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Pregunta 27: La Biblia es el canon del cristianismo y la fe de los creyentes en el Señor se ha basado en la Biblia por dos milenios. Además, la mayoría de las personas en el mundo religioso cree que la Biblia representa al Señor, que creer en el Señor es lo mismo que creer en la Biblia y viceversa, y que si uno se aleja de la Biblia entonces no puede ser llamado un creyente. Me gustaría saber si creer en el Señor de esta forma se ajusta a Su voluntad.

Respuesta:

Muchos creen que la Biblia representa al Señor, representa a Dios y que creer en el Señor significa creer en la Biblia, creer en la Biblia es lo mismo que creer en el Señor. La gente concede el mismo estatus a la Biblia que a Dios. Incluso hay quien acepta la Biblia sin aceptar a Dios. Piensan en la Biblia como lo sublime, e incluso se empeñan en reemplazar a Dios con la Biblia. Incluso hay líderes religiosos que aceptan la Biblia sin aceptar a Cristo, y afirman que los que anuncian el segundo advenimiento del Señor son herejes. ¿Exactamente cuál es el problema? Es obvio que el mundo religioso se ha hundido hasta el punto de reconocer únicamente la Biblia y no creen en el regreso del Señor - no tienen salvación. Se deduce entonces, que el mundo religioso se ha convertido en el anticristo, rechaza a Dios y ve a Dios como enemigo. No se puede negar que muchos líderes religiosos son fariseos hipócritas. Sobre todo los que afirman “los que anuncian el segundo advenimiento del Señor son herejes”, son todos anticristos y ateos. Parece que mucha gente no sabe lo que significa exactamente la fe en el Señor. Creen en este Dios difuso, en una fe ortodoxa e incluso creen en la Biblia en lugar de Dios. Incluso niegan y condenan al Cristo encarnado de los últimos días. Ignoran y descuidan todas las verdades que Cristo expresó. ¿Cuál es el problema? ¡Es una pregunta muy profunda! En la época en la que Jesús hizo su obra, ¿no actuaban del mismo modo los judíos? Antes de que Cristo apareciera para llevar a cabo su obra, todos los hombres basaban en la Biblia su fe en Dios. Nadie podía decir qué fe era real y cuál era falsa, y por supuesto nadie podía asegurar quién obedecía realmente a Dios y quién le rechazaba. ¿Por qué cuando Jesús Nuestro Señor se encarnó y realizó su obra, puso al descubierto qué clase de hombre era cada uno? Es donde reside el poder y la sabiduría de Dios. Cuando Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días, aparece y lleva a cabo su obra, las vírgenes prudentes escuchan su voz y ven las huellas de Dios; entonces, por supuesto, son llevadas ante el trono de Dios. Y las vírgenes insensatas, que insisten en la Biblia y no reconocen que Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días es en realidad Dios, son expuestas y expulsadas. Por ahora se aferran a su supuesta fe, pero cuando lleguen los desastres, acabarán llorando y rechinando los dientes. Por esto vemos que los que se adhieren solo a la Biblia y no aceptan la verdad, aquellos que creen únicamente en Dios en los cielos pero rechazan a Cristo encarnado son ateos y Dios los eliminará sin duda. ¡Eso es verdad! Veamos lo que Dios Todopoderoso dice sobre esto.

Dios Todopoderoso dice: “Desde el momento en que la Biblia estuvo, la creencia de las personas en el Señor ha sido la creencia en la Biblia. En lugar de decir a las personas que crean en el Señor, es mejor decir que lo hagan en la Biblia; en lugar de decir que han comenzado a leer la Biblia, es mejor decir que han empezado a creer en ella; y en lugar de decir que han vuelto a la presencia del Señor, es mejor decir que han regresado ante la Biblia. De esta forma, las personas adoran la Biblia como si fuera Dios, como si fuera su vida, y perderla sería lo mismo que perder su vida. Las personas consideran la Biblia como algo tan elevado como Dios, y están incluso aquellos que la ven como algo más alto que Dios. Si las personas no tienen la obra del Espíritu Santo, si no pueden sentir a Dios, pueden seguir viviendo; pero tan pronto como pierden la Biblia, sus capítulos o sus dichos célebres, es como si hubieran perdido su vida” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Creen en Mi existencia sólo dentro del alcance de la Biblia. Para ellos, Yo soy lo mismo que la Biblia; sin la Biblia Yo no existo y sin Mí no existe la Biblia. No prestan atención a Mi existencia o acciones, sino que dedican una atención extrema y especial a todas y a cada una de las palabras de las Escrituras, y muchos de ellos incluso creen que Yo no debería hacer nada que quisiera a menos que las Escrituras lo predijeran. Le atribuyen demasiada importancia a las Escrituras. Se puede decir que ven las palabras y expresiones como demasiado importantes, hasta el punto de que usan versículos de la Biblia para medir cada palabra que digo y para condenarme. Lo que buscan no es el camino de la compatibilidad conmigo, o el camino de la compatibilidad con la verdad, sino el camino de la compatibilidad con las palabras de la Biblia, y creen que cualquier cosa que no se ciña a la Biblia, sin excepción, no es Mi obra. ¿No son esas personas los descendientes sumisos de los fariseos? Los fariseos judíos usaron la ley de Moisés para condenar a Jesús. No buscaron la compatibilidad con el Jesús de ese tiempo, sino que diligentemente siguieron la ley al pie de la letra, hasta el grado de que finalmente clavaron en la cruz al Jesús inocente, habiéndolo acusado de no seguir la ley del Antiguo Testamento y de no ser el Mesías. ¿Cuál era su esencia? ¿No era que no buscaban el camino de la compatibilidad con la verdad? Se obsesionaron con todas y cada una de las palabras de las Escrituras mientras que no prestaron atención a Mi voluntad ni a los pasos ni métodos de Mi obra. No eran personas que buscaran la verdad, sino que seguían rígidamente las palabras de las Escrituras; no eran personas que creyeran en Dios, sino personas que creían en la Biblia. En esencia, eran los guardianes de la Biblia. Con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, de sostener la dignidad de la Biblia y de proteger la reputación de la Biblia, llegaron tan lejos que clavaron en la cruz al misericordioso Jesús. Lo hicieron solamente en aras de defender la Biblia y por el bien de mantener el estatus de todas y cada una de las palabras de la Biblia en los corazones de las personas. Así que prefirieron abandonar su futuro y la ofrenda por el pecado para condenar a muerte a Jesús, que no se conformaba a la doctrina de las Escrituras. ¿No fueron lacayos de todas y cada una de las palabras de las Escrituras?

