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Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

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X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(XI) Palabras clásicas sobre cómo alcanzar el conocimiento de Dios

270. ¿Qué significa conocer a Dios? Quiere decir que el hombre conoce la gama de emociones de Dios; esto es lo que significa conocer a Dios. Dices que has visto a Dios, pero no entiendes la gama de Sus emociones, no comprendes Su carácter ni tampoco conoces Su justicia. No tienes entendimiento alguno de Su misericordia ni sabes lo que Él detesta. A esto no se le puede llamar conocimiento de Dios. Por tanto, algunas personas son capaces de seguir a Dios, pero no creen necesariamente en Él. Esta es la distinción. Si lo conoces, lo entiendes; si eres capaz de comprender y captar algo de lo que es Su voluntad y conoces Su corazón, entonces puedes creer verdaderamente en Él, te puedes someter de verdad a Él, amarlo y adorarlo de verdad.

de ‘ Conocimiento de la encarnación’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

271. Creer en Dios es el primer paso para conocerle. El proceso de avanzar desde la creencia inicial en Dios hasta llegar a una más profunda es el proceso de conocerle y de experimentar Su obra. Si te limitas a creen en Él por creer, y no lo haces para conocerle, no habrá realidad en tu creencia, que no podrá llegar a ser pura; de esto no cabe la menor duda. Si, durante el proceso por el cual experimenta a Dios, el hombre llega progresivamente a conocer a Dios, su carácter irá cambiando de igual modo y su creencia será cada vez más verdadera. De este modo, cuando el hombre logra el éxito en su creencia en Dios, le habrá ganado por completo. Dios llegó a tales extremos que se hizo carne por segunda vez y llevó a cabo Su obra de forma personal, para que el hombre fuera capaz de conocerle y de verle. Conocer a Dios[a] es el efecto final que debe lograrse al final de Su obra; es el requisito final de Dios para la humanidad. Lo hace por amor a Su testimonio final y para que el hombre pueda, por fin y por completo, volverse a Él. El ser humano sólo puede amar a Dios conociéndolo, y para amarle debe conocerle.

de ‘ Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

272. Las verdades respecto a conocer a Cristo y conocer a Dios mismo son las más profundas. Sin embargo, si las personas ponen énfasis en buscar este aspecto de la verdad en su interior, se volverán más alegres y constantes, y tendrán una senda por la que andar. Este aspecto de la verdad es muy similar al corazón del hombre. Si una persona no tiene verdad en este aspecto, carecerá de fuerza. Cuanto más conocimiento de este aspecto de la verdad tenga una persona, más fuerza tendrá.

de ‘ Capítulo 10: Conocimiento de la encarnación’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

273. Conocerle implica saber y experimentar Sus palabras, así como comprender las normas y los principios de la obra del Espíritu Santo, y cómo obra Él en la carne, también incluye saber que el Espíritu gobierna toda acción de Dios en la carne, y que las palabras que pronuncia son la expresión directa del Espíritu. Por tanto, si deseas conocer al Dios práctico, debes saber principalmente cómo obra Él en la humanidad y en la divinidad; esto, a su vez, concierne a las expresiones del Espíritu, con las que todas las personas tienen contacto.

de ‘ Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo’ en “La Palabra manifestada en carne”

274. Dios obra en la realidad, Él expresa Su propio carácter y lo que Él es. Cualquier obra que el hombre no pueda hacer, Él sí puede realizarla, y esto concierne a Su aspecto todopoderoso. Al hacer Dios esta obra por sí mismo, se trata de Su aspecto práctico, y ambos aspectos obran al unísono. Las palabras que Dios pronuncia contienen Su aspecto todopoderoso y Él ejerce Su autoridad, y completa lo que dice que completará. Sobra decir cuál será el resultado final; cuando Él profiere estas palabras, se revela Su omnipotencia. No olvides esto: la esencia de Dios mismo es tanto la omnipotencia como la practicidad; y estos dos aspectos se complementan entre sí. Todo lo que Dios hace es una expresión de Su carácter y una revelación de lo que Él es, y esto incluye Su omnipotencia, Su justicia y Su majestad. Por ejemplo, en la Era de la Ley, Dios le ordenó a Jonás que fuera a Nínive, y esto demostraba que Dios tiene un lado práctico. Sin embargo, Jonás no escuchó y, al final, su supervivencia en el estómago de la ballena durante tres días fue la obra de la omnipotencia de Dios. Lo que Dios hizo con Jonás revela que Él es todopoderoso. La obra de Dios es, de principio a fin, una revelación de Su propia esencia y una expresión de lo que Él es. Su esencia tiene dos aspectos: Su omnipotencia y Su practicidad. Puedes ver estos dos aspectos en cualquier etapa de la obra de Dios, y comprobar que ambos están en todo lo que Él hace. Ésta es una forma de entender a Dios.

