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Palabras clásicas de Cristo de los últimos días

Índice

X Palabras clásicas sobre la realidad de la verdad en la que debe entrar el pueblo escogido de Dios

(IX) Palabras clásicas sobre cómo cumplir tu deber con lealtad

217. Como miembros de la raza humana y cristianos devotos, es responsabilidad y obligación de todos nosotros ofrecer nuestra mente y nuestro cuerpo para el cumplimiento de la comisión de Dios, porque todo nuestro ser vino de Él y existe gracias a Su soberanía. Si nuestras mentes y nuestros cuerpos no son para la comisión de Dios ni para la causa justa de la humanidad, nuestras almas serán indignas de aquellos que fueron martirizados por causa de aquella, mucho menos dignos de Dios, que nos ha provisto todo.

de ‘Dios preside el destino de toda la humanidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

218. Como criatura de Dios, el hombre debe procurar cumplir con el deber de una criatura de Dios y buscar amar a Dios sin hacer otras elecciones, porque Dios es digno del amor del hombre. Quienes buscan amar a Dios no deben buscar ningún beneficio personal ni aquello que anhelan personalmente; esta es la forma más correcta de búsqueda.

de ‘El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine’ en “La Palabra manifestada en carne”

219. No hay correlación entre el deber del hombre y si es bendito o maldito. El deber es lo que el hombre debe cumplir; es su deber ineludible y no debe depender de las recompensas, condiciones o razones. Sólo entonces eso es cumplir con su deber. Un hombre que es bendito goza de bondad tras ser perfeccionado después del juicio. Un hombre que es maldito recibe el castigo cuando su carácter no cambia después del castigo y el juicio, es decir, no ha sido perfeccionado. Como un ser creado, el hombre debe cumplir su deber, hacer lo que debe hacer, y hacer lo que es capaz de hacer, independientemente de si será bendecido o maldecido. Esta es la condición más básica para el hombre, como de uno que está en busca de Dios. No debes cumplir con tu deber sólo para ser bendecido y no te debes negar a actuar por temor a ser maldecido. Dejadme deciros una cosa: Si el hombre es capaz de cumplir con su deber, esto quiere decir que desempeña lo que debe hacer. Si el hombre no es capaz de cumplir con su deber, esto muestra la rebeldía del hombre. Siempre es por medio del proceso de cumplir con su deber que el hombre es cambiado gradualmente, y es por medio de este proceso que demuestra su lealtad. Como tal, entre más puedas cumplir con tu deber, más verdades recibirás y así también tu expresión se volverá más real. Los que sólo cumplen con su deber por inercia y no buscan la verdad, al final serán eliminados, porque tales hombres no cumplen con su deber en la práctica de la verdad, y no practican la verdad en el cumplimiento de su deber. Tales hombres son los que permanecen sin cambios y van a ser malditos. No sólo sus expresiones son impuras, sino que lo que expresan no es otra cosa que maldad.

de ‘La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

225. Toma como ejemplo el cumplir las obligaciones con devoción. Posees cierto entendimiento sobre cumplir tus obligaciones y la fidelidad a Dios, y también entiendes las verdades, pero ¿cuándo te dedicarás por completo a Dios? ¿Cuándo cumplirás con tus obligaciones de palabra y de hecho? Esto requerirá algún tiempo. Durante este proceso, podrías enfrentarte a muchas dificultades; las personas te tratarán, te podarán, te controlarán, te obligarán y te forzarán. Los ojos de todos estarán fijos en ti, y finalmente, llegarás a una conclusión: es problema mío. ¿Es aceptable cumplir mis obligaciones sin dedicación? No puedo ser descuidado y superficial. El Espíritu Santo te esclarece desde dentro y te reprobará cuando cometas un error. Durante este proceso, entenderás algunas cosas sobre ti mismo y sabrás que eres demasiado impuro, que tienes demasiados propósitos personales y demasiados deseos en el cumplimiento de tus obligaciones. Después de saber esto, puedes llegar poco a poco al camino correcto y serás capaz de cambiar tus actos. Respecto a la esencia de cumplir con vuestras obligaciones, ¿cómo de bien lo hacéis en realidad? ¿Cómo de bien cumplís con vuestras obligaciones de acuerdo con la verdad después de transformar vuestro carácter? Al reflexionar sobre esto, puedes saber cuánto se ha transformado de verdad tu carácter.

de ‘Lo que debes saber sobre cómo transformar tu carácter’ en “Registros de las pláicas de Cristo”

