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Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

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X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(VI) Palabras clásicas sobre cómo entender tu propia naturaleza y tu carácter satánicos

154. Para conocerte, debes conocer tu propia esencia corrupta, tus propias debilidades, carácter y naturaleza vitales, así como cada pedazo diminuto de esas cosas que se revelan en tu vida diaria, tus motivos, tus perspectivas y tu actitud acerca de cada cosa, ya sea que estés en casa o fuera, ya sea que estés en una reunión o cuando comes y bebes las palabras de Dios o cuando te encuentres con cierto problema. Te puedes conocer por estas cosas. Por supuesto, para conocerte más profundamente debes integrar las palabras de Dios.

de ‘La importancia y la senda de buscar la verdad’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

155. Conocernos a nosotros mismos es llegar a saber cuáles de nuestras ideas y de nuestros puntos de vista se oponen a Dios, no son compatibles en absoluto con la verdad y no tienen la verdad. Como llegar a conocer la arrogancia de la humanidad, el farisaísmo, sus mentiras y su astucia; estos son los aspectos que hay dentro del carácter corrupto de la humanidad que son fáciles de conocer. […] Sin embargo, las ideas y los puntos de vista de las personas no son fáciles de conocer. No son tan fáciles de conocer como la parte del carácter. Son cosas profundamente arraigadas. Por tanto, aunque tu comportamiento y tu conducta externa hayan conseguido un pequeño cambio, sigue habiendo muchas cosas en contra de Dios en tu pensamiento, tus nociones, tus puntos de vista, y la educación de la cultura tradicional que has recibido y que aún no has extraído. Estas cosas son la fuente profundamente arraigada de lo que causa tu oposición contra Dios.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

156. Si quieres entenderte a ti mismo, debes entender tu verdadera situación; lo más importante para ello es comprender tus propias ideas y pensamientos. En cada período de tiempo, los pensamientos de las personas han estado controlados por una cosa principal; si puedes dominar tus pensamientos, puedes hacer lo propio con lo que subyace a ellos. Nadie es capaz de controlar sus pensamientos e ideas. ¿De dónde proceden? ¿Cuáles son los motivos subyacentes? ¿Cómo se producen estos pensamientos e ideas? ¿Qué los controla? ¿Cuáles son las naturalezas de estos pensamientos e ideas? Después de que tu carácter se haya transformado, tus pensamientos e ideas, los deseos que tu corazón busca y tus puntos de vista sobre la búsqueda, que han sido producidos en las partes transformadas, serán diferentes. Esos pensamientos e ideas que se originan en las cosas que tú no has cambiado, las cosas que no entiendes claramente, y las que no has reemplazado con las experiencias de la verdad son inmundos, sucios y feos. Hoy día, las personas que han experimentado la obra de Dios durante varios años tienen alguna conciencia y entendimiento de estos asuntos. Las personas que han experimentado la obra de Dios durante un corto período de tiempo no entienden aún estos asuntos; siguen sin tenerlos claros. ¡No saben cuál es su talón de Aquiles ni en qué ámbitos es fácil que caigan! En la actualidad desconocéis la clase de personas que sois, y otras personas lo pueden ver hasta cierto punto, algo que vosotros no podéis sentir. No podéis distinguir con claridad vuestros pensamientos o propósitos ordinarios, ni podéis entender claramente cuál es la esencia de estos asuntos. Cuanto más profundamente entiendas un aspecto, más te transformarás en ese aspecto; entonces, las cosas que harás estarán de acuerdo con la verdad, serás capaz de cumplir las exigencias de Dios, y estarás más cerca de Su voluntad. Sólo buscando de esta forma puedes obtener resultados.

de ‘Las personas que siempre le exigen cosas a Dios son las menos razonables’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