de ‘ Cómo entender la omnipotencia y la practicidad de Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

275. Conocer a Dios es algo que debe hacerse a través de la lectura y de la comprensión de la palabra de Dios. Algunas personas dicen: “No he visto al Dios encarnado, ¿cómo puedo, pues, conocerlo?”. La palabra de Dios es, en realidad, una expresión del carácter de Dios. En Su palabra podemos ver Su amor por la humanidad, Su salvación de la humanidad y la forma en que Él salva a las personas… porque es Dios quien expresa Su palabra en oposición al hecho de que Dios usó al hombre para escribirla. Dios la expresa personalmente. Dios mismo expresa Sus propias palabras y Su voz interna. ¿Por qué las definimos como palabras sinceras? Porque se emiten desde muy adentro, expresan Su carácter, Su voluntad, Sus pensamientos, Su amor por la humanidad, Su salvación de la humanidad y Sus expectativas respecto a la humanidad. […] A veces Dios habla desde una perspectiva amable y compasiva, y las personas ven Su amor por la humanidad; en ocasiones, Él habla desde una perspectiva estricta y las personas ven el carácter de Dios que no puede ser ofendido. El hombre es deplorablemente sucio y no es digno de ver el rostro de Dios ni de presentarse delante de Él. Que las personas vengan ahora delante de Dios es puramente por Su gracia. La sabiduría de Dios puede verse en la forma en que Él obra y en el significado de Su obra. Aunque las personas no entren en contacto con Dios, siguen siendo capaces de ver estas cosas en Su palabra.

de ‘ Conocimiento de la encarnación’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

276. Una persona que tiene conocimiento de Dios es alguien que tiene una base, que tiene visión. Esta clase de persona está segura respecto a la carne de Dios, a la palabra de Dios, y a la obra de Dios. Independientemente de cómo obre o hable Dios, o de cómo otras personas causen molestias, ella puede mantenerse firme, y ser un testigo para Dios. Cuanto más sea así la persona, más puede llevar a cabo la verdad que entiende. Como ella siempre está practicando la palabra de Dios, obtiene más entendimiento de Él, y posee la determinación para ser siempre un testigo para Dios.

de ‘ Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “Las Palabras manifestada en carne”

277. Antes de que el hombre obedezca las palabras de Dios, debe conocerlas, es decir, comprender Su voluntad; sólo así podrá llevar a cabo lo que Él le pide con precisión y según Su corazón. Todo aquel que busca la verdad debe poseer esto, y es el proceso que todo el que procura conocer a Dios debe experimentar. El proceso de conocer las palabras de Dios es el de conocerle a Él, y también el de conocer Su obra. Por tanto, conocer las visiones no sólo alude a conocer la humanidad del Dios encarnado, sino que también incluye conocer las palabras y la obra de Dios. De Sus palabras, las personas llegan a entender Su voluntad y, a partir de la obra de Dios, a conocer Su carácter y lo que Él es.

de ‘ Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo’ en “La Palabra manifestada en carne”

278. Independientemente de la etapa que hayas alcanzado en tu experiencia, eres inseparable de la palabra y de la verdad de Dios, de lo que entiendes de Su carácter y de lo que sabes que Dios tiene y es. Todo esto está expresado en Sus palabras; están inextricablemente vinculadas a la verdad. El carácter de Dios y lo que Él tiene y es, son en sí mismos, la verdad. Esta es una manifestación auténtica del carácter de Dios y de lo que Él tiene y es. Concreta lo que Dios tiene y es, y lo declara de forma expresa; te indican de un modo más directo lo que le agrada a Dios, lo que le desagrada, lo que Él quiere que hagas y lo que no te permite hacer, a qué personas desprecia y en quiénes se deleita. Tras las verdades que Dios expresa, las personas pueden ver Su placer, Su enojo, Su tristeza y Su felicidad, así como Su esencia; esta es la revelación de Su carácter. Al margen de saber lo que Dios tiene y es, y de comprender Su carácter a partir de Su palabra, lo más importante es la necesidad de alcanzar esta comprensión por medio de la experiencia práctica. Si las personas se apartan de la vida actual para conocer a Dios, no serán capaces de lograrlo. Aunque haya quienes puedan lograr cierta comprensión de Su palabra, se limita a teorías y palabras, y existe una disparidad con cómo es Dios en realidad.

