App de la Iglesia de Dios Todopoderoso

¡Escucha la voz de Dios y recibe el regreso del Señor Jesús!

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En años recientes, distintas denominaciones dentro del mundo religioso se han vuelto cada vez más desoladas; las personas han perdido el tipo de fe y amor que solían tener y se han vuelto cada vez más negativas y débiles. Todos nosotros también sentimos el marchitamiento del espíritu, que no nos queda nada que predicar y que todos hemos perdido la obra del Espíritu Santo. Nos gustaría preguntar, ¿por qué es tan deprimente todo el mundo religioso? ¿Es realmente detestado por Dios y ha sido descartado por Dios? ¿Cómo debemos entender las palabras de Dios de maldición para el mundo religioso en el Libro del Apocalipsis?

Respuesta:

Hoy en día, el mundo religioso al completo se enfrenta a una desolación generalizada, carece de la obra del Espíritu Santo y la fe y el amor de muchas personas se han enfriado; esto ya se ha convertido en un hecho aceptado. La causa principal de la desolación en los círculos religiosos es una cuestión que todos debemos entender a fondo. Recordemos primero por qué el templo acabó desolado en los últimos días de la Era de la Ley, y entonces podremos entender mejor la causa de la desolación del mundo religioso en los últimos días. En los últimos días de la Era de la Ley, los líderes judíos no obedecían los mandamientos de Dios. Tomaron su propio camino y se opusieron a Dios; ese fue el motivo principal que llevó a la desolación del templo. El Señor Jesús expuso y reprendió a los fariseos cuando dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Así también vosotros, por fuera parecéis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad” (Mateo 23:27-28).

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en derramar la sangre de los profetas’. Así que dais testimonio en contra de vosotros mismos, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. Llenad, pues, la medida de la culpa de vuestros padres. ¡Serpientes! ¡Camada de víboras! ¿Cómo escaparéis del juicio del infierno? Por tanto, mirad, yo os envío profetas, sabios y escribas: de ellos, a unos los mataréis y crucificaréis, y a otros los azotaréis en vuestras sinagogas y los perseguiréis de ciudad en ciudad, para que recaiga sobre vosotros la culpa de toda la sangre justa derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacarías, hijo de Berequías, a quien asesinasteis entre el templo y el altar. En verdad os digo que todo esto vendrá sobre esta generación” (Mateo 23:29-36).

Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: ‘Este pueblo con los labios me honra, pero su corazon esta muy lejos de mi. ‘Mas en vano me rinden culto, enseñando como doctrinas preceptos de hombres’. Dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres. También les decía: Astutamente violáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición” (Marcos 7:6-9).

