108. Principios para distinguir entre la humanidad normal y un carácter corrupto

(1) Determinar si alguien es concienzudo y sensato de palabra y obra; si tiene principios en sus interacciones con los demás; si es capaz de tener tolerancia y paciencia, de tratar a los demás con justicia.

(2) Comprobar si ama las cosas positivas, así como la verdad; si busca la verdad cuando surge algún asunto; si anhela la luz y camina por la senda correcta de la vida.

(3) Determinar si, cuando afronta el juicio y castigo, o es podado y tratado, puede aceptar tales cosas de Dios; si puede aceptar y someterse a la verdad y llegar a conocerse a sí mismo a través de la introspección.

(4) Determinar si, en el cumplimiento del deber, dice la verdad y actúa de manera práctica, como una persona honesta, o si es descuidado y superficial, maquinador y fraudulento, e intenta timar a Dios.

Las palabras relevantes de Dios:

La fuente de oposición y rebeldía del hombre contra Dios es el haber sido corrompido por Satanás. Debido a la corrupción de Satanás, la conciencia del hombre se ha insensibilizado; se ha vuelto inmoral, sus pensamientos son degenerados, y ha desarrollado una actitud mental retrógrada. Antes de ser corrompido por Satanás, el hombre de manera natural seguía a Dios y obedecía Sus palabras después de escucharlas. Por naturaleza tenía un razonamiento y una conciencia sólidos y una humanidad normal. Después de haber sido corrompido por Satanás, el razonamiento, la conciencia y la humanidad originales del hombre se fueron insensibilizando y fueron mermados por Satanás. Debido a ello, el hombre ha perdido su obediencia y amor a Dios. El razonamiento del hombre se ha vuelto aberrante, su carácter se ha vuelto como el de un animal y su rebeldía hacia Dios es cada vez más frecuente y grave. Sin embargo, el hombre todavía no conoce ni reconoce esto, y meramente se opone y se rebela a ciegas. El carácter del hombre se revela en las expresiones de su razonamiento, su percepción y su conciencia; debido a que su razonamiento y su percepción son endebles, y su conciencia se ha vuelto sumamente insensible, su carácter se rebela contra Dios. Si el razonamiento y la percepción del hombre no pueden cambiar, entonces los cambios en su carácter son imposibles de lograr, como también lo es ajustarse a la voluntad de Dios. Si el razonamiento del hombre es endeble, entonces no puede servir a Dios y no es apto para ser usado por Él. Un “razonamiento normal” se refiere a ser obediente y fiel a Dios, anhelar a Dios, ser incondicional hacia Él y tener una conciencia hacia Él. Se refiere a ser de un solo corazón y una sola alma con Dios y a no oponerse a Él deliberadamente. Tener un razonamiento aberrante no es así. Desde que el hombre fue corrompido por Satanás ha inventado nociones acerca de Dios y no ha sido leal hacia Dios ni lo ha anhelado, por no hablar de que no tiene una conciencia hacia Dios. El hombre se opone deliberadamente a Dios y lo juzga; es más, le lanza improperios a Sus espaldas. El hombre juzga a Dios a Sus espaldas con el conocimiento claro de que es Dios; el hombre no tiene intención de obedecer a Dios, y se limita a hacerle exigencias y solicitudes ciegas. Tales personas —la gente que tiene un razonamiento aberrante— son incapaces de conocer su propio y despreciable comportamiento o de lamentar su rebeldía. Si la gente fuese capaz de conocerse a sí misma, entonces recuperaría un poco de su razonamiento; cuanto más rebeldes contra Dios sean las personas que no se conocen a sí mismas todavía, menos sensatas serán.

