4. Consecuencias de que alguien se someta al engaño y control de los fariseos y anticristos del mundo religioso, y si es posible que Dios los salve

Las palabras relevantes de Dios:

¿Cuáles son las condiciones que una persona debe cumplir para recibir la salvación? En primer lugar, debe poseer la capacidad de identificar a los anticristos satánicos; debe tener este aspecto de la verdad. Solo al poseer este aspecto de la verdad pueden creer genuinamente en Dios y abstenerse de adorar o seguir al hombre; solo las personas que pueden identificar a los anticristos tienen la capacidad de creer verdaderamente en Dios y seguirlo y dar testimonio de Él. Para identificar a los anticristos, las personas deben aprender primero a ver a la gente y las cosas con completa claridad y comprensión; deben ser capaces de percibir la esencia de los anticristos, y no deben dejarse engañar por todas sus conspiraciones, trucos, motivaciones internas y objetivos. Si pueden hacer esto, entonces pueden mantenerse firmes. Si quieren obtener la salvación, entonces la primera prueba que deben pasar es aprender cómo derrotar a Satanás y cómo superar y triunfar sobre las fuerzas hostiles y la interferencia del mundo exterior. Una vez que poseas estatura y la verdad suficiente para perseverar hasta el final en una batalla contra las fuerzas de Satanás, y las hayas derrotado, entonces, y solo entonces, podrás buscar la verdad de manera constante, y solo entonces podrás pisar con firmeza y sin percances el camino de la búsqueda de la verdad y recibir la salvación. Si no podéis pasar esta prueba, entonces se puede decir que estáis en gran peligro, podéis ser capturados por un anticristo y vivir bajo la influencia de Satanás. Es posible que en la actualidad haya algunos entre los líderes y obreros que obstaculicen, pongan trabas a las personas que buscan la verdad y sean sus enemigos. ¿Aceptáis esto? Hay algunos líderes y obreros que no se atreven a enfrentarse a este hecho ni a aceptarlo. En realidad, estas cosas sí existen en la iglesia, es solo que la gente no puede discernirlas. Si no puedes pasar esta prueba, la de los anticristos, entonces o te engañan y controlan los anticristos, o te hacen sufrir, te torturan, te expulsan, te suprimen y te abusan. En última instancia, tu pequeña y miserable vida no lo resistirá durante mucho tiempo y se marchitará; ya no tendrás fe en Dios y lo abandonarás, diciendo: “Dios no es siquiera justo; ¿dónde está Dios? No hay justicia ni luz en este mundo, y no existe la salvación de la humanidad por parte de Dios. ¡Podríamos pasarnos los días yendo a trabajar y ganando dinero!”. Niegas a Dios y ya no crees que exista; cualquier esperanza de obtener la salvación ha desaparecido por completo. Así que, si quieres llegar a donde se te puede conceder la salvación, la primera prueba que debes pasar es la de dejar al descubierto a Satanás, y también debes tener el coraje de levantarte, exponer y abandonar a Satanás. ¿Dónde está Satanás entonces? Está a tu lado y a tu alrededor; incluso podría estar viviendo dentro de tu corazón. Si estás viviendo en el carácter de Satanás, se puede decir que le perteneces. No puedes ver ni tocar al Satanás del reino espiritual, pero el Satán que existe en la vida práctica está en todas partes. Toda persona que odia la verdad es malvada, y todo líder u obrero que no acepta la verdad es un anticristo y una persona malvada. ¿Acaso no son esas personas como un Satanás viviente? Estas personas pueden ser las mismas que adoras y admiras; pueden ser las que te guían o las que has esperado, admirado, confiado y de las que has dependido en tu corazón durante mucho tiempo. De hecho, sin embargo, son obstáculos que se interponen en tu camino y te impiden obtener la salvación: son los anticristos. Pueden tomar el control de tu vida y de la senda que recorres, y pueden arruinar tu oportunidad de obtener la salvación. Si no los identificas y los descubres, en cualquier momento puedes caer en sus trampas o que te capturen y atrapen. Por lo tanto, te encuentras en gran peligro. ¿Hay muchos que puedan escapar de este peligro? ¿Habéis escapado de él? Hay algunos que se llaman a sí mismos buscadores de la verdad y dicen que no temen a los anticristos, ¿no es esto una mera bravuconería? Cuando te encuentras con un anticristo blandiendo sus colmillos y sus garras, pobre de humanidad y haciendo el mal, seguro que lo reconoce. Sin embargo, si hay un anticristo que parece bastante devoto y que está de acuerdo con las nociones de la gente, cuya humanidad es excelente, cuyo discurso y acción tienen mucho tacto, son amables y considerados, no podrás ver su trasfondo; pero su comportamiento, pensamientos y opiniones, así como sus formas de hacer las cosas e incluso sus formas de entender la verdad, podrán afectarte. ¿Hasta dónde alcanza su efecto? Pueden afectar a la forma en que actúas, la senda que sigues y tu actitud hacia Dios; al final, se convertirán en tus ídolos y ocuparán un lugar en tu corazón, y no podrás deshacerte de ellos. Cuando te influyan hasta este punto, tu esperanza de salvación puede volverse muy escasa. Si trabajaras para Dios y la verdad hasta tal punto, eso sería bienvenido y algo bueno, pero ser controlado hasta tal punto por una persona corrompida por Satanás o de su calaña, ¿sería un desastre o una bendición para ti? Sería un desastre, no sería en ningún caso una bendición. Aunque puedan proporcionarte una senda temporal o proveerte durante un tiempo, ayudarte, edificarte, etc., y aunque esto te parezca un gran beneficio, en cuanto ocupen cierto lugar en tu corazón y puedan controlar y orquestar tus pensamientos y puntos de vista, de tal manera que puedan incluso orquestar la dirección que tomes hacia adelante, entonces estás en problemas; te encontrarás bajo el control de Satanás. Hay quienes dicen de un anticristo: “¡Él no es Satanás! ¡Es una persona espiritual que busca la verdad!”. ¿Es esa una declaración válida? La guía, ayuda y provisión que te da cualquier persona que busca verdaderamente la verdad —la influencia o beneficio que te traen— te lleva ante Dios para que busques Sus palabras y la verdad, y te presentas ante Dios y aprendes a confiar en Él y a buscarlo, y tu relación con Él se vuelve cada vez más estrecha. Por el contrario, si es tu relación con esa persona la que se hace cada vez más cercana, ¿qué está pasando? La senda que estás recorriendo está ahora invertida, y estás yendo por el camino equivocado. ¿Qué consecuencias acarrea esto? Habiendo sido llevado ante el hombre, estarás lejos de Dios y, en cuanto Dios haga algo que no beneficie al ídolo que adoras, te sublevarás de inmediato. Esto es algo común. Cuando algunos líderes son reemplazados o, en algunos casos, expulsados, sus seguidores se van con ellos y dejan de creer. ¿No es este un suceso común? ¿Cómo es que han dejado de creer? Dicen: “Si mi líder no puede ser salvado, ¿qué esperanza tengo?”. ¿No es este un discurso confuso? ¿Cómo pueden decir tal cosa? Su líder los ha engañado. ¿Cuál es la consecuencia de ser engañado? Es que ya están bajo el control de su líder. Cada palabra y acción de su líder, cada acción y movimiento, y cualquier punto de vista que tenga su líder, lo aceptan por completo y lo usan como punto de referencia y ejemplo, y lo consideran como la verdad suprema. Por lo tanto, no toleran que nadie diga que las palabras, acciones o puntos de vista de su líder son erróneos, o que nadie diga algo negativo o los condene y llegue a conclusiones sobre ellos. En cuanto el líder es expulsado o destituido, aquellos a quienes controlan lo acompañan, sin dejar de lado su convicción, y nada lograría persuadirlos para volver. ¿Acaso no están bajo el control de su líder? Solo bajo su control lucharías por la justicia en su nombre, o compartirías sus ansiedades, sus pensamientos, sus lágrimas y sus quejas, llegando incluso a dejar de reconocer a Dios. Su objetivo es ser tu Señor, tu Dios, la cosa de la que dependes, para que los obedezcas y los sigas con docilidad en el fondo de tu corazón, y adoptes una actitud de rechazo hacia Dios. Considerarás al anticristo como Dios, y lo habrás convertido en tu Señor y Dios. Él no será nada para ti, ese es el desenlace. No sirve de nada decir que no os preocupa ser engañados por un anticristo y que no tenéis miedo de seguirlo, porque si la senda que seguís es errónea, entonces ese es el desenlace inevitable. No puedes escapar de él ni puedes cambiar este hecho. A medida que caminas por la senda que has elegido, este resultado, poco a poco, sale a la superficie y se presenta. Para entonces, ya no queda lugar para ninguna ambigüedad, el desenlace es inevitable.

