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Pregunta 21: Está escrito justamente en la Biblia: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). ¡Así que el nombre del Señor nunca cambia! Pero vosotros decís que el Señor ha regresado en los últimos días con un nuevo nombre y que se llama Dios Todopoderoso. ¿Cómo puede ser este el caso?

Respuesta:

La Biblia dice: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Esto se refiere al hecho de que el carácter y la esencia de Dios son eternos e inmutables. No quiere decir que Su nombre no cambie. Echemos un vistazo a las palabras de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Están aquellos que dicen que Dios es inmutable. Eso es correcto, pero se refiere a la inmutabilidad del carácter y la esencia de Dios. Los cambios en Su nombre y obra no demuestran que Su esencia se haya alterado; en otras palabras, Dios siempre será Dios, y esto nunca cambiará. Si dices que la obra de Dios siempre permanece igual, ¿sería entonces capaz de terminar Su plan de gestión de seis mil años? Sólo sabes que Dios es eternamente inmutable, ¿pero sabes que Él es siempre nuevo y nunca viejo? Si la obra de Dios nunca cambió, ¿podría haber traído a la humanidad hasta hoy? Si Dios es inmutable, ¿por qué ha hecho ya la obra de dos eras? […] las palabras ‘Dios es siempre nuevo y nunca viejo’ hacen referencia a Su obra, y las palabras ‘Dios es inmutable’ tienen relación con lo que Dios tiene y es inherentemente. En cualquier caso, no puedes definir la obra de seis mil años en un punto, o representarla con simples palabras estáticas. Así es la estupidez del hombre. Dios no es tan simple como el hombre imagina, y Su obra no puede detenerse en una era. Jehová, por ejemplo, no puede representar siempre el nombre de Dios; Él también puede hacer Su obra bajo el nombre de Jesús, que es un símbolo de cómo la obra de Dios siempre progresa hacia adelante.

Dios siempre será Dios, y nunca se volverá Satanás; Satanás siempre será Satanás, y nunca se volverá Dios. La sabiduría, lo maravilloso, la justicia, y la majestad de Dios nunca cambiarán. Su esencia y lo que Él tiene y es nunca cambiarán. Sin embargo, Su obra siempre está progresando hacia adelante, y siempre va profundizando, porque Él siempre es nuevo y nunca viejo. En cada era Dios adopta un nuevo nombre, hace una obra nueva, y permite a Sus criaturas ver Su nueva voluntad y nuevo carácter” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En las palabras de Dios Todopoderoso vemos que Dios mismo es inmutable. Esto se refiere al carácter y la esencia de Dios, no a Su nombre. Aunque Dios ha llevado a cabo distintas obras y adoptado distintos nombres en las diferentes eras de Su proceso de salvación de la humanidad, Su esencia jamás puede cambiar. Dios siempre será Dios, por lo cual, se llame Jehová o Jesús, Su esencia nunca cambia. Es siempre el mismo Dios el que obra. No obstante, en aquel tiempo, los judíos fariseos no sabían que el nombre de Dios cambia al pasar de una era a otra de Su obra. Creían que sólo Jehová podía ser Su Dios y Salvador, pues a través de los tiempos habían sostenido que solamente Jehová era Dios y que no había otro Salvador sino Jehová. En consecuencia, cuando Dios cambió de nombre y vino a realizar la obra de redención con el nombre de “Jesús”, lo condenaron y se opusieron a Él con furia. Al final lo crucificaron, cometiendo así un crimen atroz, y padecieron el castigo de Dios. De igual modo, ahora que nos encontramos en los últimos días, si negamos la esencia de Dios y que esta es la obra de un único Dios porque ha cambiado de obra y de nombre, eso sería una demostración de temeridad e ignorancia del ser humano. Los nombres que Dios ha adoptado en cada era tienen gran trascendencia y todos ellos contienen la grandiosa salvación de la humanidad.

