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X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(XIV) Palabras clásicas sobre cómo servir a Dios y dar testimonio de Él

365. Todo aquel que así lo haya decidido puede servir a Dios; sin embargo, solo aquellos que le presten toda la atención a la voluntad de Dios y la entiendan están cualificados y facultados para servirle. En vuestras experiencias puede verse que muchas personas creen que servir a Dios significa difundir con fervor Su evangelio, recorrer los caminos, gastar y sacrificarse por Él, y así sucesivamente; las personas más religiosas creen incluso que servir a Dios significa corretear con una Biblia en las manos, extender el evangelio del reino celestial y salvar a las personas haciendo que se arrepientan y confiesen; existen muchos oficiales religiosos que piensan que servir a Dios es predicar en capillas después de estudiar en el seminario, enseñar a las personas leyendo capítulos de la Biblia; muchos hermanos y hermanas creen que servir a Dios significa no casarse nunca y no levantar una familia, y dedicar todo su ser a Él; también hay personas en regiones pobres que creen que servir a Dios significa sanar a los enfermos y echar fuera demonios, u orar por los hermanos y hermanas, o servir entre ellos; entre vosotros, hay muchos que creen que servir a Dios significa comer y beber Sus palabras, y orar a Él cada día, así como visitar iglesias en todas partes; también están las personas que dicen que vivir la vida de la iglesia es servir a Dios. Pero pocas personas saben lo que significa actualmente servir a Dios. Aunque hay tantos que sirven a Dios como estrellas en el cielo, el número de los que pueden servir directamente, y que pueden servir a la voluntad de Dios, es insignificante, extremadamente pequeño. ¿Por qué digo esto? Lo digo porque no entendéis la esencia de la expresión “servicio a Dios”, y comprendéis muy poco de cómo servir a la voluntad de Dios.

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

366. Alguien que realmente sirve a Dios es alguien que es conforme al corazón de Dios y que está apto para ser usado por Dios, y que es capaz de desprenderse de sus nociones religiosas. Si quieres que el comer y beber de las palabras de Dios sea fructífero, entonces debes desprenderte de tus nociones religiosas. Si deseas servir a Dios, entonces es aún más necesario que primero te desprendas de tus nociones religiosas, y que obedezcas las palabras de Dios en todo lo que hagas.

de ‘Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

367. El servicio que está divorciado de las declaraciones actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las concepciones y no puede estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Si las personas viven entre las concepciones religiosas, entonces no pueden hacer nada que sea digno de la voluntad de Dios y aunque sirvan a Dios, sirven en medio de su imaginación y de sus concepciones y son totalmente incapaces de servir de acuerdo con la voluntad de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden la voluntad de Dios y los que no entienden la voluntad de Dios no pueden servir a Dios. Dios quiere un servicio que sea conforme a Su corazón; no quiere un servicio que sea de las concepciones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de concepciones y el servicio de tales personas interrumpe y perturba. Tal servicio va en contra de Dios y así, los que no son capaces de seguir las pisadas de Dios no pueden servir a Dios; los que no pueden seguir las pisadas de Dios con mucha seguridad se oponen a Dios y no son compatibles con Dios. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y entrar de acuerdo con las nuevas declaraciones de Dios. Sólo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no sólo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden ver a Dios, sino que también pueden conocer el carácter de Dios en Su última obra y, por Su última obra, pueden conocer las concepciones del hombre y su desobediencia y la naturaleza y esencia del hombre; además, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter durante su servicio. Sólo personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

368. Los que pueden liderar iglesias, dar vida a las personas, y ser un apóstol para las personas, deben tener experiencias actuales, deben tener un entendimiento correcto de las cosas espirituales, una apreciación correcta y una experiencia de la verdad. Sólo esos hombres están calificados para ser obreros o apóstoles que lideran las iglesias. De otro modo, podrán seguir como el más pequeño, pero no podrán liderar y mucho menos ser un apóstol capaz de darles vida a las personas. Esto porque la función de los apóstoles no es correr o pelear; es ministrar vida y liderar los cambios en el carácter humano. Es una función que llevan a cabo los que son comisionados para cargar una responsabilidad pesada, y no es algo que cualquier persona pueda hacer. Esta clase de obra sólo la pueden emprender los que tienen un ser con vida, es decir, los que tienen experiencia de la verdad. No la puede emprender cualquiera que pueda rendirse, que pueda correr o que pueda cansarse; las personas que no tienen experiencia de la verdad, que no han sido podadas o juzgadas, no son capaces de hacer este tipo de obra. Las personas sin experiencia, es decir, personas que no tienen la realidad, no son capaces de ver la realidad con claridad porque ellas mismas no poseen estar en este aspecto. Así, este tipo de persona no sólo no es capaz de hacer la obra de liderazgo, sino que será el objeto de eliminación si no tiene la verdad por un largo periodo de tiempo.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

369. Cuando Dios selecciona a una persona para servirle, Él siempre tiene Sus propios principios. Servir a Dios no es solamente un asunto de entusiasmo, como se lo imagina la gente. Hoy una persona puede servir a Dios en Su presencia, como podéis ver, porque son guiadas por Dios y tienen la obra del Espíritu Santo; y porque son buscadoras de la verdad. Estos son los requisitos mínimos para un siervo de Dios.

de ‘Debe abolir los servicios religiosos’ en “La Palabra manifestada en carne”

370. Cuando se habla de la obra, el hombre cree que se trata de correr de un lado a otro para Dios, predicar en todos los lugares y gastarse para Él. Aunque esta creencia es correcta, es demasiado parcial; lo que Dios le pide al hombre no es únicamente que viaje de aquí para allá para Él; es más el ministerio y la provisión adentro del espíritu. […] La obra no alude a correr de un lado a otro para Dios, sino a que la vida del hombre y lo que vive sean para Su disfrute. Se trata de que el hombre use su lealtad hacia Dios y el conocimiento que tiene de Él para testificar de Él y ministrar al hombre. Esta es la responsabilidad del hombre y lo que todo hombre debería entender. En otras palabras, vuestra entrada es vuestra obra; estáis buscando entrar en el transcurso de vuestra obra para Dios. Experimentarle a Él no sólo es ser capaz de comer y beber Su palabra; lo más importante es que seáis capaces de testificar de Él, servirle, ministrar y proveer para el hombre. Esto es obra y también vuestra entrada; es lo que todo hombre debería alcanzar. Son muchos los que sólo se centran en viajar de aquí para allá para Dios, y en predicar en todas partes, mientras pasan por alto su experiencia personal y descuidan su entrada a la vida espiritual. Esto es lo que hace que quienes sirven a Dios se conviertan en aquellos que se resisten a Él.

de ‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

371. Los buenos obreros, los obreros prometedores, prestan atención a la obra del Espíritu Santo. Las personas que obedecen al Espíritu Santo temen a Dios y buscan incansablemente la verdad. Para satisfacer a Dios y dar testimonio de Él, se debería investigar la propia obra en busca de elementos de adulteración e intenciones, e intentar ver cuánto se está motivado por los deseos personales, cuánto ha nacido del esclarecimiento del Espíritu Santo y cuánto está en armonía con la palabra de Dios. Debes examinar de forma constante, y en todas las circunstancias, tus palabras y tus hechos. Practicar con frecuencia de esta manera te pondrá en la senda correcta de servir a Dios. Es necesario dominar muchas verdades para llevar a cabo un servicio a Dios que sea según Su corazón. Sólo después de haber entendido la palabra de Dios tienen las personas la capacidad de hacer distinciones y son capaces de reconocer lo que emerge de su propia voluntad y las cosas que indican su motivación. Son capaces de reconocer la impureza humana y lo que significa actuar según la verdad. Sólo entonces sabrás cómo obedecer con mayor pureza. Sin la verdad es imposible que las personas hagan distinciones. Una persona despistada podría creer en Dios durante toda su vida sin conocer el significado de revelar corrupciones; tampoco sabe lo que quiere decir oponerse a Dios, porque no tiene la verdad y este pensamiento no existe en su mente. Es como reparar un aparato eléctrico. ¿Cómo se puede reparar si no se sabe qué circuito es el defectuoso? Dentro de vosotros también hay muchos circuitos. A veces, el mal funcionamiento está en vuestras intenciones o donde está implicada vuestra propia voluntad. En ocasiones, el mal funcionamiento se trata de una distorsión de vuestro entendimiento o conocimiento. O tal vez se deba a que seguís vuestra propia voluntad o que creéis y sois engañados por otros. En ocasiones seguís la carne cuando intentáis proteger vuestra reputación o vuestro estatus. Los fallos como éstos ocurren con frecuencia, desviando el trabajo y produciendo pérdida en la obra de la familia de Dios y en la vida de los hermanos y hermanas. ¿Cuál es el valor de este tipo de trabajo?

de ‘Principios básicos de cómo trabajan los obreros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

372. La obra de un obrero calificado puede llevar a las personas al camino correcto y permitirles profundizar en la verdad. La obra que hace puede llevar personas delante de Dios. Además, la obra que hace puede variar de individuo a individuo y no está sujeta a reglas, permitiéndoles a las personas libertad y liberación. Además, pueden crecer poco a poco en la vida y progresivamente profundizar en la verdad. La obra de un obrero no calificado se queda demasiado corta; su obra es necia. Sólo puede llevar a las personas a las reglas; lo que demanda de las personas no varía de individuo a individuo; no obra de acuerdo a las necesidades actuales de las personas. En este tipo de obra hay demasiadas reglas y demasiadas doctrinas y esto no puede llevar a las personas a la realidad o a la práctica normal del crecimiento en la vida. Sólo les puede permitir apoyar unas cuantas reglas inútiles. Este tipo de guía sólo puede liderar a las personas a que se descarríen. Te guía para que te vuelvas como él; te puede llevar a lo que él tiene y es.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

373. En su trabajo, los obreros deben prestar atención a dos puntos: uno es realizar el trabajo exactamente según los principios estipulados en las disposiciones para el trabajo. Los obreros no deben violar estos principios ni trabajar según su propia imaginación, ni de acuerdo con su propia voluntad. Deberían mostrar preocupación por la obra de la familia de Dios y poner los intereses de ésta por delante en todo lo que hagan. El otro punto también es clave y es que, hagan lo que hagan, presten atención a seguir la dirección del Espíritu Santo y hacerlo todo estrictamente en armonía con la palabra de Dios. Si desobedeces la orientación del Espíritu Santo, si sigues con obcecación tu propia mente y haces las cosas de acuerdo con tu propia imaginación, esto constituye una oposición más grave a Dios. Con frecuencia, desobedecer al esclarecimiento y la dirección del Espíritu Santo conduce a un callejón sin salida. No hay forma de seguir con el trabajo si uno ha perdido la obra del Espíritu Santo y, aunque se realice trabajo, no se logra nada. Éstos son los dos principios básicos por los que hay que regirse cuando se está trabajando: uno es llevar a cabo el trabajo exactamente según la disposición de arriba y realizar las tareas con los principios que se han presentado desde arriba. El otro punto es seguir la dirección del Espíritu Santo que está en el interior. Una vez entendidos estos dos puntos, es muy poco probable errar el blanco en el trabajo.

de ‘ Principios básicos de cómo trabajan los obreros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

374. Uno trabaja para cumplir la voluntad de Dios, para llevar delante de Él a todos los que son según Su corazón, para llevar al hombre a Él y presentarle la obra del Espíritu Santo y la dirección de Dios, perfeccionando así los frutos de la obra de Dios. Por esta razón, es imperativo que comprendáis la esencia del obrar.

de ‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

375. Justo ahora, la mayoría de las personas se encuentran en este tipo de estado: “¡Con el fin de ganar bendiciones debo erogarme para Dios y paga un precio por Él! Para conseguir bendiciones debo abandonarlo todo por Dios; debo completar aquello que Él me ha confiado y cumplir bien con mi deber”. La intención de ser bendecido es lo que domina en esto; es erogarse por completo con el propósito de obtener las recompensas de Dios, por ganar la corona. Este tipo de persona no tiene la verdad en su corazón y, sin lugar a duda, solo entiende un poco de las palabras de doctrina de las que presume por todas partes. Su senda es la de Pablo. El tipo de creencia de esta persona en Dios es un acto de esfuerzo constante y, en su mente, siente que cuanto más hace, más quedará probada su fidelidad a Dios; que cuanto más hace, más satisfecho se sentirá Dios con toda certeza; y cuanto más hace, más merece ganar la corona ante Dios. Siente que esto garantiza que recibirá las mayores bendiciones en la casa de Dios; siente que, si puede soportar el sufrimiento, predicar y morir por Cristo, si puede despreciar su propia vida, y acabar todos los deberes que Dios le ha confiado, entonces será la persona más bendecida por Dios, alguien que gana las mayores bendiciones, y que sin duda recibirá la corona. Es exactamente lo que Pablo imaginó y lo que persiguió, la senda por la que transitó; bajo la dirección de estos pensamientos, Pablo se esforzó en servir a Dios.

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

376. Si deseáis servir de acuerdo con la voluntad de Dios, debéis entender primero a qué tipo de personas ama, aborrece, perfecciona y cuáles están capacitadas para servirle. Esto es lo mínimo con lo que deberíais estar equipados. Además, deberíais conocer los objetivos de la obra de Dios, y la que Él hará aquí y ahora. Después de entender esto, y a través de la dirección de Sus palabras, seréis los primeros en entrar y recibir la comisión de Dios. Cuando experimentáis realmente en base a Sus palabras, y cuando conocéis de verdad Su obra, estaréis capacitados para servirle.

