Invitamos a los buscadores de la verdad a contactar con nosotros.

Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

Colores lisos

Temas

Fuente

Tamaño de fuente

Interlineado

Ancho de página

0 Resultado(s) de búsqueda

No se encuentra los resultados.

`

X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(II) Palabras clásicas sobre cómo orar y adorar a Dios

22. ¿Qué significa orar realmente? Quiere decir hablar con Dios las palabras que están dentro de tu corazón y comunicarte con Dios después de que comprendiste Su voluntad, basándote en Sus palabras; quiere decir sentirte particularmente cerca de Dios, sentir que Él está enfrente de ti y que tú tienes algo que decirle; y quiere decir estar especialmente radiante dentro de tu corazón y sentir que Dios es especialmente precioso. Te vas a sentir especialmente constreñido y, después de escuchar tus palabras, tus hermanos y hermanas se van a sentir complacidos, van a sentir que las palabras que hablas son las palabras que están dentro de sus corazones, las palabras que quieren decir y que lo que tú dices representa lo que ellos quieren decir. Esto es lo que significa orar verdaderamente. Después de que has orado verdaderamente, te vas a sentir en paz y complacido en tu corazón; la fuerza para amar a Dios crecerá y vas a sentir que nada en toda tu vida es más valioso o importante que amar a Dios, y todo esto probará que tus oraciones han sido efectivas.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

23. Mientras oras tu corazón debe estar en paz delante de Dios y debe ser sincero. Estás realmente teniendo comunión y orando con Dios; no debes engañar a Dios usando palabras que suenen bonito. La oración se centra alrededor de aquello que Dios quiere completar hoy. Pídele a Dios que te ilumine y te esclarezca más, y lleva tu estado real y tus problemas delante de Él para que ores y tomes la determinación ante Dios. Orar no es seguir un procedimiento sino buscar a Dios usando tu corazón sincero. Pide que Dios proteja tu corazón, capacitándolo para que con frecuencia esté en paz delante de Dios, capacitándote para que te conozcas y te desprecies y te abandones en el ambiente que Dios ha puesto para ti, permitiéndote así tener una relación normal con Dios y haciendo de ti alguien que verdaderamente ama a Dios.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

24. El estándar más bajo que Dios exige de las personas es que le puedan abrir sus corazones. Si el hombre le da a Dios su corazón sincero y le dice a Dios lo que realmente hay dentro de su corazón, entonces Dios estará dispuesto a obrar en el hombre; Dios no quiere el corazón torcido del hombre sino su corazón puro y honesto. Si el hombre no le dice a Dios lo que de verdad hay en su corazón, entonces Dios no toca el corazón del hombre ni obra dentro de él. Por lo tanto, lo más crucial acerca de la oración es decirle a Dios las palabras de tu auténtico corazón, hablarle a Dios de tus defectos o de tu carácter rebelde y abrirte completamente a Dios. Sólo entonces Dios estará interesado en tus oraciones; si no, entonces Él ocultará Su rostro de ti. El criterio mínimo para la oración es que puedas guardar tu corazón en paz ante Dios y que no se aparte de Él. Tal vez, durante este periodo, no has obtenido una visión nueva o más alta, pero debes usar la oración para mantener las cosas como están —no puedes retroceder—. Esto es lo mínimo que debes alcanzar.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

25. La oración no es un proceso de pasar por las formalidades o de seguir un procedimiento o de recitar las palabras de Dios, es decir, la oración no quiere decir repetir palabras como perico y copiarles a los demás. En la oración le debes dar tu corazón a Dios, compartiendo con Dios las palabras que están en tu corazón para que Dios te pueda tocar. Si las oraciones han de ser efectivas, entonces se deben basar en la lectura de las palabras de Dios. Sólo orando en medio de las palabras de Dios se podrá recibir más esclarecimiento e iluminación. Una oración verdadera se demuestra cuando se tiene un corazón que anhela las exigencias que Dios le hace y se está dispuesto a cumplir estas exigencias; se podrá odiar todo lo que Dios odia y sobre esta base se tendrá conocimiento, se conocerá y se tendrá claras las verdades que Dios explica. Tener la determinación, la fe, el conocimiento y un camino por el cual practicar después de orar, sólo esto es orar verdaderamente y sólo la oración como esta puede ser efectiva. Sin embargo, la oración se debe construir sobre el fundamento del disfrute de las palabras de Dios y teniendo comunión con Dios en Sus palabras, y el corazón puede buscar a Dios y estar en paz ante Dios. Esa oración ya ha alcanzado el punto de la comunión verdadera con Dios.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

26. Después de que creara a los hombres y les diera espíritus, Dios les ordenó que si no lo invocaban, no serían capaces de conectar con Su Espíritu y, por tanto, la “estación satélite” del cielo no se recibiría en la tierra. Cuando Dios ya no está en el espíritu de las personas hay un sitio libre para otras cosas, y así es como Satanás aprovecha la oportunidad de entrar. Cuando las personas contactan a Dios con el corazón, Satanás entra inmediatamente en pánico y se apresura a escapar. A través del clamor de la humanidad, Dios les da a las personas lo que necesitan, pero Él no “reside” en ellas al principio. Él les brinda ayuda de continuo a causa de su clamor, y las personas obtienen resistencia de esa fuerza interna de forma que Satanás no se atreve a venir aquí a “jugar” como se le antoje. De este modo, si las personas conectan continuamente con el Espíritu de Dios, Satanás no se atreve a venir a interrumpir. Sin la interrupción de Satanás, la vida de todas las personas es normal y Dios tiene la oportunidad de obrar en ellas sin obstrucciones. De esta manera, lo que Dios quiere hacer puede lograrse a través de los seres humanos.

de ‘Interpretación de la decimoséptima declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

28. ¿Y qué hay en cuanto al contenido de las oraciones? Debes orar, paso a paso, de acuerdo a tu verdadero estado y a aquello que será hecho por el Espíritu Santo, y debes hablar con Dios de acuerdo con la voluntad de Dios y Sus exigencias para el hombre. Cuando comiences a practicar tus oraciones, primero dale tu corazón a Dios. No intentes entender la voluntad de Dios; sólo trata de decirle a Dios las palabras que están dentro de tu corazón. Cuando te presentes delante de Dios, habla así: “¡Oh Dios! Sólo hoy me doy cuenta de que solía desobedecerte. Soy realmente corrupto y despreciable. Antes, estaba perdiendo mi tiempo; a partir de hoy voy a vivir para Ti, voy a vivir una vida que tenga sentido y voy a satisfacer Tu voluntad. Quisiera que Tu Espíritu siempre obrara en mi interior y que siempre me iluminara y me esclareciera, para que pueda dar un testimonio fuerte y rotundo delante de Ti, permitiendo que Satanás vea Tu gloria, Tu testimonio y la prueba de Tu triunfo dentro de nosotros”. Cuando ores de esta manera, tu corazón será completamente liberado, y después de haber orado de esta manera, tu corazón estará más cerca de Dios, y al orar con frecuencia de esta manera, el Espíritu Santo inevitablemente obrará dentro de ti. Si siempre clamas a Dios de esta manera, y tomas tu determinación delante de Dios, llegará el día en que tu determinación pueda ser aceptada delante de Dios, cuando tu corazón y todo tu ser Dios los recibirá y finalmente Dios te hará perfecto.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

