93. Principios de riego y provisión

(1) Es necesario elegir de cuál de las palabras de Dios se debe comer y beber, y sobre cuáles verdades se debe comunicar, a la luz de los arreglos de la obra. Solo así se puede llegar poco a poco a comprender la verdad y entrar en la realidad.

(2) Es necesario conocer la obra actual del Espíritu Santo sobre la base de los sermones y de la comunicación de Dios y del hombre que Él usa, y formarse en el uso de la verdad para resolver problemas prácticos.

(3) Es necesario basar la comunicación de la verdad en la estatura, el calibre y las dificultades prácticas de cada persona. No se deben emplear métodos genéricos, sino adaptar el enfoque a la audiencia.

(4) Las palabras de Dios deben leerse en una congregación, y la corrupción se debe rectificar mediante la comunicación de la verdad de una manera que sintetice los estados y los problemas reales de las personas, dándoles así una senda en la que practicar.

Las palabras relevantes de Dios:

Como líderes y obreros en la iglesia, si queréis guiar al pueblo escogido de Dios a la realidad-verdad y servir como testigos de Dios, lo más importante que debéis tener es un entendimiento más profundo del propósito de Dios en la salvación de las personas y el propósito de Su obra. Debes entender la voluntad de Dios y Sus diversas exigencias a las personas. Debes ser práctico en tus esfuerzos; practica tan sólo aquello que entiendes y comunica sólo sobre lo que conoces. No te jactes, no exageres y no hagas observaciones irresponsables. Si exageras, las personas te detestarán y te sentirás reprobado después; sencillamente, esto es demasiado inadecuado. Cuando provees la verdad a otros, no tienes necesariamente que tratarlos o regañarlos con el fin de que alcancen la verdad. Si tú mismo no tienes la verdad, y solo tratas y regañas a los demás, te temerán, pero eso no significa que entiendan la verdad. En alguna obra administrativa, está bien que trates a otros, los podes y los disciplines hasta cierto grado. Pero si no puedes proveer la verdad, sólo sabes ser autoritario y reprender a otros, tu corrupción y tu fealdad se revelarán. Con el paso del tiempo, conforme las personas no puedan obtener de ti provisión de vida ni cosas prácticas, acabarán detestándote y sintiendo repulsión hacia ti. Los que carecen de discernimiento aprenderán cosas negativas de ti; aprenderán a tratar a otros y a podarlos, a enfadarse y a perder los estribos. ¿No equivale esto a guiar a otros hacia la senda de Pablo, hacia la senda que va a la perdición? ¿No es eso una fechoría? Tu obra debería centrarse en comunicar la verdad y proveer vida a las personas. Si lo único que haces es tratar y reprender ciegamente a otros, ¿cómo llegarán a entender la verdad? Conforme pase el tiempo, las personas verán quién eres realmente, y te abandonarán. ¿Cómo puedes esperar traer a otros delante de Dios de esta forma? ¿Cómo se realiza así la obra? Perderás a todo el mundo si sigues obrando de esta manera. ¿Qué obra esperas cumplir en cualquier caso? Algunos líderes no tienen capacidad para comunicar la verdad para resolver los problemas. Por el contrario, tratan a los demás sin reflexionar y hacen alarde de su poder para que los demás lleguen a tenerles miedo y a obedecerlos; esas personas forman parte de los falsos líderes y los anticristos. Aquellos cuyo carácter no se ha transformado son incapaces de llevar a cabo la obra de la iglesia y de servir a Dios.