Extracto de ‘Tener un carácter inalterado es estar enemistado con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Cuando una persona tiene una buena humanidad, un corazón verdadero, una conciencia y una razón, estas no son cosas vacías y vagas que no se pueden ver ni tocar, sino que son cosas que se pueden descubrir en cualquier parte de la vida cotidiana; todas son cosas de la realidad. Digamos que una persona es fantástica y perfecta: no puedes ver, tocar ni siquiera imaginar lo que es ser perfecto o fantástico. Pero si dices que alguien es egoísta, ¿puedes ver las acciones de esa persona y si corresponde a la descripción? Si alguien es supuestamente honesto con un corazón verdadero, ¿puedes ver este comportamiento? Si alguien es supuestamente astuto, deshonesto, y bajo, ¿puedes ver estas cosas? Incluso si cierras tus ojos puedes sentir si la humanidad de la persona es inferior o superior por lo que dice y cómo actúa. ¿Es así o no? Así que, “buena o mala humanidad” no es una frase vacía. Descripciones como egoísta y bajo, deshonesto y astuto o arrogante y santurrón, todas son cosas que puedes captar en la vida real cuando entras en contacto con una persona; estos son los elementos negativos de la humanidad. Así que, ¿se pueden percibir los elementos positivos de la humanidad que las personas deben poseer, como la honestidad y un amor de la verdad, en la vida diaria? ¿Puedes, luego, ver y distinguir si una persona posee la iluminación del Espíritu Santo, si puede obtener la guía de Dios y si el Espíritu Santo obra o no dentro de ella? ¿Cómo se pueden distinguir estos? Puedes probar la calidad de la humanidad de una persona por lo que vive y la esencia de sus actos. Cuando entras en contacto con una persona, ¿en qué te fijas primero? ¿Cómo puedes distinguir si es una amante de la verdad, si puede aceptarla y si puede obtenerla? Primero fíjate en la calidad de su humanidad. Si la boca de la persona está llena de palabras melodiosas pero no hace nada real cuando llega el momento de hacer algo real, solo piensa en sí misma y nunca piensa en los demás, ¿qué clase de humanidad es esta? (Egoísmo y bajeza. No tiene humanidad.) ¿Es fácil para una persona sin humanidad obtener la verdad? Es difícil para ella. Tan pronto como se encuentra con un tiempo de sufrimiento o tiene que pagar algún precio, piensa: “Vosotros seguid adelante primero con todo este sufrimiento y pagando el precio y cuando los resultados básicamente se logren, vendré”. ¿Qué clase de humanidad es esta? Estos comportamientos se conocen colectivamente como “no poseer humanidad.” Todo el mundo tiene un carácter corrupto pero, al encontrarse con un problema, la conciencia de algunas personas entra en juego y sienten remordimiento, por lo que no se comportan de esa manera. Aunque no dicen conscientemente, “Estoy buscando la verdad y debo ser una buena persona,” empiezan por tener una conciencia que funciona, pensando para sí: “No me puedo comportar de esa manera. Debo ser digno de la gracia de Dios y de que me escogiera.”. Así que, entonces, ¿está esa persona poniendo en práctica la verdad cuando su conciencia trabaja así? Aunque no esté poniendo la verdad en práctica, está en la senda de poner la verdad en práctica, y luego es fácil para ella obtener la verdad. Este es el fundamento más básico para que una persona obtenga la verdad. Algunas personas avanzan cuando enfrentan un problema y algunas retroceden. Algunas solo quieren esconderse cuando enfrentan el peligro y otras se apresuran a proteger a los demás. Cuando enfrentan un acontecimiento, algunas personas aguantan y ceden y otras contienden y compiten. Así es como puedes ver la calidad de la humanidad de alguien. ¿No existen diferencias en la humanidad?

Muchas personas han tomado resoluciones firmes y han hecho juramentos ante Dios, entregándole su vida a Él y gastándose por Él, sin buscar nada a cambio. Pero las personas con humanidad mala siempre contienden y luchan, nunca ceden y nunca son pacientes, y nunca actúan según la conciencia. ¿Es fácil para alguien que nunca ha actuado de acuerdo de esta manera obtener la verdad? ¿Es fácil para esa persona ser hecho perfecto por Dios? (No). ¿Para qué tipo de persona es fácil ser hecho perfecto por Dios y obtener la verdad? (Las personas con humanidad buena). Debe haber un estándar para tener buena humanidad. No consiste en tomar la senda de la moderación, no apegarse a los principios, esforzarse por no ofender a nadie, ganarse el favor dondequiera que se vaya, ser suave y habilidoso con todo el que se encuentre y hacer que todos se sientan bien. Este no es el estándar. Entonces, ¿cuál es el estándar? Incluye tratar a Dios, a otras personas y acontecimientos con un corazón sincero, pudiendo asumir la responsabilidad y hacer todo esto de manera en que todos lo puedan ver y sentir. Además, Dios escudriña el corazón de la gente y la conoce, a todos y cada uno. Algunas personas alardean de poseer buena humanidad, diciendo que nunca han hecho nada malo, no han robado las posesiones de los demás ni han codiciado las cosas del prójimo. Incluso llegan al extremo de permitir que otros que beneficien a su costa cuando hay una disputa sobre los intereses, prefiriendo perder a decir nada malo sobre nadie para que todos piensen que son buenas personas. Sin embargo, cuando llevan a cabo sus deberes en la casa de Dios, son maliciosos y escurridizos, siempre maquinando para sí mismas. Nunca piensan en los intereses de la casa de Dios, nunca tratan como urgentes las cosas que Dios considera urgentes ni piensan como Dios piensa, y nunca pueden dejar a un lado sus propios intereses a fin de llevar a cabo su deber. Nunca abandonan sus propios intereses. Aunque ven a los malvados hacer el mal, no los exponen; no tienen principio alguno. Esto no es un ejemplo de humanidad buena. No prestes atención a lo que dice una persona así; debes ver qué vive, qué revela y cuál es su actitud cuando lleva a cabo sus deberes, así como cuál es su condición interna y qué ama. Si su amor por su propia fama y fortuna excede su lealtad a Dios, si su amor por su propia fama y fortuna excede los intereses de Dios, o si su amor por su propia fama y fortuna excede la consideración que muestra por Dios, entonces no es una persona con humanidad. Su comportamiento puede ser visto por los demás y por Dios; así que es muy difícil que tal persona gane la verdad.

