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Capítulo 3. La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo II

Durante nuestra última reunión, enseñamos acerca de un tema muy importante. ¿Cuál fue? ¿Recordáis? (En nuestra última reunión hablamos acerca de la obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo.) Sí; este es el tema que enseñamos. Déjame reiterar: El tema que comunicamos la última vez es: “La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo.” No lo habéis olvidado, ¿verdad? ¿Es importante este tema para vosotros o no? (Es importante.) ¿Por qué decís que es importante? Qué parte es realmente importante para vosotros: ¿la obra de Dios?, ¿el carácter de Dios? o ¿Dios mismo? (Todas son importantes.) Todas son importantes. Así que, después de nuestra enseñanza la última vez, ¿en cuál de estas tres partes estáis más interesados? La obra de Dios, el carácter de Dios o Dios mismo, ¿de cuál os gustaría oír más? Esto es bastante difícil de contestar, ¿no es así? (Sí, lo es.) Sé que es difícil para vosotros; en vuestros corazones es posible que todos estéis pensando que el carácter de Dios se puede ver por todas partes en Su obra y que el carácter de Dios se puede revelar en cualquier momento, en cualquier lugar, dentro de Su obra. Creéis que el carácter de Dios en realidad representa a Dios mismo y que son inseparables. ¿No es eso lo que pensáis? (Sí.)

Lo que enseñamos la última vez con respecto a la obra de Dios no tiene mucha relación en el presente. Esos eventos tuvieron lugar hace mucho tiempo y además son historias registradas en la Biblia. Sin embargo, estos son relatos que tuvieron que ver con los humanos y Dios; les sucedieron a las personas y, al mismo tiempo, tuvieron la participación de Dios. En aquel entonces, en los albores de la humanidad, Dios comenzó a expresar Su carácter. Esto es obvio. Es decir, tan pronto como Dios estableció contacto con los humanos, Él comenzó a revelar Su carácter. Si las personas estos días pueden o no ver esto o entenderlo, en general, desde el momento en que Dios comenzó Su obra, y tan pronto como los humanos nacieron y Dios tuvo contacto con ellos, Él comenzó a revelar Su carácter y expresar Su sustancia. Esto es absolutamente correcto. En otras palabras, el carácter de Dios, la sustancia y lo que Él tiene y es se expresan constantemente y se revelan junto con Su obra. Él nunca ha ocultado, escondido ni encubierto nada de la humanidad; más bien, Él sigue liberando Su carácter sin ninguna reserva en absoluto. Las cosas reveladas por Su carácter representan Su voluntad así como Su sustancia. Siempre que Dios entra en contacto con los humanos, no importa lo que Él haya dicho o hecho, qué tipo de carácter Él haya revelado, lo que los humanos ven de lo que Dios tiene y es o de qué manera perciben Su sustancia, todas estas cosas representan las intenciones de Dios para ellos. No importa cuántos humanos puedan darse cuenta, entender y comprender, todo representa la voluntad de Dios, Su voluntad hacia la humanidad. ¡No puede haber duda de esto! Las intenciones de Dios para la humanidad implican exigir qué tipo de personas deben ser, cómo deben actuar y vivir y cómo deben satisfacer la voluntad de Dios. ¿No son todas estas cosas inseparables de la sustancia de Dios? Es decir, el tipo de carácter que Dios tiene, y lo que Él tiene y es, todo se expresa al mismo tiempo que Él hace exigencias de los humanos, sin ninguna falsedad, pretensión, envoltorio ni encubrimiento. ¿Por qué, sin embargo, las personas no logran reconocer esto? ¿Por qué nunca son capaces de darse cuenta de la voluntad de Dios? ¿Por qué nunca son capaces de ver claramente Su carácter? Todo lo que Dios revela y expresa es lo que Él tiene y es, cosas sueltas y diferentes aspectos de la propia disposición verdadera de Dios; ¿por qué, entonces, las personas no logran saber eso completamente? ¿Por qué no lo pueden ver? Existe una razón muy importante para esto. ¿Cuál es? Es que desde que el mundo fue creado, los humanos nunca han tratado a Dios como Dios. En el principio, cualquier cosa que Dios les hiciera a los humanos, que acababan de ser creados, simplemente lo trataban como un compañero, como alguien en quien apoyarse; realmente no tenían ningún tipo de conocimiento ni entendimiento de Dios. Es decir, no sabían que lo que era expresado por un Dios como este, este compañero a sus ojos era la sustancia de Dios ni sabían que Él era Dios. Para decirlo más simple, las personas de la época no reconocieron a Dios ni supieron que los cielos y la tierra y todas las cosas fueron creadas por Dios. Tampoco supieron de dónde provenía Dios, mucho menos de qué se trataba Él. Sin embargo, en ese entonces, Dios no exigió que ellos lo conocieran o lo entendieran, supieran cuál era Su voluntad o entendieran lo que Él quería hacer; Él no hizo tales exigencias porque estos fueron los primeros tiempos después de la creación de la humanidad. Después, sin embargo, Dios hizo algunas cosas más para los humanos e hizo algunas exigencias de ellos. Él les dijo cómo adorarlo y cómo ofrecer sacrificios. Él les pidió estas sencillas peticiones y sólo entonces las personas comenzaron a tener unos cuantos conceptos de Dios, a conocer la diferencia entre Él y los humanos y a entender que Dios fue el que creó a los humanos. Una vez que aprendieron que Dios era Dios y los humanos eran los humanos, se formó una distancia fija entre Él y ellos. Por parte de Dios, sin embargo, Él todavía no les había requerido a las personas que tuvieran muchísimo conocimiento o una comprensión profunda de Él. Por consiguiente, Dios hace varias exigencias de los humanos de acuerdo con cada paso de Su obra y sus circunstancias. ¿Qué hemos visto aquí? ¿Qué tipo de carácter hemos visto que Dios tiene? ¿No es Él bastante real, con exigencias de la humanidad muy realistas? ¿No es este el caso? (Lo es.) En esa época, en los primeros días, Él no hizo ninguna obra de conquista hacia los humanos ni hizo ninguna obra de perfección hacia ellos ni les habló demasiado. Por lo tanto, Sus requisitos de los humanos fueron bastante bajos. Sin importar lo que las personas hicieran, cómo se comportaran o qué ofensas cometieran contra Él, aun así Dios podía perdonarlas sin tomar nada a pecho. Dios sabía lo que Él había hecho en la humanidad, así que Él sabía qué exigencias debía hacer de ella. ¿No es este un lado realista de Dios? Dios tiene un lado realista; esto no quiere decir que Su carácter no sea grandioso ni que Su sabiduría y omnipotencia no sean más que palabras vacías. Por lo tanto, sólo existe una senda para que los humanos conozcan el carácter de Dios y a Dios mismo: a través de la obra de Dios. Dios constantemente expresa Su carácter y Él continuamente habla a la humanidad y obra en ella para que pueda conocer el carácter de Dios y lo que Él tiene y es. Una vez que ellos entienden lo que Él tiene y es y conocen Su carácter, ¿seguirán adelante y le implorarán que les revele Su persona real? No se atreverán ni harán semejante petición. ¿Estoy en lo correcto? Se puede decir que si las personas entienden el carácter de Dios y lo que Él tiene y es, ya habrán visto al verdadero Dios mismo y no tendrán otra vez la extravagante esperanza de ver la persona real de Dios. Este será el resultado inevitable.

Junto con el progreso continuo de la obra de Dios y Su plan, y después de que Él estableció el pacto del arcoíris con los humanos como una señal de que nunca destruiría otra vez el mundo con un diluvio, las intenciones de Dios se hicieron cada vez más urgentes empeñadas en ganar personas que pudieran ser de un mismo sentir con Él, en obtener personas que pudieran llevar a cabo Su voluntad en la tierra y, además, en ganar un grupo de personas que pudieran dar testimonio de Él, alejarse de las fuerzas de la oscuridad y no ser atadas por Satanás en el suelo. Dios había anhelado semejante grupo de personas por un largo tiempo; Él las había estado deseando desde la creación. Por consiguiente, ya fuera en Su destrucción del mundo por el diluvio o en el pacto que Él hizo con los humanos, la voluntad de Dios no cambió ni tampoco Su estado de ánimo. Lo que Él quería hacer era eso que Él había deseado por un largo tiempo antes de la creación del mundo: es decir, ganar a las personas que Él quería ganar entre los humanos; un grupo de personas que pudiera entender Su carácter, comprender Su voluntad y saber que Él era Dios mismo. Tal grupo de personas puede dar testimonio de Él genuinamente y se puede decir que son Sus confidentes.

La última vez también pasamos parte de nuestro tiempo hablando acerca de porqué Dios quería formar un pacto con las personas y ahora continuaremos enseñando la siguiente sección de los versículos de la Biblia.

C. Abraham

1. Dios promete dar un hijo a Abraham

(Génesis 17:15-17) Entonces Dios dijo a Abraham: A Sarai, tu mujer, no la llamarás Sarai, sino que Sara será su nombre. Y la bendeciré, y de cierto te daré un hijo por medio de ella. La bendeciré y será madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro y se rió, y dijo en su corazón: ¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo? ¿Y Sara, que tiene noventa años, concebirá?

(Génesis 17:21-22) Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el cual Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Cuando terminó de hablar con él, ascendió Dios dejando a Abraham.

2. Abraham ofrece a Isaac

(Génesis 22:2-3) Y Dios dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Abraham se levantó muy de mañana, aparejó su asno y tomó con él a dos de sus mozos y a su hijo Isaac; y partió leña para el holocausto, y se levantó y fue al lugar que Dios le había dicho.

(Génesis 22:9-10) Llegaron al lugar que Dios le había dicho y Abraham edificó allí el altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña. 10 Entonces Abraham extendió su mano y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo.

Todos vosotros probablemente escuchasteis esta historia de Abraham, ¿verdad? Una persona escogida por Dios después de que el diluvio destruyó el mundo; ¿cuál era su nombre? (Abraham.) ¿Qué tipo de promesa le hizo Dios? (Él le concedió un hijo.) Cuando Dios le prometió un hijo, ¿qué tipo de limitaciones había ahí? (Su esposa Sara ya tenía noventa años y no podía tener hijos.) A esa edad, ella ya no podía dar a luz hijos. Así que, ¿qué hizo Abraham? (Se rio.) Él se rio, ¿y qué dijo para sí mismo? (¿A un hombre de cien años le nacerá un hijo?) Desde un punto de vista humano eso sería imposible, ¿correcto? Así que, en la opinión de Abraham, ¿podía Dios hacer esto? (No.) Pensó que eso sería imposible. Desde una posición humana parecía bastante ridículo, ¿verdad? “Mira; Tú creaste a las humanos sin embargo ni siquiera sabes si alguien tan viejo puede tener hijos o no y Tú todavía quieres darme un hijo. Soy demasiado viejo para procrear uno así que, ¿no es absurda Tu intención de concederme un hijo? ¡Esto es imposible!” Por consiguiente, Abraham cayó al suelo y rio, pensando para sí mismo, “Es imposible. Dios debe estarme jugando una broma; este es un trato tan importante, así que tal vez Él sólo está riéndose y después habrá terminado con eso. Esto de ninguna manera puede ser real.” Él no creyó que era real, ¿verdad? (Correcto.) Así que, a los ojos de Dios, ¿qué tipo de persona era Abraham? (Un hombre justo.) ¿Puede una persona así todavía ser justa? Seguramente entendiste eso mal, ¿verdad? ¿Dónde se expuso que él fue un hombre justo? ¿Está escrito en algún lugar? ¿Qué os ha confundido? ¿Todos son llamados justos por Dios? ¿Todos son perfectos? ¿Todos son personas rectas o personas que caminan con Dios? ¡Vosotros acatáis las reglas! Aquí Dios no dijo. Ved esto claramente: Dios no dijo. Dios no define a cualquiera de manera informal; en Su corazón, Él tiene estándares para medir a cada persona. Si Dios no ha dicho nada, eso no quiere decir que tú seas una buena persona ni quiere decir que seas bueno sólo porque Él no ha dicho que seas malo. Aquí, Dios no ha dicho qué tipo de persona es Abraham, pero basado en cómo él mismo se ha expresado, ¿qué clase de fe tiene en Dios? ¿No es un poco vaga? (Sí.) ¿Tiene muchísima fe? (No.) No, no la tiene. Esto se debe a que su risa y sus pensamientos ya mostraron quién era él. Por consiguiente, cuando decís que él es un hombre justo, estáis deduciendo meramente de vuestra imaginación y estáis aplicando las reglas a ciegas y hacer esto está mal. ¡No puedes etiquetar a alguien a ciegas! Con relación a la risa y las pequeñas expresiones de Abraham, ¿las vio Dios o no? ¿Supo Dios de ellas? (Él supo.) Dios sabía pero, ¿alteraría lo que Él había resuelto hacer? (No.) Es decir, antes de que Dios incluso lo hubiera elegido, y cuando decidió elegir a esta persona, el asunto ya estaba terminado; Dios ya había hecho un plan. Independientemente de cómo el hombre se expresara o lo que pensara, Dios estaba resuelto a seguir adelante con él porque Él ya había decidido hacerlo. Dios no alteraría arbitrariamente Su plan ni lo cambiaría ni lo arruinaría a causa de la pequeña reacción o expresión de ignorancia de una persona. Por lo tanto, ¿qué dice en Génesis 17:21-22? “Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el cual Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene. Cuando terminó de hablar con él, ascendió Dios dejando a Abraham”. ¿Prestó atención Dios a lo que Abraham había pensado y dicho? (No.) ¿Por qué no? En esa época, Dios no exigía que las personas poseyeran gran fe o conocimiento de Dios o fueran capaces de entender completamente lo que Él les decía. Dios no requería esto de ellas. Por consiguiente, cuando se trataba de lo que Él había decidido hacer y qué persona había decidido elegir, Dios era muy de principios. Lo que hicieras o como te expresaras, Dios no tomaba nota. ¿No es este el caso? (Sí.) Por lo tanto, Dios dijo, “el cual Sara te dará a luz por este tiempo el año que viene” y así es como todo sucedió. Para Dios, este asunto ya se había logrado. Después de hacer estos arreglos, Dios se fue. ¿Le importaba a Dios cualquier cosa que el hombre hiciera, pensara o planeara? Nada de esto tenía algo que ver con Dios; Dios continuaría haciendo el siguiente paso de Su obra según los tiempos acordados y de acuerdo al plan. Este es el carácter de Dios. Él no te obliga a aceptarlo pero tampoco abandonaría Su plan u obra, no importa lo que las personas piensen y cómo lo entiendan. ¿Qué sucedió como resultado? Los hechos se lograron de acuerdo al plan, a las ideas y a los pensamientos de Dios. Eso es precisamente lo que hemos visto de este capítulo; Dios hizo que Isaac naciera en el tiempo que Él había precisado. Así que, ¿entorpecieron el comportamiento y el alarde del hombre la obra de Dios? ¿Afectaron su pequeña fe o sus nociones e imaginación acerca de Dios Su obra? (No.) Esto no sucedió. Ahora podemos ver que el plan de gestión de Dios no es afectado por nadie, nada ni ningún ambiente. Todo lo que Él ha determinado hacer se completará y logrará a tiempo y de acuerdo a Su plan, nadie lo puede detener. Además, Dios no presta atención a algunas de las tonterías e ignorancia de las personas o incluso a algunas de las nociones que puede que tengan acerca de Dios. Dios no les presta atención; más bien, Él sigue haciendo la obra que Él quiere hacer sin duda. Este es Su carácter. Ninguna persona, asunto u objeto puede estorbar a los elegidos de Dios u obstruirlo de completar lo que Él desea lograr.