Extracto de ‘Solo aquellos con la realidad-verdad pueden liderar’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Deberíais dedicar más tiempo a hablar de esas cosas esenciales que tienen que ver con la entrada en la vida, sobre como comunicar la verdad, la entrada en la vida, los cambios en el carácter y el conocimiento de uno mismo. No habléis de asuntos que no tengan nada que ver con la verdad. Si practicáis de esta manera a menudo, recibiréis algo de la realidad-verdad. Con vuestra estatura actual, no sois capaces de hacer un trabajo que provea de vida o use la verdad para resolver problemas. Lo único que podéis hacer es persuadir y exhortar a la gente, diciendo: “No desobedezcáis ni os opongáis a Dios. Aunque seamos muy corruptos, Dios nos salva, así que debemos prestar atención a Sus palabras y someternos a Él”. Cuando la gente oye esto, entiende doctrinas, pero les falta energía y no saben cómo practicar o experimentar las palabras de Dios. Esto demuestra que vosotros, como líderes y obreros, tampoco estáis en posesión de la realidad-verdad. Si no habéis alcanzado la entrada, entonces ¿cómo vais a proveérsela a otros? No puedes llegar a la raíz de las dificultades y del carácter corrupto de otras personas, no puedes comprender lo fundamental, porque todavía no te conoces. Por tanto, está fuera de vuestro alcance la capacidad de aportar provisión de vida en la iglesia y solo sabéis exhortar a la gente para decirle que sea buena y obedezca en serio. No sabéis resolver problemas reales, lo que es prueba suficiente de que no habéis entendido realmente la verdad ni alcanzado la entrada en la vida. La mayoría solamente sabéis predicar doctrina espiritual y teorías teológicas vacías, pero no podéis proveer de vida, por lo tanto, vuestra estatura es demasiado pequeña. Aún ha de cambiar tu perspectiva de la fe en Dios. Tu entendimiento y tus motivaciones siguen siendo los mismos. Pides que otros cambien, pero no ofreces ninguna senda ni tienes nada que proveerles. Solo sabes sermonear y exhortar a la gente con letras y doctrinas. Al final, los elegidos de Dios guiados por ti no entenderán la verdad ni tendrán verdadero conocimiento de la obra de Dios. En tal caso, ¿cómo podrán cumplir correctamente con el deber? ¿Cómo cobrarán impulso como seguidores de Dios? Como líderes y obreros, debéis conocer y comprender el entendimiento que tienen los hermanos y hermanas de la iglesia acerca de las palabras de Dios y qué clase de autoconocimiento tienen. Esto depende de si vosotros, líderes y obreros, tenéis la realidad-verdad.

Extracto de ‘Cómo pasar a la nueva era’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Necesitas tener un entendimiento de los múltiples estados en los que las personas estarán cuando el Espíritu Santo lleve a cabo obra en ellos. En particular, quienes se coordinan para servir a Dios deben tener una comprensión mucho mejor de los múltiples estados ocasionados por la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo en las personas. Si únicamente hablas de muchas experiencias o formas de lograr la entrada, eso demuestra que tu experiencia es demasiado parcial. Si no conoces tu verdadero estado y no comprendes el principio-verdad, no es posible que logres un cambio de carácter. Si no conoces los principios de la obra del Espíritu Santo ni comprendes el fruto que produce, será difícil que que puedas discernir la obra de los espíritus malignos. Debes poner al descubierto la obra de los espíritus malignos, así como las nociones del hombre, y penetrar directamente en el meollo del asunto; también debes señalar muchas de las desviaciones que ocurren en la práctica de las personas y los problemas que podrían tener en su fe en Dios, de modo que puedan reconocerlos. Como mínimo, no debes hacer que se sientan negativas o pasivas. Sin embargo, debes entender las dificultades que existen de un modo objetivo para la mayoría de las personas, no debes ser irracional ni “intentar enseñar a cantar a un cerdo”; esa conducta es insensata. Para resolver las muchas dificultades que experimentan las personas, primero debes comprender la dinámica de la obra del Espíritu Santo; debes comprender cómo el Espíritu Santo lleva a cabo obra en diferentes personas; debes tener un entendimiento de las dificultades que enfrentan las personas y de sus deficiencias, y debes distinguir los asuntos clave del problema y llegar a su origen, sin desviarte ni cometer ningún error. Solo esta clase de persona está calificada para coordinarse en servicio a Dios.

Que seas o no capaz de comprender los asuntos clave y ver claramente muchas cosas depende de tus experiencias individuales. La manera en la que experimentas es, también, la manera en la que guías a los demás. Si entiendes letras y doctrinas, llevarás a los demás a entender letras y doctrinas. La forma en la que experimentas la realidad de las palabras de Dios es la forma en la que guiarás a otros para que logren entrar en la realidad de las declaraciones de Dios. Si eres capaz de comprender muchas verdades y obtener una percepción clara de muchas cosas a partir de las palabras de Dios, entonces eres capaz de guiar a los demás para que también entiendan muchas verdades, y aquellos a quienes guíes tendrán un entendimiento claro de las visiones. Si te enfocas en comprender sentimientos sobrenaturales, aquellos a los que guíes harán lo mismo. Si descuidas la práctica, y, en cambio, pones énfasis en la discusión, aquellos a los que guíes también se enfocarán en la discusión y no practicarán en absoluto ni lograrán transformación alguna en su carácter; solo serán entusiastas de manera superficial, sin haber puesto en práctica ninguna verdad. Todas las personas proveen a los demás con lo que ellas poseen. La clase de persona que alguien es determina la senda a la que guía a los demás, así como el tipo de persona a la que guía.

