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Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

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X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(XII) Palabras clásicas sobre cómo practicar el amor de Dios

296. “Amor”, como se le dice, se refiere a una emoción pura sin mancha, donde usas tu corazón para amar, sentir y ser considerado. En el amor no hay condiciones, no hay barreras y no hay distancia. En el amor no hay sospecha ni engaño ni malicia. En el amor no hay distancia ni nada impuro. Si amas, entonces no engañas, no te quejas, no traicionas, no te rebelas, no tomas ni pides para recibir algo o una cierta cantidad. Si amas, entonces alegremente te sacrificas, soportas dificultades y eres compatible conmigo. Darías tu todo por Mí: tu familia, tu futuro, tu juventud y tu matrimonio. ¡De otro modo tu amor para nada es amor sino engaño y traición!

de ‘ Muchos son llamados, pocos escogidos ’ en “La Palabra manifestada en carne”

297. La palabra de Dios dice: “El amor es una emoción pura y perfecta. En el amor, no hay sospecha ni barreras, ni distancia, donde usas tu corazón para amar y ser reflexivo”. Ésta es la definición del amor. Ésta es la verdad. Esto es lo que Dios afirma sobre el amor. ¿Pero a quién amarás? ¿Amarás a tu marido? ¿A tu esposa? ¿A tus hermanos y hermanas? ¡No! Cuando Dios habla de amor, no se refiere al amor por tu congénere, sino al amor del hombre por Dios. Ésta es la forma del amor verdadero. ¿Cómo comprender esta verdad? Significa que Dios quiere que las personas no duden de Él ni se distancien de Él; este amor es puro y perfecto. Perfección significa que tus expectativas hacia Dios no son extravagantes; significa que tu amor por Dios es incondicional y no requiere una razón; significa que amas a Dios y a nadie más. Aparte de Dios, nada más puede ocupar tu corazón; esta emoción es pura y perfecta. Esta emoción ocupa cierto lugar en tu corazón; siempre estás pensando en Él, echándolo de menos, y recordándolo en todo momento. Amar significa amar con tu corazón. Amar con tu corazón consiste en ser reflexivo, preocuparte y recordar con anhelo. Para amar con tu corazón, debes aprender primero a entender. En el presente, aunque te falta entendimiento, deberías usar tu corazón para ansiarlo, anhelarlo, obedecerlo, preocuparte por Él, orar a Él y llorar por Él; deberías incluso ser capaz de participar en Sus pensamientos y Sus preocupaciones. Debes poner tu corazón en estas cosas. No hables de boca para afuera diciendo: “¡Dios! ¡Estoy haciendo esto y aquello para Ti!”. Amar y satisfacer a Dios sólo tiene una importancia práctica cuando lo haces usando tu corazón. Aunque no lo dices en voz alta, tienes a Dios en tu corazón, y en tu corazón estás pensando en Él. Puedes abandonar a tu marido, a tu esposa, a tus hijos, a tus familiares; pero tu corazón no puede estar sin Dios. Sin Él, sencillamente no puedes vivir. No puedes dejarlo. Esto es lo que significa tener amor y tener a Dios en tu corazón. Hay mucho en amar a Dios y preocuparte por Él con tu corazón. Éste es el verdadero amor que Dios exige de ti; en otras palabras, debes amarlo y preocuparte por Él con tu corazón, y mantenerlo siempre en tu mente. Usa tu corazón, no tus palabras, para practicar. No uses tus actos como una especie de exhibición externa, sino más bien practica principalmente con tu corazón, deja que éste gobierne tu conducta, todas tus acciones. No debe haber motivación ni adulteración, ni sospecha; así es como debería ser un corazón puro. En cuanto a la sospecha, ¿qué significa ser suspicaz? Significa que siempre te estás preguntando: “¿Es correcto que Dios haga esto? ¿Por qué dice esto Dios? Si esto es lo que Dios dice, pero no hay una razón subyacente, no lo obedeceré. Si Dios hace esto, pero es injusto, no obedeceré. Lo dejaré ahora mismo”. No albergar sospechas significa reconocer que cualquier cosa que Dios diga y haga es correcta, y con Dios no existe lo correcto o lo incorrecto. El hombre debe obedecer a Dios, preocuparse por Él, satisfacerlo, y participar en Sus pensamientos y preocupaciones. Al margen de que todo lo que Dios hace te parezca valioso o no, que sea adecuado para ti, que se conforme a tus conceptos, que tenga sentido para ti o que se ajuste a tu imaginación, siempre debes obedecer y tener un corazón reverente y sumiso hacia todo lo que Dios hace. Después de todo, ¿no está, acaso, en conformidad con la verdad una práctica semejante? ¿No es la manifestación y la práctica del amor?

de ‘ Proveer la verdad es la forma real de guiar a otros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

298. Un hombre que verdaderamente ama a Dios y que tiene la verdad, es uno que es leal a Dios, pero que no lo revela en el exterior. Está dispuesto a practicar la verdad cuando surgen los problemas, y no habla o actúa de una forma que vaya en contra de su conciencia. Demuestra sabiduría cuando los problemas surgen y es una persona de principios en sus hechos, sin importar las circunstancias. Un hombre como este es uno que realmente sirve.

de ‘ La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos’ en “La Palabra manifestada en carne”