29. La oración no tiene nada que ver con lo buenas que sean tus palabras mientras oras; sólo necesitas pronunciar las palabras de tu corazón y hablar con sinceridad, según tus dificultades. Habla desde la perspectiva de ser una parte de la creación y de la sumisión: “Oh Dios, sabes que mi corazón es demasiado duro. Oh Dios, guíame en este asunto; sabes que tengo debilidades, soy demasiado deficiente e inadecuado para que Tú me uses. Soy rebelde e interrumpo Tu obra cuando hago cosas; mis acciones no se conforman a Tu voluntad. Te pido que hagas Tu propia obra y nosotros sólo colaboraremos…”. Si no puedes decir estas palabras, estás acabado. Algunas personas piensan: “Cuando oro debo discernir si la oración es razonable o no; es imposible orar”. Esto no es un problema. Practica durante un tiempo y lo conseguirás. Ora y sabrás si hay palabras que no son apropiadas. Cuando las personas oran, su relación con Dios es la relación más directa. La relación entre las personas y Dios se vuelve la más íntima durante la oración. ¿Puedes arrodillarte habitualmente y orar de inmediato cuando estás haciendo algo? No puedes. La relación de las personas con Dios es la más estrecha cuando ellas se arrodillan y oran.

de ‘El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

30. Conocimiento básico acerca de la oración:

1. No digas a ciegas lo que venga a tu mente. En tu corazón debe haber una carga, es decir, debes tener un objetivo cuando ores.

2. Tus palabras deben contener las palabras de Dios; se deben basar en las palabras de Dios.

3. Al orar no puedes volver sobre lo ya dicho por otros; no debes traer a colación cosas obsoletas. Especialmente te debes entrenar en hablar las palabras actuales del Espíritu Santo; sólo entonces podrás hacer una conexión con Dios.

4. La oración de grupo se debe centrar alrededor de un núcleo, que debe ser la obra del Espíritu Santo hoy.

5. Todas las personas deben aprender cómo orar por los demás. En las palabras de Dios deben encontrar la porción por la que quieren orar, sobre la que tengan una carga y por la cual deban orar con frecuencia. Esta es una manifestación del cuidado que se tiene de la voluntad de Dios.

La vida de oración personal se basa en entender la importancia de la oración y el conocimiento básico de la oración. El hombre a menudo debe orar por sus deficiencias en su vida diaria y debe orar sobre el fundamento del conocimiento de las palabras de Dios con el propósito de lograr los cambios en su carácter de vida. Todos deben establecer su propia vida de oración, deben orar por el conocimiento que se basa en las palabras de Dios, deben orar con el fin de buscar el conocimiento de la obra de Dios. Pon tus circunstancias presentes delante de Dios y sé pragmático y no prestes atención al método; la clave es lograr un conocimiento verdadero y experimentar realmente las palabras de Dios.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

32. La oración trata, fundamentalmente, de hablar con sinceridad: “¡Oh Dios! Tú conoces la corrupción del hombre, y hoy he hecho otra cosa irrazonable. Yo tenía un propósito en mi interior, pero soy astuto. En ese momento no lo hice según Tu voluntad ni la verdad, sino más bien según mi propio propósito, y me defendí. Ahora reconozco mi corrupción, te pido que me esclarezcas más y me permitas entender la verdad y ponerla en práctica de forma que pueda quitar estas cosas. ¡Oh Dios! Estoy dispuesto a quitar mi corrupción, a cambiar mi carácter y a poner la verdad en práctica”. Habla de esta forma; confiesa y habla sinceramente sobre asuntos reales. Con frecuencia, las personas no oran realmente, sino que se limitan a pensar y reflexionar; tan sólo tienen conciencia mental y arrepentimiento. Sin embargo, no entienden del todo la verdad, lo que debe hacerse por medio de la oración. Después de orar, el grado de tu entendimiento será mucho más profundo que si sólo tuvieras que reflexionar. El Espíritu Santo obra para conmoverte, y la condición, los sentimientos, y la emoción que Él te proporciona te permite tener un entendimiento profundo de este asunto, y tu grado de remordimiento también será especialmente profundo. Te arrepentirás de este asunto en lo más profundo y, por tanto, lo entenderás por completo. Si te limitas a examinarte a ti mismo de forma superficial y, después, no tienes una senda adecuada para practicar ni progresas en la verdad, no serás capaz de cambiar.

de ‘ El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

33. Algunas personas leen la palabra de Dios cada día y no producen estos resultados. Después de leer las palabras de Dios, de hablar y comunicar, sus corazones serán brillantes, y tendrán una senda. Si el Espíritu Santo también te emociona de alguna manera, te da cargas y te guía, será diferente. Si te conmueves un poco tras leer simplemente las palabras de Dios, y derramas lágrimas en ese momento, esa emoción se desvanecerá con rapidez después de trabajar durante un tiempo. Si elevas una oración con lágrimas, una oración seria o una sincera, tu energía no disminuirá tres días después de acabar de orar. ¿No tenéis todos esta clase de experiencia? Este es el resultado obtenido de la oración, cuyo propósito es que las personas puedan venir a la presencia de Dios y recibir las cosas que Él pretende darles. Si oras y vienes a la presencia de Dios con frecuencia, tendrás una relación continua con Él, y Él siempre te conmoverá, siempre recibirás Sus provisiones; y por tanto, serás transformado, tus condiciones mejorarán siempre y no retrocederán. Sobre todo, cuando los hermanos y las hermanas se unen en oración. Cuando la oración ha terminado, hay una cantidad de energía excepcionalmente grande, el rostro de todos está lleno de sudor y sienten que ganan muchas cosas. De hecho, después de algunos días de estar juntos no habían comunicado mucho; fue la oración la que estimuló su energía, y desean poder abandonar al mismo tiempo a sus familias y al mundo, desean poder renunciar a todo, excepto a Dios. Ves lo grande que es su energía. ¡El Espíritu Santo obra para dar este poder a las personas y éstas nunca lo disfrutan hasta saciarse! Si no confías en este poder, y endureces tu corazón y te obcecas; o si confías en tu propia fuerza de voluntad y tus aspiraciones, ¿dónde puedes ir? No llegarás lejos antes de tropezar y caer ni tendrás ese poder cuando te vayas.

de ‘ El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

34. Debes ser honesto y debes orar con el fin de deshacerte de la astucia que hay en tu corazón. A medida que uses la oración para purificarte siempre que lo necesites, y la uses para que el Espíritu de Dios te toque, tu carácter cambiará gradualmente. La verdadera vida espiritual es una vida de oración y es una vida que el Espíritu Santo toca. El proceso de ser tocado por el Espíritu Santo es el proceso de cambiar el carácter del hombre. Una vida que no ha sido tocada por el Espíritu Santo no es una vida espiritual, sigue siendo un ritual religioso; sólo aquellas a quienes el Espíritu Santo toca con frecuencia, y que el Espíritu Santo ha esclarecido e iluminado, son las personas que han entrado en la vida espiritual. El carácter del hombre cambia constantemente cuando ora, y entre más es movido por el Espíritu de Dios, más proactivo y obediente será. Así también, su corazón será purificado poco a poco y después de esto su carácter cambiará gradualmente. Ese es el efecto de la oración verdadera.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