Sólo porque Dios le concedió a Abraham un hijo no quiere decir que ese fue el final del asunto; Dios todavía tenía Su plan. ¿Qué le hizo Dios después a Abraham? (Él lo hizo ofrecer a Isaac.) Que lo hiciera ofrecer a Isaac aún no se conformaría a las nociones de las personas hoy, ¿verdad? (Correcto.) En sus nociones, las personas creen lo siguiente: Tú me concediste un hijo; al principio no creí pero a pesar de la imposibilidad de la situación, aun así Tú me otorgaste un hijo. Después de eso, sin embargo, Tú quisiste que yo lo ofreciera. Esto es inconcebible. Sin embargo, ¿cuál era la intención de Dios? Sin hacer ninguna condición, Dios le dio al hombre un hijo pero después quiso que ofreciera al hijo incondicionalmente. ¿Era esto pedir demasiado? (No, no lo era.) Esto no debería considerarse excesivo. Por lo menos, desde el propio punto de vista de Abraham, él no lo vio como pedir demasiado. Tenía algunos pensamientos de poca importancia al respecto y se sintió ligeramente receloso de Dios, pero aun así siguió adelante e hizo los preparativos para ofrecer a Isaac. ¿Qué tipo de cosa ves aquí que pueda probar que Abraham fue por voluntad propia a ofrecer a su hijo? ¿Qué dice esta frase? Después de hacer todos los preparativos, Abraham ató a su hijo y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego alcanzó su cuchillo con la intención de matar a su hijo. ¿Vio todo esto Dios o no? (Él vio.) Desde el principio, cuando Dios quería que Abraham ofreciera a Isaac hasta que Abraham levantó su cuchillo para matar realmente a su hijo, Dios vio lo que había en el corazón de Abraham. Independientemente de sus anteriores tonterías, ignorancia y malentendido de Dios, en ese momento, su corazón hacia Dios fue verdadero; fue sincero. Él genuinamente iba a regresar a Isaac, su hijo, que Dios le había concedido, a Dios. Esto era lo que Dios quería.

Desde un punto de vista humano, Dios hace muchas cosas increíbles o cosas que las personas tienen dificultades para comprender. Dios quiere orquestar a los humanos; desde su perspectiva, mucha de esta orquestación está en desacuerdo con sus nociones y es incomprensible para ellas. Sin embargo, a pesar de esta disonancia e incomprensibilidad, aun así Abraham fue capaz de obedecer y satisfacer las exigencias de Dios. Esta fue una prueba que Dios le hizo pasar y una manera de probarlo. Por lo tanto, sólo entonces Dios verdaderamente sintió consuelo y aprobación hacia la humanidad: hacia Abraham, Su escogido. Dios estaba seguro de que esta persona que Él había elegido era una figura destacada que podía emprender Su promesa y tomar sobre sí mismo el siguiente paso de Su plan de gestión. Esto podría parecer haber sido un asunto muy sin importancia, pero para Dios se sintió como un consuelo; Él sintió el amor y el consuelo de la humanidad. Por consiguiente, en el mismo instante en que Abraham alzó su cuchillo y estuvo a punto de matar a Isaac, ¿lo detuvo Dios de actuar? (Sí.) Dios no le permitió ofrecer a Isaac porque ya había visto el resultado de lo que Él tuvo la intención de hacer. ¿Qué resultado fue este? ¿Dios estuvo satisfecho o no? ¿Por qué tienes miedo de contestar? Se puede decir que este resultado fue para la satisfacción de Dios y fue lo que Dios quería y había esperado ver. ¿Es real esto? (Es real.) Aunque Dios prueba a cada individuo con métodos diferentes, en varios contextos, en Abraham, Dios vio lo que Él quería porque vio que el corazón de Abraham era verdadero. Esto era lo que Dios quería. Muchas veces las personas dicen: “Ya he ofrecido esto y dejado aquello así que, ¿por qué Dios todavía no está satisfecho conmigo? ¿Por qué Él constantemente me están haciendo pasar por pruebas? ¿Por qué me sigue poniendo a prueba?” Esto prueba un hecho: Dios no ha visto lo que hay en tu corazón; es decir, Él no ha visto tal sinceridad en ti como cuando Abraham fue capaz de levantar su cuchillo para matar a su hijo por su propia mano y ofrecerlo a Dios. Es por esto que Él parece estar constantemente furioso con las personas y poniéndolas a prueba. ¿Es esto cierto o no? (Es cierto.) Eso es todo lo que diremos sobre este tema por ahora; leamos el siguiente pasaje, “La promesa de Dios a Abraham.”

3. La promesa de Dios a Abraham

(Génesis 22:16-18) y dijo: Por mí mismo he jurado, declara el Señor, que por cuanto has hecho esto y no me has rehusado tu hijo, tu único, de cierto te bendeciré grandemente, y multiplicaré en gran manera tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar, y tu descendencia poseerá la puerta de sus enemigos. Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz.

La bendición que Dios le otorgó a Abraham ¿fue grande o pequeña? (Grande.) ¿Qué tan grande fue? (Incalculablemente grande.) Aquí hay una palabra clave que ha escapado de vuestra atención. Abraham regresó a su único hijo, a quien amaba, a Dios. Aquí uno no puede decir “ofreció”; se debe decir que Abraham lo regresó a Dios. Dios no sólo no quería a su hijo sino que Él deseaba concederle a Abraham una bendición. ¿Con qué promesa lo bendijo Dios? Él prometió que su prole se multiplicaría. ¿Y por cuánto se iba a multiplicar? “… como las estrellas del cielo y como la arena en la orilla del mar…. Y en tu simiente serán bendecidas todas las naciones de la tierra, porque tú has obedecido mi voz”. ¿En qué tipo de contexto se dijeron estas palabras de Dios? Abraham había obedecido las instrucciones de Dios y lo había escuchado sin la más mínima queja. Había actuado de acuerdo con lo que Dios había dicho, exigido e instruido, así que Dios le otorgó este tipo de promesa. Esta promesa contiene una línea clave. ¿Cómo otorgó Dios Su bendición? Ninguno de vosotros notó esta frase clave. Pudisteis haberla oído pero no prestasteis atención a ella. Dios dijo, “Por mí mismo he jurado….” Estas palabras se pronunciaron de esta manera; Dios estaba jurando por Él mismo mientras pronunciaba estas palabras. ¿Por qué juran la mayoría de las personas al hacer un juramento? (Por el Cielo.) Juran por el Cielo; es decir, hacen un juramento a Dios y juran por Dios y sus palabras están dirigidas a Él. Dios, por otro lado, estaba hablando con Él mismo; se podría decir que Él estaba poniendo Su mano en Su corazón mientras hablaba. Es decir, Él se dirigió a Sí mismo al otorgar esta promesa a Abraham. Si podéis, tratad de imaginar esta clase de acción: Cuando estás hablando contigo mismo con tu mano sobre tu corazón, sabes con mucha claridad lo que estás diciendo, ¿verdad? Estás genuinamente consciente de cuáles son tus palabras, ¿correcto? Estás hablando tus palabras de una manera bastante franca, ¿no es así? Aquí podemos ver la fidelidad y la autenticidad de Dios. Dios es honesto, real y sincero. Las palabras que Él habló y la promesa que Él otorgó a Abraham fueron en serio; fueron verdaderas. Esto se debió a que mientras se dirigía a Abraham, Dios también estaba hablando con Sí mismo. Él se estaba diciendo: “Otorgaré una bendición a Abraham para que tenga muchos descendientes como hay estrellas en el cielo y granos de arena en la playa, porque obedeció Mi voz y es Mi escogido.” En este momento, Dios ha decidido que el pueblo escogido de Israel debía nacer de Abraham y que Él bendecirá a los descendientes de Abraham. En otras palabras, Él quiere permitir que la prole de Abraham emprenda Su gestión y Su obra y lo que Él expresa se llevará a cabo por medio de Abraham y sus descendientes. ¿No diríais que esto es una bendición? (Sí.) Esta es la más bendita de las cosas. No es que él disfrutaría una cierta clase de bendición solamente porque su linaje se multiplicaría; más bien, Dios quería lograr Su gestión, Su comisión y Su obra en los descendientes de Abraham. ¿No es esto algo importante? (Sí.) Dios ya había decidido esto. Cuando Dios habló, y mientras Él juró ese juramento por Sí mismo, Él ya había tomado esta decisión. Esto fue muy sincero, ¿verdad? (Correcto.) Dios ya había decidido que a partir de ese momento, Él comenzaría a conceder Sus esfuerzos, el precio que Él pagó, lo que Él tiene y es y Su todo, hasta Su vida, a este grupo de personas; y comenzando por este grupo de personas, Él haría manifiestas Sus obras para que la humanidad pudiera ver la sabiduría de Dios, Su autoridad y Su poder.

Dios estaba hablando con Sí mismo y también con Abraham. Para Abraham, sin embargo, además de oír la bendición que Dios estaba otorgando, ¿podía entender las otras intenciones de Dios? No podía. En aquel entonces, cuando Dios juró un juramento por Sí mismo, todavía estaba solitario en Su corazón; se sentía solo como antes. Todavía no había nadie que pudiera entender y aceptar lo que Él tenía pensado o planeaba hacer o que se pudiera comunicar a Su nivel o que pudiera cooperar con Él en la obra que Él quería hacer. Por lo tanto, aunque Dios había conseguido a Abraham, una persona a quien Él también había bendecido y que podía obedecer Su voz, en Su corazón Dios todavía se sentía triste. ¿Qué indicaba esta tristeza? Quería decir que Su gestión apenas había comenzado, que el pueblo que Él quería ganar, el pueblo que Él deseaba ver y el pueblo que Él amaba todavía estaba muy lejos de Él y que Él tendría que esperar y ser paciente. Porque en este momento, aparte de Dios mismo, nadie más sabía lo que Dios necesitaba, lo que Él quería ganar y lo que Él estaba deseando. Así que, a pesar de que Él se estaba sintiendo muy emotivo y apesadumbrado, aun así Él estaba planeando el siguiente paso de Su obra.

¿Qué habéis entendido de la promesa de Dios a Abraham? Después de que Abraham simplemente obedeció la voz de Dios, ¿qué hizo Dios? (Él otorgó una bendición.) Sí, Dios le otorgó una bendición. Aunque este asunto pueda parecer ser bastante simple en la superficie, nos permite asomarnos al corazón de Dios: Dios de manera particular y especial ama la sumisión, el entendimiento y la sinceridad que las personas le muestran. De la promesa que Dios otorgó a Abraham podemos ver el corazón de Dios: Él atesora la sumisión de las personas y ama su sinceridad hacia Él. ¿Hasta qué grado ama Dios este tipo de sinceridad? Puede que no entendáis cuánto Él lo ama y puede ser que nadie pueda obtener un entendimiento del corazón de Dios. Dios le concedió a Abraham un hijo, y después de que este hijo creció, Dios procedió a pedirle a Abraham que le ofreciera su hijo. Abraham hizo todo lo que Dios le ordenó sin saltarse un solo paso. Él escuchó lo que Dios dijo. Esta sinceridad conmovió a Dios y fue atesorada por Él. ¿Hasta qué grado la atesoró Dios? Nadie podía comprender lo que Dios dijo. Cuando Él habló, nadie podía entender Su corazón, pero sólo Abraham solo hizo este tipo de cosa. Después de eso, en Su corazón, Dios deseaba que pudiera haber esta clase de persona que lo acompañara, que lo tratara con sinceridad y le mostrara una sincera consideración. Dios incluso esperaba que Abraham fuera capaz de seguir viviendo y que por lo menos su corazón se mantuviera vivo. Él quería que esta clase de corazón lo acompañara y estuviera con Él mientras continuaba Su gestión. No importa lo que Dios pensara, no obstante, esta sólo era una esperanza y Abraham sólo era un humano; posiblemente él no podría caminar con Dios. En aquel entonces, el hombre sólo podía poseer este poquito de sinceridad; sin embargo, todavía no era suficiente para hacerlo ser de un mismo sentir con Dios o permitirle volverse un confidente de Dios, para ser alguien que pudiera conocer a Dios, entender a Dios y conocer el carácter de Dios. Por consiguiente, en Su corazón, Dios todavía se sentía triste y solo. Cuanto más angustiado y solitario se ponía Dios más necesitaba Él seguir Su gestión tan pronto como fuera posible y rápidamente seleccionó a un grupo de personas para llevar a cabo Su plan de gestión y lograr Su voluntad. Desde el principio, esta siempre ha sido Su intención imperiosa e invariable. En el pasado, las personas pueden haber fallado completamente en ver en la Biblia que Dios tuvo este tipo de intención; ha llevado hasta ahora, esta era, para que vean incluso sólo ese poquito. Por lo que algunas personas creen que a medida que la obra de Dios se ha acercado al final, tal vez se ha puesto más y más insistente, pero ese no es en realidad el caso. Desde el principio, desde que Dios creó a los humanos, Él ha deseado con impaciencia poder tener un grupo de vencedores, un grupo que caminará con Él y que pueda comprender, entender y conocer el carácter de Dios. Esta intención no ha cambiado y hoy la hemos visto aquí, ¿verdad? Todo esto que estoy diciendo en este momento, ¿habéis obtenido un poco de comprensión de ello al final? (Sí.) Tal vez vuestro entendimiento no es muy profundo todavía, pero esto vendrá con el tiempo.

En el mismo periodo que Abraham estuvo vivo, Dios también destruyó una ciudad. ¿Cómo se llamaba? (Sodoma.) Muchas personas conocen esta historia; ¿estoy en lo cierto? (Sí.) Ahora leamos la siguiente parte de la escritura.

D. Dios debe destruir Sodoma

(Génesis 18:26) Entonces el Señor dijo: Si hallo en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar por consideración a ellos.

(Génesis 18:29) Abraham le habló de nuevo, y dijo: Tal vez se hallen allí cuarenta. Y El respondió: No lo haré.

(Génesis 18:30) Entonces Abraham dijo: tal vez se hallen allí treinta. Y El respondió: No lo haré.

(Génesis 18:31) Y Abraham dijo: tal vez se hallen allí veinte. Y El respondió: No la destruiré.

(Génesis 18:32) Entonces dijo Abraham: tal vez se hallen allí diez. Y El respondió: No la destruiré.

