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Dios usó a Moisés para llevar a cabo la obra de la Era de la Ley, así que ¿por qué Dios no usa personas para llevar a cabo Su obra de juicio en los últimos días? ¿Debe hacerse carne realmente para realizarla Él mismo? ¿Cuál es la diferencia esencial entre el Dios encarnado y la persona que Dios usa?

Respuesta:

La razón por la cual Dios debe encarnarse para realizar la obra del juicio en los últimos días es un tema que preocupa a muchas personas que ansían la verdad y buscan la aparición de Dios. También es una cuestión que guarda relación con el hecho de que podamos ser arrebatados al reino de los cielos, por lo cual es muy importante comprender este aspecto de la verdad. ¿Por qué debe encarnarse Dios para realizar Su obra del juicio en los últimos días en vez de utilizar al hombre para ello? Esto viene determinado por la naturaleza de la obra del juicio. Porque la obra del juicio es la expresión de la verdad de Dios y de Su carácter justo para conquistar, purificar y salvar a la humanidad. Leamos un pasaje de la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser hecha por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es la conquista de la raza humana por medio de la verdad, es incuestionable que Dios todavía aparezca como la imagen encarnada para hacer esta obra entre los hombres. Es decir, en los últimos días Cristo usará la verdad para enseñar a los hombres alrededor de la tierra y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra de juicio de Dios” (‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios” (‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Por las palabras de Dios Todopoderoso vemos que la obra del juicio de Dios en los últimos días consiste en expresar muchos aspectos de la verdad; expresar el carácter de Dios, todo lo que tiene y es; revelar todos los misterios; juzgar la naturaleza satánica del hombre, que se resiste a Dios y lo traiciona; exponer y diseccionar la palabra y la conducta del hombre corrupto y revelar a toda la humanidad la esencia santa y justa de Dios y Su carácter, que no admite ofensa. Cuando los elegidos de Dios se someten a juicio por Su palabra, es como si estuvieran cara a cara con Él, siendo expuestos y juzgados por Él. Cuando Dios juzga a los hombres, Él debe permitir que veamos la manifestación de Su carácter justo, como si estuviéramos viendo la esencia santa de Dios y la gran luz que desciende de los cielos; y que veamos que la palabra de Dios es como una espada de doble filo que penetra en el corazón y en el espíritu, causándonos un tormento indescriptible. Sólo así, podemos llegar a reconocer nuestra propia esencia pervertida y la verdad de nuestra perversión; a sentir una profunda humillación, ocultar nuestro rostro, avergonzados, y postrarnos ante Dios verdaderamente arrepentidos. Entonces podremos aceptar la verdad y vivir según la palabra de Dios, liberarnos por completo de la influencia de Satanás y ser salvados y perfeccionados por Dios. Obras tales como el juicio, la purificación y la salvación del hombre sólo pueden ser realizadas personalmente por Dios encarnado.

Tras haber experimentado el juicio por la palabra de Dios Todopoderoso, nos hemos dado cuenta de que la santidad y el carácter justo de Dios no admiten ofensa por parte de los hombres. Cada letra de la palabra de Dios contiene majestad e ira, cada palabra nos golpea en lo más profundo del corazón; descubriendo completamente nuestra naturaleza satánica, que se opone a Dios y lo traiciona, así como los elementos de nuestro carácter pervertido tan enterrados en nuestros corazones que ni nosotros los vemos; permitiéndonos reconocer que nuestra naturaleza y esencia está llena de arrogancia, petulancia, egoísmo y traición y que vivimos conforme a estas cosas como demonios vivos que vagan por la tierra, sin el más ligero asomo de humanidad. Dios considera esto abominable y odioso. Nos sentimos humillados y atormentados por el arrepentimiento. Vemos nuestra propia vileza y maldad y sabemos que no merecemos vivir ante Dios, por lo que nos postramos en el suelo, deseando recibir Su salvación. Al experimentar el juicio por la palabra de Dios Todopoderoso, verdaderamente presenciamos la aparición de Dios. Vemos que la santidad de Dios no puede ser profanada y que Su justicia no admite ofensa. Reconocemos las sinceras intenciones y el verdadero amor con que Dios procura salvar a la humanidad y vemos la verdad y la esencia de nuestra perversión a manos de Satanás. Así, empezamos a venerar a Dios en nuestros corazones, y con gusto aceptamos la verdad y obedecemos los órdenes y disposiciones de Él. De esta forma, nuestro carácter pervertido se limpia poco a poco. Los cambios que hemos logrado hoy son el resultado de la encarnación de Dios para realizar la obra del juicio. Por eso, únicamente cuando la encarnación de Dios expresa la verdad, está expresando el carácter justo de Dios y todo lo que Él tiene y es para llevar a cabo la obra del juicio; sólo entonces, vemos la aparición de la luz verdadera, la aparición de Dios, y comenzamos a conocerlo de verdad. Sólo así podemos ser purificados y salvados. Aparte de Cristo, ningún hombre puede realizar la obra del juicio en los últimos días. Leamos otros pasajes de la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Nadie es más adecuado y está más calificado que Dios en la carne para hacer la obra de juzgar la corrupción de la carne del hombre. […] Satanás sólo puede ser completamente derrotado si Dios en la carne