¿Y qué pasa hoy con las personas? Cristo ha llegado para liberar la verdad, pero preferirían expulsarlo de entre los hombres con el fin de poder entrar al cielo y recibir la gracia. Preferirían negar por completo la venida de la verdad con el fin de salvaguardar los intereses de la Biblia, y preferirían clavar otra vez en la cruz al Cristo encarnado de nuevo con el fin de asegurar la existencia eterna de la Biblia. ¿Cómo puede el hombre recibir Mi salvación cuando su corazón es tan malvado y su naturaleza tan opuesta a Mí?” (‘Deberías buscar el camino de la compatibilidad con Cristo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

¿Qué significa creer en Dios? ¿Qué significa creer en la Biblia? ¿Cuál es la relación entre la Biblia y el Señor? ¿Qué fue primero, la Biblia o el Señor? ¿Quién lleva a cabo la obra de salvación? Entonces, puede la Biblia sustituir al Señor para hacer su obra? ¿Puede la Biblia representar al Señor? Si la gente tiene una fe ciega en la Biblia y la adora, ¿significa que creen y adoran a Dios? ¿Aferrarse a la Biblia es equivalente a practicar y experimentar la obra de Dios? ¿Aferrarse a la Biblia significa necesariamente seguir el camino del Señor? Así que si la gente antepone la Biblia a todo lo demás, ¿significa que adoran al Señor como lo más grande, que le reverencian y obedecen? Nadie ve la verdad de estos temas. Durante miles de años, la gente ha adorado ciegamente a la Biblia y han concedido a la Biblia el mismo estatus que al Señor. Algunos incluso han usado la Biblia como sustituto del Señor y de su obra, pero nadie conoce de verdad al Señor y le obedece. Los fariseos se aferraron a la Biblia, y sin embargo clavaron a Jesús Nuestro Señor en la cruz. ¿Cuál era el problema? ¿Entender la Biblia significa conocer a Dios? ¿Aferrarse a la Biblia significa seguir el camino del Señor? Los fariseos eran expertos en interpretar la Biblia, pero no conocían a Dios. Por el contrario, clavaron en la cruz a Jesús Nuestro Señor que expresó la verdad e hizo la obra de redención. ¿De verdad la gente lo ha olvidado? ¿Qué significa conocer verdaderamente a Dios? ¿Poder interpretar la Biblia y comprender la sabiduría de la Biblia capacita para conocer a Dios? En ese caso, ¿por qué los fariseos condenaron y se opusieron a Jesús Nuestro Señor a pesar de que interpretaban la Biblia? La clave para que uno sea capaz de conocer de verdad y obedecer a Dios es si conoce y obedece a Cristo encarnado o no. La mayoría de la gente no se da cuenta de que Dios encarnado revela todo sobre la humanidad Jesús Nuestro Señor maldijo a los fariseos, lo que demuestra que Dios trata a todo el mundo con justicia. Está claro que el hombre que no obedece y adora al Señor y solo cree ciegamente y adora a la Biblia, no recibirá la aprobación de Dios. ¿No llamaríais fariseo hipócrita a un hombre cuya fe consiste únicamente en cumplir la Biblia y no tiene lugar en el corazón para el Señor, si no puede adorar al Señor como lo más grande ni practicar su palabra, si es incapaz de aceptar y obedecer la obra y guía de Dios?. ¿No es ese hombre un anticristo, que ha convertido a Cristo un enemigo? Por lo tanto, si el hombre se aferra solo a la Biblia, no quiere decir en absoluto que haya obtenido la verdad y la vida. Es erróneo adorar y seguir a la Biblia a ciegas, y haciéndolo no se obtiene la aprobación del Señor. Dios se ha encarnado y ha expresado la verdad para purificar y salvar al hombre, y para rescatarle de la influencia de Satanás para que obedezca a Dios, le adore y al final sea ganado por Dios. Este es el objetivo y significado de Dios encarnado al hacer su obra. La clave de la fe del hombre es buscar la verdad, y practicar y experimentar la palabra del Señor. Solamente así recibiremos la obra del Espíritu Santo y conoceremos al Señor. Entonces, podremos temer al Señor y engrandecerle en nuestro corazón. Además, nuestra fe y obediencia en él serán verdaderas. Este es el significado auténtico de la fe en el Señor. Solo practicando la fe de esta manera recibiremos la aprobación del Señor. Todo el mundo puede entonces entender que creer en la Biblia no equivale a creer en Dios. Jesús Nuestro Señor se expresó muy claramente sobre este asunto. Por favor abrid el Evangelio de Juan, capítulo 5 versículos 39-40 : “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. En las palabras de Jesús Nuestro Señor se ve claro que la Biblia es solo un testimonio de Dios, es únicamente un registro de la obra de Dios en el pasado. La Biblia no representa a Dios, porque la Biblia solo incluye un relato resumido de la palabra y obra de Dios. ¿Cómo puede este relato limitado de la palabra y obra de Dios representarle? Dios es el Creador que lo llena todo, es el Dueño de todas las cosas. La vida de Dios no tiene límite y es inagotable. El hombre no puede comprender la abundancia y la grandeza de Dios. Y el relato resumido de la palabra y obra de Dios que se encuentra en la Biblia no es más que una gota en el vasto mar de la vida de Dios. ¿Cómo puede la Biblia representar a Dios? ¿Cómo puede la Biblia equipararse a Dios? Dios puede obrar para salvar al hombre, ¿puede la Biblia obrar para salvar al hombre? Dios puede expresar la verdad, ¿puede la Biblia hacerlo? Dios puede iluminar, ilustrar y guiar al hombre en todo momento, ¿puede hacerlo la Biblia? ¡Por supuesto que no! Así que la Biblia no puede representar a Dios. El hombre la coloca a la par con Dios y piensa que la Biblia puede representar a Dios. ¿No es una denigración y blasfemia de Dios? Si el hombre usa la Biblia en lugar de la obra de Dios, le rechaza y traiciona. Dios es Dios, la Biblia es la Biblia. La Biblia no puede representar a Dios, ni puede sustituir la obra de Dios. La Biblia es solo un registro de la obra de Dios. La palabra de Dios incluida en la Biblia es la verdad. Es una demostración del carácter de Dios, y puede mostrar su voluntad. Pero cada etapa de la obra de Dios solo representa los requisitos y voluntad de Dios para la humanidad durante esa era. No representan la palabra y obra de Dios en otras eras. ¿Lo tenéis todos claro ahora?