Extracto de ‘Entrega tu verdadero corazón a Dios y podrás obtener la verdad’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

El origen de la revelación del carácter corrupto del hombre no es otro que su conciencia insensibilizada, su naturaleza malévola y su razonamiento endeble. Si la conciencia y el razonamiento del hombre pueden volver a ser normales, entonces él se volverá apto para ser usado ante Dios. Es simplemente debido a que la conciencia del hombre ha estado siempre insensibilizada y a que el razonamiento del hombre, que nunca ha sido sólido, se está haciendo cada vez más torpe, que el hombre se ha vuelto cada vez más rebelde hacia Dios, hasta el punto, incluso, de clavar a Jesús en la cruz y negarle a Dios encarnado en los últimos días la entrada a su casa, de condenar la carne de Dios y verla como inferior. Si el hombre tuviese al menos un poquito de humanidad, no sería tan cruel en su trato hacia la carne de Dios encarnado; si tuviese al menos un poco de razonamiento, no sería tan agresivo en su trato hacia la carne de Dios encarnado; si tuviese un poco de conciencia, no “agradecería” a Dios encarnado de esta manera. El hombre vive en la era de Dios hecho carne; sin embargo, es incapaz de dar gracias a Dios por haberle dado una oportunidad tan buena, y en vez de ello, maldice la venida de Dios o ignora por completo el hecho de la encarnación de Dios y aparentemente está en contra de ella y hastiado de ella. Independientemente de cómo trate el hombre la venida de Dios, Él, en resumen, siempre ha seguido adelante pacientemente con Su obra, a pesar de que el hombre no haya sido en lo más mínimo acogedor hacia Él y le hace exigencias ciegas. El carácter del hombre se ha vuelto extremadamente violento, su razonamiento se ha vuelto sumamente insensibilizado, y su conciencia ha sido aplastada por completo por el maligno, por lo que hace ya tiempo que dejó de ser la conciencia original del hombre. El hombre no solo no es agradecido con Dios encarnado por otorgarle tanta vida y gracia a la humanidad, sino que, incluso, se ha resentido con Dios por haberle dado la verdad; es debido a que el hombre no tiene el menor interés en la verdad que se ha vuelto resentido con Dios. El hombre no solo es incapaz de dar su vida por Dios encarnado, sino que también trata de obtener favores de Él y reclama un beneficio que es decenas de veces mayor que lo que el hombre le ha dado a Dios. Las personas que poseen este tipo de conciencia y razonamiento consideran que no es un asunto importante y todavía creen que han invertido demasiado de ellas mismas en Dios, y que Él les ha dado muy poco. Hay personas que, habiéndome dado un tazón con agua, extienden las manos y exigen que yo les pague por dos tazones de leche, o habiéndome dado una habitación por una noche, exigen que les pague renta por varias noches. Con una humanidad como esta, y una conciencia así, ¿cómo podríais desear aún obtener la vida? ¡Qué desgraciados y despreciables sois! Este tipo de humanidad y conciencia en el hombre es lo que hace que Dios encarnado deambule por la tierra, sin un lugar donde encontrar refugio. Aquellos que en verdad poseen conciencia y humanidad deberían adorar y servir de todo corazón a Dios encarnado, no por la cantidad de obra que Él ha hecho, sino aun si Él no hubiese realizado obra alguna. Esto es lo que deberían hacer quienes tienen un razonamiento sólido, y es el deber del hombre. La mayoría de las personas hablan, incluso, de poner condiciones para su servicio a Dios: no les importa si Él es Dios o un hombre, y solo hablan de sus propias condiciones y solo buscan satisfacer sus propios deseos. Cuando cocináis para Mí, exigís una cuota por concepto de servicio; cuando corréis para Mí, pedís honorarios de corredor; cuando trabajáis para Mí, demandáis honorarios de trabajo; cuando laváis Mi ropa, exigís tarifas de lavandería; cuando proveéis para la iglesia demandáis cuotas de recuperación; cuando habláis, exigís pagos como conferencista; cuando distribuís libros, demandáis cuotas de distribución, y, cuando escribís, demandáis honorarios de escritor. Aquellos con quienes he tratado, incluso me han exigido una recompensa, mientras que aquellos que han sido enviados a su casa, exigen reparaciones por los daños a su nombre; aquellos que no están casados exigen una dote o una compensación por su juventud perdida; los que matan un pollo piden honorarios de carnicero; los que fríen alimentos demandan honorarios por el freído; los que hacen la sopa también exigen un pago por ello… Esta es vuestra noble y poderosa humanidad, y estas son las acciones que dicta vuestra tibia conciencia. ¿Dónde está vuestro razonamiento? ¿Dónde está vuestra humanidad?

Extracto de ‘Tener un carácter inalterado es estar enemistado con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué aspectos abarca la condición humana normal? Introspección, sentido, conciencia y carácter. Si eres capaz de alcanzar la normalidad en cada uno de estos aspectos, tu humanidad estará a la altura. Debes tener la semejanza propia de un ser humano normal, parecer creyente en Dios. No tienes que lograr demasiado ni actuar con diplomacia; solamente tienes que ser un ser humano normal, con un sentido normal propio de las personas, para poder comprender las cosas y, al menos, parecer un ser humano normal. Eso será suficiente. Todo lo que te exijo hoy está dentro de los límites de tu capacidad, no es pedir peras al olmo. No llevaré a cabo en ti palabras ni obras inútiles. Deberás corregir toda la perversidad manifestada o revelada en tu vida. Satanás os ha corrompido y estáis rebosantes de su veneno. Todo lo que te pido es que corrijas este corrupto carácter satánico. No te estoy pidiendo que te conviertas en una figura de alto nivel ni en una persona famosa o importante. Eso no tiene sentido. La obra que realizo en vosotros tiene en cuenta lo que es inherente a vosotros. Lo que pido a la gente está definido dentro de sus límites. Si practicases de la misma manera y con el mismo tono con el que hablan los intelectuales, esto no serviría; no podrías hacerlo. Dado vuestro calibre, al menos deberíais ser capaces de hablar con sabiduría y tacto y explicar las cosas de manera clara y comprensible. Eso es todo lo que necesitáis para cumplir con Mis exigencias. Si, como poco, conseguís introspección y sentido, con eso valdrá. Lo más importante ahora mismo es que rechacéis vuestro corrupto carácter satánico. Debes rechazar la perversidad que se manifiesta en ti. Si no, ¿cómo puedes hablar del sentido y la introspección supremos? Mucha gente, en vista del cambio de era, carecen de humildad o paciencia y bien podrían no tener tampoco amor ni santo decoro. ¡Qué absurdas! ¿Tienen tan siquiera un ápice de humanidad normal? ¿Tienen algún testimonio del que puedan hablar? Carecen por completo de introspección y sentido. Por supuesto, es preciso corregir algunos aspectos de la práctica de las personas desviadas y equivocadas: por ejemplo, se tienen que transformar sus rígidas vidas espirituales anteriores y su apariencia de torpes e imbéciles. La transformación no implica dejar que te vuelvas licencioso ni que te entregues a la carne diciendo lo que quieras. No debes hablar más de la cuenta. El discurso y comportamiento normales del ser humano suponen hablar con coherencia, decir “sí” cuando quieres decir “sí”, y “no” cuando quieres decir “no”. Cíñete a los hechos y di lo correcto. No engañes ni mientas. Tienes que entender los límites a los que puede llegar una persona normal en la transformación de su carácter. Si no, no podrás entrar en la realidad.

