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13. Creemos que cuando el Señor vuelva, cambiará al hombre en un cuerpo santo en un abrir y cerrar de ojos, ¿por qué debe emprender, pues, Dios, en los últimos días, obra de juicio y purificación?

La respuesta de la palabra de Dios:

En Su obra final de dar por concluida la era, el carácter de Dios es de castigo y juicio, revela todo lo que es injusto, juzga públicamente a todos los pueblos y perfecciona a aquellos que le aman de verdad. Sólo un carácter así puede concluir la era. Los últimos días ya han llegado. Todas las cosas se clasificarán según su tipo, y se dividirán en diferentes categorías en base a su naturaleza. Este es el tiempo cuando Dios revela el final y el destino del hombre. Si este no pasa por el castigo y el juicio, no habrá forma de revelar su desobediencia y su injusticia. Sólo por este medio se puede manifestar el final de todas las cosas. El hombre sólo muestra realmente lo que es cuando es castigado y juzgado. El mal volverá al mal, el bien al bien, y el hombre será clasificado según su tipo. A través del castigo y del juicio se revelará el final de todas las cosas, de forma que los malos serán castigados y los buenos recompensados, y todas las personas se someterán al dominio de Dios. Toda la obra debe lograrse por medio del castigo y del juicio justos. Como la corrupción del hombre ha alcanzado su punto culminante y su desobediencia ha sido demasiado grave, sólo el carácter justo de Dios, que es principalmente de castigo y juicio, y se revela durante los últimos días, puede transformar y completar totalmente al hombre. Sólo este carácter puede dejar el mal al descubierto y castigar así con severidad a todos los injustos.

de ‘La visión de la obra de Dios (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

No importa cuáles sean las imaginaciones del hombre, la esencia de la obra de Dios no se puede alterar. Las imaginaciones del hombre no son nada sino los conceptos de los pensamientos del hombre que vienen de su cerebro, resumidos y asociados por lo que el hombre ha visto y escuchado. Por lo tanto, Yo digo, no importa qué tan brillantes puedan ser las imágenes concebidas, no son más que un dibujo y no son un sustituto para el plan de la obra de Dios. Después de todo, el hombre ha sido corrompido por Satanás, así que, ¿cómo puede entonces entender los pensamientos de Dios? […]

[…] En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esa forma de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace. […] Los que vienen ante Dios para ser juzgados y han sido purificados por siempre vivirán en el reino de Dios.

de ‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

En la obra de los últimos días, la palabra es más poderosa que la manifestación de señales y maravillas, y la autoridad de la palabra sobrepasa la de señales y maravillas. La palabra revela todos los caracteres corruptos en el corazón del hombre. Eres incapaz de reconocerlos por ti mismo. Cuando te son revelados por medio de la palabra, llegarás a una comprensión de forma natural; no serás capaz de negarlos, y estarás totalmente convencido. ¿No es esta la autoridad de la palabra? Este es el resultado conseguido por la obra presente de la palabra. […] Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser limpio. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser limpiado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro. En lugar de considerar que esta etapa de la obra es la de la salvación, sería más apropiado decir que es la obra de purificación. En verdad, esta etapa es la de conquista así como la segunda etapa de la salvación. Dios gana al hombre por medio del juicio y el castigo por la palabra; por medio del uso de la palabra para refinar, juzgar y revelar, todas las impurezas, las concepciones, los motivos y las esperanzas individuales dentro del corazón del hombre se revelan completamente. Aunque el hombre ha sido redimido y se le han perdonado sus pecados, sólo se considera que Dios no recuerda sus transgresiones y no lo trata de acuerdo con estas. Sin embargo, cuando el hombre vive en la carne y no ha sido liberado del pecado, sólo puede continuar pecando, revelando interminablemente el carácter satánico corrupto. Esta es la vida que el hombre lleva, un ciclo sin fin de pecado y perdón. La mayoría de los hombres pecan durante el día y confiesan por la noche. Así, aunque la ofrenda por el pecado siempre sea efectiva para ellos, no podría salvarlos del pecado. Sólo se ha completado la mitad de la obra de salvación, porque el hombre sigue teniendo un carácter corrupto. […] No resulta fácil para el hombre ser consciente de sus pecados; es incapaz de reconocer su propia naturaleza profundamente arraigada. Tales efectos sólo pueden conseguirse a través del juicio por la palabra. Sólo así puede el hombre ser cambiado gradualmente de ahí en adelante. El hombre gritaba así en el pasado, porque no tenía entendimiento de su carácter corrupto original. Esas son las impurezas que hay en el hombre. A lo largo de un período de juicio y castigo tan prolongado, el hombre vivía en una atmósfera de tensión. ¿No se consiguió todo esto por medio de la palabra? ¿No clamaste tú también en voz muy alta, antes de la prueba de los hacedores de servicio? ¡Entra en el reino! ¡Todos los que acepten este nombre entrarán en el reino! ¡Todos participarán de Dios! Cuando vino la prueba de los hacedores de servicio, tú no clamaste más. Al principio, todos gritaron: “¡Dios! Allí donde me pongas, me someteré a Tu dirección”. Al leer las palabras de Dios, “¿Quién será Mi Pablo?”, el hombre dijo: “¡Yo estoy dispuesto!”. Después vio las palabras, “¿Y qué hay de la fe de Job?”. Entonces dijo: “Yo estoy dispuesto a tomar la fe de Job. ¡Dios, por favor ponme a prueba!”. Cuando vino la prueba de los hacedores de servicio, se derrumbó inmediatamente, y casi no pudo levantarse de nuevo. Después de eso, disminuyeron gradualmente las impurezas en el corazón del hombre. ¿No se logró esto a través de la palabra? Por tanto, lo que habéis experimentado en el presente son los resultados logrados a través de la palabra, incluso mayores que los conseguidos mediante las señales y las maravillas obradas por Jesús. […]