Podemos leer un pasaje de Dios Todopoderoso sobre la historia interna de la Biblia. “Nadie conoce la realidad de la Biblia: que no es nada más que un registro histórico de la obra de Dios, y un testimonio de las dos etapas anteriores de la misma, y no te ofrece un entendimiento de los objetivos de la obra de Dios. Todo aquel que ha leído la Biblia sabe que documenta las dos etapas de la obra de Dios durante la Era de la Ley y la de la Gracia. El Antiguo Testamento registra la historia de Israel y la obra de Jehová desde la época de la creación hasta el final de la Era de la Ley. El Nuevo Testamento registra la obra de Jesús sobre la tierra, que se encuentra en los Cuatro Evangelios, así como la obra de Pablo; ¿no son registros históricos?” (‘Relativo a la Biblia (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Antes, el pueblo de Israel sólo leía el Antiguo Testamento. Es decir, al principio de la Era de la Gracia, las personas leían el Antiguo Testamento. El Nuevo sólo apareció durante la Era de la Gracia. No existía cuando Jesús obraba; las personas registraron Su obra después de que resucitara y ascendiera. Sólo entonces se materializaron los cuatro Evangelios […] Puede decirse que lo que registraron fue acorde con su nivel de educación y calibre humano, que fueron las experiencias de los hombres, que cada uno tuvo sus propios medios de recopilar y conocer, y que cada registro era diferente. Por tanto, ¡si adoras la Biblia como si fuera Dios eres extremadamente ignorante y estúpido! ¿Por qué no buscas la obra del Dios de hoy? Sólo ella puede salvar al hombre. La Biblia no puede salvar al hombre; el hombre podría leerla por miles de años y aun así no experimentar ni el más mínimo cambio, y si la adoras, nunca obtendrás la obra del Espíritu Santo” (‘Relativo a la Biblia (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las personas abordan la Biblia con obsesión y fe, y nadie puede aclarar del todo la historia interna o la esencia de la misma. Así pues, el resultado es que las personas siguen teniendo hoy una sensación indescriptible de magia cuando se trata de la Biblia; aún más, están obsesionadas con ella y tienen fe en ella. Hoy en día, todos quieren encontrar las profecías de la obra de los últimos días en la Biblia, quieren descubrir qué obra hace Dios durante los últimos días y qué señales hay para los últimos días. De esta forma, su adoración de la Biblia se vuelve más ferviente, y mientras más se acercan los últimos días, más credibilidad dan a sus profecías, particularmente a las relacionadas con este tema. Con esa creencia ciega en la Biblia, con esa confianza en ella, no tienen deseo de buscar la obra del Espíritu Santo. En las ideas de las personas, piensan que sólo ella puede traer la obra del Espíritu Santo; sólo en ella pueden encontrar las huellas de Dios; sólo en ella están escondidos los misterios de Su obra; sólo la Biblia —ningún otro libro o persona— puede clarificar todo lo de Dios y la totalidad de Su obra; la Biblia puede traer la obra del cielo a la tierra; y puede tanto comenzar como concluir las eras. Con estos conceptos, las personas no tienen inclinación a buscar la obra del Espíritu Santo. Así pues, independientemente de cuánta ayuda prestara la Biblia a las personas en el pasado, ha pasado a ser un obstáculo para la obra más reciente de Dios. Sin ella, las personas podrían buscar las huellas de Dios en cualquier otro lugar; pero hoy, la Biblia ha contenido Sus huellas, y extender Su obra reciente ha pasado a ser doblemente difícil, y una ardua lucha. Todo esto se debe a los capítulos y los dichos famosos de la Biblia, así como sus diversas profecías. La Biblia se ha vuelto un ídolo en las mentes de las personas, un enigma en sus cerebros, y son simplemente incapaces de creer que Dios puede obrar excluyéndola, de creer que las personas pueden encontrar a Dios fuera de la Biblia, y mucho menos son capaces de creer que Dios podría apartarse de ella durante la obra final y comenzar de nuevo. Esto es impensable para las personas; no pueden creerlo ni imaginarlo. La Biblia se ha convertido en un gran obstáculo para que los hombres acepten la nueva obra de Dios, y en una dificultad para la expansión de Dios de esta nueva obra” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Después de todo, ¿quién es más grande: Dios o la Biblia? ¿Por qué debe ser la obra de Dios acorde con la Biblia? ¿Podría ser que Dios mismo no tuviera derecho de sobrepasar la Biblia? ¿No puede salirse Dios de la Biblia y hacer otra obra? ¿Por qué no guardaban el día de reposo Jesús y Sus discípulos? Si debía guardar el día de reposo y practicar según los mandamientos del Antiguo Testamento, ¿por qué no lo hizo Jesús después de venir, sino que en su lugar lavó pies, cubrió cabezas, partió pan y bebió vino? ¿No está todo esto ausente de los mandamientos del Antiguo Testamento? Si Jesús honraba el Antiguo Testamento, ¿por qué desafió estas doctrinas? Deberías saber qué vino primero, ¡Dios o la Biblia! Si era el Señor del día de reposo, ¿no podría ser también el de la Biblia?” (‘Relativo a la Biblia (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Es de la máxima importancia buscar y explorar la verdad sobre si la Biblia puede representar a Dios y qué relación existe entre la Biblia y Dios. Primero debemos entender : ¿Qué clase de Dios es Dios? Dios es el Creador de todas las cosas, el Gobernador de todas las cosas, Dios es el que es, infinitamente omnipotente y sabio. Solo Dios puede salvar y guiar a la humanidad. Solo Dios puede decidir el destino de la humanidad. Esto es un hecho conocido. ¿Cómo se hizo la Biblia? Después de que Dios acabó su obra, usó a hombres para que escribieran sus testimonios y experiencias, y estos testimonios y experiencias fueron recogidos más tarde para hacer la Biblia. Y por eso podemos afirmar con seguridad que la Biblia es un mero registro de la obra de Dios en el pasado, no es más que un testimonio de la obra de Dios. La Biblia no puede representar a Dios, ni puede sustituir a la obra de salvación de Dios. Si la fe del hombre se basa únicamente en leer la Biblia sin experimentar la obra de Dios, nunca recibirá la obra del Espíritu Santo ni podrá ser salvado. ¿Por qué lo digo? Porque la obra de salvación de Dios es un acontecimiento en desarrollo. Por lo que el hombre no debería obsesionarse con ninguna de las etapas de la obra de Dios. Debería seguir los pasos de la obra de Dios hasta que complete su obra de salvación. Solo así el hombre puede recibir la salvación total y llegar a su maravilloso destino. El plan de salvación de Dios incluye tres etapas de obra: la obra de la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. La Era de la Ley fue cuando Dios utilizó las leyes para guiar la vida de los hombres. Dios hizo su obra de redención de la humanidad durante la Era de la Gracia. Jesús Nuestro Señor fue clavado en la cruz para redimir a la humanidad del dominio de Satanás, perdonarles sus pecados y prepararles para que pudieran presentarse ante Dios, orarle y conversar con él. La obra de juicio en la Era del Reino, es la profunda obra de purificación, salvación y perfeccionamiento de toda la humanidad. Si la humanidad solo experimenta la obra de la Era de la Ley y la Era de la Gracia pero rechaza el juicio final de Dios no será totalmente salvado ni ganado por Dios. Podemos ver que en la Era de la Gracia, Jesús Nuestro Señor llevó a cabo su obra de redención de la humanidad. En esa era, creer en el Señor solo significaba que al hombre se le perdonaban sus pecados, que estaba cualificado para orar a Dios y disfrutaba de toda su clemencia, pero el hombre no consiguió la pureza durante esta era. ¿Por qué? Al tener una naturaleza pecadora, las personas a menudo cometen pecados, se rebelan y se oponen a Dios, Jesús Nuestro Señor prometió que vendría de nuevo, y expresaría las verdades que salvarían a los hombres en los últimos días para purificar a los que escucharan la voz de Dios y llevarles ante su trono. Tal y como predijo Jesús Nuestro Señor : “Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar. Pero cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir” (Juan 16:12-13). La palabra y obra de Dios Todopoderoso son una realización completa del versículo de Juan : “Cuando El, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad”. Así que Dios Todopoderoso es el regreso de Jesús Nuestro Señor. Dios Todopoderoso se encuentra en la actualidad haciendo el juicio en los últimos días, purificando y perfeccionando a los que han acudido ante su trono, o sea, perfeccionando a las vírgenes sensatas que se han dirigido hacia él tras escuchar su voz para convertirse en vencedores y ser llevados al reino de Dios. El hecho de que Dios realice la obra de salvación en tres etapas nos permite ver que ha obrado siempre para guiar y salvar a la humanidad. Cada etapa de su obra es más elevada y profunda que la anterior. Y la Biblia no es más que una lectura obligatoria para sus seguidores. La Biblia no puede realizar la obra de Dios de guiar y salvar a la humanidad.