de ‘ La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

279. El proceso por el cual las personas experimentan las palabras de Dios es el mismo que aquel por el que conocen la aparición de las mismas en la carne. Cuanto más experimentan las personas las palabras de Dios, más conocen Su Espíritu; por medio de la experiencia de las palabras de Dios, las personas comprenden los principios de la obra del Espíritu y llegan a conocer al Dios mismo práctico. En realidad, cuando Dios perfecciona a las personas y las gana, está haciendo que conozcan los hechos del Dios práctico; está usando Su obra para mostrar a las personas el sentido práctico de la encarnación, y que el Espíritu de Dios ha aparecido realmente delante del hombre.

de ‘ Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo’ en “La Palabra manifestada en carne”

280. Aunque lo que experimentas es la palabra de Dios, y acontecimientos reales, las personas, los asuntos y las cosas que te rodean, finalmente eres capaz de conocer a Dios y de ser perfeccionado por Él. Procurar recorrer la senda de una persona justa, o buscar poner en práctica la palabra de Dios, estas cosas son la pista de aterrizaje. Conocer a Dios, y ser perfeccionado por Él son el destino. Si buscas ahora el perfeccionamiento por parte Dios, o dar testimonio de Él, en general, es finalmente para conocer a Dios; para que la obra que Él hace en ti no sea en vano, de modo que llegues por fin a conocer la realidad de Dios, Su grandeza; más aún, Su humildad y lo escondido de Él, y conocer la mucha obra que Él hace en ti.

de ‘ Sólo los que se enfocan en la práctica pueden ser perfeccionados’ en “Las Palabras manifestada en carne”

281. Debéis conocer la obra de Dios. Sólo después de seguir a Jesús fue conociendo Pedro, poco a poco, gran parte de la obra que el Espíritu hizo en Él. Declaró: “Apoyarse en las experiencias del hombre no basta para conseguir un conocimiento completo de Dios; tiene que haber muchas cosas nuevas en la obra de Dios que nos ayuden a conocerle”. Al principio, Pedro creyó que Jesús fue enviado por Dios, como apóstol, y no le vio como el Cristo. […] Tras un periodo de experiencia, Pedro vio en Jesús muchas de las obras de Dios, vio la hermosura de Dios y vio mucho del ser de Dios en Jesús. Por consiguiente, también vio que las palabras de Jesús no podían ser palabras de hombre, y que la obra que Él hizo no podría haberla realizado un hombre. En las palabras y los hechos de Jesús, Pedro vio además gran parte de la visión de Dios y mucha obra divina. Durante sus experiencias, no llegó simplemente a conocerse a sí mismo, sino que también se centró en observar las acciones de Jesús, de las que descubrió muchas cosas nuevas; es decir, que eran muchas expresiones del Dios práctico en la obra que Él hizo por medio de Jesús, y que las palabras y los actos de este, las formas en que pastoreó a las iglesias y la obra que realizó diferían de los de un hombre corriente. Así, de Jesús aprendió muchas lecciones que se suponía que debía de aprender y para cuando Jesús estaba a punto de ser clavado en la cruz, había obtenido algún conocimiento de Él, un conocimiento que fue la base de su lealtad de por vida a Él, y de su crucifixión boca abajo por amor a Él.

