Las veinte verdades de dar testimonio de Dios

Contenido

XV. Se debe comunicar claramente cómo discernir la esencia de los fariseos y del mundo religioso que desafían a Dios

4. ¿Son todos los pastores y ancianos religiosos realmente establecidos por Dios? Cuando se aceptan a los pastores y ancianos religiosos y se les obedece, ¿puede esto representar que se está obedeciendo y siguiendo a Dios?

Versículo(s) bíblico(s) para referencia:

Y ahora, he aquí, el clamor de los hijos de Israel ha llegado hasta mí, y además he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ahora pues, ven y te enviaré a Faraón, para que saques a mi pueblo, los hijos de Israel, de Egipto” (Éxodo 3:9-10).

“Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?... Jesús le dijo: Apacienta mis corderos. Y volvió a decirle por segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿me amas?... Jesús le dijo: Pastorea mis ovejas” (Juan 21:15-16).

Yo te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra, será atado en los cielos; y lo que desates en la tierra, será desatado en los cielos” (Mateo 16:19).

“Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5:29).

Palabras relevantes de Dios:

La obra que lleva a cabo aquel a quien Dios usa es con el fin de cooperar con la obra de Cristo o del Espíritu Santo. Dios levanta a este hombre entre los hombres, está ahí para liderar a todos los escogidos de Dios y Dios también lo levanta para hacer la obra de la cooperación humana. Con alguien así, que sea capaz de hacer la obra de la cooperación humana, se puede lograr a través de él más de las exigencias que Dios le hace al hombre y de la obra que el Espíritu Santo debe hacer entre los hombres. Otra manera de decirlo es esta: La meta de Dios al usar a este hombre es para que todos los que siguen a Dios puedan entender mejor la voluntad de Dios y puedan alcanzar más de las exigencias de Dios. Como las personas no pueden entender directamente las palabras de Dios o la voluntad de Dios, Dios ha levantado a alguien que es usado para que lleve a cabo esa obra. Esta persona que Dios usa también se puede describir como un medio a través del cual Dios guía a las personas, como el “traductor” que se comunica entre Dios y las personas. Así, tal hombre es diferente a cualquiera de aquellos que obran en la casa de Dios o que son Sus apóstoles. Como aquellos, se puede decir que es alguien que sirve a Dios, pero en la esencia de su obra y en el trasfondo de cómo Dios lo usa, difiere grandemente de los otros obreros y apóstoles. En términos de la esencia de su obra y del trasfondo de su uso, al hombre que Dios usa Él lo levanta; Dios lo prepara para la obra de Dios y él coopera en la obra de Dios mismo. Ninguna persona podría estar en su obra, es la cooperación humana la que es integral a la obra divina… El Espíritu Santo lo ha preparado y lo ha perfeccionado de antemano, y el Espíritu Santo lo guía por completo y, sobre todo cuando se trata de su obra, el Espíritu Santo lo dirige y le gobierna, como resultado de esto no hay desviación en la senda de guiar a los escogidos de Dios porque Dios seguramente se hace responsable de Su propia obra y Dios hace Su propia obra en todo momento.

de ‘Acerca del uso que Dios hace del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

…existen muchos oficiales religiosos que piensan que servir a Dios es predicar en capillas después de estudiar en el seminario, enseñar a las personas leyendo capítulos de la Biblia...

de ‘Cómo servir en armonía con la voluntad de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre alcanza con mucha facilidad la obra en la mente del hombre. Pastores y líderes en el mundo religioso, por ejemplo, confían en sus dones y posiciones para hacer su obra. Las personas que los siguen por un largo tiempo se van a infectar con sus dones y van a ser influidas por algo de lo que ellos son. Se enfocan en los dones, habilidades y conocimiento de las personas, y prestan atención a algunas cosas sobrenaturales y a muchas doctrinas profundas pero poco realistas (por supuesto, estas doctrinas profundas son inalcanzables). No se enfocan en los cambios en el carácter de las personas, sino que se enfocan en entrenar la predicación y habilidades de las personas, mejorando el conocimiento y las ricas doctrinas religiosas de las personas. No se enfocan en qué tanto cambia el carácter de las personas o qué tanto las personas entienden la verdad. No se interesan en la esencia de las personas, mucho menos tratan de conocer los estados normales y anormales de las personas. No contraatacan las ideas de las personas ni ponen de manifiesto sus ideas, mucho menos corrigen sus deficiencias o corrupciones. La mayoría de las personas que los siguen sirven con sus dones naturales, y lo que expresan es un conocimiento y una verdad religiosa vagos, que están fuera de contacto con la actualidad y son completamente incapaces de darles vida a las personas. De hecho, la esencia de su obra es alimentar el talento, alimentar a una persona sin nada en un talentoso graduado del seminario que después va a hacer la obra y liderar.

de ‘La obra de Dios y la obra del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