Extracto de ‘Elevar el calibre es en aras de recibir la salvación de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

En el carácter de las personas normales no hay deshonestidad ni engaño, las personas tienen una relación normal entre ellas, no están solas y su vida no es ni mediocre ni decadente. Del mismo modo, Dios es exaltado entre todas las personas, Sus palabras se propagan entre los hombres, las personas viven en paz unas con otras y, bajo el cuidado y la protección de Dios, la tierra está llena de armonía, sin la interferencia de Satanás, y la gloria de Dios tiene la máxima importancia entre los hombres. Tales personas son como ángeles: puras, animadas, no se quejan nunca de Dios y dedican todos sus esfuerzos solamente a la gloria de Dios en la tierra.

Extracto de ‘Capítulo 16’ de Interpretaciones de los misterios de las palabras de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

Debéis saber que a Dios le gustan los que son honestos. En esencia, Dios es fiel, y por lo tanto siempre se puede confiar en Sus palabras. Más aún, Sus acciones son intachables e incuestionables, razón por la cual a Dios le gustan aquellos que son absolutamente honestos con Él. Honestidad significa dar tu corazón a Dios; ser auténtico y abierto con Dios en todas las cosas, nunca esconderle los hechos, no tratar de engañar a aquellos por encima y por debajo de ti, y no hacer cosas solo para ganaros el favor de Dios. En pocas palabras, ser honesto es ser puro en tus acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre. Lo que hablo es muy simple, pero es doblemente arduo para vosotros. Mucha gente preferiría ser condenada al infierno que hablar y actuar con honestidad. No es de extrañar que Yo tenga otro trato reservado para aquellos que son deshonestos. Por supuesto, sé muy bien lo difícil que es para vosotros ser honestos. Como todos sois tan inteligentes, tan buenos para juzgar a la gente con vuestra mezquina vara de medir, esto hace Mi obra mucho más simple. Y puesto que cada uno de vosotros alberga secretos en su corazón, entonces os enviaré uno por uno al desastre para ser “instruidos” por el fuego, para que a partir de ese momento creáis a muerte en Mis palabras. Por último, arrancaré de vuestra boca las palabras “Dios es un Dios fiel”, tras lo cual os golpearéis el pecho y os lamentaréis, diciendo: “¡Tortuoso es el corazón del hombre!”. ¿Cuál será vuestro estado de ánimo en ese momento? Me imagino que no seréis tan triunfantes como sois ahora y que, mucho menos, seréis tan “profundos y abstrusos”. En presencia de Dios, algunas personas son mojigatas y decentes, se esfuerzan por ser “bien educados”, pero sacan los colmillos y blanden sus garras en presencia del Espíritu. ¿Contaríais a esas personas en las filas de los honestos? Si eres un hipócrita, alguien con habilidad para las “relaciones interpersonales”, entonces Yo te digo que definitivamente eres alguien que intenta jugar con Dios. Si tus palabras están llenas de excusas y justificaciones que nada valen, entonces Yo te digo que eres alguien muy poco dispuesto a practicar la verdad. Si tienes muchas confidencias que eres reacio a compartir, si eres tan reticente a dejar al descubierto tus secretos, tus dificultades, ante los demás para buscar el camino de la luz, entonces digo que eres alguien que no logrará la salvación fácilmente ni saldrá de las tinieblas. Si buscar el camino de la verdad te causa placer, entonces eres alguien que vive siempre en la luz. Si te sientes muy contento de ser un hacedor de servicio en la casa de Dios, trabajando de forma diligente y concienzuda en la oscuridad, siempre dando y nunca quitando, entonces Yo te digo que eres un santo leal, porque no buscas ninguna recompensa y estás simplemente siendo una persona honesta. Si estás dispuesto a ser franco, si estás dispuesto a esforzarte al máximo, si eres capaz de sacrificar tu vida por Dios y mantenerte firme en tu testimonio, si eres honesto hasta el punto en que solo sabes satisfacer a Dios y no considerarte o tomar las cosas para ti mismo, entonces Yo digo que tales personas son las que se alimentan en la luz y vivirán para siempre en el reino.

