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Capítulo 48: Qué son los cambios en el carácter y la senda que lleva a ellos

Un cambio en el carácter no es algo simple. En nuestra creencia en Dios hablamos de un cambio en el carácter; es una visión importante, porque aquellos a los que Dios salva son un grupo de personas corrompidas por Satanás. No son los que acaban de ser creados y no tienen un carácter corrupto, los venenos de Satanás, ni un carácter rebelde contra Dios. En su lugar, es un grupo de personas que tienen el carácter corrupto de Satanás y sus venenos, y que son iguales a él. Como la persona enferma que necesita tratamiento o alguien que padece cáncer necesita una operación. ¿No dirías que el proceso de realizar la operación y tratar esa enfermedad es muy complicado? Todos hemos oído cómo han sido tratados algunos pacientes de cáncer, cómo pasaron por la cirugía, sus reacciones a la quimioterapia después de ésta, cuánto tiempo después siguieron necesitando chequeos… Es un proceso muy complicado. Por tanto, no tomes el cambio en el carácter como un asunto simple. No es un defecto externo ni un hábito que necesita cambiar en la vida de una persona. Un cambio en el carácter no es algo que puedas lograr sólo porque tú quieras. Es algo que encierra muchos procesos, que están en las palabras de Dios. Por tanto, empezando desde el día en que comenzaste a creer en Dios, tu perspectiva de la creencia en Él debería cambiar. La fe en Dios no significa que Él te exija ser una buena persona, ser alguien de buen comportamiento, que se rige por la ley, o alguien incapaz de pensar por sí mismo o de usar su propio cerebro. Las personas solían pensar que los cambios en el carácter procedentes de la creencia en Dios significaban ser una persona decente, tener alguna semejanza humana externa, una buena educación y ser paciente o parecer piadoso, cariñoso, dispuesto a ayudar a los demás y caritativo. En pocas palabras, significaba ser la clase de buena persona que existía en sus conceptos y en su imaginación. Esto es similar a cómo existen personas en el mundo que afirman: “Si eres rico, deberías dar a los pobres o los mendigos”. Se podría decir que estas clases de ideas existen en todos y cada uno de los conceptos de las personas; todas tienen estas clases de cosas, y es un tipo de veneno. Para las personas que creyeron en Dios antes, no hubo nadie que explicara este tipo de asunto con claridad, y todas estaban poco familiarizadas con las cuestiones de creer en Dios. Esto no quiere decir que las personas puedan entender estas cosas justo después de nacer ni tampoco que las puedan comprender tras unos años de creer en el cristianismo. Esto se debe a que antes, Dios mismo no lo había explicado del todo ni había llevado a cabo ninguna obra en este aspecto. Así, muchas personas creían que la creencia en Dios no era más que unos pocos cambios de conducta, de pensamiento, y en los propios actos externos; hasta las había que creían que la fe en Dios significaba sufrir muchas dificultades, no comer buenos alimentos ni vestir buena ropa. En Occidente, por ejemplo, hubo una monja católica (el catolicismo es también una religión; para las monjas, también es una clase de fe) que pensaba que creer en Dios implicaba sufrir más durante su vida, comer menos alimentos buenos, no permitirse disfrutar tantas de las mejores cosas de la vida, dar dinero a los pobres o necesitados cuando lo tenía, o también hacer más buenas obras, ser más caritativa hacia las personas y más útil para los demás. A lo largo de toda su vida no hizo otra cosa sino sufrir, y no se permitió comer ningún buen alimento ni vestir ropa buena. Cuando murió, lo que llevaba puesto no costaba más de dos dólares; sus gastos diarios para vivir tampoco ascendía a más de unos pocos dólares. Es probable que su historia apareciera como noticia general o importante por todo el mundo. ¿Y qué demuestra esto? A los ojos de la humanidad, sólo alguien así es una persona buena y afable, en opinión de la comunidad religiosa sólo alguien así hace obras de bondad y buenas obras, sólo alguien así ha cambiado, y tiene verdadera fe en Dios. Y, por tanto, es posible que vosotros no seáis diferentes: pensáis sin duda que creer en Dios y tener fe está relacionado con ser una buena persona. ¿Y qué clase de persona? Alguien que no pelea con otros ni los maldice, ni dice palabrotas, que no hace cosas malas, que parece creer en Dios; algunas, además, afirman ser una persona que glorifica a Dios. Éste es el estado mental de cada persona que cree en Dios, de cada cristiano, de cada persona que creyó en el pasado, o de cada persona que acaba de empezar a creer en Dios. Cree que esto es un cambio en el carácter, que sólo esto es ser una persona a la que Dios ama de verdad, que sólo puede ir al cielo de esta forma, y que sólo así será capaz de tener un destino favorable. Por tanto, por muy profundamente arraigada que haya estado esa perspectiva en el pasado, tomara forma o no, hayas meditado antes o no sobre esta clase de asunto, ¡debe existir en tu mente en general! Esto es porque existen muchas personas ahora que han leído muchas palabras de Dios, pero no pueden identificar lo que es con exactitud un cambio en el carácter, qué es la verdadera creencia en Dios, qué es ser una persona real, y qué clase de persona es aquella a la que Dios ama, a la que Él acepta y a la que Él quiere ganar. Si no entiendes estas cosas, queda demostrado que las cosas que ocupan tu corazón siguen arraigadas en ti, siguen formándose y guiando tus pensamientos y tus perspectivas. Algunas personas dicen: “Sigo sin sentir que he cambiado. En cuanto mis hijos no me escuchan o mi marido hace algo afuera lo que no me siento contenta, pierdo los nervios. ¿Acaso no sigue siendo esto la manifestación de mi naturaleza, o es no tener cambio alguno en el carácter?”. O dicen: “Cuando veo incrédulos que no tienen fe en Dios los detesto, ¿no es esto una ausencia de cambio en el carácter?”. ¿Pensáis que decir esto es correcto? ¿Qué hay de malo en ello? Se centra en los comportamientos externos. ¿Diríais que el cambio en el carácter del que Dios habla se refiere a estos cambios externos en el temperamento o el carácter? (Un cambio en el carácter es cuando nuestra relación con Dios pasa a ser totalmente adecuada). Así que crees que ahora tu relación con Dios es muy estrecha, que en algunos ámbitos eres compatible con Él. Sin embargo, en ocasiones pierdes realmente los nervios y quieres gritar a las personas, o sigues haciendo algunas cosas que no te parecen buenas. ¿Qué clase de entendimiento tenéis de estos tipos de situaciones? ¿Cómo las discernís? ¿Cómo las explicáis? ¿Sabéis qué incluye un cambio en el carácter? ¿Sabéis cuáles son las condiciones y el comportamiento de una persona que ha tenido un cambio en el carácter? (No lo sabemos). ¿No entendéis esto, y aun así no habéis meditado en ello? ¿Cómo entendéis, pues, un cambio en el carácter? Primero, voy a plantearos una pregunta. Continuad y reflexionad sobre ella. Si tu carácter ha cambiado y tienes la verdad, tu perspectiva será compatible con Dios. Cuando tu perspectiva sea compatible con Dios, ¿seguirás siendo compatible con las personas corruptas? No lo serás, ¿verdad? Estarás en conflicto con las personas corruptas y las odiarás; te repugnarán y te asquearán. ¿No sería esto así? Serás capaz de ver su esencia con claridad, porque ya has visto claramente la tuya. Si has cambiado, ¿no serías también capaz de ver con nitidez las esencias de las personas corruptas? Si puedes ver sus esencias claramente y eres compatible con Dios, ¿no te asquearían las personas corruptas? ¿No te asquearían las personas que no creen en Dios, que son enemigas de Dios, que lo rechazan, lo traicionan y lo desobedecen a Él? ¿Cómo seguirías siendo compatible con ellas? Así pues, si tu carácter ha cambiado, esas personas te asquearán y repugnarán sin duda. Pero como actualmente vivimos en medio de personas corruptas, lo único que podemos hacer es soportarlo y ejercer la sabiduría en nuestras vidas. No podemos decir: “Yo he experimentado un cambio en el carácter; no les prestaré