6. Aquel capaz de crear el cielo, la tierra y todas las cosas y de gobernarlos es el único Dios verdadero, Señor de la creación

Las palabras relevantes de Dios:

Dios es el que gobierna sobre todas las cosas y las administra. Él creó todo lo que hay, lo administra, y gobierna sobre ello y provee para ello. Este es el estatus de Dios, y es Su identidad. Para todas las cosas y para todo lo que hay, la verdadera identidad de Dios es el Creador, y el Gobernador de toda la creación. Tal es la identidad que posee Dios, y Él es único entre todas las cosas. Ninguna de las criaturas de Dios —tanto si están en medio de la humanidad como en el mundo espiritual— puede usar ningún medio ni excusa para suplantar o reemplazar la identidad y el estatus de Dios, porque sólo hay Uno entre todas las cosas que posee esta identidad, poder, autoridad y la capacidad de gobernar sobre toda la creación: nuestro único Dios mismo. Él vive y se mueve entre todas las cosas; puede ascender al lugar más elevado, sobre todas ellas. Puede humillarse haciéndose humano, siendo uno entre los que son de carne y hueso, enfrentarse cara a cara con las personas y compartir penas y alegrías con ellas, mientras al mismo tiempo, Él ordena todo lo que existe, y decide el destino de todo lo que hay, y la dirección en la que se mueve. Además, guía el destino de toda la humanidad, y su dirección. Todos los seres vivientes deben adorar, obedecer y conocer a un Dios como este. Por tanto, independientemente del grupo o tipo al que pertenezcas dentro de la humanidad, creer en Dios, seguir a Dios, venerarlo, aceptar Su dominio y Sus disposiciones para tu destino es la única opción, y la necesaria para cualquier persona, para cualquier ser viviente. En la singularidad de Dios, las personas ven que Su autoridad, Su carácter justo, Su esencia y los medios por los que Él provee para todas las cosas son todos completamente únicos; esta singularidad determina la verdadera identidad de Dios mismo y Su estatus. Por tanto, entre todas las criaturas, si algún ser viviente en el mundo espiritual o en medio de la humanidad deseara estar en el lugar de Dios, sería imposible lograrlo, como también lo sería cualquier intento por suplantar a Dios. Esto es una realidad.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

El poder de Dios es capaz de crear cosas a partir de cualquier forma que tenga vida y vitalidad, y esto queda determinado por la vida de Dios. Él es vida y, por tanto, es la fuente de todos los seres vivientes. Además, la autoridad de Dios puede hacer que todos los seres vivientes obedezcan cada palabra suya, es decir, que nazcan de acuerdo a las palabras de la boca de Dios, vivan y se reproduzcan por Su mandato, tras el cual Él gobierna y domina a todos los seres vivientes. Nunca habrá una desviación, por siempre jamás. Ninguna persona u objeto tiene estas cosas; solo el Creador posee y sostiene semejante poder, y así se le denomina autoridad. Es la unicidad del Creador. Como tal, independientemente de que sea la palabra “autoridad” en sí o la esencia de la misma, sólo puede asociarse con el Creador, porque es un símbolo de Su identidad y Su esencia únicas, y representa Su identidad y Su estatus; aparte del Creador, ninguna persona u objeto puede asociarse con la palabra “autoridad”. Es una interpretación de Su autoridad única.

Extracto de ‘Dios mismo, el único I’ en “La Palabra manifestada en carne”