157. Realmente no importa qué aspecto practiques, si se trata de ser una persona honesta, de ejercer la obediencia a Dios, de cómo llevarse bien con los hermanos y hermanas en armonía, o de cómo entrar en la humanidad normal; independientemente del aspecto que busques, cada uno de ellos existe y se toca en la vida cotidiana, pero cada uno de ellos trata la cuestión de conocerte a ti mismo. ¿Ves? ¿No trata, acaso, el ser una persona honesta la cuestión de conocerte a ti mismo? Sólo practicarás siendo una persona honesta cuando sepas que eres astuto y deshonesto; cuando sabes que no obedeces a Dios, practicarás obedeciéndole o buscando cómo obedecerle. Si no te conoces a ti mismo, no importa si estás intentando ser una persona honesta u obedecer a Dios; sólo son palabras vacías. Esto se debe a que el hombre tiene un carácter corrupto y no es fácil practicar ningún aspecto de la verdad. Cada aspecto de la verdad se practica en medio de este carácter corrupto. Cuando practicas diversos aspectos de la verdad, las cosas que hay en tu carácter corrupto o las diversas revelaciones de tu carácter corrupto saldrán sin duda, y te impedirán ser una persona honesta, obedecer a Dios, y ser paciente y tolerante con los hermanos y hermanas. Si no las conoces, las diseccionas y profundizas en ellas, y confías tan solo en tu imaginación para practicar la verdad, esta práctica de la verdad no es genuina. Por tanto, independientemente de qué aspecto de la verdad estés practicando o de lo que estés haciendo, debes conocerte y entenderte a ti mismo en primer lugar. Este conocimiento y entendimiento de ti mismo es conocer cada una de tus palabras y acciones, tus movimientos, o tus propios pensamientos, propósitos, nociones e imaginación. Es incluso conocer tu propia filosofía de la vida recibida del mundo, o esas toxinas recibidas de Satanás, o el conocimiento y la cultura aprendidos en la escuela. Estas son las cosas que tienes que diseccionar.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

158. Independientemente de cuándo o dónde, o bajo qué entorno, podemos conocernos, profundizar y diseccionarnos, y podemos tratar esto como la cosa más importante, sin duda ganaremos algo y haremos que nuestro entendimiento de nosotros mismos sea poco a poco más profundo. Al mismo tiempo, también practicaremos la verdad, tendremos más y más de ella, y la realidad de la palabra de Dios será cada vez más nuestra vida. Pero si no has entrado en el conocimiento de ti mismo, o incluso si dices que estás practicando la verdad, será falso, porque son muchos los fenómenos que te ciegan en la superficie. Piensas que tu comportamiento es mejor, que eres más normal, amable y considerado que antes, que eres más tolerante, más paciente, y más perdonador hacia los demás que antes, por lo que crees que ya eres una persona muy buena, perfecta, estándar, normal. Pero desde la perspectiva de Dios, sigues estando muy lejos del estándar exigido por Él.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

159. Debo enfatizar que todos vosotros os debéis unir para conoceros y rebelaros contra el gran dragón rojo. Ésta es Mi intención. No es importante cuánto hablen las personas, sino que lo crucial es que todo Mi pueblo sea capaz de reunirse como uno, que es la única manera de verdaderamente dar testimonio. En el pasado, todos decían que se entendían a sí mismos, pero he declarado innumerables palabras y ¿qué tanto habéis entendido de vosotros mismos? Cuanta más alta la posición de una persona, más difícil es para ella hacerse a un lado. Además, cuanto mayores sean las esperanzas de una persona, más sufrirá durante el castigo. Ésta es Mi salvación de la humanidad, ¿entendéis?

de ‘La Trigésima Séptima Declaración’ de las declaraciones de Dios al universo entero en “La Palabra manifestada en carne”

160. Te debes estar examinando constantemente y qué cosas impuras todavía existen dentro de ti. Las nociones religiosas, intentos, esperanzas, santurronería y arrogancia de las personas, todas son cosas impuras. Compárate con todas las palabras de revelación de Dios y mira dentro de ti para cualquier noción religiosa que puedas mantener. […] Si sólo buscas las palabras actuales del Espíritu Santo no puedes satisfacer la voluntad de Dios. Mientras buscas la luz presente del Espíritu Santo, debes reconocer qué nociones e intenciones mantienes todavía, qué santurronería particularmente humana hay y qué comportamientos son desobedientes a Dios. Y después que hayas reconocido todas estas cosas, te las debes quitar de encima.

de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

161. De modo que, si el conocimiento que una persona tiene de sí misma es demasiado superficial, será imposible resolver problemas y el carácter de su vida no cambiará en absoluto. Es necesario conocerse a uno mismo en profundidad, y esto significa conocer la propia naturaleza y saber qué elementos están incluidos en ella, de dónde surgen éstos y cómo se producen. Es más, ¿realmente eres capaz de odiar estas cosas? ¿Has visto tu propia alma desagradable y tu naturaleza malvada? Si una persona es capaz de ver en realidad la verdad sobre sí misma, empezará a detestarse. Cuando te aborreces y después practicas la palabra de Dios, serás capaz de renunciar a la carne y tendrás la fuerza de llevar a cabo la verdad sin dificultad.