En las palabras del Señor Jesús que expusieron a los fariseos se ve claramente que los actos de los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos desafiaron a Dios y se opusieron a Él. Infringieron las leyes y los mandamientos de Dios y sólo les preocupaba observar las tradiciones religiosas. Con eso es suficiente para probar que su servicio a Dios en realidad era un desafío hacia Él e iba en contra de Su voluntad. En particular, en el momento de la manifestación y obra del Señor Jesús, estos lo condenaron y desafiaron brutalmente, y su naturaleza y esencia quedaron completamente expuestas. Por tanto, es evidente que la causa principal que llevó a la desolación del judaísmo fue que los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos desafiaron a Dios y se opusieron a Él. Otra causa fue que la obra de Dios ya había cambiado. El Señor Jesús encarnado había comenzado la obra de la redención en la Era de la Gracia fuera del templo. Es decir, la obra de Dios se forjó sobre la base de la obra de la Era de la Ley, y el núcleo de la obra de Dios se trasladó a la obra de redención en la Era de la Gracia. Una vez que el Señor Jesús comenzó Su obra de redención, se inició la Era de la Gracia y terminó la Era de la Ley. Sólo aquellos que aceptaron al Señor Jesús tenían en ellos la obra del Espíritu Santo y la guía del Señor, mientras que aquellos que permanecieron en el templo, que rechazaron al Señor Jesús, lo desafiaron y condenaron, naturalmente fueron abandonados por la obra de Dios, cayeron en la oscuridad y sufrieron las maldiciones y el castigo de Dios. Por tanto, podemos asegurar que la desolación del mundo religioso durante la Era de la Ley fue sin duda causada por el hombre y se debió a que los líderes religiosos se apartaron del camino del Señor, no obedecieron Sus mandamientos, se opusieron a la voluntad de Dios y fueron en Su contra. Si los líderes judíos se hubieran aferrado al camino del Señor y obedecido Sus mandamientos, ¿habría ido el Señor Jesús al desierto a obrar y predicar? ¿Habría tenido que venir entre los incrédulos a buscar a aquellos que deseaban seguir a Dios? Desde luego que no. Con toda certeza, el Señor Jesús habría ido primero al templo y a las sinagogas a predicar y se hubiera aparecido al hombre y habría llevado a cabo Su obra. Entonces, ¿por qué no hizo esto el Señor Jesús? Es obvio que no lo hizo porque aquellos dentro del templo y de las sinagogas no aceptaron al Señor Jesús, sino que lo condenaron y desafiaron, e incluso lo buscaron por todas partes para arrestarlo. Debido a esto, al Señor Jesús no le quedó otra opción que ir al desierto a predicar y obrar y venir entre los incrédulos a buscar a aquellos que deseaban seguirlo. Cualquier persona inteligente ve esto con claridad.

Ahora que entendemos el motivo de la desolación del mundo religioso al final de la Era de la Ley, veamos la causa de la desolación del mundo religioso en los últimos días. Todos sabemos que los pastores y ancianos del mundo religioso en los últimos días tienen como prioridad la predicación del conocimiento bíblico y las teorías teológicas dentro de las iglesias. Con frecuencia usan interpretaciones de las Escrituras para alardear de sí mismos y que otros los adoren, no siguen las palabras o mandamientos del Señor Jesús ni Su camino. Rara vez predican acerca de la entrada en la vida, y nunca llevan a la gente a practicar o experimentar las palabras del Señor de una manera que les proporcione entendimiento de la verdad y conocimiento del Señor. Esto trae como resultado que todos los creyentes de los círculos religiosos se aparten del camino del Señor. Puede incluso que lleven muchos años creyendo en el Señor, pero lo único que entienden es el conocimiento bíblico y las teorías teológicas; carecen por completo del conocimiento del Señor y no tienen reverencia ni obediencia hacia Él. Se han desviado completamente de las palabras del Señor y se han convertido en personas que creen en Él pero no lo conocen y que son capaces de desafiar y traicionar al Señor. Con esto vemos que los líderes del mundo religioso se han desviado completamente del camino del Señor, lo que ha resultado en la pérdida de la obra del Espíritu Santo y de las bendiciones de Dios; se puede decir que esta es la causa principal de la desolación del mundo religioso. Otra causa es que la obra de Dios ha cambiado y el Señor Jesús ya ha regresado como Dios Todopoderoso encarnado haciendo la obra de juicio comenzando por la casa de Dios con base en el fundamento de la obra de redención del Señor Jesús. Él ha iniciado la Era del Reino y concluido la Era de la Gracia. El núcleo de la obra del Espíritu Santo se ha trasladado a la obra de juicio de Dios en los últimos días, y sólo aquellos que aceptan a Dios Todopoderoso tendrán la obra del Espíritu Santo y podrán disfrutar del suministro de agua viva de vida que fluye del trono. Aquellos que no pueden seguir el ritmo de la obra presente de Dios y rehúsan aceptar a Dios Todopoderoso han perdido la obra del Espíritu Santo y han caído en las tinieblas. En particular, los pastores y ancianos del mundo religioso que se enfrentan a la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días, no sólo no la buscan ni investigan, sino que también desafían y condenan salvajemente a Dios, difunden toda clase de rumores y falsedades para engañar y controlar a los creyentes e impiden que la gente busque e investigue el verdadero camino. Hace mucho tiempo ofendieron el carácter de Dios y se ganaron Su odio y maldiciones, así que ¿cómo no iban a ser abandonados y eliminados por Dios? Ahora, después de la aparición de las cuatro lunas de sangre, vemos que los grandes desastres están a punto de ocurrir. Todos aquellos que no han aceptado a Dios Todopoderoso caerán ciertamente en el desastre y sufrirán castigo y refinamiento, mientras que aquellos que han aceptado a Dios Todopoderoso serán arrebatados antes de los desastres. A los que no han aceptado a Dios Todopoderoso sólo les queda padecer los desastres y esperar a ser arrebatados después de que sucedan. ¿Acaso no serán abandonados y eliminados por el Señor? Después del desastre, ¿cuántas personas quedarán para ser arrebatadas? Ahora casi todo el mundo religioso está bajo el control de esta pandilla de pastores y líderes que odian la verdad y se oponen a Dios, así que ¿cómo va a obtener la obra del Espíritu Santo en semejante situación? ¿Y cómo va a evitar la desolación? He aquí la causa fundamental de la desolación del mundo religioso.

