Contenido
INICIO LIBROS
A-
A+

Pregunta 20: Está escrito justo ahí en la Biblia: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). ¡Así que el nombre del Señor nunca cambia! Pero vosotros decís que cuando el Señor venga otra vez en los últimos días Él tomará un nuevo nombre y será llamado Dios Todopoderoso. ¿Cómo lo explicáis?

Respuesta:

Desde que comenzamos a creer en el Señor Jesús, comenzamos a orar y a sanar la enfermedad y echar fuera demonios en Su nombre. También, por Su nombre, obtuvimos paz y bendiciones y, además, por Su nombre obtuvimos incontables gracias. Es por eso que el nombre del Señor Jesús ha sido profundamente impreso en nuestros corazones y también atesoramos mucho Su nombre, tal como el pueblo de Israel atesoró el nombre de Jehová. Por consiguiente, cuando algunos hermanos y hermanas oyen que el Señor ya ha regresado en la carne como Dios Todopoderoso, no pueden aceptarlo, diciendo: “Dice en Hechos 4:12: ‘Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser[i] salvos’ Hebreos 13:8 states: ‘Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos’. Por lo tanto, cuando el Señor regrese, Su nombre todavía debe ser Jesús. ¿Cómo podría Él ser llamado Dios Todopoderoso?”. Hermanos y hermanas, ¿qué pensáis de esta pregunta? ¿Podría el Señor sólo ser llamado Jesús cuando Él regrese?

Consideremos primero dos pasajes de la escritura. Éxodo 3:15 states: “El Señor […] es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación” Hechos 4:12 states: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” Hermanos y hermanas, de estos dos pasajes de la escritura entendemos que el nombre de Dios fue Jehová en la Era de la Ley y que fue Jesús en la Era de la Gracia. Dios dijo que Jehová es Su nombre para siempre, entonces, ¿cómo Su nombre se convirtió en Jesús en la Era de la Gracia? Hermanos y hermanas, ¿por qué es ese el caso? Si el nombre de Jehová se pudo cambiar a Jesús, entonces ¿por qué el nombre de Jesús no se puede cambiar otra vez? Si decimos que el nombre del Señor no se puede cambiar y Él todavía debe llamarse Jesús cuando regrese, entonces ¿por qué el Apocalipsis 3:12 afirma “Al vencedor le haré una columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, que desciende del cielo de mi Dios, y mi nombre nuevo”.? ¿Cómo explicáis aquí el “nuevo nombre”? Hermanos y hermanas, el Apocalipsis claramente profetiza que Dios tendrá un nuevo nombre en los últimos días. Así que, ¿este nuevo nombre todavía puede ser Jesús? Todos sabemos que el nombre del Señor Jesús ha sido pregonado por Sus creyentes por dos mil años. Si el nuevo nombre todavía es Jesús cuando la profecía del Apocalipsis se está cumpliendo en estos tiempos, entonces ¿cómo se podría decir que es un nuevo nombre? ¿No sería un nombre viejo? Así que, ¿podría el Señor retornado todavía ser llamado Jesús? Por lo tanto, no podemos sacar la conclusión de que el nombre de Dios por siempre se llamará Jesús porque un nuevo nombre se profetizó en el Apocalipsis y eso se debe cumplir.

