El misterio de la encarnación (4) (Fragmento VIII)

En esta etapa final de la obra, los resultados se obtienen a través de la palabra. A través de la palabra, el hombre llega a entender muchos misterios y la obra de Dios a lo largo de generaciones pasadas; el Espíritu Santo esclarece al hombre; este llega a entender los misterios nunca antes desvelados por las generaciones pasadas, así como la obra de los profetas y apóstoles de tiempos pasados, y los principios por los que obraron; el hombre también llega a conocer el carácter de Dios mismo, así como la rebeldía y la resistencia del hombre, y llega a conocer su propia esencia. A través de estos pasos de la obra y todas las palabras habladas, el hombre llega a conocer la obra del Espíritu, de la carne encarnada de Dios, y además, todo Su carácter. Tu conocimiento de la obra de gestión de Dios durante seis mil años también lo obtuviste a través de la palabra. ¿No conseguiste también tu conocimiento de tus antiguas ideas y el éxito al dejarlas de lado a través de la palabra? En la etapa anterior, Jesús obró señales y milagros, pero no es así en esta. ¿No obtuviste también a través de la palabra tu entendimiento de por qué no lo hace? Por tanto, las palabras habladas en esta etapa sobrepasan la obra realizada por los apóstoles y los profetas de generaciones pasadas. Ni siquiera las profecías hechas por los profetas podrían haber conseguido tales resultados. Los profetas sólo hablaron de profecías, de lo que acontecería en el futuro, pero no de la obra que Dios debía hacer en ese momento. No hablaron para guiar al hombre en su vida, para conferir verdades al hombre o revelarle misterios, y mucho menos para otorgar vida. En las palabras habladas en esta etapa, hay profecía y verdad, pero las mismas sirven principalmente para otorgar vida al hombre. Las palabras presentes son diferentes de las profecías de los profetas. Esta es una etapa de la obra que no es para las profecías sino para la vida del hombre, para cambiar su carácter de vida. La primera etapa fue la obra de Jehová allanando el camino para que el hombre adorara a Dios en la tierra. Fue la obra de comienzo para encontrar la fuente del obrar en la tierra. En ese momento, Jehová enseñó a los israelitas a observar el día de reposo, respetar a sus padres y vivir pacíficamente con los demás. Como los hombres de esa época no entendían qué constituía al hombre ni cómo vivir en la tierra, era necesario que Él dirigiese a este en su vida en la primera etapa. La humanidad no había conocido ni poseído previamente todo lo que Jehová le habló. En ese momento, se levantaron muchos profetas para comunicar profecías, todas hechas bajo el liderazgo de Jehová. Esta era simplemente una parte de la obra. En la primera etapa, Dios no se hizo carne, por lo que habló a las tribus y naciones por medio de los profetas. Cuando Jesús hizo Su obra en ese momento, no habló tanto como lo hace en el presente. Esta obra de la palabra en los últimos días nunca se ha hecho antes en eras y generaciones pasadas. Aunque Isaías, Daniel y Juan hicieron muchas profecías, estas fueron totalmente diferentes de las palabras habladas ahora. Lo que ellos comunicaron sólo eran profecías, pero las palabras actuales no lo son. Si Yo convirtiese en profecía todo aquello de lo que hablo, ¿seríais capaces de entender? Si hablase de asuntos para el futuro, para después de haberme ido, ¿cómo obtendrías entendimiento? La obra de la palabra nunca se llevó a cabo en la época de Jesús ni en la Era de la Ley. Quizás algunos puedan decir: “¿No habló Jehová palabras también en el tiempo de Su obra? Además de curar enfermedades, echar fuera demonios y obrar señales y maravillas, ¿no habló también Jesús palabras en ese tiempo?”. Existen diferencias en cómo se hablan las palabras. ¿Cuál era la esencia de las palabras pronunciadas por Jehová? Él sólo estaba guiando al hombre en su vida en la tierra, sin involucrarse en los asuntos espirituales de la misma. ¿Por qué se dice que las palabras de Jehová se proclamaban en todos los lugares? La palabra “proclamar” se refiere a dar explicaciones claras e instrucciones directas. Él no proveyó vida al hombre; en su lugar, lo tomó simplemente de la mano y le enseñó cómo venerarlo. No había parábolas. La obra de Jehová en Israel no era ocuparse del hombre ni disciplinarlo, o ejecutar el juicio y el castigo; era guiar. Jehová le pidió a Moisés que dijese a Su pueblo que recogiera maná en el desierto. Cada mañana antes del amanecer, debían recoger maná, únicamente lo suficiente para comer ese día. El maná no podía guardarse para el día siguiente, porque enmohecería. Él no enseñó al hombre ni reveló su naturaleza, ni tampoco sus ideas y pensamientos. No cambió al hombre, sino que lo dirigió en su vida. En esa época, el hombre era como un niño; este no entendía nada y sólo podía realizar movimientos mecánicos básicos; por tanto, Jehová sólo decretó leyes para guiar al pueblo.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

La obra de los últimos días es principalmente ofrecerle vida al hombre

I

La palabra ayuda al hombre a entender misterios y la obra de Dios en la historia. Da al hombre iluminación del Espíritu Santo, y revela misterios escondidos por siglos. Explica la obra de profetas y apóstoles, y las reglas que obedecieron. La palabra revela el carácter de Dios, y la rebeldía y esencia del hombre. El fruto de la obra de Dios en los últimos días lo obtiene la palabra, la palabra.

II

Por medio de Su obra y de todas Sus palabras, el hombre conoce la obra del Espíritu, y conoce la obra de la carne encarnada de Dios, y más aún, todo Su carácter. Tu comprensión de la obra de Dios de 6.000 años también te la dio la palabra. Conoce tus nociones y déjalas de lado, ¿no fue la palabra la que te lo enseñó? El fruto de la obra de Dios en los últimos días lo obtiene la palabra, la palabra.

III

En la etapa anterior, Jesús obró milagros, pero no es así en esta última etapa. ¿No fue a través de la palabra como al final entendiste por qué ya no ves ningún signo? Las palabras dichas en esta etapa exceden la obra de los apóstoles y profetas de tiempo atrás. Ni las profecías que hicieron los profetas hubieran dado estos frutos. El fruto de la obra de Dios en los últimos días lo obtiene la palabra, la palabra.

IV

Los profetas sólo hicieron profecías del futuro, pero no de la obra que Dios haría en ese entonces. No hablaron como guías ni para la verdad o misterios revelar, ni mucho menos hablaron, ni mucho menos hablaron para vida dar. Las palabras de esta etapa son profecía y verdad, pero son más que todo para a el hombre vida dar. A diferencia de las viejas profecías, las palabras del presente son parte de la obra para la vida, y para el carácter del hombre cambiar.

De “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”

Los desastres son frecuentes. ¿Quieres saber cómo recibir al Señor antes de los grandes? Contáctanos ahora y exploremos juntos para encontrar el camino.
Contáctanos
Contacta con nosotros por WhatsApp

Contenido relacionado