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

377. Los que sirven a Dios deben ser íntimos con Él; deberían ser amados por Dios y que puedan tener lealtad absoluta hacia Él. Independientemente de si actúas a espaldas de las personas, o delante de ellas, eres capaz de obtener el gozo de Dios delante de Él, de mantenerte firme delante de Él, e independientemente de cómo te traten otras personas, siempre caminarás por tu propia senda, y consideras la responsabilidad de Dios. Sólo así se es un íntimo de Dios. Que los íntimos de Dios sean capaces de servirle directamente se debe a que se les ha dado Su gran comisión y Su carga, a que son capaces de tomar el corazón de Dios como suyo, y la carga de Dios como suya, y no analizan si ganan o pierden perspectiva: incluso cuando no tengan expectativas ni obtengan nada, siempre creerán en Dios con un corazón amoroso. Por tanto, este tipo de persona es un íntimo de Dios; asimismo, son también Sus confidentes; sólo estos podrían compartir Su inquietud, y Sus necesidades, y aunque su carne es dolorosa y débil, son capaces de soportar el dolor y abandonar lo que aman para satisfacer a Dios. Él da más cargas a esas personas, y lo que Él hará se expresa por medio de ellas. Así, estas personas serán amadas por Dios, son siervos de Dios según Su corazón, y sólo ellos pueden gobernar junto a Él.

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

378. El criterio para la manera en la que Dios usa a las personas es el siguiente: Volver el corazón a Dios, ser abrumado por las palabras de Dios, sentir un anhelo del corazón y tomar la resolución de buscar la verdad. Sólo personas como estas pueden ganar la obra del Espíritu Santo y ser esclarecidas e iluminadas con mayor frecuencia. Las personas que Dios usa desde afuera parecen irracionales, y parece que no tienen una relación normal con los demás, aunque hablan con propiedad, no hablan con indolencia y siempre pueden conservar un corazón apacible ante Dios. Esa persona es suficiente para que el Espíritu Santo la use. Esta persona irracional de la que Dios habla parece como si no tuviera relaciones normales con los demás y como si no tuviera un amor exterior ni prácticas superficiales, pero cuando está comunicando cosas espirituales puede abrir su corazón y desinteresadamente darles a los demás la iluminación y el esclarecimiento que ha adquirido de su experiencia presente ante Dios. Así es como ellas expresan su amor por Dios y satisfacen la voluntad de Dios. […] La marca de una persona que está siendo usada por Dios es: no importa cuándo o dónde, su corazón siempre está delante de Dios, y por muy licenciosos que sean los demás, por mucho que satisfagan la lujuria o la carne, su corazón nunca abandona a Dios y ella tampoco sigue a la multitud. Sólo este tipo de persona es adecuada para que Dios use, y es exactamente aquella a la que el Espíritu de Dios perfecciona. Si eres incapaz de alcanzar este punto, no estás cualificado para ser ganado por Dios, para ser perfeccionado por el Espíritu Santo.

de ‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

379. ¿Cuál es el mayor tabú en el servicio del hombre a Dios? ¿Lo sabes? Aquellos de vosotros que servís como líderes queréis tener siempre mayor ingenio, estar por encima del resto, encontrar nuevos trucos para que Dios pueda ver cuán capaces sois en verdad. Sin embargo, no os centráis en entender la verdad ni en entrar en la realidad de la palabra de Dios. Siempre queréis destacar; ¿no es ésta, acaso, la revelación de una naturaleza arrogante? Algunos incluso dicen: “Haciendo esto estoy seguro de que Dios estará muy contento; le va a encantar. Esta vez Él lo va a ver, le voy a dar una bonita sorpresa”. Al parecer, esta sorpresa no es un problema, ¡y el resultado es que serás eliminado! No te limites a hacer precipitadamente lo que se te cruce por la cabeza. ¿Cómo puede ser correcto no considerar las consecuencias? Cuando aquellos de vosotros que ofendéis el carácter de Dios y Sus decretos administrativos seáis eliminados, no habrá palabras que podáis pronunciar. Independientemente de tu intención, de que lo hagas con deliberación o no, si no entiendes el carácter de Dios o no comprendes Su voluntad, ofenderás con facilidad a Dios y Sus decretos administrativos: esto es algo contra lo que todos deberían estar en guardia. Una vez que ofendes gravemente los decretos administrativos o el carácter de Dios, Él no considerará si lo has hecho adrede o sin querer; es algo que debes ver con claridad. Si no puedes entender esta cuestión, está garantizado que tienes un problema. Cuando las personas sirven a Dios quieren dar grandes pasos, hacer grandes cosas, pronunciar palabras grandilocuentes, realizar una gran obra, publicar libros enormes, celebrar grandes reuniones y ser grandes líderes. Si siempre tienes grandes ambiciones, ofenderás los grandes decretos administrativos de Dios; este tipo de persona morirá rápidamente. Si no eres bien educado, piadoso o prudente al servir a Dios, tarde o temprano ofenderás Sus decretos administrativos.

de ‘Sin la verdad es fácil ofender a Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

380. En aquel entonces, los israelitas servían a Jehová directamente en el templo. Su identidad era la de un sacerdote. (Por supuesto no todas las personas eran sacerdotes. Sólo algunas que servían a Jehová en el templo tenían la identidad de sacerdotes.) Usaban coronas que Jehová les daba (lo que quiere decir que hacían las coronas de acuerdo a los requerimientos de Jehová, no que Jehová les diera directamente las coronas) y en sus túnicas sacerdotales que Jehová les daba entraban al templo descalzos para servir directamente a Jehová, desde la mañana hasta la noche. Su servicio a Jehová para nada era al azar o infractor a voluntad; todo era de acuerdo a reglas que nadie que directamente sirviera a Jehová podía violar. Todos ellos debían acatar estas reglas; de lo contrario, estaba prohibida la entrada al templo. Si cualquiera de ellos rompía las reglas del templo, es decir, si cualquiera desobedecía los mandatos de Jehová, debía ser tratado de acuerdo a las leyes dadas por Jehová, sin que a nadie se le permitiera objetar y sin que a nadie se le permitiera protegerlos. Sin importar cuántos años esa persona hubiera servido a Dios, todos debían acatar las reglas. […] Su adoración de Jehová era no sólo porque las leyes de Jehová eran muy severas y muy estrictas; más bien era por la gracia de Jehová y también era porque eran leales a Jehová. Como tal, su servicio hasta el día de hoy ha sido leal de modo semejante y nunca han retrocedido en sus súplicas ante Jehová. En el día presente el pueblo de Israel todavía recibe el cuidado y protección de Jehová y hasta el día de hoy Jehová todavía es la gracia entre ellos y siempre está con ellos. Todos ellos saben cómo deben reverenciar a Jehová y cómo deben servir a Jehová y todos ellos saben cómo deben ser para recibir el cuidado y protección de Jehová, porque todos ellos reverencian a Jehová en sus corazones. El secreto para el éxito de todo su servicio no es otro que reverencia.