Entonces, ¿por qué tiene que cambiar el nombre de Dios? Esta es una pregunta que muchos intérpretes de la Biblia, predicadores y teólogos religiosos no son capaces de explicar claramente. Pero los misterios de esta cuestión han sido revelados por las verdades expresadas por Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso declara: “Algunos dicen que el nombre de Dios no cambia, ¿por qué pasó entonces a ser Jesús el nombre de Jehová? Se profetizó la venida del Mesías, ¿por qué vino entonces un hombre con el nombre de Jesús? ¿Por qué cambió el nombre de Dios? ¿No se llevó a cabo esa obra hace mucho tiempo? ¿No puede realizar Dios una nueva obra este día? La obra de ayer puede alterarse, y la de Jesús puede seguir a la de Jehová. ¿No puede entonces la obra de Jesús ser sucedida por otra obra? Si el nombre de Jehová puede cambiarse por el de Jesús, ¿no puede cambiarse este también? Esto no es extraño, y las personas piensan así debido a su simpleza. Dios siempre será Dios. Independientemente de los cambios de Su obra y Su nombre, Su carácter y sabiduría se mantienen siempre inmutables. Si crees que sólo se puede llamar a Dios por el nombre de Jesús, entonces sabes muy poco” (‘¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En cada era, Dios hace nueva obra y se le llama por un nuevo nombre; ¿cómo podría hacer Él la misma obra en diferentes eras? ¿Cómo podría aferrarse a lo antiguo? El nombre de Jesús se adoptó para la obra de redención, ¿se le seguiría llamando por el mismo nombre cuando vuelva en los últimos días? ¿Seguiría haciendo Él la obra de redención? ¿Por qué son Jehová y Jesús uno, pero se les llama por nombres diferentes en eras diferentes? ¿No es, acaso, porque las eras de Su obra son distintas? ¿Podría un solo nombre representar a Dios en Su totalidad? De esta forma, se debe llamar a Dios por un nombre diferente en una era diferente, Él debe usar el nombre para cambiar la era y representarla, porque ningún nombre puede representar totalmente a Dios mismo. Y cada nombre sólo puede representar el carácter de Dios durante una cierta era y sólo necesita representar Su obra. Por tanto, Dios puede escoger cualquier nombre que encaje con Su carácter para representar a toda la era” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

¿Podría el nombre de Jesús, “Dios con nosotros” representar el carácter de Dios en su totalidad? ¿Podría articular por completo a Dios? Si el hombre afirma que a Dios sólo se le puede llamar Jesús y no puede tener ningún otro nombre, porque no puede cambiar Su carácter, ¡tales palabras son una blasfemia! ¿Crees que el nombre de Jesús —Dios con nosotros— puede representar a Dios en Su totalidad? A Dios se le puede llamar por muchos nombres, pero entre todos estos no hay uno que pueda englobar todo lo que Él tiene, ninguno puede representarlo plenamente. Por tanto, Dios tiene muchos nombres, pero estos no pueden articular por completo el carácter de Dios, que es demasiado rico y supera el conocimiento del hombre. El lenguaje humano es incapaz de englobar del todo a Dios. El hombre tiene un vocabulario limitado con el que encapsular todo lo que conoce del carácter divino: grande, honorable, maravilloso, inimaginable, supremo, santo, justo, sabio, etc. ¡Demasiadas palabras! Tan limitado léxico es incapaz de describir lo poco que el hombre ha experimentado del carácter de Dios. Más adelante, muchos añadieron más palabras para describir mejor el fervor de sus corazones: ¡Dios es demasiado grande! ¡Dios es demasiado santo! ¡Dios es demasiado amoroso! Hoy, dichos como estos han alcanzado su punto álgido, aunque el hombre sigue siendo incapaz de expresar con claridad a Dios. Por tanto, para el hombre Dios tiene muchos nombres, aunque no tiene uno solo, y esto se debe a que el ser de Dios es demasiado abundante, y el lenguaje del hombre demasiado inadecuado. Una palabra o nombre particular no tendría poder para representar a Dios en Su totalidad. ¿Puede Él, por tanto, adoptar un nombre fijo? Dios es tan grande y tan santo, ¿por qué no le permites cambiar Su nombre cada nueva era? Por ello, en cada era que Dios realiza, personalmente, Su propia obra, usa un nombre que encaje con la era para condensar la obra que hace. Usa este nombre particular, uno que posee la relevancia de la era, para representar Su carácter en dicha era. Dios usa el lenguaje del hombre para expresar Su propio carácter. Incluso entonces, muchas personas que han tenido experiencias espirituales y lo han visto de manera personal, siguen sintiendo que un nombre concreto es incapaz de representarlo en Su totalidad; ¡qué triste! No llaman a Dios por un nombre y se limitan a referirse a Él como “Dios”. Sus corazones parecen llenos de amor, aunque también parecen plagados de contradicciones, porque no saben cómo explicar a Dios. Lo que Dios es es demasiado abundante y, por ello, sencillamente no hay forma de describirlo. No hay un solo nombre que pueda resumir Su carácter ni describir todo lo que Él tiene y es. […] Deberías saber que, originalmente, Dios no tenía nombre. Sólo adoptó uno, dos, o muchos, porque tenía una obra que hacer y tenía que gestionar a la humanidad. Cualquiera que sea el nombre por el que se le llame, ¿no lo escoge Él libremente? ¿Acaso te necesita Él a ti, una criatura, para decidirlo? El nombre por el cual se llama a Dios es acorde a lo que el hombre puede recibir y a su lenguaje, pero este nombre no puede ser condensado por él. Sólo puedes decir que hay un Dios en el cielo, que se le llama Dios, que es Dios mismo con gran poder, demasiado sabio, demasiado exaltado, demasiado maravilloso, demasiado misterioso, demasiado todopoderoso y no puedes decir nada más; es todo lo que sabes. De este modo, ¿puede el hombre de Jesús solo representar a Dios mismo? Cuando lleguen los últimos días, aunque siga siendo Dios quien realiza Su obra, Su nombre tiene que cambiar, porque es una era diferente” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”). Las palabras de Dios Todopoderoso realmente son claras como el cristal, ayudándonos a entender que Dios originalmente no tenía nombre. Dios sólo adoptó nombres porque Él tenía que llevar a cabo la obra de salvar a la humanidad, pero un nombre sólo representa una era, una etapa de la obra, una parte del carácter de Dios. No existe un nombre único que pueda representar completamente todo lo que Dios tiene y es. Por lo tanto, cada vez que una era o Su obra cambian, Dios cambiará Su nombre. Este es un principio de la obra de Dios. Sin embargo, no importa cómo cambie la era y cómo cambie el nombre de Dios, la esencia de Dios nunca cambiará.