230. Si no cumples con tu obligación de la forma adecuada, no eres un verdadero ser creado. Otras personas podrían verte como una esposa comprensiva y una madre amorosa, un buen hijo o una buena hija, una buena ciudadana de la sociedad, un ama de casa muy buena, un marido o un hijo muy buenos. Pero delante de Dios, eres una persona que le desobedece, que no cumple en absoluto con sus propias obligaciones o deber. Eres una persona que ha aceptado el encargo de Dios, pero no lo ha completado. Dime, ¿tendrías peso delante de Dios? Una persona así es completamente inútil delante de Dios.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las pláicas de Cristo”

231. Nuestra vida y nuestra alma proceden, ambas, de Dios. No vienen de nuestros padres ni tampoco de esta humanidad, de esta sociedad ni de nuestra naturaleza, sino de Dios. […] no hay necesidad de que estés atado a nadie ni de que seas responsable ante nadie; tan sólo tienes que cumplir con tu obligación con Dios como ser creado. Esto es lo que la humanidad debería hacer por encima de todo. Es lo primero y primordial que la humanidad debería llevar a cabo.

de ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las pláicas de Cristo”

232. Si verdaderamente posees una conciencia, entonces debes tener una carga y un sentido de responsabilidad. Debes decir: No me importa si seré conquistado o hecho perfecto, sino que debo dar testimonio correctamente esta etapa del testimonio. Como una criatura de Dios, uno puede ser completamente conquistado por Dios y, en última instancia, uno puede satisfacer a Dios, retribuyendo al amor de Dios con el amor en su corazón y consagrándose completamente a Dios. Esta es la responsabilidad del hombre, es el deber que debe ser desempeñado por el hombre y la carga que debe ser soportada por el hombre y el hombre debe completar esta comisión. Sólo entonces verdaderamente el hombre cree en Dios.

de ‘Práctica (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

234. ¿Cómo tratas la comisión de Dios? ¡Este asunto es muy serio! Si no puedes llevar a cabo lo que Dios te confía, no eres apto para vivir en la presencia de Dios y deberías ser castigado. Es la ley del Cielo y el principio de la tierra para el hombre realizar lo que Dios le confía; ésta es la responsabilidad más elevada del hombre, tan importante como su vida. Si no te tomas en serio la comisión de Dios, lo estás traicionando de la forma más grave; esto es más doloroso que lo que hizo Judas y merece maldición. Así pues, Dios comisiona al hombre: esto es una exaltación y un favor especial de Dios, una cosa muy gloriosa. Todo lo demás puede abandonarse; aunque se tenga que sacrificar la propia vida debe seguir cumpliendo la comisión de Dios.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláicas de Cristo”

235. Hoy, lo que a vosotros se os exige lograr no son demandas extras sino el deber del hombre y lo que todas las personas deben hacer. Si no sois capaces ni siquiera de hacer vuestro deber, o de hacerlo bien, entonces, ¿no os estáis acarreando problemas? ¿No estáis cortejando a la muerte? ¿Cómo podéis todavía esperar un futuro y perspectivas? La obra de Dios es por el bien de la humanidad y la cooperación del hombre es por el bien de la gestión de Dios. Después de que Dios haya hecho todo lo que le corresponde hacer, al hombre se le exige ser pródigo en su práctica y cooperar con Dios. En la obra de Dios, el hombre no debe escatimar esfuerzos, debe ofrecer su lealtad y no debe darse el gusto de tener numerosas nociones o sentarse pasivamente y esperar la muerte. Dios se puede sacrificar por el hombre, así que, ¿por qué el hombre no le puede ofrecer a Dios su lealtad? Dios es de un corazón y de una mente con el hombre, así que, ¿por qué el hombre no puede ofrecer un poco de cooperación? Dios obra para la humanidad, así que, ¿por qué el hombre no puede llevar a cabo algo de su deber por el bien de la gestión de Dios? La obra de Dios ha llegado hasta aquí, pero vosotros veis pero no actuáis, escucháis pero no os movéis. ¿No son tales personas los objetos de perdición? Dios ya le ha dedicado Su todo al hombre, así que, ¿por qué hoy el hombre es incapaz de llevar a cabo su deber con ahínco? Para Dios, Su obra es Su prioridad y la obra de Su gestión es de suprema importancia. Para el hombre, poner en práctica las palabras de Dios y cumplir las exigencias de Dios son su primera prioridad. Todos vosotros deberíais entender esto.

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”