Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 43: No definas lo que Dios tiene y es

La obra y las declaraciones de Dios de los últimos años se han recogido todas, básicamente, en el libro “La Palabra aparece en carne”. Algunas de las palabras de este libro son proféticas y profetizan cómo serán las eras futuras. En realidad, las profecías no son más que un marco general y la mayor parte del libro expone la entrada a la vida del hombre, deja al descubierto la naturaleza humana y habla de entender a Dios y Su carácter. En cuanto a qué o cuántas eras y la clase de ámbito en el que entrará la humanidad en el futuro, ¿no hay proyectos concretos, referencias específicas y, además, períodos de tiempo? Es decir, las eras futuras no son de tu incumbencia. Ahora todavía no es el momento y estamos demasiado lejos del mismo. No lo entenderías, aunque te lo dijera. Además, las personas no necesitan entender estas cosas por el momento. No necesitan entender las palabras que revelan la naturaleza humana ahora mismo. Si ocurre algo que lleve a las personas a preguntar de nuevo sobre los misterios, puedes responder como sigue: “Estas cosas no tienen mucho que ver con cambiar el carácter vital del hombre. Entiende tanto del mismo como puedas, pero si no lo entiendes de verdad, ¡limítate a pensar en ello como quieras!”.

En el pasado se hicieron muchas profecías, como el Reino Milenario, la entrada de Dios y el hombre juntos en el reposo, y también relativas a la Era de la Palabra. Las palabras de profecía conciernen, todas ellas, a tiempos que llegarán pronto; las que no se mencionan son cosas muy lejanas. No necesitáis estudiar esas cosas remotas; no se os dirá aquello que no deberíais saber, y lo que deberíais saber es la verdad completa que viene de Dios; por ejemplo, el carácter de Dios expresado hacia el hombre, lo que Dios tiene y es revelado por las palabras de Dios, el juicio, el castigo y la revelación de la naturaleza del hombre, así como la orientación que se les da a las personas en la vida, porque la obra de salvación incluye estas cosas en su núcleo. Cuando Dios lleva a cabo la obra de gestión de la humanidad, su propósito consiste principalmente en conquistar y salvar a las personas, y cambiar el carácter de éstas. En la actualidad, la Era de la Palabra es una era realista, es la era de la verdad que conquista y salva al hombre; después habrá más palabras. Aún queda mucho por decir. Algunas personas piensan que estas palabras son las que Dios ha expresado; es una interpretación tremendamente equivocada, porque la obra de la Era de la Palabra acaba de comenzar en China, pero llegarán más palabras después de que Dios aparezca en público y obre en el futuro. Cómo será la Era del Reino, en qué tipo de destino entrará la humanidad, qué ocurrirá al entrar en dicho destino, cómo será entonces la vida para la humanidad, qué nivel puede alcanzar el instinto humano, qué tipo de liderazgo y de provisiones se necesitará, etc.; todo esto está incluido en la obra de la Era de la Palabra. La inclusión total de Dios no es como imaginas en el libro “La palabra aparece en carne”. ¿Pueden ser la expresión del carácter de Dios y Su obra tan sencillas como tú las imaginas? La inclusión total, la omnipresencia, la omnipotencia y lo supremo de Dios no son palabras vacías; si las palabras de este libro representan la totalidad de Dios, y si estas palabras ponen fin a toda la gestión de Dios es que lo has considerado a Él de una forma muy pequeña; ¿no es esto, acaso, definir de nuevo a Dios? Debes saber que estas palabras son una parte muy pequeña del Dios que todo lo incluye. Todos los círculos religiosos han definido a Dios dentro de la Biblia. ¿Y hoy vosotros también lo estáis definiendo? ¿Sabéis que definir a Dios es degradarlo? ¿Que así condenáis a Dios y blasfemáis contra Él?