299. La senda de creer en Dios es el camino de amarlo. Si crees en Él, debes amarlo; sin embargo, amarlo no sólo hace referencia a corresponder a Su amor o amarlo en base a los sentimientos de la conciencia: es un amor puro por Dios. […] Si tú sólo usas tu conciencia, serás incapaz de despertar tu amor por Dios; cuando realmente sientes Su encanto en tu corazón, tu espíritu será conmovido por Él, y es sólo en ese momento cuando tu conciencia será capaz de desempeñar su función original. Esto significa que cuando Dios haya conmovido a las personas en sus espíritus, y cuando sus corazones hayan obtenido conocimiento y aliento, es decir, después de haber obtenido experiencia, sólo entonces serán capaces de amar a Dios de forma efectiva con sus conciencias. Amar a Dios con la conciencia no es incorrecto; es el nivel más bajo de amar a Dios. La forma de amor de la humanidad, de apenas hacer justicia a la gracia de Dios, no puede impulsar en absoluto su entrar proactivo. Cuando las personas obtienen algo de la obra del Espíritu Santo, a saber, cuando ven y prueban el amor de Dios en su experiencia práctica, cuando tienen algún conocimiento de Dios y ven verdaderamente que Dios es tan digno del amor de la humanidad y lo amoroso que es, sólo entonces son capaces de amarlo de forma genuina.

de ‘ El amor genuino por Dios es espontáneo’ en “La Palabra manifestada en carne”

300. Si no puedes reunir las fuerzas dentro de ti para amar a Dios entonces, ¿cómo puedes orar? Debes decir: “¡Oh Dios! Mi corazón es incapaz de amarte Verdaderamente, quiero amarte pero me hace falta la fuerza. ¿Qué debo hacer? Quiero que Tú abras los ojos de mi espíritu, quiero que Tu Espíritu toque mi corazón para que delante de Ti sea despojado de todos los estados pasivos y que ninguna persona, cuestión o cosa me restrinja; pongo al descubierto completamente mi corazón delante de Ti para que todo mi ser se consagre delante de Ti y me puedas probar como Tú quieras. Ahora bien, no pienso en mis perspectivas ni la muerte me limita. Usando mi corazón que te ama, quiero buscar el camino de la vida. Todas las cosas están en Tus manos, mi destino está en Tus manos y, además, mi vida es controlada por Tus manos. Ahora, busco amar a Ti e, independientemente de si me dejas amarte, independientemente de cómo interfiera Satanás, estoy decidido a amarte.” Cuando te encuentras con esto, oras de esta manera. Si lo haces así todos los días, la fuerza para amar a Dios crecerá poco a poco.

de ‘ Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

301. Se espera que podáis amar a Dios con todo vuestro corazón, con toda vuestra mente y con toda vuestra fuerza, como si estuvierais protegiendo vuestra propia vida. ¿No es esta una vida de sumo significado? ¿Dónde más podríais encontrar el significado de la vida? ¿No sería eso tan ciego? ¿Estás dispuesto a amar a Dios? ¿Dios es digno del amor del hombre? ¿Las personas son dignas de la adoración del hombre? Así que, ¿qué debes hacer? Amar a Dios audazmente, sin reservas, y ver lo que te hará Dios. Ver si Él te matará. En suma, la tarea de amar a Dios es más importante que copiar y escribir cosas para Dios. Le debes dar el primer lugar a lo que es más importante para que tu vida tenga más significado y esté llena de felicidad, y después debes esperar la “sentencia” de Dios para ti. Me pregunto si tu plan incluirá amar a Dios, espero que los planes de todos se vuelvan eso que es completado por Dios y lleguen a ser realidad.

de ‘ Interpretación de la cuadragésima segunda declaración’ en “Las Palabras manifestada en carne”

302. Al tener fe en Dios, no sólo debes buscar las bendiciones, sino debes buscar amar a Dios y conocer a Dios. Por medio de Su esclarecimiento y tu propia búsqueda, puedes comer y beber Su palabra, desarrollar un verdadero entendimiento de Dios, y tener un amor verdadero de Dios que brote de tu corazón. En otras palabras, tu amor por Dios es el más genuino, de tal manera que nadie puede destruirlo o ponerse en el camino de tu amor por Él. Entonces, estás en el camino correcto de la fe en Dios. Esto prueba que perteneces a Dios, porque Dios ha tomado posesión de tu corazón, por lo que nada más puede poseerte. Debido a tu experiencia, al precio que pagaste y a la obra de Dios, eres capaz de desarrollar un amor espontáneo por Dios. Entonces eres liberado de la influencia de Satanás y vives a la luz de la palabra de Dios. Sólo cuando te has librado de la influencia de las tinieblas puedes considerar que has ganado a Dios. En tu creencia en Dios, debes buscar esta meta. Este es el deber de cada uno de vosotros.

de ‘ Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

303. El primer paso de amar sinceramente a Dios y de ser ganado por Él es volver tu corazón por completo hacia Dios. En cada cosa que haces, examínate a ti mismo y pregunta: “¿Estoy haciendo esto en base a un corazón de amor por Dios? ¿Hay alguna intención personal en ello? ¿Cuál es mi meta real al hacer esto?” Si quieres entregar tu corazón a Dios debes someter primero tu propio corazón, abandonar todas tus intenciones, y alcanzar el punto de ser totalmente para Dios. Esta es la senda de practicar la entrega de tu corazón a Dios. ¿A qué se refiere someter tu corazón? Es abandonar los deseos extravagantes de la carne de uno, no codiciar las bendiciones del estatus o la comodidad, hacerlo todo para satisfacer a Dios, y que el corazón de uno pueda ser totalmente para Él y no para el propio interés de uno.

de ‘ El amor genuino por Dios es espontáneo’ en “La Palabra manifestada en carne”

304. El amor genuino por Dios procede desde lo profundo del corazón; es un amor que sólo existe sobre la base del conocimiento de Dios por parte de la humanidad. Cuando el corazón de alguien se vuelve completamente hacia Dios, tiene amor por Él, pero ese amor no es necesariamente puro ni completo. Esto se debe a que existe cierta distancia entre el corazón de una persona que se vuelve por completo hacia Dios, y que esa persona tenga un entendimiento y una adoración genuinos de Dios. La forma para que alguien consiga el amor verdadero hacia Dios, y conozca Su carácter, es volver su corazón hacia Dios. Después de que entreguen su corazón verdadero a Dios, empezarán a entrar en la experiencia de la vida y, así, su carácter empezará a cambiar, su amor por Dios crecerá gradualmente, y su conocimiento de Dios también se incrementará poco a poco.

