Las veinte verdades de dar testimonio de Dios

Contenido

X. Se debe comunicar claramente el aspecto de la verdad relacionado con cómo conocer a Dios

4. ¿Cómo ha guiado y provisto Dios a la humanidad hasta el día de hoy?

Palabras relevantes de Dios:

La obra de la gestión de Dios comenzó en la creación del mundo, y el hombre se encuentra en el núcleo de la misma. Puede decirse que la creación de todas las cosas por parte de Dios es por causa del hombre. Como la obra de Su gestión se extiende a lo largo de miles de años, y no se lleva a cabo en el espacio de simples minutos o segundos, o de un pestañeo, o a lo largo de un año o dos, Él tuvo que crear más cosas necesarias para la supervivencia del hombre, como el sol, la luna, todo tipo de criaturas vivientes, y alimentos y un entorno vivo para la humanidad. Este fue el comienzo del plan de gestión de Dios.

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué obra ha hecho Dios para distribuir las razas? Primero, preparó el entorno geográfico más amplio, el entorno más amplio, asignando diferentes ubicaciones para las personas y, después, generación tras generación, estas han estado sobreviviendo allí. Esto está establecido; el ámbito para su supervivencia está establecido. Y su alimentación, sus vidas, lo que comen, lo que beben, sus sustentos; hace mucho que Dios estableció todo eso. Y cuando Dios estaba creando a todos los seres, hizo diferentes preparativos para distintos tipos de personas: hay diferentes composiciones del terreno, de los climas, de las plantas y de los entornos geográficos. Distintos lugares tienen incluso diferentes aves y animales, distintas aguas tienen diferentes tipos de peces y productos acuáticos, e incluso los tipos de insectos están determinados por Dios... Puede que las personas no vean ni perciban las diferencias en estos diversos aspectos, pero cuando Dios estaba creando a todos los seres, los delineó y preparó diferentes entornos geográficos, diferentes terrenos y diferentes cosas vivas para distintas razas. Como Dios creó los diferentes tipos de personas, Él sabe lo que cada una de ellas necesita y cuáles son sus estilos de vida. Así pues, lo que Dios ha creado es muy bueno.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

¿Cuáles son las condiciones básicas para estos diferentes estilos de vida? ¿No requieren un mantenimiento básico de sus entornos para sobrevivir? Es decir, si los cazadores perdieran los bosques montañosos o las aves y los animales, ya no tendrían sustento. Así pues, si las personas que subsisten de la caza perdieran los bosques montañosos y ya no tuvieran las aves ni los animales, carecerían de fuente para su sustento. ¿A qué dirección conduciría esa clase de etnicidad? ¿Adónde irían esa clase de personas? La capacidad de supervivencia es un número desconocido y podrían simplemente desaparecer. Y los que pastorean para su sustento dependen de las praderas. En realidad, no dependen de su ganado, sino del entorno en el que este sobrevive: los pastizales. Si no hubiera pastizales, ¿adónde pastarían su ganado? ¿Qué comerían el ganado y las ovejas? Sin el ganado, ¿qué sustento tendrían los pueblos nómadas? No tendrían ninguno. Sin una fuente para su sustento, ¿a dónde iría un pueblo? La supervivencia continua sería muy difícil; no tendrían futuro. Sin fuentes de agua, los ríos y lagos se secarían. ¿Seguirían existiendo todos esos peces que dependen del agua para vivir? No existirían. ¿Seguirían sobreviviendo esas personas que dependen del agua y de los peces para su sustento? Si no tuvieran alimento, si carecieran de la fuente del mismo, esas personas no podrían seguir sobreviviendo. Tan pronto como se produzca un problema con su sustento o su supervivencia, esas razas dejarían de ser. No serían capaces de sobrevivir; podrían desaparecer, ser borradas de la tierra. Y si los que se dedican a la agricultura para su sustento perdieran su terreno, ¿cuál sería la consecuencia? No podrían plantar ni conseguir su alimento de las diversas plantas. ¿Cuál sería la consecuencia? Sin alimentos, ¿no se morirían las personas de hambre? Si las personas se muriesen de hambre, ¿no sería aniquilado ese tipo de ser humano? Por consiguiente, este es el propósito de Dios al mantener diversos entornos ecológicos. Él solo tiene un propósito al mantener diversos entornos y ecosistemas, al mantener los diferentes seres vivientes dentro de cada entorno; lo hace para alimentar a toda clase de personas, para sustentar a personas que viven en diferentes entornos geográficos.