La mayor diferencia entre Dios y la humanidad es que Él gobierna sobre todas las cosas y provee para toda la creación. Él es la fuente de todo, y, mientras Dios provee para toda la creación, la humanidad la disfruta. Es decir, el hombre disfruta todas las cosas de la creación cuando acepta la vida que Dios otorga a todas las cosas. Dios es el Amo y la humanidad goza los frutos de que Dios haya creado todas las cosas. Entonces, desde la perspectiva de todas las cosas que son creación de Dios, ¿cuál es la diferencia entre Dios y la humanidad? Dios puede ver claramente las leyes que rigen la manera como crecen todas las cosas, y Él controla y domina estas leyes. Es decir, todas las cosas están bajo la mirada de Dios y dentro del alcance de Su escrutinio. ¿Puede la humanidad ver todas las cosas? Lo que la humanidad puede ver se limita a lo que está directamente frente a ella. Si subes una montaña, lo único que ves es la montaña. No puedes ver lo que hay al otro lado de la montaña. Si vas a la playa, lo que ves es solo un lado del océano, y no puedes saber cómo es el otro lado. Si vas a un bosque, puedes ver las plantas que están frente a ti y a tu alrededor, pero no lo que hay más lejos. Los humanos no pueden ver lugares más altos, más lejanos ni más profundos. Lo único que pueden ver es lo que está directamente delante de ellos, en su campo de visión. Aunque los humanos conozcan la ley que dicta las cuatro estaciones del año o las leyes que rigen cómo crecen todas las cosas, siguen siendo incapaces de gestionar o dictar todas las cosas. Sin embargo, la manera en que Dios ve toda la creación es precisamente como si Él viera una máquina construida personalmente por Él. Él está profundamente familiarizado con cada componente y conexión, con cuáles son sus principios, patrones y propósitos; Dios conoce todo esto con el mayor grado de claridad. ¡De ahí que Dios sea Dios y el hombre sea el hombre! Aunque el hombre pueda profundizar en su investigación de la ciencia y las leyes que gobiernan todas las cosas, esa investigación tiene un alcance limitado, mientras que Dios lo controla todo. Para el hombre, el control de Dios es infinito. Un hombre podría pasar toda su vida investigando el acto más pequeño de Dios y no alcanzaría ningún resultado real. Por esa razón, si solo empleas el conocimiento y lo que has aprendido para estudiar a Dios, nunca podrás conocerle ni entenderle. Pero si escoges el camino de buscar la verdad y buscar a Dios, y mirar a Dios desde la perspectiva de llegar a conocerlo, entonces, un día reconocerás que Sus acciones y Su sabiduría están en todas partes al mismo tiempo, y sabrás por qué Dios es llamado el Amo de todas las cosas y la fuente de vida de todas las cosas. Cuanto más obtengas tal conocimiento, más comprenderás por qué a Dios se le llama Amo de todas las cosas. Todas las cosas y todo, incluido tú, están recibiendo constantemente el flujo constante de la provisión de Dios. También podrás percibir con claridad que, en este mundo, y en medio de esta humanidad, no hay nadie además de Dios que pueda tener la capacidad y la esencia con las cuales Él gobierna, gestiona y mantiene la existencia de todas las cosas.

Extracto de ‘Dios mismo, el único VIII’ en “La Palabra manifestada en carne”

Dios será por siempre la personificación de la justicia, mientras que Satanás, los demonios y el arcángel serán por siempre la personificación de la maldad y los arquetipos de las fuerzas malignas. Dios será por siempre justo; este es un hecho inmutable y un aspecto de la trascendencia y singularidad de Dios. Aunque el hombre obtuviera la totalidad de Dios, nunca podría superarlo, esa es la diferencia entre el hombre y Dios. La gente solo puede llevar una vida ordenada dentro de las leyes y los preceptos dispuestos por Dios y solo puede administrar todo lo creado por Dios dentro de estas leyes y estos preceptos; no puede formular ni crear otros nuevos, y mucho menos cambiar este mundo; esta es la realidad. ¿Y qué demuestra esta realidad? Que por muy grandes que sean la autoridad, el poder y la capacidad que Dios otorgue a la humanidad, al final nadie puede superar la autoridad de Dios. Sin importar cuántos años, cuántas generaciones, cuánta sea la población humana, la humanidad solamente podrá vivir bajo la autoridad y soberanía de Dios; este es un hecho inmutable, ¡no puede cambiar jamás!