atención, o simplemente discutiré con ellas”. No podemos hacer eso. Debemos tener sabiduría; esto es correcto. Hay otro asunto que no tenéis demasiado claro. Relacionáis un cambio en el carácter y la compatibilidad con Dios con no perder los nervios con los incrédulos. ¡Esto no es correcto! ¿Por qué diría Yo esto? Dios desea salvar al hombre, Él ha pronunciado muchas palabras y ha realizado mucha obra; ¿cómo desea Él, pues, que sean las personas? Él desea que sus pensamientos sean guiados por la verdad, y que ellas vivan sus vidas por las consignas de la verdad. Él no te pide que seas tan irreflexivo como una muñeca, y mucho menos quiere que seas tan tranquilo como un vegetal, desprovisto de cualquier emoción normal. En su lugar, desea que seas una persona normal que ama lo que Él ama, y odia lo que Él odia, que puede deleitarse en lo que Él se deleita, y desprecia y rechaza lo que Él desprecia. Por tanto, ahora deberías tenerlo claro: ¿qué quiere Dios que modifiquemos cuando cambiamos nuestro carácter? Dios ha dicho muchas cosas con el fin de salvar a la humanidad, de cambiar a todas y cada una de las personas. ¿Cómo es la persona una vez que Dios la ha hecho completa? ¿Habéis considerado esto? He oído a muchos hermanos y hermanas decir: “Ves, he creído en Dios durante mucho tiempo. Sigo constreñido por algunas cosas externas”. Algunas hermanas dicen: “Cuando veo no creyentes vistiendo de un cierto modo, yo también quiero esa ropa; cuando veo a alguien ganar dinero siento envidia, y cuando veo a alguien hermosamente vestido quiero mirar a esa persona”. Algunos hermanos dicen: “Cuando veo que la familia de alguien tiene dinero, que es pudiente, yo también quiero salir y ganar dinero; cuando veo una mujer bella quiero mirarla, y cuando algo no va como deseo, quiero perder los nervios. Todavía no he tenido un cambio así en el carácter. Cuando me encuentro con algún problema, mis pensamientos me siguen dominando. ¿Cómo puedo controlar estas cosas? ¿Cuándo cambiarán estas cosas?”. Por esto os digo que no sabéis lo que quiere decir cambios en el carácter. Simplemente os ponéis límites en vuestro comportamiento, en vuestras acciones externas y en vuestro temperamento y carácter. Será imposible que, de esta forma, consigáis cambios en vuestro carácter. ¿Dónde dice en las palabras de Dios: “Deberíais poneros límites, vigilar vuestras palabras, controlar vuestras emociones, y guardar vuestro temperamento; deberíais tener la precaución de no exponer vuestros seres naturales, y conteneros en la ropa que compráis y vestís”? ¿Ha dicho Él alguna vez semejantes palabras? Incluso donde se alude a tales cosas, éstas no son el meollo de Sus palabras ni las verdades principales que dan lugar a cambios en el carácter de las personas. La mayor parte de las palabras de Dios habla de la esencia corrupta del hombre, de cómo conocer la esencia corrupta del hombre, de cómo puede el hombre conseguir cambios en su carácter, de cómo puede conocer verdaderamente su esencia corrupta, y de cómo puede liberarse de su carácter corrupto para actuar según las exigencias de Dios y ser alguien según el corazón de Dios, y que satisface Su deseo. Si entendéis esto, ¿seguiréis poniendo vuestros esfuerzos en actos externos? ¿Seguirás preocupándote por estos asuntos superficiales? Por tanto, si no entiendes el significado de los cambios en el carácter, nunca comprenderás la esencia de los mismos, y nunca conseguirás dichos cambios en tu carácter. Algunos que acaban de venir de la religión, en particular, tienen que llevar a cabo por completo la transferencia de la ceremonia y el pensamiento religiosos, así como los puntos de vista en su mentalidad y su perspectiva hacia la creencia en Dios; siguen intentando ser espirituales, piadosos y pacientes, ser alguien naturalmente decente, que ama hacer el bien y dar a otros. ¡Esto es totalmente incorrecto! Si buscas ser una persona así, Dios nunca te alabará, y nunca tendrás un cambio en el carácter; si eres esa clase de persona, ¡no entiendes el espíritu! ¿Dirías que las personas que buscan estas cosas pueden entender la esencia de la verdad? ¿Pueden dedicar sus esfuerzos a la palabra de Dios? No pueden. Por tanto, los que quieran tener un cambio en el carácter deben entender primero de qué se trata y qué es la verdadera creencia en Dios. Un cambio en el carácter no alude a cambios en ceremonias o normas, y no se refiere de forma particular a cambios de forma de vestir, en tus actos superficiales, en tu carácter o en tu temperamento. No consiste en cambiar tu temperamento más tranquilo por uno más nervioso o viceversa; o convertir a un introvertido en un extrovertido o en alguien a quien le gusta hablar; o convertir a alguien que ama hablar en una persona tranquila. No es así; ¡eso está muy lejos y es muy distinto de las exigencias de Dios! Cuando las personas empiezan a perseguir la creencia en Dios, todas trabajan en estas cosas. Tan pronto como comienzan a trabajar en ellas, posponen sus importantes tareas. No saben qué es buscar la verdad y, por tanto, como consecuencia, después de dos o tres años de esta clase de búsqueda, después de muchos giros y reveses, piensan sobre esto: Dios no dice estas cosas para que las personas cambien sus conductas externas. Siempre hablan sobre éstas, y conforme pasa el tiempo, descubren que no queda ningún sitio adónde ir. Piensan que su creencia en Dios debería finalizar, que ya no hay nada más que hacer, nada que pueda llevarse a cabo. Cuando leen las palabras de Dios y ven tantas palabras Suyas en las que no han entrado, de repente toman conciencia y sólo entonces saben: Oh, resulta que cuando Dios hace que las personas cambien su carácter, primero hace que se conozcan a sí mismas, su propia esencia corrupta y extraigan su raíz, se esfuercen en ello y descubran su fuente. ¿Advertís algo ahora? Habéis creído durante todos estos años, pero no habéis tenido un cambio en el carácter; ¿sabéis cuál es la raíz de esto? Es no saber qué es un cambio en el carácter. Es probable que algunas personas no estén de acuerdo con esto, sino que digan: “Yo sé lo que es un cambio en el carácter, pero no puedo controlarme. Siempre hago lo que quiero hacer; siempre hago lo que me parece correcto”. Independientemente de cómo lo digas, por lo general, si dices algo como esto demuestras que sigues sin entender qué es un cambio en el carácter. ¿Entendéis ahora? ¿Por qué no contestáis nada? (Entendemos). Habéis tardado en contestar. ¿Está demasiado cargado el ambiente? Cuanto más hablamos sobre un cambio en el carácter, más sentís que estáis demasiado lejos, y que no habéis tenido ningún cambio. Cuanto más hablamos sobre un cambio en el carácter, y sobre revelar la naturaleza y la esencia de las personas, más sentís que no habéis experimentado eso en absoluto, y que debéis seguir esforzándoos, ¿verdad? ¿Por qué os estoy preguntando esto? En realidad, sé que estas son algunas cosas a las que no podéis responder. Algunas personas dirán: “¿No te estás limitando a ponernos las cosas difíciles? Si sabes que no tenemos respuesta para algunas cosas, ¿por qué nos preguntas?”. No es para dificultaros las cosas. Espero que os toméis en serio todo lo que pregunto. No deberíais tomar todo lo dicho, el tema de cada comunicación, como simplemente una charla normal, escucharlo descuidadamente y terminar con ello. Todo lo que estamos comunicando, cada aspecto de este contenido, es algo que supone un proceso necesario, algo que debe experimentarse en nuestro recorrido futuro de creencia en Dios. No puede omitirse ni una sola cosa. También están ausentes en los pensamientos y las perspectivas de cada persona. Mi objetivo al preguntaros es la esperanza de que vosotros mismos reflexionéis sobre ello, que consideréis si estas cosas están o no en vuestro corazón. Si vosotros mismos nunca habéis pensado en estas cosas antes, os pediría que os tomarais este tema en serio y lo meditarais. Si esto es algo en lo que vosotros mismos habéis pensado antes o habéis tenido esta clase de perspectiva o noción, os seguiría pidiendo que examinarais, que reflexionarais con más detalle si tenéis o no estas cosas.