Dios es siempre nuevo, nunca viejo. Él es el Dios que engloba todas las cosas. Los nombres concretos de Dios no pueden representar Su totalidad. Entonces, conforme avanzan las eras, también Sus nombres van cambiando. Dios Todopoderoso dice: “El nombre de Jesús se adoptó para la obra de redención, ¿se le seguiría llamando por el mismo nombre cuando vuelva en los últimos días? ¿Seguiría haciendo Él la obra de redención? ¿Por qué son Jehová y Jesús uno, pero se les llama por nombres diferentes en eras diferentes? ¿Acaso no es porque las eras de Su obra son distintas? ¿Podría un solo nombre representar a Dios en Su totalidad? Siendo esto así, se debe llamar a Dios por un nombre diferente en una era diferente y Él debe usar el nombre para cambiar la era y representarla. Porque ningún nombre puede representar totalmente a Dios mismo y cada nombre sólo puede representar el aspecto temporal del carácter de Dios en una era dada; todo lo que necesita hacer es representar Su obra. Por tanto, Dios puede escoger cualquier nombre que encaje con Su carácter para representar a toda la era” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). “¿Podría el nombre de Jesús, ‘Dios con nosotros’ representar el carácter de Dios en su totalidad? ¿Podría articular por completo a Dios? Si el hombre afirma que a Dios sólo se le puede llamar Jesús y no puede tener ningún otro nombre, porque no puede cambiar Su carácter, ¡tales palabras son una blasfemia! ¿Crees que el nombre de Jesús —Dios con nosotros— puede representar a Dios en Su totalidad? A Dios se le puede llamar por muchos nombres, pero entre todos estos no hay uno que pueda englobar todo lo que Él tiene, ninguno puede representarlo plenamente. Por tanto, Dios tiene muchos nombres, pero estos no pueden articular por completo el carácter de Dios, que es demasiado rico y supera el conocimiento del hombre. El lenguaje humano es incapaz de englobar del todo a Dios. […] Una palabra o nombre particular no tendría poder para representar a Dios en Su totalidad. ¿Crees que puede Él, pues, adoptar un nombre fijo? Dios es tan grande y tan santo, ¿por qué no le permites cambiar Su nombre cada nueva era? Por ello, en cada era que Dios realiza, personalmente, Su propia obra, usa un nombre que encaje con la era para condensar la obra que hace. Él usa este nombre particular, uno que posee una importancia temporal, para representar Su carácter en dicha era. Este es Dios que usa el lenguaje de la humanidad para expresar Su propio carácter” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios es el Soberano sabio y todopoderoso. Es grande y abundante, y lo engloba todo. Ningún nombre en particular puede representar todo lo que es Dios. Aparte de eso, en cada era Dios solamente ha realizado una parte de Su obra y revelado una parte de Su carácter. No ha expresado todo lo que tiene y es. Por consiguiente, en cada etapa de Su obra utiliza un nombre en particular que contiene el significado de esa era para simbolizar Su obra durante la misma y el carácter que Él esté expresando. Este es el principio de la obra de Dios y el principal motivo por el que cambia de nombre.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

El nombre de Dios en cada era no puede representar Su totalidad, entonces, ¿qué significa Su nombre en cada era? Esta pregunta muy importante. Hoy, Dios Todopoderoso nos ha dado la respuesta a esta pregunta. Dios Todopoderoso dice: “‘Jehová’ es el nombre que adopté durante Mi obra en Israel y significa el Dios de los israelitas (el pueblo escogido de Dios) que puede tener compasión del hombre, maldecirlo y guiar su vida. Significa el Dios que posee gran poder y está lleno de sabiduría. ‘Jesús’ es Emanuel y significa la ofrenda por el pecado que está llena de amor, de compasión y que redime al hombre. Él hizo la obra de la Era de la Gracia y representa la Era de la Gracia, y sólo puede representar una parte del plan de gestión. Es decir, sólo Jehová es el Dios del pueblo escogido de Israel, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, el Dios de Moisés y el Dios de todo el pueblo de Israel. Y así en la era presente, todos los israelitas excepto la tribu de Judá, adoran a Jehová. Le hacen sacrificios en el altar y le sirven usando las túnicas de los sacerdotes en el templo. Lo que esperan es la reaparición de Jehová. Sólo Jesús es el Redentor de la humanidad. Él es la ofrenda por el pecado que redimió a la humanidad del pecado. Es decir, el nombre de Jesús vino de la Era de la Gracia y existió debido a la obra de redención en la Era de la Gracia. El nombre de Jesús existió para permitir que las personas de la Era de la Gracia nacieran de nuevo y fueran salvas, y es un nombre particular para la redención de toda la humanidad. Y por tanto el nombre de Jesús representa la obra de la redención y denota la Era de la Gracia. El nombre de Jehová es un nombre particular para el pueblo de Israel que