Si todos los seres perdieran sus propias leyes, dejarían de existir; si las leyes de todos los seres se perdieran, los seres vivos entre todos los seres no podrían seguir adelante. Los seres humanos también perderían los entornos de los que dependen para su supervivencia. Si los humanos perdieran todo eso, no podrían continuar viviendo y multiplicándose generación tras generación. La razón por la que los seres humanos han sobrevivido hasta ahora es que Dios ha provisto a la humanidad de todos los seres para nutrirla, y para hacerlo de diferentes formas. Han sobrevivido hasta ahora, hasta el día de hoy, solo porque Dios alimenta a los seres humanos de distintas maneras.

...

Mirando desde la perspectiva de las leyes determinadas por Dios para el crecimiento de todas las cosas, ¿no está toda la humanidad, sea cual sea su tipo, viviendo bajo las provisiones de Dios —no están todos viviendo bajo Su cuidado—? Si estas leyes fueran destruidas o si Dios no hubiera establecido esta clase de leyes para la humanidad, ¿cuáles serían sus perspectivas? Después de perder sus entornos básicos para la supervivencia, ¿tendría alguna fuente de alimentos? Es posible que las fuentes de alimentos se convirtieran en un problema. Si las personas perdieran sus fuentes de alimentos, esto es, si no pudieran conseguir nada para comer, posiblemente no podrían aguantar ni un solo mes. La supervivencia de las personas pasaría a ser un problema. Por tanto, cada cosa que Dios hace para la supervivencia de las personas, para su existencia y multiplicación continuas, es muy importante. Cada cosa que Dios hace entre todas las cosas está estrechamente relacionada con la supervivencia de las personas y es inseparable de esta. Es inseparable de su supervivencia. Si esta se convirtiera en un problema, ¿podría seguir adelante la gestión de Dios? ¿Seguiría existiendo esta? Así pues, la gestión de Dios coexiste con la supervivencia de toda la humanidad a la que Él nutre, e independientemente de lo que Dios prepare para todas las cosas y lo que haga por los humanos, todo esto es necesario para Él, y es crítico para la supervivencia de la humanidad. Si se abandonaran estas leyes que Dios determinó para todas las cosas, si se quebrantaran o interrumpieran, ninguna cosa podría existir más, el entorno para la supervivencia de la humanidad dejaría de existir, y también su sustento diario, y ella misma. Por esta razón, la gestión de Dios para la salvación de la humanidad ya no existiría tampoco.

de ‘Dios mismo, el único IX’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

Jehová creó a la humanidad, es decir, creó a los ancestros de la misma: Eva y Adán. Pero no les concedió ningún intelecto o sabiduría adicionales. Aunque ya estaban viviendo en la tierra, no entendían casi nada. Así pues, la obra de Jehová de crear a la humanidad sólo se terminó a medias. No fue en absoluto completa. Él sólo había formado un modelo de hombre a partir del barro y le había dado Su aliento, pero no le había concedido suficiente voluntad para venerarlo. Al principio, el hombre no tenía mentalidad de venerarlo, o temerlo, y sólo sabía escuchar Sus palabras. El hombre ignoraba el conocimiento básico para la vida sobre la tierra y las reglas apropiadas para la vida. Y así, aunque Jehová creó al hombre y a la mujer y terminó siete días de empresa, no completó totalmente al hombre, porque este no era sino una cáscara, y no verdaderamente un hombre. El hombre sólo sabía que era Jehová quien había creado a la humanidad, pero no tenía idea de cómo cumplir Sus palabras y Sus leyes. Por ello, después de la creación de la humanidad, la obra de Jehová estaba lejos de terminarse. También tuvo que guiar por completo a la humanidad delante de Él de forma que esta fuese capaz de vivir unida sobre la tierra y venerarle, así como de llevar un estilo de vida apropiado después de ser guiada por Él. Sólo entonces se completó del todo la obra llevada a cabo principalmente bajo el nombre de Jehová; esto es, sólo entonces concluyó la obra de Jehová de crear el mundo. Y así, como creó a la humanidad, tuvo que guiar su vida en la tierra durante varios miles de años, de forma que esta fuera capaz de cumplir Sus decretos y leyes, así como de participar en todas las actividades de una vida apropiada sobre la tierra. Sólo entonces se completó del todo la obra de Jehová.