de ‘ Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

282. Esto se debió a que, en primer lugar, él creía que los cielos y la tierra y todas las cosas están en las manos del Todopoderoso, y que todas las cosas positivas se originan en Dios y provienen directamente de Él, sin pasar por ningún procesamiento por parte de Satanás. Por el ejemplo contrario de sus padres que servía como complemento, fue capaz de reconocer Mi amor y misericordia más fácilmente, inflamando dentro de sí una pasión aún mayor por buscarme. Prestó especial atención no sólo a comer y beber Mi palabra, sino que aún más, a comprender Mis intenciones; y fue constantemente prudente y cauteloso con sus pensamientos, por lo que siempre fue muy astuto en su espíritu y por ende capaz de complacerme en todo lo que hacía. En la vida cotidiana, puso especial atención a integrar las lecciones de aquellos quienes habían fracasado en el pasado con el fin de incentivarse a sí mismo a poner mayor esfuerzo, profundamente atemorizado de que pudiera caer en las redes del fracaso. También puso especial empeño en asimilar la fe y el amor de todos aquellos quienes a través de los tiempos habían amado a Dios. De este modo, no sólo en los aspectos negativos, sino mucho más importante, en los aspectos positivos, aceleró el progreso de su crecimiento, hasta que se convirtió, en Mi presencia, en el ser humano que mejor me conoció.

de ‘ La sexta declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

283. […] Hablando sinceramente, si uno sólo utiliza sus momentos de inactividad para centrarse en y entender las palabras o los hechos del Creador, y presta un poco de atención a los pensamientos del Creador y a la voz de Su corazón, no será difícil para ellos darse cuenta que los pensamientos, las palabras y los hechos del Creador son visibles y transparentes. De igual forma, hará falta un pequeño esfuerzo para ser consciente de que el Creador está en medio del hombre en todo momento, que Él siempre está en conversación con el hombre y la totalidad de la creación, y que está llevando a cabo nuevos hechos cada día. […] Su cuidado fiel y afecto especial por la humanidad, así como Su preocupación y amor verdaderos por el hombre, se demostraron poco a poco cuando salvó la ciudad de Nínive. En particular, el diálogo entre Jehová Dios y Jonás dejó más al descubierto la misericordia del Creador por la humanidad que Él mismo creó. A través de estas palabras, puedes obtener un entendimiento profundo de los sentimientos sinceros de Dios por la humanidad …

de ‘ Dios mismo, el único II El carácter justo de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

284. Los efectos de la lección de conocer a Dios no pueden obtenerse en uno o dos días: el hombre tiene que acumular experiencias, soportar sufrimiento y tener una obediencia verdadera. Lo primero es empezar desde la obra y las palabras de Dios. Debes entender lo que incluye conocer a Dios, cómo lograr el conocimiento de Él y cómo verle durante tus experiencias. Esto es lo que todos deben hacer cuando todavía tienen que conocer a Dios. Nadie comprende la obra y las palabras de Dios al momento, y nadie logra el conocimiento de la totalidad de Dios en un tiempo breve. Lo que se requiere es el proceso necesario de la experiencia, sin el cual nadie sería capaz de conocer a Dios y seguirle de verdad. Cuanta más obra realiza Dios, más conoce el hombre de Él. Cuanto más en desacuerdo esté la obra de Dios con los conceptos humanos, más renovado y profundo será el conocimiento que el hombre tenga de Él. Si la obra de Dios tuviera que permanecer inmutable para siempre, el hombre sólo tendría un pequeño conocimiento de Él. Desde la creación del mundo hasta nuestros días, debéis conocer con claridad las visiones de lo que Dios hizo durante la Era de la Ley, durante la Era de la Gracia y lo que ahora está haciendo durante la Era del Reino. Debéis conocer la obra de Dios.