35. La oración es una de las formas en las que el hombre coopera con Dios, es un modo por medio del cual el hombre invoca a Dios y es el proceso por medio del cual el Espíritu de Dios toca al hombre. Se puede decir que los que están sin oración son muertos que no tienen espíritu, lo que prueba que les hacen falta las facultades para que Dios los toque. Sin la oración, no pueden alcanzar una vida espiritual normal, mucho menos pueden seguir la obra del Espíritu Santo; sin la oración, rompen su relación con Dios y no pueden recibir la aprobación de Dios. Siendo que eres alguien que cree en Dios, entre más ores, más te toca Dios. Esas personas tienen una mayor determinación y pueden recibir más la iluminación más reciente de Dios; como resultado, el Espíritu Santo puede perfeccionar sólo a personas como estas tan pronto como sea posible.

de ‘Acerca de la práctica de la oración’ en “La Palabra manifestada en carne”

36. La oración no es una ceremonia; hay mucho sentido en ella. ¿Qué se puede ver en las oraciones de las personas? Las personas están sirviendo a Dios directamente. Si lo consideras una ceremonia, sin duda no servirás bien a Dios. Puede decirse que si tus oraciones no son serias o sinceras, Dios no te tendrá en cuenta, te ignorará. Si te ignora, ¿obra en ti el Espíritu Santo? Por tanto, te desanimas al hacer tu trabajo. De ahora en adelante, no puedes trabajar sin orar. La oración produce obra y servicio. Eres un líder y una persona que sirve a Dios, pero nunca te has entregado a la oración y nunca has sido serio en tus oraciones. Si sirves de esta forma, fracasarás. […] Si vienes a la presencia de Dios a menudo y oras con frecuencia, esto demuestra que te tomas a Dios en serio. Si realizas obra por ti mismo con frecuencia y no oras a menudo, si sueles hacer esto y aquello a Sus espaldas, entonces no sirves a Dios, sino que haces las cosas a tu manera. ¿No estás condenado, acaso, por hacer las cosas a tu manera? Si se contempla desde fuera, no parece que hayas hecho nada perturbador ni que hayas blasfemado, sino que haces lo que te concierne. ¿No estás interrumpiendo? ¿No es así? Aunque desde fuera parece que no estás interrumpiendo, te estás resistiendo a Dios por naturaleza.

de ‘El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

37. Aunque las personas se arrodillan para orar en un ámbito intangible, hablan y oran, debes entender que las oraciones de las personas son también un canal para que el Espíritu Santo obre. Cuando las personas oran y buscan en el estado correcto, el Espíritu Santo también obra al mismo tiempo. Estos son dos aspectos por los cuales Dios y las personas pueden coordinarse con éxito entre sí o, en otras palabras, es Dios ayudando a las personas a ocuparse de los asuntos. Esto es un tipo de colaboración del hombre en la presencia de Dios; también es un método para que Dios haga completas a las personas. Es, todavía más, la senda para la entrada de las personas en la vida; no es una ceremonia. La oración no tiene que ver simplemente con estimular la fuerza de uno o proclamar algunos eslóganes; no es así. Si eso fuera todo, bastaría con ponerse en movimiento y gritar algunos eslóganes; no habría necesidad de pedir nada ni de adorar, ni de piedad. ¡El sentido de la oración es muy profundo! Si oras con frecuencia, sabes cómo hacerlo, y oras a menudo de forma sumisa y razonable, te sentirás particularmente normal en tu interior. Si oras frecuentemente con algunos eslóganes y no tienes una carga ni reflexionas en si estás hablando de manera razonable o no en tu oración, y qué tipo de lenguaje no es adoración verdadera ni te tomas nunca en serio estos asuntos, tus oraciones no tendrán éxito y la condición en tu interior siempre será anormal. No entrarás nunca en profundidad en las lecciones respecto a lo que es la razón normal, la sumisión verdadera, la verdadera adoración, y dónde mantenerse. Todos estos asuntos son sutiles.

de ‘El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

38. Ahora necesitáis comprender si las cosas que decís en vuestras oraciones son razonables o no. Independientemente de si eres necio o si estás orando deliberadamente de esta forma, si tus oraciones no son razonables, el Espíritu Santo no obrará en ti. Por tanto, cuando oras, las palabras que dices deben ser razonables, y tu tono ser el apropiado: “¡Oh Dios! Tú conoces mis debilidades y mi rebeldía. Sólo te pido que me des poder, para que pueda resistir las pruebas de este entorno. Sin embargo, que sea según Tu voluntad. Sólo estoy pidiendo esto y no sé cuál es Tu voluntad, pero deseo que Tu voluntad se haga; tanto si me usas en el servicio como si haces que yo sirva de contraste; estoy dispuesto a ambas cosas. No obstante, Te pido fuerza y sabiduría para que me permitas satisfacerte en este asunto. Sólo estoy dispuesto a someterme a Tus disposiciones…”. Después de orar de esta forma, te sentirás especialmente firme. Si sólo eres persistente en pedir y pedir, cuando hayas terminado de pedir tan sólo quedará un montón de palabras vacías, porque ya has predeterminado tus propósitos. Cuando te arrodillas para orar, deberías decir algo así: “¡Oh Dios! Tú conoces mis debilidades y mis condiciones. Te pido que me esclarezcas en este asunto y me hagas entender Tu voluntad. Sólo deseo someterme a todas Tus disposiciones y mi corazón desea someterse a Ti…”. Si oras de esta forma, el Espíritu Santo te conmoverá; pero si la dirección de tu oración no es la correcta, se volverá insulsa y seca, y el Espíritu Santo no te conmoverá. Sólo estás murmurando, orando en silencio, o cerrando los ojos y pronunciando algunas palabras a tu antojo, y esto no es más que superficialidad. Si eres superficial, ¿obrará el Espíritu Santo? Todas las personas que vienen a la presencia de Dios deben comportarse de forma adecuada y mostrar piedad. Mira los sacrificios de los sacerdotes durante la Era de la Ley, todos se arrodillaban. La oración no es una cosa tan simple. Las personas vienen delante de Dios, pero siguen siendo desafiantes e incontroladas, y quieren acostarse en su cama y cerrar los ojos. ¡Esto es inaceptable! No digo estas cosas para exigir a las personas que sigan algunas reglas específicas; como mínimo, sus corazones deben volverse a Dios y ellas deben tener una actitud de piedad en la presencia de Dios.

de ‘El sentido y la práctica de la oración’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

