Testigos por Cristo de los Últimos Días

Contenido

XV. Se debe comunicar claramente cómo discernir la esencia de los fariseos y del mundo religioso que desafían a Dios

6. En el mundo religioso, ¿son la verdad y Dios los que reinan el poder o son los anticristos y Satanás los que reinan el poder?

Versículo(s) bíblico(s) para referencia:

Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, pues ni vosotros entráis, ni dejáis entrar a los que están entrando” ( Mateo 23:13).

“Y entró Jesús en el templo y echó fuera a todos los que compraban y vendían en el templo, y volcó las mesas de los cambistas y los asientos de los que vendían las palomas.Y les dijo: Escrito está: “Mi casa sera llamada casa de oracion”, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones”( Mateo21:12-13).

Palabras relevantes de Dios:

Mira a los líderes de cada denominación y secta. Son todos arrogantes y farisaicos, e interpretan la Biblia fuera de contexto y según su propia imaginación. Todos confían en los dones y la erudición para hacer su obra. Si fueran incapaces de predicar nada, ¿les seguirían esas personas? Después de todo, poseen alguna conocimiento, y pueden hablar un poco de doctrina, o saber cómo convencer a los demás y usar algunos artificios por medio de los cuales han llevado a las personas ante ellos y las han engañado. Esas personas creen en Dios sólo de nombre, pero en realidad siguen a sus líderes. Si se encontraran con los que predican el camino verdadero, algunos de ellos dirían: “Tenemos que consultarle respecto a nuestra creencia en Dios”. Mira cómo requieren el consentimiento de alguien para creer en Dios; ¿no es esto un problema? ¿En qué se han convertido, pues, esos líderes entonces? ¿No se han vuelto fariseos, falsos pastores, anticristos y obstáculos en la aceptación del camino verdadero por parte de las personas?

de ‘Sólo la búsqueda de la verdad es la verdadera creencia en Dios’ en “Registros de las Pláticas de Cristo”

Después de trabajar durante algún tiempo, la gente que Dios usó en la tierra asumieron la posición de Dios, y dijeron: ¡Quiero sobrepasar al universo! ¡Quiero pararme en el tercer cielo! ¡Queremos las riendas del poder soberano! Se volverían arrogantes después de varios días de trabajo; querían poder soberano en la tierra, querían establecer otra nación, querían todas las cosas bajo sus pies y querían estar en el tercer cielo.¿Acaso no sabes que eres meramente un hombre usado por Dios? ¿Cómo puedes ascender al tercer cielo?… ¡Esos pastores religiosos que curan a los enfermos y echan fuera demonios, que dan sermones a los demás desde el púlpito, que dan discursos largos y pomposos y discuten asuntos irreales, son arrogantes hasta la médula! ¡Son descendientes del arcángel!

de ‘Debes saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

No así a las personas que no aceptan la nueva obra: Ellas están fuera de la corriente del Espíritu Santo y la disciplina y la amonestación del Espíritu Santo no se aplica a ellas. Estas personas viven todo el día dentro de la carne, viven dentro de sus mentes y todo lo que hacen es de acuerdo a la doctrina que se produce por el análisis y la investigación de sus propios cerebros. Tales cosas no son las exigencias de la nueva obra del Espíritu Santo, mucho menos es la cooperación con Dios. Los que no aceptan la nueva obra de Dios son despojados de la presencia de Dios y, además, son privados de las bendiciones y de la protección de Dios. La mayoría de sus palabras y acciones se aferran a las exigencias del pasado de la obra del Espíritu Santo; son doctrina, no verdad. Tal doctrina y regla son suficientes para probar que lo único que los une es la religión; no son los escogidos o los objetos de la obra de Dios. La asamblea de todos los que están entre ellos solo se puede llamar un gran congreso de religión y no se puede llamar una iglesia. Este es un hecho inalterable. No tienen la nueva obra del Espíritu Santo; lo que hacen parece oler a religión, lo que viven parece estar repleto de religión; no poseen la presencia y la obra del Espíritu Santo, mucho menos son elegibles para recibir las disciplina o la iluminación del Espíritu Santo. Todas estas personas son cadáveres inertes y gusanos que están desprovistos de espiritualidad. No tienen conocimiento de la rebelión y oposición del hombre, no tienen conocimiento de toda la maldad del hombre, mucho menos conocen toda la obra de Dios y la actual voluntad de Dios. ¡Todas son ignorantes, personas viles, son escoria, no aptas para ser llamadas creyentes! Nada de lo que hacen tiene relación con la gestión de Dios, mucho menos pueden perjudicar los planes de Dios. Sus palabras y acciones son demasiado repugnantes, demasiado patéticas y simplemente indignas de mención. Nada de lo que hagan los que no están dentro de la corriente del Espíritu Santo tiene algo que ver con la nueva obra del Espíritu Santo. Por esto, no importa qué hagan, no tienen la disciplina del Espíritu Santo y, además, no tienen la iluminación del Espíritu Santo. Porque todas ellas son personas que no tienen amor por la verdad y el Espíritu Santo las ha rechazado y aborrecido. Se les llama hacedores de maldad porque caminan en la carne y hacen los que les place bajo el anuncio de Dios. Mientras Dios obra, le son deliberadamente hostiles y corren en dirección opuesta a Él. El fracaso del hombre de cooperar con Dios es sumamente rebelde en sí mismo, por no decir nada de la manera deliberada en la que estas personas escapan de Dios. ¿No recibirán, entonces, su justa retribución? Al mencionar la maldad de estas personas, algunas personas no pueden evitar maldecirlas mientras que Dios las ignora. Para el hombre, pareciera que sus acciones afectan el nombre de Dios pero, de hecho, para Dios no tienen relación con Su nombre o con el testimonio de Él. No importa qué hagan estas personas, no tienen relación con Dios: No tienen relación ni con Su nombre ni con Su obra en la actualidad. Estas personas se humillan a sí mismas y manifiestan a Satanás; son hacedoras de maldad que están atesorando ira para el día de la ira. En la actualidad, independientemente de sus acciones, y siempre y cuando no obstruyan la gestión de Dios y no tengan nada que ver con la nueva obra de Dios, tales personas no estarán sujetas a la retribución correspondiente, porque el día de la ira aún no ha llegado.