de ‘Sirve como lo hicieron los israelitas’ en “La Palabra manifestada en carne”

381. Sin embargo, ¿cómo sois todos vosotros hoy? ¿Tenéis algún parecido con el pueblo de Israel? ¿Piensas que el servicio de hoy es como seguir la voz de mando de una gran figura espiritual? Simplemente no tenéis ninguna lealtad ni reverencia. Recibís considerable gracia, equivaléis a los sacerdotes israelitas porque todos vosotros estáis sirviendo directamente a Dios. Aunque no entréis al templo, lo que recibís y lo que veis es mucho más de lo que los sacerdotes que sirvieron a Jehová en el templo recibieron. Pero os rebeláis y resistís muchas veces más de lo que ellos lo hicieron. Vuestra reverencia es demasiado pequeña y como resultado recibís muy poca gracia. Aunque dedicáis muy poco, habéis recibido mucho más que aquellos israelitas. ¿No es este un tratamiento benigno hacia vosotros? Durante la obra en Israel, nadie se atrevía a juzgar a Jehová como le placiera. ¿Y qué hay en cuanto a vosotros? Si no es porque la obra que hago entre vosotros es para conquistaros, ¿cómo podría tolerar que actuarais desatinadamente para traer vergüenza a Mi nombre? Si la era en la que vivís fuera la Era de la Ley, ni uno solo de vosotros quedaría vivo, dadas vuestras acciones y vuestras palabras. ¡Vuestra reverencia es demasiado pequeña! Siempre me estáis culpando por no haberos dado mucho favor e incluso decís que no os doy suficientes palabras de bendición, que sólo tengo maldiciones para vosotros. ¿No sabéis que con esa poca reverencia os es imposible aceptar Mis bendiciones? ¿No sabéis que constantemente maldigo y echo juicio sobre vosotros por el estado lamentable de vuestro servicio? ¿Todos vosotros sentís que habéis sido agraviados? ¿Cómo puedo conceder Mis bendiciones sobre un grupo de personas que son rebeldes y no obedecen? ¿Cómo puedo conceder Mi gracia despreocupadamente sobre personas que traen deshonra a Mi nombre? El tratamiento hacia vuestras personas ya es extremadamente benigno. Si los israelitas hubieran sido tan rebeldes como lo sois vosotros hoy, hace mucho que los habría aniquilado. Sin embargo os trato con nada sino lenidad. ¿No es esto benignidad? ¿Queréis mayores bendiciones que esta? A los únicos que Jehová bendice son aquellos que lo reverencian. Él castiga a aquellos que se rebelan contra Él, sin perdonar nunca a nadie. ¿No estáis vosotras las personas de hoy, que no sabéis cómo servir, más necesitadas de castigo y juicio para que vuestros corazones puedan ser totalmente rectificados? ¿El castigo y juicio de este tipo no son la mejor bendición para vosotros? ¿No son vuestra mejor protección? Sin ellos, ¿alguno de vosotros podría ser capaz de soportar la llama de fuego de Jehová? Si realmente pudierais servir tan lealmente como el pueblo de Israel, ¿no tendríais también la gracia como vuestra compañera constante? ¿No tendríais también muchas veces gozo y suficiente favor? ¿Sabéis todos vosotros cómo debéis servir?

de ‘Sirve como lo hicieron los israelitas’ en “La Palabra manifestada en carne”

382. Muy rara vez, cuando estáis trabajando juntos, alguno de vosotros decís: Me gustaría oírte platicar conmigo acerca de este aspecto de la verdad porque no lo tengo claro. O decir: Tú tienes más experiencias de las que yo tengo sobre este asunto; ¿me puedes dar alguna orientación, por favor? ¿No sería esta una buena manera de hacerlo? Vosotros en los niveles superiores escucháis mucha verdad y entendéis mucho acerca del servicio. Si vosotras las personas que os coordináis para trabajar en las iglesias no aprendéis las unas de las otras y os comunicáis, compensando las deficiencias los unos con los otros, ¿de dónde podéis aprender lecciones? Cuando encontréis algo, debéis comunicaros entre vosotros para que vuestra vida se pueda beneficiar. Y debéis hablar cuidadosamente acerca de cosas de cualquier tipo antes de tomar decisiones. Sólo al hacerlo así estáis siendo responsables a la iglesia y no estáis siendo superficiales. Después de que visitéis todas las iglesias, os debéis reunir y hablar de todos los asuntos que descubráis y problemas que encontréis en la obra y comunicar la inspiración e iluminación que hayáis recibido; esta es una práctica indispensable del servicio. Debéis lograr la cooperación armoniosa para el propósito de la obra de Dios, para el beneficio de la iglesia y para alentar a los hermanos y hermanas. Tú coordinas con él y él coordina contigo, cada uno corrigiendo al otro, llegando a un mejor resultado de la obra, para cuidar de la voluntad de Dios. Sólo esta es una verdadera cooperación y sólo tales personas tienen una verdadera entrada. Puede haber alguna charla que no sea adecuada durante la cooperación, pero eso no importa. Habla de eso después y obtén un claro entendimiento de ello; no lo descuides. Después de este tipo de comunicación puedes compensar las deficiencias con los hermanos y hermanas. Sólo yendo incesantemente más profundo como esto en tu trabajo puedes lograr mejores resultados.

de ‘Sirve como lo hicieron los israelitas’ en “La Palabra manifestada en carne”

383. Debes tener un entendimiento de las muchas condiciones en las que los hombres estarán cuando el Espíritu Santo lleve a cabo la obra en ellos. En particular, quienes se coordinan para servir a Dios deben tener una comprensión incluso mejor de las muchas condiciones ocasionadas por la obra que el Espíritu Santo lleva a cabo en los hombres. Si sólo hablas sobre muchas experiencias y muchas formas de entrar, esto demuestra que tu experiencia es demasiado parcial. Sin que en realidad comprendas muchas situaciones, eres incapaz de conseguir la transformación en tu carácter. Si has comprendido muchas condiciones, podrás entender diversas manifestaciones de la obra del Espíritu Santo, y comprender claramente la obra de los espíritus malignos, y de discernir gran parte de ella. Debes dejar al descubierto las muchas nociones de los hombres, e ir directamente al corazón del asunto; también debes señalar muchas de las desviaciones en la práctica de las personas o sus problemas al creer en Dios para que puedan reconocerlos. Como mínimo, no debes hacer que se sientan negativas o pasivas. Sin embargo, debes entender las muchas dificultades que existen, de un modo objetivo para las personas, no debes ser irrazonable ni “intentar enseñar a cantar a un cerdo”; esa conducta es insensata. Para resolver las muchas dificultades de los hombres, debes entender la dinámica de la obra del Espíritu Santo, cómo la lleva Él a cabo en diferentes personas, las dificultades y las deficiencias de los hombres, identificar los asuntos clave del problema, y llegar a la fuente del mismo sin desviaciones ni errores. Sólo esta clase de persona está cualificada para coordinarse y servir a Dios.

