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34. Un giro favorable en el camino de creer en Dios

Zhuanbian    Ciudad de Shanghai

Aunque había estado siguiendo a Dios por muchos años, casi no había hecho ningún progreso con mi entrada a la vida y esto me hizo sentir muy ansioso. Especialmente cuando escuché una grabación de una predicación sobre la entrada a la vida, y escuché al hombre que el Espíritu Santo usó hablando a los hermanos y hermanas que estaban presentes y escuchando la predicación, me sentí lleno de ansiedad escuchándolo decir este tipo de cosas, “Vosotros creéis ahora en Dios y habéis probado la dulzura de la búsqueda de la verdad. Habéis comenzado a entrar en el camino correcto y estáis llenos de fe en vuestra búsqueda de la salvación”. Pensé, “Estas personas han creído en Dios por tan poco tiempo pero ya han entrado y están tan llenas de fe sobre ser salvas. Pero aquí estoy yo habiendo creído hasta ahora en Dios y todavía no he obtenido la verdad y mi carácter en la vida no ha sufrido ningún cambio en absoluto, sin importar que haya entrado en el camino correcto. ¡Alcanzar la salvación es más fácil decirlo que hacerlo!”. Pensé en cómo lo arriba compartía que la verdad puede resolver todas las corrupciones del hombre, pero nunca había experimentado esto en lo absoluto. Incluso creí que la verdad podía resolver las corrupciones de otras personas pero no la mía, así que perdí la fe en mi búsqueda de la verdad y de la salvación. Aunque era consciente de que mi propia condición no estaba bien, no había manera de que pudiera escapar de ella, así que sólo podía clamar a Dios por ayuda. Luego, Sus palabras me esclarecieron, haciéndome ver las razones por las que había creído en Dios por tantos años pero no había progresado en la vida y porqué mi carácter no había sufrido ningún cambio. Dios también me puso en la senda de practicar y entrar en la verdad.

Las palabras de Dios dicen: “El crecimiento en la vida del hombre y los cambios en su carácter se logran entrando en la realidad y, además, entrando en las experiencias detalladas” (‘La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”). “Algunas personas conocen la verdad, pero no la ponen en práctica al creer que esa es la verdad y nada más. Creen que no puede resolver sus propias ideas y su corrupción. ¿Acaso este tipo de persona no es ridícula? ¿No son absurdas? ¿No se creen inteligentes? Si las personas actúan según la verdad, su carácter corrupto será transformado; si las personas creen en Dios y le sirven a Él según su personalidad natural, el carácter de ninguna de ellas sufrirá cambio alguno. Algunas personas están atrapadas en sus propias preocupaciones todo el día y no investigan ni practican la verdad que está fácilmente disponible. Esta práctica es muy absurda; tales personas son sufridoras inherentes: ¡tienen la bendición, pero no la disfrutan!” (‘Los que aman la verdad tienen un camino que seguir’ en “Registros de las pláticas de Cristo”). Sólo por medio del esclarecimiento de las palabras de Dios me di cuenta de que mi carácter no había sufrido ningún cambio a pesar de los muchos años que había creído en Él y que esto era principalmente porque cuando leía las palabras de Dios sólo me enfocaba en entender el significado literal y teórico y sólo tenía un entendimiento pensante. No me estaba enfocando en poner la verdad en práctica o entrar en la realidad, ni me estaba enfocando en experimentar las palabras de Dios por medio de la experiencia práctica. Recordando esos años de mi creencia en Dios, sin importar qué aspecto de la verdad, nunca busqué tener un entendimiento más profundo de ella ni logré un entendimiento de la esencia de la verdad, mucho menos planeé entrar en una práctica detallada, por la cual pude haber obtenido un aspecto de la verdad. En cambio, pensé que era suficiente sólo tener un conocimiento y un entendimiento teóricos. Por ejemplo, en la vida real siempre lucho por la fama y la ganancia, siempre quería que los demás me escucharan, que me respetaran y me respaldaran. Después de revelar estas corrupciones, sólo pensé por un momento y oré delante de Dios, reconociendo mi propia corrupción y sabiendo que era una expresión de arrogancia y nada más. El resultado fue que, no importa cuántas veces sintiera remordimiento o confesara mis pecados ante Dios, mi antigua naturaleza no había cambiado y está condenada a repetir los mismos viejos errores. Dentro del ambiente que Dios arregló, mediante la oración y la búsqueda llegué a saber que Dios estaba usando este ambiente para tratar con mi corrupción. Después de que llegué a este entendimiento, sin embargo, sólo reconocí que todas las pruebas y refinamientos de Dios, que todo lo que Dios trataba conmigo y me podaba era Su salvación, era Su amor, que el corazón de Dios siempre es bueno, punto. El resultado fue que, aunque sufrí muchas dificultades, como resultado no había sufrido ningún cambio. Después de que escuché la predicación del hombre, creí que estas comunicaciones eran en realidad lo que necesitaba, que me habían permitido entender la verdad que no había entendido antes. Pero todo lo que hice sólo fue recordar el contenido de las comparticiones en mi cabeza y después no ponerles atención, resultando en que ese poco de entendimiento desapareciera después de un rato, y no habiendo yo obtenido nada en absoluto.

