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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

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Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

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La Palabra manifestada en carne (Continuación)
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Palabras Clásicas de Dios (Pasajes)

1. Desde que las personas empezaron a transitar por la senda correcta de la vida, existen muchas cosas que todavía no les han quedado claras. Siguen encontrándose completamente confusos respecto a la obra de Dios, y sobre gran parte de la obra que deberían realizar. Esto se debe, por una parte, a la desviación en su experiencia y a las limitaciones de su capacidad de recibir; por la otra, la razón es que la obra de Dios no los ha llevado aún a esta fase. Por tanto, todos son ambiguos en lo que concierne a la mayoría de los asuntos espirituales. No sólo no tenéis claro dónde deberíais entrar, sino que aún sois más ignorantes de la obra de Dios. Esto es más que un simple asunto de deficiencias en vosotros: es un gran defecto que pertenece a todos aquellos en el mundo religioso. Aquí radica la clave de por qué las personas no conocen a Dios y, por lo tanto, esta imperfección es un defecto común que comparten todos aquellos que lo buscan. Ni una sola persona ha conocido nunca a Dios ni ha visto Su verdadero rostro. Por ello, la obra de Dios se convierte en algo tan arduo como mover un monte o secar el mar. ¿Cuántos han sacrificado su vida por la obra de Dios; cuántos han sido repudiados a causa de Su obra; cuántos han sido atormentados hasta la muerte por Su obra; cuántos han muerto injustamente, con lágrimas en los ojos, por amor a Dios; cuántos se han encontrado con la persecución cruel e inhumana…? ¿No se deben todas estas tragedias a la falta de conocimiento que tienen las personas sobre Dios? ¿Cómo podría alguien que no conoce a Dios tener la desfachatez de venir delante de Él? ¿Cómo podría tener la desvergüenza de presentarse ante Él alguien que cree en Dios y, aun así, le persigue? Esto no es lo único inadecuado de aquellos que se encuentran dentro del mundo religioso, sino que son más bien comunes entre vosotros y ellos. Las personas creen en Dios sin conocerle; sólo por esta razón, no lo reverencian en su corazón ni le temen. Están incluso aquellos que, con gran pompa y circunstancia, realizan la obra que ellos mismos imaginan dentro de esta corriente, y abordan la obra de Dios según sus propias exigencias y sus deseos pródigos. Muchos actúan en un arrebato, sin sentir estima por Dios, y siguiendo su propia voluntad. ¿No son estas perfectas personificaciones de los corazones egoístas de las personas? ¿Acaso no manifiestan el sobreabundante elemento de engaño que poseen las personas?

de ‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

2. Las personas pueden ser, en realidad, supremamente inteligentes, ¿pero cómo pueden sus dones ocupar el lugar de la obra de Dios? Pueden interesarse de verdad por la carga de Dios, pero no pueden actuar con tanto egoísmo. ¿Son los actos de los seres humanos realmente divinos? ¿Puede alguien estar por completo seguro? Dar testimonio de Dios, heredar Su gloria, se debe a que Dios hace una excepción y levanta a las personas; ¿cómo podrían ser merecedores de ello? La obra de Dios no ha hecho más que empezar; Sus palabras apenas han comenzado a pronunciarse. A estas alturas, los hombres se sienten bien consigo mismos; ¿acaso no es esto simplemente incitarse a la humillación? Entienden demasiado poco. Ni el teórico más dotado ni el orador más elocuente pueden describir toda la abundancia de Dios; ¿cuánto menos vosotros? Más os valdría no elevar vuestro propio mérito más alto que los cielos, y veros más bien a vosotros mismos como algo más bajo que el menor de esas personas racionales que buscan amar a Dios. Esta es la senda por la que habéis de entrar: consideraos a vosotros mismos un palmo más bajo que todos los demás. ¿Por qué os tenéis en tal alta estima, en tan gran consideración? En el largo viaje de la vida sólo habéis dado los primeros pasos. Lo único que veis es el brazo de Dios, no Su totalidad. Os corresponde ver más de Su obra, descubrir más de aquello a lo que deberíais entrar, porque habéis cambiado demasiado poco.

de ‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

3. En verdad, de las innumerables cosas de la creación de Dios, el hombre es la más baja. Aunque es el señor de todas las cosas, el ser humano es el único que está sujeto a las artimañas de Satanás, el único que cae presa de su corrupción, en formas innumerables. Nunca ha tenido soberanía sobre sí mismo. La mayoría de las personas viven en el inmundo lugar de Satanás, y sufren su burla; él les toma el pelo de una forma y de otra, hasta que están medio muertos, soportando todas las vicisitudes, todas las dificultades del mundo humano. Después de jugar con ellos, Satanás pone fin a su destino. Y así, ellos van pasando toda su vida en el aturdimiento de la confusión, sin disfrutar ni una vez de las buenas cosas que Dios ha preparado para ellos, sino dejándose perjudicar por Satanás y quedando destrozados. Hoy están tan debilitados y apáticos que no tienen inclinación alguna por hacer caso a la obra de Dios. Cuando esto ocurre, la experiencia de las personas está condenada para siempre a permanecer fragmentada e incompleta, y su entrada será eternamente un espacio vacío.

de ‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

4. En los varios miles de años transcurridos desde que Dios vino al mundo, ha utilizado a muchos hombres de nobles ideales para hacer Su obra a lo largo de numerosos años; sin embargo, los que conocen Su obra son tan pocos que casi son inexistentes. Por esta razón, innumerables personas asumen el papel de resistirse a Dios a la vez que acometen Su obra porque, en lugar de llevar a cabo Su obra, en realidad hacen una obra humana en una posición conferida por Dios. ¿Puede esto llamarse obra? ¿Cómo pueden entrar? La humanidad ha tomado la gracia de Dios y la ha enterrado. Por ello, en las generaciones pasadas, los que hacen Su obra tienen poca entrada. Sencillamente no hablan de conocer la obra de Dios, por lo poco que entienden de la sabiduría de Dios. Se puede decir que, aunque son muchos los que sirven a Dios, no han sido capaces de ver lo exaltado que Él es y, por esta razón, todos se han colocado en el lugar de Dios para que otros los adoren.

de ‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

5. Durante tantos años, Dios ha permanecido escondido dentro de la creación; a lo largo de numerosas primaveras y otoños ha estado observando, tras un velo de neblina; ha mirado desde el tercer cielo durante muchos días y noches; ha caminado entre los hombres por incontables meses y años. Se ha sentado por encima de todos los hombres, esperando tranquilamente a lo largo de muchos inviernos fríos. Ni una vez se ha mostrado abiertamente a nadie ni ha emitido sonido alguno; se ha marchado sin que se note, y ha regresado con el mismo silencio. ¿Quién conoce Su verdadero rostro? Ni una vez le ha hablado al hombre y tampoco se le ha aparecido. ¿Cómo de fácil les resulta a las personas llevar a cabo la obra de Dios? Apenas entienden que conocerle es lo más difícil de todo. Hoy, Dios le ha hablado al hombre, pero este nunca lo ha conocido, porque su entrada a la vida es demasiado limitada y superficial. Desde Su perspectiva, las personas son totalmente inadecuadas para presentarse delante de Él. Poseen un entendimiento demasiado pequeño de Dios y están separados demasiado de Él. Además, el corazón con el que creen en Dios es demasiado complicado, y sencillamente no conservan Su imagen en lo más profundo de su ser. Como resultado, el laborioso esfuerzo de Dios y Su obra, como piezas de oro enterradas en la arena, no pueden emitir destello alguno de luz. Para Dios, el calibre, los motivos y las opiniones de esas personas son repugnantes en extremo. Empobrecidos en su capacidad de recibir, sin sentimientos hasta la insensibilidad, degradados y degenerados, excesivamente serviles, débiles y sin fuerza de voluntad, deben ser guiados como ganado y caballos. En cuanto a su entrada en el espíritu o en la obra de Dios, no prestan la más mínima atención, no poseen ni una pizca de determinación para sufrir por amor a la verdad. No será fácil que este tipo de persona sea completada por Dios. Por eso es fundamental que emprendáis vuestra entrada desde este ángulo, que por medio de vuestra obra y vuestra entrada os acerquéis al conocimiento de la obra de Dios.