de ‘ El amor genuino por Dios es espontáneo’ en “La Palabra manifestada en carne”

306. El hombre no sólo tiene que creer en la esencia de Dios; además, debe amarla. Pero muchos de los que creen en Dios son incapaces de descubrir este “secreto”. Las personas no se atreven a amarlo ni tratan de hacerlo. Ellas nunca han descubierto que, en Dios, hay mucho para amar, que Él es el Dios que ama al hombre, el Dios que está ahí para que este lo ame. La hermosura de Dios se expresa en Su obra: sólo cuando experimentan Su obra pueden las personas descubrir Su hermosura; sólo en sus experiencias prácticas pueden apreciarla y, sin observarla en la vida práctica, nadie puede descubrirla. […] Independientemente de cuánto amen las personas al Dios del cielo, no hay nada real en este amor, y está lleno de ideas humanas. Por muy pequeño que sea su amor por el Dios de la tierra, sí es real; aun siendo poco, sigue siendo real. Dios hace que las personas lo conozcan a través de una obra real y obtiene su amor por medio de este conocimiento. Es como Pedro: si no hubiera vivido con Jesús, le habría resultado imposible adorarlo. Por tanto, su lealtad hacia Jesús también se edifica sobre su compromiso con Él. Para hacer que el hombre lo ame, Dios ha venido en medio del hombre y vive junto a él, y todo lo que Él hace que el hombre vea y experimente es la realidad de Dios.

de ‘ Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

307. El hombre debe buscar vivir una vida que tenga sentido y no debe estar satisfecho con sus circunstancias actuales. Para vivir la imagen de Pedro, debe tener el conocimiento y las experiencias de Pedro. El hombre debe buscar las cosas que son más elevadas y más profundas. Debe buscar un amor más profundo y más puro por Dios, y una vida que tenga valor y sentido. Solo esto es vida; solo entonces el hombre será igual a Pedro. Te debes enfocar en ser proactivo hacia tu entrada en el lado positivo, y no debes permitirte de una manera sumisa recaer en aras de la facilidad momentánea mientras ignoras verdades más profundas, más específicas y más prácticas. Tu amor debe ser práctico, y debes encontrar maneras para liberarte de esta vida depravada y despreocupada que no es diferente a la de un animal. Debes vivir una vida que tenga sentido, una vida que tenga valor, y no debes engañarte a ti mismo o tratar tu vida como un juguete con el que juegas. Para cualquiera que aspire a amar a Dios, no hay verdades imposibles de conseguir, y ninguna justicia por la que no puedan permanecer firmes. ¿Cómo debes vivir tu vida? ¿Cómo debes amar a Dios y usar este amor para satisfacer Su deseo? No hay asunto mayor en tu vida. Sobre todo, debes tener este tipo de aspiraciones y perseverancia, y no debes ser como esos peleles y sin agallas. Debes aprender cómo experimentar una vida que tenga sentido y cómo experimentar verdades valiosas, y de esa manera no debes tratarte a la ligera. Sin que te des cuenta, tu vida te pasará por alto; y después de eso, ¿tendrás otra oportunidad para amar a Dios? ¿Puede el hombre amar a Dios una vez haya muerto? Debes tener las mismas aspiraciones y conciencia que Pedro; tu vida debe tener sentido ¡y no debes jugar juegos contigo mismo! Como ser humano, y como una persona que busca a Dios, tienes que considerar cuidadosamente cómo tratas tu vida, cómo te ofreces a Dios, cómo debes tener una fe más valiosa en Dios y cómo, ya que amas a Dios, lo debes amar de una manera que sea más pura, más hermosa y mejor.

de ‘ Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

308. Que Dios nos ilumine para que todos podamos reconocer Su hermosura, amemos a nuestro Dios desde lo más profundo de nuestros corazones y expresemos el amor que todos nosotros tenemos por Dios en diferentes posiciones; que Dios nos conceda corazones inquebrantables de amor sincero por Él; ésta es la esperanza que abrigo. Habiendo dicho esto, siento un poco de simpatía por Mis hermanos y hermanas que también viven en esta tierra de inmundicia, así que he desarrollado un odio por el gran dragón rojo. Obstaculiza nuestro amor por Dios y seduce nuestra codicia para nuestras futuras perspectivas. Nos tienta a ser negativos, a resistirnos a Dios. Ha sido el gran dragón rojo el que nos ha engañado, corrompido y asolado hasta ahora, hasta el punto de que somos incapaces de retribuir el amor de Dios con nuestros corazones. Tenemos la motivación en nuestros corazones pero, a pesar de nosotros mismos, somos impotentes. Todos nosotros somos sus víctimas. Por esta razón, lo odio desde Mi mismísima esencia y no puedo esperar para destruirlo. Sin embargo, cuando lo vuelvo a pensar, esto sería en vano y sólo le traería problemas a Dios, así que vuelvo a estas palabras: dispongo Mi corazón para llevar a cabo Su voluntad, amando a Dios. Ésta es la senda que estoy tomando —es la senda que Yo, una de Sus creaciones, debe andar—. Es la manera en la que debo pasar Mi vida[…]..