39. Cuando experimentáis a Dios y oráis a Él en vuestra vida cotidiana, lo hacéis con descuido: oráis a Dios mientras trabajáis. ¿Puede llamarse esto dar vuestro corazón a Dios? Estáis pensando en los problemas de la casa o en asuntos de la carne; siempre estáis entre dos mentes. ¿Puede considerarse esto acallar vuestro corazón en la presencia de Dios? Esto se debe a que tu corazón siempre se fija en los asuntos externos, y no es capaz de volverse a Dios. Si de verdad deseáis poner en paz vuestro corazón ante Él, debéis hacer deliberadamente la obra de cooperación. Es decir, cada uno de vosotros debe tomar tiempo alejado de toda persona, asunto u objeto para sus devocionales espirituales personales, donde seréis capaces de traer paz a vuestro corazón y de callar ante Dios. Deberíais tener vuestras notas devocionales individuales en las que podáis recoger vuestro conocimiento de la palabra de Dios y cómo ha sido conmovido vuestro espíritu, independientemente de que lo que escribáis sea profundo o superficial. Acallad vuestro corazón ante Dios de manera intencionada. Si puedes dedicar una o dos horas a una vida espiritual verdadera cada día, tu vida durante el día se sentirá enriquecida y tu corazón será brillante y claro. Si llevas esta clase de vida espiritual a diario, serás capaz de entregar cada vez más tu corazón a Dios, tu espíritu se volverá más y más fuerte, serás más capaz de recorrer la senda guiada por el Espíritu Santo, y Dios te concederá más y más bendiciones. […] Cuanto más vivas una vida espiritual, más ocupado estará tu corazón por las palabras de Dios, siempre preocupado por estos asuntos y siempre llevando esta carga. Después de esto, puedes revelar tu verdad más interna a Dios a través de tu vida espiritual, decirle lo que quieres hacer, lo que has estado pensando, tu entendimiento de la palabra de Dios y tu propia forma de verla. ¡No escondas nada; ni siquiera un poco! Practica el comunicarle las palabras de tu corazón a Dios, decirle la verdad, y no dudar en expresar lo que hay en tu corazón. Cuanto más hagas esto, más sentirás el encanto de Dios, y tu corazón se verá cada vez más atraído hacia Dios. Cuando esto acontezca, sentirás que Dios es más querido para ti que cualquier otra persona. Pase lo que pase, nunca te apartarás de Su lado. Si practicas esta clase de devocional espiritual a diario y no lo sacas de tu mente, sino que lo tratas como tu llamamiento en la vida, la palabra de Dios ocupará tu corazón. Esto es lo que significa ser tocado por el Espíritu Santo. Será como si Dios hubiera poseído siempre tu corazón, como si siempre hubiera habido amor en tu corazón. Nadie puede quitarte esto. Cuando esto ocurra, Dios vivirá realmente en ti, y tendrá un lugar en tu corazón.

de ‘Una vida espiritual normal guía a las personas al camino correcto’ en “La Palabra manifestada en carne”

40. Acallar el corazón de uno delante de Dios es uno de los pasos más cruciales para entrar en las palabras de Dios, y es una lección en la que en estos momentos todas las personas tienen la necesidad urgente de entrar. Los caminos de entrada para acallar el corazón delante de Dios son:

1. Retira tu corazón de las cosas externas, guarda silencio delante de Dios y ora a Él con un corazón enfocado.

2. Con tu corazón callado delante de Dios, come, bebe y disfruta de las palabras de Dios.

3. Convierte en una práctica habitual el meditar en el amor de Dios, el contemplarlo y el reflexionar en la obra de Dios.

Primero se empieza con el asunto de la oración. Se es firme, y se ora a una hora fija. Independientemente de lo apurado que se esté de tiempo, de lo ocupado o de lo que sobrevenga, se ora cada día como algo normal, se come y se bebe las palabras de Dios como de costumbre. Mientras se coma y se beba las palabras de Dios, no importa cuáles sean los entornos, el espíritu está especialmente complacido; tampoco incomodan las personas, los acontecimientos ni las cosas de alrededor. Cuando se contempla normalmente a Dios en el corazón, lo que ocurre fuera no puede molestar. Esto es lo que significa tener estatura. Primero se empieza desde la oración: orar en paz delante de Dios es muy productivo. Después de ello, comer y beber las palabras de Dios, meditar en Sus palabras e intentar obtener la luz, hallar el camino a la práctica, conocer cuáles son los objetivos de las declaraciones de Dios, y entender sin desviación. En general, acercarse a Dios con normalidad en el corazón, contemplar Su amor, y reflexionar en Sus palabras, sin ser perturbado por las cosas externas. Cuando tu corazón está en paz, hasta el punto de ser capaz de meditar, para poder contemplar dentro de ti mismo el amor de Dios, y acercarte de verdad a Él, independientemente del entorno en el que estés, y en última instancia has alcanzado el punto en el que alabas en tu corazón, y es incluso mejor que orar, entonces poseerás una cierta estatura en esto. Si puedes alcanzar el estado antes descrito, entonces esto probará que tu corazón está verdaderamente en paz ante Dios. Este es el primer paso; es una habilidad básica. Sólo cuando pueden estar en paz delante de Dios, el Espíritu Santo puede tocar a las personas y el Espíritu Santo las puede esclarecer e iluminar, sólo entonces pueden realmente tener comunión con Dios y pueden entender la voluntad de Dios y la guía del Espíritu Santo, y con esto, habrán entrado en el camino correcto en sus vidas espirituales. Ejercitarse para vivir delante de Dios para alcanzar una cierta profundidad y ser capaz de rebelarse contra uno mismo, abominar de uno mismo, y vivir en las palabras de Dios, esto es acallar de verdad el corazón delante de Dios.

de ‘Acerca de acallar el corazón de uno delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

41. Si tu corazón está verdaderamente callado delante de Dios, no te molestará nada de lo que esté ocurriendo en el mundo exterior, ni habrá persona, evento o cosa que te ocupe. Si tienes entrada a esto, entonces esos estados negativos o todas las cosas negativas, como las concepciones humanas, la filosofía de la vida, las relaciones anormales con las personas y los pensamientos de tu corazón desaparecerán de manera natural. Al estar siempre meditando en las palabras de Dios, al acercarse siempre tu corazón a Él, y ocuparse con Sus palabras actuales, esas cosas negativas se quitan sin que te des cuenta. Cuando las nuevas cosas positivas te ocupen, las viejas cosas negativas no tendrán lugar, así que no les prestes atención. No es necesario que hagas esfuerzos e intentes controlarlas. Céntrate en estar callado delante de Dios, come y bebe más de Sus palabras y disfrútalas; cántale más himnos de alabanza, y deja que Él tenga la oportunidad de obrar en ti, porque, en el presente, Dios quiere perfeccionar personalmente a las personas, quiere ganar tu corazón, Su Espíritu conmueve tu corazón; si vives delante de Dios, y sigues la guía del Espíritu Santo, satisfarás a Dios.

de ‘Acerca de acallar el corazón de uno delante de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

42. ¿Y cómo buscas que el Espíritu Santo te toque? Lo que es crucial es vivir en las palabras actuales de Dios y orar sobre el fundamento de las exigencias de Dios. Después de haber orado de esta manera, es seguro que el Espíritu Santo te tocará. Si no buscas basándote en el fundamento de las palabras actuales que Dios habla, entonces esto es infructuoso. Debes orar y decir: “¡Oh Dios! Estoy en Tu contra y te debo tanto; soy tan desobediente y nunca puedo satisfacerte. Oh Dios, quiero que me salves, quiero servirte hasta el final, quiero morir por Ti. Tú me juzgas y me castigas y no tengo quejas; estoy en Tu contra y merezco morir para que todas las personas puedan contemplar Tu justo carácter en mi muerte”. Cuando oras desde adentro de tu corazón de esta manera, Dios te va a escuchar y te va a guiar; si no oras sobre el fundamento de las palabras actuales del Espíritu Santo, entonces no hay posibilidad de que el Espíritu Santo te toque. Si oras de acuerdo a la voluntad de Dios, y de acuerdo a eso que Dios quiere hacer hoy, vas a decir: “¡Oh Dios! Quiero aceptar Tus comisiones y ser fiel a Tus comisiones y estoy dispuesto a consagrar toda mi vida a Tu gloria para que todo lo que haga pueda alcanzar los estándares del pueblo de Dios. Que Tú puedas tocar mi corazón. Anhelo que Tu Espíritu siempre me ilumine, que todo lo que haga traiga vergüenza sobre Satanás, para que al final Tú me ganes”. Si oras de esta manera, centrándote alrededor de la voluntad de Dios, entonces, de un modo inevitable, el Espíritu Santo obrará en ti. No importa cuántas sean las palabras de tus oraciones, lo que es clave es si comprendes la voluntad de Dios o no.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