de ‘Obra y entrada (1)’ en “La Palabra manifestada en carne”

6. Cuando se habla de la obra, el hombre cree que se trata de correr de un lado a otro para Dios, predicar en todos los lugares y gastarse para Él. Aunque esta creencia es correcta, es demasiado parcial; lo que Dios le pide al hombre no es únicamente que viaje de aquí para allá para Él; es más el ministerio y la provisión adentro del espíritu. Muchos hermanos y hermanas no han pensado nunca en trabajar para Dios incluso después de tantos años de experiencia, porque la obra, tal como el hombre la concibe, es incongruente con lo que Dios pide. Por tanto, el hombre no tiene el más mínimo interés en el asunto de la obra y esta es precisamente la razón de que la entrada del hombre sea también bastante parcial. Todos vosotros deberíais empezar a entrar obrando para Dios, de manera que podáis experimentar mejor todos sus aspectos. A esto es a lo que deberíais entrar. La obra no alude a correr de un lado a otro para Dios, sino a que la vida del hombre y lo que vive sean para Su disfrute. Se trata de que el hombre use su lealtad hacia Dios y el conocimiento que tiene de Él para testificar de Él y ministrar al hombre. Esta es la responsabilidad del hombre y lo que todo hombre debería entender. En otras palabras, vuestra entrada es vuestra obra; estáis buscando entrar en el transcurso de vuestra obra para Dios. Experimentarle a Él no sólo es ser capaz de comer y beber Su palabra; lo más importante es que seáis capaces de testificar de Él, servirle, ministrar y proveer para el hombre. Esto es obra y también vuestra entrada; es lo que todo hombre debería alcanzar.

de ‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. Son muchos los que sólo se centran en viajar de aquí para allá para Dios, y en predicar en todas partes, mientras pasan por alto su experiencia personal y descuidan su entrada a la vida espiritual. Esto es lo que hace que quienes sirven a Dios se conviertan en aquellos que se resisten a Él. Durante tantos años, los que sirven a Dios y le ministran al hombre han considerado que la entrada consiste sencillamente en trabajar y predicar, y ninguno de ellos ha visto su propia experiencia espiritual como una entrada importante. Más bien aprovechan el esclarecimiento de la obra del Espíritu Santo para enseñar a otros. Cuando predican, sienten mucha carga y reciben la obra del Espíritu Santo, y a través de esto liberan la voz de este. En ese momento, los que trabajan se sienten engreídos y autosatisfechos, como si la obra del Espíritu Santo fuera su propia experiencia espiritual; sienten que todas las palabras que pronuncian durante ese tiempo son su propio ser, […] Después de que hayas predicado así una vez, sientes que tu estatura presente no es tan pequeña como creías. Después de que el Espíritu Santo trabaje de manera similar en ti varias veces, decides que ya posees estatura y, erróneamente, crees que la obra del Espíritu Santo es tu propia entrada y ser. Cuando tienes constantemente esta experiencia, te vuelves laxo respecto a tu propia entrada. A continuación, te vas haciendo perezoso sin darte cuenta y no le das importancia alguna a tu propia entrada. Por tanto, cuando estés ministrando a otros, debes distinguir con claridad entre tu estatura y la obra del Espíritu Santo. Esto facilitará mejor tu entrada y beneficiará más convenientemente tu experiencia. Quien considere la obra del Espíritu Santo como su propia experiencia está dando comienzo a la degeneración del hombre. Por tanto, cualquiera que sea el deber que lleves a cabo, deberías considerar tu entrada como una lección clave.

de ‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

8. Uno trabaja para cumplir la voluntad de Dios, para llevar delante de Él a todos los que son según Su corazón, para llevar al hombre a Él y presentarle la obra del Espíritu Santo y la dirección de Dios, perfeccionando así los frutos de la obra de Dios. Por esta razón, es imperativo que comprendáis la esencia del obrar. Como personas usadas por Dios, todos los hombres son dignos de trabajar para Él, es decir, todos tienen la oportunidad de ser utilizados por el Espíritu Santo. Sin embargo, hay algo que debéis entender: cuando el hombre hace la obra de Dios, tiene la oportunidad de ser usado por Él, pero lo que dice y lo que sabe no corresponde del todo a su estatura. Sólo podéis llegar a conocer mejor vuestras deficiencias en vuestra obra y recibir mayor esclarecimiento del Espíritu Santo, permitiéndoos así lograr una mejor entrada en ella. Si el hombre considera la dirección de Dios como su propia entrada y lo que es inherente a su interior, no hay potencial para que la estatura del hombre crezca. El Espíritu Santo esclarece al hombre cuando este se halla en un estado normal; en momentos así, el hombre suele equivocar el esclarecimiento que recibe como su propia estatura en realidad, porque el Espíritu Santo esclarece de la forma más normal: haciendo uso de lo que es inherente al interior del hombre. Cuando este trabaja y habla, o durante su oración en sus devociones espirituales, una verdad se le aclarará de forma repentina. Sin embargo, lo que el hombre ve en realidad es tan sólo el esclarecimiento del Espíritu Santo (naturalmente, esto está relacionado con la colaboración del hombre) y no su verdadera estatura. Después de un periodo de experiencia en la que el hombre encuentra numerosas dificultades reales, la verdadera estatura del hombre se pone de manifiesto bajo tales circunstancias. Sólo en ese momento descubre el hombre que su estatura no es tan grande y que todo surge: su egoísmo, sus consideraciones personales y su avaricia. Sólo después de varios ciclos de semejante experiencia, muchos de los que han despertado en su espíritu entenderán que en el pasado no se trataba de su propia realidad, sino una iluminación momentánea del Espíritu Santo, y que el hombre sólo había recibido la luz. Cuando el Espíritu Santo inspira al hombre para que entienda la verdad, con frecuencia lo hace de un modo claro y nítido, sin contexto. Es decir, no incorpora las dificultades del hombre en esta revelación, sino que revela directamente la verdad. Cuando el hombre encuentra dificultades para entrar, el hombre agrega entonces el esclarecimiento del Espíritu Santo, y esto se convierte en su verdadera experiencia. […] Por tanto, cuando recibís la obra del Espíritu Santo, al mismo tiempo deberíais centraros más en vuestra entrada, y ver con exactitud cuál es la obra del Espíritu Santo y cuál vuestra entrada, e incorporar la obra del Espíritu Santo a vuestra entrada para que podáis ser mejor perfeccionados por Él y permitir que la esencia de Su obra se forje en vosotros. Durante el transcurso de vuestra experiencia de la obra del Espíritu Santo, llegáis a conocerle tanto al Espíritu Santo como a vosotros mismos; en medio de numerosos casos de sufrimiento extremo desarrolláis una relación normal con Dios, que crece en intimidad día a día. Tras incontables ocasiones de poda y refinamiento, desarrolláis un amor verdadero hacia Dios. Por esta razón debéis entender que el sufrimiento, los golpes y las tribulaciones no son desalentadores; lo que sí asusta es tener solamente la obra del Espíritu Santo, pero no vuestra entrada. Cuando llegue el día en que la obra de Dios esté acabada, os habréis esforzado para nada; aunque experimentasteis la obra de Dios, no habréis llegado a conocer al Espíritu Santo ni habréis obtenido vuestra propia entrada. El Espíritu Santo no esclarece al hombre para mantener su pasión, sino para abrir una salida para la entrada del hombre, y para permitirle que llegue a conocerle a Él, y que a partir de ahí desarrolle un corazón de reverencia y adoración hacia Dios.