de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

162. En la naturaleza de las personas, las cosas no son como su comportamiento externo ni sus formas de actuar, ni como algunos de sus pensamientos más internos, que se pueden tratar. Las cosas en la naturaleza de las personas deben desenterrarse poco a poco. Además, a las personas les resulta muy difícil identificarlas, e incluso cuando las personas las han identificado, son difíciles de cambiar, y exigen un conocimiento de una profundidad suficiente. ¿Por qué sigo examinando la naturaleza de las personas? ¿Habéis comprendido Mi propósito al hacerlo? ¿Dónde se revela su carácter corrupto? En su naturaleza. Su naturaleza lo dirige, y todo su carácter corrupto, cada uno de sus pensamientos e ideas, cada una de sus motivaciones, todas tienen relación con su naturaleza. Por tanto, si las personas erradican la fuente, ¿no será más fácil de resolver su carácter corrupto? Lo será. Aunque es imposible cambiar su naturaleza, las personas son capaces de conocer la revelación de su carácter corrupto, de combinar esto con la verdad para lograr el conocimiento total, con el resultado de que su carácter puede cambiar gradualmente. Y cuando esto ocurra, su oposición a Dios disminuirá.

de ‘Las personas le ponen demasiadas exigencias a Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

163. Conocerte a ti mismo es: cuanto más sientes que lo has hecho bien y que has hecho lo correcto en determinado ámbito, que puedes satisfacer los propósitos de Dios en determinado ámbito, y que eres digno de alardear en dicho ámbito, te merece más la pena conocerte en estos ámbitos y profundizar en ellos para ver qué impurezas hay y qué cosas no pueden satisfacer los propósitos de Dios. Tomemos a Pablo como ejemplo. Era especialmente entendido y también ostentaba una posición elevada en el corazón de las personas. ¿Qué pensó, pues, después de completar mucha obra? Ya había una corona guardada para él. Si hubiera podido conocerse y diseccionarse a sí mismo a la luz de estas circunstancias, no habría dicho lo que dijo. Parte de su comportamiento externo y de su buena conducta, o algunas cosas que él imaginó que eran buenas, habían cegado su corazón y cubierto su verdadero rostro. Pero las personas no sabían esto, y si Dios no lo ponía de relieve, ellas seguían haciendo de Pablo su meta, su ejemplo, considerándolo como aquel a quien anhelaban asemejarse. Pablo era el objeto de su búsqueda así como de su imitación. Estas cosas sobre Pablo nos hacen una advertencia a cada uno de los creyentes: cuando sintamos que lo hemos hecho especialmente bien, o creamos que estamos dotados de un modo especial en algún aspecto, o sintamos que no necesitamos cambiar ni aceptar que se nos trate en algún aspecto, deberíamos intentar conocer más de nosotros mismos a ese respecto en particular. Esto se debe a que definitivamente no quieres profundizar en ámbitos que te parecen buenos, y no les prestarías atención ni las diseccionarías para ver si contienen cosas que se resisten a Dios.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

164. Cada uno de tus movimientos, todo lo que haces, la dirección en la que lo haces, cuáles son tus metas, en realidad tus ideas y tus puntos de vista ya han determinado tus acciones y lo que vas a hacer. Algunas personas han disimulado bastante bien su exterior y no lo hacen, o lo ocultan bastante bien, lo empaquetan bastante bien y no lo hacen. En apariencia parecen bastante buenas y no puedes ver ninguna deficiencia que se resista a Dios ni dicen nada que lo haga; pero Él aborrece y odia las cosas que están profundamente arraigadas en la mente del hombre. Esto es lo que Dios quiere dejar al descubierto y lo que deberíamos entender. ¿Pero qué piensan a menudo las personas? Que no decimos nada que resiste a Dios, que somos muy puros y sensibles, y que no hay mucho en lo que ser puntillosos respecto a nuestra conducta, y el cumplimiento de nuestra obligación parece ser muy adecuado y apropiado desde fuera. En otras palabras, no hay problemas a los que buscarles reparos. ¿Qué seguimos necesitando conocer sobre nosotros mismos? ¿Seguimos necesitando conocernos a nosotros mismos? Esa es la razón por la que digo: Cuanto más sientas que eres bueno en cierto ámbito, más te merece la pena conocerte a ese respecto y más deberías llegar a conocerte y buscar la verdad. Esa es la fuente de estas palabras.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