43. Una persona que busca la vida primero debe rendir completamente su corazón a Dios. Ésta es una condición previa. Me gustaría que Mis hermanos y hermanas oraran conmigo a Dios: “¡Oh Dios! Que Tu Espíritu en el cielo conceda gracia sobre las personas en la tierra para que Mi corazón se pueda volver por completo a Ti, que Mi Espíritu pueda ser conmovido por Ti y que pueda ver Tu hermosura en Mi corazón y Mi Espíritu, para que aquellos en la tierra sean bendecidos para ver Tu belleza. ¡Dios! ¡Que Tu Espíritu una vez más mueva nuestros espíritus para que nuestro amor sea duradero y nunca cambie!”. Lo que Dios hace primero en todos nosotros es probar nuestros corazones y cuando derramamos nuestros corazones en Él, es entonces que Él comienza a mover nuestros espíritus. Es sólo en el espíritu que uno puede ver la hermosura, supremacía y grandeza de Dios. Ésta es la senda del Espíritu Santo en los seres humanos. ¿Tienes esta clase de vida? ¿Has experimentado una vida del Espíritu Santo? ¿Ha sido conmovido tu espíritu por Dios? ¿Has visto cómo el Espíritu Santo obra en las personas? ¿Has rendido por completo tu corazón a Dios? Cuando le entregas totalmente tu corazón a Dios, eres capaz de experimentar directamente la vida del Espíritu Santo y Su obra te puede ser revelada continuamente. En ese momento, te puedes convertir en alguien que es usado por el Espíritu Santo. ¿Estás dispuesto a convertirte en esa clase de persona? En Mi memoria, cuando fui conmovido por el Espíritu Santo y le di por primera vez Mi corazón a Dios, me postré ante Él y clamé: “¡Oh Dios! Eres Tú quien has abierto Mis ojos para que pueda reconocer Tu salvación. Estoy dispuesto a darte Mi corazón completamente y todo lo que pido es que Tu voluntad sea hecha. Todo lo que deseo es que Mi corazón obtenga Tu aprobación en Tu presencia y llevar a cabo Tu voluntad”. Esa oración es muy inolvidable para Mí; fui profundamente conmovido y lloré amargamente delante de Dios. Esa fue Mi primera oración exitosa en la presencia de Dios como una persona que ha sido salvada y fue Mi primera aspiración. Después de eso, con frecuencia he sido conmovido por el Espíritu Santo. ¿Has tenido esta clase de experiencia?

de ‘La Senda… (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

44. A veces, cuando estás disfrutando las palabras de Dios, tu espíritu es tocado y sientes que no puedes dejar de amar a Dios, que hay una gran fuerza dentro de ti y que no hay nada que no puedas desechar. Si te sientes así, entonces el Espíritu de Dios te ha tocado y tu corazón se ha vuelto por completo a Dios y vas a orar a Dios y le vas a decir: “¡Oh Dios! Tú realmente nos has predestinado y escogido. Tu gloria me llena de orgullo y para mí es glorioso ser uno de Tu pueblo. Voy a erogar todo y dar todo para cumplir Tu voluntad y te voy a dedicar todos mis años y toda una vida de esfuerzos”. Cuando oras de esta manera, en tu corazón habrá un amor que no tiene fin y una obediencia verdadera hacia Dios. ¿Alguna vez has tenido una experiencia como esta? Si el Espíritu de Dios toca a las personas con frecuencia, entonces están especialmente dispuestas a consagrarse a Dios en sus oraciones: “¡Oh Dios! Quiero contemplar Tu día de gloria y quiero vivir para Ti, nada es más valioso o importante que vivir para Ti y no tengo el más mínimo deseo de vivir para Satanás y la carne. Me levantaste cuando me capacitaste para vivir para Ti hoy”. Cuando hayas orado de esta manera, vas a sentir que no puedes dejar de darle tu corazón a Dios, que debes ganar a Dios y que odiarías morirte sin haber ganado a Dios mientras estás vivo. Después de haber orado tal oración, habrá dentro de ti una fuerza inagotable que no sabrás de dónde proviene; dentro de ti habrá un poder sin límite y tendrás un gran sentimiento de que Dios es maravilloso y que es digno de que lo ames. Así será cuando Dios te haya tocado. Todos los que han tenido esa experiencia es porque Dios los ha tocado. Para aquellos a quienes Dios toca con frecuencia, en sus vidas ocurren los cambios, pueden tomar su resolución, están dispuestos a ganar por completo a Dios, el amor por Dios en sus corazones es más fuerte, sus corazones se han vuelto por completo a Dios, no tienen en cuenta a la familia, el mundo, las complicaciones o su futuro y están dispuestos a dedicarle a Dios una vida de esfuerzos. A todos aquellos a quienes el Espíritu de Dios ha tocado son los que están en busca de la verdad y que tienen la esperanza de que Dios los perfeccione.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

45. ¿Cómo se puede producir la verdadera adoración? No hay quien vea y conozca de verdad a Dios que no lo adore, que no lo venere. Tan pronto como ven a Dios se asustan. En este momento, las personas están en el tiempo de la obra del Dios encarnado. Cuanto más entendimiento tengan las personas respecto al carácter del Dios encarnado y de lo que Él tiene y es, más lo aprecian y más lo veneran. A menudo, menos entendimiento significa más temeridad, tanta que se trata a Dios como ser humano. Las personas temerán y temblarán si conocen de verdad a Dios y si lo ven realmente. ¿Por qué dijo Juan: “el que viene detrás de mí, cuyas sandalias no soy digno de llevar”? Aunque el entendimiento de su corazón no era muy profundo, sabía que Dios es asombroso. ¿Cuántas personas son capaces de venerar ahora a Dios? Sin conocer el carácter de Dios, ¿cómo se le puede venerar? Si las personas no conocen la esencia de Cristo ni entienden el carácter de Dios, son incluso menos capaces de adorar de verdad a Dios. Si las personas sólo ven la apariencia externa normal y corriente de Cristo ni conocen Su esencia, es fácil que las personas traten a Cristo como a un hombre corriente. Pueden adoptar una actitud irrespetuosa hacia Él, engañarlo, resistirse a Él, desobedecerlo, juzgarlo y ser obstinadas. Pueden considerar que Sus palabras son insignificantes, pueden tratar Su carne como les plazca, pueden albergar conceptos y blasfemar. Para resolver estos problemas, uno debe conocer la esencia y la divinidad de Cristo. Éste es el aspecto principal de conocer a Dios; ahí es donde deben entrar y lo que deben lograr todas las personas que creen en el Dios práctico.

de ‘Conocimiento de la encarnación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

46. Por la distancia entre el Espíritu y los espíritus, todos aquellos que creen en Dios tienen una sensación de anhelarlo y todos están dispuestos a acercarse más y derramar sus corazones pero no se atreven a entrar en contacto con Él y sólo permanecen en temor reverente. Este es el poder de atracción del Espíritu. Porque Dios es un Dios para que las personas lo amen, y en Él hay elementos infinitos para que ellas amen, todas las personas lo aman y todas ellas quieren confiar en Él. En verdad, todas tienen un corazón de amor por Dios, es sólo el trastorno de Satanás que ha hecho personas insensibles, torpes, dignas de compasión incapaces de conocer a Dios. Por esto Dios habló claro de los verdaderos sentimientos de la humanidad hacia Dios: “El hombre nunca me ha despreciado en los rincones más profundos de su corazón; más bien, él se apega a Mí en lo más profundo de su espíritu […]. Mi realidad hace que el hombre se sienta desconcertado, atónito y perplejo, sin embargo, él está dispuesto a aceptarla completamente”. Esta es la condición real que existe profundamente en los corazones de aquellos que creen en Dios. Cuando las personas realmente conozcan a Dios, naturalmente tendrán una actitud diferente hacia Él y serán capaces de pronunciar alabanzas de lo profundo de sus corazones por la función del espíritu.