Ahora entendemos la causa principal de la desolación del mundo religioso, y es que sus líderes no siguen las palabras del Señor, se han desviado de Su camino, no obedecen Sus mandamientos, han infringido completamente la voluntad de Dios y se han convertido en personas que lo desafían. Segundo, como los líderes del mundo religioso se han convertido en personas que desafían a Dios y ninguno de ellos es capaz de aceptar u obedecer la obra de Dios, Dios ha cambiado Su obra, y el mundo religioso ha perdido la obra del Espíritu Santo y ha caído en la oscuridad. ¿Por qué el Señor Jesús no predicó en el templo cuando llevó a cabo entonces Su obra? Porque todos los sacerdotes y ancianos del templo eran personas que desafiaban al Señor. Si el Señor Jesús hubiera entrado en el templo, habría sido rechazado y condenado, o inmediatamente arrestado y clavado en la cruz, ¿no es obvio? Por ese motivo cambió Dios Su obra. Si los sacerdotes y ancianos del templo hubieran cumplido con las palabras del Señor y servido a Dios de acuerdo con Su voluntad, ¿cómo iba a quedar desolado el templo? ¿Y para qué iba a cambiar Dios Su obra? ¿Acaso no fue así? La desolación del mundo religioso también cumple completamente la profecía de la Biblia: “Y también les he quitado la lluvia cuando faltaban todavía tres meses para la cosecha; e hice llover sobre una ciudad y no sobre otra, llovió sobre una parte y ese pedazo de tierra donde no llovió se marchitó. Entonces dos o tres ciudades fueron a otra ciudad a beber agua; pero no estuvieron satisfechos, aun así no volvisteis a Mí, dijo Jehová” (Amós 4:7-8)*. “He aquí vienen días, dijo Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová” (Amós 8:11)*. De estos dos pasajes de las Escrituras entendemos que “una ciudad” en “hice llover sobre una ciudad” se refiere a la iglesia donde Dios encarnado aparece y lleva a cabo Su obra, y “otra ciudad” en “no sobre otra, llovió sobre una parte” se refiere, naturalmente, al mundo religioso que no obedece las palabras de Dios, no sigue los mandamientos de Dios y niega, desafía y condena la manifestación y la obra de Dios encarnado. Dios hace que el hambre caiga sobre el mundo religioso para forzar a aquellos dentro de la religión que sinceramente creen en Dios y aman la verdad a abandonarla, a buscar las huellas de la obra de Dios, a buscar lo que el Espíritu Santo le dice a todas las iglesias y la manifestación y la obra de Dios. Todos aquellos que escuchan la voz de Dios y aceptan y obedecen la obra de juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días son las vírgenes prudentes y los elevados ante el trono de Dios. Todas esas personas están asistiendo al banquete de bodas del Cordero y disfrutando del sustento del agua viva de vida que fluye del trono; su fe y amor originales han sido restaurados. Se están capacitando para comer y beber las palabras de Dios, para experimentar las palabras de Dios y ponerlas en práctica, y lograrán una comprensión de la verdad y una entrada en la realidad. En cuanto esta gente entienda la verdad y tenga verdadero conocimiento de Dios, podrán adorar a Dios y obedecerle, ¡y así obtener de Dios una nueva vida! Todas esas organizaciones religiosas o individuos que no aceptan la obra de Dios Todopoderoso son detestados, rechazados y eliminados por Dios y carecen de la obra del Espíritu Santo. ¡No cabe duda de esto! Leamos las palabras de Dios Todopoderoso: “Dios cumplirá este hecho: Él hará que todas las personas en todo el universo vengan ante Él y adoren al Dios que está en la tierra, y Su obra en otros lugares cesará, y las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Será como José: todos fueron a él por comida y se postraron ante él porque él tenía cosas para comer. Con el fin de evitar la hambruna, las personas serán obligadas a buscar el camino verdadero. Toda la comunidad religiosa sufrirá una severa hambruna y sólo el Dios de hoy es la fuente de agua viva, que posee la fuente que siempre fluye provista para el disfrute del hombre, y las personas vendrán y dependerán de Él” (‘El Reino Milenario ha llegado’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Toda la obra de Dios en el universo entero se ha centrado en este grupo de personas. Él ha dedicado todos Sus esfuerzos a vosotros y ha sacrificado todo por vosotros; Él ha reclamado y os ha dado toda la obra del Espíritu en todo el universo. Por eso es que os digo que sois afortunados. Más aun, Él ha trasladado Su gloria de Israel, Su pueblo elegido, a vosotros, con el fin de lograr que el propósito de Su plan se manifieste completamente a través de vuestro grupo de personas. Por lo tanto, vosotros sois los que vais a recibir la herencia de Dios y, es más, vosotros sois los herederos de la gloria de Dios” (‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En las palabras de Dios Todopoderoso vemos claramente que Dios nunca ha descartado a aquellos que sinceramente creen en Él y anhelan Su manifestación. A través de Su omnipotencia y sabiduría, Dios salva a aquellos que creen sinceramente en Él para que rompan las ataduras y el control de los anticristos y hombres malvados del mundo religioso y hace que sean elevados ante el trono de Dios y acepten el juicio, la purificación y la perfección de las palabras de Dios. Dios Todopoderoso de los últimos días lleva a cabo Su obra de juicio y expresa toda la verdad que purifica y salva a la humanidad, para crear un grupo de vencedores antes de los desastres, y que sean Sus primicias. Así se cumple la profecía del Apocalipsis: “Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son castos. Estos son los que siguen al Cordero adondequiera que va. Estos han sido rescatados de entre los hombres como primicias para Dios y para el Cordero” (Apocalipsis 14:4). Después de que Dios cree este grupo de vencedores, concluirá temporalmente una etapa de la obra de juicio que realiza Dios encarnado y comienza por la casa de Dios. Entonces Dios desencadenará los grandes desastres para recompensar a los buenos y castigar a los malvados. En ese momento, todos aquellos que no han aceptado la obra de juicio de Dios en los últimos días, que condenan y desafían a Dios Todopoderoso, caerán en los desastres y sufrirán el refinamiento de ser juzgados y castigados. Sólo si abandonamos la religión, seguimos los pasos del Cordero, aceptamos y obedecemos la obra de Dios Todopoderoso en los últimos días y nos sometemos al juicio y purificación ante el trono de Cristo, podremos ser perfeccionados por Dios para convertirnos en vencedores. Sólo entonces nos libraremos de las pruebas, mientras todos los que están bajo el cielo tendrán que padecerlas. Sólo estos vencedores creados por Dios, las primicias, están calificados para heredar la promesa y las bendiciones de Dios. Dios ya ha creado un grupo de vencedores en la China continental y, con los grandes desastres a la vuelta de la esquina, todos aquellos que condenan y desafían a Dios Todopoderoso sufrirán los desastres y serán castigados, perdiendo así para siempre cualquier oportunidad de ser salvados.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