165. Cada cosa que existe en nuestros corazones se opone a Dios. Esto incluye a aquellas que en nuestra opinión son buenas, y hasta las que ya nos parecen positivas. Hemos enumerado estas cosas como la verdad, como la humanidad normal, y como cosas positivas, pero desde Su perspectiva, Dios las aborrece. […] Por consiguiente, debemos conocernos a nosotros mismos a partir de nuestras ideas, de nuestros puntos de vista y de nuestras acciones respecto a la cultura y la educación que hemos recibido. Merece la pena que profundicemos en cada cosa y la diseccionemos en profundidad. Algunas cosas proceden de los entornos sociales, otras de la familia, de las escuelas, y de los libros, mientras que las hay que también pertenecen a nuestras imaginaciones y nociones. Estas cosas son las más aterradoras, porque atan y controlan nuestras palabras y nuestras acciones, nuestra mente y nuestros motivos, nuestros propósitos y nuestras metas a la hora de hacer las cosas. Si no extraemos estas cosas, nunca aceptaremos del todo las palabras de Dios en nosotros ni las exigencias de Dios sin reserva, ni las pondremos en práctica. Mientras estén dentro de ti tus propias ideas y tus puntos de vista, y las cosas que parecen correctas, nunca aceptarás por completo y sin reservas las palabras de Dios ni las practicarás en su forma original. Sin duda las procesarás en tu corazón y las practicarás. Haces las cosas así y también ayudas de esta forma a otros, y añades un poco de las cosas de la humanidad y un poco de las cosas de Dios. Después piensas: Bien, he practicado la verdad. Entiendo, lo tengo todo. ¿No es deplorable la situación de la humanidad?

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

166. ¿Por dónde empezáis la transformación de vuestro carácter? ¿Lo sabéis? Se comienza por entender vuestra propia naturaleza. Ésta es la clave. […] ¿Cómo entender, entonces? En realidad, entender es analizar la profundidad del alma; es lo que hay en tu vida. Has estado viviendo originalmente por la lógica de Satanás y por sus muchos puntos de vista, es decir, que has estado viviendo de la vida de Satanás. Sólo puedes entender tu naturaleza si descubres las cosas profundas de tu alma. ¿Cómo las descubres? Muchas personas no serán capaces de descubrirlas y analizarlas limitándose tan sólo a hacer cosas. Muchas veces, después de terminar de hacer algo, no llegas a un entendimiento. Quizás tres o cinco años más tarde tendrás un despertar, y algún entendimiento. Para entender tu naturaleza, ahora debes incorporar varios aspectos: primero, debes tener claro en tu corazón qué es lo que te gusta. No me refiero a lo que te gusta comer o vestir, sino más bien a las clases de cosas que envidias, que adoras, que buscas y a las que prestas atención. […] Hay una característica general de las cosas que gustan a las personas en sus naturalezas. Es decir, les gustan las cosas y las personas de cuyo aspecto exterior otras personas sienten envidias, les gustan las cosas y las personas que se ven bonitas y lujosas, y que hacen que otras personas las adoren por su aspecto exterior. Éstas son las cosas que les gustan a las personas. Las cosas a las que éstas les tienen cariño son grandes, deslumbrantes, magníficas e imponentes. Todas las personas adoran estas cosas, y se puede ver que las personas no tienen nada de la verdad ni de la semejanza de un hombre real. No hay ni el más mínimo grado de sentido en adorar estas cosas, pero a las personas les gustan.

de ‘Lo que debes saber sobre cómo transformar tu carácter’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

167. ¿Qué significa entender la propia naturaleza? ¿Cómo puede conocerse? ¿A partir de qué aspectos se la conoce? Además, ¿cómo deberían verse concretamente las cosas reveladas a partir de estos distintos aspectos? Ver la naturaleza propia a través de los intereses propios. ¿Cómo? Por ejemplo, a algunas personas les gusta, de forma particular, bailar. A unas les gustan especialmente los cantantes o las estrellas de cine. Otras adoran en especial a una cierta personalidad. Considerando estos intereses, ¿cuál es la naturaleza de estas personas? Pondré otro ejemplo simple: algunas personas idolatran de verdad a cierto cantante, ¿hasta qué punto? Hasta interesarse por completo en cada movimiento, cada sonrisa, cada palabra, y cada acto suyo. Se obsesionan con el cantante, incluso fotografían todo lo que éste viste y lo imitan. ¿Qué demuestra este nivel de idolatría respecto a la naturaleza de una persona? Muestra que esa persona sólo tiene esas cosas en su corazón, y no a Dios. Todo lo que su corazón piensa, ama y busca son cosas reveladas por Satanás; éstas ocupan su corazón, que dedica por entero a ellas. ¿Cuál es el problema aquí? Por lo tanto, si se ama algo hasta un extremo, eso puede convertirse en la propia vida y ocupar el corazón, demostrando plenamente que la persona es una idólatra que no quiere a Dios en su corazón, sino que ama al diablo. Llegamos, pues, a la conclusión de que su naturaleza ama y adora al diablo, no ama la verdad, y no quiere a Dios. ¿Es ésta una forma correcta de ver su naturaleza? ¡Es completamente correcta! Así es como se disecciona la naturaleza del hombre. Por ejemplo, algunas personas idolatran de manera particular a Pablo: les gusta pronunciar discursos y trabajar fuera. Les gusta reunirse y hablar; les gusta que las personas los escuchen, los adoren, los rodeen. Les gusta tener estatus en el corazón de los demás y aprecian que otros valoren su imagen. ¿Qué descubrimos respecto a la naturaleza de un hombre a partir de esta clase de conducta? […] Si de verdad ella se comporta así, basta para mostrar que es arrogante y engreída. No adora a Dios en absoluto; busca un estatus elevado y quiere tener autoridad sobre otros, poseerlos, tener estatus en opinión de ellos. Ésta es una imagen clásica de Satanás. Lo que destaca de su naturaleza es la arrogancia y el engreimiento, la negativa a adorar a Dios, y un deseo de recibir la adoración de los demás. ¿No es ésta su naturaleza? Puedes verla con claridad a partir de estas conductas.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