de ‘Obra y entrada (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

9. Dios les ha confiado mucho a los humanos y también ha hablado de incontables maneras sobre la entrada humana. Sin embargo, por ser el calibre de las personas tan pobre, muchas de las palabras de Dios dejan de arraigarse. Existen diversas razones para este pobre calibre, como la corrupción del pensamiento y la moralidad humanas, la falta de una educación adecuada; las supersticiones feudales que ocupan gravemente el corazón del hombre; los estilos de vida depravados y decadentes que han alojado muchas enfermedades en los rincones más profundos del corazón humano; una comprensión superficial de la alfabetización cultural, con casi el noventa y ocho por ciento de las personas que carecen de educación en la misma. Lo que es más, hay muy pocos que reciben niveles más altos de educación cultural y, por tanto, básicamente no tienen ni idea de lo que significan el Espíritu o Dios. Sólo poseen una imagen imprecisa y poco clara de Él según les proveen las supersticiones feudales; perniciosas influencias en lo profundo del corazón humano como resultado de miles de años “del elevado espíritu nacional” y pensamiento feudal han dejado a las personas atadas y encadenadas, sin una pizca de libertad. Como resultado, son personas sin aspiraciones ni perseverancia, ni deseo de progresar, sino que permanecen pasivos y retrógrados, con una mentalidad de esclavos particularmente fuerte. Y así sucesivamente. Estos factores objetivos les han impartido una desagradable imagen, de indeleble suciedad, a la actitud ideológica, los ideales, la moralidad y el carácter humanos. Al parecer, los seres humanos están viviendo en un mundo aterrador de oscuridad y nadie busca trascenderlo, nadie piensa en avanzar a un mundo ideal. Se contentan con su suerte en la vida[1] y pasan sus días teniendo hijos y criándolos, esforzándose, sudando, atendiendo su quehaceres, soñando con una familia agradable y feliz, el afecto conyugal, la piedad filial por parte de los hijos, unos últimos años gozosos y vivir una vida apacible… Durante decenas, millares, decenas de millares de años hasta ahora, las personas han malgastado así su tiempo; nadie ha creado una vida perfecta. Se han limitado a masacrarse unos a otros en este mundo oscuro, luchando por fama y fortuna, en intrigas los unos contra los otros. ¿Quién ha buscado jamás la voluntad de Dios? ¿Le ha prestado alguien jamás atención a la obra de Dios? Todas estas porciones dentro de los seres humanos, ocupados por la influencia de la oscuridad, se han convertido hace mucho tiempo en naturaleza humana, de manera que es bastante difícil llevar a cabo la obra de Dios, y hoy las personas tienen aún menos ánimo de prestar atención a lo que Dios les ha confiado. En cualquier caso, creo que a nadie le importará que Yo pronuncie estas palabras, ya que de lo que estoy hablando es de la historia de miles de años. Referirse a la historia significa hechos y, además, escándalos obvios para todos; ¿de qué sirve, pues, hablar en contra de los hechos?

