Palabras diarias de Dios | Fragmento 158 | "Dios mismo, el único VI"

La cuestión de que Satanás se aproveche de las corrientes sociales para corromper al hombre también necesita una explicación específica. Estas corrientes incluyen muchas cosas. Algunos preguntan: “¿Tienen que ver con la ropa que vestimos? ¿Están relacionadas con las últimas modas, cosméticos, peinados y alimentos gourmet?”. ¿Son estas las cosas de las que trata? Estas son una parte de las tendencias, pero no deseamos hablar de esto ahora. Sólo deseamos hablar de las ideas que las corrientes sociales producen para las personas, la forma en que las hacen comportarse en el mundo, las metas y la perspectiva de la vida que ocasionan en los seres humanos. Son muy importantes; pueden controlar e influenciar el estado mental del hombre. Una tras otra, todas estas corrientes conllevan una mala influencia que degenera continuamente al hombre, que baja su moral y su calidad de integridad más y más, hasta el punto de que se puede incluso afirmar que la mayoría de las personas no tienen ahora integridad ni humanidad, ni conciencia, y mucho menos razón. ¿Cuáles son, pues, esas corrientes? No las puedes ver a simple vista. Cuando sopla el viento de una tendencia, tal vez sólo un pequeño número de personas se convertirán en iniciadoras de esta. Empiezan a hacer este tipo de cosas, aceptando este tipo de idea o este tipo de perspectiva. La mayoría de las personas, sin embargo, en medio de su inconsciencia seguirán estando continuamente infectadas, asimiladas y atraídas por esta clase de corriente, hasta que la aceptan sin darse cuenta y de forma involuntaria, y todos estén sumergidos en ella y sean controlados por ella. Y es que el hombre que no esté en plenas facultades físicas y mentales, que no sabe nunca cuál es la verdad, que no puede discernir la diferencia entre las cosas positivas y las negativas, estas clases de tendencias, una tras otra, lo hacen aceptar con facilidad dichas tendencias, el criterio y las filosofías de vida, así como los valores que proceden de Satanás. Aceptan lo que este les dice sobre cómo plantearse la vida y la forma de vivir que Satanás les “concede”. No tienen la fuerza ni la capacidad, y mucho menos la consciencia de resistirse. ¿Qué son, pues, realmente esas corrientes? He escogido un simple ejemplo para que podáis llegar a entender. Por ejemplo, en el pasado, las personas dirigían su negocio de un modo que no engañaba ni a viejos ni a jóvenes, y que vendían artículos al mismo precio, independientemente de quién comprara. ¿No se transmite aquí un indicio de conciencia y humanidad? Cuando las personas usaban esta clase de credo en la dirección de su negocio, ¿podemos afirmar que seguían teniendo alguna conciencia y humanidad en ese tiempo? (Sí). Pero con la exigencia del hombre de niveles de dinero en aumento, sin darse cuenta, las personas llegaron a amar cada vez más el dinero, la ganancia y el placer. ¿Llegaron, pues, a considerar el dinero como lo más importante? Cuando las personas ven el dinero como más importante, inconscientemente descuidan su reputación, su renombre, su prestigio e integridad; desatienden todas estas cosas, ¿no es así? Cuando te metes en negocios, ves a otra persona que toma diferentes acercamientos y usando diversos medios para estafar a las personas y hacerse rico. Aunque el dinero ganado son ganancias deshonestas, cada vez son más y más ricos. Toda su familia se implica en el mismo negocio que tú, pero disfrutan de la vida más que tú y te sientes mal, y protestas: “¿Por qué no puedo yo hacer esto? ¿Por qué no puedo ganar tanto como ellos? Tengo que pensar en una forma de hacer más dinero, de que mi negocio prospere”. A continuación, meditas en esto. Según la forma habitual de hacer dinero, el no engañar ni al viejo ni al joven, y vender las cosas al mismo precio para todos, el dinero que consigues es en buena