de ‘La obra de Dios y la práctica del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

El hombre no sabe esto: aunque el santo Salvador Jesús está lleno de afecto y amor hacia el hombre, ¿cómo podía obrar en “templos” habitados por la inmundicia y espíritus inmundos? Aunque el hombre ha estado esperando Su llegada, ¿cómo podía aparecerse a aquellos que comían la carne de los injustos, bebían la sangre de los injustos, vestían las ropas de los injustos, que creen en Él pero no lo conocen, y que constantemente lo chantajean?

de ‘El Salvador ya ha regresado en una “nube blanca”’ en “La Palabra manifestada en carne”

La persona más desobediente es una que de manera intencional desafía a Dios y lo resiste. Él es el enemigo de Dios y es un anticristo. Tal persona siempre guarda hostilidad en contra de la nueva obra de Dios, no muestra intención de someterse y nunca ha obedecido o se ha humillado voluntariamente. Él mismo se exalta ante los demás y nunca se somete a otro. Ante Dios, se considera el más competente en predicar la palabra y el más hábil para obrar en los demás. Nunca descarta los tesoros que ya están en su posesión, sino que los trata como reliquias de familia que se deben adorar, que se deben predicar a otros y que se deben usar para sermonear a los insensatos quienes le adoran. De hecho, existen algunas de estas personas en la iglesia. Se puede decir que son “héroes indomables”, que generación tras generación moran en la casa de Dios. Creen que predicar la palabra (doctrina) es su deber más alto. Año tras año y una generación tras la otra, llevan a cabo su deber santo y sagrado. Nadie se atreve a tocarlos y nadie se atreve a reprocharlos abiertamente. Se volvieron un “rey” en la casa de Dios, actuando de un modo tiránico a través de las épocas. Estos demonios buscan unir las manos y juntos destruir Mi obra; ¿cómo puedo permitir que estos diablos vivientes existan ante Mí?

de ‘Los verdaderamente obedientes seguramente serán ganados por Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Los que leen la Biblia en grandes iglesias la recitan cada día, pero ninguno entiende el propósito de la obra de Dios. Ninguno es capaz de conocerlo; además, ninguno es conforme al corazón de Dios. Son todos hombres inútiles, viles, que se ponen en alto para enseñar a Dios. Aunque alardean del nombre de Dios, se oponen voluntariamente a Él. Aunque se etiquetan como creyentes en Dios, son los que comen la carne y beben la sangre del hombre. Todos esos hombres son diablos que devoran el alma del hombre, demonios que molestan resueltamente a aquellos que tratan de entrar en el camino correcto, y piedras de tropiezo que obstaculizan la senda de los que buscan a Dios. Aunque son de “cuerpos robustos”, ¿cómo van a saber sus seguidores que son anticristos que llevan al hombre a oponerse a Dios?

de ‘Todos los que no conocen a Dios son los que se oponen a Él’ en “La Palabra manifestada en carne”

"Scripture taken from LA BIBLIA DE LAS AMERICAS®,

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