de ‘Obra y entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

10. Las actividades supersticiosas en las que se involucran las personas son lo que Dios más aborrece. Incluso ahora, muchos siguen siendo incapaces de desprenderse de ellas, y piensan que son decretos de Dios y, hasta la fecha, no han podido deshacerse de ellas. Asuntos como los arreglos de las fiestas de boda o el ajuar para las jóvenes parejas, los regalos en efectivo, los banquetes y maneras similares con las que se celebran las ocasiones felices; las viejas frases se fueron transmitiendo y todas las actividades supersticiosas sin sentido, que se realizan en nombre de los muertos y las exequias funerarias, todas estas cosas son aún más detestables para Dios. Él odia incluso el domingo (el Sabbat, que guardan los judíos); las relaciones sociales y la comunicación mundana de hombres con hombres son cosas que Él aborrece y rechaza todavía más. Hasta la Fiesta de la Primavera y el Día de Navidad, de todos conocidos, no han sido decretados por Dios, por no mencionar los juguetes y las decoraciones (copla antitética, pastel de Año Nuevo, petardos, farolillos, regalos y celebraciones navideñas, y Santa Comunión). ¿Acaso estas festividades no son ídolos en el corazón de las personas? El partimiento del pan en el Sabbat, el vino y el lino fino todavía lo son enfáticamente más. Todos los diversos días de fiestas tradicionales en China, como la festividad del día del dragón que levanta la cabeza, el festival del barco dragón, la fiesta de mitad del otoño, la de Laba y la del día de Año Nuevo, y las fiestas del mundo religioso, como la Pascua, el día del Bautismo, el día de Navidad, todas estas festividades injustificables han sido organizadas y transmitidas desde los tiempos antiguos hasta la actualidad por muchas personas y son incompatibles con la humanidad creada por Dios. La rica imaginación y la ingeniosa idea son las que han permitido su transmisión hasta hoy. Parecen estar libres de defectos, pero en realidad son trucos que Satanás le hace a la humanidad. Cuántos más Satanás vivan en una localidad, y más obsoleta y atrasada sea esta, más profundamente arraigadas son las costumbres feudales. Estas cosas atan en corto a las personas, sin permitirles movilidad alguna. Muchas de las festividades del mundo religioso parecen exhibir gran originalidad y parecen crear un puente hacia la obra de Dios, pero en realidad son los lazos invisibles de Satanás que atan a las personas para que no lleguen a conocer a Dios, las ingeniosas estratagemas suyas. De hecho, cuando una etapa de la obra de Dios ha acabado, Él ya ha destruido las herramientas y el estilo de ese tiempo, sin dejar rastro alguno. Sin embargo, los “creyentes devotos” siguen adorando a esos objetos materiales tangibles, pero relegan al fondo de su mente lo que Dios tiene sin estudiarlo más, aparentemente llenos del amor de Dios, pero habiéndole echado en realidad fuera de la casa mucho antes y habiendo sentado a Satanás en la mesa para adorarlo. Los retratos de Jesús, la Cruz, María, el Bautismo de Jesús y la última Cena, son cosas que las personas veneran como al Señor de los Cielos, mientras claman una y otra vez “Dios Padre”. ¿No es todo esto una broma? Hasta hoy, Dios odia muchos dichos y actos similares que se han transmitido entre la humanidad; le obstruyen gravemente a Dios el camino por delante y, además, causan inmensos reveses a la entrada de la humanidad. Poner a un lado la extensión hasta la que Satanás ha corrompido a la humanidad, la ley de Witness Lee, las experiencias de Lawrence, los estudios por Watchman Nee y la obra de Pablo han ocupado por completo el interior de las personas. Dios sencillamente no tiene forma de trabajar en los seres humanos, porque en ellos hay demasiado individualismo, leyes, normas, regulaciones, sistemas, y cosas como esas; tales cosas, además de las tendencias supersticiosas feudales de las personas, han capturado y devorado a la humanidad. Es como si los pensamientos de las personas fueran una estupenda película de cuento de hadas en color, con seres fantásticos cabalgando sobre las nubes, tan imaginativa como para asombrarlas, dejándolas deslumbradas y enmudecidas.

de ‘Obra y entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

11. La mejor manera de cambiar el carácter humano es revertir las cosas profundamente envenenadas que están en las profundidades del corazón de las personas, permitiéndoles empezar a modificar su pensamiento y su moralidad. En primer lugar, los seres humanos necesitan ver con claridad que todos estos ritos, actividades, fechas, y festividades religiosas son detestables para Dios. Deberían liberarse de estos lazos de pensamiento feudal y erradicar todos los vestigios profundos de su propensión a la superstición. Todos estos forman parte de la entrada de la humanidad. Tenéis que entender por qué Dios conduce a la humanidad a salir del mundo secular y a alejarse de las normas y las regulaciones. Esta es la puerta para vuestra entrada y, aunque no tenga nada que ver con vuestra experiencia espiritual, estas son las cosas principales que os bloquean la entrada, vuestro conocimiento de Dios. Forman una red que enreda a las personas. Muchos leen demasiado la Biblia y hasta pueden recitar numerosos pasajes de ella. Hoy, en su entrada, la usan de manera inconsciente para medir la obra de Dios como si ella fuera la base y la fuente de esta etapa de Su obra. Cuando la obra de Dios está en línea con la Biblia, las personas la apoyan con firmeza y consideran a Dios con recién descubierta estima; cuando no es así, las personas se angustian tanto que empiezan a sudar y a buscar en ella la base de la obra de Dios; si esta no se menciona en la Biblia, ignorarán a Dios. Se puede afirmar que la mayoría de los seres humanos aceptan con cautela, obedecen con selectividad y sienten indiferencia hacia la obra presente de Dios; en cuanto a las cosas del pasado, se aferran a la mitad y dejan la otra parte. ¿Se le puede llamar entrada a esto? Las personas consideran que los libros de otros son tesoros, y los tratan como la llave de oro que abre la puerta del reino, y sencillamente no muestran interés en los requisitos que Dios tiene hoy. Además, muchos “expertos inteligentes” sostienen las palabras de Dios en la mano izquierda, mientras que en la derecha sostienen las “obras maestras” de otros, como si quisieran hallar la base de las palabras de Dios en dichos libros para demostrar por completo que las palabras de Dios son correctas y hasta explican las palabras de Dios a los demás integrándolas en esas grandes obras, como si trabajaran. A decir verdad, muchos “investigadores científicos” entre la humanidad nunca tienen un buen concepto de los últimos logros científicos actuales, éxitos científicos sin precedentes (es decir, la obra de Dios, las palabras de Dios y la senda para la entrada a la vida), de modo que todas las personas son “autosuficientes”, “predican” a todo lo largo y ancho confiando en su elocuencia, alardeando “del buen nombre de Dios”. Sin embargo, su propia entrada está en peligro y los requisitos de Dios parecen tan lejanos como desde la creación hasta este momento. ¿Cómo de fácil resulta hacer la obra de Dios?

