Las veinte verdades de dar testimonio de Dios

Contenido

V. Se debe dar testimonio del aspecto de la verdad relacionado con la diferencia entre la obra de juicio de Dios en los últimos días y Su obra de redención en la Era de la Gracia

3. ¿Cuál es la diferencia entre la vida de la iglesia en la Era de la Gracia y la vida de la iglesia en la Era del Reino?

Versículo(s) bíblico(s) para referencia:

“Mientras comían, Jesús tomó pan, y habiéndolo bendecido, lo partió, y dándoselo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo. Y tomando una copa, y habiendo dado gracias, se la dio, diciendo: Bebed todos de ella; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados” (Mateo 26:26-28).

Entonces fui al ángel y le dije que me diera el librito. Y él me dijo: Tómalo y devóralo; te amargará las entrañas, pero en tu boca será dulce como la miel” (Apocalipsis 10:9).

Palabras relevantes de Dios:

Cuando, en la Era de la Gracia, Dios retornó al tercer cielo, Su obra de redimir a toda la humanidad ya había pasado a su acto final. Lo único que quedó en la tierra fue la cruz que Jesús llevó, el lino fino con el que lo envolvieron, la corona de espinas y la túnica escarlata que Él vistió (objetos que los judíos usaron para burlarse de Él). Es decir, la obra de la crucifixión de Jesús había provocado revuelo durante un tiempo, y después se había calmado. Desde entonces, los discípulos de Jesús comenzaron a seguir adelante con Su obra, con el pastoreo y el riego de las iglesias en todas partes. El contenido de su obra era éste: hacer que todas las personas se arrepintieran, admitieran sus pecados, y fueran bautizadas; la difusión por parte de todos los apóstoles de la historia íntima de la crucifixión de Jesús, y lo que había pasado en realidad, donde nadie podía evitar sino postrarse ante Jesús para admitir sus pecados; además, la difusión por parte de los apóstoles, en todo lugar, de las palabras que Jesús habló, así como las leyes y los mandamientos que Él estableció. Desde entonces comenzó la edificación de las iglesias en la Era de la Gracia […]. Esa clase de obra y esas palabras han continuado hasta hoy, y esa es la razón por la que lo que sigue compartiéndose en las iglesias religiosas actuales es esa clase de cosa, y no ha cambiado en absoluto.

de ‘La obra y la entrada (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Toda la obra del hombre cumple su obligación como integrante de la creación, y movido o iluminado por el Espíritu Santo. La dirección que esos hombres proveen es cómo practicar en la vida diaria y cómo actuar en armonía con la voluntad de Dios […], consistió en liderar el camino. Fuera el camino nuevo o viejo, la obra se hizo sobre las bases de que no se sobrepasaran los principios de la Biblia. Se restauraran o se construyeran iglesias locales, la obra de ellos consistió en establecer iglesias. La obra que hicieron continuó la obra que Jesús y Sus discípulos no habían finalizado o no habían desarrollado adicionalmente en la Era de la Gracia. Lo que hicieron en su obra consistió en la restauración de lo que Jesús había pedido en Su obra de las generaciones después de Él, como lo era mantener sus cabezas cubiertas, el bautismo, el romper el pan, o el tomar el vino. Podría decirse que su obra fue acogerse simplemente a la Biblia y buscar caminos sólo dentro de ella. No hicieron progreso adicional en absoluto. Por lo tanto, uno puede ver en su obra sólo el descubrimiento de nuevos caminos dentro de la Biblia, como también prácticas mejores y más realistas. Pero uno no puede encontrar en su obra la voluntad presente de Dios, ni mucho menos la obra nueva que Dios realizará en los últimos días. Esto se debe a que el camino que anduvieron todavía era antiguo; no hubo progresos ni nada nuevo. Continuaron manteniendo el hecho de “la crucifixión de Jesús”, la práctica de “pedirles a las personas que se arrepintieran y confesaran sus pecados”, el dicho de que “el que persevere hasta el fin será salvo”, y el de que “el hombre es la cabeza de la mujer, y la mujer debe obedecer a su esposo”. Además, mantuvieron la idea tradicional de que “las hermanas no pueden predicar y que sólo pueden obedecer”.

de ‘El misterio de la encarnación (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

¡Estáis hablando de algo obsoleto! Se trata de ascender al trono o de la preparación de la estatura de convertirse en rey; de negar el propio ser o de someter el cuerpo; de ser paciente o de aprender lecciones de todas las cosas; de humildad o de amor. ¿Acaso no es esto cantar la misma vieja melodía? ¡Tan solo se trata de darle un nombre distinto a una misma cosa! Cubrirse la cabeza o partir el pan, imponer las manos y orar, sanar a los enfermos y echar fuera demonios. ¿Podría haber alguna obra nueva? ¿Podría haber alguna perspectiva de desarrollo?

de ‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Pastores y líderes en el mundo religioso, por ejemplo, confían en sus dones y posiciones para hacer su obra. Las personas que los siguen por un largo tiempo se van a infectar con sus dones y van a ser influidas por algo de lo que ellos son. Se enfocan en los dones, habilidades y conocimiento de las personas, y prestan atención a algunas cosas sobrenaturales y a muchas doctrinas profundas pero poco realistas (por supuesto, estas doctrinas profundas son inalcanzables). No se enfocan en los cambios en el carácter de las personas, sino que se enfocan en entrenar la predicación y habilidades de las personas, mejorando el conocimiento y las ricas doctrinas religiosas de las personas. No se enfocan en qué tanto cambia el carácter de las personas o qué tanto las personas entienden la verdad. No se interesan en la esencia de las personas, mucho menos tratan de conocer los estados normales y anormales de las personas. No contraatacan las ideas de las personas ni ponen de manifiesto sus ideas, mucho menos corrigen sus deficiencias o corrupciones. La mayoría de las personas que los siguen sirven con sus dones naturales, y lo que expresan es un conocimiento y una verdad religiosa vagos, que están fuera de contacto con la actualidad y son completamente incapaces de darles vida a las personas.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

Siempre que esas personas religiosas se congregan, preguntan, “Hermana, ¿cómo has estado estos días?” Ella contesta, “Me siento en deuda con Dios y no soy capaz de cumplir los deseos de Su corazón”. Otro dice, “Yo también estoy en deuda con Dios y no soy capaz de satisfacerlo”. Estas pocas frases y palabras por sí solas expresan las cosas viles que hay en lo profundo de sus corazones. Tales palabras son sumamente detestables y en extremo repugnantes. La naturaleza de tales hombres se opone a Dios. Aquellos que se enfocan en la realidad comunican lo que sea que haya en sus corazones y abren sus corazones en comunicación. No hay una sola acción falsa, no hay cortesías o cumplidos vacíos. Siempre son francos y no observan reglas terrenales. Están aquellos que tienen una inclinación por la exhibición externa, incluso sin ningún sentido. Cuando otro canta, él comienza a bailar sin siquiera darse cuenta que el arroz en su cazuela ya se quemó. Tal clase de hombre no es piadoso ni honorable, y es demasiado frívolo. ¡Todas estas son manifestaciones de la falta de realidad! Algunos se reúnen para platicar sobre los asuntos de la vida en el espíritu, y aunque no hablan de estar en deuda con Dios, retienen un amor verdadero por Él dentro de sus corazones. Tu deuda con Dios no tiene nada que ver con los demás; estás en deuda con Dios, no con el hombre. Así que, ¿de qué te sirve hablar constantemente de esto con los demás? Te debe importar entrar en la realidad, no en el celo externo o en el alarde.

de ‘La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos en “La Palabra manifestada en carne”

En su creencia en Dios, la mayoría de las personas hacen especial hincapié en la conducta, como resultado de lo cual se producen cambios en ésta. Después de creer en Dios, dejan de enfrentarse a los demás, dejan de luchar con las personas y de insultarlas; dejan de fumar y de beber, no roban ninguna propiedad pública —ya sea un clavo o una tabla de madera—, y hasta llegan tan lejos como no acudir a los tribunales cuando sufren pérdidas o son ofendidas. Sin duda, se producen algunos cambios en su conducta. Y es que, después de creer en Dios, aceptar el camino verdadero las hace sentirse especialmente bien; como también han probado la gracia de la obra del Espíritu Santo, son particularmente fervientes, y no hay nada que no puedan abandonar o hacer. Pero al final —después de haber creído durante tres, cinco, diez o treinta años—, al no haberse producido cambio alguno en su carácter vital, resbalan y vuelven a caer en los antiguos caminos, crece su arrogancia y su soberbia y empiezan a luchar por el poder y los beneficios, codician el dinero de la iglesia, hacen cualquier cosa que sirva a sus intereses, ansían estatus y placeres, se vuelven parásitos de la casa de Dios. En particular, la mayoría de los líderes son abandonados. ¿Y qué demuestran estos hechos? Los cambios únicamente de conducta son insostenibles. Si no hay una alteración en el carácter de las personas, tarde o temprano su lado malvado se pondrá de manifiesto.