de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

...después de la obra de Jehová en la Era de la Ley, Dios empezó Su nueva obra en la segunda etapa: asumiendo la carne, encarnándose como hombre durante diez, veinte años, y hablando y haciendo Su obra entre los creyentes. Pero sin excepción, nadie sabía, y solo un pequeño número de personas reconocía que Él era Dios hecho carne después de que el Señor Jesús fuera clavado a la cruz y resucitara... Tan pronto como la segunda etapa de la obra de Dios se completó —después de la crucifixión—, Su obra de recuperar al hombre del pecado (es decir, de las manos de Satanás) se cumplió. Y así, desde ese momento en adelante, la humanidad solo tuvo que aceptar al Señor Jesús como el Salvador para que sus pecados fueran perdonados. Nominalmente hablando, los pecados del hombre ya no eran más una barrera para la consecución de su salvación y para presentarse delante de Dios, ni eran ya más la influencia por la que Satanás acusaba al hombre. Esto se debe a que Dios mismo había hecho una obra real, se había convertido en la semejanza y la muestra de la carne pecaminosa, y Él mismo era la ofrenda por el pecado. De esta forma, el hombre descendió de la cruz, siendo redimido y salvado gracias a la carne de Dios, la semejanza de esta carne pecaminosa. Y así, después de haber sido hecho cautivo por Satanás, el hombre se acercó un paso más hacia la aceptación de la salvación delante de Dios. Por supuesto, esta etapa de la obra fue la gestión de Dios que iba un paso por delante de la Era de la Ley, y cuyo nivel era más profundo que esta.

Y después vino la Era del Reino, que es una etapa más actual de la obra y sigue siendo la más dura de aceptar para el hombre. Esto es así porque, cuanto más se acerca el hombre a Dios, más se acerca a él Su vara, y Su rostro aparece con mayor claridad delante de él. Después de la redención de la humanidad, el hombre regresa oficialmente a la familia de Dios. Él pensaba que ahora era el momento de disfrutar, pero está sujeto a un asalto frontal total por parte de Dios como nadie ha previsto nunca. Al final, es un bautismo que el pueblo de Dios tiene que “disfrutar”. Bajo ese tratamiento, las personas no tienen más elección que pensar para sí: yo soy el cordero perdido durante muchos años, por el cual Dios gastó tanto para comprarlo de vuelta; entonces, ¿por qué me trata Él así? ¿Es esta la forma en que Dios se ríe de mí, y me revela?… En el transcurso de los años, el hombre se ha curtido, ha experimentado la dificultad del refinamiento y el castigo. Aunque el hombre ha perdido la “gloria” y el “romance” de tiempos pasados, ha llegado a entender inconscientemente la verdad de ser un hombre, y a apreciar los años de devoción de Dios para salvar a la humanidad. El hombre comienza a aborrecer lentamente su propia barbarie. Empieza a odiar lo salvaje que es, y todas las malinterpretaciones sobre Dios, y las exigencias irracionales que él le ha puesto. El tiempo no puede revertirse; los acontecimientos pasados se convierten en pesarosos recuerdos del hombre, y las palabras y el amor de Dios pasan a ser la fuerza impulsora de la nueva vida del hombre. Las heridas de este se curan día tras día, su fortaleza vuelve y él se pone en pie y mira el rostro del Todopoderoso… solo para descubrir que Él siempre ha estado a mi lado, y que Su sonrisa y Su hermoso rostro siguen siendo tan conmovedores. Su corazón se sigue preocupando por la humanidad que Él creó, y Sus manos siguen siendo tan cálidas y poderosas como lo eran al principio. Es como si el hombre regresara al jardín del Edén, pero esta vez ya no escucha las seducciones de la serpiente, ya no se aleja del rostro de Jehová. El hombre se arrodilla delante de Dios, mira Su rostro sonriente, y ofrece su sacrificio más valioso; ¡Oh mi Señor, mi Dios!

