17. El fruto amargo de la arrogancia

Hu Qing    La ciudad de Suzhou, provincia de Anhui

Cuando vi las palabras de Dios diciendo: “Aquellos de vosotros que servís como líderes queréis tener siempre mayor ingenio, estar por encima del resto, encontrar nuevos trucos para que Dios pueda ver los líderes tan grandes que sois […]. Siempre queréis destacar; ¿no es ésta, acaso, la revelación de una naturaleza arrogante?” (‘Sin la verdad es fácil ofender a Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”). Pensé: ¿Quién tiene las agallas de tratar de buscar nuevos e ingeniosos trucos? ¿Quién no sabe que el carácter de Dios no tolera la ofensa del hombre? ¡Yo desde luego no me atrevería! Personalmente, creía que tenía un corazón de reverencia para Dios y en mi obra no me atrevía a tratar de buscar trucos. Sin embargo, sólo fue en la revelación que Dios hizo de los hechos que me di cuenta de que tratar de buscar nuevos trucos no era algo que alguien se atreviera o no se atreviera a hacer, sino que viene completamente determinado por una naturaleza arrogante.

No hace mucho, descubrí que había una iglesia con una lideresa que no era adecuada. Se dormía durante las reuniones y no tenía una humanidad amable, mientras que su compañera tenía muchas responsabilidades. Así que quise reemplazar a esta lideresa de la iglesia y permitirle a su compañera llevar a cabo la obra del líder de la iglesia. Sin embargo, me preocupaba que esto hiciera a la lideresa de la iglesia negativa, débil y que abandonara su fe o interrumpiera las cosas en la iglesia. Después de mucha ponderación, pensé en un “plan inteligente”. Haría en secreto que su compañera tomara todo el alcance de la obra; su compañera se encargaría de todo lo organizado por la iglesia y la lideresa sólo sería una figura decorativa. Así que ni había buscado a Dios ni había considerado los arreglos y los principios de la obra. Sólo llevé esto a cabo después de notificárselo a la compañera de la lideresa de distrito y al predicador del distrito. Después de aquello me congratulé mucho a mí misma, me creía muy inteligente y con una verdadera sabiduría en mi obra. Pensé: Si el líder lo supiera, desde luego diría que soy capaz en mi obra y tal vez terminaría incluso ascendiéndome. Pero no había imaginado que cuando se lo contara al líder, me diría: “Es tu manera de buscar nuevos trucos. ¿Dónde decía en los arreglos de la obra que podías hacer esto? Un líder inadecuado puede ser reemplazado, pero nosotros no podemos cumplir la obra de acuerdo a nuestra propia voluntad y hacer a un lado los principios de la iglesia. Esto es una seria resistencia contra Dios…”. Después de escuchar esta comunicación del líder, me quedé impactada. Nunca hubiera imaginado absolutamente que sin darme cuenta trataría de encontrar nuevos trucos. Lo que yo había creído un “plan inteligente” era en realidad una seria resistencia contra Dios y cuando me enfrenté a los hechos me sentí realmente avergonzada. En ese momento, no pude evitar pensar en las declaraciones de Dios: “Por ejemplo, como albergas arrogancia y engreimiento dentro de ti, no te puedes contener de resistir a Dios. No lo haces intencionalmente, sino que esto lo dirige tu naturaleza arrogante y engreída. Tu arrogancia y engreimiento hacen que desprecies a Dios, que no lo respetes…” (‘Sólo puedes obtener cambios en tu carácter buscando la verdad’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”). Era cierto. Cuando me enfrenté con este problema, no había buscado a Dios ni tampoco lo había considerado desde los principios de la iglesia. Sólo había actuado de acuerdo a mi propia voluntad. Vi mi naturaleza arrogante y engreída, que no tenía un corazón de reverencia para Dios y que Dios no tenía una posición en mi corazón. Sólo en ese momento me di cuenta de que buscar nuevos trucos no era algo que me atreviera o no me atreviera a hacer, sino que era algo determinado por mi propia naturaleza arrogante. Si no reconocía mi propia naturaleza arrogante, nunca me controlaría. Incluso un día podría hacer algo para resistirme a Dios que le hiciera sentir repugnancia y odio. Sólo en ese momento me di cuenta de que servir a Dios no es algo sencillo. Si no tengo la verdad, si no hay un cambio de carácter, si no reconozco mi propia naturaleza arrogante, sin darme cuenta podría ofender el carácter de Dios. ¡Eso es realmente peligroso! Gracias al alumbramiento de Dios, entendí por este incidente por qué la casa de Dios nos ha requerido una y otra vez trabajar de acuerdo a los arreglos y principios de la obra. Porque la naturaleza de la humanidad siempre es arrogante y todos nosotros buscamos presumir, “traer a la luz” nuestras propias habilidades para que Dios nos vea, por lo que con frecuencia nos resistimos a Dios y ofendemos Su carácter. Sólo podemos protegernos trabajando fielmente de acuerdo a los arreglos de la obra.

¡Oh Dios! Gracias por revelar mi naturaleza arrogante y engreída. De este día en adelante, ciertamente tomaré esto como una advertencia y dedicaré más esfuerzo a conocer mi propia naturaleza. Trabajaré estrictamente de acuerdo con los arreglos de la obra. Seré verdaderamente una persona en posesión de la razón, que cumple los principios y tiene un corazón reverente para Ti.