de ‘ Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

285. Las posesiones y el ser de Dios, Su esencia, Su carácter, todo ello ha sido dado a conocer en Sus palabras a la humanidad. Cuando el hombre experimente las palabras de Dios, en el proceso de cumplirlas llegará a comprender el propósito subyacente a las palabras que Dios habla, a comprender la fuente y el trasfondo de las palabras de Dios, y a entender y apreciar el efecto deseado de las palabras de Dios. Para la humanidad, todas estas son cosas que el hombre debe experimentar, captar y lograr a fin de poder obtener la verdad y la vida, captar las intenciones de Dios, ser transformado en su carácter y volverse capaz de someterse a la soberanía y a los arreglos de Dios. Al mismo tiempo que el hombre experimente, capte y logre estas cosas, habrá obtenido gradualmente un entendimiento de Dios y, en ese momento, también habrá conseguido diferentes grados de conocimiento sobre Él. Este entendimiento y conocimiento no surgen de algo que el hombre haya imaginado o compuesto, sino más bien de lo que aprecia, experimenta, siente, y corrobora dentro de sí mismo. Sólo después de apreciar, experimentar, sentir, y corroborar estas cosas adquiere contenido el conocimiento de Dios por parte del hombre; sólo el conocimiento que obtiene en este momento es exacto, práctico, y preciso, y este proceso —de conseguir un entendimiento y un conocimiento genuinos de Dios mediante la apreciación, la experimentación, la sensación y la corroboración de Sus palabras— no es otro que la comunión verdadera entre el hombre y Dios. En medio de esta clase de comunión, el hombre llega a entender y comprender verdaderamente las intenciones de Dios, llega verdaderamente a comprender y conocer las posesiones y el ser de Dios, llega a comprender y conocer verdaderamente la esencia de Dios, llega a comprender y conocer gradualmente el carácter de Dios, llega a una certeza real y a una definición correcta de la realidad del dominio de Dios sobre toda la creación, y consigue una orientación y un conocimiento sustanciales de la identidad y la posición de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre cambia paso a paso sus ideas sobre Dios, no imaginando más que sale de la nada ni dando rienda suelta a sus propias sospechas sobre Él, ni malinterpretándolo, condenándolo, juzgándolo o dudando de Él. En consecuencia, el hombre tendrá menos debates con Dios, menos conflictos con Él, y habrá menos ocasiones en las que se rebelará contra Él. Por el contrario, la preocupación del hombre por Dios y su sumisión a Él se incrementarán, y su reverencia por Dios se volverá más real y más profunda. En medio de este tipo de comunión, el hombre no sólo alcanzará la provisión de la verdad y el bautismo de vida, sino que también obtendrá al mismo tiempo el verdadero conocimiento de Dios. En medio de este tipo de comunión, el hombre no sólo será transformado en su carácter y recibirá la salvación, sino que al mismo tiempo también conseguirá la reverencia y la adoración verdaderas de un ser creado hacia Dios.

de ‘ Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

286. Entender la esencia de Dios y conocerla proporciona una ayuda inconmensurable para la entrada en la vida de las personas. Espero que no ignoréis esto ni lo veáis como un juego, porque conocer a Dios es la base y el fundamento esencial para la fe del hombre en Dios y para su búsqueda de la verdad y la salvación; y es algo de lo que no se puede prescindir. Si el hombre cree en Dios, pero no lo conoce, y si vive en algunas letras y doctrinas, nunca conseguirás la salvación aunque actúes y vivas de acuerdo con las palabras superficiales de la verdad. Es decir, si tu fe en Dios no se basa en conocerle a Él, entonces tu fe no significa nada.

de ‘ Dios mismo, el único V La santidad de Dios (II)’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

287. Cuando las personas no comprenden a Dios y no conocen Su carácter, su corazón no podrá abrirse jamás de veras a Él. Una vez han entendido a Dios, empezarán a comprender y saborear, con interés y fe, lo que hay en Su corazón. Y cuando esto sucede, tu corazón se abrirá a Él progresivamente, poco a poco. Al hacerlo, sentirás lo vergonzosos y despreciables que eran tus intercambios con Dios, lo que le exiges y tus propios deseos extravagantes. Cuando tu corazón se abra de verdad a Dios, verás que el suyo es un mundo tan infinito, y entrarás en una esfera que nunca antes has experimentado. Allí no hay engaño, astucia, oscuridad ni maldad. Sólo hay sinceridad y fidelidad; sólo luz y rectitud; sólo justicia y amabilidad. Está llena de amor y cuidado, de compasión y tolerancia, y a través de ella sientes la felicidad y el gozo de estar vivo. Estas cosas son las que Él te revela cuando abres tu corazón a Él. Ese mundo infinito está lleno de la sabiduría de Dios y de Su omnipotencia; de Su amor y de Su autoridad. Aquí puedes ver cada aspecto de lo que Dios tiene y es, de lo que le produce gozo, de por qué se preocupa y se entristece, de por qué se enoja… Esto es lo que puede ver cada persona que abre su corazón y le permite entrar. Él sólo puede entrar en tu corazón si tú se lo abres. Sólo puedes ver lo que Dios tiene y es, y cuál es Su voluntad para ti si ha entrado. ¡En ese momento descubrirás que todo lo que tiene que ver con Dios es tan precioso, que lo que Él tiene y es, es tan digno de valorar! Comparados con ello, las personas que te rodean, los objetos y los acontecimientos de tu vida y hasta tus seres queridos, tu pareja y las cosas que amas, apenas merecen ser mencionados. ¡Son tan pequeños y tan pobres! Sentirás que no hay objeto material que pueda ser capaz de volver a atraerte, y no pueden hacer que pagues precio alguno por ellos otra vez. En la humildad de Dios verás Su grandeza y Su supremacía; además, en algo que Él haya hecho y que te pareció bastante pequeño, verás Su infinita sabiduría y Su tolerancia, y contemplarás la paciencia, la indulgencia y la comprensión que tiene contigo. Esto producirá en ti amor hacia Él. En ese día, sentirás que la humanidad está viviendo en un mundo tan sucio que las personas que están a tu lado y las cosas que suceden en tu vida, y hasta en la de aquellos a quienes amas, el amor de ellos por ti y su pretendida protección o su preocupación por ti ni siquiera son dignas de mencionar; sólo Dios es tu amado y sólo a Él es a quien más valoras. Cuando llegue el día, creo que habrá algunos que digan: ¡El amor de Dios es tan grande y Su esencia tan santa! En Dios no hay astucia ni maldad, ni envidia, ni lucha, sino sólo justicia y autenticidad, y los seres humanos deberían anhelar todo lo que Dios tiene y es. Tendrían que luchar por ello y aspirar a ello.