De hecho, la historia de oposición a Dios por parte del mundo religioso se remonta al menos hasta el final de la Era de la Ley. Cuando Dios se encarnó y realizó Su obra por primera vez en la Era de la Gracia, los fariseos y anticristos llevaban mucho tiempo controlando el mundo religioso. Se convirtieron en la oposición a la obra de redención del Señor Jesús. Cuando Dios Todopoderoso, Cristo de los últimos días aparezca y realice Su obra, el mundo religioso se erigirá en enemigo de la obra del juicio de Dios en los últimos días. No sólo condena fanáticamente a Dios Todopoderoso y blasfema contra Él, sino que también colabora con el régimen satánico del PCCh para perseguir y reprimir a la Iglesia de Dios Todopoderoso. Ellos han cometido el terrible pecado de volver a crucificar a Dios. El Señor Jesús no sólo maldijo a los fariseos y reveló la oscuridad del mundo religioso, sino que cuando Dios Todopoderoso realiza Su obra de juicio en los últimos días, Él sigue revelando la verdadera esencia de los pastores y ancianos: su oposición a Dios. Además, maldice a los anticristos que han vuelto a crucificar a Dios. ¡Esto da mucho que pensar! En ambas ocasiones, Dios se ha encarnado y ha condenado y maldecido el mundo religioso. ¿Qué demuestra esto? Los elegidos de Dios por fin comprenden que el mundo religioso, Babilonia la grande, está destinado a caer. El mundo religioso sólo cree en el nombre de Dios, pero nunca lo exalta ni da testimonio de Él. Ellos realmente no ponen en práctica Su voluntad. no pueden llevar ante Su trono a Sus elegidos. Y por supuesto, no pueden guiarles por el buen camino para que comprendan la verdad y conozcan a Dios mediante la práctica y la experiencia de Sus palabras. Los líderes religiosos van totalmente en contra de la voluntad de Dios. Ellos no practican la verdad, sino que predican conocimientos bíblicos y teoría teológica para presumir y para que la gente los admire y los venere. Guían a los creyentes por el camino hipócrita de los fariseos. Perjudican y destruyen a los elegidos de Dios. Todos los líderes religiosos se han convertido en herramientas de Satanás, en auténticos anticristos. Durante las tres etapas de Su obra de salvación, Dios se ha encarnado dos veces para redimir y salvar a la humanidad. Todo el mundo religioso es enemiga de Cristo y se ha convertido en un obstáculo para la obra de salvación de Dios. Ellos han ofendido Su carácter y, en consecuencia, Dios los ha maldecido y castigado. Como dicen las profecías: “¡Cayó, cayó la gran Babilonia! Se ha convertido en habitación de demonios, en guarida de todo espíritu inmundo” (Apocalipsis 18:2). “¡Cayó, cayó la gran Babilonia!; la que ha hecho beber a todas las naciones del vino de la pasión de su inmoralidad” (Apocalipsis 14:8). “¡Ay, ay, la gran ciudad, Babilonia, la ciudad fuerte!, porque en una hora ha llegado tu juicio” (Apocalipsis 18:10).