Seleccioné estas líneas de la Biblia; no están completas del original. Si queréis leer el original, podéis coger una copia de la Biblia y hacerlo. Con el fin de ahorrar un poco de tiempo, dejé fuera algunos de los contenidos originales y sólo escogí unos cuantos pasajes y líneas clave. Dejar esas partes fuera no impactará nuestra enseñanza de hoy. El enfoque de nuestra enseñanza acerca de todos estos versículos y contenidos no está en los antecedentes de los tiempos ni en cómo eran esos protagonistas; sólo estamos hablando acerca de cuáles eran las intenciones de Dios en aquel entonces y de esto lo que nosotros podemos deducir del carácter de Dios. Y de cada una de las acciones de Dios debemos ver al real Dios mismo. Haciéndolo, habremos logrado nuestro objetivo. Estas líneas contienen unas cuantas palabras importantes, que son esos números. Primero, Jehová dijo que si la ciudad contenía cincuenta personas justas, entonces Él perdonaría todo el lugar; es decir, Él no arrasaría esa ciudad. En realidad, ¿había cincuenta personas justas? (No.) Así que, ¿qué le dijo entonces Abraham a Dios? Preguntó qué pasaría si hubiera cuarenta. Dios dijo que en ese caso, Él tampoco arrasaría esa ciudad. Después, Abraham preguntó qué pasaría si hubiera treinta. ¿Dijo Dios que la arrasaría? (Él dijo que no la arrasaría.) Correcto. Así que, ¿y si hubiera veinte? (Él dijo que entonces tampoco la arrasaría.) ¿Qué hay de diez? (Aun así Él no la arrasaría.) ¿Había realmente diez personas justas ahí? (No.) ¿Había siquiera una? (No.) ¿Había una o no? No había diez pero había una; ¿quién era? (Lot.) En aquel entonces, en esa época, había uno pero, ¿fue Dios muy estricto o exigente cuando se trató de estos números? (No.) No, Él no lo fue. Por lo tanto, cuando el hombre siguió preguntando, “¿Y si hubiera cuarenta?,” “¿Y si hubiera treinta?,” etcétera, hasta el final que preguntó, “¿Y si hubiera diez?” Dios contestó, “Incluso si hay diez aun así no destruiré esa ciudad; seré indulgente con ella y perdonaré a esas personas además de esos diez también.” Dios dijo que no destruiría la ciudad si había un mínimo de diez pero, de hecho, ni siquiera hubo diez; esta condición ni siquiera se pudo cumplir. ¿Qué hizo Dios al final? Fue forzado a arrasar esta ciudad hasta el suelo, ¿verdad? (Sí.) Esta es la verdad. ¿Qué quiso decir Dios cuando Él dijo que no destruiría esa ciudad si contenía cincuenta personas justas? Estos números no eran importantes para Dios; lo que era importante o no era si esa ciudad realmente contenía esos justos que Dios quería y perdonaría. De hecho, no los contenía. Por lo tanto, para Dios, no había necesidad de dudar más; esta ciudad tenía que ser arrasada. ¿Qué habéis deducido de esto? En aquel entonces, Dios perdonaría a una ciudad de la destrucción si contenía cincuenta personas justas y hasta la perdonaría si contenía diez. En otras palabras, a causa de la existencia de unas pocas personas que podían temerle y adorarle, Dios ejercería un poco de perdón y tolerancia hacia la humanidad o la guiaría a través de ciertas cosas. Es decir, Dios pone gran importancia en las obras justas de los humanos, en aquellos que lo pueden adorar y en aquellos que pueden hacer buenas obras delante de Él. Él valora mucho estas cosas.

Desde los primeros días en la Biblia, ¿alguna vez habéis visto a Dios enseñando la verdad o predicando a alguien? Aparte de las historias de estas figuras en la Biblia, ¿de qué ven las personas que Dios habla generalmente? ¿No es bastante sencillo que Dios les diga a las personas dónde ir qué hacer? Algunas de ellas hicieron como se les dijo y algunas de ellas no; algunas creyeron mientras que algunas no; nada más. Por consiguiente, en aquel entonces, a los ojos de Dios, las personas justas eran aquellas que podían escuchar Sus palabras y seguir Sus instrucciones. Sólo es ese tipo de concepto. ¿Eran dignas de ser llamadas personas que conocen a Dios? (No.) ¿Eran dignas de ser llamadas personas que han sido perfeccionadas por Dios? (No.) Así que, no importa cuántas personas justas hubiera, a los ojos de Dios, ¿qué tipo de personas eran estos justos para Dios? ¿Se podría decir que eran los confidentes de Dios? (No.) Puedes estar seguro de esto; definitivamente no eran dignas de ser llamadas confidentes de Dios. Así que, ¿qué tipo de personas las llamó Dios? En la Biblia, hasta los pasajes de la escritura que acabamos de leer, hay muchos casos en los que Dios llama a las personas: “Mi siervo fulano de tal” o “el siervo de Dios.” En realidad, en esa época, estas personas justas eran vistas como siervos por Dios; los siervos de Dios y así es como Él las llamó. ¿Cómo se sintió Dios acerca de este tratamiento? ¿Por qué las llamó de tal manera? ¿Por qué Él las llamó así? Cuando Dios surgió con un tratamiento, ¿tenía Él algunos pensamientos al respecto en Su corazón? Por supuesto que sí. No importa cómo se dirigiera a las personas, ya sea como “justos” o “perfectos” o “rectos” o “siervos,” Dios tenía estándares. Cuando Él llamaba a las personas “siervos,” Él las había identificado como unas que podían recibir a Su mensajero, escuchar las instrucciones de Dios y también actuar de acuerdo con las instrucciones de Su mensajero. ¿Qué obras tendrían que hacer? Debían hacer y llevar a cabo las tareas que Dios les ordenaba completar en la tierra. ¿Podrían las obras y las acciones que Dios hizo que las personas llevaran a cabo en la tierra en aquellos días ser llamadas el camino de Dios? No podrían. Porque en esa época, Dios sólo pidió que el hombre hiciera unas cuantas cosas sencillas y nada más; es decir, Él los hizo hacer esto o aquello, dándoles sólo unas cuantas instrucciones sencillas; y no fueron dignas de ser llamadas el camino de Dios. Porque el camino de Dios todavía estaba en Su corazón y todavía no había empezado a ser expresado. Él estaba haciendo Su obra de acuerdo a Su plan; para ese punto, Él todavía no había expresado Su camino. Por lo tanto, Dios vio a las personas justas de las que Él habló, a quienes vemos aquí, ya sea treinta, veinte o no importa cuántas, como siervos. Cuando el mensajero de Dios llegara, si un siervo semejante podía recibirlo, obedecer sus órdenes y actuar de acuerdo con sus declaraciones y nada más, siempre y cuando este tipo de persona estuviera dentro de tal ciudad, entonces Dios no la destruiría. Este tipo de siervo no era en absoluto como lo que vosotros imaginaríais: alguien que escuchaba mucho del camino de Dios, que entendía muchas de Sus intenciones, que sabía lo que Dios quería hacer y que comprendía Su plan de gestión; no habían hecho ninguna de estas cosas. Sólo podían hacer las cosas que mencioné hace un momento. Por lo tanto, Dios es juicioso al dirigirse a las personas; Él simplemente las llamó siervos. Aunque lo que se está discutiendo aquí se relaciona con cuántas personas justas había, en el corazón de Dios, Él llamó a estas personas siervos. Así que, ¿había en realidad alguno de tales siervos de Dios en esta ciudad? ¿Había tales diez siervos? (No.) No había; sólo estuvo Lot que recibió a los mensajeros de Dios y después ellos rescataron a Lot, ¿verdad? Estos diálogos entre Dios y Abraham podrían parecer sencillos pero ilustran un problema muy profundo; aquí otra vez está el carácter de Dios que nos debería ser evidente. Los números son bastante sencillos y no demuestran nada pero aquí está el carácter muy importante de Dios, que Él ha expresado continuamente desde el principio. Dios no arrasaría la ciudad a causa de cincuenta personas justas; ¿se debió eso a Su misericordia? ¿Fue por el amor de Dios y la tolerancia de Dios? ¿Viste este aspecto del carácter de Dios? (Sí.) Cuando descendió a que sólo había diez personas justas, y por causa de ellas Dios no arrasaría esa ciudad, ¿no fue esta la tolerancia de Dios? ¿No fue esto el amor de Dios? (Lo fue.) Por la misericordia, tolerancia e interés de Dios por estas personas justas, Él no destruiría su ciudad. Esto fue la tolerancia de Dios. Sin embargo, al final, ¿qué vimos que realmente sucedió? Cuando Abraham dijo, ““tal vez se hallen allí diez”, Dios contestó, “No la destruiré por consideración a los diez”. Después de eso, no obstante, Abraham no dijo nada más porque esa ciudad no contenía las diez personas justas que él había mencionado. Por consiguiente, Dios decidió arrasarla. ¿Qué hemos visto aquí del carácter de Dios? ¿Qué tipo de resolución tomó Dios? Él determinó que si esta ciudad no contenía diez personas justas, Él debía destruirla. ¿No es este un ejemplo de Su ira? (Sí.) Dios determinó que Él con certeza arrasaría esa ciudad tan pronto como no pudiera descubrir diez personas justas ahí y confirmó que no existían; además, Él tuvo que castigar severamente a sus habitantes porque habían resistido a Dios y se habían vuelto excesivamente inmundos y corruptos.

¿Por qué analizamos este pasaje de esta manera? Porque es dentro de estas pocas sencillas líneas que hemos visto que Dios mostró abundante misericordia y se volvió profundamente iracundo; este es Su carácter. Al mismo tiempo que Él atesoraba a las personas justas, al mismo tiempo que les mostraba compasión, tolerancia e interés, en Su corazón Él odiaba profundamente a todas las personas en esa ciudad que habían sido corrompidas. ¿No es este un ejemplo de abundante misericordia y profunda ira? (Lo es.) Así que, ¿qué tipo de método usó Dios para arrasar esa ciudad? (Él usó fuego.) Cuando ves algo que ha estado en llamas, o cuando quieres quemar algo, ¿qué tipo de emoción tienes hacia esa cosa? ¿Por qué la quieres quemar? ¿Incluye tu emoción cualquier ira? ¿Quemarlo implica que lo has dejado? Lleva connotaciones de abandono, odio y un deseo de nunca volver a verlo; esta es la ira de Dios. Es decir, la misericordia y la tolerancia de Dios ciertamente existen pero, al mismo tiempo, cuando Dios se enoja, Su santidad y justicia les muestran a las personas un lado de Él que no puede ser ofendido. Cuando las personas son completamente capaces de obedecer las instrucciones de Dios y actuar de acuerdo con Sus órdenes, Dios es abundantemente misericordioso hacia ellas. Sin embargo, cuando las personas están llenas de corrupción, odio y enemistad por Dios, Dios se volverá profundamente iracundo, ¿y hasta qué punto se expresará esta ira? La ira de Dios no desaparecerá hasta que Dios no pueda ver más evidencia de su resistencia y obras malas ni aparezcan delante de los ojos de Dios. Esto quiere decir que no importa quién sea, si el corazón de alguien se ha vuelto distante de Dios y se ha alejado de Dios, para nunca regresar, entonces, independientemente de cómo, aparentemente o en términos de sus deseos subjetivos, desee adorar y seguir y obedecer a Dios en su cuerpo o en su pensamiento, en el momento en que su corazón se aleja de Él, eso provoca Su ira sin fin. Será tal que cuando Dios muestre Su ira profunda, al haber dado a las personas suficientes oportunidades, Su furia se desatará y no habrá forma de retirarla; además, nunca más le otorgará a este tipo de persona Su misericordia o tolerancia. Esto es el que Dios no pueda ser ofendido. Por consiguiente, aquí, cuando Dios quería arrasar una ciudad, a los ojos de las personas esto era bastante normal, porque a los ojos de Dios una ciudad llena de pecado no podía sobrevivir y no debía seguir existiendo; de este sencillo incidente hemos visto la totalidad del carácter de Dios. Él trata a las cosas amables, hermosas y buenas con tolerancia y misericordia, pero hacia las cosas malas, pecaminosas y malvadas, Él muestra Su profunda furia, que incluso puede ser interminable. Estos son los dos aspectos principales y más prominentes del carácter de Dios y, además, desde el principio, Él siempre los ha revelado. Algunos de vosotros sentados aquí podéis haber experimentado un poco de la misericordia de Dios pero es muy raro para vosotros que podáis experimentar la ira de Dios. Pero no te preocupes. La compasión y el amor de Dios se pueden ver en todos, lo que quiere decir que Dios ha mostrado abundante misericordia a cada individuo. Sin embargo, Dios todavía no se ha enojado, o incluso se puede decir, muy rara vez se ha enojado profundamente con nadie ni con ningún grupo de personas, es decir, con ninguno de vosotros sentados aquí hoy. ¿Por qué es eso? Es porque la obra de Dios todavía no ha sido completada hasta ese punto. Tan pronto como Dios se enoje profundamente, ni uno sólo de vosotros seréis capaces de soportarlo ni aguantarlo. Porque a los ojos de Dios, durante la obra de Dios, en esta fase, nadie puede ser digno de ser llamado justo por Dios ni nadie es merecedor de ser llamado “un siervo de Dios” por Él. Evidentemente, en esta época, Dios sólo ha mostrado abundante misericordia a todos vosotros; todavía no habéis visto Su profunda ira. Algunas personas, si no están convencidas, pueden ir e implorar a Dios que se enoje profundamente con ellas para que puedan experimentar si la ira de Dios hacia el hombre y Su carácter que no puede ser ofendido realmente existen o no. ¿Os atrevéis? (No.) Es mejor si no lo hacéis.