juzga la corrupción de la humanidad. Al ser igual que el hombre poseyendo una humanidad normal, Dios en la carne puede juzgar directamente la injusticia del hombre; esta es la marca de Su santidad innata y Su atributo extraordinario. Sólo Dios está calificado y en la posición de juzgar al hombre porque Él es poseedor de la verdad y la justicia y por eso es capaz de juzgar al hombre. Los que no tienen la verdad y la justicia no son aptos para juzgar a los demás” (‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Que te juzgue hoy se debe a tu inmundicia; que te castigue hoy se debe a tu corrupción y a tu rebeldía. No es para ganar poder y prestigio entre vosotros o intimidaros intencionadamente, sino porque vosotros que vivís en una tierra de inmundicia os habéis manchado con mucha inmundicia. Simplemente habéis perdido vuestra personalidad, vuestra humanidad, y no sois diferentes de los cerdos que viven en el más vil de los lugares. Sois juzgados, y Su ira os visita por causa de estas cosas que hay en vosotros. Por estos juicios habéis sido capaces de ver que Dios es el Dios justo, el Dios santo. Él os ha juzgado, y Su ira os ha visitado debido a Su santidad y Su justicia. Como Él puede revelar Su carácter justo cuando ve la rebeldía de la humanidad, y como Él puede revelar Su santidad cuando ve la inmundicia de la humanidad, con esto basta para mostrar que Él es Dios mismo, santo y sin mancha, pero también que Él vive en una tierra de inmundicia. Si Él fuera un hombre que se manchara junto con las personas, y no tuviera ningún elemento de santidad o un carácter justo, no sería apto para juzgar la injusticia de la humanidad ni para ser el juez de la humanidad. Si el hombre juzga al hombre, ¿no sería como abofetear su propio rostro? ¿Cómo podría nadie tener derecho de juzgar a la misma clase de persona tan inmunda como ellos? El único que puede juzgar a toda la humanidad inmunda es el Dios mismo santo; ¿y cómo podría el hombre juzgar los pecados del hombre? ¿Cómo podría el hombre ser capaz de ver los pecados del hombre, y cómo podría ser apto para condenar al hombre? Si Dios no tuviera el derecho de juzgar los pecados del hombre, ¿cómo podría ser entonces el Dios mismo justo? Cuando se revelan los caracteres corruptos de las personas, Él habla para juzgarlas, y sólo entonces pueden ellas ver que Él es santo” (‘Cómo lleva fruto el segundo paso de la obra de conquista’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En la palabra de Dios Todopoderoso vemos claramente que la obra del juicio de Dios en los últimos días debe llevarse a cabo mediante la expresión de la verdad, del carácter justo de Dios y de Su omnipotencia y sabiduría para conquistar, purificar y perfeccionar al hombre. Dios se aparece para realizar esta obra del juicio en los últimos días. Esta obra marca el inicio de una era y el fin de otra. Esta obra debe ser realizada por la encarnación de Dios, ningún hombre puede hacerla en Su lugar. ¿Por qué creen muchos que, Dios debería utilizar a los hombres para realizar toda Su obra, en vez de encarnarse para hacerla Él mismo? ¡Esto es increíble! ¿De verdad que la humanidad da la bienvenida a la llegada de Dios? ¿Por qué siempre hay tantas personas deseando que Dios utilice a los hombres para realizar Su obra? Esto se debe a que los hombres obran según sus nociones, sólo actúan como la gente cree que deben actuar. En consecuencia, la mayoría de la gente adora fácilmente al hombre, lo coloca sobre un pedestal y lo sigue. Sin embargo, el modo de obrar de Dios nunca concuerda con las nociones e imaginaciones del hombre, Él no hace las cosas como el hombre cree que deben hacerse. Así pues, a nosotros nos cuesta mucho ser compatible con Dios. La esencia de Dios es la verdad, el camino y la vida. El carácter de Dios es santo y justo y no admite ofensa. Sin embargo, el hombre pervertido ha sido completamente corrompido por Satanás, rebosa de carácter satánico; le cuesta mucho ser compatible con Dios. Así pues, a nosotros nos cuesta mucho aceptar la obra de la encarnación de Dios y somos reacios a estudiar y observar; en cambio, adoramos al hombre, tenemos una fe ciega en su obra, y la aceptamos y seguimos como si fuera obra de Dios. ¿Qué problema hay aquí? Podría decirse que la humanidad no tiene la menor idea de lo que significa creer en Dios y experimentar Su obra, por lo que Su obra en los últimos días debe consistir en que la encarnación exprese la verdad para resolver todos los problemas de la humanidad pervertida. En cuanto a la pregunta de algunas personas sobre el motivo por el cual Dios no utiliza al hombre para realizar Su obra del juicio en los últimos días, ¿todavía hace falta responderla? La esencia del hombre es el hombre, que no posee esencia divina, por lo que el hombre no puede expresar la verdad, el carácter de Dios ni todo lo que Dios tiene y es, ni puede realizar la obra de salvación de la humanidad. Por no hablar de que todos nosotros, los seres humanos, hemos sido pervertidos por Satanás y tenemos una naturaleza pecaminosa, así que, ¿qué nos permite juzgar a otros hombres? Puesto que el hombre inmundo y corrupto no puede purificarse ni salvarse a sí mismo, ¿cómo espera él purificar y salvar a otros? Los hombres corruptos sólo se sentirían avergonzados cuando otros fueran reacios a aceptar su juicio. Sólo Dios es justo y santo y sólo Él es la verdad, el camino y la vida. De ahí que, la obra del juicio de Dios en los últimos días debe ser realizada por Su encarnación. Ningún hombre puede realizar esa obra, esto es así.