de ‘Obra y entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

12. Al parecer, las personas ya han decidido dejar una mitad de sí mismas al ayer y traer la mitad al presente, entregarle la mitad a Satanás y ofrecerle la otra mitad a Dios, como si esta fuera la forma de aliviar su conciencia y sentir alguna sensación de consuelo. El mundo interior de las personas es demasiado insidioso; temen no sólo perder el mañana, sino también el ayer, profundamente temerosos tanto de ofender a Satanás como al Dios de hoy que parece ser y no ser. Al ser tan inadecuado el cultivo del pensamiento y de la moral de los seres humanos, su capacidad de discernir es particularmente escasa y simplemente no pueden decir si la obra de hoy es de Dios o no. Tal vez se deba a que el pensamiento supersticioso feudal humano es tan profundo que hace mucho tiempo ya que han colocado la superstición y la verdad, a Dios y a los ídolos, en la misma categoría; no se preocupan por distinguir entre estas cosas. Es como si se hubieran devanado los sesos, pero siguen siendo incapaces de discernir claramente. Por esta razón, los seres humanos se detienen en seco y ya no siguen hacia adelante. Todas estas cosas surgen de la falta de una educación ideológica correcta en las personas, que provoca grandes dificultades para su entrada. Como resultado, los seres humanos no tienen nunca interés en la obra del Dios verdadero, sino que se apegan con persistencia a[2] la obra del hombre (como en el caso de los que son considerados grandes hombres), como si estuviera grabada. ¿No son estas las últimas lecciones en las que la humanidad debe entrar?

de ‘Obra y entrada (3)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Declaraciones de Cristo de los últimos días (Selecciones)