de ‘ La Senda… (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

309. Dentro de la promesa que he hecho con Dios, simplemente le doy Mi corazón a Él y no lo engaño con Mis palabras. No haría algo como eso, sólo estoy dispuesto a consolar al Dios a quien amo con Mi corazón para que Su Espíritu en el cielo pueda ser consolado. El corazón puede ser valioso pero el amor es más precioso. Estoy dispuesto a darle a Dios el más precioso amor en Mi corazón para que lo que Él disfrute sea lo más hermoso que tengo y que Él pueda ser colmado por el amor que le ofrezco. ¿Estás dispuesto a darle tu amor a Dios para que Él lo disfrute? ¿Estás dispuesto a hacer de esto tu propio principio de supervivencia? Lo que veo de Mi experiencia es que cuanto más amor le doy a Dios, más siento que estoy viviendo con alegría y que tengo fuerza ilimitada, que estoy dispuesto a sacrificar todo Mi cuerpo y mente y que siempre siento que no puedo amar a Dios lo suficiente. Así que, ¿es tu amor un amor insignificante o es infinito, inmensurable? Si tú realmente quieres amar a Dios, siempre tendrás más amor que devolverle. Si ése es el caso, ¿qué persona y qué cosa pueden posiblemente obstaculizar tu amor por Dios?

de ‘ La Senda… (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

310. “Llevar a cabo la voluntad de Dios” debería ser el lema de todos los que aman a Dios. Estas palabras deberían servir de guía al hombre para entrar y ser la brújula que dirija sus actos. Esta es la resolución que el ser humano debería tener. Para acabar la obra de Dios a conciencia en la tierra y colaborar con Su obra en la carne; este es el deber del hombre. Un día, cuando la obra de Dios esté hecha, el hombre le dirá adiós en un temprano regreso al Padre en el cielo. ¿No es esta la responsabilidad que el hombre debería cumplir?

de ‘ Obra y entrada (6)’ en “La Palabra manifestada en carne”

311. Hoy, cuando buscáis amar y conocer a Dios, en un aspecto debéis soportar dificultad y refinamiento, y en otro, pagar un precio. Ninguna lección es más profunda que la de amar a Dios, y puede decirse que la lección que las personas aprenden de una vida de creencia es cómo amar a Dios. Es decir, si crees en Dios debes amarlo. Si sólo crees en Él pero no lo amas, no has alcanzado el conocimiento de Él, y nunca lo has amado con un amor verdadero que procede de tu corazón, entonces tu creencia en Él es fútil; si, en tu creencia en Dios, no lo amas, vives en vano, y tu vida al completo es la más inferior de todas. […] Amar a Dios requiere buscar Su voluntad en todas las cosas, que explores en lo profundo de tu ser cuando te ocurra algo y tratar de comprenderla; procurar ver cuál es en este asunto, qué desea Él que consigas y de qué deberías ser consciente respecto a Su voluntad. […] Si amas realmente a Dios, y no satisfaces a la carne, verás que todo lo que Él hace es correcto y muy bueno, y que Su maldición de tu rebeldía y el juicio de tu impiedad son justificados. Habrá momentos en los que Dios te castigue y discipline, y produzca un entorno para templarte, obligándote a venir delante de Él. Siempre sentirás que lo que Dios está haciendo es maravilloso. Por tanto, te parecerá que no hay tanto dolor, y que Dios es maravilloso.

de ‘ Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

312. Por tanto, si deseas amar a Dios, debes pagar el precio del dolor y soportar las dificultades. No hay necesidad de fervor y dificultades externas, de leer y corretear más, más bien deberías poner de lado las cosas que hay dentro de ti: los pensamientos extravagantes, los intereses personales, y tus propias consideraciones, conceptos y motivaciones. Esa es la voluntad de Dios.

de ‘ Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

313. En Su exigencia de que el hombre lo ame, Dios no demanda que el hombre lo ame usando la pasión o la naturalidad; sólo a través de la lealtad y el uso de la verdad para servirle puede el hombre verdaderamente amarlo.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

314. En otras palabras, el hombre vive constantemente con su carácter satánico corrupto, incapaz de amar sinceramente a Dios. Así pues, si quiere amar a Dios, debe despojarse de su autocomplacencia, prepotencia, arrogancia, engreimiento, y los cuales que pertenecen al carácter de Satanás. De lo contrario, el amor del hombre es impuro, totalmente el amor de Satanás, uno que no puede recibir en absoluto la aprobación de Dios. Si el Espíritu Santo no perfecciona, se ocupa de, quebranta, poda, disciplina, castiga o refina directamente al hombre, nadie puede amar sinceramente a Dios.

de ‘El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

315. Dios está ansioso de que el hombre lo ame pero cuanto más ame el hombre a Dios, mayor es su sufrimiento, y cuanto más el hombre lo ame, mayores sus pruebas. Si tú lo amas, entonces todo tipo de sufrimiento te acontecerá, y si no, entonces tal vez todo marchará sin problemas para ti y a tu alrededor todo estará tranquilo. Cuando amas a Dios, vas a sentir que mucho de lo que hay a tu alrededor es insuperable, y como tu estatura es muy pequeña, vas a ser refinado e incapaz de satisfacer a Dios; vas a sentir que la voluntad de Dios es muy elevada, que está más allá del alcance del hombre. Por todo esto vas a ser refinado, porque hay mucha debilidad dentro de ti y mucho que no puede satisfacer la voluntad de Dios, vas a ser refinado en el interior. Sin embargo vosotros debéis ver con claridad que la purificación sólo se logra a través del refinamiento. Por lo tanto, durante estos últimos días debéis dar testimonio de Dios. No importa qué tan grande sea vuestro sufrimiento, debéis seguir hasta el final, e incluso hasta vuestro último suspiro, debéis seguir siendo fieles a Dios y debéis seguir estando a merced de Dios; sólo esto es amar verdaderamente a Dios, y sólo esto es el testimonio fuerte y rotundo. Cuando seas tentado debes decir: “Mi corazón le pertenece a Dios y Dios ya me ganó. No te puedo complacer, debo consagrar mi todo para complacer a Dios”. Cuanto más complazcas a Dios, más Dios te bendice y mayor es la fuerza de tu amor por Dios; así que, también, vas a tener fe y determinación y vas a sentir que nada es más valioso o significativo que una vida que se dedica en amar a Dios.