168. Cuando se trata de reconocer la naturaleza del hombre, lo más importante es mirar la naturaleza de una persona desde la perspectiva de su visión del mundo, de la vida y de los valores. Los que son del diablo viven todos para sí mismos. Su forma de vida y máximas de orientación son, mayormente, esas palabras que proceden de Satanás como: “El Cielo destruye a los que no buscan sus propios intereses”. Las palabras de esos demonios, grandes y filósofos de la tierra han pasado a ser su vida. La mayor parte de las palabras de Confucio, al que el pueblo chino tiene por “sabio”, se han convertido especialmente en la vida del hombre. También están los famosos dichos del budismo y del taoísmo, y los dichos clásicos pronunciados con frecuencia por figuras célebres; éstos son todos bosquejos de la filosofía de Satanás y de su naturaleza. También son la mejor ilustración y explicación de la naturaleza de Satanás. Estos venenos que se han inoculado en el corazón de la humanidad proceden todos de Satanás; ni la más mínima pizca de ellos procede de Dios. Estas mentiras y sinsentidos también están en precisa oposición a la palabra de Dios. Queda totalmente claro que las realidades de todas las cosas positivas vienen de Dios, y todas esas cosas negativas que envenenan al hombre proceden de Satanás. Por tanto, puedes discernir la naturaleza de un hombre y a quién pertenece éste a partir de su visión de la vida y de los valores. […] Imagina que le preguntas a alguien que ha estado activo en la sociedad durante décadas: “Has vivido en el mundo durante mucho tiempo y has conseguido mucho; ¿por qué dichos famosos te riges?”. El más importante es “Los funcionarios abren el camino a quienes les hacen regalos”. ¿Acaso este discurso no es representativo de su naturaleza? Su naturaleza es no escatimar ningún medio para obtener posición; ser un funcionario es lo que le da vida. Sigue habiendo muchos venenos satánicos en la vida de las personas, en sus hechos, en su conducta y en sus tratos con los demás —no hay una pizca de verdad en ellos—; por ejemplo, sus filosofías vitales, sus máximas para el éxito o sus formas de hacer las cosas. Todas las personas están llenas de los venenos del gran dragón rojo, y todas proceden de Satanás. Así pues, todo lo que fluye a través de los huesos y la sangre de las personas son cosas de Satanás. Cada persona que consigue el éxito mundano tiene su senda y su secreto para el éxito; ¿no es, por tanto, ese secreto el mejor representante de su naturaleza? Puedes ver que la naturaleza de estos tipos es demasiado maliciosa; son funcionarios de tan alto nivel y han realizado cosas tan grandes en el mundo; ¡son tan astutos! Su naturaleza es muy insidiosa y venenosa: son capaces de cualquier cosa. Satanás ha corrompido al hombre de un modo demasiado profundo. El veneno de Satanás fluye por la sangre de todas las personas, y la naturaleza del hombre es visiblemente corrupta, malvada y reaccionaria, llena de las filosofías de Satanás e inmersa en ellas; es completamente una naturaleza rebelde contra Dios. Todos pueden conocer la naturaleza del hombre si se disecciona así.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