La Biblia es solo un relato de la obra de Dios. Cuando Dios completó una obra, el hombre reunió su palabra y obra y las recopiló para hacer la Biblia. Aunque la Biblia es indispensable para nuestra fe, solo podemos entender realmente la Biblia y la verdad experimentando la obra del Espíritu Santo. Eso es una realidad. Así que la fe en el Señor necesita que sigamos de cerca los pasos del Cordero, aceptemos y obedezcamos el juicio de Dios de los últimos días. Solo así podemos recibir la obra del Espíritu Santo y la salvación de Dios. Si solo leemos la Biblia pero no aceptamos la palabra y obra de Dios en los últimos días, no podemos ser purificados ni salvados. De hecho, incluso si todas las palabras de Dios se registraron en la Biblia, sin la obra del Espíritu Santo seríamos incapaces de comprender y conocer la palabra de Dios. Para entender la verdad, debemos experimentar y practicar la palabra de Dios, debemos recibir la instrucción e iluminación del Espíritu Santo. Solo así podemos entender la palabra de Dios, comprender la verdad, adentrarnos en su realidad. Como creyente, ¿cuál es la clave para la salvación? La obra del Espíritu Santo. La obra del Espíritu Santo. La clave es la obra del Espíritu Santo, la perfección del Espíritu Santo. Pero, ¿quién es el Espíritu Santo? ¿No es el Espíritu Santo Dios mismo? La Biblia es solo un registro de la obra de Dios en el pasado. ¿Cómo puede entonces sustituir al mismo Dios? Como he dicho, solo Dios puede salvar al hombre, la Biblia es incapaz de salvarle. Si la fe del hombre consiste solo en aferrarse a la Biblia, sin aceptar la palabra y obra de Dios en los últimos días, si no sigue los pasos de la obra de Dios, será abandonado y eliminado. En la Era de la Ley, fueron eliminados muchos que no aceptaron la obra de Jesús Nuestro Señor. Los que creen en Jesús Nuestro Señor pero no aceptan la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días también serán abandonados y eliminados. Puede decirse que están ciegos y no conocen a Dios. Y sufrirán, llorando y rechinando los dientes, la peor parte de los desastres que se avecinan.