de ‘Interpretación de la Decimoquinta Declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

47. Pedro oró, “¡Oh Dios! Siempre que me castigues y me juzgues, sabré que no me has abandonado. Aunque no me des gozo y paz, y me hagas vivir en sufrimiento, y me inflijas castigos sin número, mientras que no me dejes mi corazón estará tranquilo. Hoy, Tu castigo y juicio se han vuelto mi mejor protección y mi mayor bendición. La gracia que me das me protege. La gracia que me otorgas hoy es una manifestación de Tu justo carácter, y es castigo y juicio; más aún, es una prueba y, más que eso, es una vida de sufrimiento”. Pedro pudo hacer a un lado los placeres de la carne y buscar un amor más profundo y una protección mayor debido a que había ganado del castigo y del juicio de Dios gracia en demasía. En su vida, si el hombre quiere ser limpiado y lograr cambios en su carácter, si quiere vivir una vida que tenga sentido y cumplir su deber como criatura, entonces debe aceptar el castigo y el juicio de Dios, y no debe dejar que se aparten de él la disciplina de Dios ni los golpes de Dios, para que se pueda liberar de la manipulación y la influencia de Satanás, y pueda vivir en la luz de Dios. Sabe que el castigo y el juicio de Dios son la luz, y la luz de la salvación del hombre, y que no hay mejor bendición, gracia o protección para el hombre. El hombre vive bajo la influencia de Satanás, y existe en la carne; si no es limpiado y no recibe la protección de Dios, entonces el hombre se hará cada vez más depravado. Si quiere amar a Dios, entonces debe ser limpiado y salvado. Pedro oró, “Dios, cuando me tratas benignamente me deleito y siento consuelo; cuando me castigas, siento mayor consuelo y gozo. Aunque soy débil y soporto un sufrimiento incalculable, aunque hay lágrimas y tristeza, sabes que esta tristeza se debe a mi desobediencia y a mi debilidad. Lloro porque no puedo satisfacer Tus deseos, siento pena y dolor porque soy insuficiente para Tus exigencias, pero estoy dispuesto a alcanzar esta esfera; estoy dispuesto a hacer todo lo que pueda para satisfacerte. Tu castigo me ha traído protección y me ha dado la mejor salvación; Tu juicio eclipsa Tu tolerancia y paciencia. Sin Tu castigo y juicio, no gozaría de Tu misericordia y piedad amorosa. Hoy veo cada vez más que Tu amor ha trascendido los cielos y lo ha superado todo. Tu amor no sólo es misericordia y piedad amorosa; es más que eso, es castigo y juicio. Tu castigo y juicio me han dado tanto. Sin Tu castigo y juicio, ni una sola persona sería limpiada, y ni una sola persona podría experimentar el amor del Creador. Aunque he soportado cientos de pruebas y tribulaciones y me he acercado más a la muerte, tal sufrimiento[a] me ha permitido conocerte realmente y obtener la salvación suprema. Si Tu castigo, juicio y disciplina se apartaran de mí, entonces viviría en la oscuridad, bajo el ámbito de Satanás. ¿Qué beneficios tiene la carne del hombre? Si Tu castigo y juicio me dejaran, sería como si Tu Espíritu me hubiera abandonado, como si ya no estuvieras conmigo. Si eso fuera así, ¿cómo podría seguir viviendo? Si me enfermas y me quitas mi libertad, puedo seguir viviendo, pero si Tu castigo y juicio me dejaran, no tendría manera de seguir viviendo. Si estuviera sin Tu castigo y juicio, habría perdido Tu amor, un amor que es demasiado profundo para que lo exprese con palabras. Sin Tu amor viviría bajo el dominio de Satanás y no podría ver Tu glorioso rostro. ¿Cómo decir que yo podría seguir viviendo? Tal oscuridad, tal vida, no la podría soportar. Tenerte conmigo es como verte, así que, ¿cómo podría dejarte? Te suplico, te imploro que no me quitas mi mayor consuelo, incluso si sólo son unas pocas palabras de tranquilidad. He gozado Tu amor y hoy no puedo estar lejos de Ti; ¿cómo decir que no podría amarte? He derramado mis lágrimas de tristeza por Tu amor, pero siempre he sentido que una vida como esta tiene más sentido, que puede enriquecerme más, que puede cambiarme más, y que puede permitirme más alcanzar la verdad que todas las criaturas deben poseer”.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