Entonces, ¿por qué Dios utilizó al hombre para que realizara Su obra en la Era de la Ley? Porque la obra de la Era de la Ley y la obra del juicio de los últimos días tienen naturalezas distintas. En la Era de la Ley, los hombres eran como si hubieran acabado de nacer, y Satanás sólo les había pervertido lo mínimo. La obra de Dios Jehová consistió principalmente en promulgar leyes y mandamientos para proporcionar al hombre primitivo unas directrices sobre la forma de vivir en la tierra. Esta etapa de la obra no pretendía cambiar el carácter del hombre, no hacía falta expresar más verdades. Dios simplemente tuvo que utilizar al hombre para transmitir a los israelitas las leyes que Él había decretado, de modo que los israelitas supieran cómo cumplirlas, adoraran a Jehová Dios y vivieran una vida normal en la tierra. Una vez hecho esto, terminó esa etapa de la obra. Por eso, Dios pudo utilizar a Moisés para realizar la obra de la Era de la Ley, no le hacía falta encarnarse para llevar a cabo la obra personalmente. Por el contrario, la obra del juicio de Dios en los últimos días pretende salvar a la humanidad, profundamente pervertida por Satanás. En este caso no bastará con divulgar unos pasajes de la palabra de Dios ni con promulgar leyes. Hay que expresar muchas verdades. Se debe expresar plenamente el carácter inherente de Dios, todo lo que Él tiene y es; es preciso ofrecer a la humanidad la verdad, el camino y la vida, como si Dios se revelara cara a cara a toda la humanidad, permitiendo que el hombre comprenda la verdad y lo conozca, y, de ese modo, Él purifica, salva y perfecciona totalmente a la humanidad. Dios debe hacer esto personalmente a través de la encarnación, ningún hombre puede realizar esta obra en Su lugar. Dios puede utilizar profetas para divulgar algunos pasajes de Su palabra, pero Él no les permite expresar Su carácter inherente, todo lo que Él tiene y es, ni expresar toda la verdad, porque la humanidad corrupta no es digna de hacerlo. Si Dios utilizara al hombre para expresar todo Su carácter y verdad, el hombre probablemente lo humillaría, porque el hombre tiene un carácter pervertido, es susceptible de demostrar sus propias nociones y fantasías, La obra del hombre debe ser impura, lo cual fácilmente humillaría a Dios y afectaría la eficacia de Su obra en general. Además, somos proclives a considerar como suyo todo lo que Dios tiene y es, y a considerar la impureza de su obra como verdad. Esto lleva a malinterpretar y humillar a Dios. Además, si Dios utilizara al hombre para expresar todo Su carácter y verdad, debido a la impureza del hombre, seríamos reacios a aceptarlo e incluso nos opondríamos. Entonces, Satanás encontraría defectos y lanzaría acusaciones, avivando la llama de nuestro descontento hacia Dios, fomentando las revueltas e instigándonos a fundar nuestro propio reino independiente. Este sería el resultado final de la obra de Dios realizada por el hombre. Sobre todo, en el caso de la salvación por parte de Dios del hombre profundamente pervertido en los últimos días, los hombres no aceptan ni obedecen fácilmente la obra de la encarnación de Dios. Así pues, si Dios utilizara a seres humanos para realizar esta obra, sería menos probable que los hombres aceptaran y obedecieran. ¿No son hechos evidentes? Mirad a los ancianos y pastores del mundo religioso, ¿existe alguna diferencia entre su oposición y su condena a la obra de la encarnación de Dios y la manera en que los sumos sacerdotes judíos y los fariseos se opusieron al Señor Jesús? La salvación de la humanidad corrupta por parte de Dios no es tarea fácil. ¡Debemos entender cómo piensa Dios!