Veamos cómo condena Dios Todopoderoso tanto a estos anticristos que se oponen fanáticamente a Dios como al mundo religioso controlado por ellos. Dios Todopoderoso dice: “Cristo viene en los últimos días para que a todos los que verdaderamente creen en Él les pueda proveer la vida. Su obra es en aras de concluir la era antigua y entrar en la nueva, y es el camino que deben tomar todos los que entrarán en la nueva era. Si no eres capaz de reconocerlo y en cambio lo condenas, blasfemas y hasta lo persigues, entonces estás destinado a quemarte por la eternidad y nunca entrarás en el reino de Dios. Porque este Cristo es Él mismo la expresión del Espíritu Santo, la expresión de Dios, Aquel a quien Dios le ha confiado hacer Su obra en la tierra. Y por eso digo que si no puedes aceptar todo lo que el Cristo de los últimos días hace, entonces blasfemas contra el Espíritu Santo. La retribución que deben sufrir los que blasfeman contra el Espíritu Santo es obvia para todos. También te digo que si te opones al Cristo de los últimos días y lo niegas, entonces no hay nadie que pueda soportar las consecuencias en tu lugar. Además, a partir de este día no tendrás otra oportunidad para obtener la aprobación de Dios; incluso si tratas de redimirte tú mismo, nunca más volverás a contemplar el rostro de Dios. Porque al que tú te opones no es a un hombre, lo que niegas no es algún ser diminuto, sino a Cristo. ¿Eres consciente de estas consecuencias? No has cometido un pequeño error, sino que has cometido un crimen atroz” (‘Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Recuerda lo que siguió después de que los judíos clavasen a Jesús en la cruz hace 2000 años. Los judíos fueron expulsados de Israel y huyeron a países alrededor del mundo. Muchos murieron asesinados, y toda la nación judía se vio sometida a una destrucción sin precedentes. Habían clavado a Dios en la cruz —cometieron un crimen atroz— y provocaron Su carácter. Se les hizo pagar por lo que hicieron, se les hizo cargar con las consecuencias de sus actos. Condenaron a Dios, lo rechazaron y, por tanto, sólo tenían un destino: ser castigados por Él. Esta es la amarga consecuencia y el desastre que sus gobernantes trajeron a su país y nación” (‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Confiamos en que ningún país o poder pueda interponerse en el camino de lo que Dios quiere lograr. Aquellos que obstruyen Su obra, se resisten a Su palabra, interrumpen y perjudican Su plan serán castigados por Él en última instancia. Quien resiste la obra de Dios será enviado al infierno; cualquier país que lo haga, será destruido; cualquier nación que se levante para oponerse a la obra de Dios será barrida de esta tierra, y dejará de existir” (‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