Extracto de ‘Excluyen y atacan a quienes buscan la verdad’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Debéis identificar a los anticristos. Si nunca te tomas esto en serio, no tendrás manera de saber a qué tipo de situación podrían desviarte, y entre la niebla de confusión incluso podrías estar siguiendo anticristos, sin darte cuenta siquiera de lo que está pasando. Cuando comenzaste a seguirlos, no percibiste que haya algo que esté mal, e incluso te pudo parecer que el anticristo dice lo correcto. Sin saberlo, te han llevado por el mal camino. Una vez que has sido engañado, Dios ya no te quiere. Normalmente, a algunas personas parece irles bien y solo son captadas temporalmente por un anticristo, por lo que la iglesia puede luchar para traerlos de vuelta por medio de advertencias y enseñanzas. Sin embargo, algunas personas nunca regresan, sean cuales sean las enseñanzas que reciban, sino que están completamente decididos a seguir al anticristo. ¿Acaso no es eso estar acabado? ¿Por qué no vuelven y ya está? Porque Dios no lo hace posible. Algunas personas dicen, con muy buena intención: “¡Oh! Es una persona tan agradable. Ha creído en Dios durante años y se ha sacrificado y gastado mucho. Es muy recto y en su deber ha sido realmente devoto, además de tener una tremenda fe en Dios. Es un verdadero creyente”. Eso es lo que parece desde fuera, según las buenas intenciones de la gente, pero no puedes mirar en lo más profundo del corazón de esa persona. Eres incapaz de ver qué tipo de persona es en realidad, cuál es su esencia. Además, puede que intentes salvarlo motivado por la bondad de tu corazón, pero por mucho que le hables, no va a volver sobre sus pasos, y desconoces la razón. De hecho, lo que sucede es que Dios ya no lo quiere. ¿Por qué no? Hay una razón sumamente obvia que se puede observar fácilmente. Algunos anticristos son claramente espíritus malignos, mientras que otros no llegan a presentarse como tales, por lo que no pueden ser definidos como espíritus malignos. Respecto a aquellos anticristos que claramente son espíritus malignos, cuando alguien los sigue, ¿seguirá reconociendo Dios a esa persona, teniendo en cuenta la esencia y el carácter de Dios? Dios es santo, es un Dios celoso: rechaza a los que han seguido a los espíritus malignos. Incluso si esa persona te parece buena a primera vista, Dios no se fija en ese aspecto. ¿Qué es “celoso”? ¿Qué significa aquí “celoso”? Si no queda claro a partir de la palabra en sí, a ver si lo entendéis con Mi explicación. Desde que una persona es seleccionada por Dios hasta que determina que Dios es la verdad, que Él es la justicia, la sabiduría y la omnipotencia, que Él es el único, en el momento que entiende todo esto, obtiene una comprensión básica en lo profundo de su corazón sobre el carácter y la esencia de Dios, así como de lo que Él tiene y es. Esta comprensión básica se torna entonces en su fe, y se convierte en lo que les impulsa a seguir a Dios, a entregarse a Él y a cumplir con su deber. Esta es su estatura, ¿verdad? (Sí). Estas cosas se han afianzado en su vida y nunca más negarán a Dios. Pero si no tienen un verdadero conocimiento de Cristo o del Dios práctico, todavía pueden adorar y seguir a un anticristo. Este tipo de persona sigue en peligro. Todavía pueden dar la espalda a Cristo en la carne para seguir a un anticristo malvado; esto sería negar abiertamente a Cristo y cortar los lazos con Dios. El subtexto de esto es: “Ya no te seguiré a Ti, sino que seguiré a Satanás. Amo a Satanás y deseo servirle; quiero seguir a Satanás, y da igual cómo me trate, cómo me destruya, pisotee y corrompa, estoy más que dispuesto a ello. Da igual lo justo y santo que seas, ya no quiero seguirte. No quiero seguirte aunque seas Dios”. Y se van así como así, siguiendo a alguien que no tiene nada que ver con ellos, que es un enemigo de Dios o incluso un espíritu maligno. ¿Seguiría queriendo Dios a ese tipo de personas? ¿Sería razonable que Dios los rechazara? Sería perfectamente razonable. Por sentido común, todos saben que Dios es un Dios celoso, que es santo, pero ¿comprendes la auténtica situación de lo que hay en realidad detrás de esto? ¿Acaso no es verídico lo que digo? (Lo es). Siendo así, ¿entonces el hecho de que Dios abandone a esa persona se consideraría una crueldad por Su parte? Dios actúa por principio: si sabes quién es Dios, pero no quieres seguirlo, y si sabes quién es Satanás e incluso así quieres seguirlo, entonces no insistiré. Permitiré que sigas a Satanás para siempre y no te pediré que vuelvas, sino que perderé la esperanza en ti. ¿Qué tipo de carácter es este por parte de Dios? ¿Se trata de obstinación? ¿Actúa Él movido por la emoción o por la dignidad? Esto no es dignidad ni obstinación, sino parte de los “celos” de Dios. Es decir, si tú, como ser creado, te alegras de volverte depravado, ¿qué puede decir Dios? Si deseas volverte depravado, se trata de tu propia decisión; en última instancia, cargarás con las consecuencias, y solo podrás culparte a ti mismo. Los principios de Dios para tratar con las personas son inmutables, por lo que si eres feliz con tu depravación entonces tu inevitable final es acabar siendo castigado. Da igual cuántos años lleves siguiendo a Dios; si deseas ser depravado, Dios no te ayudará con tu elección ni tampoco te obligará. Tú mismo estás dispuesto a seguir a Satanás, a ser engañado y corrompido por Satanás, así que al final tienes que cargar con las consecuencias.