Extracto de ‘Cumplen con su deber solo para distinguirse a sí mismos y satisfacer sus propios intereses y ambiciones; nunca consideran los intereses de la casa de Dios, e incluso los venden a cambio de su propia gloria (I)’ en “Desenmascarar a los anticristos”

Existen varias religiones importantes en el mundo, y cada una de ellas tiene su propia cabeza o líder, y los seguidores están esparcidos por diferentes países y regiones del mundo; cada país, grande o pequeño, tiene diferentes religiones. Sin embargo, independientemente de cuántas religiones existan en todo el mundo, todas las personas del universo existen, en última instancia, bajo la guía de un solo Dios, y no son cabezas o líderes religiosos quienes guían su existencia. Es decir, ninguna cabeza o líder religioso específico guía a la humanidad, sino que la dirige el Creador, que creó los cielos y la tierra y todas las cosas, y también a la humanidad; esto es una realidad. Aunque el mundo tiene varias religiones principales, por muy relevantes que sean, todas existen bajo el dominio del Creador y ninguna de ellas puede sobrepasar el ámbito de ese dominio. El desarrollo de la humanidad, el progreso social, el desarrollo de las ciencias naturales, cada uno de estos aspectos es inseparable de las disposiciones del Creador, y esta obra no es algo que cualquier líder religioso particular pueda hacer. Los líderes religiosos son simplemente la cabeza de una religión particular, y no pueden representar a Dios o a Aquel que creó los cielos, la tierra y todas las cosas. Los líderes religiosos pueden guiar a todos los que están dentro de la religión, pero no pueden dominar a todas las criaturas bajo el cielo; este es un hecho universalmente reconocido. Los líderes religiosos son simplemente líderes, y no pueden equipararse a Dios (el Creador). Todas las cosas están en manos del Creador, y, al final, volverán a ellas. La humanidad fue creada originalmente por Dios, e independientemente de la religión, todas las personas volverán bajo Su dominio; es inevitable. Solo Dios es el Altísimo entre todas las cosas, y el gobernante de mayor rango entre todas las criaturas también debe volver bajo Su dominio. No importa cuán elevado sea el estatus de un hombre, este no puede llevar a la humanidad a un destino adecuado, y nadie es capaz de clasificar todas las cosas según su tipo. El propio Jehová creó a la humanidad y clasificó a cada cual según su tipo, y cuando llegue el tiempo final Él seguirá haciendo Su propia obra por sí mismo, clasificando todas las cosas según su tipo; esta obra no puede hacerla nadie, excepto Dios. Él mismo llevó a cabo las tres etapas de la obra desde el principio hasta hoy, y las llevó a cabo el único Dios. La realidad de las tres etapas de la obra es la realidad del liderazgo de toda la humanidad por parte de Dios, un hecho que nadie puede negar. Al final de las tres etapas de la obra, todas las cosas serán clasificadas según su tipo y volverán bajo el dominio de Dios, porque a lo largo de todo el universo solo existe este único Dios, y no hay otras religiones. El que es incapaz de crear el mundo será incapaz de llevarlo a su fin, mientras que Él, quien creó el mundo, lo llevará sin duda a su fin. Por tanto, si alguien es incapaz de ponerle fin a una era y sólo puede ayudar al hombre a cultivar su mente, no cabe duda de que no es Dios; no es el Señor de la humanidad. Será incapaz de realizar esa gran obra; solo hay uno que puede hacerlo, y todos los que no pueden llevarla a cabo son, sin duda, enemigos, y no son Dios. Todas las religiones malvadas son incompatibles con Dios, y como son incompatibles con Dios, son Sus enemigos. Este único Dios verdadero ha llevado a cabo toda la obra, y domina todo el universo. Independientemente de que esté obrando en Israel o en China, de que sea el Espíritu o la carne quien lleve a cabo la obra, Dios mismo lo ha hecho todo, y nadie más puede hacerlo. Precisamente porque Él es el Dios de toda la humanidad, obra libremente, sin estar limitado por ninguna condición; esta es la mayor de todas las visiones.