vivía bajo la ley. En cada era y etapa de la obra, Mi nombre no carece de fundamento, sino que tiene un significado representativo: cada nombre representa una era. ‘Jehová’ representa la Era de la Ley y es el título honorífico para el Dios adorado por el pueblo de Israel. ‘Jesús’ representa la Era de la Gracia y es el nombre del Dios de todos aquellos que fueron redimidos durante la Era de la Gracia. Si el hombre sigue anhelando la llegada de Jesús el Salvador durante los últimos días, y sigue esperando que llegue con la imagen que llevó en Judea, entonces todo el plan de gestión de seis mil años se detendría en la Era de la Redención y sería incapaz de progresar más lejos. Los últimos días, además, nunca llegarían y la era nunca acabaría. Esto se debe a que Jesús el Salvador es sólo para la redención y salvación de la humanidad. Yo adopté el nombre de Jesús por el bien de todos los pecadores en la Era de la Gracia y no es el nombre por el cual llevaré a su fin a toda la humanidad” (‘El Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Con las palabras de Dios Todopoderoso hemos entendido el significado de los nombres adoptados por Dios en cada era. En la Era de la Ley, se llamaba Jehová y ese nombre representaba lo que Él le expresó a la humanidad en aquella era: un carácter de majestuosidad, ira, maldición y misericordia. Entonces, Dios comenzó la obra de la Era de la Ley con el nombre de Jehová. Dictó Su ley y Sus mandamientos y oficialmente condujo a la humanidad recién nacida hacia la vida en la tierra. Exigió a la gente que respetara la ley a rajatabla y que aprendiera a adorarlo y honrarlo a Él en Su grandeza. Quienes defendían la ley recibían bendiciones y gracia. Quienes vulneraban la ley morían lapidados o consumidos por el fuego del cielo. Por eso los israelitas que vivían bajo la ley la defendían a rajatabla y defendían el santo nombre de Jehová. Vivieron varios miles de años bajo el nombre de Jehová hasta que concluyó la Era de la Ley. Al final de la Era de la Ley, como la humanidad era cada vez más corrupta y pecadora, no había modo de que la gente siguiera defendiendo la ley. Todo el mundo se enfrentaba constantemente al peligro de ser castigado por vulnerar la ley, razón por la cual Dios llevó a cabo Su obra de redención con el nombre de Jesús. Inició la Era de la Gracia y puso fin a la Era de la Ley, expresando Su carácter de amor y misericordia. Asimismo, le otorgó al hombre Su generosa gracia y acabó crucificado por todos los hombres, lo que nos redimió de los pecados. A partir de entonces comenzamos a orar en el nombre de Jesús, a venerar Su santo nombre y a disfrutar de Su perdón de nuestros pecados, así como de Su generosa gracia. El nombre “Jesús” era para que la gente de la Era de la Gracia pudiera renacer y alcanzar la salvación. Tiene el significado de un sacrificio, misericordioso y amoroso, de expiación para redimir a la humanidad. El nombre “Jesús” representa la obra de redención de Dios y Su carácter de misericordia y amor. Con las dos etapas de Su obra que Dios ya ha concluido, vemos que el nombre que adopta en cada era tiene su propio significado concreto. Cada nombre representa la obra de Dios en esa era y el carácter que expresa en la misma. En la Era de la Gracia, cuando vino el Señor, si no lo hubieran llamado Jesús sino Jehová, la obra de Dios se habría detenido en la Era de la Ley y la humanidad corrupta jamás habría podido recibir la redención de Dios. Al final, el hombre habría sido condenado y castigado por vulnerar la ley y, cuando Dios viniera en los últimos días, si seguían llamándolo Jesús, la humanidad corrupta únicamente habría podido recibir la redención de sus pecados, pero no se habría podido purificar ni salvar para entrar en el reino de Dios. Esto se debe a que por creer en el Señor Jesús se nos perdonan los pecados, pero nuestra naturaleza interior, que es pecaminosa, continúa existiendo. Todavía pecamos a menudo, así que Dios no nos ha conquistado plenamente. Por tanto, a fin de salvar completamente a la humanidad del pecado, Dios ya está llevando a cabo otra etapa de Su obra de plena purificación y salvación de la humanidad sobre la base de la obra del Señor Jesús. El nombre de Dios debe cambiar en consonancia […] en realidad, Dios profetizó hace mucho tiempo que se llamará Dios Todopoderoso en los últimos días. Vamos a leer Apocalipsis 1:8 “Yo soy el Alfa y la Omega —dice el Señor Dios— el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. Y Apocalipsis 11:16-17 “Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros y adoraron a Dios, diciendo: Te damos gracias, oh Señor Dios Todopoderoso, el que eres y el que eras, porque has tomado tu gran poder y has comenzado a reinar”. Esto también se profetizó en Apocalipsis 4:8, 16:7 y 19:6, así como en muchos otros puntos de la Biblia. El nuevo nombre de Dios en los últimos días es el Todopoderoso, o sea, Dios Todopoderoso.