Con el fin de que todos puedan entender mejor la relación entre el nombre de Dios y Su obra y las eras relevantes, investiguemos ahora los orígenes del nombre de Jehová. Como se registra en Éxodo 3:15: “Dijo además Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: “El Señor, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros.” Este es mi nombre para siempre, y con él se hará memoria de mí de generación en generación” Hermanos y hermanas, dejadme hacerles una pregunta a todos: ¿cuándo surgió el nombre de Jehová? ¿Existió en la creación o sólo cuando Moisés sacó a los israelitas de Egipto? Claramente sabemos por los registros de la Biblia que Dios originalmente no tuvo un nombre y que fue sólo cuando Moisés sacó a los israelitas de Egipto que Dios adoptó el nombre de Jehová. Hermanos y hermanas, ¿por qué Dios adoptó el nombre de Jehová cuando Moisés sacó a los israelitas de Egipto? Fue porque a partir de ese momento Dios estaba comenzando oficialmente Su obra en la Era de la Ley bajo el nombre de Jehová y guiando al hombre a vivir en la tierra. El nombre Jehová quiere decir un Dios que puede tener misericordia de las personas, que puede maldecir a las personas y que también puede promulgar leyes para guiar las vidas de las personas, y también un Dios quien es muy poderoso y lleno de sabiduría. Dios adoptó el nombre de Jehová basado en Su obra de promulgar las leyes y en el carácter que Él expresó. A partir de entonces, todas las personas en la Era de la Ley respetaron el nombre de Jehová como un nombre santo. Adoraron a Jehová Dios, oraron a Jehová Dios, alabaron a Jehová Dios y ofrecieron sacrificios a Jehová Dios en el altar. Los israelitas también experimentaron tangiblemente la obra de Jehová Dios, vieron Su ira y se dieron cuenta del carácter piadoso y maldiciente expresado por Dios justo hasta el final de la Era de la Ley. Por lo tanto, el nombre de Jehová es un nombre específico para la Era de la Ley. Cuando la Era de la Ley terminó, el nombre de Jehová también terminó junto con ella.