Estos dos aspectos del carácter de Dios que hemos visto en esta sección de la escritura son dignos de enseñanza, ¿no es así? Después de oír este tipo de historia, ¿habéis obtenido un nuevo entendimiento de Dios? (Sí.) ¿Qué tipo de entendimiento? (Que Él muestra abundante misericordia y profunda ira.) Debéis entender como sigue; tengo que deciros cosas porque no las podéis comprender por vosotros mismos. Se puede decir que desde la creación, este último grupo de personas llega a gozar lo máximo de la gracia, compasión y amor de Dios. Aunque en esta etapa final Dios ha hecho la obra de juicio y castigo y ha llevado a cabo Su obra con ira y majestad, la mayor parte del tiempo Él sólo usa palabras para completar Su obra, usa palabras para enseñar y usa palabras para regar, mantener y alimentar a las personas; la ira de Dios siempre está oculta y Su lado iracundo no se puede ver. Por lo tanto, la mayoría de las personas piensan que han visto en las palabras de Dios Su compasión y amor, así como la intolerancia de Dios hacia las ofensas contra Él. La mayoría de las personas incluso han apreciado la misericordia y la tolerancia que Dios otorga a la humanidad. Sin embargo, no importa qué tan malo se vuela el comportamiento de las personas o no importa qué corrupto se vuelva su carácter, Dios siempre ha sido paciente. Su propósito al ser paciente es esperar estas palabras Suyas y estos años de esfuerzo pagados con sangre, para producir un resultado en las personas que Él desea obtener. Este resultado requiere tiempo así como varios ambientes. Se parece a de qué manera maduran las personas para convertirse en adultos; nadie se convierte en adulto inmediatamente después de haber nacido y toma dieciocho o diecinueve años, o para algunas personas, veinte o treinta, madurar completamente. Dios del mismo modo está esperando que ese tiempo llegue y está esperando que este tipo de resultado llegue. Mientras tanto, Él continuamente muestra Su abundante misericordia. Algunos dicen que algunas personas fueron matadas y que algunas personas que mostraron gran resistencia fueron castigadas. El carácter parcial de Dios expresado a través de Su obra en estas personas no representa toda Su obra, ¿correcto? En realidad, durante esta etapa final de la obra de Dios, mientras Dios está esperando, Él constantemente está siendo paciente. Él paga por este tipo de resultado con Su carácter y Su vida. Vosotros habéis visto esto, ¿verdad? (Correcto.) Dios no interrumpiría Su propio plan sin razón. Él puede ser iracundo y Él puede ser misericordioso; estas son revelaciones de Dios de dos partes principales de Su carácter. ¿No es esto bastante obvio? Es decir, cuando se trata de Dios, correcto e incorrecto, justo e injusto y lo positivo y lo negativo, todos se manifiestan muy claramente para que las personas vean. Lo que Dios quiere hacer, lo que le gusta y lo que odia, todo se puede reflejar directamente en el carácter de Dios y también se pueden hacer muy obvios y claros para las personas en la obra de Dios. Estas cosas ni son vagas ni generales; más bien, son especialmente específicas, verdaderas y prácticas en de la manera de mostrar el carácter de Dios y lo que Dios tiene y es para cada persona individual. Este es el verdadero Dios mismo.

¿Estáis interesados en estas historias registradas en la Biblia? (Sí.) Si yo no hablara acerca de ellas de esta manera, ¿todavía estaríais interesados? (No.) Si no hablara de ellas de esta manera, estarías reticentes a leer estas historias; son demasiado antiguas y demasiado lejanas de la humanidad de nuestros días. Incluso si fuerais a leerlas, no seríais capaces de encontrar nada que valiera la pena buscar. Por lo general, las personas de edad avanzada están dispuestas a leerlas pero los jóvenes no quieren leer la Biblia. Y la mayoría de las personas que no han pasado unos cuantos años en la religión no están familiarizadas con estos pasajes. Así que, busqué unas cuantas historias que la mayoría de las personas hubieran escuchado antes. Cada uno de vosotros sabéis quiénes fueron Adán y Eva, ¿verdad? (Correcto.) Incluso muchos incrédulos saben de ellos. La mayoría de las personas también saben quién fue Noé, ¿verdad? La historia de Noé construyendo el arca se ha difundido a lo largo y ancho, así que la mayoría de las personas la deben conocer. ¿Qué tal los hechos de Abraham? Bastantes personas también saben de ellos, ¿estoy en lo cierto? Todas estas historias se consideran clásicas. La mayoría de las personas también saben un poco acerca de lo que está escrito con respecto a la destrucción de Sodoma, ¿verdad? (Correcto.) El curso de los eventos descritos en este relato escrito, estos eventos, figuras y las historias que sucedieron en torno a ellos, todos son muy buenos. Sin embargo, el día de hoy la mayoría de las personas sólo los ven como historias; no tienen mucho beneficio para las personas estos días en términos de ayudarlas a conocer a Dios o entrar en la realidad de la verdad. Por lo tanto, he escogido algunas historias relativamente bien conocidas que incluso se podrían considerar como cuentos familiares. Al compartir estos versículos y pasajes con todos vosotros, buscamos el aspecto del carácter de Dios expresado ahí dentro. El objetivo es permitir que cada uno de vosotros veáis un aspecto del carácter de Dios en estos versículos. ¿Ha sido esto en cierto modo eficaz? (Sí.) Si no hubiera enseñado estas cosas, ¿seríais capaces alguno de vosotros de ver algún aspecto del carácter de Dios en las historias de la Biblia? (No.) No puedes y esto es un hecho. Eso es porque estas historias registradas en la Biblia contienen muy pocas de las declaraciones de Dios. Aunque Dios hizo algunas cosas, desde un punto de vista humano, parecen simplemente ser cuentos y el texto de los acontecimientos. Dios no presentó directamente Su carácter y voluntad a los humanos. Por lo tanto, desde una perspectiva humana, Dios parece estar oculto de ellos. Eso no quiere decir que la apariencia externa de Dios esté escondida de los humanos; más bien, quiere decir que Su carácter y voluntad parecen ocultos de ellos. ¿No es este el caso? (Sí.) Después de la enseñanza de hoy, ¿todavía sentís que Dios está verdaderamente oculto de las personas? ¿Qué quiere decir este pregunta? Es decir, ¿todavía creéis que el carácter de Dios está oculto de las personas? (No.) Veamos, si lo digo de una manera diferente, vosotros lo entendéis. Nos tenemos que comunicar, mientras más, mejor. Comunicarse demasiado poco no servirá. Si usamos el lenguaje para comunicarnos, nos entenderemos el uno al otro. Sin comunicación, las personas siempre permanecerán muy distantes de Dios y pensarán: ¡Dios no tolera ofensa; no te acerques a Él, de lo contrario podemos hacer caer algún desastre sobre nuestras cabezas! Puede que las personas crean en Dios, pero en sus corazones, ellas en realidad no lo aman ni lo quieren amar ni se atreven a amarlo ni saben cómo amarlo. Esto se debe a que en sus corazones las personas no se acercan a Dios y permanecen muy lejos de Él. ¿Dónde están los corazones de las personas? En realidad, sus corazones no se han conmovido; sólo los están guardando para sí mismas y no se los han dado a Dios ni los han puesto al descubierto para que Dios los vea, a pesar de que algunas personas a menudo oran, “Dios, observa mi corazón; Tú sabes lo que pienso.” Algunas personas incluso prometen permitir que Dios las observe y dejar que el castigo de Dios les suceda por algunas cosas incuestionables que hacen. Independientemente de qué juramentos jures o lo que declares a Dios, cuando los tiempos son cruciales, o en tiempos normales, tu corazón está cerrado a Dios. ¿A qué grado está cerrado? Las personas no quieren poner al descubierto sus corazones para que Dios los vea y Dios no puede ver los verdaderos corazones de las personas. Esto es un poco contradictorio y puede que lo veáis de esa manera. De hecho, Dios observa las profundidades de los corazones de las personas y puede ver lo que están pensando, lo que quieren hacer y todo lo que existe en sus corazones. Para las personas, sin embargo, en su consciencia subjetiva no quieren, ni nunca han planeado, entregar sus corazones a Dios. El hombre no sólo se ha cerrado a Dios sino que incluso hay personas que quieren cubrir sus corazones con sus manos o usar algo para tapar sus corazones de la vista de Dios. Su propósito al no permitir que Dios las vea es que no quieren darle sus corazones ni lo planean nunca. Quieren guardar sus corazones para sí mismas. La implicación aquí es que en lo que hacen o piensan, desean hacer sus propios planes y cálculos, sin necesidad de la participación u orquestación de Dios. Por lo tanto, ya sea que se enfrenten a las instrucciones y a las comisiones de Dios o a lo que Él exige de ellas, las personas tienen una opción. Cada una elige comisiones dadas por Dios de acuerdo a sus intenciones individuales, de acuerdo a sus beneficios individuales, de acuerdo a sus estados individuales en ese momento y de acuerdo a sus situaciones individuales en ese momento. Las personas quieren usar su propio conocimiento y discernimientos y cerebros para escoger qué tipo de senda quieren tomar y no quieren ser supervisadas por Dios. Esto es lo que Dios ha visto del corazón humano.

¿Qué quiero decir con todo esto? Desde el principio, los únicos capaces de entablar un diálogo con Dios han sido los humanos. Es decir, entre todos los seres vivientes y en toda la creación, sólo los humanos han sido capaces de tener un diálogo con Dios. Tienen lenguaje, pensamientos, libre albedrío, oídos que pueden oír y ojos que pueden ver. Por consiguiente, Dios derramó toda Su voluntad en los humanos, esperando hacerlos compañeros que pudieran ser del mismo sentir con Él y que pudieran caminar con Él. Por lo tanto, desde que Dios comenzó Su gestión, Él ha estado esperando con impaciencia que los hombres le entreguen sus corazones para que Él pueda equipar sus corazones y hacer trabajar a las personas de acuerdo a Su voluntad. Dios siempre ha esperado con impaciencia tal resultado. Así que, ¿hay algún registro de este tipo de persona en la Biblia o no? Es decir, en la Biblia, ¿hay semejante persona que fue capaz de dar su corazón a Dios? Antes de esta época, ¿ha habido alguna vez algún precedente tal? Así que, seguiremos leyendo; echad un vistazo en la siguiente sección: ¿Quién es esta figura? (Job.) En vuestra impresión, ¿qué tipo de persona fue Job? (Una persona que temió a Dios y evitó el mal.) “Temió a Dios y evitó el mal,” estas son las palabras originales de la Biblia. En vuestras propias palabras, ¿qué tipo de persona fue Job? (Un hombre bueno. Un hombre razonable.) En vuestros corazones, ¿cómo evaluaríais a una persona así? (Una persona justa con humanidad.) Una persona justa con humanidad, esta es una expresión general. (Job fue una persona de gran fe. Cuando se enfrentó con este tipo de prueba, mientras se sometió a semejante sufrimiento enorme, aun así fue capaz de soportar esta clase de testimonio sin quejarse de Dios. Obviamente, Él no sólo tuvo fe en Dios, sino que también reverenció a Dios en su corazón. Él fue ciertamente un hombre de fe que temió a Dios. Al mismo tiempo, fue capaz de reconocer que todo lo poseído por los humanos les fue otorgado por Dios. Él creyó en la soberanía y el arreglo de Dios. Se puede ver que él fue esta clase de persona que podía obedecer a Dios.) Bien. Alguien más, por favor continúa. (Él creyó que Dios era el Señor de los cielos y la tierra y de todas las cosas. Él fue un hombre con verdadera fe en Dios y su fe en Dios fue absoluta.) Lo que estáis diciendo es que todos vosotros habéis visto la fe de Job, este es el punto, ¿verdad? (Sí.) Es decir, en vuestros corazones colocáis gran importancia en la fe de Job y también la admiráis. Bien, hoy echaremos un vistazo para ver exactamente qué cosas poseía Job que Dios quería antes de que Él lo aceptara de esta manera.

E. Job

1. Valoraciones que Dios y la Biblia hacen de Job

(Job 1:1) Hubo un hombre en la tierra de Uz llamado Job; y era aquel hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

(Job 1:5) Y sucedía que cuando los días del banquete habían pasado, Job enviaba a buscarlos y los santificaba, y levantándose temprano, ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque Job decía: Quizá mis hijos hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones. Así hacía Job siempre.

(Job 1:8) Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

¿Cuál es el enfoque de esta sección? Las personas evaluaron a Job como un hombre perfecto, recto, temeroso de Dios que evitaba el mal. ¿Cuál fue la evaluación de Dios acerca de él? (“no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”). Estas dos evaluaciones son las mismas, ¿no es así? (Sí.) Hay algo aquí que muestra la reverencia de Dios por parte de Job y cómo evitaba el mal. Veamos estos tres versículos. Además de los pasajes anteriores y subsecuentes, leamos también Job 1:5. Por ahora no lo miraremos muy de cerca ni nos preocuparemos de lo que pensó Job; más bien, comenzaremos por considerar cómo él normalmente temía a Dios y evitaba el mal. Job manifestó en eso que no sólo hacía como debía por temor a Dios y evitar el mal, sino que también frecuentemente sacrificaba holocaustos delante de Dios en nombre de sus hijos. Tenía una preocupación: Él temía que sus hijos, mientras hacían banquete, a menudo “hayan pecado y maldecido a Dios en sus corazones”. ¿No es esa la redacción original? (Sí.) Así que, ¿cómo lo hacía Job? ¿Lo hacía ocasionalmente o lo hacía frecuentemente? El texto dice, “Así hacía Job siempre”. Esta línea se puede describir de esta manera: Job no iba y veía a sus hijos ocasionalmente o cuando le placía, ni confesaba a Dios por medio de la oración cuando surgía un problema; más bien, se comportaba de esta manera continuamente. ¿Qué significa que frecuentemente mostraba este tipo de comportamiento? En su corazón, temía que pudiera ofender a Dios y que sus hijos e hijas pudieran ofender a Dios. Es decir, este asunto pesaba en su corazón. ¿No es cierto esto? Se puede explicar de esta manera, ¿verdad? (Correcto.) Él sólo no actuó de esta manera por capricho ni le dio un intento ocasional; se comportaba de esta manera frecuentemente. Su motivo para actuar de esta manera era que en su corazón se preocupaba y tenía miedo de que pudiera ofender a Dios, que no pudiera complacer a Dios y que sus hijos pudieran haber ofendido a Dios. Esta línea escrita aquí nos dice cómo esta persona Job actuaba típicamente delante de Dios. Actuaba de esta manera a menudo. ¿Llegaban su comportamiento e incluso su corazón ante Dios? En otras palabras, ¿examinaba Dios frecuentemente su corazón? (Sí.) Os preguntaré de esta manera: Cuando Job mostraba este tipo de comportamiento frecuentemente, ¿qué tipo de estado de ánimo o intención llevaba consigo? Es decir, ¿qué clase de circunstancia y qué tipo de antecedentes le habían permitido actuar de esta manera? Algunas personas dicen que porque era un hombre perfecto y recto fue capaz de comportarse de esta manera y que fue capaz de hacerlo frecuentemente porque fue una persona que deseó apartarse del mal. Otras dicen que tal vez fue porque tuvo esa pobreza familiar y sintió que había sido difícil de conseguir; él sabía que le había sido otorgada por Dios y tenía mucho miedo de pecar contra Dios y que Dios se lo pudiera quitar tan pronto como ofendiera a Dios. ¿Son algunas de estas diferentes explicaciones verdaderas? Esto es muy obvio; no lo son. Eso es porque los mayores activos de Job, a los ojos de Dios, se exponen en los siguientes versículos. Lo que Job le mostró a Dios y lo que había en su corazón delante de Dios mientras era tentado; esta es la evidencia más persuasiva. Nos permite ver que la evaluación de Dios de él fue verdadera.

2. Satanás tienta a Job por primera vez (le roban su ganado y la calamidad cae sobre sus hijos)

a. Las palabras que Dios habló

(Job 1:8) Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

(Job 1:12) Entonces el Señor dijo a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre él. Y Satanás salió de la presencia del Señor.