Nuestras reuniones actuales no son como un formato de iglesia habitual en un tiempo y en un lugar específicos, que cuando comienza te limitas a escuchar durante un rato y se acaba. ¿Es así de simple? No lo es. Los temas que estamos exponiendo ahora son los más avanzados entre los seres humanos; ¡son más importantes que cualquier otro tema! ¿Estáis de acuerdo con esto? Ello se debe a que nuestros temas actuales tratan del destino futuro de la humanidad, así como de las exigencias que Dios, el Soberano de todas las cosas, nos pone. Estamos explorando estos temas y teniendo comunión sobre ellos cada día. Hemos hablado de ellos todo el tiempo, pero, hasta ahora, algunas personas siguen sin entenderlos bien, nuestra comunicación no está completa, y hasta ahora no hemos sido capaces de terminar por completo ni exponer de forma exhaustiva un solo tema. Así pues, los asuntos de la vida no son tan simples como las personas imaginan. Digamos que tomo algunas notas, vuelvo a casa y hago un borrador; después escucho muchas grabaciones y leo muchas de las palabras de Dios, y a continuación memorizo unos pocos pasajes bien conocidos. Cuando es el momento de reunirse converso sobre estas cosas, tengo comunión con otros y después se termina. No es tan simple. Tienes que prestar atención. Debemos ser claros sobre cada tema, y cada uno de ellos es una verdad con la que cada persona debe estar equipada. Si consideras que esto es muy importante, te lo tomarás en serio. Si no te parece muy importante, si en tu corazón no te gustan estas cosas ni estás interesado en ellas, nunca serás capaz de obtenerlas ni aceptarlas en tu corazón. Dios ilumina a los que anhelan; Dios se esconde de los que no persiguen la verdad. Si tienes un corazón que anhela y busca, Él te esclarecerá, obrará en tu corazón y te permitirá entender con claridad; poco a poco, Él aclarará cada aspecto de la verdad.

¿Diríais que el tema de un cambio en el carácter es importante? Es absolutamente importante, porque ahora necesitáis entender con urgencia este aspecto de la verdad, y teméis no cambiar, ser expulsados cuando acontezca el desastre, y sufrir en éste, ¿verdad? Por supuesto, también hay algunas personas que tienen miedo de no entender lo suficiente de la verdad ahora y, más adelante, cuando Dios pruebe a las personas, éstas no serán capaces de mantenerse firmes, sino que tropezarán. Entonces estarán acabadas, porque ésta es la etapa final de la obra de Dios, y si una persona no se salva en esta etapa, estará acabada. La puerta de su creencia en Dios se cerrará, se declarará el fin. ¿No es éste el caso?

Con el fin de lograr un cambio en el carácter primero tenemos que entender qué es. Acabamos de hablar sobre los conceptos que las personas tienen sobre los cambios en el carácter. También asentisteis con la cabeza, estuvisteis todos de acuerdo en que éstos no son correctos, y en que ésos no son los verdaderos cambios en el carácter que Dios quiere. ¿Qué clase de cambio verdadero en el carácter quiere Dios, pues? ¿Habéis pensado en ello? Primeramente, la condición básica para un cambio en el carácter está más abajo. Es necesario que tengamos la capacidad de comer y beber las palabras de Dios, y de entender Sus palabras. Si no tenemos esto, no podemos lograr un cambio en el carácter, porque el que queremos conseguir debe llegar por medio de la comparación de nuestros propios defectos, nuestra corrupción, o nuestra naturaleza de resistencia a Dios con Sus palabras; después, debemos desarraigar de nuestro interior las cosas que se resisten a Dios, que le asquean, que son una traición a Él. Dime, aparte de las palabras de Dios, ¿qué otros libros o tipos de materiales pueden cambiar los caracteres de las personas? No hay ninguno, ¿verdad? Por tanto, si te deshaces de Sus palabras, tu cambio en el carácter se volverá sin duda imposible. Algunas personas dicen: “No quiero leer las palabras de Dios porque son demasiadas y no sé por dónde empezar. ¿No es, pues, imposible el cambio en el carácter para mí?”. Dices que no te gusta leer las palabras de Dios —esto no importa—; ¿no tenemos canciones de las palabras de Dios? Canta más esos cánticos; en ellas hay melodías, y es un poco más eficaz que leer las palabras de Dios y serás capaz de recordar Sus palabras con mayor facilidad. Puedes empezar a estimular tu interés por medio de estas palabras. Ves, el interés de las personas en comer y beber la palabra de Dios debe ser estimulado, y están muy lejos de lo que Dios exige. El hecho de que su interés necesite ser estimulado muestra que los seres humanos ¡no aman en realidad la verdad! Las palabras de Dios son tan maravillosas y todas, de principio a fin, son beneficiosas para la humanidad. Sin embargo, a las personas no les gustan. ¡Las personas están sencillamente demasiado lejos de lo que Dios exige! Primero, cada vez que comes y bebes las palabras de Dios debes orar. Dices: “Oh Dios, tengo realmente sed de Tus palabras y deseo un cambio en el carácter, porque tengo miedo de caer en el desastre, y quiero tener un buen destino. También espero convertirme en un verdadero ser humano, en una persona que te guste, pero Tus palabras son demasiadas y no estoy del todo dispuesto a comerlas y beberlas. Te pido que me guíes y me ayudes para que Tus palabras tengan un lugar en mi corazón. Te pido que me esclarezcas más, que me capacites para entender más verdad en Tus palabras, para ver la importancia de Tus palabras, para ver que éstas son mi vida y algo que debería ganar”. Si oras esto con sinceridad, antes de que te percates Dios estará obrando en ti, permitiéndote entender más de Sus palabras, desde un nivel superficial a uno profundo. Algunas personas dicen: “Realmente me gusta comer y beber las palabras de Dios, y ya las he leído una vez de principio a fin, pero no sé qué es lo más importante para comer y beber, cuáles son las principales cosas a entender; no sé cómo lograr un cambio en el carácter ni con qué verdades compararme”. ¿Cómo puede resolverse este problema? ¿No está la iglesia divulgando ahora un librito de fragmentos de palabras de Dios sobre cómo juzga, castiga y revela Él la esencia corrupta de la humanidad? Por tanto, podéis dejar de lado la versión extensa de las palabras de Dios y leer primero los fragmentos. Cuando los leáis, integrad el contenido de estas palabras de Dios, el ámbito será más pequeño así. Primero tienes que poner esfuerzo en las palabras de Dios. Existen algunos temas que no podemos comunicar del todo, y sólo podemos comunicarlos hasta el punto que seamos capaces. Si realmente no podemos comunicarlos totalmente, podemos dejarlos de lado primero, seleccionar uno que nos resulte fácil de entender y que esté dentro del alcance de nuestro nivel de experiencia, ¡y progresar desde la superficie hasta una mayor profundidad! No puedes limitarte a ir de un nivel profundo a uno más profundo en tu entrada; ¡no es posible! Esto se debe a que la vida de las personas es como nuestro cuerpo: crece gradualmente con nosotros y va aumentando poco a poco. Algunas personas dicen: “¿Cómo podré medir realmente si he tenido un cambio en el carácter después de comer y beber la palabra de Dios?”. Esta pregunta es algo que preocupa a muchos hermanos y hermanas. Cuando nace un niño y su madre lo amamanta, ¿pensáis que está preocupado por cuándo va a crecer? ¿Está preocupado por si está creciendo o no? ¿Es eso necesario? ¡No lo es! Algunas personas preguntan: “¿Cómo se supone que sé si he cambiado o no, o cuánto he cambiado?”. Esto no es algo de lo que necesites preocuparte, porque simplemente cambiarás cuando sea el momento oportuno; o una vez que ya hayas cambiado, sencillamente lo notarás. Serás capaz de sentir cuánto has cambiado. En cada etapa y cada fase Dios hará algunas cosas, permitirá que te enfrentes a ciertas situaciones o preparará a ciertas personas, acontecimientos o cosas para que aprendas algunas lecciones. Cuando piensas en ti desde el principio hasta el final, ¿qué tipos de perspectivas tuviste al principio y qué tipos de perspectivas tienes ahora; tan pronto como hagas esa comparación sabrás si has cambiado realmente o no. Justo ahora, lo más importante para vosotros es comer y beber más, comunicar más, escuchar más comunicaciones, y poner más esfuerzo en las palabras de Dios. Esto es completamente correcto, y es la condición principal para lograr un cambio en el carácter. Si te alejas de esto, al margen de cómo te sientas conmovido por el Espíritu Santo, cómo seas capaz de vivir en el espíritu y ser espiritual, de servir bien a Dios, de evitar que tu corazón se extravíe o de permanecer en paz y sin reservas delante de Dios o de orar con regularidad, ¡todas estas cosas son secundarias! Entonces, ¿qué es más importante? Comer y beber más de las palabras de Dios. Sin Sus palabras, sería como alguien que sólo se viste de gala y limpia la casa cada día, pero no come. Si limpia la casa realmente bien y se viste bien, pero no come, ¿se mantendrá con vida? Por tanto, dejar la palabra de Dios es como no