Enfrentando los hechos, vi que no había estado buscando la verdad en absoluto. Había creído en Dios durante muchos años pero nunca había puesto ningún esfuerzo para practicar la verdad ni entrar en la realidad, al grado que hasta ahora no había todavía adquirido la verdad, ni mi carácter había sufrido ningún cambio. Esto fue completamente la revelación del carácter justo de Dios, como Dios había dicho hacía mucho tiempo: “Debes consagrar esfuerzo en vivir las palabras de Dios, para que se puedan llevar a cabo en tu práctica. Si sólo tienes conocimiento doctrinal, entonces tu fe en Dios se quedará en nada. Sólo si luego también practicas y vives Su palabra, tu fe se puede considerar completa y de acuerdo con la voluntad de Dios” (‘Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios es justo. Dios nunca ha tratado a nadie injustamente, y nunca le ha dado al hombre sin motivo, mucho menos le ha dado al hombre incondicionalmente. Yo no practico la verdad, no he hecho ningún esfuerzo para vivir Sus palabras, con el resultado de que hoy debo cosechar lo que he sembrado. En este momento no pude evitar sentir un remordimiento extremo, lamentando amargamente que, aunque había experimentado la obra de Dios, me faltaba mi propia entrada, de modo que hoy todavía no tenía nada que mostrar por mi creencia y realmente no había estado a la altura de la salvación de Dios. Y sin embargo no quería seguir degenerando de tal manera, sino que quería empezar de cero, empezar otra vez, esforzarme en mi práctica e implementar las palabras de Dios en mí mismo.

Luego, comencé a entrenar en practicar la verdad y en entrar en la realidad. Ya no era como había sido cuando quería que los demás me escucharan, me respetaran y me respaldaran, sólo orando y confesando a Dios. En cambio, vine delante de Dios para buscar la verdad, buscando las palabras de Dios que específicamente se relacionaban con este problema para comer y beber y aceptando el juicio y el castigo de las palabras de Dios, resolviendo de esta manera mi propia corrupción. Cuando practiqué y entré de tal manera, Dios me mostró una gracia especial que me permitió darme cuenta de que había estado compitiendo con Dios por Su posición, haciendo que las personas me adoraran como si yo fuera su ancestro o que me adoraran como si fuera Dios. Vi que era el diablo Satanás con una naturaleza y una esencia completamente semejantes a las del gran dragón rojo, y sin darme cuenta surgió una repugnancia y un odio por mi propia naturaleza. Luego, me equipé con la verdad sobre elevar a Dios, sobre dar testimonio de Dios y en realidad me entrené para la entrada. Por esta práctica, vi con mayor claridad aún la fealdad y lo repugnante de que me pusiera en lo alto y que les dijera a las personas qué era qué. Me odié y me maldije aún más, y me dispuse a abandonar la carne y practicar la verdad con el fin de agradar a Dios. Después de entrenar de esta manera por un rato, descubrí que las expresiones de mi propio carácter arrogante se redujeron mucho.