de ‘Con qué debería estar equipado el pastor adecuado’ en “La Palabra manifestada en carne”

384. Si queréis hacer un buen trabajo guiando a otros y sirviendo como testigos de Dios, lo más importante es que debéis tener un entendimiento más profundo del propósito de Dios en la salvación de las personas y el propósito de Su obra. Debes entender la voluntad de Dios y Sus diversas exigencias a las personas. Debes ser práctico en tus esfuerzos; experimentar tan sólo aquello que entiendes y comunicar sólo lo que conoces. No te jactes, no exageres y no hagas observaciones irresponsables. Si exageras, las personas te detestarán y te sentirás reprobado después; sencillamente, esto es demasiado inadecuado. Cuando provees la verdad a otros, no tienes que ser necesariamente coercitivo con el fin de que alcancen la verdad. Si tú mismo no tienes la verdad, pero eres coercitivo hacia los demás, ellos te temerán. Pero eso no significa que entiendan la verdad. En alguna obra administrativa, está bien que trates a otros, los podes y los disciplines hasta cierto grado. Pero si no puedes proveer la verdad, sólo sabes ser autoritario y reprender a otros, tu corrupción y tu fealdad se revelarán. Con el paso del tiempo, conforme las personas no puedan obtener vida ni cosas prácticas de ti, acabarán detestándote, sintiendo repulsión hacia ti. Los que carecen de discernimiento aprenderán cosas negativas de ti; aprenderán a tratar a otros y a podarlos, a enfadarse, a perder los estribos. ¿No equivale esto a enviar a otros a la senda de Pablo, una senda que va a la perdición? ¿No es eso una fechoría? Tu obra debería centrarse en comunicar la verdad y proveer vida a las personas. Si lo único que haces es tratar y reprender ciegamente a otros, ¿cómo llegarán a entender la verdad? Conforme pase el tiempo, las personas verán quién eres realmente, y te abandonarán. ¿Cómo puedes esperar traer a otros delante de Dios de esta forma? ¿Cómo se realiza así la obra? Echarás a perder todo lo que se te ha encomendado si sigues obrando de esta manera. Además, si todos te están evitando, ¿qué obra esperas cumplir de todas formas? En el pasado, algunos líderes se comportaron exactamente de esta manera. Fueron incapaces de llevar a cabo tareas positivas y prácticas; cuando las disposiciones de la obra vinieron desde arriba, no fueron capaces de llevarlas a buen fin. No desempeñaron tareas específicas. Lo único que hicieron fue comunicar sus letras y doctrinas o tratar y podar a otros ciegamente. Como consecuencia, las personas llegaron a temerles y evitarlos. Estropearon la obra y después declararon que sólo se estaban orientando. Al final, fueron eliminados y echados.

de ‘Proveer la verdad es la forma real de guiar a otros’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

385. Cuando dais testimonio de Dios, deberíais hablar principalmente de cómo juzga y castiga Dios a las personas, de las pruebas que utiliza Él para refinar a los seres humanos y para cambiar su carácter, de cuánto habéis soportado, de cuánta rebeldía y corrupción se ha revelado dentro de vosotros y de qué formas os habéis resistido a Dios. A continuación, podéis hablar de cómo Dios os conquistó finalmente y cómo deberíais compensarle por ello. Poned sustancia en este tipo de lenguaje, expresadlo de una manera simple y no habléis sobre teorías vacías. Hablad de sustancia, hablad desde el corazón, con esto os basta para experimentar. No preparéis teorías vacías adornadas de una aparente y gran profundidad. Esto parecería demasiado arrogante y absurdo. Hablad más de las verdades de las experiencias prácticas en la realidad, de las palabras de vuestro corazón. Son las que más benefician a las personas y las más adecuadas a las que exponerse. Solíais ser los peores enemigos de Dios, los más desobedientes a Él, pero hoy habéis sido conquistados; no lo olvidéis nunca. Los asuntos de esta naturaleza exigen una reflexión diligente. Pensad mucho en estas cosas, para que no cometáis más actos vergonzosos y absurdos.

de ‘El sentido básico que el hombre debería poseer’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

386. Servir a Dios no es una tarea sencilla. Aquellos a quienes no se les cambia su carácter pervertido nunca pueden servir a Dios. Si tu carácter no ha sido juzgado y castigado por la palabra de Dios, entonces tu carácter todavía representa a Satanás. Esto es suficiente para probar que tu servicio a Dios viene de tu propia buena intención. Es un servicio que se basa en tu naturaleza satánica. Sirves a Dios con tu carácter natural y de acuerdo a tus preferencias personales; es más, sigues pensando que Dios ama lo que sea que te guste y que odia lo que sea que no te guste, y tu trabajo está completamente guiado por tus propias preferencias. ¿Se puede llamar esto servir a Dios? En última instancia, tu carácter de vida no cambiará ni un ápice. De hecho te volverás más necio, porque has estado sirviendo a Dios y esto hará que tu carácter pervertido se arraigue profundamente. Desarrollarás dentro de ti mismo doctrinas de servicio a Dios basado en nada más que tu propia conducta, y en la experiencia derivada de tu servicio de acuerdo con tu propio carácter. Esta es la experiencia y lecciones humanas. Es la filosofía de vida del hombre. La gente como esta está entre los fariseos y los líderes religiosos. Si nunca despiertan y se arrepienten, entonces finalmente se volverán a los falsos cristos quienes aparecerán en los últimos días. Serán impostores. Los falsos cristos y los impostores de los que se habló saldrán de esta clase de gente. Si aquellos quienes sirven a Dios siguen su conducta y actúan de acuerdo a su propia voluntad, entonces están en peligro constante de ser expulsados. Aquellos quienes aplican sus muchos años de experiencia sirviendo a Dios para atrapar los corazones de la gente, exhortar y controlar a la gente, se enaltecen a sí mismos —y los que nunca se arrepientan, y nunca confiese, y nunca renuncien a los beneficios de la posición— estas personas caerán ante Dios. Son personas del mismo tipo que Pablo, vanidosas y presumidas en cuanto a su jerarquía. Dios no va a perfeccionar a gente como esta. Esta clase de servicio interfiere con la obra de Dios. La gente ama aferrarse a lo viejo. Se aferran a las nociones del pasado, se aferran a las cosas del pasado. Este es un gran obstáculo a su servicio. Si no puedes librarte de ellas, esas cosas ahogarán toda tu vida. Dios no te elogiará, no en lo más mínimo, ni siquiera si revientas tus piernas o te rompes la espalda trabajando, ni siquiera si eres martirizado en tu servicio a Dios. Todo lo contrario; Él va a decir que tú eres un hacedor de maldad.