comer nada y vestirse solamente para guardar las apariencias. Por muy bien que te laves la cara, aunque elimines la piel vieja, no servirá de nada; ¿no es esto cierto? Si pones esfuerzo en las palabras de Dios, tu cosecha será equivalente al esfuerzo que pongas. No necesitas investigar ni medir cuán grande es la cosecha, ni tampoco preocuparte por ello. Dios lo hará, y te dará cuenta de ello. Te proporcionará esclarecimiento y te hará saber. No debes preocuparte por ello ni investigarlo, y tampoco es tu responsabilidad. ¿Entendéis esto ahora? De modo que si algunas personas preguntan después: “¿Cuándo me probará Dios? ¿Seré capaz de resistirlo? ¿Ha puesto Él realmente a prueba mi obra? ¿Cuánto ha cambiado mi carácter en realidad? ¿Por qué no dice nada Dios? ¿Por qué no habla?”, decir esto no tiene sentido y es irracional. No debes preocuparte por estas cosas; un día, cuando tengas esa estatura, cuando tu carácter haya cambiado de verdad, cuando puedas superar las dificultades que te encuentres, puedas manejarlas de la forma adecuada y seas capaz de ocuparte de ellas según las exigencias de Dios, entonces sabrás que has cambiado. Este cambio no es externo, sino que viene de dentro. Es un cambio en el carácter, en la esencia. Por supuesto, un cambio en el carácter no es algo que ocurre de la noche a la mañana. Algunas personas comienzan cambiando sus defectos y fracasan con frecuencia. Después de fracasar o tropezar, se levantan de nuevo y, tras un período de tiempo de negatividad, piensan: “Se acabó, no tengo esperanza. Un cambio en el carácter es irrelevante para mí; no puedo cambiar. Ves, cambiar este pequeño defecto, este hábito y esta afición trivial, es muy difícil, ¿no sería, pues, más difícil un cambio en el carácter?”. Se vuelven negativas y sienten que no tienen esperanza alguna, y durante un largo tiempo no están dispuestas a comer y beber la palabra de Dios. Se sienten irritadas cuando alguien habla sobre la fe en Dios, no están dispuestas a ir cuando se les pide que lleven a cabo su obligación, y no tienen interés en absoluto en creer en Dios. ¿Qué clase de situación es ésta? ¿Habéis tenido este tipo de experiencia? ¿Le teméis al fracaso? ¿Tenéis miedo de que, cuando queréis de verdad un cambio en el carácter, siempre fracaséis, seáis negativos, tropecéis y seáis débiles? ¿Le tenéis miedo a eso? Independientemente de que os asuste o no, un cambio en el carácter no se produce de la noche a la mañana, y esto es una realidad. Un cambio en el carácter es el tipo de cambio que se logra al descubrir la fuente de la esencia corrupta de la persona, como cuando alguien tiene cáncer y le ha crecido un tumor; tiene que pasar por el bisturí, subirse a la mesa de operaciones. ¿Hay algo así en las palabras de Dios? Necesitas subirte a la mesa de operaciones, ser diseccionado y abierto, y después se extirpa el tumor. Debes sufrir mucho dolor, el proceso es complicado, y mientras éste dura tal vez entenderás una sola cosa después de padecer tanto; sólo después de eso lograrás un aspecto del cambio en el carácter. Quizás tras experimentar muchas personas, acontecimientos, cosas y distintas dificultades, después de emprender muchos caminos tortuosos, puedes conseguir un poco de cambio. Sea grande o no el cambio, es muy valioso. A ojos de Dios, Él lo aprecia y conmemora porque sufriste mucho y pagaste un alto precio. Dios ve en lo profundo de los corazones humanos y sabe cuáles son tus deseos. También conoce tus debilidades y, más aún, sabe lo que necesitas. Por tanto, antes de un cambio en el carácter, cuando sólo estamos hablando de este aspecto de la verdad que hay en ello, deberíamos tener una determinación: independientemente de lo intensa que sea la dificultad o la clase de problemas que encontremos, de lo débiles y negativos que seamos, no podemos perder la confianza en un cambio en el carácter ni en las palabras de Dios. Él le ha dado promesas a la humanidad, y los seres humanos deben tener la determinación y la perseverancia para acometerlas. A Dios no le gustan los cobardes, sino las personas resueltas. Aunque reveles mucha corrupción, aunque hayas tomado muchos caminos tortuosos, o incluso si a lo largo del camino has cometido muchas transgresiones o te has resistido a Dios —o hay algunas personas que mantienen en su corazón alguna blasfemia contra Dios, lo culpan o tienen un conflicto con Él—, Dios no mira esto. Él sólo considera si la persona será o no capaz de cambiar algún día. Existe un ejemplo de esto en la Biblia: la historia del regreso del hijo pródigo. ¿Por qué habría esta clase de analogía? Porque la voluntad de Dios de salvar a la humanidad es sincera. Él da oportunidades a las personas de arrepentirse y de cambiar, y durante este proceso entiende a las personas y conoce profundamente sus debilidades y el alcance de su corrupción. Él sabe que tropezarán. Como cuando un niño es pequeño y está aprendiendo a andar, por muy buen físico que tenga o por robusto que sea, habrá momentos en los que caiga, se trastabille, se golpee con algo o tropiece. Dios entiende a cada persona como una madre entiende a su propio hijo. Él comprende las dificultades, las debilidades de cada persona, así como sus necesidades. Aún más, Él entiende las dificultades que cada persona encontrará en su evolución, el proceso de entrar en un cambio en el carácter, y los tipos de dificultades y fracasos que tendrán lugar. Esto es algo que Dios entiende bien. Por eso se dice que Él ve en las profundidades del corazón de las personas. Por muy débil que seas, mientras no des la espalda al nombre de Dios, mientras no abandones a Dios o este camino, siempre tendrás una oportunidad de lograr un cambio en el carácter. Y si tenemos esta oportunidad, entonces tenemos esperanza para nuestra supervivencia continua. Si tenemos esperanza para nuestra supervivencia continua, tenemos esperanza de que Dios nos salve. Cuando sabemos qué es un cambio en el carácter, cuando sabemos por qué clase de proceso debemos pasar para dicho cambio en el carácter, no debemos tener miedo. En su lugar, deberíamos tener confianza, y necesitamos orar delante de Dios, diciendo: “Oh Dios, Tú me ves, soy esta persona corrupta. Mi corrupción es tan profunda que no sé cuál es la verdad, y menos aún sé lo que es un cambio en el carácter. Necesito realmente Tu salvación, Tu ayuda y Tu provisión para que me permitan saber cómo entender Tus palabras y ponerlas en práctica, para tener conocimiento y experiencia de Tus palabras y llevarlas a mi vida, para tener Tu dirección en cada palabra y acción, en cada movimiento, en cada propósito y en todo lo que hago en mi vida. Espero y anhelo que pueda ser de esta forma. Deseo vivir una humanidad adecuada, así como a semejanza de una persona verdadera, para satisfacerte a Ti. Pero no puedo conseguirlo ahora: tengo demasiada corrupción y yo mismo no lo reconozco. Revélamelo y después ayúdame y dame provisión. Esto es lo que necesito ahora”. Deberías hacer esta clase de oración y tener este tipo de determinación. Después de orar así, sin que te des cuenta de ello, tu corazón y tu vida pasarán por un cambio. Esto se debe a que Dios cumplirá nuestras oraciones cualquiera que sea la forma en que oremos, y producirá cualquier determinación que tengamos. Si siempre estás asustado, no funcionará. Empezamos a sentirnos asustados antes de haber encontrado algo en realidad; esto demuestra que no tenemos determinación ni confianza en nuestro cambio en el carácter. Primero debemos entender que dicho cambio no se produce de la noche a la mañana. ¿Dirías que la naturaleza corrompida de la humanidad, su corrupción provocada por Satanás que es tan profunda, podría volverse tan profunda de la noche a la mañana? Satanás ha corrompido a la humanidad durante varios miles de años, y la naturaleza corrupta de los hombres ha quedado totalmente expuesta. Ha alcanzado un punto en el que no pueden controlarla y su expresión natural, comparada con Satanás, ha alcanzado un grado insuperable, el nivel de ser un enemigo de Dios, hasta el punto de sentirse asqueados con cualquier cosa que sea la verdad, las palabras de Dios, que proceda de Él, de estar hastiados y de no tener interés en estas cosas. Hasta ese punto están entumecidos; ¿de verdad podría ser, pues, tan rápido un cambio en el carácter? ¡No es tan sencillo! Así pues, debemos tener un entendimiento adecuado de los cambios en el carácter. Debemos tener una actitud apropiada al respecto; no podemos ser poco realistas ni esperar cambiar inmediatamente y decir: “Creo en Dios, y mientras coma y beba tantas de Sus palabras, ¿acaso no cambiaré? Si Dios hace un poco más de obra o lleva a cabo algunos milagros, ¿no cambiaré?”. La cuestión de un cambio en el carácter nos permite ver que la obra de Dios es realista y práctica, y que Él tiene el poder para salvar a la humanidad de su esencia de la corrupción de Satanás, de arrebatarle a éste la humanidad de las manos, y también tiene el poder y la sabiduría para permitirle a ésta lograr un cambio en el carácter.