de ‘La diferencia entre los cambios externos y los cambios en el carácter’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos […]. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y entrar de acuerdo con las nuevas declaraciones de Dios. Sólo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no sólo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden ver a Dios, sino que también pueden conocer el carácter de Dios en Su última obra y, por Su última obra, pueden conocer las concepciones del hombre y su desobediencia y la naturaleza y esencia del hombre; además, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter durante su servicio. Sólo personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En “compartir y hablar en comunión de nuestras experiencias”, compartir significa hablar de cada pensamiento que hay en tu corazón, de tu estado, de tus experiencias y conocimiento de las palabras de Dios, así como del carácter corrupto que hay en ti. Después de esto, los demás diferencian y aceptan lo positivo y reconocen lo que es negativo. Sólo esto es compartir, y sólo esto es tener verdadera comunión. No significa sencillamente comprender las palabras de Dios o parte de un himno, ni hablar en comunión como te plazca sin decir nada relacionado con tu propia vida actual. Todo el mundo habla de conocimiento doctrinal y teórico, y nadie dice nada del conocimiento que se saca de las verdaderas experiencias. Evitan hablar sobre estas cosas, sobre su vida personal, sobre su vida en la iglesia con sus hermanos y hermanas, y sobre su propio mundo interior. De este modo, ¿cómo puede haber una verdadera comunicación entre las personas? ¿Cómo puede haber una confianza real? ¡No puede haberlas! […]. Si los hermanos y las hermanas han de ser capaces de confiar unos en otros, de echarse una mano y de proveer unos para otros cuando están juntos, entonces cada persona debe hablar de sus propias experiencias verdaderas. Si no hablas de ellas, y sólo pronuncias palabras altisonantes, doctrinales y superficiales, no eres honesto y, además, eres incapaz de serlo.

de ‘Para ser honesto, uno debe exponerse a los demás’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Cuando dais testimonio de Dios, deberíais hablar principalmente de cómo juzga y castiga Dios a las personas, de las pruebas que utiliza Él para refinar a los seres humanos y para cambiar su carácter, de cuánto habéis soportado, de cuánta rebeldía y corrupción se ha revelado dentro de vosotros y de qué formas os habéis resistido a Dios. A continuación, podéis hablar de cómo Dios os conquistó finalmente y cómo deberíais compensarle por ello. Poned sustancia en este tipo de lenguaje, expresadlo de una manera simple y no habléis sobre teorías vacías. Hablad de sustancia, hablad desde el corazón, con esto os basta para experimentar. No preparéis teorías vacías adornadas de una aparente y gran profundidad. Esto parecería demasiado arrogante y absurdo. Hablad más de las verdades de las experiencias prácticas en la realidad, de las palabras de vuestro corazón. Son las que más benefician a las personas y las más adecuadas a las que exponerse. Solíais ser los peores enemigos de Dios, los más desobedientes a Él, pero hoy habéis sido conquistados; no lo olvidéis nunca. Los asuntos de esta naturaleza exigen una reflexión diligente. Pensad mucho en estas cosas, para que no cometáis más actos vergonzosos y absurdos.

de ‘El sentido básico que el hombre debería poseer’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Si uno pudiera entrar de verdad en la realidad de las palabras de Dios a partir de los asuntos y de las palabras que Él requiere, sería una persona perfeccionada por Dios. Se podría decir que la obra y las palabras de Dios fueron completamente eficaces para esta persona, que las palabras se convirtieron en su vida, que obtuvo la verdad y que pudo vivir según las palabras de Dios. Después de esto, la naturaleza de su carne, es decir, el fundamento de su existencia original, se sacudiría y se derrumbaría. Después de que uno tenga las palabras de Dios como su vida, se convierte en una nueva persona. Las palabras de Dios se volvieron su vida; la visión de la obra de Dios, Sus requisitos al hombre, Su revelación del hombre y los estándares para la vida verdadera que Dios le exige al hombre alcanzar se convirtieron en su vida; él vivió conforme a estas palabras y a estas verdades, y esta persona fue perfeccionada por las palabras de Dios. Experimentó un nuevo nacimiento y se convirtió en un hombre nuevo a través de Sus palabras.

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Después de experimentar hasta un punto determinado, las visiones de la vida de una persona, el sentido de su existencia y su fundamento de ésta se transformarán por completo. Es decir, nacerás de nuevo y te convertirás en una persona completamente diferente. ¡Esto es increíble! Es una gran transformación; una transformación que lo pone todo del revés. Sentirás que la fama, el beneficio, la posición, la riqueza, los placeres y la gloria del mundo no importan y que eres capaz de renunciar a ellos sin esfuerzo. Alguien así es una persona hecha a semejanza de un ser humano. Quienes son hechos completos serán, finalmente, un grupo así. Vivirán para la verdad, para Dios y para la justicia. Ésta es la semejanza de una persona.

de ‘Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

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