Antes de Job, ¿había algún registro en la Biblia de Satanás diciéndole algo a Dios? Este es el primer registro de cualquier diálogo entre Jehová Dios y Satanás. Satanás quería acusar a Job y usar un cierto método para destruirlo con el fin de probar que la fe de Job y su reverencia de Dios no podían sostenerse sobre dos patas. Sin embargo, ¿qué dijo Dios? Dios dijo, “¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal”. Esta fue la evaluación de Job por parte de Dios, dicha enfrente de Satanás; Él dijo que él era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Sin embargo, Dios hizo una exigencia a Satanás: “Si lo sometes a cualquier tentación no le puedes hacer daño.” Aquí Dios reconoce a Job como un hombre perfecto y recto y Él cree que la rectitud y la perfección de Job delante de Él están más allá de la duda. Por lo tanto, Dios permite que Satanás vaya y tiente a Job, pero sólo después de darle una condición a Satanás; Él dijo, “No le debes hacer daño.” ¿Qué significa esto? Dios no puso la vida de Job en las manos de Satanás. En otras palabras, Satanás podía tentar a Job sin importar cómo y usar cualesquier métodos que quisiera, pero no se le permitió tomar la vida de Job. La vida de la humanidad está en la mano de Dios y si una persona vive o muere es decidido por Dios; Satanás no puede hacer tales decisiones. Después de que Dios habló estas palabras a Satanás, ¿no se fue Satanás de inmediato? No podía esperar para salir de ahí y usar varios métodos para tentar a Job. Job pronto se enfrentó con esta prueba pero, ¿supo Job lo que estaba pasando? (No supo.) No estaba consciente de la historia que poco a poco se desarrollaba detrás de él. Sin embargo, en ese momento, su reverencia por Dios y su perfección y rectitud permanecieron inmutables. No sabía lo que había pasado en el fondo, ni sabía cuál era la historia detrás de esta prueba. Él simplemente enfrentó este asunto con un corazón que temió a Dios y evitó el mal. ¿Vio Dios estas cosas con mucha claridad? (Sí.) En la superficie, Job puede haber hecho algunas cosas que desde un punto de vista humano pueden ser inescrutables, o puede sólo ser un poco comprensible, pero ¿qué vio Dios? Dios vio el corazón del hombre. Esto se debe a que desde el principio, todo el camino hasta que Job aceptó la prueba, su corazón permaneció abierto a Dios. Esto fue lo que más satisfizo a Dios. A continuación, echemos un vistazo a cómo Job manejó su prueba. Esto confirma lo que acabo de decir. Por favor lee las escrituras.

b. La reacción de Job

(Job 1:20-21) Entonces Job se levantó, rasgó su manto, se rasuró la cabeza, y postrándose en tierra, adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor.

3. Satanás tienta a Job una vez más (aparecen llagas por todo su cuerpo)

a. Las palabras que Dios pronunció

(Job 2:3) Y el Señor dijo a Satanás: ¿Te has fijado[b] en mi siervo Job? Porque no hay otro como él sobre la tierra, hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y él todavía conserva su integridad, aunque tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.

(Job 2:6) Y el Señor dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; pero guarda su vida.

b. Cómo lidia Job con la prueba

(Job 2:9-10) Entonces su mujer le dijo: ¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete. Pero él le dijo: Como habla cualquier mujer necia, has hablado. ¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal? En todo esto Job no pecó con sus labios.

(Job 3:3) Perezca el día en que yo nací, y la noche que dijo: “Un varón ha sido concebido”.

Al leer sobre la actitud con la cual Job enfrentó su prueba, ¿qué tipo de reacción tiene la mayoría de las personas? ¿No se sienten más bien sorprendidas? ¿No es estremecedora la prueba que se le hizo pasar? ¿Se puede usar esta palabra para describirla? (Sí.) Eso quiere decir que cuando se le puso en la prueba, para una persona de fuera, esa escena era demasiado horrible de ver. ¿Exactamente quién fue el que hizo que él tuviera que sufrir esta prueba? (Satanás.) La prueba fue de la fabricación de Satanás. Satanás hizo estas cosas con su propia mano; las hizo él mismo, con permiso de Dios. ¿Le dijo Dios a Satanás qué métodos usar al tentar a Job? Dios no dijo; Él sólo dio Su permiso así como una condición. Así, esta tentación le sucedió a Job. Cuando lo hizo, ¡lo golpeó despiadadamente y fue demasiado cruel de observar! Aparte de salvar la vida de Job se puede decir que en este momento el abuso de Satanás hacia la humanidad y su fea cara quedaron expuestos. Satanás usó esta ocasión, la oportunidad dada por el permiso de Dios, para someter a Job a un abuso despiadado. Se puede decir que el grado de esta devastación podría ser inimaginable para las personas en la actualidad y también podría ser absolutamente insoportable para ellas. Aunque estas líneas son sencillas, de repente, una montaña entera de ganado y ovejas desapareció, su propiedad se esfumó y sus hijos e hijas murieron; los hechos, cuando se manifestaron, no fueron tan sencillos como lo que se describe en estas líneas. Más bien, fueron mucho más crueles. Este fue el abuso y el odio con el que Satanás trató a la humanidad y a las personas a quienes Dios había aprobado. Si Dios no hubiera exigido que Satanás se abstuviera de hacerle daño a Job, sin duda lo habría matado sin ningún remordimiento. ¿No es este el caso? Satanás no deseaba que nadie adorara a Dios, ni quería que nadie que fuera a los ojos de Dios una persona justa, perfecta y recta, fuera capaz de seguir reverenciando a Dios y evitando el mal. Porque que las personas temieran a Dios y se apartaran del mal significaba que se estaban rebelando contra Satanás y estaban tratando de alejarse de él. Por consiguiente, Satanás usó esta oportunidad dada por el permiso de Dios para descargar despiadadamente toda su furia y odio en Job. Puedes ver cuán absolutamente intenso fue el sufrimiento físico y psicológico, tanto externo como interno, al que Job fue sometido. Hoy, no podemos ver cómo era en aquel entonces; sólo podemos usar este tipo de palabras para describir el dolor que Job sufrió. Así que mientras Job estaba sufriendo, ¿qué estaba haciendo Dios? Dios estaba mirando, observando y esperando el resultado. Entonces, ¿se compadecía Dios mientras estaba mirando? (Si, lo hacía.) Entonces, ¿se arrepintió Él de haber estado de acuerdo en permitir que Satanás fuera e hiciera esto? No, no se arrepintió, porque creía firmemente que Job era una persona perfecta y recta que reverenciaba a Dios y evitaba el mal. Todo lo que Él había hecho era darle una oportunidad a Satanás para confirmar la justicia de Job delante de Dios, así como una ocasión para exponer su maldad y naturaleza despreciable. Esto, además, dio a Job una oportunidad para dar testimonio al mundo, a Satanás y hasta a todos los seguidores de Dios que Job era un hombre justo que temía a Dios, evitaba el mal y era aprobado por Dios. Así que, en realidad, Job ya había vencido a Satanás, ¿verdad? (Correcto.) Hay una línea aquí en la que Job dijo las palabras más clásicas. Él dijo: “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá”. Este es un ejemplo de su actitud obediente. Él después siguió diciendo, “El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor”. ¿Qué hay sobre eso? Estas palabras suyas confirmaron que Dios observa las profundidades de los corazones de las personas y puede percibir sus corazones. Confirmaron que este hombre aprobado por Dios era justo y que la aprobación de él por parte de Dios fue sin error. Entonces, ¿no es esta línea un testimonio dado por Job por amor a Dios? (Sí.) ¿No condena también esta línea a aquellas personas que no admiten que hay un Dios y están reticentes a aceptar la orquestación de Dios? ¿No condena a estas personas? (Lo hace.) Así que, ¿qué más dijo Job? Cuando su esposa lo aconsejó a “Maldice a Dios y muérete”, esto significó, “Mira todo lo que te ha pasado; mira cómo te ha tratado tu Dios. ¿Por qué todavía estás vivo? Tu Dios te ha tratado pésimamente, sin embargo tú sigues diciendo bendito sea el nombre de tu Dios, Jehová. ¿Por qué has sido sometido a desastres cuando siempre bendices Su nombre? Deberías darte prisa y maldecir el nombre de Dios y dejar de creer en Él; deja de seguir a tu Dios.” Esto fue cuando surgió el testimonio de Job que Dios deseaba ver. Este testimonio es algo que la mayoría de las personas no tienen; es algo que nosotros ni siquiera hemos visto en ninguna de las historias en la Biblia. Sin embargo, Dios ya lo había visto; Él simplemente había querido aprovechar esta oportunidad para dejar que Job se confirmara, para que todo el mundo viera, que Dios era justo. ¿Qué dijo Job? (“¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?”) La siguiente línea. (“En todo esto Job no pecó con sus labios”). ¡Mira qué asombrosas son estas palabras! ¿No son importantes? (Sí.) Estas palabras están cargadas de importancia. ¿Qué tan significativas son? Sólo un hecho puede confirmar el peso de estas palabras; el peso de estas palabras es que fueron aprobadas por Dios en Su corazón, fueron justas, fueron lo que era deseado por Dios, fueron el resultado que Dios había estado esperando y fueron lo que Dios quería oír. Aunque Job había sido sometido a la tentación, y todo su cuerpo estaba cubierto con sarna y llagas, cuando su sufrimiento estaba en su máxima intensidad y al mismo tiempo que su esposa, su amada lo estaba aconsejando, aun así fue capaz de pronunciar tales palabras. Es decir, en su corazón, creía que no importaba a qué tipo de tentaciones fuera sometido, no importaba cuán grandes las tribulaciones y cuánto sufriera, incluso al punto de la muerte, aun así nunca abandonaría a Dios. Evidentemente, Dios ocupaba el lugar de máxima importancia en el corazón de Job; era único. Dios era su único e incomparable. Por consiguiente, no sólo Job no pecó verbalmente, sino que en su corazón tampoco pecaría ni ofendería a Dios ni lastimaría los sentimientos de Dios. No vocalizó nada que sería ofensivo para Dios; además, en su corazón, alabó el nombre de Dios. Su corazón y boca fueron unánimes y esto fue lo que Dios amó tan entrañablemente sobre él. ¿Dirías que si una persona así tuviera la más mínima desviación en su conocimiento o entendimiento del carácter o la voluntad de Dios, armaría Dios un escándalo al respecto? ¿Lo condenaría Dios? Dios no lo condenaría.

Todas estas cosas que Job sufrió no fueron la realización de los mensajeros enviados por Dios, ni fueran hechas por la propia mano de Dios; fueron hechas por Satanás mismo, el enemigo de Dios, por lo que puedes ver las profundidades de la crueldad a la que Satanás fue. No obstante, en ese momento Job expresó, sin reserva, el conocimiento, los pensamientos y el entendimiento de Dios que normalmente tenía en su corazón. Esta fue la verdad. Es posible que antes de que sufriera la tentación y antes de que Dios lo hubiera hecho pasar la prueba, si Job hubiera dicho las palabras, “El Señor dio y el Señor quitó; bendito sea el nombre del Señor”, entonces tú dirías, “Este tipo Job fue bastante hipócrita; Dios ya le había concedido tanto así que, por supuesto, alabó el nombre de Jehová.” Podrías evaluar a Job de esta manera. Sin embargo, esto no es lo que había pasado, el apuro de Job no fue algo por lo que las personas quisieran pasar ni incluso mirar; no querrían que les sucediera y estarían demasiado asustadas para enfrentarlo y Dios ni siquiera podría soportar ver tal situación. Puedes ver cuánto sufrió Job en aquel entonces. ¿Qué usó para aliviar su angustia? Él tenía un método; él dijo algunas palabras. Tal vez, nadie nunca ha considerado importantes estas palabras y tal vez hay personas que les han puesto atención. Él dijo, “Perezca el día en que yo nací, y la noche que dijo: ‘Un varón ha sido concebido’”. Por pronunciar simplemente estas palabras, ¿ofendió Job a Dios? (No.) ¿Tienen estas palabras alguna connotación de resistir a Dios? (No.) ¿Significan que Job se estaba quejando contra Dios? ¿Tienes demasiado miedo de decirlo? Esta línea no quiere decir que se estaba quejando contra Dios; simplemente estaba maldiciendo el día de su propio nacimiento. Eso no quiere decir que se estuviera quejando contra Dios. Aunque estas palabras son bastante simples, son más fáciles de decir que de hacer. Desde tiempos antiguos, ni una sola persona ha sufrido nunca este tipo de tentaciones; nadie ha tenido que padecer lo que le sucedió a Job. ¿Por qué nadie más puede soportar el tipo de experiencia que se le hizo pasar a Job? Es porque desde el punto de vista de Dios, ni una sola persona puede soportar este tipo responsabilidad o este tipo de comisión; nadie puede hacer lo que Job fue capaz de hacer, mucho menos rehusar maldecir el nombre de Dios incluso mientras soporta semejante dolor y sufrimiento y en cambio seguir alabando a Jehová Dios y simplemente maldecir el día que él o ella nació con unas cuantas sencillas palabras. ¿No es así? (Sí.) ¡Todos estos son hechos! Esto no fue inventado por nadie. Así que, al decir esto de Job, ¿dirías que estamos alabando su comportamiento? ¿Hay algo equivocado con alabarlo por ser un hombre justo, por ser capaz de dar este tipo de testimonio de Dios y delante de Él? (No.) Podemos, ¿verdad? Entonces, ¿por qué sonáis como si os estuvierais forzando a responder? ¿Hay algo de lo que no estéis contentos? Incluso Dios aprobó a Job así que, ¿por qué vosotros estaríais reticentes a hacerlo? Ese no es el caso; estáis dispuestos, ¿verdad? (Correcto.)