No obstante, mientras el viejo mundo continúe existiendo, lanzaré Mi furia sobre sus naciones, promulgando abiertamente Mis decretos administrativos por todo el universo, y enviaré castigo a quien los viole:

Cuando vuelvo Mi rostro al universo para hablar, toda la humanidad oye Mi voz, y ve inmediatamente todas las obras que en todo el universo Yo he forjado. Los que van en contra de Mi voluntad, es decir, los que se oponen a Mí con los hechos del hombre, caerán bajo Mi castigo. Yo tomaré las numerosísimas estrellas de los cielos y las haré de nuevo; gracias a Mí el sol y la luna serán renovados, los cielos ya no serán más como eran; las innumerables cosas sobre la tierra serán renovadas. Todos serán completados por medio de Mis palabras. Las muchas naciones del universo serán divididas de nuevo y sustituidas por la mía, de forma que las naciones sobre la tierra desaparecerán para siempre y serán una sola que me adore; todas las naciones de la tierra serán destruidas, y dejarán de existir. De los seres humanos del universo, todos los pertenecientes al diablo serán exterminados; Mi fuego ardiente abatirá a todos los que adoran a Satanás, es decir que, excepto los que están ahora dentro de la corriente, el resto quedará reducido a cenizas. Cuando Yo castigue a los muchos pueblos, los del mundo religioso regresarán en grados diferentes a Mi reino, conquistados por Mis obras, porque habrán visto la llegada del Santo cabalgando sobre una nube blanca. Toda la humanidad seguirá a su propia especie, y recibirá castigos que variarán según lo que hayan hecho. Aquellos que se han opuesto a Mí perecerán; en cuanto a aquellos cuyos actos en la tierra no me han involucrado, seguirán existiendo en la tierra bajo el gobierno de Mis hijos y de Mi pueblo debido a la forma como se han comportado. Yo me revelaré a las innumerables personas y naciones, resonando con Mi propia voz sobre la tierra para proclamar la terminación de Mi gran obra, para que toda la humanidad la vea con sus propios ojos” (‘Capítulo 26’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