En las relaciones interpersonales normales, en el pasado sabía que tenía que practicar la tolerancia, la paciencia, usar sabiduría, tener principios y ser una persona honesta. Pero en mi realidad nunca entré en estos cinco aspectos. Por lo tanto, cuando me llevaba con los hermanos y hermanas, seguido surgían en mí prejuicios hacia ellos debido a algún asunto trivial o a que ellos revelaran alguna corrupción, al grado que no tenía forma de llevarme bien con ellos. Ahora, llevo mi entendimiento pasado a la vida real para entrenar y practicar. Cuando tomo a mal a los demás por sus expresiones de corrupción, oro a Dios y busco la verdad, preguntando cómo debo entender este asunto con que me he topado y cómo debo practicar y entrar en las palabras de Dios. Bajo la guía de Dios, se me ocurrió que todos están ahora en el proceso de buscar cambiar, así que ciertamente habrá expresiones de corrupción, que tal vez fulano no es consciente de la corrupción que revela, o tal vez su propia naturaleza lo domina involuntariamente y que no está actuando de esta manera conmigo a propósito. Era lo mismo que cuando mi carácter generalmente arrogante había sido desagradable para los demás, pero yo mismo había permanecido ignorante. Esto es todo el daño que Satanás le hace al hombre. Es Satanás el que debe ser odiado y uno no se debe formar opiniones de sus hermanos y hermanas. Cuando pensé así, el resentimiento y los rencores que había tenido dentro de mí desaparecieron en un instante, y fueron reemplazados por el odio a Satanás y la simpatía y el perdón para mis hermanos y hermanas, incluso queriendo encontrar oportunidades adecuadas para ayudarlos. Cuando voluntariamente traté de ayudar a otras personas, me di cuenta de que mi relación con ellas se volvió mucho más amigable y tuve un sabor de felicidad que viene por ayudar a los demás.

Cuando entrené para entrar en las palabras de Dios y practicar la verdad, no sólo gané alguna experiencia práctica y entrada en todos los aspectos de la verdad, también vi las maravillosas obras de Dios. Sentí la guía y orientación de Dios y saboreé la seguridad, la paz y el gozo que practicar la verdad le había dado a mi corazón. ¡Sentí que no había nada vacío en la vida, que cada día había lecciones que aprender, que cada día había nuevas visiones y entendimientos, que cada día podía ver a Dios salvándome, sintiendo que buscar la verdad era tan importante, que la verdad realmente podía salvar y cambiar a las personas!

Cuando tuve este poco de experiencia y entendimiento personales, sentí que mi propio camino de creer en Dios había tomado un giro favorable, para nunca volver a sentir que la salvación estaba más allá de mi alcance. Creo que, siempre y cuando trabaje con Dios, me equipe continuamente con la verdad y practique y entre en la verdad, ciertamente alcanzaré un cambio en mi carácter corrupto. Creo que la obra de Dios puede salvar al hombre y las palabras de Dios pueden cambiar al hombre: Tengo esta fe porque ya he probado esto. De hoy en adelante, quiero buscar la verdad y practicar la verdad con mis pies firmemente plantados en el suelo. ¡Quiero que Dios me siga guiando, que pronto me haga alcanzar un cambio en mi carácter, vivir la manera de una persona verdadera con el fin de dar testimonio de Dios, dar testimonio de la obra de Dios para salvarme, dar testimonio del poder de Dios para salvar al hombre, y dar testimonio de las maravillosas obras de Dios!

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