El juicio final que hace Dios Todopoderoso expresando la verdad en los últimos días es la obra principal de su plan de actuación para salvar a la humanidad. Es también la última etapa de la obra de Dios para purificar, salvar y perfeccionar profundamente a la humanidad. Así que si los creyentes se quedan solo en las dos etapas de la obra descritas en la Biblia pero no aceptan la obra de purificación y salvación que hizo Cristo en los últimos días, nunca serán salvados ni entrarán en el reino de Dios. A estas personas no les servirán para nada todos los años de fe en el señor, porque los que rechazan la salvación sin límites de Dios Todopoderoso y se oponen a Dios, son todos fariseos hipócritas. No hay ninguna duda. Aunque los fariseos rechazaron al Señor Jesús basándose en la Biblia, y, en los últimos días, los ancianos y pastores que rechazan la obra de Dios Todopoderoso basándose también en la Biblia, sus argumentos no se sustentan. Porque no los fundamentan en la palabra de Dios sino en la doctrina de la Biblia. Aunque se tengan muchas razones, el que no acepte la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días se opone y traiciona a Dios. Ante los ojos de Dios son todos hacedores de maldad, y nunca los aceptará. Los anticristos y ateos expuestos por la obra de Dios en los últimos días sufrirán, llorando y rechinando los dientes, el castigo de los desastres que se avecinan . Dios los ha expulsado y eliminado para siempre, y no gozarán de la oportunidad de ver a Dios ni de recibir su aprobación. Hemos entendido ahora una realidad : Es imposible que la Biblia represente a Dios, y por supuesto no puede sustituir su obra. Dios es Dios, la Biblia es la Biblia. Ya que creemos en Dios, debemos experimentar su obra, seguir el ritmo de su obra, debemos comer y beber la palabra que Dios expresa en los últimos días, aceptar y seguir todas las verdades que expresa. Este es el significado verdadero de la fe en Dios. Cada vez que Dios se encarna para obrar, tiene que expulsar y eliminar a los que solo se aferran a la Biblia pero no le conocen ni obedecen.0 Así que podemos decir sin dudar que las siguientes afirmaciones son falacias, “La fe en Dios debe ajustarse a la Biblia, obedecer la Biblia es tener verdadera fe en Dios, la Biblia representa a Dios”. Todo el que afirme estas cosas está ciego y no conoce a Dios. Si el hombre antepone la Biblia a todo lo demás y usa la Biblia en lugar de Dios, ¿no estará siguiendo la senda de los fariseos? Los fariseos se aferran a la Biblia oponiéndose a Dios, y por eso Dios los maldijo. ¿No es una realidad?