Extracto de ‘Con qué debería estar equipado un pastor adecuado’ en “La Palabra manifestada en carne”

Os habéis desviado al resumir la verdad; todo este resumen no ha generado más que reglas. Vuestro “resumen de la verdad” no tiene como objetivo que las personas obtengan vida ni que, a partir de la verdad, logren cambios en su carácter. Más bien, eso hace que las personas dominen cierto conocimiento y algunas doctrinas que provienen del núcleo de la verdad. Parece que han entendido el propósito subyacente a la obra de Dios, cuando, en realidad, sólo dominan algunas palabras y doctrinas. No entienden el significado intencional de la verdad, y no es distinto de estudiar teología o leer la Biblia. Tú recopilas esos libros o esos materiales y, así, las personas se vuelven poseedoras de este aspecto de la doctrina o aquel aspecto del conocimiento. Son expositores de doctrinas de primer nivel. Pero ¿qué ocurre cuando terminan de hablar? Son entonces incapaces de experimentar, no tienen entendimiento de la obra de Dios ni de sí mismas. Al final, lo único que habrán ganado son fórmulas y reglas y pueden hablar sobre esas pocas cosas, pero nada más. Si Dios hiciera algo nuevo, ¿podrías, con eso, estar a la altura de todas las doctrinas que conoces? Esas cosas tuyas son meras reglas y tú sólo estás haciendo que las personas estudien teología y no les estás permitiendo experimentar la palabra de Dios ni la verdad. Por tanto, esos libros que tú recopilas solo pueden llevar a otros a la teología y al conocimiento, a nuevas fórmulas y a reglas y convenciones. No pueden conducir a las personas delante de Dios ni permitirles comprender la verdad o la voluntad de Dios. Piensas que al plantear esas preguntas, una tras otra —mismas que tú luego respondes y para las cuales escribes bosquejos y resúmenes—, les resultarán fáciles de entender a los hermanos y las hermanas y tú piensas que, además de ser fáciles de recordar, estos asuntos son claros a simple vista, y que es una magnífica forma de hacer las cosas. Pero lo que las personas están entendiendo no es el verdadero significado intencional de la verdad y no está a la altura de la realidad: no son más que palabras y doctrinas. Por tanto, sería mejor que no hicieras estas cosas en absoluto. Hacer esto es llevar a las personas a entender y dominar el conocimiento. Llevas a otros a las doctrinas, a la religión, y haces que sigan a Dios y crean en Él dentro de las doctrinas religiosas. ¿Acaso no es eso ser igual que Pablo? Creéis que dominar el conocimiento de la verdad es particularmente importante y que también lo es aprender de memoria muchos pasajes de las palabras de Dios. Pero cómo entienden las personas la palabra de Dios no es importante en absoluto. Consideráis de suma importancia que la gente memorice muchas palabras de Dios, que recite muchas doctrinas y descubra numerosas fórmulas en las palabras de Dios. Por tanto, siempre queréis sistematizar esas cosas para que todos canten de la misma hoja de himnos, digan las mismas cosas y hablen de las mismas doctrinas, para que tengan el mismo conocimiento y cumplan las mismas reglas; este es vuestro objetivo. Que hagáis esto parece ser en aras de que las personas obtengan entendimiento, cuando, por el contrario, no tenéis ni idea de que esto está llevando a las personas en medio de reglas que están fuera de la verdad-palabra de Dios. Para permitir que las personas tengan un entendimiento real de la verdad debes vincularla con la realidad y con la obra y resolver problemas prácticos de acuerdo con la verdad-palabra de Dios. Sólo así pueden las personas entender la verdad y entrar en la realidad y sólo alcanzar ese resultado es realmente llevar a las personas delante de Dios. Si de lo único que hablas es de teorías espirituales, doctrinas y reglas; si sólo te empeñas en las palabras literales, todo lo que puedes lograr es que las personas digan las mismas cosas y sigan las reglas, pero no podrás guiar a las personas para que entiendan la verdad. En especial, no podrás hacer que las personas tengan un mejor entendimiento de sí mismas y logren el arrepentimiento y la transformación. Si poder hablar de teorías espirituales pudiera sustituir la entrada de las personas en la realidad-verdad, entonces no se os necesitaría para liderar las iglesias.