Por medio de comunicar los orígenes del nombre de Jehová, hemos entendido que Dios sólo adoptó un nombre para llevar a cabo la obra de salvar a la humanidad. Cada nombre que Dios adopta en cada era es muy significativo y representa la obra que Él lleva a cabo en esa era y el carácter que Él expresa en esa era. Para ayudarnos a entender más la relación entre el nombre de Dios y Su obra y la era, a continuación analizaremos los orígenes del nombre de Jesús. Después de haber guiado las vidas de los israelitas por dos mil años bajo el nombre de Jehová, Dios comenzó una nueva etapa de la obra basado en Su plan de gestión y en las necesidades de la humanidad, dando inicio a la Era de la Gracia bajo el nombre de Jesús. ¿Por qué Dios puso fin a la Era de la Ley? Porque si la Era de la Ley hubiera continuado, entonces el plan de gestión de seis mil años de Dios sólo habría sido en la Era de la Ley y los pecados de la humanidad sólo se habrían incrementado y agravado. Al final, la humanidad habría perecido bajo castigos por violar las leyes y la creación de Dios de la humanidad no habría tenido sentido. Por lo tanto, para salvar a la humanidad, Dios personalmente se hizo carne y vino entre los hombres, inaugurando la Era de la Gracia en el nombre de Jesús, llevando a cabo la obra de salvación, trayendo a la humanidad gracia rica y abundante, expresando un carácter de misericordia y amor y redimiendo a la humanidad del pecado. El significado del nombre Jesús es: lleno de amor, lleno de misericordia y una ofrenda por el pecado que puede redimir a la humanidad. El nombre Jesús es específico de la Era de la Gracia. Representa la obra de Dios en la Era de la Gracia así como el carácter que Dios expresó durante la Era de la Gracia. A partir de entonces, comenzó la obra de Dios principalmente bajo el nombre de Jesús. Al mismo tiempo, la obra principalmente bajo el nombre de Jehová terminó con ella, es decir, Su obra en la Era de la Ley terminó. El nombre de Jesús es específico a la Era de la Gracia. Cuando la Era de la Gracia terminó, el nombre de Jesús también terminó junto con ella. Podemos ver de estas dos etapas de la obra de Dios que el nombre que Dios adopta en cada era tiene su significado representativo. El nombre de Dios representa Su obra y el carácter que Él expresa durante esa era y Él inaugura una nueva era y cambia la era de acuerdo a Su nombre. Es decir, cada vez que la era cambia y cuando Su obra cambia, Dios cambiará Su nombre. Sin embargo, no importa cómo cambie la era y no importa cómo cambie el nombre de Dios, la esencia de Dios nunca cambiará. En otras palabras, independientemente de si el nombre de Dios es Jehová o Jesús, la esencia de Dios permanece igual. Para ayudar a todos a entender mejor este aspecto de la verdad, permitidme plantear un ejemplo que puede no ser muy apropiado. Imaginad que hay un Sr. Wang que originalmente era un profesor universitario. Todos sus estudiantes lo llamaban Profesor Wang. Después, fue asignado al departamento de educación como director y las personas lo comenzaron a llamar Director Wang. Si un día es nombrado Ministro de Educación, entonces las personas lo llamarían Ministro Wang. Sin embargo, no importa cómo cambie el trabajo del Sr. Wang ni cómo lo llamen las personas, el Sr. Wang no cambiaría como persona. Del mismo modo, no importa cómo cambie el nombre de Dios ni cómo cambie la obra de Dios, la esencia de Dios nunca cambiará y Él sigue siendo Dios mismo. Pero lo que es lamentable es que los israelitas en ese momento no supieron que el nombre de Dios existió por Su obra de salvar a la humanidad y que cambiaría conforme la era pasara y Su obra cambiara. En sus mentes, sólo Jehová Dios era su Dios y su Salvador porque Jehová Dios una vez sacó a sus ancestros de Egipto, cruzaron el Mar Rojo, les dio maná en el desierto, les dio agua viva de una roca y al final los introdujo a Canaán para vivir en la tierra de leche y miel… No sólo vieron el gran poder y sabiduría de Jehová Dios, también disfrutaron las bendiciones y cuidados de Jehová Dios y, además, se dieron cuenta de la ira y del carácter inviolable de Dios. Es por esto que estaban llenos de amor y temor por Jehová Dios. Por consiguiente, generación tras generación, se aferraron a las palabras: “Sólo Jehová es Dios; a parte de Jehová no hay Salvador”. Sin embargo, cuando el Señor Jesús encarnado vino a salvarlos, los fariseos rechazaron y mataron al Señor Jesús porque no conocieron que el Señor Jesús era su ansiado Mesías, su Salvador. Hermanos y hermanas, en este punto de la conversación os quiero hacer a todos una pregunta: ¿Por qué los fariseos en ese momento rechazaron al Señor Jesús? En realidad fue porque no reconocieron que la esencia del Señor Jesús era Dios mismo y porque no reconocieron la nueva obra de Dios y la relación entre el nombre de Dios y Su obra. Tampoco sabían el significado de que Dios cambiara Su nombre. Por lo tanto, rechazaron al Señor Jesús, lo condenaron y hasta clavaron al misericordioso Señor Jesús hasta la muerte en la cruz, cometiendo un monstruoso pecado. Los judíos y sus descendientes han pagado un oneroso precio por esto, el dolor de la subyugación. Durante los pasados dos mil años, han vagado de un lugar a otro por todo el mundo y aun actualmente hay muchos todavía que van a la deriva en tierras extranjeras. Hermanos y hermanas, ¿no es su fracaso digno de nuestra profunda reflexión? ¿No es su fracaso digno de ser tomado como una seria advertencia? ¿Repetiremos sus errores y continuaremos pensando que cuando el Señor regrese Él todavía deber ser llamado Jesús?