169. Lo que te gusta, aquello en lo que te centras, lo que adoras, lo que envidias y aquello en lo que piensas en tu corazón cada día, todo ello representa tu naturaleza. Basta con demostrar que a tu naturaleza le gusta la injusticia y que, en situaciones graves, es malvada e incurable. Deberías analizar tu naturaleza de este modo, es decir, considerar aquello que te gusta mucho y aquello a lo que renuncias en tu vida. Tal vez seas temporalmente bueno con alguien, pero esto no demuestra que le tengas cariño. Lo que te gusta de verdad es, precisamente, lo que está en tu naturaleza; aunque tuvieras los huesos rotos, te seguiría gustando y no podrías renunciar a ello jamás. Esto no resulta fácil de cambiar. […] Además de descubrir las cosas que más les gustan a las personas de su naturaleza, también es necesario descubrir otros aspectos pertenecientes a ésta; por ejemplo, los puntos de vista de las personas sobre las cosas; sus métodos y sus metas en la vida; sus valores vitales y sus opiniones sobre la vida y sobre todas las cosas relacionadas con la verdad. Estas cosas están, todas, en lo profundo del alma y guardan una relación directa con la transformación del carácter.

de ‘Lo que debes saber sobre cómo transformar tu carácter’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

170. De hecho, los lemas de muchas personas pueden representar y reflejar su naturaleza. Independientemente de cómo lo disfrace el hombre, en todo lo que hace y dice, no puede esconder su naturaleza. Hay algunas personas que nunca hablan la verdad y a las que se les da muy bien fingir; sin embargo, después de que los demás hayan interactuado con ellos durante un tiempo, su naturaleza engañosa y su completa insinceridad se descubrirán. El tiempo lo dirá todo. Después de conocerlos por un tiempo, su naturaleza será descubierta. Al final, se sacará una conclusión: él no dice nunca una palabra de verdad, y es un hombre engañoso. Esta declaración es la verdad de su naturaleza; es su testigo y su ilustración. Por consiguiente, su filosofía de vida consiste en no decirle la verdad a nadie y, también, no creer a nadie. ¿Acaso no representa esto su naturaleza? La naturaleza satánica del hombre contiene gran cantidad de filosofía. En ocasiones, tú mismo no lo tienes claro, pero vives basándote en ello cada momento. Piensas que es muy correcto, muy razonable y que no está equivocado. La filosofía de Satanás se convierte en la verdad del hombre, y las personas viven en perfecto acuerdo con su filosofía, sin la más mínima contradicción. Por tanto, el hombre revela siempre, y en todo lugar, la naturaleza de Satanás en la vida, y siempre vive rigiéndose por una filosofía satánica. La naturaleza de Satanás es la vida del hombre. En cuanto a qué naturaleza es, se puede expresar por completo resumiéndola en palabras. En la naturaleza del hombre hay arrogancia y la búsqueda de sobresalir y ser único; hay, asimismo, una avaricia mercenaria que no muestra consideración por la vida; hay falsedad, retorcimiento y engaño a las personas a cada instante, y hay una perversidad y una suciedad insoportables. Este es un resumen de la naturaleza del hombre. Por tanto, si eres capaz de llegar a conocer muchas cosas de la naturaleza del hombre, tienes un entendimiento de tu propia naturaleza. Si no has descubierto nada en tu naturaleza, no tienes comprensión alguna de ella.

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

171. Las partes internas de la naturaleza de una persona se revelan constantemente, en todo momento. Cualquier cosa que haga una persona, sea lo que sea, puede revelar la naturaleza de esa persona. Las personas tienen sus propios propósitos para todo lo que hacen, ya sea proveer hospitalidad, predicar el evangelio o cualquier otra clase de obra, y pueden revelar las partes de su naturaleza sin ninguna conciencia de ello. Y es que la propia naturaleza es la vida de las personas, y éstas se ven impulsadas por sus naturalezas mientras viven. La naturaleza de una persona no se revela sólo en ocasiones ni por casualidad; más bien, puede representar completamente la esencia de la persona, y todo lo que fluye desde el interior de los huesos y de la sangre de la persona representa su naturaleza y su vida. Unos aman a las mujeres hermosas. Otros el dinero. Algunos aman particularmente el estatus. Algunos valoran sobre todo la reputación y su imagen personal. Algunos aman o adoran en particular a ídolos. Y algunas personas son especialmente arrogantes y engreídas, no ceden ante nadie en sus corazones y se esfuerzan por obtener estatura, les gusta destacar por encima de los demás y tener autoridad sobre ellos. Existe una diversidad de naturalezas distintas, y pueden diferir entre las personas, pero sus elementos comunes son la resistencia y la traición a Dios. En esto son todas idénticas.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