De importancia primordial al seguir a Dios es que todo debe ser de acuerdo a las palabras actuales de Dios: Ya sea que estéis buscando la entrada a la vida o el cumplimiento de la voluntad de Dios, todo se debe centrar alrededor de las palabras actuales de Dios. Si lo que comunicas y en lo que buscas entrar no se centran alrededor de las palabras actuales de Dios, entonces eres un extraño a las palabras de Dios y estás completamente carente de la obra del Espíritu Santo. Lo que Dios quiere son personas que sigan Sus pisadas. No importa qué asombroso y puro sea lo que hayas entendido antes, Dios no lo quiere y si no puedes hacer a un lado esas cosas, entonces en el futuro serán un obstáculo tremendo para tu entrada. Todos los que pueden seguir la luz presente del Espíritu Santo son benditos. Las personas de épocas pasadas también siguieron las pisadas de Dios, pero no pudieron continuar hasta hoy; esta es la bendición de las personas de los últimos días. Los que pueden seguir la obra presente del Espíritu Santo y que pueden seguir las pisadas de Dios, de tal manera que sigan a Dios dondequiera que Él los guíe, estas son las personas a las que Dios bendice. Los que no siguen la obra presente del Espíritu Santo, no han entrado en la obra de las palabras de Dios y, no importa cuánto trabajen o cuán grande sea su sufrimiento o cuánto corran, nada de esto quiere decir algo para Dios y Él no los elogiará. En la actualidad, todos los que siguen las palabras actuales de Dios están en la corriente del Espíritu Santo; los que son extraños a las palabras actuales de Dios están fuera de la corriente del Espíritu Santo y a tales personas Dios no las elogia. El servicio que está divorciado de las declaraciones actuales del Espíritu Santo es un servicio que es de la carne y de las concepciones y no puede estar de acuerdo con la voluntad de Dios. Si las personas viven entre las concepciones religiosas, entonces no pueden hacer nada que sea digno de la voluntad de Dios y aunque sirvan a Dios, sirven en medio de su imaginación y de sus concepciones y son totalmente incapaces de servir de acuerdo con la voluntad de Dios. Los que no pueden seguir la obra del Espíritu Santo no entienden la voluntad de Dios y los que no entienden la voluntad de Dios no pueden servir a Dios. Dios quiere un servicio que sea conforme a Su corazón; no quiere un servicio que sea de las concepciones y de la carne. Si las personas no pueden seguir los pasos de la obra del Espíritu Santo, entonces viven en medio de concepciones y el servicio de tales personas interrumpe y perturba. Tal servicio va en contra de Dios y así, los que no son capaces de seguir las pisadas de Dios no pueden servir a Dios; los que no pueden seguir las pisadas de Dios con mucha seguridad se oponen a Dios y no son compatibles con Dios. “Seguir la obra del Espíritu Santo” quiere decir entender la voluntad de Dios hoy, poder actuar de acuerdo con los requisitos actuales de Dios, poder obedecer y seguir al Dios de hoy, y entrar de acuerdo con las nuevas declaraciones de Dios. Sólo alguien así sigue la obra del Espíritu Santo y está en la corriente del Espíritu Santo. Tales personas no sólo pueden recibir la alabanza de Dios y pueden ver a Dios, sino que también pueden conocer el carácter de Dios en Su última obra y, por Su última obra, pueden conocer las concepciones del hombre y su desobediencia y la naturaleza y esencia del hombre; además, pueden poco a poco lograr cambios en su carácter durante su servicio. Sólo personas como estas son las que pueden ganar a Dios y las que genuinamente han encontrado el camino verdadero.

de ‘Conoce la nueva obra de Dios y sigue las pisadas de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

8. Las personas que creen en Dios deberían obedecerle y adorarle. No deberías exaltar o admirar a ninguna persona; no deberías dar el primer lugar a Dios, el segundo a las personas que admiras, y el tercero a ti. Ninguna persona debería tener un lugar en tu corazón, y no deberías considerar a las personas —particularmente las que veneras— a la par con Dios, como Sus iguales. Esto es intolerable para Él.

de ‘Los diez decretos administrativos que el pueblo escogido de Dios debe obedecer’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunas personas no se regocijan en la verdad, y mucho menos en el juicio. Más bien, se regocijan en el poder y las riquezas; tales personas son consideradas pretenciosas. Ellas buscan exclusivamente aquellas sectas en el mundo que tienen influencia y a los pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, se mantienen escépticos y son incapaces de dedicarse a plenitud. Ellos hablan de sacrificarse por Dios, pero sus ojos se mantienen enfocados en los grandes pastores y maestros, y Cristo es dejado de lado. Sus corazones están llenos de fama, fortuna y gloria. Ellos no creen en lo absoluto que un hombre tan exiguo sea capaz de conquistar a tantos, que uno tan ordinario sea capaz de perfeccionar a la gente. Ellos no creen en lo absoluto que estos don nadie entre el polvo y el estiércol sean la gente elegida por Dios. Ellos creen que, si esta gente fuesen los objetos de la salvación de Dios, entonces el cielo y la tierra estarían volteados al revés y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que, si Dios ha elegido a tales don nadie para ser perfeccionados, entonces esos grandes hombres se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; ciertamente, más que incrédulos, son bestias absurdas. Y es que solo valoran la posición, el prestigio y el poder; lo que tienen en alta estima son los grandes grupos y sectas. No tienen la menor consideración hacia aquellos dirigidos por Cristo; son simplemente traidores que han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