Extracto de ‘Sin la verdad se tiende a ofender a Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

Cuando os reunís a hablar, no habláis de las doctrinas que habéis oído o recordado ni de teorías espirituales que habéis comprendido; en cambio, sois capaces de hablar de vuestros estados recientes, de cómo vuestras perspectivas y posiciones sobre algún suceso se han transformado e inspirado en nuevos descubrimientos y conocimientos, de cosas vuestras contrarias a las exigencias de Dios y la verdad. Entonces, en el momento en que seáis capaces de hablar de esas cosas, tendréis estatura. Si nunca habéis analizado todos los aspectos de vuestras perspectivas, posiciones, motivaciones e ideas, o si, tras analizarlos, no sabéis si son correctos o incorrectos y vuestra descripción de ellos es confusa, entonces, si hubierais de liderar la iglesia, ¿con qué regaríais a los demás? (Epístolas y doctrinas). A Mi parecer, los regaríais no solo con teorías espirituales, epístolas y doctrinas, sino quizá también con vuestras absurdas perspectivas y nociones personales de Dios y, aparte, con vuestras perspectivas y vuestro entendimiento unilateral de Dios, en total discordancia con el auténtico estado de cosas y con la esencia de Dios. ¿Y qué les pasa a todos los que se educan bajo ese liderazgo? Solamente saben hablar de epístolas y doctrinas. Si de verdad Dios quisiera obrar en esas personas, un resultado satisfactorio sería que no se opusieran a ello; serían bastante incapaces de considerarlo de forma correcta. ¿Qué demuestra esto? Demuestra que lo que inculcáis a los demás son nociones e imaginaciones. Si su comprensión no ha aumentado y no han disminuido sus malentendidos sobre Dios a consecuencia de vuestro riego y vuestro liderazgo, ¿qué tal habéis cumplido con vuestro deber? ¿Lo habéis hecho de manera adecuada o inadecuada? (Inadecuada). ¿Sabéis determinar ya qué partes de vuestro riego y del trabajo que hacéis son verdaderamente útiles y beneficiosas para los demás, habéis resuelto realmente sus malentendidos sobre Dios y les habéis brindado auténtico entendimiento de Dios y una relación normal con Él? Si sois capaces de lograr estos resultados en el trabajo, entonces podéis hacer trabajo práctico y cumplir adecuadamente con el deber.

Extracto de ‘La actitud que ha de tener el hombre hacia Dios’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

A medida que tu vida progrese, siempre debes tener una nueva entrada y un entendimiento nuevo y mayor, los cuales se van profundizando con cada paso. En esto debería entrar toda la humanidad. A través de la comunión, al escuchar los sermones, al leer la palabra de Dios o al manejar algún asunto, obtendrás un nuevo entendimiento y un nuevo esclarecimiento y no vivirás dentro de las antiguas reglas y los tiempos antiguos; siempre vivirás en la nueva luz y no te apartarás de la palabra de Dios. A esto me refiero cuando hablo de “entrar en el camino correcto”. Pagar un precio en un nivel superficial no funciona; día tras día, la palabra de Dios alcanza un ámbito superior, y todos los días aparecen cosas nuevas, y el hombre, también, debe hacer una nueva entrada cada día. A medida que Dios habla, también hace que todo lo que ha dicho dé fruto, y, si no puedes seguir el ritmo, te quedarás atrás. Debes profundizar más en tus oraciones; comer y beber la palabra de Dios no puede ser algo intermitente. Profundiza en el esclarecimiento e iluminación que recibas y tus nociones e imaginaciones deben disminuir gradualmente. También debes fortalecer tu juicio y, con lo que quiera que te encuentres, debes tener tus propias ideas al respecto y tus propios puntos de vista. Al comprender algunas cosas en el espíritu, debes obtener un mayor conocimiento de las cosas externas y captar la esencia de cualquier asunto. Si no estás equipado con estas cosas, ¿cómo podrás guiar a la iglesia? Si tan solo hablas de palabras y doctrinas sin conexión con la realidad y sin camino de ponerlas en práctica, solo podrás subsistir durante poco tiempo. Esto puede ser medianamente aceptable cuando se les habla a los nuevos creyentes, pero después de un tiempo, cuando los nuevos creyentes han tenido algo de experiencia práctica, ya no podrás proveerles nada. Entonces ¿cómo puedes ser apto para que Dios te use? Sin una nueva iluminación, no puedes obrar. Las personas que carecen de una nueva iluminación son aquellas que no saben cómo experimentar y esas personas nunca obtienen un conocimiento nuevo ni una experiencia nueva. Y, en cuanto a suministrar vida, nunca pueden cumplir con su función, ni pueden volverse aptos para que Dios los use. Esta clase de persona no es buena para nada; es un mero holgazán. En verdad, tales personas son absolutamente incapaces de cumplir con su función en la obra y son unos buenos para nada. No solo no pueden cumplir con su función, sino que, de hecho, ejercen mucha presión innecesaria sobre la iglesia. Exhorto a estos “ancianos venerables” a apresurarse y dejar la iglesia, para que los demás ya no tengan que mirarlos.

Extracto de ‘Los que obedecen a Dios con un corazón sincero, con seguridad serán ganados por Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

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