¿Qué tipo de persona fue Job? (Un hombre temeroso de Dios y que evitaba el mal.) ¿Por qué seguís repitiendo este mismo estribillo? No habléis palabras grandilocuentes; hablad desde vuestros corazones y usad vuestras propias palabras. (Job fue una persona genuina.) Eso es un poco más pertinente y son vuestras propias palabras. Job fue real, no falso; ¿verdad? En la frase, “una persona genuina,” la palabra “persona” es significativa; implica alguien de sustancia humana y que tiene lo que se necesita para ser humano. ¿Qué más? (Fue un hombre agradable a Dios.) Esa interpretación es un poco inverosímil. ¿Qué más? (Fue alguien que verdaderamente creyó en Dios.) (En el corazón de Job, él vio a Dios como su único e incomparable.) Job vio a Dios como el único en su corazón. Esto, también, es relevante. ¿Qué más? Usad vuestras propias palabras. Dejadme preguntaros esto: ¿Quién os agrada más, Adán o Job? (Job.) ¿Por qué? (Porque él escuchó a Dios.) Adán no escuchó a Dios, ¿y Job sí? En realidad, en la época de Adán, podemos decir que en su corazón, Adán no tenía el gran concepto de Dios; pero en la época de Job, Job tenía un concepto de Dios relativamente exacto e íntimo. Hablando de eso en términos modernos, al ver que Job sufrió esas pruebas o tentaciones, ¿qué tipo de impresión tenemos de Job? Después de leer el Libro de Job, queríais conocerlo mucho, ¿no es así? Sentiste cuán bendecido sería si pudieras tener una plática con Job y compartir tus pensamientos con él. Si pudiéramos hablar con una persona así como Job acerca del carácter de Dios y acerca de cómo alabar a Dios, entonces nuestros corazones serían purificados. ¿Estoy en lo correcto? (Sí.) Si pudiéramos entrar en contacto de cerca con una persona así como Job o hablar con él cara a cara, ¿no sería eso un tipo de bendición? (Sí.) Cuando lo piensas, esa es una clase de bendición. Después de ponderar esto, cuando nos enfrentamos con las personas de hoy, ¿qué tipo de pensamientos tenemos? Yo a menudo pienso que Job fue tan grande y ahora es una clase de esperanza extravagante el querer conocerlo, interactuar con él y tener una plática cara a cara con él. En mi corazón, sin embargo, cuanto más siento que esta es una esperanza extravagante, más adorable pienso que es Job. Todos vosotros sentís lo mismo, ¿no es así? (Sí.) Así que, en este momento, cuando pregunté si Job era o no una persona digna de alabanza, ¿por qué tuvisteis miedo de decir "sí"? ¿Qué clase de sentimientos tenéis hacia Job ahora? Es posible que no te llevaras bien con una persona así o puede que pienses que una persona así es muy ordinaria y común y corriente. Sin embargo, una vez que interactuaras con él por un largo tiempo, pensarías que era encantador. Sólo entonces sentirías lo importante que es ser una persona encantadora, lo bendito que es y lo digno y significativo que es. Una persona que es capaz de vivir delante de Dios y aceptar todo lo que viene de Él, incluso si es tentación, sufrimiento o tribulación, es, en resumen, alguien alabado por Dios. Una persona así es encantadora y es un hombre verdadero; alguien en quien Dios piensa y por quien se siente digno de hacer arreglos. Él o ella es alguien en quien Dios deposita gran confianza y a quien Dios permite dar testimonio de Él enfrente de Satanás. Una persona así lleva la comisión de Dios. ¿Tendría una persona así algún peso en vuestros corazones? (Sí). Sin embargo, ese peso en el corazón humano no tiene nada que ver con el peso que una persona así tendría en el corazón de Dios, ¿verdad?

Cuando os digo que Job era una persona encantadora, es posible que no seáis capaces de captar la importancia de eso ni entender el sentimiento detrás de porqué he hablado de este tipo de cosas. Un día, sin embargo, cuando hayáis experimentado pruebas iguales o semejantes a las de Job, cuando hayáis experimentado tribulaciones, experimentado pruebas, tribulaciones y ambientes que Dios mismo ha planeado por ti por Su propia mano, y cuando hayas salido victorioso sobre Satanás y seas capaz de dar testimonio de Dios, entonces serás capaz de darte cuenta de la importancia de lo que estoy diciendo. Cuando llegue ese momento, es posible que sientas que todavía eres muy inferior a Job e incluso serás más de la opinión que Job es una persona encantadora y alguien extremadamente digno de emulación. Después te darás cuenta que es sumamente difícil para uno que es corrupto y que vive en esta época hoy vivir a la altura de esas palabras clásicas dichas por Job. Una vez que entiendes qué difícil es eso de lograr, se hace obvio cuán ansiosamente Dios quiere en Su corazón ganar este tipo de humano. En ese momento, caerás en la cuenta de lo extraordinarios que son los dolores que Dios ha tomado y el precio que ha pagado, y de lo precioso que es todo lo que Dios ha hecho y sacrificado por la humanidad. Después de enseñar de este punto, ¿hemos obtenido ahora un entendimiento acertado de Job así como una evaluación correcta de él? Entonces, después de todo, ¿fue Job verdaderamente un hombre perfecto, recto, temeroso de Dios que evitaba el mal o no? (Sí, lo fue.) Definitivamente aquí puedes decir “sí”, porque estos hechos son innegables por cualquier hombre o Satanás. Esta es la evidencia más poderosa; sólo Job fue capaz de lograr esto. Dios obtuvo de Job esta evidencia, este testimonio; esta fue la primera vez. Por lo tanto, en este momento, el corazón de Dios fue consolado por Job. Esta fue la primera vez desde la creación que Dios verdaderamente se había dado cuenta de lo que significaba ser consolado por un humano, lo que era el consuelo y lo que era el verdadero testimonio dado de Él, que Él vio y obtuvo. En esta siguiente sección, también estaremos explicando un hecho.

(Job 42:2-6) Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado. “¿Quién es éste que oculta el consejo sin entendimiento?” Por tanto, he declarado lo que no comprendía, cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no sabía. “Escucha ahora, y hablaré; te preguntaré y tú me instruirás.” He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven.

(Job 9:11) Si El pasara junto a mí, no le vería; si me pasara adelante, no le percibiría.

(Job 23:8-9) He aquí, me adelanto, y El no está allí, retrocedo, pero no le puedo percibir; cuando se manifiesta a la izquierda, no le distingo, se vuelve a la derecha, y no le veo.

¿Podéis distinguir el sujeto de estas líneas? ¿Alguno de ustedes lo habéis descubierto? Aquí hay un hecho. Primero debemos entender cómo Job llegó a conocer a Dios, cómo llegó a saber que existe un Dios y cómo llegó a saber que Dios gobierna los cielos y la tierra y todas las cosas. Hay un pasaje aquí que puede explicar cómo supo Job. Él dijo, “He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza”. Job había escuchado de Dios ya sea de historias o por boca de otros y después confirmó la existencia de Dios a través de su experiencia de vida y en medio de todas las cosas. Aquí hay un hecho innegable. ¿Qué tipo de hecho? Aunque Job fue capaz de reverenciar a Dios y evitar el mal, él nunca antes había visto a Dios. ¿No fue igual a como son las personas hoy en día? Fue igual que las personas de hoy; nunca había puesto los ojos en Dios. Esto implica que aunque había escuchado de Dios, no sabía dónde estaba Dios; esta es una razón objetiva. Subjetivamente, aunque siguió a Dios, Dios nunca había aparecido delante de él ni le había hablado. ¿No es ese un hecho? (Sí.) Dios nunca había hablado ninguna palabra con él ni le había dado ninguna instrucción pero al margen de las historias, es decir, aparte de “He sabido de ti sólo de oídas”, de lo que habló, Job había visto la existencia de Dios en medio de todas las cosas. De esta manera, había comenzado a temer a Dios y apartarse del mal y había comenzado a llevar una vida así; este era quien era Job. A lo largo de su vida, siguió siendo incapaz de ver o sentir la existencia de Dios. En otras palabras, no importaba cuánto Job reverenciara a Dios y evitara el mal, y no importaba cuán diligentemente mantuviera su propia integridad, aun así Dios nunca se le reveló a él. Esto se declara en las dos frases siguientes. Job dijo, “Si Él pasara junto a mí, no le vería”; podría haberlo sentido o no podría, pero no podía ver a Dios. “Si me pasara adelante, no le percibiría”. Esto podría haber sido una conjetura; Job imaginó que Dios podría haber pasado enfrente de él, hecho algo o haberle dado alguna guía, pero Job no lo sabía. Es decir, Dios viene a las personas cuando no están poniendo atención, completamente sin su conocimiento. No saben cuándo vendrá Dios a ellas o dónde Él vendrá a ellas porque las personas no pueden ver a Dios. Para ellas, por lo tanto, Dios parece oculto. En el siguiente pasaje, Job continúa diciendo: “He aquí, me adelanto, y El no está allí, retrocedo, pero no le puedo percibir; cuando se manifiesta a la izquierda, no le distingo, se vuelve a la derecha, y no le veo”. En la experiencia de Job, Dios siempre había estado oculto para él; Él nunca se había revelado abiertamente ni le había dicho nada en un lugar público. No obstante, en el corazón de Job, él siempre había creído que Dios podría estar caminando enfrente de él o podría estar llevando a cabo algo a su derecha; aunque Job no lo pudiera ver, estaba convencido de la existencia de Dios. Job nunca había visto a Dios, pero fue capaz de mantenerse fiel a su fe. Esto es algo que nadie más puede hacer. ¿Por qué nadie más lo puede hacer? Porque Dios ni le había hablado ni había aparecido delante de él, si Job no hubiera poseído una fe genuina, posiblemente no podría haber seguido adelante; nunca podría haber seguido adhiriéndose a la manera de reverenciar a Dios y evitar el mal. ¿No es este un hecho? (Sí.) Por consiguiente, cuando lees estas palabras dichas por Job, ¿qué tipo de sentimiento obtienes? Sientes aún más que la rectitud y perfección de Job y su justicia delante de Dios fueron verdaderas; no fueron una declaración falsa hecha por Dios, mucho menos una exageración. Aunque Dios había tratado a Job de la misma manera que Él había tratado a otros, al no aparecer delante de él, Job siguió manteniendo su integridad y creyendo en Dios. Además, hizo frecuentes holocaustos y muchas veces se presentó ante Dios, profundamente atemorizado de ofenderlo. Cuanto más vemos que Job nunca había visto a Dios, más devota parece haber sido su fe. ¿No es este el caso? (Sí.) Así que, ¿dirías que sólo tuvo fe, creyó y actuó de esta manera por un día o dos? (No.) No; él fue el mismo todos los días durante muchos años e hizo estas cosas muy frecuentemente. Todo el tiempo Dios lo estaba viendo y observando secretamente.

Aquí hay un hecho que nunca ha sido mencionado en el registro de la historia de Job; este es el punto principal de nuestra discusión hoy. Aunque Job ni había visto a Dios ni lo había escuchado hablar, guardaba a Dios en su corazón. ¿Cuál fue su actitud hacia Dios? Queda claro por lo que había dicho anteriormente: “bendito sea el nombre del Señor”. Para Job, su bendición del nombre de Dios era incondicional y no requería ningún antecedente ni razones; simplemente estaba alabando el nombre de Dios. Podemos ver su corazón en esto; él le había dado su corazón a Dios y era compatible con Dios. Todos los pensamientos y los planes de Job habían sido abandonados para que Dios los ordenara; su corazón no se oponía a Dios y nunca imploró a Dios que hiciera nada por él ni esperó ser capaz de obtener algo a cambio de adorar a Dios de esta manera. Esto significa que Job no intentó hablar de intercambios con Dios. Estaba dispuesto a sufrir desastres y lo alabaría por eso. Así que, también, alabaría a Dios cuando obtuviera bendiciones y nunca trató de llegar a un acuerdo con Dios ni hizo ninguna demando o petición. Todo este comportamiento suyo, junto con sus pensamientos,[a] llegó a oídos de Dios y llegó delante de Dios y fue visto por Dios como importante. Por lo tanto, Dios atesoró particularmente tal conocimiento de Job y amó especialmente el hecho de que Job pudiera tener un corazón así: En cualquier momento dado y en cualquier lugar dado, este corazón estaba esperando las instrucciones y tareas de Dios para que él las hiciera y estaba esperando lo que Dios deseaba que le sucediera. Job mismo no pidió nada. Este es el punto; esto es lo que Dios quería. Sin nunca haber visto a Dios ni haber oído a Dios decirle nada, ni darle órdenes, ni enseñarle nada, ni instruirlo de nada, ni proporcionarle nada o, en términos de hoy, sin haber sido alumbrado, guiado, ayudado o provisto de nada por Dios, aun así Job fue capaz de tener este tipo de conocimiento y actitud hacia Dios. Para Dios, esto era suficiente; en opinión de Dios, el testimonio de Job era precioso y encomiable. Desde la postura de Dios, a pesar de que nunca había visto a Dios ni oído a Dios darle ninguna enseñanza, el corazón de Job y Job mismo eran mucho más importantes que todas esas personas que podían hablar de tantas teorías profundas y alardear mucho delante de Dios, que habían viajado tantas millas, o que habían hecho tantas dedicaciones pero que no poseían ningún conocimiento real de Dios y ninguna reverencia genuina para Dios. Esto era lo que Dios quería. ¿Esto es cierto o falso? (Cierto.) Así que, ¿diríais que el conocimiento de Dios por parte de Job, ya sea doctrinal, literal o teóricamente, era mayor que el conocimiento que vosotros poseéis hoy? (No.) De hecho, realmente no lo fue. En aquel entonces, Dios hizo muy poca obra y pocas veces habló, que es por lo que Job era considerado como un tesoro. Job no experimentó la obra de Dios al grado que las personas de estos días lo hacen ni nunca oyó a Dios hablar ni vio Su rostro; sin embargo, aun así fue capaz de tener este tipo de actitud hacia Dios. Esto es algo que las personas hoy en día no poseen. Por lo tanto, en aquel entonces, en esa época, Dios dijo que nadie en la tierra era tan perfecto y recto como Job. Si en aquel entonces Dios ya había formado este tipo de evaluación y sacado una conclusión así, entonces ¿cuánto más cierto sería hoy? La última vez comunicamos acerca de un cierto tema; hablamos acerca de porqué Job no tenía tanto conocimiento de Dios, no tanto conocimiento teórico o literal como lo hacen las personas estos días, pero aun así fue capaz de venerar a Dios y evitar el mal. Esta es la razón.