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Desde la existencia de la gestión de Dios, Él siempre ha estado totalmente dedicado a llevar a cabo Su obra. A pesar de ocultar Su persona del hombre, siempre ha estado a su lado, obrando en él, expresando Su carácter, guiando a toda la humanidad con Su esencia, y haciendo Su obra en cada persona por medio de Su poder, Su sabiduría, y Su autoridad, dando así lugar a la Era de la Ley, la Era de la Gracia, y ahora la Era del Reino. Aunque Dios oculte Su persona del hombre, Su carácter, Su ser y posesiones, así como Su voluntad hacia la humanidad, se le revelan sin reservas para que los vea y experimente; en otras palabras, aunque los seres humanos no puedan ver ni tocar a Dios, Su carácter y Su esencia con las que la humanidad ha estado en contacto son absolutamente expresiones de Dios mismo. ¿Acaso no es verdad? Independientemente del método o del ángulo que Dios use para llevar a cabo Su obra, Él siempre trata a las personas con Su identidad verdadera, haciendo lo que se supone que debe hacer, y diciendo lo que se supone que debe decir. No importa desde dónde hable Dios —podría estar en el tercer cielo, o en la carne, o incluso bajo el aspecto de una persona ordinaria—, Él siempre le habla al hombre con todo Su corazón y toda Su mente, sin ningún engaño ni ocultación. Cuando lleva a cabo Su obra, Dios expresa Su palabra y Su carácter, lo que tiene y lo que es, sin ninguna reserva en absoluto. Él dirige a la humanidad con Su vida, Su ser y Sus posesiones.

de ‘La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo I’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

Cuando Él empieza a obrar en alguien, cuando ha escogido a alguien, no se lo proclama a nadie ni tampoco a Satanás, y mucho menos hace gestos grandilocuentes. Él hace lo necesario muy calladito y de forma muy natural. En primer lugar, selecciona una familia para ti; el tipo de antecedentes familiares, quiénes son tus padres, tus ancestros, todo esto ya fue decidido por Dios. En otras palabras, nada de esto fue impulso de las decisiones momentáneas que Él hizo, sino más bien una obra que se inició hace mucho. Una vez Dios ha escogido una familia para ti, también elige la fecha en la que nacerás. En el presente, Dios te observa mientras naces, llorando, y llegas al mundo, contempla tu nacimiento, te ve cuando pronuncias tus primeras palabras, cuando tropiezas y das tus primeros pasos, aprendiendo a caminar. Primero das un paso, y después otro… ahora puedes correr, saltar, hablar, expresar tus sentimientos. Durante ese tiempo, a medida que creces, la mirada de Satanás está fijada en cada uno de vosotros, como el tigre que observa detenidamente a su presa. Sin embargo, al hacer Su obra, Dios nunca ha sufrido ninguna de las limitaciones de las personas, sucesos o cosas, de espacio ni de tiempo; hace lo que debería y lo que debe. En el proceso de maduración, tal vez te encuentres con muchas cosas que no te gustan, enfermedades y frustraciones. Sin embargo, al caminar por este camino, tu vida y tu futuro están estrictamente bajo el cuidado de Dios. Él te proporciona una garantía genuina que te durará toda la vida, Él está justo a tu lado, protegiéndote y cuidándote. Tú, sin saberlo, vas creciendo. Empiezas a entrar en contacto con las cosas nuevas y empiezas a conocer este mundo y a esta humanidad. Todo es fresco y nuevo para ti. Te gusta hacer tus cosas y aquello que te parece bien. Vives en tu propia humanidad, en tu propio espacio vital y no tienes ni la más mínima percepción sobre la existencia de Dios. Sin embargo, Él te observa en cada paso del camino mientras maduras, y te observa en cada zancada que das hacia adelante. Incluso cuando estás aprendiendo conocimiento o estudiando la ciencia, Dios no se ha apartado de tu lado ni un solo paso. En esto eres exactamente igual a otras personas, en el transcurso de adquirir conocimiento y entrar en contacto con el mundo, has establecido tus propios ideales, tienes tus propios hobbies, tus propios intereses y albergas nobles ambiciones. Con frecuencia meditas en tu propio futuro, maquinando a menudo el bosquejo de cómo debería verse tu futuro. Pero, independientemente de lo que suceda a lo largo del camino, Dios lo ve todo con ojos claros. Tal vez tú mismo hayas olvidado tu propio pasado, pero para Dios, no hay quien pueda entenderte mejor que Él. Vives bajo los ojos de Dios, creciendo, madurando. Durante este periodo, la tarea más importante de Dios es algo que nadie puede percibir jamás, algo que nadie sabe. Ciertamente Dios no te cuenta nada de esto. Por tanto, ¿qué es esto tan crucial? ¿Lo sabéis? (Llevar a las personas delante de Él.) ¿Qué hace, pues, Dios para llevar a las personas delante de Él? ¿En qué momento lleva Él a las personas delante de Él? ¿Lo sabéis? ¿Es esta la principal tarea de Dios? ¿Es esto lo más importante que Dios hace? Podemos afirmar que es una garantía de que Dios salvará a la persona. Esto significa que Dios quiere salvarla, así que debe hacerlo y esta tarea es vitalmente importante tanto para el hombre como para Dios. ¿Sabéis esto? Parecería que no tuvierais ningún sentimiento al respecto ni ningún concepto de ello, así que os lo diré. Desde el momento en que naciste, hasta ahora, Dios ha llevado a cabo mucha obra en ti, pero no te lo dijo cada vez que hizo algo. No debías saberlo, por tanto, no se te dijo, ¿comprendes? (Sí.) Para el hombre, todo lo que Él hace es importante. Para Dios, es algo que debe hacer. Pero en Su corazón hay algo importante que necesita hacer y que sobrepasa por mucho a cualquiera de estas cosas. ¿Qué es esto? Pues es que, desde el momento en que naciste hasta ahora, Dios debe garantizar la seguridad de cada uno de vosotros. Vosotros podéis sentiros como si no entendierais por completo, diciendo “¿Es esta seguridad tan importante?”. ¿Cuál es, pues, el significado literal de “seguridad”? Tal vez entendáis que significa paz o que nunca experimentaréis desastre o calamidad, que viviréis bien, que llevaréis una vida normal. Pero en vuestro corazón debéis saber que no es tan simple. ¿Qué es esto de lo que os he estado hablando, que Dios tiene que hacer? ¿Qué significa para Dios? ¿Es realmente una garantía de vuestra seguridad? ¿Como ahora mismo? No. Entonces, ¿qué es esto que Dios hace? Esta seguridad significa no ser devorados por Satanás. ¿Es esto importante? No eres devorado por Satanás, ¿concierte, pues, esto a tu seguridad o no? Esto tiene que ver con tu seguridad personal, y no puede haber nada más importante. Una vez has sido devorado por Satanás, ni tu alma ni tu carne le pertenece ya a Dios. Él ya no te salvará. Abandonará a este tipo de almas y a personas así. Por tanto, afirmo que lo más importante que Dios tiene que hacer es garantizar tu seguridad y que no serás devorado por Satanás. Esto es muy importante, ¿no es así? ¿Por qué no podéis, pues, responder? ¡Parecería que no podéis sentir la gran bondad de Dios!