Ahora, Dios ha llevado a cabo una obra más nueva y más sublime sobre los fundamentos de Su obra en la Era de la Gracia, y esta es la obra de castigo y juicio con Su palabra en la Era del Reino. Por medio de Su palabra, Dios castiga y juzga a las personas y revela Su carácter justo, majestuoso y airado, con el fin de terminar esta vieja era corrupta, restaurar la santidad original del hombre y renovar todas las cosas. Dios será glorificado por todo el universo usando Su gran poder para finalizar todo Su plan de gestión de seis mil años y derrotar completamente a Satanás. Dios gobernará sobre todas las tierras: “El reino del mundo ha venido a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo”. Por tanto, la última era se llama la Era del Reino. Debido al cambio de la era, el nombre de Dios también tiene que cambiar. Ya no se le llama Jesús sino el potente Dios Todopoderoso. Él concluirá todo el plan de gestión de seis mil años en el nombre de Dios Todopoderoso. Esto precisamente cumple la profecía en Apocalipsis 15:3: “Y cantaban el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero, diciendo: ¡Grandes y maravillosas son tus obras, oh Señor Dios, Todopoderoso! ¡Justos y verdaderos son tus caminos, oh Rey de las naciones!” Esto también cumple la profecía en Apocalipsis 19:6: “Y oí como la voz de una gran multitud, como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de fuertes truenos, que decía: ¡Aleluya! Porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina”.