de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

316. Deberías saber que todo lo que te ocurre es una gran prueba y el momento en que Dios necesita que des testimonio. Externamente podrían no parecer mucho, pero cuando estas cosas ocurren muestran si amas o no a Dios. Si lo haces, serás capaz de mantenerte firme en tu testimonio de Él, y si no has puesto en práctica el amor a Dios, esto muestra que no eres alguien que pone en práctica la verdad, que no la tienes ni tienes vida, ¡que eres paja! Todo lo que acontece a las personas tiene lugar cuando Dios necesita que se mantengan firmes en su testimonio de Él. No te ha ocurrido nada importante por el momento, y no das un gran testimonio, pero cada detalle de tu vida tiene relación con el testimonio de Dios. Si puedes obtener la admiración de tus hermanos y hermanas, tus familiares, y todos a tu alrededor; si un día llegan los incrédulos, y admiran todo lo que haces, y ven que todo lo que Dios hace es maravilloso, habrás dado testimonio. Aunque no tengas perspectiva y tu calibre sea pobre, por medio de tu perfeccionamiento por parte de Dios, podrás satisfacerlo y ser consciente de Su voluntad. Otros verán qué gran obra ha hecho Él en personas del calibre más pobre. Las personas llegan a conocer a Dios, y pasan a ser vencedoras delante de Satanás y leales a Dios hasta un punto. Por tanto, nadie tendrá más resistencia que este grupo de personas. Este será el mayor testimonio. Aunque eres incapaz de hacer una gran obra, puedes satisfacer a Dios. Otros no pueden poner a un lado sus conceptos, pero tú sí; otros no pueden dar testimonio de Dios durante sus experiencias reales, pero tú puedes usar tu estatura y tus acciones reales para compensar Su amor y dar un testimonio rotundo de Él. Sólo esto puede considerarse amar realmente a Dios.

de ‘ Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

317. Buscar la complacencia de Dios es usar el amor de Dios para poner en práctica Sus palabras; independientemente del tiempo, incluso cuando los demás no tengan fuerza, dentro de ti todavía hay un corazón que ama a Dios, que anhela profundamente a Dios y que extraña a Dios. Esta es la estatura real. Qué tan grande sea tu estatura depende de qué tan grande sea tu amor por Dios, de si eres capaz de permanecer firme cuando te ponen a prueba, de si eres débil cuando te encuentras en determinado entorno y de si puedes mantenerte firme cuando tus hermanos y hermanas te rechazan; cuando lleguen los hechos se mostrará cómo es tu amor por Dios. De la mucha obra de Dios se puede ver que Dios realmente sí ama al hombre, es sólo que los ojos del espíritu del hombre todavía tienen que ser completamente abiertos, y que él no es capaz de llegar a comprender mucho de la obra de Dios y de la voluntad de Dios y las muchas cosas que son preciosas acerca de Dios; el hombre tiene demasiado poco amor sincero por Dios.

de ‘Sólo al experimentar pruebas dolorosas puedes conocer el encanto de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

318. Es durante el amargo refinamiento que el hombre puede más fácilmente caer bajo la influencia de Satanás, así que, ¿cómo debes amar a Dios durante tal refinamiento? Debes armarte de tu determinación, poner tu corazón delante de Dios y consagrar lo último de tu tiempo a Él. No importa cómo te refine Dios, debes ser capaz de poner la verdad en práctica para cumplir la voluntad de Dios y asumir la responsabilidad de buscar a Dios y buscar la comunión con Dios. En momentos como estos, entre más pasivo seas, más negativo te volverás y más fácil te será retroceder. Cuando sea necesario que cumplas tu función, aunque no la cumplas bien, haces todo lo que puedes y lo haces usando nada más que tu amor por Dios; independientemente de lo que los demás digan —si dicen que has hecho bien o que has hecho mal— tus motivos son correctos y no eres un santurrón, ya que estás actuando en nombre de Dios. Cuando los demás te malinterpreten puedes orar a Dios y decirle: “¡Oh Dios! No pido que los demás me toleren ni que me perdonen. Sólo pido que pueda amarte en mi corazón, que esté seguro en mi corazón y que mi conciencia esté tranquila. No pido que los demás me elogien o me tengan en alta estima; sólo busco satisfacerte de corazón; cumplo mi función haciendo todo lo que puedo y aunque soy tonto y estúpido, y de un pobre calibre y ciego, sé que Tú eres maravilloso y estoy dispuesto a consagrarte todo lo que tengo.” Tan pronto como oras de esta manera, tu amor por Dios brota y sientes mucha más seguridad en tu corazón. Esto es lo que significa practicar el amor de Dios.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

319. ¿Cómo debe el hombre amar a Dios durante el refinamiento? Usando la determinación de amar a Dios para aceptar Su refinamiento: Durante el refinamiento, en tu interior estás atormentado, como si a un cuchillo le estuvieran dando vueltas en tu corazón, sin embargo, estás dispuesto a satisfacer a Dios usando tu corazón que lo ama, y no estás dispuesto a preocuparte por la carne. Esto es lo que significa practicar el amor por Dios. Te duele por dentro y tu sufrimiento ha alcanzado cierto punto, sin embargo todavía estás dispuesto a presentarte delante de Dios y orar diciendo, “¡Oh Dios! No te puedo dejar. Aunque en mi interior hay oscuridad, quiero satisfacerte; Tú conoces mi corazón y me gustaría que forjaras más de Tu amor en mí.” Esta es la práctica durante el refinamiento. Si usas el amor por Dios como el fundamento, el refinamiento te puede llevar más cerca de Dios y puede hacer que tengas más intimidad con Dios. Como crees en Dios, debes entregar tu corazón delante de Dios. Si ofreces y pones tu corazón delante de Dios, entonces durante el refinamiento va a ser imposible que niegues a Dios o que dejes a Dios. De esta manera tu relación con Dios se hará todavía más cercana y más normal y tu comunión con Dios se hará aún más frecuente. Si siempre practicas de esta manera, entonces vas a pasar más tiempo a la luz de Dios y más tiempo bajo la guía de Sus palabras, también habrá más y más cambios en tu carácter y tu conocimiento aumentará día con día. Cuando el día venga y las pruebas de Dios de repente caigan sobre ti, no sólo podrás permanecer al lado de Dios sino que también podrás dar testimonio de Dios. En ese momento vas a ser como Job y Pedro. Después de haber dado testimonio de Dios, en verdad lo vas a amar y con gusto vas a dar tu vida por Él; vas a ser testigo de Dios y alguien a quien Dios ama. El amor que ha experimentado el refinamiento es fuerte y no débil. Independientemente de cuándo o cómo Dios te someta a Sus pruebas, no te preocupa si vives o mueres, con gusto desechas todo por Dios y todo lo aguantas contento por Dios,y de esta manera tu amor será puro y tu fe real. Sólo entonces serás alguien a quien Dios verdaderamente ama y a quien Dios verdaderamente ha perfeccionado.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