Extracto de ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”

Siempre deseáis ver a Cristo, pero Yo os exhorto a que no os tengáis en tan alta estima; todo el mundo puede ver a Cristo, pero Yo digo que nadie es apto para ver a Cristo. Debido a que la naturaleza del hombre está llena de maldad, arrogancia y rebeldía, en el momento en el que veas a Cristo, tu naturaleza te destruirá y te condenará a muerte. Tal vez tu relación con un hermano (o una hermana) no muestre mucho sobre ti, pero no es tan simple cuando te relacionas con Cristo. En cualquier momento, tus conceptos pueden echar raíces, tu arrogancia puede comenzar a germinar y tu rebeldía puede comenzar a dar frutos. ¿Cómo puedes tú, con esa clase de humanidad, ser apto para relacionarte con Cristo? ¿Eres verdaderamente capaz de tratarlo como Dios en cada momento de cada día? ¿Tendrás verdaderamente la realidad de la sumisión a Dios? Adoráis al Dios excelso dentro de vuestro corazón como Jehová, al tiempo que consideráis al Cristo visible como un hombre. ¡Vuestro sentido es muy inferior y vuestra humanidad es demasiado vil! Sois incapaces de considerar a Cristo siempre como Dios; solo ocasionalmente, cuando os apetece, os aferráis a Él y lo adoráis como Dios. Es por eso que os digo que no sois creyentes de Dios, sino una pandilla de cómplices que lucha contra Cristo. Hasta los hombres que son bondadosos con otros son recompensados; sin embargo, Cristo, que ha hecho tal obra entre vosotros, no ha recibido ni el amor del hombre ni su recompensa y sumisión. ¿Acaso no es eso algo sumamente desgarrador?

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Tal vez algunos crean que, si la relación con Dios es tan peligrosa, quizá sea más sabio mantener a Dios a distancia. ¿Qué pueden obtener las personas como estas? ¿Pueden ser leales a Dios? Ciertamente, la relación con Dios es muy difícil, pero eso se debe a que el hombre está corrompido y no a que Dios no pueda relacionarse con él. Sería mejor que dedicarais más esfuerzo a la verdad de conocer el ser. ¿Por qué no habéis encontrado el favor de Dios? ¿Por qué vuestro carácter es abominable para Él? ¿Por qué vuestro discurso despierta Su odio? Tan pronto como demostráis un poco de lealtad, os elogiáis a vosotros mismos y exigís una recompensa por una pequeña contribución; despreciáis a los demás cuando habéis mostrado una pizca de obediencia y desdeñáis a Dios después de llevar a cabo alguna tarea insignificante. Por recibir a Dios, pides dinero, regalos y halagos. Te duele el corazón cuando das una o dos monedas; cuando das diez, deseas bendiciones y ser tratado con distinción. Resulta extremadamente ofensivo hablar u oír hablar de una humanidad como la vuestra. ¿Hay algo digno de alabanza en vuestras palabras y acciones? Quienes cumplen su deber y quienes no; quienes lideran y quienes siguen; quienes reciben a Dios y quienes no; quienes donan y quienes no; quienes predican y quienes reciben la palabra, etcétera: todos esos hombres se alaban a sí mismos. ¿Acaso no os parece esto risible? Aunque sabéis perfectamente que creéis en Dios, no podéis ser compatibles con Él. Aunque sois plenamente conscientes de que no tenéis ningún mérito, de cualquier modo persistís en alardear. ¿Acaso no sentís que vuestro sentido se ha deteriorado al punto de ya no tener autocontrol? Con un sentido como este, ¿cómo podéis ser aptos para relacionaros con Dios? ¿Acaso no tenéis miedo por vosotros mismos en este momento crítico? Vuestro carácter ya se ha deteriorado hasta el punto en que sois incapaces de ser compatibles con Dios. Siendo esto así, ¿no es risible vuestra fe? ¿No es absurda vuestra fe? ¿Cómo vas a enfrentarte a tu futuro? ¿Cómo vas a elegir la senda por la cual habrás de caminar?

Extracto de ‘Quienes son incompatibles con Cristo indudablemente se oponen a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Porque los judíos de la era del Antiguo Testamento tomaron a Dios como un ídolo de forma fija que tenían en sus corazones, como si a Dios solo se le pudiera llamar Mesías y solo aquel que fuera llamado el Mesías pudiera ser Dios, y porque la humanidad sirvió y adoró a Dios como si Él fuera una estatua de barro sin vida, clavaron al Jesús de ese tiempo en la cruz, sentenciándolo a muerte; el Jesús inocente fue así condenado a muerte. Dios era inocente de cualquier ofensa; sin embargo, el hombre rehusó perdonar a Dios e insistió en sentenciarlo a muerte, y así Jesús fue crucificado. El hombre siempre cree que Dios es inmutable y lo define de acuerdo con un único libro, la Biblia, como si el hombre tuviera un perfecto entendimiento de la gestión de Dios, como si todo lo que Dios hace estuviera en la palma de la mano del hombre. Las personas son absurdas hasta el extremo, de una arrogancia extrema y todas tienen un don para la hipérbole. No importa lo grande que sea el conocimiento que tienes de Dios, todavía digo que no conoces a Dios, que te opones a Dios al máximo y que lo has condenado porque eres totalmente incapaz de obedecer la obra de Dios y caminar la senda de ser perfeccionado por Dios. ¿Por qué Dios nunca está satisfecho con las acciones del hombre? Porque el hombre no conoce a Dios, porque tiene demasiadas nociones y porque su conocimiento de Dios no concuerda en absoluto con la realidad, sino que repite monótonamente el mismo tema sin variación y usa el mismo enfoque para toda situación. Y entonces, habiendo venido a la tierra en la actualidad, una vez más el hombre ha clavado a Dios en la cruz. ¡Humanidad cruel! La confabulación y la intriga, robarse y raptarse entre ellos, la lucha por la fama y la fortuna, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? A pesar de que Dios ha hablado cientos de miles de palabras, nadie ha entrado en razón. La gente actúa por el bien de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, perspectivas de futuro, posición, vanidad y dinero, por comida, ropa y por la carne. Pero ¿existe alguien cuyas acciones sean verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos que actúan por el bien de Dios, sólo hay unos cuantos que conozcan a Dios. ¿Cuántas personas no actúan por sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen ni condenan al ostracismo a los demás con el propósito de proteger su propia posición? Así, Dios ha sido condenado a muerte contundentemente en innumerables ocasiones; innumerables jueces bárbaros han condenado a Dios y una vez más lo han clavado en la cruz. ¿Cuántos se pueden llamar justos porque en verdad actúan para Dios?