48. Es justo como lo que Pedro experimentó, cuando él se encontraba en su punto más débil, oró a Dios y dijo: “¡Oh Dios! Independientemente del tiempo o el lugar, Tú sabes que siempre me acuerdo de Ti. Sin importar el tiempo o el lugar, sabes que quiero amarte, pero mi estatura es demasiado pequeña y soy demasiado débil e impotente, mi amor es demasiado limitado, y mi sinceridad hacia Ti es muy precaria. Comparado con Tu amor, simplemente no soy apto para vivir. Sólo quiero que mi vida no sea en vano y que pueda, no sólo devolverte Tu amor, sino, lo que es más, que pueda dedicarte todo lo que tengo. Si te puedo satisfacer, entonces, como criatura, tendré tranquilidad y no pediré nada más. Aunque soy débil e impotente ahora, no olvidaré Tus exhortaciones, y no olvidaré Tu amor. Ahora no estoy haciendo otra cosa que retribuirte por Tu amor. ¡Oh Dios, me siento muy mal! ¿Cómo puedo reciprocar el amor por Ti que hay en mi corazón; cómo puedo hacer todo lo que pueda, y poder cumplir Tus deseos, y poderte ofrecer todo lo que tengo? Conoces la debilidad del hombre; ¿cómo puedo ser digno de tu amor? ¡Oh Dios! Sabes que soy de pequeña estatura, y que mi amor es muy escaso. ¿Cómo puedo hacer lo mejor que pueda en esta clase de ambiente? Sé que debo retribuir Tu amor; sé que debo darte todo lo que tengo, pero hoy mi estatura es muy pequeña. Te pido que me des fuerza, y me des confianza, a fin de que sea más capaz de tener un amor puro para dedicarme a Ti, y que sea más capaz de dedicarte todo lo que tengo; y no sólo para poder retribuirte por Tu amor, sino para poder experimentar Tu castigo, juicio y pruebas y hasta maldiciones más severas. Me has permitido contemplar Tu amor, y no puedo no amarte, y aunque soy débil e impotente hoy, ¿cómo podría olvidarte? Tu amor, castigo y juicio, todos me han hecho conocerte, pero también me siento incapaz de satisfacer Tu amor, ya que eres tan grandioso. ¿Cómo puedo dedicar todo lo que tengo al Creador?” Esa fue la petición de Pedro, pero su estatura era demasiado inadecuada. En ese momento se sentía como si un cuchillo se le retorciera en el corazón y estuviera agonizando; no sabía qué hacer bajo tales condiciones. Sin embargo, siguió orando: “¡Oh Dios! El hombre es de una estatura infantil, su conciencia es débil, y lo único que logro es retribuirte por Tu amor. Hoy, no sé cómo satisfacer Tus deseos, ni hacer todo lo que pueda ni dar todo lo que tengo, ni cómo dedicarte todo lo que tengo. Independientemente de Tu juicio, independientemente de Tu castigo, independientemente de lo que me otorgues, independientemente de lo que me quites, libérame de la más leve queja contra Ti. Muchas veces, cuando me castigaste y me juzgaste, me quejé conmigo mismo y fui incapaz de alcanzar la pureza o de cumplir Tus deseos. Mi retribución por Tu amor nació de la obligación, y en este momento me odio aún más”. Pedro oró de esta manera porque buscó tener un amor más puro por Dios. Estaba buscando y rogando y, más aún, se estaba recriminando y le estaba confesando sus pecados a Dios. Se sentía en deuda con Dios, y sentía odio por él, aunque también estaba algo triste y pasivo. Siempre se sintió así, como si no fuera lo suficientemente bueno para los deseos de Dios, y como si fuera incapaz de hacer su mejor esfuerzo. Bajo tales condiciones, Pedro siguió buscando la fe de Job. Vio qué tan grande había sido la fe de Job, porque Job había visto que todo se lo había otorgado Dios, por lo que era natural que Dios le quitara todo, que Dios se lo diera a quien Él quisiera, así fue el justo carácter de Dios. Job no se quejó y todavía pudo alabar a Dios. Pedro también se conocía, y en su corazón oró, “Hoy no voy a estar contento con retribuirte por Tu amor usando mi conciencia, y con cuánto amor te retribuya, porque mis pensamientos son muy corruptos, y porque no puedo verte como el Creador. Porque todavía no soy lo suficiente para amarte, debo alcanzar la habilidad de dedicarte todo lo que tengo, y que lo haga de buena gana. Debo saber todo lo que has hecho; no tengo opción; y debo contemplar Tu amor y ser capaz de hablar Tus alabanzas y ensalzar Tu santo nombre, para que puedas obtener gran gloria a través de mí. Estoy dispuesto a mantenerme firme en este testimonio de Ti. ¡Oh Dios! Tu amor es tan precioso y hermoso, ¿cómo podría querer vivir en las manos del maligno? ¿No fui hecho por Ti? ¿Cómo podría vivir bajo el dominio de Satanás? Preferiría que todo mi ser viviera en medio de Tu castigo. No estoy dispuesto a vivir bajo el dominio del maligno. Si puedo ser hecho puro, si puedo dedicar mi todo a Ti, estoy dispuesto a ofrecer mi cuerpo y mi mente a Tu juicio y castigo, porque detesto a Satanás, y no estoy dispuesto a vivir bajo su dominio. A través de Tu juicio sobre mí, muestras Tu justo carácter; estoy feliz, no tengo la más mínima queja. Si puedo desempeñar el deber de una criatura, estoy dispuesto a que mi vida entera esté acompañada de Tu juicio, a través del cual llegaré a conocer Tu justo carácter y me desharé de la influencia del maligno”. Pedro siempre oró así, siempre buscó así, y alcanzó un reino más alto. No sólo pudo retribuir al amor Dios, sino que, lo más importante, también cumplió su deber como criatura. No sólo su conciencia no lo acusó, sino que también pudo trascender los estándares de la conciencia. Sus oraciones siguieron ascendiendo delante de Dios de tal manera que sus aspiraciones cada vez fueron más elevadas y su amor por Dios cada vez fue mayor. Aunque sufrió un dolor agonizante, con todo no se olvidó de amar a Dios, y además buscó adquirir la habilidad para entender la voluntad de Dios. En sus oraciones, pronunció las siguientes palabras: “No he alcanzado nada más que la retribución por tu amor. No he dado testimonio de Ti delante de Satanás, no me he liberado de la influencia de Satanás, y todavía vivo en medio de la carne. Quiero usar mi amor para derrotar a Satanás y avergonzarlo, y así satisfacer Tu deseo. Quiero darte mi todo, no darle a Satanás lo más mínimo de mí, porque Satanás es Tu enemigo”. Entre más buscó en esta dirección, más fue adelantado, y más elevado fue su conocimiento de estos asuntos. Sin darse cuenta, llegó a conocer que se debía liberar de la influencia de Satanás, y que debía regresar por completo a Dios. Esa fue la esfera que él alcanzó.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

49. Cuando Dios lo estaba castigando, Pedro oró, “¡Oh Dios! Mi carne es desobediente y Tú me castigas y me juzgas. Me gozo en Tu castigo y en Tu juicio, e incluso si no me quieres, en Tu juicio contemplo Tu justo y santo carácter. Cuando me juzgas para que los demás puedan contemplar Tu justo carácter en Tu juicio, me siento contento. Si esto puede manifestar Tu carácter y permitir que Tu justo carácter lo vean todas las criaturas, y si esto puede hacer que mi amor por Ti sea más puro, para que pueda alcanzar la imagen de uno que es justo, entonces Tu juicio es bueno porque así es Tu voluntad misericordiosa. Sé que todavía hay mucha rebeldía en mí y que todavía no soy digno de venir delante de Ti. Quiero que me juzgues aún más, ya sea a través de un ambiente hostil o de grandes tribulaciones; no importa cómo me juzgues, para mí es precioso. Tu amor es tan profundo y estoy dispuesto a ponerme a merced Tuya sin la más mínima queja”. Este es el conocimiento que Pedro tiene después de haber experimentado la obra de Dios, y también es un testimonio de su amor por Dios.

de ‘Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio’ en “La Palabra manifestada en carne”

50. A diferencia de hoy, la obra en ese tiempo no tomaba la forma de una conversación cara a cara. Durante la Era de la Gracia, la obra del Espíritu Santo estaba muy escondida y Pedro sufrió muchas dificultades y algunas veces llegó al punto de exclamar: “¡Dios! No tengo nada más que esta vida. Aunque para Ti no es muy valiosa, yo deseo dedicártela a Ti. Aunque los hombres son indignos de amarte, y su amor y sus corazones son insignificantes, yo creo que puedes ver las intenciones en los corazones de los hombres. Y aunque los cuerpos de los hombres no cumplen con Tu aceptación, yo deseo que Tú aceptes mi corazón”. Después de manifestar estas oraciones recibiría ánimo, sobre todo cuando oraba: “Voy a dedicar por completo mi corazón a Dios. Aunque soy incapaz de hacer algo por Dios, voy a satisfacer lealmente a Dios y me voy a consagrar a Él con todo el corazón. Creo que Dios debe mirar mi corazón”. Él dijo: “No pido nada para mi vida, sino que mis pensamientos de amor por Dios y el deseo de mi corazón sean aceptados por Dios. Estuve con el Señor Jesús por tanto tiempo, pero nunca lo amé, esta es mi mayor deuda. Aunque me quedé con Él, no lo conocí y hasta hablé palabras irreverentes a Sus espaldas. Pensar en esas cosas me hacen sentir aún más en deuda con el Señor Jesús”. Él siempre oró de esta manera. Dijo: “Soy menos que el polvo. No puedo hacer nada sino dedicar este leal corazón a Dios”.