Por un lado, la obra del juicio de Dios encarnado en los últimos días es la de juzgar, purificar y salvar a la humanidad; por otro, y lo que es más importante, Dios realiza Su obra expresando la verdad, Su carácter y todo lo que tiene y es para que toda la humanidad pueda conocerlo y comprenderlo, y para que vea la aparición de Dios hecho carne. Leamos unos pasajes de la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Para todos aquellos que viven en la carne, cambiar su carácter requiere metas que perseguir, y conocer a Dios exige ser testigos de los hechos reales y del rostro real de Dios. Ambas cosas sólo las puede lograr la carne encarnada de Dios y sólo las puede conseguir la carne normal y real. Por esta razón, la encarnación es necesaria y toda la humanidad corrupta la necesita. Ya que a las personas se les pide que conozcan a Dios, las imágenes de Dioses ambiguos y sobrenaturales deben ser disipadas de sus corazones, y ya que se les pide que desechen su carácter corrupto, primero deben conocer su carácter corrupto. Si sólo el hombre hace la obra para disipar las imágenes de los Dioses vagos de los corazones de las personas, entonces fracasará en conseguir el efecto apropiado. Las imágenes de los Dioses ambiguos que están en los corazones de las personas no se pueden exponer, desechar o expulsar por completo sólo con palabras. Al hacerlo así, a la larga no será posible disipar estas cosas que están profundamente arraigadas en las personas. Sólo el Dios práctico y la inherente imagen de Dios pueden reemplazar estas cosas vagas y sobrenaturales para permitirles a las personas conocerlas poco a poco, y sólo de esta manera se puede lograr el efecto debido. […] Sólo Dios mismo puede hacer Su propia obra y nadie más puede hacer esta obra en Su nombre. No importa qué tan rico sea el lenguaje del hombre, es incapaz de articular la realidad y la normalidad de Dios. El hombre sólo puede conocer a Dios de una manera más práctica y sólo lo puede ver con mayor claridad si Dios personalmente obra entre los hombres y muestra por completo Su imagen y Su ser. Este efecto no lo puede lograr ningún hombre carnal” (‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las imaginaciones del hombre son, después de todo, huecas y no pueden reemplazar el verdadero rostro de Dios; el carácter inherente de Dios y la obra de Dios mismo el hombre no los puede imitar. El Dios invisible en el cielo y Su obra sólo pueden ser traídos a la tierra por el Dios encarnado que personalmente hace Su obra entre los hombres. Esta es la manera más ideal en la que Dios se aparece al hombre, en la que el hombre ve a Dios y llega a conocer el verdadero rostro de Dios, y esto no lo puede lograr un Dios no encarnado” (‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La llegada de Dios en la carne tiene lugar principalmente para permitir a las personas ver Sus hechos reales, para materializar el Espíritu sin forma en la carne, y permitir que las personas lo vean y lo toquen. De esta forma, aquellos a los que Él ya ha hecho completos harán de Él una realidad; Él los ganará, y serán conforme a Su corazón. Si Dios sólo hablara en el cielo y no viniera realmente a la tierra, las personas seguirían siendo incapaces de conocerle; sólo podrían predicar Sus hechos usando teoría vacía y no tendrían Sus palabras como una realidad. Dios ha venido a la tierra principalmente para actuar como un ejemplo y un modelo para aquellos a quienes Él debe ganar; sólo de esta forma pueden las personas conocer realmente a Dios, tocarlo y verlo, y sólo entonces puede Dios ganarlas de verdad” (‘Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El Dios encarnado da fin a la época cuando sólo la espalda de Jehová aparecía a la humanidad y también concluye la época en que la humanidad tenía la creencia en el Dios ambiguo. En particular, la obra del último Dios encarnado trae a toda la humanidad a una época más realista, más práctica y más agradable. Él no sólo concluye la época de la ley y la doctrina; de mayor importancia aún, revela a la humanidad un Dios que es real y normal, que es justo y santo, que abre la obra del plan de gestión y demuestra los misterios y el destino de la humanidad, que creó a la humanidad y da fin a la obra de gestión y que ha permanecido oculto por miles de años. Da fin por completo a la época de ambigüedad y concluye la época en la que toda la humanidad deseaba buscar el rostro de Dios pero no era capaz de hacerlo, termina la época en la que toda la humanidad servía a Satanás y guía a toda la humanidad siempre hasta entrar a una era completamente nueva. Todo esto es el resultado de la obra de Dios en la carne en vez de la del Espíritu de Dios” (‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra del juicio de Dios en los últimos días a través de la encarnación es