Dios hace mucho más aparte de garantizar la seguridad de las personas, garantizando que no serán devorados por Satanás; asimismo, realizar mucho trabajo de preparación para escoger a alguien y salvarle. En primer lugar, qué tipo de carácter tienes, en qué clase de familia nacerás, quiénes serán tus padres, cuántos hermanos y hermanas tendrás, cuáles serán la situación y el estatus económico de tu familia, cuáles son sus condiciones, Dios ha dispuesto minuciosamente todo esto para ti... Desde afuera, parece que Dios no haya hecho nada trascendental para el hombre; lo hace todo en secreto, con humildad y en silencio. Sin embargo, en realidad, todo lo que Dios hace tiene como objetivo echar el fundamento para tu salvación, para preparar el camino que tienes por delante y adecuar todas las condiciones necesarias para tu salvación. Enseguida, en el momento especificado para cada persona, Dios los lleva de nuevo ante Él; cuando llegue la hora para que oigas Su voz, ese es el momento de venir delante de Él. Cuando esto ocurre, algunos ya se han convertido en padres mientras que otros son tan solo hijos de alguien. En otras palabras, algunas personas se han casado y han tenido hijos, mientras que otros siguen solteros sin haber iniciado todavía su propia familia. Pero independientemente de las situaciones personales, Dios siempre ha establecido los momentos en que serás escogido y cuándo te alcanzarán Su evangelio y Sus palabras. Dios ha dispuesto las circunstancias, ha decidido respecto a cierta persona o contexto a través del cual se te transmitirá el evangelio, para que puedas escuchar Sus palabras. Él ya ha preparado para ti todas las condiciones necesarias para que, sin saberlo, vengas delante de Él y regreses a Su familia. Sin percatarte de ello, también sigues a Dios y entras en Su obra que se realiza paso a paso, ingresando en la forma de obrar que Él ha preparado para ti y que se desarrolla dando un paso tras otro. ...no obstante, no importa qué razón te haga creer en Él, en realidad ha sido Él quien lo ha dispuesto y guiado todo, sin lugar a dudas.