Sólo el que experimenta la obra de Dios verdaderamente cree en Dios Las declaraciones de Dios al universo entero: La cuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La quinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La sexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La séptima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La octava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La novena declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La décima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La undécima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La duodécima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimotercera declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimocuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoquinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimosexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoséptima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimoctava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La decimonovena declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima primera declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima segunda declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima tercera declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima cuarta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima quinta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima sexta declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima séptima declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima octava declaración Las declaraciones de Dios al universo entero: La vigésima novena declaración La aparición de Dios ha traído una nueva época Dios preside el destino de toda la humanidad Contemplando la aparición de Dios en Su juicio y Su castigo Qué punto de vista deben tener los creyentes El hombre corrupto no es capaz de representar a Dios Las formas religiosas de servicio deben ser prohibidas Deberías obedecer a Dios al creer en Dios Promesas a aquellos que han sido perfeccionados Los malvados deben ser castigados Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios Cómo conocer la realidad Los mandamientos de la nueva era El Reino Milenario ha llegado Deberías saber que el Dios práctico es Dios mismo Conocer la obra de Dios hoy ¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina? Ya que crees en Dios deberías vivir por la verdad El repique de los siete truenos: profetizando que el evangelio del reino se extenderá por todo el universo La diferencia esencial entre el Dios encarnado y la gente que Dios usa La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos Sólo los que conocen la obra de Dios hoy pueden servir a Dios Los verdaderamente obedientes seguramente serán ganados por Dios La Era del Reino es la Era de la Palabra Todo se realiza por la palabra de Dios Sólo amar a Dios es realmente creer en Dios Breve charla sobre “El Reino Milenario ha llegado” Sólo aquellos que conocen a Dios pueden dar testimonio de Él Cómo Pedro llegó a conocer a Jesús Los que aman a Dios vivirán siempre en Su luz ¿Has cobrado vida? Tener un carácter inalterable es estar en enemistad con Dios Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 1 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 2 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 3 Selección de los diez pasajes de la palabra de Dios sobre “Obra y entrada” Parte 4 Selección de los tres pasajes de la palabra de Dios sobre “La visión de la obra de Dios” Parte 1 Selección de los tres pasajes de la palabra de Dios sobre “La visión de la obra de Dios” Parte 2 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “Relativo a la Biblia” Parte 1 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “Relativo a la Biblia” Parte 2 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 1 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 2 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios sobre “El misterio de la encarnación” Parte 3 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista” Parte 2 Selección de los cuatro pasajes de la palabra de Dios acerca de “La verdad interna de la obra de conquista” Parte 1 Las dos encarnaciones completan el sentido de la encarnación ¿Existe la Trinidad? Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio Parte 1 Las experiencias de Pedro: su conocimiento del castigo y del juicio Parte 2 Cómo deberías ocuparte de tu misión futura Cuando se trata de Dios, ¿cuál es tu entendimiento? Qué significa ser un hombre de verdad ¿Qué sabes de la fe? Nadie que es de la carne puede escapar del día de la ira El salvador ya ha regresado en una “nube blanca” La obra de esparcir el evangelio también es la obra de salvar al hombre La obra en la Era de la Ley La verdad interna sobre la obra en la Era de la Redención Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy (Parte 1) Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy parte 2 Acerca de los apelativos y la identidad Parte 1 Acerca de los apelativos y la identidad (Parte 2) Sólo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa ¿Cómo puede el hombre que ha definido a Dios en sus conceptos recibir Sus revelaciones? Sólo los que conocen a Dios y Su obra pueden satisfacer a Dios La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre Dios es el Señor de toda la creación El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine Parte 1 El éxito o el fracaso dependen de la senda que el hombre camine Parte 2 La obra de Dios y la obra del hombre Parte 1 La obra de Dios y la obra del hombre Parte 2 Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios Parte 1 Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios Parte 2 La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne Parte 1 La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne Parte 2 La esencia de la carne habitada por Dios La obra de Dios y la práctica del hombre parte 1 La obra de Dios y la práctica del hombre parte 2 La esencia de Cristo es la obediencia a la voluntad del Padre celestial Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso Parte 1 Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso Parte 2 Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo Parte 1 Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo Parte 2 Cuando veas el cuerpo espiritual de Jesús será cuando Dios haya hecho de nuevo el cielo y la tierra Aquellos incompatibles con Cristo son seguramente opositores de Dios Muchos son llamados, pocos escogidos Debes buscar el camino de la compatibilidad con Cristo ¿Eres un verdadero creyente de Dios? Cristo realiza la obra de juicio con la verdad ¿Sabes? Dios ha hecho algo grande entre los hombres Sólo el Cristo de los últimos días le puede dar al hombre el camino de la vida eterna Deberías preparar suficientes buenas obras para tu destino ¿A quién eres leal? Tres advertencias Es muy importante entender el carácter de Dios Cómo conocer a Dios en la tierra Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer en la Era del Reino Deberíais considerar vuestros hechos Dios es la fuente de la vida del hombre El suspiro del Todopoderoso El hombre sólo puede salvarse en medio de la gestión de Dios

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