estás envuelto en demasiadas cosas, tus pensamientos son excepcionalmente complicados e intensos? Este tipo de persona debe sufrir más dificultades y derramar más lágrimas. No es fácil de congeniar y relacionarse con este tipo de persona. Comunicáis con frecuencia estas cosas y algunas personas dicen: “Resbalé en este y aquel asunto, y entendí después de sufrir algunas dificultades”. La mayoría de las personas tienen esta clase de experiencia. Pueden haber pasado varios años para alcanzar este entendimiento; este entendimiento y esta transformación pueden haber llegado después de mucho tormento y del dolor extremo del refinamiento. ¡Es tan deplorable! ¡Cuántas impurezas hay en la creencia de las personas! ¡Su creencia en Dios es tan difícil para ellas! Incluso hoy, todas tienen impurezas dentro. La cantidad de exigencias que tienes respecto a Dios es la cantidad de impurezas que tienes en tu interior. Estas impurezas demuestran que existe un problema con la razón de las personas. También son una exposición de la naturaleza de éstas. Tienes que ser capaz de distinguir cuáles de las exigencias que las personas hacen a Dios son apropiadas y cuáles no. Debes tener claro dónde deberían permanecer las personas y qué razón deberían tener. Algunas personas son así, y su corazón siempre tiene estas cosas: con quién es bueno Dios y con quién no, o quién está disgustado. Si descubren que Él no está feliz con ellas, o si oyen palabras sobre ellas, no se liberarán, e independientemente de cómo se lo expliques, no servirá de nada ni serán capaces de cambiar durante un largo tiempo. Sacarán conclusiones precipitadas sobre sí mismas y se agarrarán a una simple frase para determinar las actitudes de Dios hacia ellas. No importa lo que digas con el fin de comunicarles cómo deberían buscar normalmente o cómo deberían transitar por el camino que tienen delante, no sentirán que lo que se está diciendo va dirigido a ellas; sentirán que se les está engañando. Puede verse que las personas no entienden lo más mínimo el carácter justo de Dios; simplemente no entienden que existe un proceso para transformarse, y la actitud de Dios hacia las personas cambiará. Si tu actitud hacia Dios no cambia, ¿puede cambiar entonces la suya hacia ti? Si tú cambias, Dios cambiará la forma de tratarte. Si no lo haces, Él no cambiará. Hay personas que siguen sin entender claramente las cosas que Dios desprecia y las que aprecia, y tampoco entienden Sus emociones de placer, enojo, tristeza y felicidad. “Dios es todopoderoso y sabio; es muy sabio, tanto que las personas no entienden con claridad”. Las personas sienten que son incapaces de entender con nitidez. Esto es lo difícil de las personas. No recuerdan los consejos sinceros y bien intencionados que se les dan; si se les dice una palabra dura, o palabras de poda, tratamiento y juicio, su corazón se compunge. ¿Por qué no se toman, pues, en serio las personas la dirección positiva? ¿Por qué se sienten incómodas y se vuelven negativas, y por qué no pueden levantarse más después de oír algunas palabras de juicio, poda y tratamiento? Al final, pueden dar un giro después de reflexionar durante un largo tiempo; sólo despertarán a la realidad con la ayuda de una frase de palabras consoladoras. Sin estas palabras de consuelo, no se levantarían. Cuando las personas empiezan a experimentar, tienen muchas malinterpretaciones y conceptos erróneos; siempre piensan que tienen razón, y no escucharán a nadie, les digan lo que les digan. Después de experimentar tres o cinco años, comienzan a entender poco a poco, a ver claramente, y sentirán que ha sido muy difícil manejarlos, como si hubieran crecido definitivamente. Las personas con mucha experiencia entienden a Dios y tienen algunos malentendidos. No se quejan más y empiezan a creer en Dios con normalidad. En comparación con su estatura del pasado, ahora se sienten más maduras. En el pasado, eran como niños pequeños, frecuentemente enojados y negativos, distanciándose de Dios, quejándose con frecuencia en su interior y dudando. Ahora hay un progreso y sus situaciones son más estables que antes. Éste es el resultado de entender la verdad y el efecto que ésta tiene sobre las personas. Es decir, mientras las personas entiendan la verdad, pueden resolver cualquier volumen de dificultades; mientras sean capaces de aceptar la verdad, pueden resolver cualquier dificultad. Esto tiene que ver principalmente con las experiencias y el tiempo de las personas, y requiere un proceso. Que os usen para hacer la obra ahora no significa que tengáis una gran estatura; simplemente tenéis niveles ligeramente mejores que la persona media, buscáis un poco más que ella y tenéis un valor un poco más desarrollado que ella; pero eso no significa que seáis capaces de someteros a Dios y aceptar Sus orquestaciones; tampoco significa que hayáis abandonado vuestras perspectivas y esperanzas futuras. Las personas siguen sin razonar así; todos tenéis algunos aspectos negativos y algunas situaciones tensas en vuestro trabajo. Parece que estáis intentando compensar vuestros errores, no estáis felices ni dispuestos a hacer la obra, y tampoco habéis alcanzado el punto de que independientemente de cómo me trate Dios, cerraré mis ojos ante ello y sólo trabajaré, trabajaré simplemente de acuerdo con la voluntad de Dios y Sus exigencias. ¿Podéis alcanzar esto? ¡Las personas no razonan así! Todo el mundo quiere explorar: ¿qué clase de actitud tiene Dios hacia mí? ¿Está usándome Él