Al principio, Dios utilizó diversos medios para escogerte y llevarte a Su familia. Esto es lo primero que hace y es una gracia que le concede a todas y cada una de las personas. Ahora bien, con la obra de Dios en los últimos días, Él ya no solo otorga gracia y bendiciones al hombre como lo hizo en el principio, y tampoco persuade a las personas para que sigan adelante; esto se debe al fundamento de la obra en la Era de Gracia. Durante la obra de estos últimos días, ¿qué ha visto el hombre de todos los aspectos de la obra de Dios que han experimentado? No solo han contemplado el amor de Dios, sino también Su juicio y Su castigo. En ese momento, Dios, además, provee, respalda, ilumina y guía al hombre, para que poco a poco lleguen a conocer Sus intenciones, las palabras que pronuncia y la verdad que Él confiere al hombre. Cuando el hombre es débil, cuando los seres humanos están desanimados y no tienen dónde acudir, Dios usará Sus palabras para consolarlos, aconsejarlos y alentarlos, de manera que el hombre de pequeña estatura pueda encontrar su fuerza progresivamente, levantarse en positividad y estar dispuesto a colaborar con Dios. Sin embargo, cuando el hombre le desobedece o se resiste a Él, o cuando revela su propia corrupción y se opone a Él, Dios no mostrará misericordia alguna al castigarlo y disciplinarlo. No obstante, Dios mostrará tolerancia y paciencia hacia la necedad, la ignorancia, la debilidad y la inmadurez del hombre. De esta forma, a través de toda la obra que Dios hace por el hombre, este madura y crece poco a poco, y llega a conocer las intenciones de Dios, a conocer alguna verdad, a saber cuáles son las cosas positivas y cuáles las negativas, para saber qué es el mal y la oscuridad. Dios no siempre castiga y disciplina al ser humano ni tampoco muestra siempre tolerancia y paciencia. Más bien provee para cada persona de formas distintas, en sus etapas diferentes, y según su estatura y su nivel diferentes. Hace muchas cosas por el hombre y a un precio elevado; el hombre no percibe nada de este costo ni de las cosas que Dios hace, aunque todo lo que Él lleva a cabo se realiza en cada persona individual. El amor divino es real: Por medio de la gracia de Dios, el hombre evita un desastre tras otro; sin embargo, hacia las debilidades del hombre Él muestra Su tolerancia una vez tras otra. El juicio y el castigo divino permiten que las personas lleguen a reconocer gradualmente la corrupción de la humanidad y su esencia satánica corrupta. Lo que Dios provee, Su iluminación del hombre y Su guía, todo permite que el ser humano conozca más y más la esencia de la verdad y que sepa cada vez más lo que el hombre necesita, qué camino deberían tomar, para qué deberían vivir, el valor y el significado de su vida y cómo recorrer la senda que tienen por delante. Todas estas cosas que Dios hace son inseparables de Su único propósito original. ¿Cuál es, pues, este propósito? ¿Lo sabéis? ¿Por qué usa Dios estas formas de llevar a cabo Su obra sobre el hombre? ¿Qué resultado quiere Él lograr? En otras palabras, ¿qué quiere Él ver en el ser humano y conseguir de él? Lo que Dios quiere ver es que el corazón del hombre pueda revivir. En otras palabras, esos caminos que Él usa para obrar sobre el ser humano son para despertar de forma continua el corazón del hombre, su espíritu, haciéndole saber de dónde viene, quién lo está guiando, respaldando, proveyendo para él y quién ha permitido que viva hasta ahora; para dejar que el hombre sepa quién es el Creador, a quién deberían adorar, por qué tipo de senda deberían caminar y de qué manera debería venir delante de Dios; son usados para revivir poco a poco el corazón del hombre para que este conozca el corazón de Dios, lo entienda y comprenda el gran cuidado y pensamiento que hay detrás de Su obra para salvarle. Cuando el corazón del hombre ha revivido, ya no desea vivir la vida de un carácter degenerado y corrupto, sino que quiere buscar la verdad en la satisfacción de Dios. Cuando el corazón del hombre ha despertado, entonces es capaz de llevar a cabo una ruptura limpia con Satanás, para no ser ya más perjudicado por este ni controlado, ni engañado. En su lugar, el hombre puede colaborar en la obra de Dios y en Sus palabras de un modo positivo para satisfacer el corazón de Dios, consiguiendo así temerle a Dios y apartarse del mal. Este es el propósito original de Su obra.