172. Los asuntos de la naturaleza no son cosas que se hacen exclusivamente en un momento de debilidad, sino que persisten a lo largo de la vida. Todo lo que una persona hace lleva su aroma y los elementos de su naturaleza. Aunque estos elementos no sean evidentes en ocasiones, están presentes en su interior. Por ejemplo, cuando una persona astuta habla sinceramente en un caso, sigue habiendo realmente palabras en su discurso y la astucia se entremezcla en él. La persona astuta emplea sus artimañas con cualquiera, incluidos sus familiares, y hasta con sus hijos. Por muy franco que seas con ella, procurará jugar contigo. Éste es el verdadero rostro de su naturaleza, y ella es de esta naturaleza. Es difícil que cambie y es así todo el tiempo. Una persona sincera diría alguna vez algo encubierto y astuto, pero esa persona suele ser sincera y hace las cosas con sinceridad, sin aprovecharse injustamente de los demás en sus tratos con ellos. Cuando habla con los demás no dice cosas de manera intencionada para ponerlos a prueba; sigue siendo bastante sincera y puede abrir su corazón y comunicarse con los demás. Todos dicen que es una persona sincera, pero sigue habiendo momentos en los que habla con algo de astucia. Ésa es simplemente la manifestación del carácter corrupto y no representa su naturaleza, porque no es de ese tipo de persona. Cuando se trata de la naturaleza de una persona debes entender cuáles son los elementos de dicha naturaleza y cuál es el carácter corrupto; debes ser capaz de distinguir con claridad entre los dos. Ahora, intenta analizar tu propia naturaleza. Algunas personas dirán: “En ocasiones hablo con dureza” o “Soy inculto”. Si alguien así sólo dice que es incapaz de seguir las reglas o que en ocasiones tiene motivaciones impuras cuando lleva a cabo sus obligaciones, pero no habla de su naturaleza o de si su humanidad es buena, no puede conocer su propia naturaleza. No siempre puedes encubrir o ser tímido. Debes ahondar en lo profundo de tu interior. Si no puedes extraerla no llegarás a conocer tu naturaleza, y si no conoces tu naturaleza no podrás cambiar. Debes ser particularmente estricto con la forma de llegar a conocerte; no puedes engañarte, ser superficial ni defraudarte. […] Cada persona tiene su defecto fatal, que ejerce su influencia sobre cada momento de la vida de ésta, se insinúa en todo lo relativo a esa persona y se convierte en el objeto de todo lo que hace. Esa cosa representa la naturaleza de la persona. Y puedes decir que su naturaleza es su ámbito de mayor debilidad. Su defecto fatal es su naturaleza.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

173. Con esto quiero decir que siempre existe una enorme discrepancia entre la forma en que las personas entienden su propia naturaleza y la manera como Dios ha revelado la naturaleza humana. Esto no es un error en lo que Dios revela, sino más bien la profunda falta de entendimiento que la humanidad tiene de su naturaleza. Las personas no poseen una comprensión fundamental o sustancial de sí mismas, sino que, en su lugar, se concentran y dedican su energía a sus actos y a las expresiones externas. Aunque alguien dijera algo de manera ocasional respecto a entenderse a sí mismo, no sería muy profundo. Nadie ha pensado jamás que exista este tipo de persona ni que tenga este tipo de naturaleza para realizar este tipo de cosa o para revelar algo en cierto aspecto. Dios ha revelado la naturaleza y la esencia del hombre, pero el hombre entiende que su forma de hacer las cosas y de hablar es errónea y defectuosa; por tanto, poner la verdad en práctica es una tarea extenuante para las personas. Ellas piensan que sus equivocaciones son meras manifestaciones momentáneas que son reveladas si no tienen cuidado, en lugar de verlas como revelaciones de su naturaleza. Las personas que se entienden a sí mismas de esta forma no son capaces de poner la verdad en práctica, porque no son capaces de aceptar la verdad como tal ni tienen sed de ella; por consiguiente, cuando ponen la verdad en práctica, siguen las normas de manera superficial. Las personas no consideran que su propia naturaleza sea demasiado corrupta, y creen que no llegan al nivel de ser destruidas o castigadas. Ellas creen que no es tan grave mentir de vez en cuando y que en esto son mucho mejores que antes; sin embargo, según los estándares, en realidad existe una gran diferencia, porque las personas sólo tienen algunas prácticas que, en apariencia, no violan la verdad aunque, de hecho, no están poniendo la verdad en práctica.

de ‘Entender la naturaleza y poner la verdad en práctica’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