de ‘Debe abolir los servicios religiosos’ en “La Palabra manifestada en carne”

387. Servir a Dios es una cosa de lo más peligrosa, y también de lo más gloriosa. Como el hombre es rebelde y corrupto, una vez que se desvía, está acabado. […] Debéis ver claramente que el hombre debería escoger la senda de servir a Dios, de creer en Él. ¿Qué formas de servir a Dios corresponden a los caminos de Pablo? ¿Qué formas de creer pertenecen a los caminos de Pablo? ¿Cómo puede conseguirse una forma piadosa de servir a Dios como la de Pedro? Existe una senda por la que las creaciones de Dios deberían caminar para adorarle; la senda debe escogerse correctamente y vuestros objetivos deben ser claros. No seáis atontados, sino caminad con seriedad y manteneos en terreno firme, con una visión perfectamente clara. Avanzar de una forma atolondrada es peligroso para ti y te garantiza que un día ofenderás los decretos administrativos de Dios o comenzarás a quejarte.

de ‘Para servir a Dios uno debería caminar por la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

388. Deberíais aprovecharos de haber entrado en el verdadero camino del servicio a Dios para darle en primer lugar vuestro corazón, sin lealtades divididas. Independientemente de si estas delante de Dios, o de otras personas, tu corazón siempre debería mirar a Dios, y tendrías que estar decidido a amarlo tal como lo hizo Jesús. De esta forma, Dios te hará perfecto, de forma que te conviertas en un siervo suyo que sea conforme a Su corazón. Si deseas sinceramente que Dios te perfeccione, y que tu servicio esté en armonía con Su voluntad, deberías cambiar tus opiniones anteriores acerca de la fe en Él, y la forma en que le servías, de manera que Él pueda perfeccionar más de ti; así, Dios no te abandonará y, como Pedro, estarás a la vanguardia de aquellos que le aman. Si sigues sin arrepentirte, tendrás el mismo final que Judas. Todos los que creen en Dios deberían entender esto.

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

389. Jesús fue capaz de completar la comisión de Dios —la obra de la redención de toda la humanidad—, porque Él consideró la voluntad de Dios, sin Sus propios planes ni consideraciones personales. Él también era un íntimo de Dios, Dios mismo, algo que todos entendéis muy bien. (Realmente, era Dios mismo al que Dios dio testimonio; menciono esto aquí para ilustrar la cuestión mediante la realidad de Jesús.) Él fue capaz de poner el plan de gestión de Dios como el centro mismo, y siempre oró al Padre celestial y buscó Su voluntad. Él oró, diciendo: “¡Dios Padre! Cumple lo que sea Tu voluntad, y no actúes según Mis propósitos; hazlo según Tu plan. El hombre puede ser débil, ¿pero por qué deberías preocuparte por él? ¿Cómo podría ser el hombre el objeto de Tu preocupación, el ser humano que es como una hormiga en Tu mano? En Mi corazón sólo deseo cumplir Tu voluntad, y quisiera que pudieras hacer lo que desearas en Mí, según Tus propios propósitos”. En el camino hacia Jerusalén, Jesús se sintió angustiado, como si le estuvieran retorciendo un cuchillo en el corazón, pero no tenía la más mínima intención de volverse atrás en Su palabra; siempre había una poderosa fuerza que lo empujaba hacia adelante hacia el lugar de Su crucifixión. Finalmente, fue clavado en la cruz y se convirtió en la semejanza de la carne pecaminosa, completando esa obra de redención de la humanidad, y levantándose por encima de los grilletes de la muerte y el Hades. Delante de Él, la mortalidad, el infierno y el Hades perdieron su poder, y Él los venció. Vivió treinta y tres años en los que siempre hizo todo lo que pudo para cumplir la voluntad de Dios, según Su obra en ese momento, no considerando nunca Su propia ganancia o pérdida personal, y pensando siempre en la voluntad de Dios Padre. Por ello, después de ser bautizado, Dios dijo de Él: “Este es Mi Hijo amado, en quién me regocijo grandemente”. Por Su servicio delante de Dios, que estaba en armonía con la voluntad de este, Dios colocó sobre Sus hombros la pesada carga de redimir a toda la humanidad y le hizo ir adelante para cumplirla, capacitándolo y autorizándolo para completar tan importante tarea. A lo largo de Su vida, soportó un sufrimiento inconmensurable por Dios, y Satanás lo tentó innumerables veces; pero nunca se descorazonó. Dios le encomendó esa tarea porque confiaba en Él, y lo amaba, y por eso dijo personalmente: “Este es Mi Hijo amado, en quién me regocijo grandemente”. En ese momento, sólo Jesús podía cumplir esta comisión, y esta era una parte de la terminación de Dios de Su obra de redención de toda la humanidad en la Era de la Gracia.

Si, como Jesús, podéis considerar las cargas de Dios, y dais la espalda a vuestra carne, Él os confiará Sus importantes tareas, de forma que cumpláis las condiciones de servir a Dios. Sólo bajo tales circunstancias os atreveréis a decir que estáis llevando a cabo la voluntad de Dios y completando Su comisión, sólo entonces os atreveréis a decir que estáis sirviendo verdaderamente a Dios. En comparación con el ejemplo de Jesús, ¿te atreves a decir que eres un íntimo de Dios? ¿Te atreves a decir que estás llevando a cabo la voluntad de Dios? ¿Te atreves a decir que estás sirviendo realmente a Dios? Si, hoy, no entiendes ese servicio a Dios, ¿te atreves a decir que eres un íntimo de Dios? Si dices que sirves a Dios, ¿no blasfemas contra Él? Piensa en ello: ¿estás sirviendo a Dios, o a ti mismo? Sirves a Satanás, pero dices tozudamente que estás sirviendo a Dios, ¿no estás blasfemando contra Dios en esto?