de ‘Dios mismo, el único VI’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

Han pasado varios miles de años, y la humanidad sigue disfrutando de la luz y el aire concedidos por Dios, sigue respirando el aliento exhalado por Dios mismo, sigue disfrutando de las flores, las aves, los peces y los insectos creados por Él, y disfruta de todas las cosas que Él ha proveído; el día y la noche siguen reemplazándose mutuamente de continuo; las cuatros estaciones alternan como de costumbre; los gansos vuelan en el cielo partiendo este invierno, y seguirán volviendo la próxima primavera; los peces en el agua nunca dejan los lagos y los ríos, su hogar; las cigarras de la tierra cantan con el corazón durante los días de verano; los grillos de la hierba tararean al compás del viento durante el otoño; los gansos se reúnen en bandadas, mientras las águilas permanecen en solitario; las manadas de leones se sustentan cazando; el alce no se aparta de la hierba y de las flores… Cada especie de criatura viviente entre todas las cosas parte y regresa, y después vuelve a partir, con un millón de cambios que se producen en un parpadeo. Pero lo que no cambia son los instintos y las leyes de la supervivencia. Viven bajo la provisión y la alimentación de Dios, y nadie puede cambiar sus instintos, como tampoco nadie puede alterar sus reglas de supervivencia. Aunque la humanidad, que vive entre ellos, ha sido corrompida y engañada por Satanás, el hombre sigue sin poder renunciar al agua, al aire y a todo lo creado por Dios. El hombre sigue viviendo y proliferando en este espacio que Él ha creado. Los instintos de la humanidad no han cambiado. El hombre sigue recurriendo a sus ojos para ver, a sus oídos para oír, a su cerebro para pensar, a su corazón para entender, a sus piernas y pies para caminar, a sus manos para trabajar, y así sucesivamente. Todos los instintos que Dios le concedió al hombre para que pudiera aceptar Su provisión, permanecen inalterados. Las facultades por medio de las cuales el hombre coopera con Dios no han cambiado, ni ha cambiado la facultad del ser humano para llevar a cabo la tarea de un ser creado, ni las necesidades espirituales de la humanidad, ni su deseo de encontrar sus orígenes, ni su anhelo de ser salvada por el Creador. Estas son las circunstancias actuales de la humanidad, que vive bajo la autoridad de Dios, y que ha resistido a la sangrienta destrucción forjada por Satanás. Aunque haya estado sujeta a su opresión y ya no sea el Adán y la Eva del principio de la creación, en lugar de estar llena de cosas que son antagonistas de Dios, como el conocimiento, la imaginación, las ideas, etc., y del carácter satánico corrupto, a los ojos de Dios sigue siendo la misma humanidad que Él creó. Sigue gobernada y organizada por Dios, y vive dentro del curso establecido por Él. Por tanto, a los ojos de Dios, la humanidad, que ha sido corrompida por Satanás, está simplemente cubierta de suciedad, con un estómago que ruge, con reacciones un tanto lentas, una memoria no tan buena como solía ser, y ligeramente mayor. Sin embargo, las funciones e instintos del hombre no han sufrido daño alguno. Esta es la humanidad que Dios pretende salvar. Siempre que esta humanidad oiga la llamada del Creador, escuche Su voz, se levante y corra a localizar la fuente de esa voz. Mientras esta humanidad vea la figura del Creador y deje de prestar atención a todo lo demás, lo dejará todo para dedicarse a Dios, y hasta entregará su vida por Él. Cuando el corazón de la humanidad entienda las palabras sinceras del Creador, rechazará a Satanás y vendrá a Su lado; cuando la humanidad haya limpiado completamente la suciedad de su cuerpo, y haya recibido una vez más la provisión y la alimentación del Creador, su memoria será restaurada, y en ese momento habrá vuelto verdaderamente al dominio del Creador.

de ‘Dios mismo, el único I’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”