conciencia, pero no puede hacerte rico pronto. Sin embargo, bajo la urgencia de hacer beneficio, tu pensamiento experimenta una transformación gradual. Durante ella, tus principios de conducta también empiezan a cambiar. Cuando engañas o defraudas a alguien por primera vez, tienes tus reservas y dices: “Es la última vez que engaño a alguien y no volveré a hacerlo. No puedo engañar a las personas. ¡Sólo provocará venganza y traerá desastre sobre mí! Es la última vez que engaño a alguien y no volverá a repetirse”. Cuando engañas por primera vez a alguien, tu corazón siente algunos escrúpulos; esta es la función de la conciencia del hombre: tener escrúpulos y reprocharte, de manera que cuando obras así es algo que se siente poco natural. Sin embargo, después de haber tenido éxito engañando a alguien, ves que ahora tienes más dinero que antes y crees que este método puede resultarte muy beneficioso. A pesar del apagado dolor en tu corazón, todavía te apetece felicitarte por tu “éxito”, y te sientes un poco contento contigo mismo. Por primera vez apruebas tu propia conducta y tu propia decepción. Después, una vez que el hombre ha sido contaminado por este engaño, es lo mismo que aquel que se involucra en el juego y después se convierte en jugador. Sin darse cuenta, aprueba esta conducta engañosa y la acepta. Dentro de la inconsciencia, asume que el engaño es una conducta comercial legítima y el medio más útil para su supervivencia y su vida; piensa que actuando así puede hacerse rico enseguida. Al principio de este proceso, las personas no pueden aceptar este tipo de comportamiento, menosprecian esta conducta y esta forma de hacer las cosas, hasta que la prueban y experimentan con ella a su manera, de forma personal y de primera mano; y después, su corazón empieza a transformarse poco a poco. ¿Cuál es, pues, esta transformación? Es una aprobación y la admisión de esta corriente, una admisión y aprobación de este tipo de idea infundida en ti por la tendencia social. Sin saberlo, sientes que si no engañas en los negocios sufrirás pérdidas, habrás perdido algo. Inconscientemente, este engaño se convierte en tu alma misma, tu pilar y también en un tipo de comportamiento que es una norma indispensable para tu vida. Después de que el hombre haya aceptado esta conducta y este pensamiento, ¿pasa el corazón del hombre por un cambio? Tu corazón ha cambiado, ¿ha cambiado, pues, tu integridad también? ¿Ha cambiado tu humanidad? (Sí). Entonces, ¿ha cambiado tu conciencia? (Sí). La totalidad del hombre experimenta un cambio cualitativo, de su corazón a sus pensamientos, hasta tal extremo que son cambiados desde el interior. Este cambio te lleva cada vez más y más lejos de Dios y te conformas más y más a Satanás, y eres más y más similar a él.

Ahora bien, esas corrientes sociales son fáciles de entender para ti. Sólo he escogido un simple ejemplo, uno que se ve de forma común y con el que las personas estarán familiarizadas. ¿Tienen esas tendencias sociales una gran influencia en los seres humanos? (¡Sí!). ¿Tienen un efecto profundamente perjudicial en ellos? (¡Sí!). Un efecto muy profundamente dañino en las personas. Satanás usa estas corrientes sociales una tras otra; ¿pero qué es lo que quiere corromper en el hombre? (La conciencia, la razón, la humanidad, la moral). ¿Qué más? (Su opinión sobre la vida). ¿Causan una degeneración gradual en las personas? (Sí). Satanás usa estas tendencias sociales para atraer a las personas, paso a paso hasta entrar en un nido de diablos, para que aquellos que se enreden en las corrientes sociales aboguen, inconscientemente, por el dinero y los deseos materiales, así como por la maldad y la violencia. Una vez que estas cosas han entrado en el corazón del hombre ¿en qué se convierte este? ¡El hombre se convierte en el diablo Satanás! ¿A qué inclinación psicológica del corazón del hombre se debe esto? ¿Qué defiende el