Cien preguntas y respuestas sobre la investigación del camino verdadero

Contenido

17. El Señor Jesús es un Dios misericordioso y amoroso. Mientras defendamos el nombre del Señor Jesús y guardemos Su camino, creemos que cuando Él vuelva, no nos abandonará y seremos arrebatados directamente al reino de los cielos.

Referencia bíblica:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; apartaos de mi, los que practicais la iniquidad.” (Mateo 7:21-23).

La respuesta de la palabra de Dios:

Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su tipo, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el tiempo en el que Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Sólo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre sólo muestra sus verdaderos colores cuando es castigado y juzgado. El mal volverá al mal, el bien al bien, y el hombre será clasificado según su tipo. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra exige que se consigan un castigo y un juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, sólo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Sólo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos. Por tanto, un carácter como este posee el sentido de la era, y la revelación así como la exhibición de Su carácter se producen en aras de la obra de cada nueva era. Dios no revela Su carácter de manera arbitraria y sin sentido. Si, cuando el final del hombre se revele durante los últimos días, Dios sigue concediendo al hombre una compasión y un amor inagotables, si sigue siendo amoroso con el hombre, y no lo somete a un juicio justo, sino que le demuestra tolerancia, paciencia y perdón, si sigue perdonando al hombre por muy graves que sean los pecados que comete, sin ningún juicio justo, ¿habrá alguna vez un final para toda la gestión de Dios? ¿Cuándo podría un carácter así guiar a la humanidad al destino correcto? Por ejemplo, un juez que siempre es amoroso, bondadoso y amable, ama a las personas independientemente de los pecados que hayan cometido, y es amoroso y tolerante con las personas sean quienes sean. ¿Cuándo será capaz entonces de alcanzar un veredicto justo? Durante los últimos días, sólo el juicio justo puede clasificar al hombre y llevarlo a un nuevo reino. De esta forma, se pone fin a toda la era por medio del carácter justo de Dios del juicio y el castigo.

de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cualquiera que no crea en Dios encarnado, es decir, cualquiera que no crea en la obra y el discurso del Dios visible y no crea en el Dios visible, y en su lugar adore al Dios invisible en el cielo, no tiene a Dios en su corazón. Son personas que son desobedientes a Dios y lo resisten. Esta gente carece de humanidad y razón, por no decir nada de la verdad. Para esta gente, el Dios visible y tangible más aún no puede ser creído, sin embargo, el Dios invisible e intangible es el más creíble y también el más deleitoso a sus corazones. Lo que ellos buscan no es la verdad de la realidad ni tampoco la verdadera esencia de la vida, mucho menos las intenciones de Dios; más bien, buscan la emoción. Cualesquiera que sean las cosas que les permitan conseguir más sus propios deseos, estas son, sin duda, sus fes y sus búsquedas. Solo creen en Dios con el fin de satisfacer sus propios deseos, no de buscar la verdad. ¿No son estas personas malhechoras? Confían demasiado en ellas mismas y no creen que Dios en el cielo las destruirá, estas “buenas personas”. En cambio, creen que Dios les permitirá permanecer y, más aun, las recompensará generosamente porque han hecho muchas cosas para Dios y han mostrado gran “lealtad” hacia Él. Si fueran a buscar al Dios visible, de inmediato devolverían el golpe contra Dios o montarían en cólera una vez que sus deseos se vinieran abajo. Esta es gente vil que busca satisfacer sus propios deseos; no es gente de integridad en búsqueda de la verdad. Tal clase de personas son las así llamadas gente malvada que sigue a Cristo. Esas personas que no buscan la verdad no pueden creer la verdad. Son las más incompetentes para percibir el resultado futuro de la humanidad porque no creen ninguna obra o discurso del Dios visible y no pueden creer en el destino futuro de la humanidad. Por lo tanto, aunque sigan al Dios visible, todavía hacen el mal y no buscan la verdad ni tampoco practican la verdad que Yo demando. Esas personas que no creen que van a ser destruidas son, por el contrario, los mismos individuos que van a ser destruidos. Todos ellos creen ser tan listos y creen que ellos mismos son los que practican la verdad. Piensan que su conducta malvada es la verdad y por lo tanto la atesoran. Estas personas malvadas confían mucho en ellas mismas; toman la doctrina como si fuera la verdad y toman como verdad sus actos malvados, y al final solo pueden cosechar lo que han sembrado. Entre más confíen las personas en ellas mismas y entre más arrogantes sean, más incapaces son de alcanzar la verdad; entre más cree la gente en el Dios celestial, más resisten a Dios. Estas son las personas que van a ser castigadas.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios no quiere que más personas sean castigadas, sino que espera que más personas sean salvas y que más personas sigan el ritmo de Sus pasos y entren a Su reino. Pero si las personas se rehúsan a reconocer sus errores, si no pueden aceptar la verdad con un corazón humilde, sino que en vez de ello van fijándose en pequeñeces, tratando de encontrar defectos y fingiendo entender cuando realmente no entienden, entonces ellas serán las que saldrán perdiendo al final. La obra de Dios no espera a nadie. Su salvación no es como un pedazo de basura para ser dispuesta al azar sobre cualquier persona. Más bien está dirigida, con objetivo y por elección. Si no sabes estimarla, entonces las únicas cosas que te esperan serán el juicio y el castigo justos de Dios. Dios trata a todas las personas justamente; no importa tu edad, qué tan superior seas o incluso cuánto sufrimiento hayas pasado, el carácter justo de Dios está sin cambios para siempre a pesar de estas cosas. Dios no trata a nadie con alta estima ni tampoco favorece a nadie. Su actitud hacia las personas se basa en si pueden o no aceptar la verdad y si pueden aceptar Su nueva obra renunciando a todas las cosas. Si puedes recibir Su nueva obra y recibir la verdad que Él expresa, entonces serás capaz de obtener la salvación de Dios. Si estás orgulloso de tu estatus de veterano y alardeas de tu antigüedad, imponiéndole términos a Dios, entonces serás rechazado de la salvación de Dios. Al igual que los judíos que no pudieron aceptar a Jesucristo sino que sólo esperaban al Mesías, lo que al final les sucedió fue las maldiciones y la ira de Dios; esto es un hecho que está ahí para que todos lo vean. … No debemos sacar conclusiones apresuradas sobre la obra de Dios y Su gestión, de otro modo lo que ganaremos no serán las promesas de Dios, sino más bien Su ira, maldiciones y castigo, y el anhelo de toda una vida quedará en nada. Echando mano del dolor de experiencias pasadas, lo que debemos hacer aún más es no permitir que la salvación de Dios se nos escape y aferrarnos con fuerza a toda guía y toda oportunidad que Dios nos otorgue, a fin de evitar que la maldición de Dios caiga sobre nosotros cuando no la esperemos. Debemos esperar paciente y cautelosamente la venida de Dios, adoptar un enfoque cuidadoso del evangelio que cruce nuestra senda, orar a Dios para que nos fortalezca con fe y orar a Dios para que nos otorgue ojos espirituales para que podamos discernir a todo tipo de persona, asunto y objeto con los que nos encontremos, hasta el momento en que demos testimonio de la aparición de Dios.