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

390. Si las personas creen en Dios y experimentan Sus palabras con un corazón que le teme, puede verse en ellas la salvación de Dios y Su amor. Estas personas pueden testificar de Dios, vivir la verdad y lo que testifican es también la verdad, lo que Dios es, Su carácter, y viven en medio del amor de Dios y han visto Su amor. Si las personas desean amar a Dios, deben probar Su encanto y verlo; sólo entonces puede despertarse en ellas un corazón que ame a Dios y que esté dispuesto a gastarse fielmente para Él. Dios no hace que las personas lo amen por medio de palabras y expresiones, o de su imaginación, y no obliga a las personas a amarlo. En su lugar, hace que lo amen por su propia voluntad, y que vean Su encanto en Su obra y declaraciones, tras lo cual nace en ellos el amor de Dios. Sólo de esta forma pueden las personas dar verdaderamente testimonio de Dios.

de ‘Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

391. La razón por la que quienes testifican realmente de Dios son capaces de dar un testimonio rotundo de Él es que su testimonio se basa en el fundamento del verdadero conocimiento y anhelo de Dios. Este no es acorde a un impulso emocional, sino al conocimiento de Dios y Su carácter. Como han llegado a conocer a Dios, sienten que deben testificar sin duda de Él; hacen que todos lo que lo anhelan lo conozcan y sean conscientes de Su encanto y de Su realidad. Como el amor de las personas por Dios, su testimonio es espontáneo, real, y tiene un sentido y una valía reales. No es pasivo, vacío o sin sentido. La razón por la que sólo aquellos que aman sinceramente a Dios tienen el mayor valor y sentido en sus vidas, y por la que sólo ellos creen realmente en Él, es que estas personas viven en Su luz, son capaces de vivir para Su obra y gestión. No viven en las tinieblas, sino en la luz; no viven vidas sin sentido, sino bendecidas por Dios.

de ‘Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz’ en “La Palabra manifestada en carne”

392. Sobre todo, dar testimonio exige que hables de tu conocimiento de la obra de Dios, de cómo Dios conquista a las personas, de cómo salva a las personas, de cómo cambia a las personas, y cómo guía a las personas para que entren, permitiéndoles ser conquistadas, ser hechas perfectas y ser salvas. Dar testimonio quiere decir hablar de Su obra y de todo lo que has experimentado. Sólo Su obra lo representa a Él y sólo Su obra puede revelar públicamente Su totalidad; Su obra da testimonio de Él. […] Es sólo porque habéis experimentado cada paso de Su obra que Él os pide que deis testimonio de Él, y si no habéis experimentado esto, entonces Él no haría tales demandas de vosotros. Así, cuando des testimonio de Dios, no es dar testimonio de Su exterior de humanidad normal, sino de la obra que Él hace y la senda que Él guía, es dar testimonio de cómo has sido conquistado por Él y en qué aspectos has sido hecho perfecto. Esta es la clase de testimonio que debes dar.

de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

393. En el futuro, cuando el evangelio sea esparcido, debes poder hablar de tu propio conocimiento, dar testimonio de todo lo que has ganado en tu corazón y no escatimar esfuerzos. Esto es lo que debe ser alcanzado por un ser creado. ¿Cuál es la importancia de esta etapa de la obra de Dios? ¿Cuál es su efecto? ¿Y qué tanto de ella se lleva a cabo en el hombre? ¿Qué deben hacer las personas? Cuando podáis hablar claramente de toda la obra hecha por Dios encarnado después de venir a la tierra, entonces vuestro testimonio estará completo. Cuando puedas hablar claramente de estas cinco cosas, la importancia, contenido, sustancia de Su obra, Su carácter representado por ella y Sus principios de la obra, entonces esto probará que eres capaz de atestiguar y que verdaderamente posees el conocimiento. Lo que pido de vosotros no es mucho y es alcanzable por todos aquellos que verdaderamente buscan. Si estás resuelto a ser uno de los testigos de Dios, debes entender lo que Dios detesta y lo que Dios ama. Has experimentado mucho de Su obra y por medio de esta obra, debes llegar a conocer Su carácter y lo que Él detesta y ama, y entender Su voluntad y Sus requerimientos para la humanidad y usar esto para dar testimonio de Él y desempeñar tu deber.

de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

394. Has experimentado cada paso del castigo, juicio, refinamiento, pruebas, contratiempos y tribulaciones y has alcanzado la conquista y has hecho a un lado las perspectivas de la carne, tus motivaciones personales y los intereses personales de la carne, en otras palabras, los corazones de todas las personas han sido conquistados por las palabras de Dios. Aunque tu vida no ha crecido hasta el punto que Él pidió, sabes estas cosas y estás completamente convencido por lo que Él hace, ¡entonces esto es testimonio y este testimonio es real! La obra que Dios ha venido a hacer —juicio y castigo— es con el fin de conquistar al hombre, pero Él también concluye Su obra, termina la era, lleva a cabo el capítulo final de Su obra. Él termina toda la era, salva a toda la raza humana, rescata totalmente a la raza humana del pecado y gana completamente a la raza humana que Él creó. Esto es todo de lo que debes dar testimonio.

de ‘Práctica (7)’ en “La Palabra manifestada en carne”

395. Un día, cuando estés fuera para difundir el evangelio y alguien te pregunte: “¿Cómo es tu fe en Dios?”, podrás responder: “¡Las acciones de Dios son tan maravillosas!”. Tan pronto como te vea que dices esto, sentirá que hay algo dentro de ti y que las acciones de Dios son verdaderamente insondables. Esto es dar testimonio de verdad. Dirás que la obra de Dios está llena de sabiduría, Su obra en ti te ha convencido realmente y ha conquistado tu corazón. ¡Tú siempre lo amarás, porque Él es más que digno del amor de la humanidad! Si puedes decir estas cosas, puedes conmover los corazones de las personas. Todo esto es dar testimonio. Si eres capaz de ser un testigo grandísono, de conmover a las personas hasta las lágrimas, eso muestra que eres verdaderamente alguien que ama a Dios. Esto se debe a que eres capaz de actuar como un testigo del amor hacia Dios y Sus acciones pueden expresarse a través de ti. A través de tu expresión, otras personas pueden buscar las acciones de Dios, experimentarle a Él, y serán capaces de estar firmes en cualquier entorno en el que se encuentren. Dar testimonio de esta forma es dar un testimonio genuino, y esto es exactamente lo que se te exige ahora. Deberías decir que las acciones de Dios son extremadamente valiosas y dignas de ser valoradas por las personas, que Dios es tan valioso y abundante; Él no sólo puede hablar sino que, además, puede refinar el corazón de las personas, proporcionarles disfrute, y puede ganarlos, conquistarlos, y perfeccionarlos. A partir de tu experiencia verás que Dios es adorable. Entonces, ¿cuánto amas a Dios ahora? ¿De verdad puedes decir estas cosas desde tu corazón? Cuando seas capaz de expresar estas palabras desde el fondo de tu corazón serás capaz de dar testimonio. Una vez que tu experiencia haya alcanzado este nivel serás capaz de ser un testigo para Dios, y estarás cualificado para ello. Si no alcanzas este nivel en tu experiencia, seguirás estando demasiado alejado. Tan pronto como te vea que dices esto, sentirá que hay algo dentro de ti y que las acciones de Dios son verdaderamente insondables. Esto es dar testimonio de verdad. Dirás que la obra de Dios está llena de sabiduría, Su obra en ti te ha convencido realmente y ha conquistado tu corazón. ¡Tú siempre lo amarás, porque Él es más que digno del amor de la humanidad! Si puedes decir estas cosas, puedes conmover los corazones de las personas. Todo esto es dar testimonio. Si eres capaz de ser un testigo grandísono, de conmover a las personas hasta las lágrimas, eso muestra que eres verdaderamente alguien que ama a Dios. Esto se debe a que eres capaz de actuar como un testigo del amor hacia Dios y Sus acciones pueden expresarse a través de ti. A través de tu expresión, otras personas pueden buscar las acciones de Dios, experimentarle a Él, y serán capaces de estar firmes en cualquier entorno en el que se encuentren. Dar testimonio de esta forma es dar un testimonio genuino, y esto es exactamente lo que se te exige ahora. Deberías decir que las acciones de Dios son extremadamente valiosas y dignas de ser valoradas por las personas, que Dios es tan valioso y abundante; Él no sólo puede hablar sino que, además, puede refinar el corazón de las personas, proporcionarles disfrute, y puede ganarlos, conquistarlos, y perfeccionarlos. A partir de tu experiencia verás que Dios es adorable. Entonces, ¿cuánto amas a Dios ahora? ¿De verdad puedes decir estas cosas desde tu corazón? Cuando seas capaz de expresar estas palabras desde el fondo de tu corazón serás capaz de dar testimonio.