verdaderamente o está usando mi servicio? Todos tienen el propósito de explorar; ¿te atreves a decir que no tienes tal propósito? Todos lo tienen, pero nadie se atreve a decirlo. Que no te atrevas a decirlo demuestra que algo te controla: no sirve de nada hablar, ésta es mi naturaleza y no puede cambiar. Sin embargo, en cuanto a lo que puedo y no puedo hacer, mientras tenga una comprensión, estoy acabado. Mientras no haga cosas malas estoy bien. Mis exigencias no son tan altas. Te limitas a lo mínimo y, al final, no haces progreso alguno. Cuando trabajas, lo haces superficialmente y, en última instancia, después de comunicar con vosotros algunas veces, entendéis un poco y tenéis un poco de entendimiento. Ser usado o no y las actitudes de Dios hacia ti no son cosas importantes. Lo fundamental concierne a tu diligencia subjetiva, si puedes o no cambiar, y la senda que eliges. Éstas son las cosas más cruciales. No sirve de nada que la actitud de Dios hacia ti sea buena si tú no cambias. Cuando esta actitud es buena hacia ti, pero te sobreviene algún asunto y caes, es inútil. ¿No sigue concerniendo lo fundamental a la senda que tomas? En el pasado, se te han dirigido palabras de maldición, aborrecimiento y aversión, pero hoy has cambiado, por lo que la actitud de Dios hacia ti ha cambiado también. Las personas siempre se sienten temerosas e inseguras. Esto demuestra que siguen sin entender la voluntad de Dios. Ahora que este asunto está claro, ¿puede esta clase de fenómeno seguir ocurriendo más adelante o cuando te sobrevenga algún problema? ¿Tenéis algún entendimiento de la naturaleza de las personas y de cada aspecto de la razón humana? ¿Tenéis una idea aproximada? En el pasado, algunas personas han sido expulsadas por hacer algunas cosas malas y la iglesia las ha rechazado. Vagan durante años, y después vuelven. Es bueno que no hayan huido por completo; como no lo han hecho, tienen la oportunidad y la esperanza de ser salvadas. Si huyeran y no creyeran, y se volvieran como los incrédulos, estarían completamente acabadas. Si pueden dar un giro, tienen esperanza. Esto es raro y precioso. Independientemente de cómo obre Dios en las personas, de cómo las trate, las aborrezca o las deteste, si llega un momento en el que las personas pueden dar un giro, tendré un consuelo especial; esto significa que las personas siguen teniendo algo de Dios en su corazón, no han perdido por completo la razón humana ni la humanidad, siguen teniendo el propósito de creer en Dios, de reconocerlo y de volver a Él. Independientemente de quién huya, si regresa y esta familia sigue estando en su corazón, seré un poco sentimental y me consolaré algo; sin embargo, los que nunca regresan son deplorables. Si pueden volver y empezar a creer sinceramente en Dios, Mi corazón se llenará especialmente de satisfacción. Fueron capaces de volver, y parece que no Me han olvidado y han revuelto. Tienen ese corazón y esa mente. Me sentiré conmovido en ese momento en el que nos encontremos; cuando te marchaste, eras sin duda negativo y tu situación no era buena, pero ahora has regresado, lo que demuestra que sigues teniendo fe en Dios. Sin embargo, sigue sin saberse si eres capaz de continuar avanzando, ya que las personas cambian con demasiada rapidez. En la Era de la Gracia, Jesús tuvo compasión y misericordia de las personas. Si se perdía una oveja de las cien, dejaba a las noventa y nueve y buscaba a esa. Esta frase no describe una práctica mecánica, no es una regla, pero muestra los propósitos de Dios hacia la humanidad, el propósito urgente de Dios de salvar a la humanidad y Su profundo amor por ella. No es una forma de práctica, sino que es Su carácter y Su mentalidad. Así pues, algunas personas se marchan durante un año o medio año, o tienen muchas debilidades y malentendidos. Después, si se despiertan a la realidad y son capaces de tener entendimiento, de darse la vuelta y volver a la senda correcta, me consolaré especialmente y esto me agradará. Ser capaz de mantenerse en el mundo actual y en la era de los placeres sensuales y el mal, ser capaz de reconocer a Dios y de tomar de nuevo la senda correcta y volver son cosas que realmente consuelan y entusiasman. Si crías niños, independientemente de que sean buenos hijos o no, ¿cómo te sentirías si no te reconocieran y huyeran? ¿No se negaría siempre tu corazón a renunciar a ellos y pensarías siempre: ¿Cuándo volverá mi hijo? Me gustaría verlo. Siempre lo he tenido como mi hijo; lo he criado y amado. Siempre has pensado de esta forma y has anhelado que ese día vuelva. Todo el mundo tiene este talante. Hoy en día, las personas tienen una estatura pequeña, pero un día entenderán, a no ser que no tengan ningún propósito de creer y no lo reconozcan como Dios. Según la estatura de las personas hoy día, además de ser tratadas con respecto a los grandes problemas, éstas también necesitan ser supervisadas con regularidad y vigiladas un poco, y no se las puede dejar completamente solas; será bueno cuando Dios no tenga que preocuparse por ellas en absoluto. Siendo vuestra estatura la que es, no deberíais tener que ser siempre supervisados y conducidos por los demás. Si otros deben seguir vigilándoos y supervisándoos para que trabajéis, es difícil de justificar y demuestra que tenéis muchas carencias y que vuestra estatura es muy pequeña. Sin la verdad y con una estatura pequeña no podéis consolar ni satisfacer a Dios. Debéis tener un poco de voluntad y determinación para que Yo no me preocupe.