Echemos un vistazo a las personas hoy en día, ¿cuál es su naturaleza y sustancia y qué tipo de actitud tienen hacia Dios? ¿Son personas temerosas de Dios? (No.) ¿Son personas que evitan el mal? (No.) Así que, si no son personas que temen a Dios ni evitan el mal, entonces, ¿qué tipo de personas son? ¿Sabéis? Cuatro palabras. ¿Cuáles cuatro palabras? Puede que las pronunciéis frecuentemente pero nunca habéis usados estas cuatro palabras para comparar a las personas de hoy en día con Job. Escucha atentamente: Las personas de hoy en día se pueden describir con cuatro palabras: los enemigos de Dios. Estas cuatro palabras tienen un aspecto esencial; no es que Dios vea a las personas como Sus enemigos, sino que más bien esas personas ven a Dios como su enemigo. Primero debemos decir que cuando las personas comienzan a creer en Dios, todas tienen un propósito, una intención y una ambición. Incluso si han visto la existencia de Dios y creen en Su existencia, las personas todavía introducen este tipo de intención en su fe. Su máxima meta y objetivo en creer en Dios es obtener las bendiciones de Dios y alguna otra cosa que quieran. A lo largo del proceso de su experiencia, las personas a menudo piensan: “He dejado mi familia y carrera por Dios pero, ¿qué me ha dado Dios? Tendré que echar un vistazo y confirmarlo; ¿he obtenido algo durante este periodo de tiempo? Sacrifiqué mi juventud a Dios pero, ¿qué he obtenido a cambio? En todo este tiempo he entregado tanto pero, ¿me ha dado Dios algo o no? ¿He obtenido alguna bendición?” O piensan: “He tomado tantas sendas y experimentado muchísimo sufrimiento. En todo este tiempo, ¿alguna vez me ha dado Dios alguna bendición? ¿Alguna vez me ha hecho promesas? ¿O cuál exactamente será mi fin?” Todos calculan silenciosamente así, constante y frecuentemente actuando y pensando de esta manera, trayendo una intención, un deseo para hacer un intercambio y una ambición en cada petición a Dios. Es decir, en sus corazones, las personas continuamente están probando a Dios con el fin de ver exactamente lo que Él les puede dar, así como discutiendo constantemente en contra de Dios para sus propios fines. Al mismo tiempo que están buscando a Dios, las personas descuidan tratar a Dios como Dios. Más bien, siempre tratan de hacer tratos con Dios; mientras hacen esto, discuten con Él. Incluso hay algunas personas que, cuando les suceden las pruebas o se encuentran en ciertas situaciones, a menudo se debilitan, se vuelven pasivas y flojas y están llenas de resentimiento hacia Dios. Por lo tanto, un estado así de las personas muestra un aspecto de su sustancia. ¿Cuál sustancia es esa? Es que los humanos no han dado en absoluto sus corazones a Dios y Dios nunca ha obtenido lo que Él quiere de los humanos. No importa qué precio tan grande pague Dios, no importa cuánta obra Él haga y no importa cuánto Él provea a los humanos, ellos siguen rehusando dar sus corazones a Dios. Insisten en aferrarse a ellos para sí mismos y tener la última palabra y no quieren entregar sus corazones a Dios. Este es el estado de los humanos de la actualidad. No pasaremos demasiado tiempo hablando sobre el asunto. Así que, ahora, consideremos otra vez a Job. Antes que nada, ¿intentó hacer un trato con Dios? (No.) En ese momento, ¿le había dicho Dios a alguien sobre el fin por venir? En aquel entonces, Dios no le había prometido a nadie acerca de qué tipo de fin tendría después de su muerte ni le había dado ninguna otra promesa. Este fue el fondo contra el cual Job fue capaz de reverenciar a Dios y apartarse del mal. ¿Las personas de hoy resisten la comparación con Job? No lo hacen; están en diferentes ligas y existe demasiada disparidad. Aunque Job no tenía mucho conocimiento de Dios y sabía muy poco, le había dado su corazón a Dios. Nunca trató de llegar a un acuerdo con Dios ni nunca tuvo ningún deseo o petición extravagante ni mencionó que quería que Dios le diera algo. Él no había actuado así. Por el contrario, creyó que Jehová dio y Jehová había quitado. Esto fue lo que vio en su vida y en medio de todas las cosas. Él también dijo, “¿Aceptaremos el bien de Dios y no aceptaremos el mal?” Estas dos líneas fueron lo que él había visto y llegado a conocer en su experiencia de vida e indicaban su actitud de obediencia hacia Dios. Después de oírme hablar hasta este punto, ¿dirías que Job, en nuestra imaginación, es una persona encantadora? (Sí.) Entonces, ¿esperáis ser este tipo de persona o no? (Esperamos.) Así que, ¿tenéis miedo de ser sometidos a la tentación de Satanás? ¿Decidiréis orar para que Dios os ponga a prueba como lo hizo con Job? Tenéis miedo ahora, ¿no es así? Cualquiera que no tenga miedo, levantad vuestras manos. Ni siquiera tenéis este poquito de fe; obviamente, ¡vuestra fe es tan minúscula, tan patética! Vuestra fe ni siquiera es tan sustancial como la que tenía Job en uno solo de sus dedos; ni siquiera poseéis la fe que él poseía en un solo cabello. Entonces, ¿qué os capacita para recibir la promesa de Dios? ¿Todavía pensáis que tenéis el derecho de pedirle a Dios esto o aquello? (No.) Justo ahora pensáis que no sois dignos pero, ¿podéis tener un poco de aspiración para haceros dignos de eso? (Sí.) Así que, ¿quién entre vosotros justo ahora está lo suficientemente seguro para aceptar las mismas pruebas por las que se hizo pasar a Job? Levantad vuestras manos. Está bien; está bien si levantasteis una mano. Levantar una mano esta vez no cuenta; incluso si levantasteis vuestra mano, esas pruebas no os sucederán, ¡así que relajaos! Este no fue un juramento; no contó. Relajaos; no tengáis miedo.

Después de recibir el testimonio de Job después del final de sus pruebas, Dios decidió ganar un grupo o más de personas iguales a Job. Sin embargo, Él resolvió nunca más permitirle a Satanás hacerles daño a las personas por medio de las tentaciones o haciendo una apuesta con Dios. Dios ya no dejaría que Satanás abusara de los humanos que son débiles, frágiles, ignorantes y necios ni Él le permitiría a Satanás hacer este mismo tipo de cosas. Las tentaciones que Job había experimentado ya eran suficientes. Sin embargo, si alguien resistía o provocaba la ira de Dios, Él entregaría la vida de esa persona a Satanás; él o ella podrían morir, volverse locos o caer en el infierno. Una persona así podría encontrar algún tipo de final horrible o ser maldita por Dios y salir de Su presencia. Esto es lo que Dios prometió. Porque Dios no entregará la vida de una persona a Satanás a la ligera, aquellos de vosotros sentados aquí hoy estáis seguros; Dios no dará con indiferencia vuestras vidas a Satanás. Debéis reconocer esto, porque esta es una promesa hecha por Dios. Dios no permitirá que Satanás haga daño arbitrariamente a los humanos; esta es la misericordia que Dios ha asumido con ellos. A los ojos de Dios, ya era suficiente que una persona, Job, hubiera sido sometida a la tentación de Satanás y su abuso; Dios no permitiría que Satanás hiciera este tipo de cosas otra vez. Esto se debe a que los humanos fueron creados por Dios, los humanos pertenecen a Dios y sus vidas y cada aspecto de lo humanidad están controlados y orquestados por Dios. Satanás no tiene esta autoridad. Podéis entender esto, ¿verdad? (Sí.) Ahora bien, ¿alguno de vosotros os sentís lo suficientemente seguros para aceptar la misma clase de prueba por la que se hizo pasar a Job? Levantad vuestras manos. No es tan difícil, ¿lo es? Levantar tus manos debería ser fácil. Debes creer; creer que así es como este asunto se logrará. Dios realmente tiene piedad de las personas, ya sean débiles o ignorantes. Dios no está dispuesto a verlas en constante sufrimiento, que Satanás juegue con ellas o les haga daño. Los humanos fueron creados por Dios y Dios los puede tratar como Él quiera; pero Él no permitirá que Satanás les haga daño, abuse de ellos ni los trate como él quiere ni ir tan lejos como para usar varios métodos para inducir, guiar o engañar a las personas. Dios no permitirá nada de eso. Esta es la responsabilidad de Dios, y cae dentro del alcance de Su poder; Él no permitirá que Satanás se entrometa. Entiendes esto, ¿verdad? (Sí.) Ahora te sientes completamente aliviado, ¿verdad? Si no hubiera dicho eso, todavía deberíais haber tenido algunos discernimientos y comprensiones de ello, ¿verdad? A pesar de que Dios no permitirá eso, si alguien lo enoja, aun así Él entregará a esa persona a Satanás. Cuando eso suceda, Dios habrá lavado Sus manos de esa persona; la persona es dada a Satanás, incluso su vida está en manos de Satanás y el resultado será irreversible. Esto también te queda claro, ¿verdad? Por consiguiente, os ruego a que seáis cuidadosos en vuestras acciones y tratéis todo lo que os suceda o pase con precaución. No hagas movimientos repentinos ni actúes por impulso; no trates a Dios ni a las personas, los eventos y las cosas que Él ha planeado para ti, dependiendo de tu apasionamiento o tu naturalidad o de acuerdo con tus imaginaciones y nociones. Debes tener cuidado de no ofender a Dios y de no hacerlo enojar o enfurecer tanto que te entregue a Satanás. Después de eso, Él ya no se responsabilizaría de ti, y entonces todo habría terminado para ti; tu destino estaría verdaderamente sellado. Recordarás esto, ¿no? (Sí, lo haremos.)

A continuación, echemos un vistazo a las bendiciones que Job recibió de Dios.

4. Jehová otorga bendiciones sobre Job

(Job 42:7-9) Y sucedió que después que el Señor habló estas palabras a Job, el Señor dijo a Elifaz temanita: Se ha encendido mi ira contra ti y contra tus dos amigos, porque no habéis hablado de mí lo que es recto, como mi siervo Job. Ahora pues, tomad siete novillos y siete carneros, id a mi siervo Job y ofreced holocausto por vosotros, y mi siervo Job orará por vosotros. Porque ciertamente a él atenderé para no hacer con vosotros conforme a vuestra insensatez, porque no habéis hablado de mí lo que es recto, como mi siervo Job. Y Elifaz temanita y Bildad suhita y Zofar naamatita fueron e hicieron tal como el Señor les había dicho; y el Señor aceptó a Job.

(Job 42:10) Y el Señor restauró el bienestar de Job cuando éste oró por sus amigos; y el Señor aumentó al doble todo lo que Job había poseído.

(Job 42:12) El Señor bendijo los últimos días de Job más que los primeros; y tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas.

(Job 42:17) Y murió Job, anciano y lleno de días.

Esta sección se trata de las bendiciones que Jehová otorgó a Job. Mientras lo bendecía, Dios mencionó que Job era Su siervo. Dios todavía usó este tipo de apelativo, llamando a Job Su siervo, y no le dio un tratamiento más elevado. Sin embargo, este apelativo no es importante y no afectó lo importante que Dios sentía que era Job. Aquí hay un punto importante: Job oró por sus amigos y después, debido a las oraciones de Job, Dios no trató con ellos por su necedad. En otras palabras, Él se negó a castigarlos o infligir cualquier retribución sobre ellos en lo más mínimo. ¿Cuál fue la razón para esto? Fue porque las oraciones de Su siervo Job por ellos habían llegado a oídos de Dios y porque Él encontró aceptables las oraciones de Job, que Él los perdonó. ¿Qué hemos visto de esto? Cuando Dios bendice a las personas, Él les otorga muchos dones. “Muchos” no está limitado a posesiones materiales; además, Dios les da a estas personas autoridad, concediéndoles el derecho de perdonar a los demás y ofrecer sacrificios en su nombre. Dios aceptará los sacrificios ofrecidos por estas personas y Él las escuchará. Por el bien de Job, Dios olvidó y pasó por alto lo que esos amigos suyos habían dicho. ¿Por qué pasó por alto sus palabras? Fue porque lo que dijeron no fue tan recto como lo que Job dijo. Aquí está escrito, “no habéis hablado de mí lo que es recto, como mi siervo Job”. ¿Qué había dicho Job? Fue lo que planteamos antes, así como esa larga lista de declaraciones registradas en el Libro de Job. A lo largo de toda esta lista de declaraciones, Job nunca se quejó ante Dios una vez; solamente esperó el resultado y que Dios hiciera una evaluación justa de él. Él estaba esperando. Es esta espera la que es su actitud de obediencia y, debido a esta actitud, así como a las palabras que Job le había dicho, Dios lo encontró aceptable. Entonces, ¿dónde estaba Dios cuando Job estaba sufriendo las pruebas y se le estaba haciendo sufrir? Dios estaba justo a su lado. Aunque el sufrimiento de Job no fue aliviado en lo más mínimo porque Dios estuviera a su lado, Dios vio lo que Él quería ver y escuchó lo que Él quería escuchar. Por lo tanto, todo lo que Job dijo e hizo a cada paso del camino llegó a oídos de Dios. Dios escuchó y Él vio. Esto es un hecho. En esa época, durante ese periodo, el conocimiento de Job sobre Dios y la manera en la que pensaba acerca de Dios en su corazón no eran tan concretos como lo que las personas hoy en día poseen pero, dado los antecedentes de la época, aun así Dios afirmó lo que Job dijo. Eso fue a causa del comportamiento de Job y lo que él había expresado y revelado. Esto es absolutamente correcto. Cuando Job sufrió sus pruebas y después de que Dios vio el resultado de lo que Job había querido decir en su corazón y lo que él decidió hacer, Dios puso fin a las pruebas. Tan pronto como Él lo hizo, ¿se atrevió Satanás a ir y hacer algo más? (No.) Por supuesto que no. Por consiguiente, Job fue librado de este predicamento y a partir de ese instante sus pruebas ya no estaban y nunca volverían a suceder. Porque ya había aceptado sus pruebas y se había mantenido firme durante ellas, por lo tanto, Dios deseó otorgarle bendiciones.

¿Había Job pedido estas bendiciones? (No.) No, porque mientras Job estaba sufriendo las pruebas, nunca lo vimos decir nada por su propio bien, tal como, “Estoy sufriendo estos tormentos y Dios me está observando en secreto; debo decir, ‘Bendito sea Jehová Dios,’ para que después de sufrir de esta manera pueda obtener cien veces.” ¿Alguna vez tuvo una idea así? (No.) Él nunca pensó de esta manera tampoco. ¿Por qué no? En ese momento, estaba sufriendo tanto que ya ni siquiera tenía la voluntad de vivir; ¿cómo podía pensar en semejantes cosas? Para él, todas esas bendiciones diferentes, unas cuantas miles cabezas de ovejas, unos cuantos miles de camellos, etcétera, parecían irreales y ya no tenía ninguna necesidad de ellos. ¿Qué necesitaba? Lo que él más necesitaba saber y lo que él más quería saber y entender también, era lo que podía aliviar su dolor y sufrimiento y lo que Jehová Dios haría. Sin embargo, independientemente del comportamiento de Job y las pruebas suyas, Dios había visto un resultado; este resultado había satisfecho a Dios, humillado a Satanás y había provocado que Satanás ya no hiciera acusaciones sobre la justicia de Job. En este punto, ¿no se fue Satanás? (Sí.) Satanás se retiró y no dijo ni hizo nada más, entonces Dios, de una manera muy natural, otorgó bendiciones a Job. En ese momento, las bendiciones se limitaron a un poco de ganado, ovejas, camellos y propiedad pero, en el corazón de Dios, Él quería bendecir a Job con mucho más que estas cosas. En aquel entonces, ¿se registró algo acerca de qué tipo de promesas eternas Dios le quería dar a Job? (No.) Ningún resultado se revela o se toca brevemente aquí, ¿correcto? No importa qué importancia o posición tuviera Job dentro del corazón de Dios, al final, las bendiciones de Dios fueron muy mesuradas y Él no anunció el resultado de Job. ¿Qué implicó esto? En esa época, el plan de Dios aún no había llegado a la etapa de anunciar el resultado de las personas; el tiempo aún no había llegado. Por lo tanto, Dios nunca mencionó ningún resultado; Él simplemente otorgó algunas bendiciones materiales. Finalmente, Job murió, siendo viejo y lleno de días. ¿Qué significa “murió…lleno de días”? En una época en la que Dios no había anunciado cuál sería el final de las personas, Dios había designado cuánto tiempo viviría una persona como Job; una vez que alcanzó esta longevidad, Dios no lo hizo pasar por ningún sufrimiento, sino que le permitió morir naturalmente. Esta muerte, a la vista de Dios, fue natural y necesaria; fue algo normal y ni una clase de juicio ni de condenación. Esto fue porque mientras estuvo vivo, Job había adorado y temido a Dios. En cuanto a lo que pasaría después de que muriera, sin embargo, Dios no dijo nada en absoluto, ni sacó ninguna conclusión. Las declaraciones y los hechos de Dios se dijeron y se hicieron todos de acuerdo con la etapa de Su obra y el periodo en el cual Él estaba obrando; todos fueron muy mesurados. Entonces, en el corazón de Dios, ¿qué tipo de final tuvo Job? ¿Había Dios, en Su corazón, ofrecido a una conclusión? (Sí). Definitivamente lo hizo, pero esto no era para que las personas lo supieran, ni Dios quería ni planeaba decírselo a nadie. Por lo tanto, en la superficie, Job pareció morir lleno de días; esta fue la vida de Job.