… El conocimiento y los comportamientos externos de los fariseos no salvaron su relación con Jesucristo. Por el contrario, los dañó y fue su conocimiento y nociones, junto con la imagen de Dios en sus corazones, lo que los impulsó a condenar al Señor Jesús. Fueron sus imaginaciones y sus mentes las que los engañaron, las que cubrieron sus ojos espirituales, haciendo que no reconocieran al Mesías que ya había venido, que hicieran todo lo posible por encontrar evidencia y afianzarse para condenar al Señor Jesús. Esta es su horrible cara, usando la excusa de defender la obra original de Dios para condenar la obra realista de Dios en el presente. Por supuesto, este es un error que las personas que viven en cualquier era están propensas a cometer, usando viejas doctrinas y reglas para medir y condenar verdades que nunca antes han escuchado, pensando que se están adhiriendo al camino verdadero y manteniendo su pureza delante de Dios, que están siendo leales a Dios. Pero, ¿cuáles son los hechos? Dios continuamente está llevando a cabo Su nueva obra, continuando Su gestión, siempre nueva y nunca vieja. ¿Y qué hay en cuanto a las personas? Siempre creen profundamente en algunas cosas obsoletas que piensan que son la totalidad de las expresiones de Dios, dándose palmaditas en la espalda, hinchadas de arrogancia, esperando que Dios les otorgue recompensas con una actitud que cree que Dios nunca las desecharía, nunca las trataría mal. ¿Y cuál es el resultado? La obra de Dios continúa sin interrupciones, con más personas de la nueva era siguiéndolo y aceptando Su nueva obra, mientras que aquellas que esperan que Dios les otorgue recompensas, son eliminadas por la nueva obra de Dios y aún más personas caen en el castigo de Dios. Al momento en que su castigo comienza, su vida de creer en Dios ha terminado, y su final y su destino son llevados a su fin. Esto es algo que nadie desea ver, pero pasa sin darnos cuenta ante nuestros ojos. Así que, ¿depende esto del carácter de Dios que es tan despiadado o es que la búsqueda de las personas tiene la culpa? ¿Realmente no vale la pena que la humanidad se examine concienzudamente?