Extracto de ‘Son malvados, insidiosos y mentirosos (II)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Sin importar cuántas personas crean en Dios, tan pronto como sus creencias sean definidas por Él como pertenecientes a una religión o grupo, entonces Él ya ha decidido que ellas no pueden ser salvadas. ¿Por qué digo esto? En el caso de un grupo o multitud de personas que carecen de la obra y guía de Dios y que no lo adoran en absoluto, ¿a quién adoran? ¿A quién siguen? De forma y de nombre, siguen a una persona, pero ¿a quién siguen esencialmente? En el fondo, reconocen a Dios, pero, en realidad, están sujetas a la manipulación, las disposiciones y el control humanos. Siguen a Satanás, el diablo; siguen a las fuerzas que son hostiles a Dios y que son Sus enemigas. ¿Salvaría Dios a una manada de personas como estas? (No). ¿Por qué no? ¿Son capaces de arrepentirse? (No). Ondean la bandera de la fe, realizando proyectos humanos y dirigiendo su propia gestión y van en contra del plan de gestión de Dios para la salvación de la humanidad. Su resultado final es ser detestadas y rechazadas por Dios; Él no podría, de ningún modo, salvar a estas personas y ellas no podrían, de ninguna manera, arrepentirse, pues ya han sido atrapadas por Satanás: están completamente en las manos de Satanás. En tu fe, ¿importa cuántos años lleves creyendo en Dios para que Él te elogie o no? ¿Importan los rituales y normas que observas? ¿Se fija Dios en los métodos de práctica de la gente? ¿Se fija en cuánta gente hay? Ha elegido a una parte de la raza humana; ¿cómo evalúa si esta puede y debe salvarse? Lo decide en función de las sendas que siguen estas personas. En la Era de la Gracia, aunque las verdades que dijo Dios a la gente fueron menos numerosas y específicas que hoy en día, en aquel momento pudo perfeccionarla de todos modos y la salvación todavía era posible. Y, así, en lo que se refiere a las personas de esta era, que han escuchado muchas verdades y han llegado a comprender la voluntad de Dios, si son incapaces de seguir Su camino y de caminar por la senda de la salvación, ¿cuál será su resultado final? Será el mismo que el de aquellos creyentes del cristianismo y el judaísmo; no habrá diferencia. ¡Este es el carácter justo de Dios! Independientemente de cuántos sermones hayas escuchado o cuántas verdades hayas entendido, si, al final, continúas siguiendo a los humanos y a Satanás y, al final, sigues siendo incapaz de seguir el camino de Dios y de temer a Dios y de rechazar el mal, entonces tales personas serán aborrecidas y rechazadas por Dios. Aparentemente, estas personas que son aborrecidas y rechazadas por Dios pueden hablar mucho sobre letras y doctrinas, y muchas han llegado a comprender muchas verdades y, sin embargo, son incapaces de adorar a Dios; son incapaces de temer a Dios y de rechazar el mal y son incapaces de tener una sumisión total a Él. A los ojos de Dios, Él las define como parte de una religión, simplemente como un grupo de humanos, una pandilla de humanos, y como un lugar de alojamiento para Satanás. De forma colectiva, se hace referencia a ellas como la pandilla de Satanás y estas personas son totalmente aborrecidas por Dios.