¿Tuvo valor la vida de Job? (Sí). ¿En dónde radicaba su valor? ¿Por qué se dice que vivió una vida de valor? Desde una perspectiva humana, ¿cuál fue el valor de que hubiera vivido? (Él fue un testimonio.) Él dio un rotundo testimonio de Dios, en nombre de la humanidad, enfrente de Satanás y de las personas del mundo. Este fue su valor; esto es desde una perspectiva humana. A la vista de Dios, ¿cuál fue su valor? (Se le concedió la alabanza de Dios). Este es un aspecto de eso. (Él humilló a Satanás.) Este fue el valor de Job a los ojos de Dios. En tu opinión, ¿pone Dios muchas demandas en las personas? (No, no muchas.) Dios no pide mucho de las personas. Desde la perspectiva de Dios, el valor de la vida de Job radicaba en el hecho de que, mientras estuvo vivo, sucedió un diálogo entre Dios y Satanás que llevó a que Job tuviera que sufrir tentaciones. Él fue lastimado por Satanás esta vez, y se le hizo pasar un severo tormento físico, pero se puede decir que este sufrimiento y esta herida fueron permitidos por Dios. A través de esas pruebas, Job dio un rotundo testimonio de Dios enfrente de Satanás y de las personas del mundo.

Él glorificó a Dios en medio de la humanidad y se mantuvo firme en su testimonio de Dios, y estableció para Dios, dentro de Su obra de gestión entre los humanos, un precedente de poder ser testimonio de Dios mientras humillaba a Satanás. ¿Está bien decirlo de esta manera? (Sí). Habiendo puesto un precedente así, Job trajo consuelo al corazón de Dios; hizo que Dios, en medio de Su ansia, viera esperanza en Job, así como un resultado. ¿Fue esto importante o no? (Fue importante.) Esto fue algo de valor, ¿no? (Sí.) Esto ciertamente fue muy valioso, porque al menos había traído consuelo al corazón de Dios y, comenzando con Job, había dado un muy buen comienzo a Su plan de gestión, y porque había hecho que Dios cuidara y amara a la humanidad aún más profundamente que antes.

A continuación, echaremos un vistazo a la obra de la Era de la Ley.

F. Las normas de la Era de la Ley

1. Los diez mandamientos

2. Los principios para edificar altares

3. Normativas para el trato hacia los siervos

4. Normativas para el robo y la compensación

5. Observar el año sabático y las tres festividades

6. Normativas para el día de reposo

7. Normativas para las ofrendas

a. Holocaustos

b. Ofrendas de cereal

c. Ofrendas de paz

d. Ofrendas por el pecado

e. Ofrendas por la culpa

f. Normativas para las ofrendas de los sacerdotes (que se le ordena cumplir a Aarón y sus hijos)

1) Holocausto de los sacerdotes

2) Ofrendas de cereal de los sacerdotes

3) Ofrendas por el pecado de los sacerdotes

4) Ofrendas por la culpa de los sacerdotes

5) Ofrendas de paz de los sacerdotes

8. Normativas de cómo deben comer los sacerdotes para comer las ofrendas

9. Animales puros e inmundos (los que se pueden comer y los que no)

10. Normativas para la purificación de las mujeres tras dar a luz

11. Estándares para el examen de la lepra

12. Normativas para los que han sido curados de la lepra

13. Normativas para purificar casas infectadas

14. Normativas para los que sufren emisiones anormales

15. El día de la expiación que debe observarse una vez al año

16. Reglas para sacrificar el ganado y las ovejas

17. La prohibición de seguir las prácticas detestables de los gentiles (no cometer incesto, etc.)

18. Normativas que las personas deben seguir (“Serás santo, porque yo el Señor soy santo”)

19. La ejecución de los que sacrifican sus hijos a Moloc

20. Normativas para el castigo del crimen del adulterio

21. Reglas que los sacerdotes deberían observar (reglas para el comportamiento cotidiano, para la utilización de cosas santas, para realizar ofrendas, etc.)

22. Festividades que deberían observarse (el día de reposo, la Pascua, Pentecostés, el día de la expiación, etc.)

23. Otras normativas (encender las lámparas, el año de Jubileo, la redención de la tierra, hacer votos, la ofrenda del diezmo, etc.)

Cuando se trata de la obra de la Era de la Ley, habéis leído todos estos reglamentos o principios, ¿verdad? ¿No abarcan un amplio conjunto de categorías? (Sí). Algunos de vosotros podéis haberlos examinado detenidamente y algunos es posible que no; aquellos de vosotros que no lo hayáis hecho, debierais hacerlo después. La primera parte se trata de hacer ofrendas y cómo construir altares, ¿verdad? Lo que sigue se trata de observar las tres fiestas y después se trata de dar ofrendas; dice cuántas clases de ofrendas hay: holocaustos, ofrendas de grano, ofrendas de paz, ofrendas por el pecado, holocaustos por los sacerdotes, ofrendas de grano por los sacerdotes y otras varias ofrendas; y también hay reglamentos para la comida de las ofrendas por los sacerdotes. Debajo de estas hay reglamentos que las personas debían cumplir en su vida cotidiana. Como puedes ver, incluyen reglamentos para aquellas que han sido sanadas de la lepra; Dios incluso habló sobre tales cosas como la enfermedad y también fijó reglas con respecto a cómo matar ganado y ovejas. En aquel entonces, incluso había reglamentos sobre la matanza de ganado y ovejas; fueron creadas por Dios, así que, como Dios quería que los mataras, era como los tenías que matar. Tenías que escuchar lo que Dios decía y Él definitivamente tenía Sus razones. Aunque era un reglamento, definitivamente no podías equivocarte al prestar atención a la palabra de Dios. También hubo fiestas y reglas que se debían observar. Echa un vistazo a la última de la lista: otros reglamentos, que incluían encender las lámparas, el Año del Jubileo, la redención de la tierra, hacer votos, la ofrenda de los diezmos, etc. ¿Tocaban brevemente estos reglamentos una amplia gama de temas? (Sí.) Los primeros involucraban cuestiones relacionadas con la entrega de ofrendas y después también había unos sobre robos y compensaciones, reglamentos para guardar el día de reposo y demás; tocaban brevemente todo tipo de detalles de la vida cotidiana. Esto significa que cuando la obra del plan de gestión de Dios estaba lista para comenzar, Él preparó muchos reglamentos para que los humanos los siguieran. Su propósito era permitir que las personas vivieran una vida humana normal en la tierra. Esta vida humana normal era inseparable de Dios. Dios primero guio a las personas a Su altar, y luego las guio a establecer Su templo y altares. Después de eso, enseñó a los humanos cómo hacer ofrendas y luego fijó reglas sobre cómo debían vivir, a qué debían prestar atención en sus vidas, a qué debían atenerse, qué debían hacer y qué no debían hacer. Él fue bastante meticuloso, ¿no? Dios fue especialmente considerado. Él usó estas reglas, reglamentos y principios para estandarizar el comportamiento de las personas. De lo contrario, los humanos no habrían sabido lo que debían o no debían hacer; habrían sido como una pila de arena suelta, completamente desorganizados e indisciplinados. Dios comenzó usando estos reglamentos y principios sencillos para fijar algunos límites para los humanos a fin de que pudieran llevar una vida y actividades normales en la adoración de Dios, o una vida humana normal; estos fueron algunos detalles empleados cuando Dios estaba comenzando Su gestión y cubrieron una amplia gama de temas. Estos se registraron en Levítico, que viene después de Éxodo. Se os da la bienvenida a echarles un vistazo; sólo son un registro, un relato escrito, de la obra que Dios hizo en la Era de la Ley.

Aquí podemos ver que Dios trata Su obra, Su gestión y a la humanidad con seriedad, diligencia y prudencia. Él hace la obra que Él debe hacer entre los humanos de acuerdo a Sus pasos, sin la más mínima discrepancia, diciendo las palabras que Él debe hablar sin error y sin dejar nada afuera para que no puedan ignorar Sus intenciones. No importa cómo sean los humanos en la siguiente era, hablando en términos generales, al principio, durante la Era de la Ley, Dios hizo una obra simple como esta. Desde Su punto de vista, las personas de la época tenían un concepto bastante vago de Dios, el mundo y la humanidad; no estaba muy claro. Incluso si tenían algunos pensamientos, maneras de hacer las cosas o planes en su conciencia, todos eran confusos. Los humanos eran inseparables de las enseñanzas y provisiones de Dios para ellos. Los primeros humanos no sabían nada en absoluto, así que Dios no tuvo opción sino hacerlo de esta manera: Comenzando con los principios más superficiales y básicos de la supervivencia humana, estos reglamentos eran indispensables para la existencia. Con estos Él comenzó a enseñar a las personas y poco a poco grabar estas cosas en sus corazones. A través de ellas, a través de estos reglamentos, Él haría que las personas obtuvieran un conocimiento gradual de Dios, así como un entendimiento y una comprensión paso a paso de Él; sólo después de eso podría Él hacer la obra subsiguiente poco a poco. Este fue un fundamento esencial. Aunque antes de Su obra de la Era de la Ley, Dios había hablado con Adán y Eva y sus descendientes sobre lo que podían o no podían hacer, esas instrucciones eran todas muy simples y no se formularon en un texto de tal forma sistemática y específica como reglamentos que fueran proclamados uno por uno a las personas. Esto se debe a que, en aquel entonces, el plan de Dios todavía no había avanzado a ese grado; Él sólo había obrado en los humanos hasta esta etapa antes de que pudiera comenzar a decir estos reglamentos de la Era de la Ley y propagarlos. Este era un resultado necesario así como un proceso necesario. ¿Entiendes esto? (Entendemos.) Es posible que veas la obra hecha en la Era de la Ley como si fuera muy simple. Las personas que la consideran en el contexto actual podrían decir: “Estos fueron simplemente reglamentos; sólo fueron algunos principios. Fueron demasiado simples; esas líneas son todas como mandamientos y reglas”. Sin embargo, de en medio de estas reglas y reglamentos sencillos, podemos ver los pasos de la obra de gestión de Dios y Su sabiduría revelada en Su plan de gestión y esto no se debe ignorar. Dios sabe con qué pasos y métodos comenzar, así como con qué métodos continuar y terminar con el fin de obtener un grupo de personas que puedan dar testimonio de Él y que puedan ser de un mismo sentir que Él. Él sabe lo que les falta a los humanos, qué cosas tienen dentro de ellos y qué cosas no, de qué deberían estar poseídos o qué no deberían hacer y qué deberían hacer. Dios tiene una idea muy clara acerca de todas estas cosas. Los humanos son como títeres; cualquier cosa que Dios haga, lo siguen, confundidos y sin ningún entendimiento de la voluntad de Dios. Todo lo que hacen es seguir así. Sin embargo, no hay ninguna confusión en el corazón de Dios acerca de lo que Él debe hacer. Él no actúa por impulso cada vez que se encuentra con este o aquel asunto, sino que más bien tiene un plan muy claro y distinto en mente. Él hace la obra que Él quiere hacer de acuerdo con Sus pasos y Su plan. A pesar de que Él no reveló de antemano a los humanos qué obra se haría después, ni dio a nadie predicciones ni información de antemano, aun así Él obró de acuerdo a Su plan. Esto es exactamente cierto. No importa qué etapa de la obra Él haga de acuerdo a Su plan de gestión, Su carácter y sustancia ambas lo representan a Él mismo. Esto es absolutamente cierto. No importa qué época sea y no importa en qué etapa de Su obra se encuentre, Su carácter, lo que Él tiene y es, qué tipo de personas Él ama y qué tipo de personas Él odia, nunca cambiarán. Aunque pudiéramos pensar que estos principios y normas dispuestos por Dios durante la obra hecha en la Era de la Ley son muy simples y superficiales en el contexto actual, y muy fáciles de lograr, aun así contienen la sabiduría de Dios. Independientemente de cuánto conocimiento la humanidad capte y no importa cuántas doctrinas y misterios puedan desentrañar, a la vista de Dios, no pueden dejar Su guía y no pueden prescindir de la obra personal de Dios. Tampoco pueden prescindir del liderazgo personal de Dios sobre ellos. ¿No es así? (Sí). Esta es la relación entre Dios y la humanidad; son inseparables. Ya sea que Dios te dé un mandamiento, un reglamento o sólo una regla, o te provea la verdad para ayudarte a entender Su voluntad, haga lo que haga, los humanos lo deben tener; estos son eso que Dios quiere agregar a las personas por medio de Sus métodos y maneras. Todas las declaraciones expresadas por Dios y la obra hecha por Dios son la revelación de un aspecto de Su sustancia. Son la revelación de un aspecto de Su disposición y Su sabiduría. Esto no se puede ignorar. Algunas personas aun así podrían decir que la obra que Dios hizo en esa época fue tan simple, y que en el contexto actual, es bastante básica. Las personas que están un poco educadas en estos días, después de leer y entender este texto, se podrían preguntar cómo pudo Dios haber hecho semejantes cosas en el pasado. ¿No fueron estas acciones un poco incomprensibles? ¿Se puede decir esto? (No.) Los tipos de demandas que Dios puso en la humanidad se basaron en los humanos, no se basaron en Dios. Los humanos no tenían nada; necesitaban cosas fundamentales, así que Dios no tuvo opción sino darles cosas fundamentales. A estas alturas, la corrupción ha fluido en lo profundo de la humanidad y necesita que Dios los provea con incluso más verdades; por consiguiente, Dios debe usar estas verdades para proveerlos. Necesitan ser juzgados, por lo que Dios les provee juicio. Estas cosas son necesarias. Has visto esto, ¿verdad? (Sí). Dios tiene un propósito en todo lo que hace, no tiene miedo de ser criticado, ni está asustado por ningún pensamiento que las personas pudieran tener de él. Él simplemente hace Su obra de acuerdo a Su plan de gestión, sin restricciones de ninguna persona, evento u objeto.

Está bien, eso es todo por hoy. ¡Adiós! (¡Adiós!)

Notas al pie:

a. El texto original dice "su corazón."

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