¡El mundo está cayendo! ¡Babilonia está paralizada! ¿Cómo no iba a poder ser destruido el mundo religioso por Mi autoridad en la tierra? ¿Quién sigue atreviéndose a desobedecerme y a oponerse a Mí? ¿Los escribas? ¿Todos los oficiales religiosos? ¿Los gobernantes y las autoridades sobre la tierra? ¿Los ángeles? ¿Quién no celebra la perfección y la plenitud de Mi cuerpo? Entre todos los pueblos, ¿quién no canta Mis alabanzas sin cesar? ¿Quién no está indefectiblemente feliz?” (‘Capítulo 22’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Todas las frases de las palabras de Dios Todopoderoso son la verdad y tienen autoridad y poder; ellas muestran la justicia, la majestad, la ira y el carácter de Dios, que no admite ofensa. Quienes se opongan a Dios, interrumpan o alteren Su obra, sin duda recibirán de Él las penas y el castigo que merecen. En la Era de la Ley, los ciudadanos de Sodoma renegaban de Dios y se oponían a Él públicamente. Enfurecieron Su carácter y Dios los destruyó a todos hasta dejarlos reducidos a cenizas. En la Era de la Gracia, los principales sacerdotes, escribas y fariseos judíos se oponían y condenaban públicamente al Señor Jesús. Se confabularon con el Gobierno romano para crucificarle. Cometieron un grave pecado que ofendió el carácter de Dios. Toda la nación judía fue sometida a una destrucción sin precedentes. En los últimos días, los líderes religiosos juzgan a Dios Todopoderoso, se oponen a Él y lo condenan abiertamente. Incluso colaboran y se confabulan con el demoníaco PCCh para reprimir, detener y perseguir a los hermanos y hermanas que difunden el evangelio del reino. Hace tiempo que cometieron los pecados atroces de blasfemar contra el Espíritu Santo y de crucificar de nuevo a Dios. Su conducta perversa es incluso peor que la de los hombres de Sodoma e incomparablemente peor que la de los judíos fariseos. Ellos son los anticristos dejados al descubierto por la obra de Dios en los últimos días. ¡Son la malvada fuerza religiosa que se ha opuesto a Dios con mayor severidad y fanatismo en toda la historia! El mundo religioso está formado íntegramente por fuerzas malvadas opuestas a Dios. Es un nido de anticristos demoníacos. Es un firme bastión que intenta estar a la misma altura que el reino de Cristo. ¡Es un campamento satánico de enemigos acérrimos de Dios que se obstinan en rebelarse contra Él! ¡El carácter justo de Dios no admite ofensa ni Su santidad puede mancillarse! La obra de Dios en los últimos días es el comienzo de una nueva era y el final de una era antigua. El mundo religioso controlado por todo tipo de anticristos demoníacos, así como este malvado mundo, pronto serán destruidos por los desastres de Dios en los últimos días. ¡Ya ha llegado el justo castigo de Dios! Como dice Dios Todopoderoso: “¡El mundo está cayendo! ¡Babilonia está paralizada! ¿Cómo no iba a poder ser destruido el mundo religioso por Mi autoridad en la tierra?” (‘Capítulo 22’ de Las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”).

Quienes no acepten el juicio de Dios Todopoderoso en los últimos días, aunque se aferren al nombre del Señor Jesús en el mundo religioso, aunque sigan la Biblia, la salvación de la cruz o las ceremonias religiosas, aunque trabajen, sufran o se sacrifiquen, si no se arrepienten y se vuelven hacia Dios Todopoderoso, serán derribados y destruidos con el resto del mundo religioso. ¡Dios lo predestinó hace mucho y nadie puede cambiarlo! Hace mucho que Dios llamó a Sus elegidos en las profecías del Apocalipsis: “Salid de ella, pueblo mío, para que no participéis de sus pecados y para que no recibáis de sus plagas” (Apocalipsis 18:4).

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Nota al pie: 

*. The Bible quotation here is translated from AKJV.

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