Lo que tú admiras no es la humildad de Cristo, sino a esos falsos pastores de destacada posición. Tú no amas la belleza o la sabiduría de Cristo, sino a esos lascivos que se asocian con el mundo vil. Tú te ríes del dolor de Cristo, que no tiene lugar donde reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que aprovechan las ofrendas y viven en desenfreno. Tú no estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, sino que te lanzas con gusto en los brazos de esos anticristos insensatos a pesar de que solo te suministren carne, letras, y control. Aun ahora tu corazón todavía se vuelve hacia ellos, su reputación, su posición en el corazón de todos los demonios, su influencia y su autoridad, sin embargo, continúas con una actitud de resistencia y rechazo a aceptar la obra de Cristo. Por esto es que te digo que no tienes la fe de reconocer a Cristo. La razón por la que lo has seguido hasta el presente es debido enteramente a que has sido obligado. En tu corazón siempre se elevan muchas imágenes altivas; no te puedes olvidar de cada palabra y obra, ni de sus palabras y manos influyentes. Éstos permanecen, dentro de vuestros corazones, por siempre supremos y por siempre héroes. Pero esto no es así para el Cristo de hoy. Él permanece por siempre insignificante en tu corazón y por siempre indigno de tu veneración. Porque Él es demasiado ordinario, tiene muy poca influencia, y está lejos de ser elevado.

de ‘¿Eres un verdadero creyente de Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Mira a los líderes de cada denominación y secta. Son todos arrogantes y farisaicos, e interpretan la Biblia fuera de contexto y según su propia imaginación. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían esas personas? Después de todo, poseen alguna conocimiento, y pueden hablar un poco de doctrina, o saber cómo convencer a los demás y usar algunos artificios por medio de los cuales han llevado a las personas ante ellos y las han engañado. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero en realidad siguen a sus líderes. Si se encontraran con los que predican el camino verdadero, algunos de ellos dirían: “Tenemos que consultarle respecto a nuestra creencia en Dios”. Mira cómo requieren el consentimiento de alguien para creer en Dios; ¿no es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes entonces? ¿No se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos en la aceptación del camino verdadero por parte de las personas?...

Independientemente de que siguieras con anterioridad a otra persona o de que no satisficieras la voluntad de Dios, en esta etapa debes venir delante de Él, porque si continúas siguiendo a alguien sobre la base de experimentar esta etapa de la obra, se te considerará imperdonable, y acabarás exactamente como Pablo.

de ‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Por ello, algunos son engañados con frecuencia por los que en apariencia son espirituales, nobles y tienen una imagen elevada. En lo que respecta a estos que pueden hablar de letras y doctrinas, y cuyos discurso y acciones parecen dignos de admiración, sus adeptos nunca han analizado la esencia de sus acciones, los principios subyacentes a sus hechos, cuáles son sus objetivos. Y tampoco han verificado si estas personas obedecen verdaderamente a Dios, y si de verdad temen a Dios y se apartan del mal. Nunca han discernido la esencia de la humanidad de estas personas. En su lugar, desde el primer momento de conocerlas, llegan poco a poco a admirarlas, venerarlas, y al final estas personas acaban siendo sus ídolos. Además, en la mente de algunos, los ídolos a los que adoran y en los que creen, pueden abandonar a sus familias y sus trabajos, y pagan el precio superficialmente, son los que están satisfaciendo realmente a Dios, los que pueden recibir de verdad un buen final y un buen destino. En sus mentes, estos ídolos son las personas que Dios elogia.

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de su obra’ en “La Palabra manifestada en carne (Continuación)”

Sería mejor para aquellas personas que dicen que siguen a Dios que abrieran los ojos y miraran bien para ver exactamente en quién creen: ¿Es realmente Dios en el que crees o en Satanás? Si sabes que en lo que crees no es en Dios sino en tus propios ídolos, entonces es mejor que no digas que eres un creyente. Si realmente no sabes en quién crees, entonces, una vez más, es mejor que no digas que eres un creyente. ¡Decirlo sería una blasfemia! Nadie te está obligando a creer en Dios. No digáis que creéis en Mí, ya que he oído bastante esas palabras hace mucho tiempo y no deseo volver a oírlas, porque en lo que creéis es en los ídolos que están en vuestros corazones y las serpientes villanas locales que habitan entre vosotros. Aquellos que sacuden la cabeza cuando oyen la verdad, que sonríen ampliamente cuando oyen hablar de la muerte son la descendencia de Satanás, y son todos objetos a ser eliminados.

de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

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