de ‘ La obra de Dios, el carácter de Dios y Dios mismo III’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

288. Si quieres conocer a Dios, llegar realmente a conocerle y entenderle, no te limites a las tres etapas de la obra de Dios ni a las historias de la obra que Él llevó a cabo en el pasado. Si tratas de conocerle así, lo estás confinando dentro de cierto límite, lo estás considerando demasiado insignificante. ¿Qué influencias te traerían estas consecuencias? Nunca podrías conocer lo maravilloso de Dios y Su supremacía, ni Su poder y Su omnipotencia, ni tampoco el alcance de Su autoridad. Ese entendimiento influenciaría tu capacidad de aceptar la verdad de que Dios es el Gobernador de todas las cosas, así como tu conocimiento de Su verdadera identidad y estatus. En otras palabras, si tu entendimiento de Dios tiene un alcance limitado, lo que recibes también es limitado. Por esta razón debes expandir el alcance y abrir tus horizontes. Tanto en cuanto al ámbito de la obra de Dios, de Su gestión y de Su gobierno, como en cuanto a todas las cosas gobernadas y gestionadas por Él, deberías llegar a conocerlo todo y las acciones de Dios contenidas en ello. A través de esta forma de entendimiento, sentirás inconscientemente que Dios está gobernando, gestionando y proveyendo para todas las cosas. Al mismo tiempo, también sentirás verdaderamente que tú formas parte de todas las cosas y un miembro de ellas. A medida que Dios provee para todas las cosas, igualmente aceptas el dominio y la provisión de Dios. Este es un hecho que nadie puede negar.

de ‘ Dios mismo, el único VIII Dios es la fuente de vida para todas las cosas (II)’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

289. […] en sus mentes, las personas no pueden comprender cómo creó Dios todas las cosas y gobierna sobre ellas, no pueden entender cómo gestiona Él todas las cosas y provee para ellas. Por las limitaciones de esta premisa, las personas no creen en la creación de Dios, Su señorío sobre todas las cosas y que Él es el Proveedor; e incluso los creyentes están simplemente confinados a la Era de la Ley, la de la Gracia y la del Reino, esto es, los hechos de Dios, así como Su provisión para la humanidad están de alguna forma limitados sólo a Su pueblo escogido. […] Las personas sólo creen que los cielos, la tierra y todas las cosas están gobernadas por sus propias reglas y leyes naturales y que no hay un gobernador que los controle ni que provea para ellos y los guarde. Aunque creas en Dios, podrías no creer que todas estas cosas son Sus hechos; esta es una de las áreas que más pasa por alto todo creyente en Dios, todo aquel que acepta Su palabra, y todo aquel que sigue a Dios. …Cuando se trata de conocer los hechos de Dios, aunque no mencionemos la astronomía, la geografía o la biología, conocemos el señorío de Dios sobre todas las cosas, Su provisión para todas ellas, y que Él es la fuente de todas ellas. Esta es una tarea fundamental, una que debe estudiarse,

de ‘ Dios mismo, el único VII’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