En cuanto a la corrupción de la humanidad provocada por Satanás, y respecto al plan de gestión de Dios, ¿diríais que Su plan consiste en salvar a los seres humanos con el fin de derrotar a Satanás, o que está luchando contra éste para salvar a la humanidad? (Dios está luchando contra Satanás con el fin de salvar a la humanidad.) Por tanto, debemos tener un entendimiento preciso del plan de gestión de Dios. Por ello, no deberíamos decir en el futuro: “¿Por qué no aniquila Dios sencillamente a Satanás?”. Sin él, Dios no podría salvarnos ni habría plan de gestión de Dios para salvar a un grupo de personas y hacer que éste permanezca al final. Dios sólo lucha contra Satanás para salvar a la humanidad y obtener un grupo de personas. No lo hace con el propósito de luchar contra Satanás y obtener a algunas personas por casualidad. Hemos visto la voluntad de Dios y el núcleo del propósito de Su plan de gestión. Él quiere obtener un determinado grupo de personas, un grupo de personas verdaderas. Éste es Su plan de gestión. Queda claro que, como creyente en Dios, ¡es muy importante cambiar nuestro carácter y ser por completo la persona que Dios ama y la persona adecuada que Él desea!

¿Tenéis una senda para lograr un cambio en el carácter? ¿Tenéis un entendimiento de lo que tiene que cambiar? ¿Habéis hablado sobre este aspecto de la verdad? Acabamos de mencionar que un cambio en el carácter no hace referencia a cambiar conductas o prácticas externas, o modificar reglas; entonces, ¿qué es? ¿Habéis pensado en ello? Un cambio en el carácter no es un cambio de personalidad. Primero debemos ser claros, entender qué caracteres y qué cosas quiere Dios que cambiemos; no es algo cultural ni se basa en el conocimiento, ni es un cambio en algunos pensamientos objetivos. Más bien, Dios quiere cambiar las visiones ideológicas de cada persona por medio de Sus palabras; éste es un aspecto de ello. Otro aspecto tiene que ver con los principios subyacentes a cómo nos comportamos. Esos principios subyacentes a tu conducta son tu perspectiva ante la vida. Y hay un aspecto más: la naturaleza satánica corrupta profundamente arraigada que las personas revelan. Hablando en general, un cambio en el carácter consta de estos tres aspectos.

Las visiones ideológicas de las personas son sus visiones sobre cada tipo de cosa; Dios quiere cambiar esto. Veamos un ejemplo simple del aspecto de las visiones ideológicas. ¿Qué entendimiento tenemos del conocimiento? ¿Cuáles son nuestros conceptos del conocimiento? Es decir, ¿cómo se entiende el “conocimiento” —algo de este mundo— en los conceptos ideológicos de las personas? ¿No creen todas que el conocimiento es una cosa esencial en la vida de las personas en este mundo? Las personas creen que cuanto más conocimiento posean, mayor será su estatus en el mundo y ellas serán más cultas, de clase alta y refinadas. Por tanto, es imposible que uno no tenga conocimiento. ¿Y qué creen algunas personas? Que, si tienes una buena educación y un rico acervo de conocimiento, todo vendrá a ti. Estatus, riqueza, un buen trabajo y un buen futuro. De modo que no es correcto carecer de conocimiento; en este mundo, si no eres culto y tienes una educación pobre, las personas te mirarán por encima del hombro. Nadie querrá relacionarse contigo y sólo podrás tratar e interactuar con los que están en los niveles más bajos de la sociedad, que no poseen conocimiento ni estatus. Si tienes este tipo de perspectiva, realmente admiras y adoras el conocimiento. Lo tienes en muy alta consideración, como algo muy importante; incluso más que la verdad. También hay algunas personas que dicen: “Si no soy culto, ¿seré capaz de entender las palabras de Dios? ¿No habla Dios a través del conocimiento, a través de textos?”. ¡Éstas son dos cosas diferentes! La clase de conocimiento a la que me estoy refiriendo ahora es lo que las personas creen: historia, ciencia moderna y tecnología, literatura, algún aspecto de habilidades, ramas de estudio, negocios, política o geografía. Las personas creen que éstos son un aspecto de los puntos fuertes de las personas y que, teniendo conocimiento, ganarán un punto de apoyo en esta tierra, lo tendrán todo. Atribuyen gran importancia al conocimiento. Independientemente de cómo lo veas, éste es un aspecto de tus visiones ideológicas. En los tiempos antiguos, las personas tenían un dicho: “Lee millares de libros, recorre millares de kilómetros”. ¿Qué significa esto? Que cuantos más libros leas, mejor fluirán las cosas para ti, entenderás más, y tendrás un estatus más elevado allí donde vayas. Esta clase de visión ideológica existe en la mente de todos. Así, todo aquel que hubiera vivido en una familia pobre durante sus años escolares, que no fuera muy culto y que no hubiera podido sacarse un título o conseguir un diploma lo lamenta de verdad. Les pesa que su familia no tuviera dinero y, si las condiciones de su propia casa son mejores, se asegurarán de que sus generaciones futuras —hijos y nietos— tengan una educación, vayan a la universidad, obtengan un título, y quizás incluso vayan al extranjero para realizar estudios avanzados. En cuanto al conocimiento, éstos son los anhelos, las perspectivas, los pensamientos y el enfoque de todos. ¿No es así? Por tanto, muchos padres hacen todo lo posible y no piensan en el precio pagado para permitir que sus hijos reciban una educación más elevada, e incluso se arruinarán para darles cultura a sus hijos y proveerles una educación. No se conforman con que sus hijos no logren tener una cierta formación. ¿Y hasta qué grado disciplinarán algunos padres a sus hijos? Sólo les dejan dormir tres horas cada noche. No les permiten ir a la cama hasta la una de la madrugada, y después los levantan a las cuatro de la mañana. Los obligan, diciendo: “Si quieres salir adelante, debes tener una mejor educación. Debes esforzarte”. Y algunos también dejan que sus hijos imiten la práctica de los antiguos, que ataban su pelo a una viga sobre sus cabezas para no quedarse dormidos. Sencillamente siguen estudiando y estudiando… Desde los tiempos antiguos hasta hoy, este tipo de historias, de tragedias, han estado ocurriendo, y les han acontecido a todos. éstos son los actos y los comportamientos de toda persona que anhela el conocimiento, y cuya idea la domina.