Extracto de ‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas no se exigen mucho a sí mismas, pero le exigen mucho a Dios. Le piden que les muestre especial amabilidad y que sea paciente y tolerante con ellas, las valore, provea para ellas, que incluso les sonría, sea tolerante con ellas, les haga favores y las cuide de muchas maneras. Esperan que Él no sea estricto con ellas en absoluto ni que haga algo que las moleste ni siquiera un poco, y solo están satisfechas si Él las adula todos los días. ¡Los humanos carecen tanto de razón! Las personas no tienen claro qué deberían hacer, qué deberían lograr, qué puntos de vista deberían tener, en qué lugar deberían estar para servir a Dios y cuál es la posición adecuada donde colocarse. Las personas con algo de estatus se tienen en muy alta estima a sí mismas, y las que no tienen estatus también tienen esta actitud. Las personas nunca se conocen a sí mismas. Debéis llegar a un punto en vuestra creencia en Dios en el que sin importar cómo Él os hable, lo estricto que sea con vosotros y lo mucho que os pueda ignorar, podáis seguir creyendo sin quejaros y continuar cumpliendo con vuestro deber como de costumbre. Entonces serás una persona madura y experimentada, y verdaderamente tendrás algo de estatura y un poco de la razón de una persona normal. No exigirás cosas a Dios ni tendrás deseos extravagantes, ni les exigirás cosas a los demás ni a Dios sobre la base de lo que a ti te agrade y desagrade. Esto demostrará que posees la semejanza de un ser humano hasta cierto punto. En la actualidad tenéis demasiadas exigencias y son demasiado excesivas. Tener demasiadas intenciones humanas demuestra que no estás en la posición correcta, que tu posición es demasiado elevada y te has considerado demasiado honorable, como si no fueras muy inferior a Dios. Por tanto, es difícil tratarte y esta es precisamente la naturaleza de Satanás.

Extracto de ‘Las personas que le hacen constantes exigencias a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Dentro del carácter corrupto de la humanidad hay un asunto práctico del que no sois conscientes; es un problema muy serio y es común a la humanidad de cada persona. Se trata de la mayor debilidad de la humanidad, así como un elemento de la esencia-naturaleza humana muy difícil de excavar y de cambiar. Las personas mismas son objetos de creación. ¿Pueden los objetos de creación alcanzar la omnipotencia? ¿Pueden alcanzar la perfección y la impecabilidad? ¿Pueden alcanzar la destreza en todo, llegar a entenderlo y lograrlo todo? No pueden. Sin embargo, dentro de los humanos hay una debilidad. En cuanto aprenden una habilidad o profesión, las personas sienten que son capaces, que tienen estatus y valor, que son profesionales. Sin importar lo “capaces” que crean ser, quieren envolverse y disfrazarse como figuras importantes y parecer perfectas e impecables, sin ningún defecto. Desean que los demás los consideren grandes, poderosos, totalmente capaces y aptos para lograr cualquier cosa. Creen que, si pidieran ayuda en algún asunto, parecerían incapaces, débiles e inferiores y la gente los despreciaría. Por eso siempre quieren mantener las apariencias. Algunos, cuando se les pide que hagan algo, dicen que saben hacerlo, cuando en realidad no saben. Después, a escondidas, lo consultan e intentan aprender a hacerlo, pero, tras estudiarlo varios días, siguen sin entenderlo; no tienen ni idea. Cuando se les pregunta cómo lo llevan, continúan fingiendo para no revelar sus defectos y puntos débiles y, en vez de eso, dicen que pronto acabarán. ¿Qué tipo de carácter es este? ¡Estas personas son tan arrogantes que han perdido todo sentido! No quieren ser gente normal y corriente ni simples mortales. Solo quieren ser superhumanos o personas con habilidades o poderes especiales. ¡Este es un problema descomunal! En cuanto a las debilidades, deficiencias, ignorancia, estupidez y falta de entendimiento dentro de la humanidad normal, lo cubren todo, lo envuelven y no dejan que otras personas lo vean, y siguen disfrazándose. Hay quienes, cuando les preguntan si entienden algo, contestan que sí, pero cuando les pides que lo expliquen no saben hacerlo. Tras haberlo explicado otra persona, alegan que estaban a punto de decir lo mismo, pero no pudieron expresarlo a tiempo. Hacen todo lo posible por disfrazarse para tratar de quedar bien. La mente de tales personas siempre está en las nubes, ¿no es así? ¿Acaso no están soñando? Ni ellos mismos saben quiénes son, no saben vivir una humanidad normal. Ni una vez han actuado como seres humanos prácticos. A la hora de actuar, si las personas eligen este tipo de senda, si tienen siempre la mente en las nubes y nunca anclan bien los pies en la tierra, si siempre quieren volar, entonces están destinados a tener problemas. La senda que eliges en la vida no es correcta. Siendo honesto contigo, si haces esto, entonces da igual cuánto creas en Dios, no entenderás la verdad ni podrás obtenerla, porque tu punto de partida es equivocado. Debes aprender a caminar en la tierra, a hacerlo con firmeza, un paso a la vez. Si puedes caminar, entonces hazlo; no trates de aprender a correr. Si puedes caminar un paso a la vez, entonces no trates de dar dos pasos al mismo tiempo. Debes comportarte de manera que tengas los pies firmemente anclados en la tierra. No trates de ser un superhumano, alguien grande o elevado.