320. Independientemente de cómo obre Dios o de la clase de entorno en el que estés, serás capaz de buscar vida, el desarrollo de la obra de Dios en ti y buscar la verdad. Tendrás un entendimiento de las acciones de Dios y serás capaz de actuar según la verdad. Esta es tu fe genuina y esto muestra que no has perdido la esperanza en Dios. Seguirás buscando la verdad en el refinamiento, serás capaz de amar verdaderamente a Dios y no desarrollarás dudas sobre Él. Independientemente de lo que Él haga, seguirás practicando la verdad para satisfacerlo, y serás capaz de buscar profundamente Su voluntad y tenerla en cuenta. Sólo esto es fe verdadera en Dios. Antes, cuando Dios dijo que reinarías como un rey, lo amabas, y cuando Él se mostró abiertamente a ti, lo buscaste. Pero, ahora, Dios está oculto; no puedes verlo, y los sufrimientos han venido sobre ti. En este momento, ¿pierdes la esperanza en Dios? Así pues, debes buscar la vida en todo momento y satisfacer la voluntad de Dios. Esto se llama fe genuina, y es el tipo de amor más verdadero y hermoso.

de ‘ Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

321. Cuando te enfrentes a sufrimientos debes ser capaz de no considerar la carne ni quejarte contra Dios. Cuando Él se esconde de ti, debes ser capaz de tener la fe para seguirlo, para mantener tu amor anterior sin permitir que flaquee o desaparezca. Independientemente de lo que Dios haga, debes respetar Su designio, y estar más dispuesto a maldecir tu propia carne que a quejarte contra Él. Cuando te enfrentas a pruebas debes satisfacer a Dios, a pesar de cualquier reticencia a deshacerte de algo que amas o del llanto amargo. Sólo esto puede llamarse amor y fe verdaderos.

de ‘ Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

322. Si deseas ver y experimentar el amor de Dios, debes explorar y buscar en la vida real, y debes estar dispuesto a dejar de lado tu carne. Debes tomar esta determinación: tú debes ser alguien resuelto, capaz de satisfacer a Dios en todas las cosas, sin ser perezoso, ni codiciar los disfrutes de la carne, ni vivir para esta sino para Dios. Puede haber momentos en los que no satisfagas a Dios. Eso se debe a que no entiendes Su voluntad; la próxima vez, aunque requerirá más esfuerzo, debes satisfacerlo a Él y no a la carne. Cuando experimentes de esta forma, habrás llegado a conocer a Dios. Verás que Él creó los cielos, la tierra y todas las cosas en ellos, que Él se ha hecho carne para que las personas puedan verlo de forma práctica, y se pongan en contacto con Él de forma práctica, que Él es capaz de caminar en medio del hombre, que Su Espíritu puede perfeccionar a las personas en la vida real, permitiéndoles ver Su hermosura y experimentar Su disciplina, Su castigo y Sus bendiciones. Si siempre experimentas de esta forma, en la vida real serás inseparable de Dios, y si un día tu relación con Él deja de ser normal, podrás sufrir reproches y sentir remordimientos. Cuando tienes una relación normal con Dios, nunca deseas dejarlo y, si un día Él dice que te dejará, tendrás miedo y dirás que preferirías morir antes que ser abandonado por Él. Tan pronto como tengas estas emociones, sentirás que eres incapaz de abandonar a Dios, y de esta forma tendrás un fundamento y disfrutarás realmente de Su amor.

de ‘ Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

323. Debes experimentar de forma que Dios sea tu vida, que si te lo quitan sea como perder tu vida; Él debe ser tu vida y tienes que ser incapaz de abandonarlo. De esta forma, lo habrás experimentado realmente; en este momento, cuando lo ames de nuevo, lo harás sinceramente y será un amor puro, singular. Un día, cuando tus experiencias sean tales que tu vida haya alcanzado un determinado punto, orarás a Dios, comerás y beberás Sus palabras, y serás incapaz en tu interior de dejarlo; aunque quisieras, no podrías olvidarlo. Él se habrá convertido en tu vida; puedes olvidar al mundo, a tu esposa y a tus hijos, pero tendrás problemas para olvidar a Dios. Es imposible, esta es tu vida real y tu amor sincero por Dios. Cuando el amor de las personas hacia Él ha alcanzado cierto punto, nada de lo que aman es igual a su amor a Dios, Él es su amor número uno, y así son capaces de entregar todo lo demás. Están dispuestos a aceptar todo tratamiento y poda por parte de Él. Cuando hayas conseguido un amor a Dios que sobrepase a todo lo demás, vivirás en la realidad y en el amor de Dios.