hombre? Empieza a gustarle la maldad y la violencia. No les gusta la belleza, la bondad, y mucho menos la paz. Las personas no están dispuestas a vivir la vida sencilla de la humanidad normal, sino que en su lugar desea disfrutar de un alto estatus y de una gran riqueza, gozar de los placeres de la carne, no escatimar esfuerzo alguno para satisfacerla, sin restricciones, sin lazos que los retengan; en otras palabras, hacer cualquier cosa que deseen. Por tanto, cuando el hombre está inmerso en estas clases de corrientes, ¿puede el conocimiento que has aprendido ayudarte a liberarte? ¿Pueden la cultura tradicional y las supersticiones que conoces ayudarte a desechar este nefasto dilema? ¿Pueden la moral y la ceremonia tradicionales que el hombre entiende ayudarle a ejercer control? Toma, por ejemplo, el Clásico de tres caracteres. ¿Puede ayudar a que las personas saquen sus pies de las arenas movedizas de estas corrientes? (No, no puede). De esta forma, ¿en qué se va convirtiendo cada vez más el hombre? Más y más malo, arrogante, condescendiente, egoísta y malicioso. Ya no hay afecto entre las personas ni amor entre los miembros de la familia, ni comprensión entre parientes y amigos; las relaciones humanas están llenas de engaño, de violencia. Cada persona quiere usar medios engañosos y métodos violentos para vivir en medio de sus congéneres; mienten, engañan y se vuelven violentos con el fin de asegurar sus propios medios de supervivencia; ganan sus posiciones y obtienen sus propios beneficios usando la violencia, y hacen todo lo que quieren usando medios violentos y malvados. ¿No es terrorífica esta humanidad? (Sí). Después de escucharme hablar sobre estas cosas ahora mismo, ¿no pensáis que sea aterrador vivir en medio de este tipo de multitud, en este mundo y en este entorno que Satanás ha corrompido? (Sí). ¿Habéis sentido alguna vez que sois patéticos? Ahora debéis sentirlo un poco. (Sí). Al escuchar vuestro tono, parece como si estuvierais pensando, “Satanás usa tantos modos diferentes para corromper al hombre. Aprovecha cada oportunidad y está en todos los lugares a los que acudimos. ¿Puede el hombre ser salvo aún?”. ¿Queda aún esperanza para la humanidad? ¿Puede el hombre salvarse a sí mismo? (No). ¿Puede el Emperador de jade salvar al hombre? ¿Puede Confucio salvar al hombre? ¿Puede Guanyin Bodhisattva salvar al hombre? (No). ¿Quién puede, pues, salvar al hombre? (Dios). Algunas personas, sin embargo, suscitarán en su corazón preguntas como: “Satanás nos perjudica de un modo tan salvaje, tan frenético que no tenemos esperanza de vivir ni confianza en vivir. Todos vivimos en medio de la corrupción y cada persona se resiste a Dios de todos modos, de manera que nuestro corazón se ha quedado ya totalmente frío. Entonces, mientras Satanás está corrompiéndonos, ¿dónde está Dios? ¿Qué está haciendo Dios? ¡Haga Dios lo que haga por nosotros, nunca lo sentimos!”. Algunos sufren inevitablemente alguna pérdida, y se sienten de algún modo desalentados. Para vosotros, esta sensación, este sentimiento es muy profundo, porque todo lo que he estado diciendo ha hecho que las personas lleguen lentamente a entender, a sentir más y más que no tienen esperanza, que han sido abandonados por Dios. Pero no os preocupéis. Nuestro tema de enseñanza para hoy, “la maldad de Satanás”, no es nuestro tema real. Para hablar de la esencia de la santidad de Dios, sin embargo, debemos hablar primero sobre cómo corrompe Satanás al hombre y su maldad para dejar más claro en qué clase de condición está ahora la humanidad y exactamente hasta qué punto ha sido el hombre corrompido. Un objetivo de hablar sobre esto es permitir a las personas que conozcan el mal de Satanás, mientras que el otro es permitirles entender con mayor profundidad qué es la verdadera santidad.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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