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Que las personas ganen la vida a través de su creencia en Dios depende de que obtengan la verdad. Si lo hacen, entonces han conocido verdaderamente a Dios; sólo aquellos que lo han hecho así han ganado verdaderamente la vida. Aquellos que no conocen realmente a Dios no han obtenido la verdad; tales personas, por lo tanto, no han adquirido la vida. Esto es cierto, más allá de cualquier duda. Así que, ¿exactamente qué quiere decir obtener la verdad? Esto requiere tener conocimiento de Cristo, porque Él es Dios encarnado entre los humanos, Aquel que expresa toda verdad. La verdad se origina de la vida de Dios y es enteramente una expresión de Cristo, cuya esencia es la verdad, el camino y la vida. Sólo Cristo posee la esencia de la verdad y la vida, así que cuando lo conoces y lo ganas a Él, has obtenido verdaderamente la verdad. De esto es evidente que, entre los creyentes en Dios, sólo aquellos que conocen a Cristo y lo han ganado, han verdaderamente adquirido la vida, conocido a Dios y cosechado vida eterna. Esto cumple exactamente lo que está escrito en la Biblia: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36). Creer en el Hijo sin duda se refiere a creer en Cristo encarnado. De las personas que creen en Dios, sólo aquellas que reconocen que Cristo es la verdad, el camino y la vida pueden verdaderamente conocer a Dios, ser salvadas y hechas perfectas; sólo ellas recibirán la aprobación de Dios. Cualquiera que cree en Dios, pero que puede todavía negar, resistirse o abandonar a Cristo, es una persona que practica la fe, pero que también se resiste y traiciona a Dios. Como tal, no será capaz de alcanzar la salvación o la perfección. Si alguien cree en Dios, pero sólo adora y da testimonio de la Biblia a ciegas mientras se resiste o siente odio hacia Cristo, entonces esa persona ya está transitando la senda del anticristo y se ha vuelto un enemigo de Dios. Como anticristo, tal persona será castigada y maldecida por Dios y terminará pasando a la perdición y a la ruina. Para los que creen en Dios, esto es el fracaso y la pena más graves.

Hay muchos que sólo creen en un Dios vago en el cielo de acuerdo a la Biblia, pero que no creen que Dios se pueda hacer carne, mucho menos aceptan que Cristo es Dios encarnado, que es el Salvador de la humanidad corrupta o que es el Dios práctico que salva a los humanos. Tales personas no saben que Cristo es la verdad, el camino y la vida; lo que es más, no pueden ser compatibles con Cristo. Ciertamente son el tipo de personas que se aburren con la verdad y la odian. Todos podemos leer en la Biblia que los sumos sacerdotes, escribas y fariseos judíos creyeron en Dios toda su vida, pero se negaron a aceptar al Señor Jesús encarnado, al punto que incluso crucificaron y mataron a Jesucristo. Como resultado, se convirtieron en personas que se resistieron y traicionaron a Dios y, por lo tanto, fueron castigados y maldecidos por Él. A pesar de su fe de toda la vida, no pudieron obtener las bendiciones y la promesa de Dios. ¡Qué final tan lamentable y triste! Por consiguiente, que las personas tengan éxito en su fe depende de si conocen y han ganado a Cristo. El meollo del asunto es si han aceptado todas las verdades expresadas por Cristo y si han experimentado obedientemente toda la obra de Dios, si pueden exaltar a Cristo y dar testimonio de Él hasta ser compatibles con Él. Esto es lo que determina el éxito o fracaso de su fe en Dios. Sin embargo, muchas personas no están de acuerdo con esto; ven la Biblia como si estuviera sobre todo lo demás e incluso la han usado para suplantar a Dios en sus corazones. Cuando Dios encarnado viene a obrar, estas personas pueden en realidad negar, resistir y oponerse a Cristo. Si las palabras y acciones de Cristo no están en conformidad con ciertas reglas de la Biblia, estas personas llegan al extremo de condenarlo, resistirlo y abandonarlo. En vez de creer en Dios, sería más exacto decir que creen en la Biblia. A sus ojos, la Biblia es su Señor, su Dios. Parece que para ellos Dios, el Señor, está en la Biblia y esta lo representa, así que creen que la verdad es cualquier cosa que esté en completa concordancia con la Biblia, mientras que cualquier cosa que difiera de la Biblia no puede ser la verdad. Sólo la Biblia es la verdad. Ven la Biblia como si estuviera más alta que toda verdad; apartarse de la Biblia sería apartarse de la verdad. Piensan que la obra y las declaraciones de Dios son sólo aquellas listadas dentro de sus páginas; se niegan a reconocer cualquier cosa que Él pueda haber hecho o dicho al margen de la Biblia. Tales personas son iguales a aquellos sumos sacerdotes, escribas y fariseos judíos que sólo reconocían la Biblia, pero que no conocían a Dios en absoluto; y que estaban aún menos dispuestos a admitir la existencia de Cristo encarnado. Incluso colocaron a la Biblia y a Cristo una contra el otro, sin saber en lo absoluto que Él es la verdad, el camino y la vida; exaltaron y dieron testimonio de la Biblia y clavaron a Cristo en la cruz, cometiendo de ese modo el monstruoso pecado de resistirse a Dios. Así que podrían haber creído en Dios, pero no fueron salvados; por el contrario, se convirtieron en enemigos de Dios y anticristos, y fueron destinados a ser castigados y maldecidos por Él. Esta es la consecuencia directa de las personas que creyeron en Dios en la religión, que fueron engañadas y controladas por los sumos sacerdotes, escribas y fariseos y entraron en la senda del anticristo. Eso muestra que lo que el Señor Jesús dijo es verdad: “Y si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mateo 15:14). Personas como esas ciertamente no pueden ser salvadas o perfeccionadas.