En la actualidad, la mayoría de las personas piensan de esta forma: todo lo que Dios ha dicho durante los últimos tiempos está en el libro “La palabra aparece en carne”, no hay más palabras de Dios; es todo lo que Dios ha dicho. ¡Es un gran error pensar así! El libro “La palabra aparece en carne” sólo muestra que la obra de conquista en China ha llegado a su fin, ha concluido, pero esto no significa que toda la gestión de Dios haya terminado. Sólo cuando se termine la obra de todo el universo podremos decir que ha acabado el plan de gestión de seis mil años; cuando el plan de gestión haya acabado, ¿no seguirán existiendo Dios y las personas en este universo? Mientras exista la vida, mientras exista la humanidad, la gestión de Dios estará en vigor. Como ocurre en una fábrica, sólo porque se haya acabado la producción de un producto no significa que la misma cerrará; mientras la fábrica necesite existir, sus operaciones seguirán existiendo; la fábrica necesitará producir nuevos productos, pero de otra manera. Cuando se complete el plan de gestión de seis mil años, y mientras existan la humanidad, el vivir, la vida y este universo, Dios seguirá gestionándolo todo, pero dejará de denominarse plan de gestión de seis mil años. A lo que hacemos referencia ahora como plan de gestión de Dios quizás se conocerá con un nombre diferente en el futuro; será otra vida para la humanidad y Dios; Él no puede seguir usando las palabras actuales para dirigir a las personas, ya que estas palabras sólo son adecuadas para este período de tiempo. Por tanto, no definas la obra de Dios en ningún momento. Algunos dicen que Dios sólo proporciona estas palabras a las personas, y nada más; que Dios sólo puede decir estas palabras; esto también es, en cierta medida, confinar a Dios. Es como aplicar las palabras de la era de Jesús hoy, en la Era del Reino; ¿sería adecuado? Algunas de las palabras se aplicarían, y otras tendrían que abolirse; por tanto, no puedes decir entonces que las palabras de Dios nunca pueden destruirse. ¿Acaso las personas definen las cosas de inmediato? En algunos ámbitos lo hacen. Quizás un día leerás “La palabra aparece en carne” igual que las personas leen la Biblia hoy, sin seguir las pisadas de Dios. Ahora es el momento oportuno de leer “La palabra aparece en carne”; realizar su lectura más adelante será como mirar un viejo calendario amarillento, porque en ese momento habrá algo nuevo que sustituya al viejo. Las necesidades de las personas se producen y se desarrollan según la obra de Dios. En ese momento, la naturaleza humana así como los instintos y los atributos que las personas deberían tener, habrán cambiado de alguna forma; después de que este mundo cambie, las necesidades de la humanidad serán diferentes. Algunos preguntan: “¿Hablará Dios más adelante?”. Otros llegarán a la conclusión de que “Dios no lo hará, porque Su obra ha acabado, y cuando la obra de la Era de la Palabra ha terminado, no se puede añadir nada más, y cualquier otra palabra será falsa”. ¿No es esto erróneo también? A la humanidad le resulta fácil cometer el error de definir a Dios; las personas tienden a aferrarse al pasado y a desmarcarse de Dios. Sin duda no conocen a Dios, y siguen definiendo Su obra con displicencia. ¡Su naturaleza es tan arrogante! Las personas siempre desean agarrarse a las viejas ideas del pasado, mantienen las cosas de los días pasados almacenadas en sus corazones y las usan como capital, con arrogancia y ostentación, y piensan que lo entienden todo, y con el descaro de definir la obra de Dios. En esto, ¿no someten a Dios a juicio? Además, las personas no muestran consideración hacia la nueva obra de Dios que pone de manifiesto su dificultad para aceptar cosas nuevas, pero siguen definiendo ciegamente a Dios; las personas son tan engreídas que carecen de razón, no escuchan a nadie y ni siquiera aceptan las palabras de Dios. Ésa es la naturaleza del hombre: totalmente arrogante y farisaica, y sin la más mínima obediencia. Cuando los fariseos condenaron a Jesús, pensaron así: aunque estuvieras en lo cierto, no te seguiría; sólo Jehová es el Dios verdadero. ¿Acaso hoy no habría quien dijera: “¿Él es Cristo? ¡No lo seguiría aunque fuera realmente Cristo!”? ¿Existen personas así? Sí, hay muchas personas religiosas así. Esto demuestra que el carácter del hombre es demasiado corrupto, que no tiene salvación posible.

A lo largo de los siglos, Moisés y Pedro fueron los únicos entre los santos que realmente conocieron a Dios y a los que Dios alabó; sin embargo, ¿podían entender a Dios? Lo que ellos comprendían también era limitado. Ellos mismos no se atrevían a decir que conocían a Dios. Quienes conocen a Dios de verdad no lo definen, porque son conscientes de que Él es incalculable e inconmensurable. Los que no conocen a Dios son aquellos que tienden a definirlo a Él y lo que Él tiene y es; están llenos de imaginación sobre Él, con facilidad producen conceptos sobre todo lo que Dios ha hecho. Así pues, los que creen conocer a Dios son los que más se resisten a Él, y son las personas que están en mayor peligro.