de ‘Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento’ en “La Palabra manifestada en carne”

396. Cuando das testimonio para Dios, si sólo te basas en cómo disfrutas de Su gracia, cómo aceptas Su disciplina y Su castigo, y cómo disfrutas de Sus bendiciones en tu testimonio de Él, eso es inmensamente inadecuado, y está lejos de satisfacerle. Si quieres dar testimonio para Dios de una forma que concuerde con Su voluntad, dar testimonio pata el verdadero Dios mismo, entonces debes ver lo que Él tiene y es a partir de Sus acciones. Debes ver la autoridad de Dios en Su control de todas las cosas y ver la verdad de cómo provee Él para toda la humanidad. Si sólo reconoces que tu comida y bebida diarias, así como tus necesidades en la vida proceden de Dios, pero no ves la verdad de que Él provee para toda la humanidad por medio de todas las cosas, que Él dirige a la humanidad por medio de Su dominio de todas las cosas, nunca serás capaz de dar testimonio para Él.

de ‘Dios mismo, el único IX Dios es la fuente de vida para todas las cosas (III)’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

397. Los que dan testimonio de Dios tienen que poseer un conocimiento de Él; sólo este tipo de testimonio es preciso, práctico y el único que puede avergonzar a Satanás. Dios usa a aquellos que han llegado a conocerle pasando por Su juicio y Su castigo, por Su trato y Su poda, para que lleven testimonio de Él; Él usa a los que han sido corrompido por Satanás para que den testimonio de Él; así también usa a aquellos cuyo carácter ha cambiado y que se han ganado, así, Sus bendiciones, para que den testimonio de Él. No necesita que el hombre lo alabe sólo de palabras ni la alabanza y el testimonio del tipo de Satanás, que no ha sido salvada por Él. Sólo aquellos que conocen a Dios, y cuyo carácter ha cambiado, están cualificados para dar testimonio de Él, y Él no permitirá que el hombre acarree vergüenza deliberadamente sobre Su nombre.

de ‘Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

398. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La palabra manifestada en carne ”

399. ¿Puedes expresar el carácter de Dios de la era en un lenguaje adecuado que tenga sentido en la misma? A través de tu experiencia de la obra de Dios, ¿puedes describir con detalle el carácter de Él? ¿Cómo puedes describirlo adecuadamente, apropiadamente? De forma que por medio de esto, otros puedan aprender acerca de tus experiencias. ¿Cómo transmitirás lo que has visto y experimentado a esos creyentes religiosos patéticos, pobres y devotos, hambrientos y sedientos de justicia, y que están esperando a que tú los pastorees? ¿Qué tipo de caracteres están esperando a que tú los pastorees? ¿Puedes imaginarlo? ¿Eres consciente de la carga que llevas, tu comisión, y tu responsabilidad? ¿Dónde está tu sentido de la misión histórica? ¿Cómo servirás como un buen maestro en la próxima era? ¿Tienes un gran sentido de la maestría? ¿Cómo explicarías al señor de todas las cosas? ¿Es realmente el señor de todas las criaturas vivientes y toda la materia del mundo? ¿Qué planes tienes para el progreso del siguiente paso de la obra? ¿Cuántas personas están esperando a que seas su pastor? ¿Es pesada tu tarea? Son pobres, patéticos, ciegos, están confundidos, lamentándose en las tinieblas: “¿dónde está el camino?”. Cómo anhelan que la luz, como una estrella fugaz, descienda repentinamente y disperse la fuerza de la oscuridad que ha oprimido a los hombres durante tantos años. ¿Quién puede saber con cuánta ansiedad esperan, y cómo anhelan día y noche por esto? Estos hombres que sufren profundamente permanecen encarcelados en las mazmorras de las tinieblas, sin esperanza de liberación, incluso el día en que la luz brilla; ¿cuándo dejarán de llorar? Estos espíritus frágiles que nunca han tenido reposo están sufriendo verdaderamente desgracia. Han estado mucho tiempo sellados por cuerdas despiadadas y la historia congelada en el lugar. ¿Quién ha oído alguna vez los sonidos de sus gemidos? ¿Quién ha visto sus rostros miserables? ¿Has pensado alguna vez cuán afligido e inquieto está el corazón de Dios? ¿Cómo puede soportar Él ver a la humanidad inocente que creó con Sus propias manos sufriendo tal tormento? Después de todo, los seres humanos son los desgraciados que han sido envenenados. Aunque han sobrevivido hasta hoy, ¿quién habría pensado que el maligno los ha envenenado hace mucho? ¿Has olvidado que eres una de las víctimas? Partiendo de tu amor por Dios, ¿no estás dispuesto a esforzarte por salvar a aquellos que han sobrevivido? ¿No estás dispuesto a usar toda tu fuerza para devolver al Dios que ama a la humanidad como a Su propia carne y sangre? ¿Cómo entiendes el ser usado por Dios para vivir tu vida extraordinaria? ¿Tienes realmente la resolución y la confianza para vivir la vida llena de sentido de una persona piadosa y que sirve a Dios?

de ‘Cómo deberías ocuparte de tu misión futura’ en “La Palabra manifestada en carne”

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