Extracto de ‘Solo si se vive constantemente ante Dios se puede caminar por la senda hacia la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo de los últimos días”

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El fin de todas las cosas se está acercando, ¿quieres saber cómo el Señor recompensará el bien, castigará el mal y determinará el fin de cada uno? Bienvenido a contactarnos para descubrir la respuesta.

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Siempre que esas personas religiosas se congregan, preguntan, “Hermana, ¿cómo has estado estos días?” Ella contesta, “Me siento en deuda con Dios y no soy capaz de cumplir los deseos de Su corazón”. Otro dice, “Yo también estoy en deuda con Dios y no soy capaz de satisfacerlo”. Estas pocas frases y palabras por sí solas expresan las cosas viles que hay en lo profundo de sus corazones.

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Pero después de que Dios se hiciera carne, hablaba a la humanidad desde la perspectiva del hombre, y este diálogo procedía el alcance de la esfera espiritual y lo sobrepasaba. Él podía expresar Su carácter, Su voluntad y Su actitud divinos por medio de cosas que los humanos podían imaginar, ver y encontrarse en sus vidas; usando métodos que estos podían aceptar, en un lenguaje que podían entender, y un conocimiento que podían comprender, para permitirles saber y conocer a Dios, comprender Su sentido y Sus estándares exigidos dentro del alcance de su capacidad, en la medida en que fueran capaces.

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