290. El grado de entendimiento de Dios que hay en el corazón de las personas determina la posición que Él tiene en ellos. Lo alto que sea el grado de conocimiento de Dios en sus corazones determina la altura de Su estatus en ellos. Si el Dios que conoces es vacío y confuso, el que está en tu corazón también lo es. Si el Dios que conoces está limitado dentro de tu ámbito, es un Dios muy pequeño; ese Dios no está conectado con el verdadero Dios mismo ni tiene nada que ver con Él. Por tanto, conocer Sus acciones reales, Su realidad y omnipotencia, la verdadera identidad de Dios mismo, lo que Él tiene y es, lo que ha demostrado entre todas las cosas, todo esto es muy importante para cada persona que busca el conocimiento de Dios. Todo esto es inseparable de la vida de cada persona, de su vida práctica de búsqueda de la verdad. Si limitas tu entendimiento de Dios a meras palabras, si lo limitas a tus propias y pequeñas experiencias, a la gracia de Dios con la que cuentas o a tus pequeños testimonios de Él, entonces digo que tu Dios no es en absoluto el Dios verdadero. No es en absoluto el verdadero Dios mismo, y también puede decirse que el Dios en el que crees no es Dios. Esto se debe a que el Dios del que estoy hablando es aquel que domina sobre todo, el que camina entre todas las cosas, el que lo administra todo. Él es aquel que controla el destino de toda la humanidad; aquel que controla el destino de todo. La obra y las acciones del Dios del que estoy hablando no están limitadas solamente a una pequeña parte de las personas. Esto es, no están limitadas solamente a las personas que lo siguen a Él en la actualidad. Sus acciones se demuestran en medio de todas las cosas, en la supervivencia de estas y en las leyes de cambio de todas las cosas. Si no puedes ver o reconocer ninguna acción de Dios entre todas las cosas, tampoco puedes dar testimonio de ninguna de ellas. Si no puedes dar ningún testimonio de Dios, si sigues hablando del pretendido y pequeño Dios que conoces, ese Dios que está limitado a tus propias ideas y que está dentro de tu mente estrecha, si sigues hablando de esa clase de Dios, Él nunca alabará tu fe.

de ‘ Dios mismo, el único IX Dios es la fuente de vida para todas las cosas (III)’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

291. […] conocer a Dios no es conocer un objeto; no es diseccionar algo, ni tampoco entender a una persona. Si el hombre usa el concepto o el método de conocer un objeto o entender a una persona para conocer a Dios, entonces nunca serás capaz de alcanzar el conocimiento de Dios. Conocer a Dios no depende de la experiencia o la imaginación, y por tanto no debes imponer nunca tu experiencia o imaginación sobre Dios. No importa cuán rica pueda ser tu experiencia y tu imaginación, siguen siendo limitadas; aún más, tu imaginación no se corresponde con hechos, mucho menos con la verdad, y es incompatible con el verdadero carácter y esencia de Dios. Nunca tendrás éxito si confías en tu imaginación para entender la esencia de Dios. El único camino es este: aceptar todo lo que viene de Dios, y después experimentarla y entenderla gradualmente. Habrá un día en el que Dios te esclarezca para entenderle y conocerle verdaderamente debido a tu cooperación y a tu hambre y sed de la verdad.

de ‘ Dios mismo, el único II El carácter justo de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

292. […] si empleas el conocimiento y lo que has aprendido para estudiar a Dios, nunca podrás conocerle ni entenderle. Pero si usas el camino de la verdad y de buscar a Dios, y lo miras desde la perspectiva de llegar a conocerle, un día admitirás que Sus acciones y Su sabiduría están en todas partes, y sabrás también con exactitud por qué Dios recibe el nombre de Señor de todas las cosas y de fuente de vida de todas las cosas. Cuanto más tengas de este conocimiento, mejor entenderás por qué se le llama a Dios Señor de todas las cosas. Todas las cosas y todo, incluido tú, están recibiendo constantemente el flujo continuo de la provisión de Dios. También podrás sentir con claridad que, en este mundo, y en medio de esta humanidad, no hay nadie además de Dios que pueda tener tal poder y esencia para gobernar, gestionar y mantener la existencia de todas las cosas. Cuando consigas ese entendimiento, admitirás sinceramente que Dios es tu Dios. Una vez alcanzado este punto, has aceptado realmente a Dios y le dejas ser tu Dios y Señor. Cuando tienes ese entendimiento y tu vida alcanza ese punto, Dios ya no te pondrá más a prueba ni te juzgará, ni te pondrá exigencias, porque tú le entiendes y conoces Su corazón, y le has aceptado sinceramente en tu corazón.