Extracto de ‘Los cinco estados necesarios para ir por el camino correcto en la fe propia’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando alguien revela un carácter corrupto o pensamientos e ideas corruptas, este asunto no es poca cosa. Si no se busca la verdad para resolverlos, será imposible purificar estas corrupciones. Si, por otro lado, puedes buscar la verdad racionalmente, entonces discernirás fácilmente la raíz de tu error y resolverás el problema de tus expresiones de corrupción. A medida que seas más capaz de retirarte hacia tu espíritu para esperar y buscar, te será fácil encontrar pasajes relevantes de las palabras de Dios con los que discernir la esencia del problema. Al hacerlo, revelarás cada vez menos tu corrupción, y tu racionalidad se volverá más normal. Y cuanto más normal sea la racionalidad de uno, más actuará dentro de los límites, ya no hablará o actuará según las nociones y fantasías propias. ¿Qué significa “actuar dentro de los límites”? Significa actuar de una manera que esté en consonancia con los estándares de la humanidad normal, con la propia conciencia, con los criterios de los requisitos de Dios y con los principios-verdad. Si, cuando se te incita a la acción, no piensas profundamente, sino que agitas las manos y dices: “Hazlo así y ya está. ¡Estará bien!”, ¿acaso estás actuando con el buen sentido de la humanidad normal? ¿Hay una expresión de humanidad normal en esto? Estas son expresiones que la humanidad normal no debería tener. Por lo tanto, no importa el problema que acaezca sobre ti, primero debes calmarte y contemplarlo, presentarte ante Dios, retirarte en tu espíritu, y acallarte —primero busca en Dios cómo debe hacerse este asunto y cómo debe discutirse—. ¿Esto requiere mucho tiempo? No. La humanidad normal posee estas cosas racionales, y la gente es capaz de contenerse y alcanzarlas; que lo hagan depende simplemente de si están dispuestos a practicar de esta manera. Si siempre quieres alardear, estar siempre en lo alto, exhibirte, convertirte en un ídolo en el corazón de los demás y establecer allí tu propia imagen, entonces actuarás siempre precipitadamente; nunca podrás presentarte ante Dios ni retirarte a tu espíritu. Si siempre quieres hacer las cosas a tu manera y si, al hacerlas, siempre te parece que has conseguido algo de gran importancia o has logrado una gran empresa, que eres muy talentoso y diferente a la gente corriente, entonces esto significa que no estás caminando por la senda correcta. Tu corazón debe permanecer tranquilo en todo momento, y cuando te encuentres con un problema no debes irritarte, obstinarte ni actuar precipitadamente. No seas pretencioso o falso, aprende a estar tranquilo y actuar con sensatez. Estas son las formas en que la humanidad normal debe manifestarse.