La Biblia contiene una oración que representa mejor la esencia de Cristo. Fue lo que el Señor Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Con estas palabras el Señor Jesús dio en el clavo y reveló el mayor misterio de la fe en Dios, el hecho de que sólo conociendo a Cristo y ganando a Cristo las personas pueden alcanzar la salvación. Esto es porque sólo cuando Dios es encarnado como Cristo puede Él salvar a la humanidad completamente. Cristo es la única puerta para que Sus ovejas entren al reino de los cielos y sólo Cristo encarnado es el Dios práctico que puede traer salvación a los humanos. Si ellos creen en Dios, entonces sólo aceptando y siguiendo a Cristo pueden pisar la senda de la salvación y la perfección. Esta es la única manera en que se pueden convertir en los que hacen la voluntad del Padre celestial y a su vez entrar al reino de los cielos. De esto se entendemos que los creyentes en Dios deben aceptar y obedecer a Cristo encarnado antes de que puedan ser salvados y perfeccionados para recibir la alabanza de Dios. Esta es la manera en la que Dios ha predestinado a las personas para que crean en Él y alcancen la salvación. Por consiguiente, la pregunta de si las personas que creen en Dios conocen a Cristo y han ganado a Cristo es de suma importancia y tiene una relación directa con su destino y desenlace.

Cuando recordamos la obra que el Señor Jesús realizó cuando Él vino a la tierra a iniciar la Era de la Gracia, podemos ver que ninguno de los creyentes en la religión lo conocieron o lo siguieron. Esto fue especialmente cierto de los sumos sacerdotes, escribas y fariseos del judaísmo, todos los cuales se negaron a reconocer o a aceptar a Cristo. Además, estas personas negaron, juzgaron y condenaron al Señor Jesús, de acuerdo a lo que estaba escrito en la Biblia. Incluso lo crucificaron, cometiendo así un pecado monstruoso de resistencia a Dios y convirtiéndose en los arquetipos de las personas en el transcurso de los últimos dos mil años que creen en Dios, pero que se resisten a Él y lo traicionan y que, por lo tanto, han tenido que sufrir el castigo y las maldiciones de Dios. De hecho, al principio, mientras predicaba, el Señor Jesús ya había percibido el hecho de que la esencia del mundo religioso era una que se resistía a Dios y, con gran exactitud, Él directamente expuso la raíz y la esencia de la resistencia de los fariseos a Dios: “Y su palabra no la tenéis morando en vosotros, porque no creéis en aquel que El envió. Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida” (Juan 5:38-40). Las palabras del Señor Jesús revelaron la verdad y la esencia de cómo la comunidad religiosa creía en Dios, pero se resistía a Dios. Simultáneamente, clarificaron la esencia de la relación entre la Biblia y Cristo. Esto es sin duda una salvación enorme para las personas que creen en Dios. Sin embargo, en la comunidad religiosa de hoy, la mayoría de las personas todavía creen, adoran y dan testimonio de la Biblia a ciegas, colocándola en un pedestal por encima de Cristo y de los testimonios sobre Cristo. Esto es especialmente cierto de los líderes y pastores religiosos que, como los fariseos, siguen juzgando, condenando y blasfemando a Cristo encarnado en los últimos días de acuerdo a la Biblia, a pesar de la verdad que Él expresa. Sus acciones han llevado a la tragedia final de crucificar a Cristo de los últimos días una segunda vez y hace mucho tiempo despertaron la furia de Dios. La consecuencia es desastrosa, porque Dios Todopoderoso advirtió desde el principio: “Ay de aquellos que crucifican a Dios” (‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”). Es, por lo tanto, completamente necesario dar una clara enseñanza sobre la relación existente entre la Biblia y Cristo para que todos puedan tratar la Biblia correctamente, aceptar a Cristo y obedecer Su obra para obtener la aprobación de Dios.