de ‘ Dios mismo, el único VIII Dios es la fuente de vida para todas las cosas (II)’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

293. Hasta que, un día, sientas que el Creador ya no es un misterio, que nunca se ha escondido de ti, que nunca ha ocultado Su rostro de ti, que no está en absoluto lejos de ti, que ya no es aquel que anhelas constantemente en tus pensamientos, pero que no puedes alcanzar con tus sentimientos, que Él está real y verdaderamente montando guardia a tu izquierda y a tu derecha, proveyendo para tu vida, y controlando tu destino. Él no está en el horizonte remoto ni se ha escondido muy arriba en las nubes. Está justo a tu lado, presidiendo sobre la totalidad de ti. Él es todo lo que tienes y la única cosa que tienes. Ese Dios te permite amarlo desde el corazón, aferrarte a Él, mantenerlo cerca, admirarlo, temer perderlo, y no estar dispuesto a renunciar más a Él ni a desobedecerle, evitarlo ni colocarlo a una distancia de ti. Lo único que quieres es preocuparte por Él, obedecerle, compensarle todo lo que te da, y rendirte a Su dominio. Ya no te niegas a que Él te guie, provea, cuide y guarde; ya no rechazas lo que Él te domina y ordena. Sólo quieres seguirle, caminar a Su lado a Su izquierda o a Su derecha. Sólo quieres aceptarlo como tu única y exclusiva vida, como tu único y exclusivo Señor, tu único y exclusivo Dios.

de ‘ Conocer a Dios es el camino hacia el temer a Dios y apartarse del mal’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

294. El ser humano sólo puede amar a Dios conociéndolo, y para amarle debe conocerle. Independientemente de cómo lo busque, o de lo que procure ganar, debe ser capaz de obtener el conocimiento de Dios. Sólo así puede satisfacer Su corazón. Sólo conociendo a Dios puede el hombre creer de verdad en Él, reverenciarlo y obedecerle de verdad. Los que no conocen a Dios no le obedecerán nunca de verdad ni lo reverenciarán. Conocer a Dios incluye conocer Su carácter, entender Su voluntad y saber lo que Él es. A pesar de ello, cualquiera que sea el aspecto de conocer a Dios, cada uno de ellos requiere que el hombre pague un precio y exige la voluntad de obedecer, sin la cual nadie sería capaz de seguir hasta el final. La obra de Dios es demasiado incompatible con los conceptos humanos; el carácter de Dios y lo que Él es, son cosas demasiado difíciles para la capacidad del hombre, y todo lo que Dios dice y hace le resulta incomprensible por demás al ser humano; si el hombre desea seguir a Dios, pero no está dispuesto a obedecerlo, no conseguirá nada.

de ‘ Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

295. Si puedes llegar a ser de verdad uno de los primeros de los que conocen a Dios, ¿no sería el mayor honor entre todas las criaturas? ¿Elogiaría Dios más a cualquier criatura entre la humanidad? Semejante obra no es fácil de conseguir, pero seguirá cosechando recompensas en última instancia. Independientemente de su género o nacionalidad, todos aquellos capaces de lograr el conocimiento de Dios recibirán al final Su mayor honra, y serán los únicos que posean Su autoridad. Esta es la obra de hoy, y también la del futuro; es la última y más elevada que debe cumplirse en 6.000 años de obra, y es una forma de trabajar que revela cada categoría de hombre. A través de la obra de hacer que el hombre conozca a Dios, se revelan las diferentes clases de hombre: los que conocen a Dios son aptos para recibir Sus bendiciones y aceptar Sus promesas, mientras que quienes no lo hacen no son aptos para ello. Los que conocen a Dios son Sus íntimos y los que no conocen a Dios no pueden ser llamados así; los íntimos de Dios pueden recibir cualquiera de Sus bendiciones, pero los que no lo son no son dignos de ninguna de Sus obras. Tribulaciones, refinamiento o juicio, todo se produce en aras de permitir al hombre obtener, en última instancia, un conocimiento de Dios y de que pueda someterse a Él. Este es el único efecto que se conseguirá finalmente.

de ‘ Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original dice: “La obra de conocer a Dios”.

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