Hermanos y hermanas, de la conversación anterior podemos entender que el nombre que Dios adopta en cada era tiene su significado representativo y no es sin motivo. Todos son nombres que tienen significado en su era basados en la obra de Dios y en el carácter que Él expresa en las diferentes eras. Es por eso que Dios adoptó el nombre de Dios Todopoderoso en los últimos días para dar por terminado todo el plan de gestión de seis mil años de Dios. Sin embargo, ¿cuál es la actitud que las personas de hoy tienen hacia la nueva obra de Dios y el nombre de Dios Todopoderoso? Por todo el mundo religioso, muchas personas todavía se aferran a pasajes en las escrituras tales como “no hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres, en el cual podamos ser salvos” y “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos”. Temerariamente resisten y condenan la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y dicen que creer en Dios Todopoderoso es creer en otro Dios… Si ese fuera el caso, entonces ¿acaso los discípulos que se salieron de la ley para seguir al Señor Jesús en ese entonces también creyeron en otro Dios: Jesús? ¿No es tal entendimiento totalmente absurdo? Si nos aferramos a tal entendimiento erróneo, entonces ¿de qué manera somos diferentes a los judíos de aquel entonces que sólo se aferraron al nombre de Jehová y rechazaron y mataron al Señor Jesús? Si esto continúa, ¿no se repetiría en nosotros la tragedia de los judíos que fueron castigados por resistirse a Dios? ¿Estaríamos dispuestos a pagar un precio tan oneroso? Hermanos y hermanas, nosotros no podemos determinar que el nombre de Dios para siempre deba ser llamado Jesús. En cambio, nos debemos humillar y buscar las intenciones de Dios. Cuando aceptes la nueva obra de Dios de los últimos días y vengas ante Dios Todopoderoso, verás que Dios Todopoderoso es Jehová Dios de los israelitas y también el Señor de los judíos y, además, ¡Él es el Señor Jesús que hemos estado esperando por tanto tiempo! Con el fin de que todos comprendan mejor este aspecto de la verdad, leamos otros dos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso. Dios Todopoderoso dice: “Una vez se me conoció como Jehová. También se me llamó el Mesías, y las personas me llamaron una vez Jesús el Salvador porque me amaban y respetaban. Pero hoy no soy el Jehová o el Jesús que las personas conocieron en tiempos pasados; soy el Dios que ha vuelto en los últimos días, el que pondrá fin a la era. Soy el Dios mismo que se levanta en los extremos de la tierra, repleto con todo Mi carácter, y lleno de autoridad, honor y gloria. Las personas nunca han tenido contacto conmigo, nunca me han conocido, y siempre han ignorado Mi carácter. Desde la creación del mundo hasta hoy, ni una persona me ha visto. Este es el Dios que se aparece al hombre durante los últimos días pero que está oculto en medio de él. Reside entre los hombres, verdadero y real, como el sol ardiente y el fuego llameante, lleno de poder y rebosante de autoridad. No hay una sola persona o cosa que no ha de ser juzgada por Mis palabras, y ni una sola persona o cosa que no ha de ser purificada ardiendo en el fuego. Finalmente, todas las naciones serán benditas por Mis palabras, y también hechas pedazos por ellas. De esta forma, todas las personas durante los últimos días verán que soy el Salvador que ha vuelto, que soy el Dios Todopoderoso que conquista toda la humanidad, que una vez fui la ofrenda por el pecado para el hombre, pero en los últimos días también me convertiré en las llamas del sol que quema todas las cosas, así como el Sol de justicia que revela todas las cosas. Esa es Mi obra de los últimos días. Adopté este nombre y poseo este carácter de forma que todas las personas puedan ver que soy un Dios justo, el sol ardiente, y el fuego llameante. Es así para que todos puedan adorarme, el único Dios verdadero, y para que puedan ver Mi verdadero rostro: no soy sólo el Dios de los israelitas, y no soy sólo el Redentor, soy el Dios de todas las criaturas a través de los cielos, la tierra y los mares” (‘El Salvador ya ha regresado en una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Llegará un día en el que no se le llamará a Dios Jehová, Jesús o el Mesías; será tan sólo llamado el Creador. En ese momento, todos los nombres que adoptó en la tierra acabarán, porque Su obra en la tierra habrá tocado a su fin, y después de ello Él no tendrá nombre. Cuando todas las cosas pasen a estar bajo el dominio del Creador, ¿para qué llamarle por un nombre altamente adecuado, aunque incompleto? ¿Sigues buscando ahora el nombre de Dios? ¿Te atreves todavía a decir que a Dios sólo se le puede llamar Jehová? ¿Te atreves todavía a decir que a Dios sólo se le puede llamar Jesús? ¿Puedes llevar el pecado de blasfemia contra Dios?” (‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Queridos hermanos y hermanas, las palabras de Dios Todopoderoso nos hacen entender el aspecto de la verdad concerniente a porqué el nombre de Dios tiene que cambiar. ¿Todavía pensáis ahora que el nombre del Señor tiene que seguir siendo Jesús cuando Él regrese? ¿Podríais seguir rechazando la salvación de Dios porque el nombre de Dios de los últimos días es Dios Todopoderoso? Hermanos y hermanas, ¡dejemos de lado nuestras propias nociones y tomemos una sabia decisión! Hace tiempo que Dios Todopoderoso ha empezado Su obra de los últimos días. Él lleva todo Su carácter. Él está lleno de poder y autoridad, como el sol ardiente, como el fuego. No hay una sola persona o cosa que no será juzgada o purificada por Su palabra. Al final, todas las naciones recibirán bendiciones porque aceptan Su palabra y también serán hechas pedazos porque rechazan Su palabra. Hermanos y hermanas, ¿cómo nos podemos perder esta última oportunidad de ser salvados por Dios? Dios Todopoderoso está a la espera de que cada persona previamente redimida por Él regrese pronto ante Su trono y entre al cielo nuevo y la tierra nueva preparados por Dios para el hombre.

de “Preguntas y respuestas sobre el testimonio del Evangelio del Reino”