Dios es un Dios sabio y cada cosa que hace tiene enorme significado. El nombre de Dios Todopoderoso representa por completo Su obra y el carácter que Él expresa en los últimos días. Si Dios no nos desvelara personalmente estos misterios, no sabríamos estas cosas por más años que pasáramos leyendo la Biblia. Leamos juntos las palabras de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “La obra de Dios a lo largo de toda Su gestión es perfectamente clara: la Era de la Gracia es la Era de la Gracia, y los últimos días son los últimos días. Existen claras diferencias entre cada era, porque en cada una de ellas Dios hace una obra que representa a esa era. Para que se lleve a cabo la obra de los últimos días, debe haber fuego, juicio, castigo, ira y destrucción que pondrán fin a la era. Los últimos días se refieren a la era final. Durante esta, ¿no pondrá Dios fin a la era? Para finalizar la era, Dios debe traer consigo castigo y juicio. Sólo así puede Él poner fin a la era. El propósito de Jesús era que el hombre pudiera seguir existiendo, viviendo y que pudiera hacerlo de una manera mejor. Él salvó al hombre del pecado para que este cesara la depravación constante y no viviese ya en el Hades y el infierno, y salvando al hombre de estos le permitió seguir viviendo. Ahora, los últimos días han llegado. Él aniquilará al hombre, lo destruirá por completo, lo que significa que cambiará la desobediencia del hombre. Por tanto, el carácter compasivo y amoroso de Dios en tiempos pasados sería incapaz de finalizar la era, y de completar el plan de gestión de seis mil años. Cada era presenta una representación especial del carácter de Dios, y cada una contiene la obra que Él debería realizar. Así, la obra realizada por Dios mismo en cada era contiene la expresión de Su verdadero carácter, Su nombre y la obra que hace cambian con la era; son todos nuevos […] Por tanto, durante la Era de la Ley, el nombre de Dios fue Jehová, y en la Era de la Gracia el nombre de Jesús representaba a Dios. Durante los últimos días, Su nombre es Dios Todopoderoso, el Todopoderoso, y usa Su poder para guiar al hombre, conquistarlo, ganarlo y, finalmente, concluir la era” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador porque me amaban y respetaban. Pero hoy no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; Yo soy el Dios que ha regresado en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que se levanta en los confines de la tierra, repleto de todo Mi carácter y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca se han relacionado conmigo, nunca me han conocido y siempre han sido ignorantes de Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una sola persona me ha visto. Este es el Dios que aparece al hombre durante los últimos días, pero que está oculto en medio de los hombres. Él mora entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y la llama de fuego, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada por Mis palabras y ni una sola persona o cosa que no será purificada por el fuego ardiente. Finalmente, todas las naciones serán bendecidas debido a Mis palabras y también serán hechas pedazos debido a ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que Yo soy el Salvador que ha regresado, que Yo soy el Dios Todopoderoso que conquista a toda la humanidad, y que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero en los últimos días también me convierto en las llamas del sol que queman todas las cosas, así como el Sol de justicia que revela todas las cosas. Tal es Mi obra de los últimos días. Tomé este nombre y soy poseedor de este carácter para que todas las personas puedan ver que Yo soy un Dios justo, Yo soy el sol abrasador y la llama de fuego. Es para que todos puedan adorarme, el único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy sólo el Dios de los israelitas ni soy sólo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas en todos los cielos, la tierra y los mares” (‘El