Tal vez lo que he dicho os produzca gran rechazo, porque algunos de vosotros sois cultos o tenéis un nivel de educación elevado. Por supuesto no estoy diciendo que esto sea malo. Deberíais tratar este asunto con propiedad; ahora necesitáis ocuparos adecuadamente de las cosas que pertenecen a Satanás y tener un entendimiento y una forma apropiados de considerarlos. No he dicho que no deberíais tener una educación y, sobre todo, no he afirmado que no deberíais criar a vuestros hijos para que vayan a la universidad, obtener un título y encontrar después un buen trabajo. No he dicho eso ni os estoy limitando; sólo estoy exponiendo Mi perspectiva y el grado en que los humanos corruptos adoran el conocimiento. Además, algunas personas dicen: “Si no hubiéramos obtenido conocimiento, ¿podríamos hablar contigo ahora?”. No importa lo que hayas aprendido en la actualidad, lo elevado de tu conocimiento, las ideas y los pensamientos nobles que tengas en la cabeza, el número de libros que hayas leído, los años de universidad que hayas completado ni lo importante que sea tu título. Independientemente de todo ello, estos temas que estoy compartiendo con vosotros en comunión no tienen relación con ninguna de estas cosas. Sólo estoy siendo práctico; estoy hablando de las perspectivas de las personas sobre el conocimiento y dando las mías al respecto. ¿Sabéis cómo ve Dios el conocimiento? Una hermana dijo: “Dios quiere que las personas estén avanzadas en la ciencia; quiere que entiendan más cosas”. Por supuesto, esto es correcto. Pero no significa que sea lo que Dios espera, es decir, sencillamente no es la esperanza de Dios, aunque es cierto que Él quiere que les vaya bien a las personas. No desea que éstas no entiendan nada, que no sepan nada, sino que usa estas cosas para servir. No elogia estas cosas y, desde luego, no las usa en sustitución de la verdad ni para aumentar la humanidad de las personas, ni para cambiar su carácter. Las palabras de Dios mencionan por muchas partes algunas visiones u opiniones sobre aspectos relacionados con el conocimiento. Por supuesto, es probable que no tengáis esto muy claro. Lo que quiero decir es que parte de este lenguaje se encuentra en las palabras de Dios. Por ejemplo, el confucionismo, la teoría confucionista o las ciencias sociales; una parte de éstos se menciona de una forma representativa y, leyendo entre líneas en Sus palabras, deberíamos ver que Dios detesta el conocimiento de la humanidad. El conocimiento no consiste tan sólo en simples frases y ecuaciones. En su interior hay ciertas cosas y ciertas visiones ideológicas; existe algo de veneno en ello, y todo tipo de conocimiento tiene su propio tipo de veneno. El contenido de cada tipo de conocimiento tiene su propia clase de cáncer. Cuando las personas aprenden y comprenden estos cánceres, éstos penetran en sus mentes y estos aspectos del conocimiento las corrompen y las hacen cautivas. Por tanto, cuanto más conocimiento y mayor comprensión obtienen las personas, más difícil les resulta creer en la existencia de Dios y más fácil negarla. Esto se debe a que el conocimiento es materialista. Te educa para investigar y comprender cosas que se pueden ver y tocar en la tierra. Es hostil a Dios. Si lees algo de historia, obras famosas, biografías de grandes personajes, o si aprendes algún aspecto de la ciencia y la tecnología, algunas habilidades, ¿qué ganarás? Pongamos que estudias física y entiendes algunos principios de la misma, del newtonianismo o de alguna otra doctrina, y después de aprenderlos, te los tomas en serio y ellos te controlan. Estas cosas darán vueltas en tu interior, guiarán tus pensamientos, y cuando leas las palabras de Dios pensarás: “¡Ei!, ¿por qué no menciona la palabra de Dios la gravedad de la tierra? ¿Por qué no habla sobre el espacio? ¿Hay aire en la luna? ¿Por qué no dice cuánto oxígeno tiene la tierra ni qué proporción de montañas, agua y campos existe? ¿Por qué no habló Dios sobre estas cosas? Él debería revelarlas. Hay una necesidad de que sean reveladas, deberían serlo. Él debería hablar de ellas a la humanidad”. ¿Acaso no habría una lucha dentro de ti? Considerarás la verdad de Dios y Sus palabras como secundarias, y pondrás tu conocimiento y tus teorías en una posición principal; tratarás las palabras de Dios de esa forma. Cualesquiera que sean estos tipos de conocimiento pueden producir en las personas sentimientos incorrectos y hacer que se distancien de Dios. Lo creáis o no, lo aceptéis hoy o no, un día reconoceréis estos hechos. El conocimiento puede llevar a las personas a su ruina y guiarlas al infierno. Ahora entendéis esto, ¿verdad? Es probable que algunas personas no estén dispuestas a aceptar estas palabras, porque algunos de vosotros sois muy instruidos, cultos, tenéis títulos superiores o creéis tenerlos. No me estoy burlando de vosotros ni os estoy ridiculizando. Es una realidad. No estoy diciendo que espero que aceptéis esto de inmediato; sólo quiero que tengáis poco a poco algún entendimiento al respecto. El conocimiento es una cosa que se puede convertir en un muro entre tu, tu conocimiento de Dios y tu experiencia de la obra de Dios. Puede dificultar que te acerques a Él, distanciarte de Él y provocar que uses tu mente de conocimiento para analizar todo lo que Dios hace; esto puede ser así. Pero como ya tienes algún conocimiento, ¿qué puedes hacer? Debes reconocer y diseccionar las cosas basándote en el conocimiento, y en la forma en que estorban y alteran tu relación adecuada con Dios, y trastocan tu entrada apropiada en tu creencia en Dios. Deberíais reconocer esto; es correcto, y deberíais tener un entendimiento correcto de este tema. Sé que, sin duda, hay algunos hermanos y hermanas que tienen títulos superiores, y esto no es un ataque contra vosotros ni tampoco es ridiculizaros, ni excluiros. Desde que comenzamos de repente a exponer este tema hoy, quise hablar primero sobre algún aspecto representativo del mismo para atraer vuestra atención hacia él. No se trata de dificultar las cosas a propósito para aquellos de vosotros con títulos superiores o que tienen alguna educación. No se trata de volveros negativos ni de abatiros. No fue por esa razón, ¿lo entendéis correctamente? Si es así, Mi mente descansará y podré respirar aliviado.