174. ¿Por qué eran las personas capaces de seguir la carne en otros tiempos? Porque consideraban que eran bastante buenas. Se sentían justas y justificadas, sin defectos; de hecho, totalmente correctas. Por tanto, podían actuar con la suposición de que la justicia estaba de su parte. Cuando alguien reconoce cuál es su verdadera naturaleza, lo desagradable, despreciable y lastimosa que es, no se sentirá demasiado orgulloso de sí mismo, no será tan extremadamente arrogante ni estará tan contento de sí mismo como antes. Siente: “Tengo que ser serio y tener los pies sobre la tierra, y practicar algo de la palabra de Dios. De no ser así, no estaré a la altura de las exigencias del ser humano, y me avergonzará vivir en la presencia de Dios”. Se ve realmente miserable, insignificante. Esta vez le resulta fácil llevar a cabo la verdad y parece más un ser humano. Sólo cuando la persona se detesta de verdad a sí misma es capaz de renunciar a la carne. Si uno no se detesta, será incapaz de renunciar a la carne. Odiarse a uno mismo conlleva unas cuantas cosas: primero, conocer la naturaleza propia; segundo, verse necesitado y lastimoso, tan pequeño e insignificante y ver la propia alma lastimosa y sucia. Cuando uno ve plenamente lo que es de verdad y se logra este resultado, entonces se conoce realmente, y podemos decir que ha llegado a conocerse por completo. Sólo entonces puede de verdad odiarse a sí mismo, llegar tan lejos como para maldecirse, y sentir de verdad que ha sido corrompido demasiado profundamente por Satanás, de tal manera que ya no parece un ser humano. Entonces, un día, cuando aparece la amenaza de la muerte inminente, siente: “¡Oh! Es el justo castigo de Dios. Dios es realmente justo. ¡De verdad merezco morir!”. Llegados a este punto, no presentará quejas y menos aún culpará a Dios; sintiendo sencillamente que es demasiado lastimoso, demasiado sucio y corrupto, que debería ser barrido por Dios y que un alma así no es adecuada para vivir en la tierra. Por tanto, no se resistirá y mucho menos traicionará a Dios ni se quejará de Él. Si no se conoce a sí mismo, y sigue considerando que es bastante bueno, cuando la muerte lo amenace sentirá: “¡He creído tan bien en Dios! ¡Cuánto he buscado! ¡He dado tanto, he sufrido y, en última instancia, Dios me pide que muera! No sé dónde está la justicia de Dios. ¿Por qué me está pidiendo que muera? Si una persona como yo muere, ¿quién será salvo? ¿No llegará la raza humana a su fin?”. Primero, tiene nociones sobre Dios. Segundo, tiene una queja; no hay sumisión de ninguna clase. Por ejemplo, cuando Pablo estaba a punto de morir, no se conocía a sí mismo. Cuando llegó el castigo de Dios, ya era muy tarde para arrepentirse.

de ‘Conocerse a uno mismo es principalmente conocer la naturaleza humana’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

175. Pedro buscó en el refinamiento de las palabras de Dios, y en las diversas pruebas que Dios proveyó para él, llegar a conocerse mejor, y ver lo que él revelaba. Al final, cuando de verdad llegó a entenderse a sí mismo, se dio cuenta de lo corrupto, lo inútil y lo indigno que es el hombre para servir a Dios, y de que el hombre no es digno de vivir delante de Dios. Se postró ante Dios. Al final, sintió: “¡Conocer a Dios es lo más precioso! De no poder conocer a Dios, mi muerte sería una lástima tan grande. Siento que conocer a Dios es lo más importante y lo más valioso. Si el hombre no conoce a Dios, entonces no merece vivir; entonces no hay vida”. Cuando la experiencia de Pedro había alcanzado este punto, él ya era bastante consciente de su propia naturaleza. La comprendió bastante bien y, aunque no habría sido capaz de usar un lenguaje para explicarla a la perfección, en términos del pensamiento actual de la humanidad, sí llegó a esta esfera. Por consiguiente, la búsqueda de la senda de la vida para ser perfeccionado por Dios tiene por objetivo entender en mayor profundidad la propia naturaleza de uno en las palabras de Dios, y comprender las cosas que esa naturaleza encierra. Para resumirlo con palabras, entender completamente la antigua vida de uno, la vida de la vieja naturaleza satánica, esto es haber conseguido el resultado que Dios exige. Si tu conocimiento no ha llegado a este punto, pero afirmas entenderte a ti mismo y haber ganado vida, ¿no es esto una fanfarronada? No te conoces a ti mismo ni sabes lo que eres delante de Dios, si has logrado de verdad el estándar de un ser humano, o cuántos elementos de Satanás sigues teniendo en ti. No tienes claro a quién perteneces ni tampoco si tienes autoconocimiento; entonces, ¿cómo puedes tener razón frente a Dios?

de ‘Cómo tomar la senda de Pedro’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

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