de ‘ Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

324. Cualquier cosa en la vida de Pedro que no satisfacía el deseo de Dios hacía que se sintiera incómodo. Si no colmaba el deseo de Dios se sentía lleno de remordimiento y buscaba una forma adecuada de esforzarse para satisfacer el corazón de Dios. Incluso en los aspectos más pequeños e irrelevantes de su vida, seguía exigiéndose satisfacer el deseo de Dios. No era menos severo cuando se trataba de su viejo carácter, siempre riguroso en sus exigencias a sí mismo para progresar más profundamente en la verdad.…Pedro amaba a Dios hasta el punto que Él lo requería; sólo las personas así tienen testimonio.

de ‘ El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine ’ en “La Palabra manifestada en carne”

325. En su creencia en Dios, Pedro buscó satisfacerle en todas las cosas y obedecer todo lo que viniera de Él. Sin la más mínima queja, fue capaz de aceptar el castigo y el juicio, así como el refinamiento, la tribulación y las carencias en su vida, nada de lo cual pudo alterar su amor a Dios. ¿No es este el máximo amor a Dios? ¿No es esto el cumplimiento del deber de una criatura de Dios? Castigo, juicio, tribulación; eres capaz de lograr la obediencia hasta la muerte y esto es lo que debe conseguir una criatura de Dios, esta es la pureza del amor a Dios. Si el hombre puede conseguir un tanto así, es una criatura de Dios calificada y no hay nada que satisfaga más el deseo del Creador.

de ‘ El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine ’ en “La Palabra manifestada en carne”

326. Pedro siguió a Jesús durante un número de años, y vio en Él muchas cosas que las personas no tienen. […]Cada movimiento de Jesús actuaba como un ejemplo para él en su vida, y Sus sermones se grabaron particularmente en su corazón. Era muy considerado con Jesús, era fiel a Él, y nunca tuvo quejas de Él. Por esta razón, se convirtió en el compañero fiel de Jesús adondequiera que Él iba. Pedro observaba las enseñanzas de Jesús, Sus amables palabras, y lo que Él comía, vestía, Su vida diaria y Sus viajes. Seguía el ejemplo de Jesús de todas las maneras. No era un santurrón, sino que desechó todas sus cosas obsoletas anteriores, y siguió el ejemplo de Jesús en palabra y hecho. Fue entonces cuando sintió que los cielos, la tierra y todas las cosas estaban en las manos del Todopoderoso, y por ello no hizo su propia elección, sino que absorbió a todo lo que Jesús era para que actuara como su ejemplo. Él podía ver a partir de su vida que Jesús no era un santurrón en lo que hacía ni presumía de sí mismo, sino que conmovía a las personas con amor. Pedro pudo ver, en diferentes situaciones, lo que era Jesús. Esa es la razón por la que todo en Jesús se convirtió en el objeto a partir del cual Pedro imitó. En sus experiencias, sentía cada vez más la hermosura de Jesús. Dijo algo como esto: “Yo busqué al Todopoderoso en el universo, y vi las maravillas de los cielos y la tierra, y todas las cosas y, por tanto, sentí profundamente la hermosura del Todopoderoso. Pero nunca tuve amor genuino en mi corazón ni vi Su hermosura con mis propios ojos. Hoy, en los ojos del Todopoderoso, se me ha mirado con favor y he sentido finalmente la hermosura de Dios; he descubierto finalmente que para Él, crear simplemente todas las cosas no haría que la humanidad lo amara. En mi vida cotidiana he encontrado Su hermosura infinita; ¿cómo podría limitarse hoy sencillamente a esta situación?”.

de ‘ Sobre la vida de Pedro ’ en “La Palabra manifestada en carne”

327. Ahora deberías poder ver con claridad el camino que Pedro tomó. […] Debes experimentar el ánimo de Pedro en ese momento: la tristeza lo golpeó; ya no pedía por un futuro ni ninguna bendición. No buscaba el lucro, la felicidad, la fama o la fortuna del mundo, sólo buscaba vivir una vida con un mayor significado, el cual era para retribuir el amor de Dios y dedicar lo más precioso que tenía a Dios. Entonces estaría satisfecho en su corazón. Muchas veces oró a Jesús con las palabras: “Señor Jesucristo, una vez te amé, pero no te amé sinceramente. Aunque dije que tenía fe en Ti, nunca te amé con un corazón sincero. Sólo alzaba la vista a Ti, te adoraba y te extrañaba, pero nunca te amé o tuve verdadera fe en Ti”. Él siempre oró para hacer su decisión, las palabras de Jesús[a] constantemente lo alentaban y las convertía en motivación. Más tarde, después de un periodo de experiencia, Jesús lo probó, provocándolo a que lo anhelara más. Él dijo: “¡Señor Jesucristo! Cuánto te extraño, y cuánto anhelo verte. Tengo muchas carencias y no puedo compensar Tu amor. Te suplico que me lleves pronto. ¿Cuándo me necesitarás? ¿Cuándo me llevarás? ¿Cuándo veré otra vez Tu rostro? Ya no deseo vivir más en este cuerpo, para seguir volviéndome perverso, y tampoco quiero rebelarme más. Estoy listo para dedicarte todo lo que tengo tan pronto como pueda y ya no te quiero entristecer más”. Así es como él oraba, pero en ese momento no sabía lo que Jesús perfeccionaría en él. Durante la agonía de su prueba, Jesús se le apareció otra vez y le dijo: “Pedro, deseo hacerte perfecto, de tal manera que te conviertas en una pieza del fruto, uno que es la cristalización de Mi perfección en ti y de la cual gozaré. ¿Puedes realmente dar testimonio de Mí? ¿Has hecho lo que te pedí que hicieras? ¿Has vivido las palabras que he hablado? Una vez me amaste, pero aunque me amaste, ¿me has vivido? ¿Qué has hecho por Mí? Reconoces que no eres digno de Mi amor pero, ¿qué has hecho por Mí?” Pedro vio que no había hecho nada por Jesús y recordó su promesa anterior de dar su vida por Dios. Y de esta manera, ya no se quejó y sus oraciones después prosperaron mucho mejor. Oró diciendo: “¡Señor Jesucristo! Una vez te dejé y Tú también una vez me dejaste. Hemos pasado tiempo separados y tiempo juntos en compañía. Sin embargo, me amas más que a todo lo demás. En repetidas ocasiones me he rebelado en contra tuya y en repetidas ocasiones te he afligido. ¿Cómo puedo olvidar tales cosas? Siempre tengo en mente la obra que has hecho en mí y lo que me has confiado, nunca lo olvido. Con la obra que has hecho en mí, he hecho mi mejor esfuerzo. Sabes lo que puedo hacer y también sabes qué papel puedo desempeñar. Tu deseo es mi orden y voy a dedicarte todo lo que tengo. Sólo Tú sabes lo que puedo hacer por Ti. Aunque Satanás me hizo tan insensato y me rebelé contra Ti, creo que Tú no te acuerdas de mí por esas transgresiones, que Tú no me tratas basándote en ellas. Deseo dedicarte toda mi vida. No pido nada y tampoco tengo otras esperanzas o planes; sólo deseo actuar de acuerdo a Tu designio y hacer Tu voluntad. Beberé de Tu amarga copa y estoy a Tus órdenes”.