[…] todos se someterían a la voz, cayendo sin palabras de revelación, como cuando Pablo cayó a tierra en medio de la luz durante su viaje a Damasco. Si Dios continuara obrando de esta forma, el hombre nunca sería capaz de reconocer su propia corrupción a través del juicio por la palabra y alcanzar la salvación. Sólo haciéndose carne puede Él transmitir personalmente Sus palabras a los oídos de todos de forma que todos los que tienen oídos puedan oír Sus palabras y recibir Su obra de juicio por la palabra. Sólo ese es el resultado obtenido por Su palabra, en lugar de la emergencia del Espíritu que atemoriza al hombre para que se someta. Sólo a través de esa obra práctica y extraordinaria puede el antiguo carácter del hombre, escondido profundamente en su interior durante muchos años, ser revelado plenamente de forma que el hombre pueda reconocerlo y cambiarlo. Esta es la obra práctica de Dios encarnado; Él habla y ejecuta el juicio de una manera práctica para conseguir los resultados del juicio sobre el hombre por la palabra. Así son la autoridad de Dios encarnado y el sentido de Su encarnación.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios es todopoderoso. Él tiene un lado práctico que las personas no ven. Ellas siempre piensan que Dios no es práctico ni realista; creen que Él se limita a hacer cualquier cosa antigua que se le ocurra sin ningún sentido particular. Piensan que, a los ojos de Dios, el significado es tan solo algo imaginado, como si se limitara a decir lo que quisiera. El hombre debería saber que dentro de esto está la verdad. La forma en que Dios obra está llena de sentido, está obligada por la necesidad y logra el mejor efecto. Toda ella se realiza con respecto a un propósito, a un sentido y a un plan específicos. ¿Piensas que toda la obra de Dios se hace simplemente de forma aleatoria? Él tiene un aspecto todopoderoso, pero también uno práctico. […] cualquiera que sea la etapa de la obra en la que esté implicado, siempre obra de forma práctica. No es como algunos creen, que Dios no piensa ni habla y que hace lo que le parece. Él tiene sabiduría y Su ser, ésta es Su esencia. En el desempeño de Su obra, necesita esencia, sabiduría y que todo Su carácter sea revelado y expuesto para que el hombre lo reciba. Él no obra sin una base. Él habla de una manera práctica, hace Su obra y sufre tormento día a día. […]

de ‘Uno debe conocer la forma en la que Dios obra’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Con respecto a Su lado práctico, el Dios encarnado soportó mucho sufrimiento en sus treintaitrés años y medio en la tierra, y al final fue crucificado hasta secarse Su sangre. Él soportó el padecimiento más terrible, pero después resucitó de la muerte. Su resurrección fue la actuación del aspecto de la condición todopoderosa de Dios. Él no hizo indicación alguna ni derramó sangre, ni hizo llover y dijo que esto era una ofrenda por el pecado. No hizo nada así, sino que se encarnó personalmente para entrar en contacto con toda la humanidad y fue clavado en la cruz, de manera que la humanidad supiera de este hecho. Por medio de ésta, la humanidad llegó a saber que Dios la había redimido y esto era una prueba de que Él había salvado de verdad al hombre.

de ‘Cómo entender la omnipotencia y la practicidad de Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

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