Acabamos de hablar mucho, y ahora también habéis visto que un cambio en el carácter no es un asunto simple. Debes enfocarlo descubriendo tus visiones ideológicas y ver cuáles de ellas son contrarias a Dios, son cosas que Él aborrece, cosas que no le gustan. Independientemente de lo culto que seas, del tipo de persona que seas, tu naturaleza satánica está profundamente arraigada dentro de ti; todas las personas son iguales. En cuanto a estas cosas dentro de ti, cada una es contraria a Dios, y la raíz, la esencia, el contenido de cada cosa no está en línea con la esencia de la humanidad ni la verdad. Podéis reconocer esto, ¿verdad? Justo ahora, tan pronto como comencé a hablar sobre cómo entender el conocimiento en las visiones ideológicas de las personas, algunos parecieron estar un poco inquietos. No he dicho nada que fuera dirigido a ninguna persona en particular; sólo estoy explorando este asunto con todos y comunicando sobre el mismo. Algunos de vosotros os sentís inquietos; se os ha puesto en dedo en la llaga y os sentís inquietos e incómodos. He hablado sobre esto, con la esperanza de que poco a poco podáis aceptar cada realidad de Dios todo lo que Él dice y que no estáis dispuestos a aceptar; intentad aceptar estas cosas. De esta forma, podemos acercarnos más y más al corazón de Dios y a lo que Él exige. Si no experimentamos estas cosas de un modo realista y práctico ni las entendemos, nuestra creencia en Dios no será más que un eslogan y no tendrá un lado sustancial. ¿No es esto correcto? Hoy hemos expuesto algunos asuntos sustanciales, y ha sido muy extraño para vosotros. Disculpadme si os sentís inquietos. Siempre tenemos que hacer frente a estas realidades; no las puedes evitar. Si las evitas, ¿cuándo podrás saber si las cosas que existen en tus visiones ideológicas son correctas o erróneas? No puedes saberlo, y llegará un día en el que debas hacer frente a estas realidades. Los incrédulos tienen un dicho: “Una nuera fea tendrá que presentarse algún día ante sus suegros”. Si no eres guapa, llegará el día en que irás a conocer a tus suegros, y no puedes decir: “No soy guapa y, por tanto, nunca iré a verlos”. Eso no es posible, a no ser que no te cases con esa persona. Ahora que crees en Dios y que quieres aceptar Su castigo y Su juicio, y conseguir un cambio, entrando y siendo salvo, tendrás que hacer frente a estas realidades. Puede ser que la primera vez que lo hagas te sientas nervioso durante tres o cuatro días y cuando ores delante de Dios no tengas nada adecuado que decir, no sepas cómo hablar con Él. La siguiente ocasión en que te encuentres esto estarás nervioso durante otros tres o cuatro días y de nuevo no sabrás cómo hablar con Él. Y, a la vez siguiente, sin darte cuenta, descubrirás a partir de los hechos que estas cosas existen verdaderamente en tus propias visiones ideológicas, en tu corazón. Estarás de acuerdo con las palabras de Dios, las reconocerás, y serás capaz de admitir honesta y sinceramente que lo que Dios dice es verdad y no está adulterado. Dios es verdaderamente quien entiende a la humanidad y las cosas que existen en el corazón de cada persona. Un día, cuando alcances este punto, habrás entrado en la senda correcta de la creencia en Dios y el cambio en el carácter vital. Esto se debe a que, en ese momento, no estarás en conflicto ni incómodo con cada frase de las palabras de Dios, cada realidad que Dios revela sobre ti no provocará que estés inquieto ni que te sientas rechazado, y no la evitarás, sino que la afrontarás adecuadamente. Entonces se demostrará que has entrado en las palabras de Dios. Hemos tenido un comienzo muy pequeño hoy y hemos llevado a cabo un pequeño experimento. Os sentís algo inquietos o un poco extraños, pero no importa. No me importa, y espero que a vosotros tampoco, porque las palabras de juicio de Dios hacia las personas son más duras que éstas. Si Dios quisiera juzgar verdaderamente a cada uno de vosotros, Sus palabras serían más duras que esto, porque si Él ve a alguien corrupto, que no tiene nada, que no escucha a la razón, ¿tendrá una actitud positiva en Sus palabras? ¿Tendrá Él una buena actitud cuando te lo revele? Sin duda no será buena. Sus palabras serán con seguridad muy duras y profundas; ¡dará directamente en el clavo! Si puedes aceptar las realidades que hemos expuesto hoy, ese poquito sobre lo que hemos comunicado hoy, esto demuestra que has tenido un buen comienzo al aceptar las palabras de Dios, así como Su castigo y juicio. El primer asunto que expusimos fue el de los conceptos ideológicos. Puse un pequeño ejemplo: el tema del conocimiento del que todos saben. No comunicamos demasiado sobre esto, ya que temía que algunos estuvieran incómodos. Quería estar atento a los sentimientos de algunas personas, por lo que sólo hablamos un poco de ello. Lo que hablamos no fue completo ni exhaustivo, pero espero que podáis intentar descifrarlo gradualmente por medio de la experiencia. Acabamos de llamar un poco la atención hacia este aspecto, y podéis experimentarlo poco a poco, buscar este aspecto de la verdad, y experimentar por vosotros mismos qué conocimiento aportará. Quizás en el futuro hablemos de nuevo sobre este tema, y espero que en ese momento no os sintáis incómodos ni penséis: “¿No es esto sencillamente encontrar fallos en mí? ¿No es esto sobre mí?”. Concluyamos nuestra comunicación sobre este primer tema.

Seguidamente, hablemos sobre el segundo tema: la perspectiva sobre la vida. ¿Cuál es vuestra perspectiva sobre la vida? ¿Cuál es vuestro principio de supervivencia? ¿Tenéis algún entendimiento al respecto? ¿Tenéis algún principio? ¿Tenéis algo en mente? (Mi entendimiento actual es perseguir el conocimiento de Dios.) Perseguir el conocimiento de Dios. Bien, adelante. No podéis tener nada en mente, ¿no? ¿Planeáis seguir creyendo así y simplemente tener suficiente con ello? Deberíais saber lo que sentís en vuestro corazón, ¿verdad? (Primero, perseguir el ser alguien que gusta a Dios.) Esta es otra perspectiva. Quiero decir, ¿qué clase de persona quieres ser en general?, ¿cuál es tu perspectiva sobre la vida?, ¿cuál es tu dirección en la vida? Justo ahora, os oí decir: “Quiero ser una persona que sigue a Dios durante el resto de mi vida, y dejar de seguir a Satanás”; y las otras hermanas dijeron: “Perseguir el conocimiento de Dios”, y “Perseguir la salvación de Dios”. Todas estas cosas son muy buenas y muestran que en nuestros corazones, cada uno de nosotros está trabajando duro en silencio. Nuestros pensamientos no son vacíos y todos hemos determinado seguir a Dios hasta el final. Estamos pensando sobre qué clase de persona ser, todos tenemos una meta y una dirección. Esto muestra que hay alguna esencia en nuestros corazones en cuanto a nuestra creencia en Dios hasta ahora. No está vacía, no nos estamos limitando a pasar los días, consiguiendo lo que queremos. Todos vosotros habéis progresado a lo largo de este período de tiempo; esto es un cambio. Como mínimo, no sois como los incrédulos, que dirían: “El hombre sólo vive para conseguir comida y ropa”. No diríais eso, ¿y no os hace sentiros incómodos y asqueados oírlo ahora? Esto os repele y no lo aprobáis. Independientemente de hasta qué punto hayáis entrado, en general, cuando oís estas palabras pensáis: “Eso no es lo que debería seguir justo ahora ni tampoco lo que quiero en mi corazón. Mi propósito actual es ser un buen seguidor de Dios. Como Él ya nos ha revelado Su misterio, Su voluntad y el propósito de Su plan de gestión, así como Su voluntad de salvarnos, si seguimos siendo pasivos, fallaríamos a Dios, ¡estaríamos realmente en deuda con Él!”. Que tengamos esto en nuestros corazones muestra que nuestros espíritus ya están despertando, que ya hemos empezado a cambiar, ¿verdad? Algunas personas dicen: “¡Sigo sin tener una perspectiva!”. No tienes una perspectiva, probablemente porque no puedes expresarla con claridad. Sin embargo, algunas personas pueden haber determinado en secreto: “Aunque no estoy diciendo nada, yo también tengo una perspectiva y también seguiré a Dios hasta el final. Ya estoy determinado, pero no estoy diciendo nada, así que ninguno de vosotros lo sabe. Cuando llegue el momento sorprenderé a todos”. Sea como sea, en general, las perspectivas de cada uno de nosotros están orientadas hacia el trabajo duro y la persecución de la meta de nuestra salvación por Dios. Esto es correcto. Cada aspecto de estas perspectivas tiene su propio sentido práctico. ¿Dirías que buscar ser una persona que adora sinceramente a Dios es una perspectiva que deberíamos tener? No resistir más a Dios, no asquearlo más, no hacer más que se exaspere con nosotros ni enojarlo constantemente, consolar Su corazón, ser una persona que adora de verdad a Dios como Abraham; ¿son éstas las perspectivas sobre la vida que deberíamos tener? ¡Lo son! Con este tipo de perspectiva sobre la vida y este tipo de pensamiento arraigado en tu mente, cuando tu búsqueda se dirige en esta dirección, ¿no empequeñecerá la tentación de la riqueza, el estatus y la reputación mundanos? ¿No se volverá menor la atracción? Cuando tu trabajo duro, tu práctica y tu experiencia van hacia esta perspectiva, las palabras de Dios pasarán a ser la consigna en tu interior, el fundamento de tu supervivencia, sin que te des cuenta; Sus palabras pasarán a ser tu vida, y ellas se convertirán en tu senda en la vida dentro de ti. En ese momento, ¿no dejarían de ser importantes para ti todas las cosas de este mundo? Así pues, la perspectiva que tengas respecto a la vida es muy importante; ¿hacia qué está orientada tu búsqueda en tu creencia en Dios? ¿Es una dirección correcta? ¿Es la senda correcta? ¿Cuán alejada está de las exigencias de Dios? Si la dirección de tu búsqueda se basa en lo que Dios requiere que consigas y es correcta, aunque te salgas del camino un poco, o te vuelvas débil de alguna forma, o fracases un poco, no es grave; Dios no lo tendrá en cuenta, y siempre te sustentará. ¿Qué clase de persona piensas que le gusta a Dios? A Él le gusta la persona que persigue la verdad, que tiene determinación y es sincera, aunque sea un poco ignorante. Dios no tiene miedo de que no sepas, de que seas débil, o de que carezcas de sabiduría. Lo que Él detesta es que no tengas búsqueda, que tu perspectiva sobre la vida sea justo como la de una persona mundana y tus búsquedas sean las mismas que las de un animal: sin alma, sin una meta o dirección para tu búsqueda vital. Dios detesta este tipo de actitud en tu creencia en Él. Por tanto, en tu creencia, la clase de perspectiva que tengas es muy importante para un cambio en el carácter. Algunas personas dicen: “Mi perspectiva sobre la vida es ser alguien enormemente usado por Dios, ser alguien capaz de servir a Dios”. ¿Es esto bueno o no? Todo esto está bien y es bueno, pero la estatura de todos es limitada y todos son de un nivel y de unas condiciones diferentes. Aunque perseguir esta meta sea correcto, no será necesariamente adecuado para ti. Por tanto, una perspectiva sobre la vida es ser capaz de perseguir el ser una persona con verdad y humanidad, alguien que tiene conciencia y razón y adora a Dios —es decir, ser una persona verdadera—; ésta es la búsqueda más apropiada. Algunas personas dicen: “¿No contamos ahora como personas verdaderas?”. Mirando desde fuera, somos humanos. Tenemos nariz y ojos, tenemos la forma de una persona. Pero si miras basándote en nuestra esencia, no somos personas verdaderas. Por tanto, necesitamos ser una persona verdadera, una persona con la verdad que adora a Dios. Esto es suficiente. En cuanto a una persona que posea el nivel para ser usada por Dios o servir a Dios, y que además posea las condiciones, eso es otro asunto. Es un asunto de práctica individual.