verdaderamente relevante. Dios se ha encarnado en la tierra en los últimos días, viviendo entre los hombres, proclamando Su palabra a la humanidad, expresando a las masas Su carácter y todo lo que tiene y es. A quién ama Dios y a quién aborrece, hacia quién va dirigida Su ira, quién sufre Su castigo, Su estado emocional, Sus exigencias a los hombres, Sus designios sobre ellos, la actitud ideal del hombre ante la vida, sus valores, etc., Dios nos informa de todas estas cuestiones, y permite que tengamos objetivos claros en la vida para que no necesitemos buscar sin rumbo en una religión abstracta. La aparición de la encarnación de Dios “da fin a la época cuando sólo la espalda de Jehová aparecía a la humanidad y también concluye la época en que la humanidad tenía la creencia en el Dios ambiguo”. Todos los que hemos pasado por la palabra y la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días tenemos una experiencia común: a pesar de haber experimentado el juicio y el castigo de Dios, de haber soportado toda clase de pruebas y refinamientos, y de haber sufrido mucho por la búsqueda y persecución brutales y salvajes del PCCh, hemos visto el carácter justo de Dios descender sobre nosotros, hemos visto Su majestad, Su ira, Su omnipotencia y Su sabiduría y hemos visto la manifestación de todo lo que Dios tiene y es como si estuviéramos viendo a Dios mismo. Aunque no hayamos visto el cuerpo espiritual de Dios, Su carácter inherente, Su omnipotencia y Su sabiduría y todo lo que tiene y es nos han sido revelados plenamente, como si Dios hubiera venido ante nosotros, cara a cara, permitiéndonos conocerlo de verdad y tener un corazón temeroso de Dios, de modo que obedezcamos los planes que Él tiene para nosotros hasta la muerte. Todos creemos que, en Su palabra y obra vemos y conocemos a Dios de forma práctica y real, hemos abandonado por completo todas las nociones y fantasías y nos hemos convertido en personas que conocen verdaderamente a Dios. Antes pensábamos que el carácter de Dios era amable y misericordioso, y creíamos que Él siempre perdonaría y disculparía los pecados del hombre. Pero, tras haber experimentado el juicio de la palabra de Dios Todopoderoso, hemos llegado a comprender de verdad que el carácter de Dios no sólo es misericordioso y amable, sino también justo, majestuoso y airado. Todo aquel que ofenda a Su carácter será castigado. Así pues, podemos venerar a Dios, aceptar la verdad y vivir según Su palabra. Al experimentar la obra del juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días, todos hemos llegado a comprender, de forma real y práctica, que el carácter de Dios es santo y justo y que no admite ofensa, hemos experimentado la misericordia y el amor de Dios, hemos llegado comprender de verdad Su omnipotencia y sabiduría, hemos reconocido cómo Dios humildemente se oculta, y hemos llegado a conocer Sus sinceras intenciones y muchas cualidades amables: Su estado emocional, Su fidelidad, Su belleza y bondad, Su autoridad, Su soberanía, Su escrutinio de todo, etc. Ante nosotros ha aparecido todo lo que Dios tiene y es como si viéramos al propio Dios, lo que nos ha permitido verlo cara a cara. Ya no creemos en Dios ni lo seguimos según nuestras nociones y fantasías, sino que sentimos verdadera reverencia y adoración por Él y lo obedecemos y confiamos en Él de verdad. Hemos reconocido realmente que, si Dios no se hubiera encarnado personalmente para expresar la verdad y llevar a cabo la obra del juicio, nunca lo habríamos conocido ni podríamos librarnos del pecado y alcanzar la santidad. Así pues, se mire por donde se mire, la obra del juicio de Dios en los últimos días debe ser realizada por el propio Dios encarnado, nadie puede sustituirlo. Dadas las nociones y fantasías del hombre, si Dios utilizara al hombre para realizar la obra del juicio en los últimos días, Él no lograría el efecto deseado.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Así que demos un paso más y enseñemos sobre la diferencia fundamental entre Dios encarnado y los hombres que Él usa. Veamos lo que Dios Todopoderoso dice acerca de este aspecto de la verdad. Dios Todopoderoso dice:

El Dios encarnado se llama Cristo y Cristo es la carne que se viste con el Espíritu de Dios. Esta carne es diferente a cualquier hombre que es de la carne. La diferencia es porque Cristo no es de carne y hueso, sino que es la personificación del Espíritu. Tiene tanto una humanidad normal como una divinidad completa. Su divinidad no la posee ningún hombre. Su humanidad normal sustenta todas Sus actividades normales en la carne mientras que Su divinidad lleva a cabo la obra de Dios mismo” (‘La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Al ser un hombre con la esencia de Dios, Él está por encima de cualquiera de los humanos creados y de cualquier hombre que pueda desarrollar la obra de Dios. Por tanto, entre todos los que tienen un caparazón humano como el suyo, entre todos los que poseen humanidad, sólo Él es el Dios mismo encarnado, todos los demás son humanos creados. Aunque todos poseen humanidad, los humanos creados no tienen más que humanidad, mientras que Dios encarnado es diferente. En Su carne, no sólo tiene humanidad sino que, más importante aún, también tiene divinidad” (‘La esencia de la carne habitada por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La divinidad de Cristo está por encima de todos los hombres; por lo tanto, Él es la autoridad suprema de todos los seres creados. Esta autoridad es Su divinidad, es decir, el carácter y el ser de Dios mismo, que determina Su identidad” (‘La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Al ser Dios santo y puro, real y actual, Su carne procede del Espíritu. Esto es definitivo y supera cualquier duda. No sólo ser capaz de dar testimonio de Dios mismo, sino ser también capaz de hacer por completo la voluntad de Dios, este es un lado de la esencia de Dios. Que la carne proceda del Espíritu con una imagen significa que la carne con la que el Espíritu se viste es esencialmente diferente a la carne del hombre, y esta diferencia radica principalmente en su espíritu […]” (‘Capítulo 9’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su esencia, y Aquel que es la encarnación de Dios tendrá Su expresión. Haciéndose carne, Dios traerá la obra que debe hacer, y haciéndose carne expresará lo que Él es; será, asimismo, capaz de traer la verdad al hombre, de concederle la vida, y de mostrarle el camino. La carne que no contiene la esencia de Dios seguramente no es el Dios encarnado; de esto no hay duda. […]

[…] Dios es Dios, y el hombre es hombre. Dios tiene la esencia de Dios, y el hombre la del hombre” (‘Prefacio’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La palabra de Dios Todopoderoso ha dejado claro que Dios encarnado es el Espíritu de Dios hecho carne. Aunque Él tiene humanidad normal, Su esencia es la divinidad. La esencia del hombre utilizado por Dios es humana. Eso es todo lo que es. No tiene ni un poquito de esencia divina. Cristo con la esencia divina significa el carácter innato de Dios, Su justa y santa esencia, lo que Dios tiene y es, Su omnipotencia y Su sabiduría de todas las cosas, así como Su gran autoridad, se materializan en la carne. Esta carne es la que tiene la esencia divina, es el Dios práctico quien hace Su obra de salvar a la humanidad en la tierra. Porque Cristo tiene la esencia divina, Su estado emocional, Sus actitudes, puntos de vista y opiniones sobre la gente y los eventos y Sus pensamientos todos son la verdad, y la expresión de Su carácter de vida junto con Su esencia sagrada. Cristo puede representar totalmente a Dios, puede expresar la voz de Dios, el carácter de Dios, lo que Él tiene y es en Su identidad, y puede otorgar al hombre la verdad, el camino y la vida, Es inalcanzable por cualquier hombre. Como Cristo tiene plena divinidad, Él puede expresar directamente la palabra de Dios en cualquier momento o lugar, en vez de transmitirla como si fuera profeta. Cristo sólo expresa la verdad y hace la obra de Dios aquí en la nueva Era. Él nunca expresa la experiencia de la palabra de Dios. Porque Cristo tiene plena divinidad, Él puede expresar la verdad en cualquier momento para abastecer, regar, pastorear y conducir a toda la humanidad. Como Cristo tiene plena divinidad, Él puede llevar a cabo la obra de Dios, puede conducir a la humanidad para redimirla; puede conquistarla, puede salvarla y poner fin a toda la era anterior; pero los hombres utilizados por Dios son humanos en esencia con ninguna divinidad, sólo humanidad; por lo que sólo pueden hacer el trabajo del hombre, sólo el deber del hombre. Aunque tienen la iluminación de Dios, la perfección del Espíritu Santo, ellos sólo pueden ayudar en la obra de Dios y compartir sus experiencias. La mayoría de sus palabras concuerdan con la verdad y son edificantes, pero no son la verdad y ni equiparables con la palabra de Dios. Lo que hace Dios encarnado es iniciar y concluir una era. Él dice toda la verdad y conduce a toda la humanidad, pero los hombres utilizados por Dios o los que tienen la obra del Espíritu Santo, están colaborando en la obra de Dios y cumpliendo con el deber del hombre. Lo que expresan son simplemente las experiencias y conocimientos de la palabra de Dios, así como palabras que concuerdan con la verdad. Además, independientemente de cuánto tiempo trabajen o de lo que digan, ellos sólo comparten la experiencia y el conocimiento de la palabra de Dios. Ellos exaltan y dan testimonio de Dios. Este es la diferencia fundamental entre Dios encarnado y los hombres utilizados por Dios o aquellos que tienen la obra del Espíritu Santo.