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Con relación a las escrituras, el Señor Jesús una vez dijo: “ellas son las que dan testimonio de mí”. Aquí la palabra de Dios se habló con gran claridad; la Biblia es solamente una compilación de los testimonios acerca de Él. Todos nosotros entendemos que la Biblia es un registro genuino de las dos primeras etapas de la obra de Dios. En otras palabras, es el testimonio de las dos primeras etapas de la obra de Dios que concluyen la guía y la redención de la humanidad después de la creación de los cielos y la tierra y todas las cosas, así como de la humanidad. Al leer la Biblia, todos pueden ver cómo Dios guio a los humanos en la Era de la Ley y les enseñó a vivir delante de Él y a adorarlo. También podemos ver cómo Dios redimió a la humanidad en la Era de la Gracia y la perdonó por todos sus pecados pasados, a la par que le otorgó paz, gozo y toda clase de gracias. No sólo las personas pueden ver que Dios creó a la humanidad y que la ha guiado constantemente, sino que después también la redimió. Mientras tanto, Dios también ha provisto para la humanidad y la ha protegido. Además, podemos leer en las profecías bíblicas que en los últimos días las palabras de Dios arderán como fuego para juzgar y purificar a Su pueblo. Ellas salvarán a la humanidad de todos los pecados y nos ayudarán a escapar de la oscura influencia de Satanás para que podamos regresar completamente a Dios y, al final, heredemos Sus bendiciones y Su promesa. Esto es lo que Dios quiso decir cuando dijo: “ellas son las que dan testimonio de mí”. Por lo tanto, cualquiera que haya leído la Biblia a conciencia puede ver algunas de las acciones de Dios y reconocer Su existencia, y la omnipotencia y sabiduría con la que Él creó, domina y gobierna sobre todas las cosas en el cielo y en la tierra. Por consiguiente, la Biblia es profundamente significativa para que las personas crean en Dios, conozcan a Dios y transiten en la senda correcta de la fe. Cualquiera que sinceramente crea en Dios y ame la verdad, puede encontrar un objetivo y una dirección en la vida leyendo la Biblia y puede aprender a creer en Él, confiar en Él, obedecerlo y adorarlo. Todos estos son los efectos del testimonio de Dios de la Biblia; este es un hecho innegable. Sin embargo, el Señor Jesús también expresó un punto aún más importante cuando dijo: “Examináis las Escrituras porque vosotros pensáis que en ellas tenéis vida eterna”, “Y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. ¡Estas palabras son tan importantes! Si las personas que creen en Dios quieren obtener la verdad y la vida, solamente confiando en el testimonio de la Biblia no es suficiente; también deben venir a Cristo para ganar la verdad y la vida. Esto es porque sólo Cristo puede expresar la verdad, redimir y salvar a la humanidad. Dios es Aquel que nos da vida. La Biblia no puede tomar el lugar de Su poder, mucho menos la obra del Espíritu Santo, y no puede otorgar vida a los humanos en nombre de Dios. Sólo aceptando y obedeciendo a Cristo podemos obtener la obra del Espíritu Santo y ganar la verdad y la vida. Si las personas sólo creen en la Biblia sin aceptar al Dios práctico encarnado, entonces no podrán ganar la vida, porque la Biblia no es Dios; es solamente el testimonio de la obra de Dios. Al creer en Dios, debemos comprender que hay etapas en Su obra de salvar a la humanidad; tres etapas de la obra son indispensables para salvar completamente a la humanidad de la influencia de Satanás, para que ella verdaderamente pueda regresar a Dios y ser ganada por Él. Por lo tanto, cada etapa de la obra de Dios que los humanos experimentan les trae parte de Su salvación. Sólo siguiendo de cerca el paso de la obra del Espíritu Santo y experimentando la obra del juicio y castigo de Dios en los últimos días, podemos recibir la amplia y completa salvación de Dios. Por ejemplo, en su creencia en Jehová Dios, los israelitas sólo podían disfrutar la promesa de Dios durante la Era de la Ley. Si no aceptaban la salvación de Jesucristo, no podían ser perdonados de sus pecados, mucho menos disfrutar la paz, el gozo y la gracia abundante otorgados por el Señor; esto es un hecho. Si las personas sólo aceptan la redención del Señor Jesús para ser perdonadas de sus pecados, así como para recibir las muchas gracias otorgadas por Dios, pero no aceptan Su obra de juicio y castigo en los últimos días, entonces no pueden obtener la verdad ni la vida, ni serán capaces de lograr un cambio en su carácter de vida. Como tal, no estarán calificadas para heredar las promesas de Dios y entrar al reino de los cielos. Cada etapa de la obra de Dios da su propio fruto y cada uno es más elevado que el anterior. Todas estas etapas se complementan entre sí; no se puede saltar ni una sola. Gradualmente conducen a la perfección. Si una persona no aceptara una de las etapas de la obra de Dios, esa persona sólo podría obtener una porción de Su salvación, no toda. Esto también es un hecho. Si las personas sólo creen en la Biblia sin aceptar a Cristo en los últimos días, se convertirán en personas que se oponen y traicionan a Dios. Como resultado, habrán perdido la completa salvación final de Dios. En otras palabras, las personas que sólo creen en el Señor Jesús y no aceptan la salvación traída por Su regreso —Dios Todopoderoso— en los últimos días, entonces su fe será arruinada a mitad de camino y todo se reducirá a nada. ¡Eso sería una lástima! ¡Qué lamentable! Por lo tanto, no aceptar a Cristo encarnado conduce a ser incapaz de obtener la vida. Creyendo sólo en la Biblia, las personas no pueden ser salvadas u obtener la vida y nunca podrán conocer a Dios, porque la Biblia no es Dios; solamente es el testimonio de Él. Por consiguiente, si las personas sólo creen en la Biblia sin aceptar a Cristo, no pueden recibir la obra del Espíritu Santo. Como resultado, no pueden ser salvadas por Dios; sólo pueden ser eliminadas por Él. Esto es cierto sin ninguna duda. Es un hecho que se puede ver leyendo la Biblia. Además, esto también es la causa de fondo de por qué los líderes y pastores religiosos creen en Dios pero se resisten a Él, lo que conduce al fracaso en su fe.

de La comunión de los de arriba

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