Seguidamente, continuemos nuestra comunicación sobre el tercer aspecto: la naturaleza satánica. Ésta es otra cosa incluida dentro de un cambio en el carácter que necesitamos comprender. Es otro de los aspectos principales. La naturaleza satánica es el carácter corrupto de la humanidad, y es también la esencia corrupta de ésta. Esta clase de tema representa mucho espacio en las palabras de Dios. En Sus palabras, éste es el aspecto sobre el cual se ha revelado más, y Sus palabras sobre este tema son las más duras. Se usan diversos métodos, algunos son una exposición y un juicio directos, y en otras partes se habla de ello de forma indirecta por temor a que las personas no sean capaces de resistirlo. Pero no importa cómo se diga —con qué método, qué tono—, después de todo, lo que Dios revela es la esencia de la humanidad. Esto es absolutamente cierto. Con respecto a la naturaleza satánica, las palabras de Dios exponen el aspecto más clásico de ello. Él utiliza dos pasajes para exponerlo. ¿Sabéis qué esencia se representa en la naturaleza satánica? ¡Sí! Es la naturaleza de la traición. Esta naturaleza de la traición se revela en las declaraciones de Dios “La traición (1)” y “La traición (2)”. ¡Esta es la representación más clásica de la naturaleza satánica! Los aspectos restantes como creerse mejor que los demás, la arrogancia, la maldad, la resistencia o la astucia de la humanidad; éstos se mencionan de alguna forma en cada pasaje. No hay un pasaje en el que la verdad de cualquiera de estos aspectos se exponga o se hable de ellos de forma específica. Dios sólo habla de la esencia de la traición en los dos pasajes. A partir de esto puedes ver cómo ve Dios la traición y cómo trata Él la esencia de la traición de la humanidad. Sin duda Dios no se alegra de la traición de las personas. La odia, la detesta y también detesta la traición de la humanidad hacia Él. Ésta es una parte clásica de la naturaleza satánica: la traición. ¿Cuál es la raíz de la naturaleza de la traición de la humanidad? ¡Satanás! Así pues, es necesario entender este aspecto del carácter de las personas. La raíz de la traición es Satanás y su naturaleza es la traición. Dios cree que lo que la humanidad manifiesta por medio de muchas de sus acciones es traición. ¿Por qué dedica Él tanto espacio a hablar sobre esto? La traición de la humanidad se produce en cada momento, en cada minuto; ocurre cualesquiera que sean el momento y el lugar. Independientemente de lo que hagan las personas, lo que está profundamente arraigado en su naturaleza está en conflicto con Dios. Algunas personas dicen: “¡No quiero estar en conflicto con Dios! ¡No quiero resistirme a Dios!”. Eso no es posible. Tienes una naturaleza traicionera dentro de ti, y con ella no puedes ser obediente a Dios, no puedes seguirlo hasta el final, no puedes recibir Sus palabras ni aceptarlas totalmente como tu vida. Traición significa que, por mucho tiempo que hayas creído en Dios, por mucho tiempo que hayas comido y bebido Sus palabras, por mucho entendimiento que tengas de Él, mientras tengas una naturaleza de traición a Dios, mientras no hayas aceptado las palabras de Dios en ti como tu vida ni hayas entrado en la verdad de las palabras de Dios, tu esencia será siempre la traición a Dios. Pongámoslo así: Si no has tenido un cambio en el carácter, eres un traidor de Dios. Algunas personas dicen: “Puedo entender las palabras de Dios y tengo claro lo que Él dice. También estoy dispuesto a aceptarlas, ¿cómo puedes decir entonces que estoy traicionando a Dios?”. Estar dispuesto a recibirlas no es lo mismo que ser capaz de poner en práctica Sus palabras y, de forma particular, no es lo mismo que haber sido hecho completo por ellas. ¿No es así? La verdad respecto al aspecto de la traición es algo profunda y estáis probablemente lejos de entenderla a través de vuestras propias experiencias. A ojos de Dios, cada cosa realizada por cada persona que cree en Él le es hostil. Esto es probablemente algo que tampoco podéis aceptar. Podríais decir: “Servimos a Dios y adoramos a Dios, llevamos a cabo nuestra obligación en Su casa. Hemos hecho muchas cosas; todas han sido buenas, y se hicieron según Su voluntad y la disposición de la obra. ¿Cómo puedes decir que esto es resistirse y traicionar a Dios? Hermana, ¿por qué estás siempre destruyendo nuestra positividad? Ha sido difícil para nosotros dejar nuestros hogares y abandonar nuestras carreras y decidir seguir a Dios. ¿Por qué ibas a decirnos esto?” La meta al decir esto es que cada persona reconozca que tener algo de buena conducta, o abandonar algunas cosas o sufrir un poco no significa que nuestra naturaleza interior haya cambiado. ¡En absoluto! Es necesario sufrir y llevar a cabo nuestra obligación, pero no significa que la naturaleza corrupta en nosotros deje de existir. Esto se debe a que el carácter vital dentro de cada uno de nosotros está lejos de satisfacer las exigencias de Dios, y lejos de alcanzar la voluntad de Dios. ¿No es así? Por tanto, ¡esto es lo que significa servir a Dios mientras también te resistes a Dios! ¿Qué significa resistirse a Dios? Cuando te resistes a Dios, estás haciendo algo contra Él, ¡y tu conducta contra Él es una traición a Él!

Eso es todo acerca de nuestra comunicación sobre el tema de la traición. El siguiente tema es una expresión de la naturaleza satánica: la arrogancia de la humanidad. La arrogancia de la humanidad se revela y expresa en todas partes y no puede ocultarse ni superarse. En ocasiones, simplemente se manifestará por sí sola, sólo brotará. Las personas no pueden controlarla por sí solas, y después de que haya brotado sienten remordimientos, y a continuación deciden no permitir que vuelva a brotar ni que se revele de nuevo. Pero no hay nada que se pueda hacer con ello; ¿por qué? Si el carácter de una persona no ha cambiado, estas cosas seguirán existiendo en su interior, y se revelarán de manera natural. Por tanto, ¿cuándo es posible no revelar estas cosas? Cuando tu carácter ha cambiado poco a poco. Tu razón se ha vuelto adecuada, has entendido más de la verdad, has comprendido más, tu perspectiva sobre las cosas ha cambiado, se ha vuelto más profunda y más práctica, y se ha acercado más a las exigencias de Dios. Después, tu arrogancia se reducirá de alguna forma y tu representación será probablemente un poco más conservadora. Será diferente de lo que es ahora, tan insolente, tan pomposa y tan obvia.