Dios encarnado tiene la esencia divina. Entonces, Su palabra y Su trabajo sin el concepto, la imaginación y la lógica del hombre, y Él expresa directamente el ser divino de Dios y el significado original del espíritu de Dios. Al igual que en la Era de la Gracia, Jesús reveló el misterio del reino de los cielos, trajo el camino del arrepentimiento para el hombre y manifestó el carácter del amor y la misericordia.Todo esto es la expresión del Espíritu de Dios, así como de Su carácter y todo lo que Él tiene y es, que está fuera del alcance del pensamiento humano. En los últimos días, Dios Todopoderoso expresa toda la verdad para purificar, salvar y perfeccionar al hombre. Él le muestra toda la santidad de Dios junto con Su justicia, y revela todos los misterios de Su plan de gestión, como el misterio de Su encarnación, la diferencia entre la obra de Dios y del hombre, el propósito del plan de gestión de Dios, la realidad de tres etapas de la obra de Dios, la fuente de la perversión del hombre, cómo debe liberarse del pecado y alcanzar la salvación de Dios, el destino del hombre, etc. Lo que hace Dios Todopoderoso es la expresión de la divinidad y el significado original del Espíritu de Dios, lo que no puede imaginar la mente de la humanidad. La obra, la palabra y el carácter de la obra de Dios encarnado son suficientes para demostrar que la esencia de Dios encarnado es la esencia divina. Su identidad es el propio Dios único. Y los hombres usados por Dios no pueden hacer la obra de la divinidad en su lugar, ni pueden expresar el significado original de Su espíritu, sino que sólo pueden colaborar en la obra de Dios en la medida de sus capacidades. Ellos expresan sus conocimientos y guían al pueblo de Dios para que se adentre en la realidad de la palabra de Dios, dando testimonio y sirviéndole como es el deber del hombre. Todos lo que hacen son alcanzables por la mente del hombre, Y pueden ser alcanzados por la experiencia. Son lo que el hombre tiene y es. Porque tanto Dios encarnado como el hombre utilizado por Dios son muy diferentes, la naturaleza de sus trabajos son diferentes, al igual que sus esencias. La diferencia fundamental entre los hombres utilizados por Dios y Dios encarnado es la diferencia entre Dios y el hombre. Uno tiene la esencia de Dios, mientras que el otro tiene la esencia del hombre. Sólo tiene esencia divina puede hacer la obra de Dios, mientras que la humanidad sólo puede hacer el trabajo del hombre. Es algo que los creyentes de Dios deben entender.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser hecha por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar”. La palabra de Dios es muy clara. La obra de juicio es la propia obra de Dios; es una obra que Dios debe llevar a cabo en la humanidad, es una obra que Dios debe llevar a cabo personalmente y es una obra que ningún hombre puede realizar en Su lugar. Ningún hombre puede realizarla en Su lugar; esto significa que ningún humano puede tomar el lugar de Dios para llevar a cabo esta obra. ¿Por qué nadie puede tomar Su lugar? Algunos podrían decir: “¿Acaso Dios no usó a Moisés durante la Era de la Ley para llevar a cabo Su obra? Entonces, ¿por qué Dios no puede usar a los humanos para llevar a cabo la obra de juicio?”. ¿Hay algún misterio contenido en esto? En la Era de la Ley, Dios proclamó la ley y los mandamientos a los israelitas, lo cual pudo hacerse utilizando al hombre. Pero ¿por qué el hombre no puede reemplazar a Dios y llevar a cabo la obra de juicio en los últimos días? Aquí hay un misterio. ¿De qué trata este misterio? Sigamos leyendo para ver lo que Dios dice al respecto. “Puesto que el juicio es la conquista de la raza humana por medio de la verdad, es incuestionable que Dios todavía aparezca como la imagen encarnada para hacer esta obra entre los hombres”. Dios ha dado a conocer la definición de la obra de juicio; ¿cuál es la naturaleza de esta obra? Dios dice: “Puesto que el juicio es la conquista de la raza humana por medio de la verdad”, ¿Cómo deberíamos interpretar estas palabras? ¿Qué es exactamente el juicio? Con base en la palabra de Dios, podemos entenderlo de la siguiente manera: Dios lleva a cabo Su obra de juicio mediante el uso de la verdad para conquistar al hombre. Debemos reflexionar cuidadosamente en estas palabras: “La conquista de la raza humana por medio de la verdad” ¿Por qué el hombre no puede llevar a cabo esta obra de juicio? Algunas personas dicen que es porque el hombre carece de la verdad, así que no puede expresarla. Este tipo de entendimiento, este tipo de aceptación está perfectamente bien. Como los seres humanos no poseen la verdad y no están equipados con la verdad, no pueden llevar a cabo la obra de juicio. Algunas personas dicen: “Dios puede hacer uso de los profetas para expresar Su palabra, así pues ¿podría Dios hacer uso de los profetas para expresar Su palabra para llevar a cabo la obra de juicio?”