[…] Al recordar su obra pasada y su estatura presente, a menudo iba a Jesús en oración, siempre sintiendo pesar y una deuda debido a que no había satisfecho el deseo de Dios y no había estado a la altura de los estándares de Dios. Estos problemas se convirtieron en su mayor carga. Él dijo: “Un día voy a dedicarte todo lo que tengo y todo lo que soy, te voy a dar lo que sea más valioso”. Él dijo: “¡Dios! Sólo tengo una fe y sólo tengo un amor. Mi vida no vale nada y mi cuerpo no vale nada. Sólo tengo una fe y sólo tengo un amor. En mi mente tengo fe en Ti y amor por Ti en mi corazón; sólo tengo estas dos cosas para darte y nada más”. […] Después, cuando Pedro llegó a un punto de gran dolor, Jesús le recordó: “Pedro, ¿lo has olvidado? Yo no soy del mundo y sólo fue por Mi obra que me fui antes. Tú tampoco eres del mundo, ¿lo has olvidado? Te lo he dicho dos veces, ¿no lo recuerdas?”. Pedro lo escuchó y dijo: “¡No lo he olvidado!”. Entonces Jesús le dijo: “Una vez pasaste un tiempo feliz junto a Mí en el cielo y un periodo de tiempo a Mi lado. Me extrañas y Yo te extraño. Aunque las criaturas no son dignas de mencionarse a Mis ojos, ¿cómo no puedo amar a uno que es inocente y fascinante? ¿Has olvidado Mi promesa? Debes aceptar Mi comisión en la tierra; debes cumplir la tarea que te encomendé. Un día sin duda te llevaré para que estés a Mi lado”. Después de escuchar esto, Pedro se alentó todavía más y recibió una inspiración todavía mayor, tal que cuando estaba en la cruz pudo decir: “¡Dios! ¡No te puedo amar lo suficiente! Incluso si me pidieras que muriera, ¡todavía no te puedo amar lo suficiente! A donde quiera que envíes mi alma, cumplas o no Tus promesas, lo que sea que hagas después, te amo y creo en Ti”. A lo que se aferró fue a su fe y a su amor verdadero.

de ‘Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús’ en “La Palabra manifestada en carne”

51. Lo puse a prueba tantas veces que, por supuesto, lo dejó medio muerto, pero aún en medio de estos cientos de pruebas, ni una sola vez perdió la fe en Mí o se sintió desilusionado de Mí. Incluso cuando dije que ya le había echado a un lado, no fue débil de corazón ni cayó en la desesperación, sino que continuó como siempre, cumpliendo con sus principios para hacer realidad su amor por Mí. Cuando le dije que, a pesar de que me amaba, Yo no lo elogiaría, sino que al final lo arrojaría a las manos de Satanás. En medio de estas pruebas, que no llegaron a tocar su carne, sino que fueron pruebas por medio de palabras, él continuó orándome: ¡Oh, Dios! Entre los cielos y la tierra y la miríada de cosas, ¿hay algún hombre, cualquier criatura o cualquier cosa que no esté en Tus manos, en las del Todopoderoso? Cuando desees mostrarme Tu compasión, mi corazón se regocija a causa de Tu misericordia; cuando desees juzgarme, aun cuando indigno pueda ser, siento mucho más aún el misterio profundo de Tus obras, porque estás lleno de autoridad y sabiduría. Aunque mi carne pueda sufrir, estoy reconfortado en mi espíritu; ¿cómo podría yo no ensalzar Tu sabiduría y Tus obras? Incluso si muriese después de llegar a conocerte, siempre estaría listo y dispuesto. ¡Oh, Todopoderoso! ¿Verdad que no es porque ciertamente no desees que yo te vea? ¿Verdad que no es porque yo sea ciertamente indigno de recibir Tu juicio? ¿Es acaso posible que haya algo en mí que no deseas ver? En medio de este tipo de pruebas, a pesar de que Pedro no fue capaz de captar exactamente Mis intenciones, es evidente que él consideraba cuestión de orgullo y gloria personal ser usado por Mí (ya fuera sólo para recibir Mi juicio para que la humanidad pudiese ver Mi majestad y Mi ira) y fue de todo menos abatido a causa de haber sido sometido a juicio. Por su lealtad en Mi presencia y debido a Mis bendiciones sobre él, se ha convertido en un ejemplo y un modelo para la humanidad durante miles de años. ¿No es este precisamente el ejemplo que vosotros debéis seguir?

de ‘La sexta declaración’ de Las Declaraciones de Dios a todo el Universo en “La Palabra manifestada en carne”

52. Todo lo que Dios hace por todos es bueno, entonces, ¿por qué no darle alabanza en este momento? Si las cosas llegaran hasta un determinado punto, o llegara el día, ¿serías tú capaz, como Pedro, de pronunciar oraciones desde lo profundo de ti en medio de las pruebas? Sólo si, como Pedro, sigues siendo capaz de alabar a Dios cuando estés en las manos de Satanás se verá el verdadero sentido de “ser liberado de la esclavitud de Satanás, venciendo a la carne, y venciendo a Satanás”. ¿No es este un testimonio más real por Dios?

de ‘Interpretación de la trigésima segunda declaración’ en “La Palabra manifestada en carne”

53. Quienes llevan verdaderamente a cabo la voluntad de Dios son capaces de emitir alabanza desde lo profundo de sus corazones, en medio del juicio, del castigo, y de las pruebas de Dios, tienen la capacidad de obedecerle por completo, y de renunciar a sí mismos, de amar por tanto a Dios con un corazón sincero, resuelto, y puro. Así es la persona completa, y también es la obra que Dios quiere realizar, y lo que Él quiere lograr.

de ‘En los pasos de la obra de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

54. Si un día las personas entendieran de verdad la voluntad de Dios, dirían: “Mi corrupción era así de profunda todo el tiempo y por fin lo estoy reconociendo. Afortunadamente, Dios me salva, y ahora puedo ver una vida brillante y puedo caminar por la senda correcta de la vida. No sé cómo puedo darle las gracias a Dios”. Es como despertarse de un sueño y ver la luz. ¿No es esto recibir una gran salvación?

de ‘Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

55. En el transcurso de los años, el hombre se ha curtido, ha experimentado la dificultad del refinamiento y el castigo. Aunque el hombre ha perdido la “gloria” y el “romance” de tiempos pasados, ha llegado a entender inconscientemente la verdad de ser un hombre, y a apreciar los años de devoción de Dios para salvar a la humanidad. El hombre comienza a aborrecer lentamente su propia barbarie. Empieza a odiar lo salvaje que es, y todas las malinterpretaciones sobre Dios, y las exigencias irracionales que él le ha puesto. El tiempo no puede revertirse; los acontecimientos pasados se convierten en pesarosos recuerdos del hombre, y las palabras y el amor de Dios pasan a ser la fuerza impulsora de la nueva vida del hombre. Las heridas de este se curan día tras día, su fortaleza vuelve y él se pone en pie y mira el rostro del Todopoderoso… sólo para descubrir que Él siempre ha estado a mi lado, y que Su sonrisa y Su hermoso rostro siguen siendo tan conmovedores. Su corazón se sigue preocupando por la humanidad que Él creó, y Sus manos siguen siendo tan cálidas y poderosas como lo eran al principio. Es como si el hombre regresara al jardín del Edén, pero esta vez ya no escucha las seducciones de la serpiente, ya no se aleja del rostro de Jehová. El hombre se arrodilla delante de Dios, mira Su rostro sonriente, y ofrece su sacrificio más valioso; ¡Oh mi Señor, mi Dios!

de ‘El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Anterior:(I) Palabras clásicas sobre cómo creer en Dios

Siguiente:(III) Palabras clásicas sobre cómo confiar en Dios y admirarlo a Él

También podría gustarte