Salvador ya ha regresado sobre una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En los últimos días, y bajo el nombre de Dios Todopoderoso, Dios realiza Su obra del juicio de la Era del Reino. Con Sus palabras ha revelado la corrupta naturaleza humana y juzgado nuestra maldad para que, leyéndolas, podamos conocer nuestra naturaleza y esencia, veamos de verdad hasta qué punto nos ha corrompido Satanás, comprendamos la raíz de nuestra corrupción y conozcamos la justicia de Dios y Su carácter, que no tolera las ofensas de la humanidad. Él, además, nos señala un camino y un rumbo para que transformemos nuestro carácter, de modo que abandonemos el mal, busquemos la verdad, logremos transformar nuestro carácter y alcancemos Su salvación. Dios ha venido a realizar la obra de juzgar y purificar a la humanidad, dividiéndonos por tipos, premiando el bien y castigando el mal, para salvar completamente a la humanidad corrupta del dominio de Satanás y poner fin a Su plan de gestión de seis mil años. En los últimos días, Dios ha aparecido ante la humanidad con Su carácter de justicia, majestuosidad e ira, que no tolera ofensa. Ha desplegado a la vista de todos Su carácter inherente y lo que Él tiene y es. Ha venido a juzgar y castigar toda la corrupción y la injusticia de la humanidad para salvarnos por completo del pecado y restablecer la santidad original del hombre. Quiere que todo el mundo vea no sólo Su sabiduría al crear los cielos, la tierra y todas las cosas, sino, más aún, la sabiduría de Su obra práctica en la humanidad. No se limitó a crear todas las cosas, sino que también las gobierna. No solamente fue capaz de sacrificarse en expiación de la humanidad, sino que también puede perfeccionarnos, transformarnos y purificarnos. Él es el primero y el último. Nadie puede entender Sus maravillas ni Sus actos, por lo que lo más adecuado es llamar a Dios por Su nombre de Dios Todopoderoso. La actual obra del Espíritu Santo es simplemente la de defender la obra llevada a cabo bajo el nombre de Dios Todopoderoso. Quienes oren al nombre de Dios Todopoderoso y verdaderamente adoren a Dios Todopoderoso pueden recibir la obra del Espíritu Santo y disfrutar del alimento de vida y del riego que abundantemente les otorga Dios. Los que no, caerán en la oscuridad y se perderán. Hoy en día, las iglesias que continúan estancadas en la Era de la Gracia están desoladas. Los creyentes se están volviendo indiferentes en su fe, los predicadores no tienen nada que predicar y la gente no se emociona cuando ora a Dios. Por otro lado, cada vez más personas sucumben a las tentaciones del mundo. El principal motivo de esto que no han aceptado el nombre de Dios Todopoderoso ni han ido al compás de la nueva obra de Dios.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Anterior:Pregunta 20: Un aspecto de la obra de redención del Señor Jesús fue perdonar y absolvernos de nuestros pecados, mientras que otro aspecto fue otorgarnos paz, gozo y gracia abundante. Esto nos ha demostrado que Dios es un Dios misericordioso y amoroso. Sin embargo, vosotros dais testimonio de que Dios Todopoderoso lleva a cabo la obra de juicio en los últimos días, que Él expresa la verdad y juzga y castiga al hombre, poda y trata con el hombre, expone al hombre y elimina toda clase de personas malvadas, espíritus malvados y anticristos, lo que les permite a las personas ver que el carácter justo de Dios no tolera ninguna ofensa. ¿Por qué es completamente diferente el carácter revelado en la obra del Señor Jesús del carácter revelado en la obra de Dios Todopoderoso? ¿Cómo exactamente debemos entender el carácter de Dios?

Siguiente:Pregunta 22: El Señor Jesús fue clavado en la cruz como una ofrenda por el pecado del hombre, por consiguiente redimiéndonos del pecado. Si nos alejamos del Señor Jesús y creemos en Dios Todopoderoso, ¿no sería esto una traición al Señor Jesús? ¿No sería esto apostasía?

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