. Esto se debe al hecho de que, que los profetas transmitan la palabra de Dios y que Dios mismo exprese la verdad en cualquier momento y en cualquier lugar, producirá diferentes resultados, porque los profetas no son, ellos mismos, la verdad. ¿Qué consecuencias habría al permitir que alguien que no es la verdad transmita la palabra de Dios? Cuando Cristo lleva a cabo la obra de juicio en Su identidad como Dios, puede expresar la verdad en cualquier momento y en cualquier lugar, revelar lo que Dios tiene y es, y dar a conocer el carácter de Dios. No obstante, un profeta no es, él mismo, la verdad, y no puede revelar lo que Dios tiene y es en cualquier momento y en cualquier lugar. ¿Cuál es realmente la diferencia entre los resultados que se producen al utilizar a un profeta para transmitir la palabra de Dios y cuando Dios expresa la verdad directamente? Si esto es algo que puedes entender por completo, entonces tendrás un verdadero entendimiento de las palabras: “La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser hecha por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar”. “No puede ser hecha por el hombre en Su lugar” ¿Qué está incluido en esto? Que no funcionará si Dios utiliza a seres humanos o profetas para transmitir Sus palabras. ¿Por qué es este el caso? ¿Por qué eso no podría lograr el mismo resultado que si el propio Dios llevara a cabo la obra? Una vez que puedas captar la verdadera esencia de este asunto, podrás aceptar estas palabras.

¿Por qué no estaría bien que Dios usara profetas para transmitir Su palabra con el fin de llevar a cabo la obra de juicio? ¿Qué resultados no podrían lograrse si la obra se hiciera de esa manera? ¿Es esto algo que puedas ver? Si se usara profetas para transmitir las palabras de Dios, los resultados sólo permitirían que las personas tuvieran un poco de entendimiento sobre las palabras de Dios. Pero en lo que se refiere a entender el carácter de Dios, lo que Dios tiene y es y la verdad que Él expresa, independientemente de cuán grande fuera el esfuerzo que un humano ejerza, es imposible lograr un resultado óptimo. ¿Por qué no podrían alcanzar un resultado óptimo? La esencia de los profetas es la esencia de la humanidad. Dado que son esencialmente humanos, ¿podría su propia expresión ser lo que la divinidad tiene y es? Definitivamente no podría serlo. […] Basados en este punto, podemos ver que, independientemente de cómo pueda transmitir un profeta la palabra de Dios, no podrá revelar Su carácter ni tampoco podrá revelar lo que Dios tiene y es, pues los profetas son humanos en esencia; no son divinos. Cristo posee una esencia divina y, al llevar a cabo la obra de juicio, Él puede expresar la verdad en cualquier momento y en cualquier lugar; Él puede revelar lo que Dios tiene y es. En Cristo, el hombre puede ver el carácter de Dios, ver lo que Dios tiene y es y ver la omnipotencia y sabiduría de Dios. En cuanto al hombre usado por Dios, sin importar cuánto de la palabra de Dios lleguemos a entender a través de él, al final, a través de él seguiremos sin poder jamás alcanzar un entendimiento de Dios, y aunque alcanzáramos un poco de ese entendimiento, ¡sería muy, muy limitado! Debes tener claro esto en este momento, ¿cierto? Así que ahora deberíamos tener un muy buen entendimiento del significado de las palabras de Dios “La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser hecha por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar”. No obstante, las personas en el mundo religioso son incapaces de comprender el significado de estas palabras; no las entienden. Creen que como Dios pudo usar a Moisés para llevar a cabo Su obra en la Era de la Ley, entonces Dios debería poder utilizar al hombre para llevar a cabo la obra de juicio en los últimos días. Pero ¿no es esto totalmente diferente de lo que es la voluntad de Dios? Obtener entendimiento sobre este tema es la gracia de Dios. Las personas en los círculos religiosos no pueden comprender esto, ya que ellos no han experimentado la obra de Dios en los últimos días. ¡No logran entender muchas verdades! Carecen del entendimiento de muchas verdades. En comparación, nosotros hemos obtenido muchas, muchas más. Todo lo que está en el libro “La Palabra manifestada en carne” es una expresión de la verdad. Contiene verdades que no se han obtenido a lo largo de las etapas de la obra de Dios por las que la humanidad ya ha pasado desde la creación del mundo; verdades que, hasta ahora, no han sido entendidas. Pero actualmente, ya que estamos experimentando la obra de Dios en los últimos días, hemos obtenido estas verdades. ¿Acaso no es esta la gracia de Dios? ¿Acaso no es esto el amor profundo de Dios?

de “Sermones y comunión acerca de la entrada a la vida (serie 137)”

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