Extracto de ‘La senda para corregir el carácter corrupto’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Algunas personas se plantean de manera muy informal el contacto con el sexo opuesto. Creen que no tiene importancia mientras no pase nada y que tampoco la tiene entregarse a los pensamientos lujuriosos o exteriorizar una pasión inicua. ¿Debe pensar así alguien que tenga una humanidad normal? ¿Es esto señal de tener una humanidad normal? Una vez que seas lo bastante mayor como para casarte y tener contacto con el sexo opuesto y quieras enamorarte, hazlo con normalidad y nadie se meterá en ello. Sin embargo, algunos no quieren enamorarse: coquetean un par de días con alguien que despierta su interés, y en cuanto alguien los atrae, empiezan a exhibirse ante su objeto de deseo. ¿Y cómo se exhiben? Levantan una ceja, guiñan un ojo o cambian el tono de voz al hablar, o bien se mueven de cierta manera o se ponen a hacer comentarios graciosos para hacerse notar; esto es exhibirse. Cuando alguien que normalmente no es así exhiba estos rasgos reveladores, puedes estar seguro de que hay cerca miembros del sexo opuesto que han despertado su interés. ¿Quiénes son estas personas? Tal vez digas que son unos libertinos o que no mantienen unos límites claros entre hombres y mujeres, pero no han exhibido ninguna conducta deplorable. Algunos podrían alegar que simplemente están siendo frívolos. Dicho de otro modo, se comportan de manera indigna; las personas frívolas no entienden la necesidad de tener dignidad. Algunas personas exhiben estas características en la vida cotidiana, pero no se ven afectados ni el cumplimiento de su deber ni la ejecución de su trabajo; entonces, ¿es esto realmente un problema? Hay quienes dicen: “Mientras no te impida buscar la verdad, ¿hay necesidad de hablar de ello?”. ¿A qué se refiere esto? A la vergüenza y dignidad de la humanidad de cada uno. La humanidad de una persona no puede carecer de vergüenza y dignidad, sin las cuales no puede ser una humanidad normal. Algunas personas son creíbles, serias y responsables en todo lo que hacen. Trabajan mucho y tienen buen carácter, pero, sencillamente, no se toman en serio este aspecto de su vida. Cuando coqueteas con alguien del sexo opuesto, ¿es algo constructivo o destructivo? ¿Y si se enamora de ti la persona con la que coqueteas? Quizá digas: “No es lo que yo quería”; bueno, si sigues coqueteando con alguien cuando eso no es lo que quieres, ¿no estás jugando con sus sentimientos? ¡Le haces daño y actúas sin moral! Los que hacen esto tienen muy poca humanidad. Además, si no tienes la intención de continuar con esa relación ni vas en serio, y pese a ello levantas las cejas, guiñas un ojo al sexo opuesto y te exhibes con gracia y humor, haciendo de todo por mostrar que tienes estilo y eres un apuesto caballero, exhibiendo tu atractivo… Si te exhibes así, ¿qué estás haciendo realmente? (Seducir). Ahora bien, esta clase de conducta seductora, ¿es noble o espantosa? (Espantosa). En este punto ya no hay dignidad.

Extracto de ‘Querrían que se les obedeciera solo a ellos, no a la verdad ni a Dios (II)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Vuestra fe es muy hermosa; decís que estáis dispuestos a dedicar vuestra vida a Mi obra, y que estáis dispuestos a sacrificar vuestras vidas por ella, pero vuestro carácter no ha cambiado mucho. Solo ha habido palabras arrogantes, a pesar de que vuestras acciones reales son muy miserables. Parece que la lengua y los labios están en el cielo, pero las piernas lejos en la tierra, por lo que las palabras, los hechos y la reputación siguen estando hechos jirones. Vuestra reputación ha sido destruida, vuestro comportamiento es degradante, vuestra forma de hablar es pobre, vuestra vida despreciable, e incluso toda vuestra humanidad es inferior. Sois estrechos de miras con los demás y regateáis por toda cosa pequeña. Discutís por vuestra propia reputación y estatus, incluso hasta el punto de estar dispuestos a descender al infierno, al lago de fuego. Vuestras palabras y hechos actuales son suficientes para Yo poder determinar que sois pecadores. Vuestra actitud hacia Mi obra es suficiente para que Yo determine que sois injustos, y todas vuestras actitudes son suficientes para señalar que sois almas inmundas llenas de abominaciones. Vuestras manifestaciones, y lo que reveláis, son suficiente para decir que sois personas que os habéis llenado de la sangre de los espíritus inmundos. Cuando se habla de entrar en el reino no dejáis ver vuestros sentimientos. ¿Creéis que la forma en que sois ahora es adecuada para que entréis por la puerta de Mi reino de los cielos? ¿Creéis que podéis obtener la entrada en la tierra santa de Mi obra y palabras, sin que vuestras palabras y hechos pasen por Mi prueba? ¿Quién es capaz de engañar Mis ojos? ¿Cómo podrían escapar de Mi vista vuestras conductas y vuestras conversaciones despreciables y miserables? Yo he determinado vuestra vida sea una en la que se bebe la sangre de esos espíritus inmundos, y se come su carne, porque los imitáis ante Mí cada día. Vuestra conducta ha sido particularmente mala delante de Mí, ¿cómo no ibas a sentir repugnancia por ti? Las impurezas de los espíritus inmundos están en lo que decís: sonsacáis, ocultáis y aduláis, igual que lo hacen quienes participan en brujería y como quienes son traidores y beben la sangre de los injustos. Todas las manifestaciones del hombre son extremadamente injustas; ¿cómo se puede colocar a todas las personas en la tierra santa donde están los justos? ¿Piensas que esa conducta despreciable tuya puede distinguirte como santo de esos injustos? Esa lengua de serpiente tuya arruinará finalmente tu carne que causa destrucción y lleva a cabo abominaciones; y esas manos tuyas que están cubiertas con la sangre de espíritus inmundos también empujarán finalmente a tu alma al infierno. ¿Por qué no aprovechas esta oportunidad de purificar tus manos cubiertas de inmundicia? ¿Y por qué no aprovechas esta oportunidad de cortar esa lengua tuya que habla palabras injustas? ¿Podría ser que estés dispuesto a sufrir bajo las llamas del infierno por tus dos manos, tu lengua y tus labios? Yo vigilo el corazón de todas las personas con Mis dos ojos, porque mucho antes de crear la raza humana, había agarrado su corazón con Mis manos. Hace mucho comprendí el corazón del hombre, ¿cómo podrían escapar a Mis ojos los pensamientos del corazón del hombre? ¿Y cómo podrían estar a tiempo de escapar del fuego de Mi Espíritu?

Extracto de ‘¡Sois todos muy básicos en vuestro carácter!’ en “La Palabra manifestada en carne”

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