de ‘ Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús’ en “La Palabra manifestada en carne”

328. Cuando estaba a punto de ser clavado en la cruz, en su corazón oró, “¡Oh Dios! Tu tiempo ha llegado ahora; el tiempo que Tú preparaste para mí ha llegado. Debo ser crucificado por Ti, debo dar testimonio de Ti, y espero que mi amor pueda satisfacer Tus exigencias y que se pueda hacer más puro. Para mí hoy, poder morir por Ti y ser clavado en la cruz por Ti, es consolador y reconfortante, porque nada me es más grato que poder ser crucificado por Ti y satisfacer Tus deseos, y poder darme a Ti, poder ofrecerte mi vida. ¡Oh Dios! ¡Eres tan amoroso! Si me permitieras vivir, estaría aún más dispuesto a amarte. Mientras esté vivo, te amaré. Quisiera amarte con mayor profundidad. Me juzgas y me castigas y me pruebas porque no soy justo, porque he pecado. Y Tu justo carácter se me hace más evidente. Esto es una bendición para mí porque puedo amarte con mayor profundidad, y estoy dispuesto a amarte de esta manera incluso si Tú no me amaras. Estoy dispuesto a contemplar Tu justo carácter porque esto me capacita más para vivir una vida que tenga sentido. Siento que mi vida es ahora más significativa porque soy crucificado por Tu causa, y es valioso morir por Ti. Pero todavía no me siento satisfecho porque sé muy poco de Ti, sé que no puedo cumplir por completo Tus deseos y te he retribuido demasiado poco. En mi vida no he sido capaz de regresarte mi todo; estoy lejos de eso. Al mirar hacia atrás en este momento, me siento tan en deuda contigo, y solo tengo este momento para compensar todos mis errores y todo el amor que no te he retribuido.

de ‘ las experiencias de Pedro : su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

329. Durante su vida Pedro experimentó el refinamiento cientos de veces y pasó por muchos sufrimientos dolorosos. Este refinamiento se convirtió en el fundamento de su amor supremo por Dios y se convirtió en la experiencia más significativa de toda su vida. Que pudiera tener un amor supremo por Dios se debió, en un sentido, a su determinación de amar a Dios; más importante aún, sin embargo, se debió al refinamiento y al sufrimiento por el que pasó. Este sufrimiento se convirtió en su guía en el camino de amar a Dios y llegó a ser lo más memorable para él. Si las personas no pasan por el dolor del refinamiento cuando aman a Dios, entonces su amor está lleno de naturalidad y de sus preferencias; amor como este está lleno de las ideas de Satanás y es sencillamente incapaz de satisfacer la voluntad de Dios. […] El efecto de la verdad del amor de Dios no se logra a través del conocimiento hablado o de la buena disposición mental, ni tampoco se puede lograr sólo porque se entienda. Se requiere que las personas paguen un precio y que pasen por mucha amargura durante el refinamiento y sólo entonces su amor se volverá puro y conforme al propio corazón de Dios.

de ‘ Sólo experimentando el refinamiento el hombre puede amar verdaderamente a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

330. Sólo aquellos que aman a Dios pueden testificar de Él, sólo ellos son Sus testigos, Dios sólo los bendice a ellos y sólo ellos pueden recibir Sus promesas. Los que aman a Dios y son Sus íntimos, son aquellos a quien Dios ama y pueden disfrutar de las bendiciones junto a Él. Sólo personas así vivirán eternamente, y sólo ellas vivirán para siempre bajo el cuidado y la protección de Dios. Dios está para que las personas lo amen y Él es digno del amor de todas las personas, sin embargo, no todas son capaces de amar a Dios ni todas pueden testificar ni tener el poder con Él. Como son capaces de testificar de Dios y de dedicar todos sus esfuerzos a Su obra, las que lo aman sinceramente pueden caminar por cualquier lugar bajo los cielos sin que nadie se atreva a oponerse a ellas, y pueden blandir el poder en la tierra y gobernar a todo el pueblo de Dios. Estas personas se han juntado desde todo el mundo, hablan idiomas diferentes y tienen un color de piel diferente, pero su existencia tiene el mismo sentido, todas tienen un corazón que ama a Dios, todas llevan el mismo testimonio, y tienen la misma determinación y el mismo deseo. Las que aman a Dios pueden caminar libremente por todo el mundo, las que testifican de Él pueden viajar por todo el universo. Dios ama a estas personas, las bendice y ellas siempre vivirán en Su luz.

de ‘ Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original dice: “por estas palabras”.

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