Extracto de ‘Conocer las tres etapas de la obra de Dios es la senda para conocer a Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

El Espíritu de Dios puede llevar a cabo tanta obra. Él es capaz de crear el mundo y destruirlo inundando la tierra; puede redimir a toda la humanidad y, además, conquistarla y destruirla. Dios mismo lleva a cabo esta obra y ninguna de Sus personas puede hacerlo en Su lugar. Su Espíritu puede llamarse por el nombre de Jehová y Jesús, así como el Todopoderoso. Él es el Señor y Cristo. También puede convertirse en el Hijo del hombre. Él está en los cielos y también en la tierra; Él está en lo alto sobre los universos y entre la multitud. ¡Él es el único Señor de los cielos y la tierra! Desde la época de la creación hasta ahora, el Espíritu de Dios mismo ha llevado a cabo esta obra. Sea la obra en los cielos o en la carne, todo lo realiza Su propio Espíritu. Todas las criaturas, tanto en el cielo como en la tierra, están en la palma de Su mano todopoderosa; todo esto es la obra de Dios mismo y nadie más puede realizarla en Su lugar. En los cielos, Él es el Espíritu pero también es Dios mismo; entre los hombres, Él es carne pero sigue siendo Dios mismo. Aunque se le pueda llamar por cientos de miles de nombres, Él sigue siendo Él mismo, y es la expresión directa de Su Espíritu. La redención de toda la humanidad a través de Su crucifixión fue la obra directa de Su Espíritu y también lo es la proclamación a todas las naciones y tierras durante los últimos días. En todas las épocas, solo se puede llamar a Dios el único Dios verdadero y todopoderoso, el Dios mismo que todo lo incluye. Las distintas personas no existen, mucho menos esta idea del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. ¡Solo hay un Dios en el cielo y en la tierra!

Extracto de ‘¿Existe la Trinidad?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Si eso en lo que crees no es el único Dios mismo, es posible que creas en un ídolo, en un gran hombre, o en un bodhisattva; que adores a Buda en tu corazón. Además, es posible que creas en una persona corriente. En resumen, debido a las diversas formas de creencia y a las actitudes de las personas hacia Dios, estas ponen en su corazón al Dios de su propio conocimiento, le imponen su imaginación, ponen sus actitudes y sus imaginaciones sobre Dios, a la misma altura que el único Dios mismo y, posteriormente, las mantienen en alto para que sean consagradas. ¿Qué significa cuando las personas tienen actitudes tan impropias hacia Dios? Significa que han rechazado al verdadero Dios mismo y adoran a un dios falso, y significa que al mismo tiempo que creen en Dios, lo rechazan y se oponen a Él, y niegan la existencia del Dios verdadero. Si las personas siguen aferrándose a tales formas de creencia, ¿cuál será la consecuencia para ellas? Con este tipo de creencia, ¿son capaces de acercarse aún más al cumplimiento de las exigencias de Dios? (No, no lo son). Todo lo contrario; debido a sus conceptos y fantasías, las personas se alejarán todavía más del camino de Dios, porque la dirección que buscan es la opuesta a la que Él requiere de ellas. ¿Habéis oído alguna vez la historia de “ir al sur llevando el carro hacia el norte”? Este bien puede ser el caso de ir hacia el sur conduciendo el carro hacia el norte. Si las personas creen en Dios de una forma tan ridícula, entonces cuanto más intensamente lo intentes, más lejos estarás de Dios. Por tanto, os advierto esto: antes de ponerte en marcha, debes discernir si vas en la dirección correcta. Céntrate en tus esfuerzos, y asegúrate de preguntarte: “El Dios en el que creo, ¿es el Gobernador de todas las cosas? ¿Es este Dios en el que creo tan sólo alguien que me da sustento espiritual? ¿Es Él mi ídolo? ¿Qué pide de mí este Dios en el que creo? ¿Aprueba Dios todo lo que hago? ¿Es conocer a Dios el objetivo de todo lo que hago y busco? ¿Concuerda esto con las exigencias de Dios para mí? ¿Reconoce y aprueba Dios la senda por la que camino? ¿Está Dios satisfecho con mi fe?”. Deberías plantearte estas preguntas a menudo y repetidas veces. Si deseas buscar el conocimiento de Dios, debes tener una conciencia y unos objetivos claros antes de poder satisfacerle.

Extracto de ‘Dios mismo, el único X’ en “La Palabra manifestada en carne”

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En ese momento, la obra de Jesús era la redención de toda la humanidad. Los pecados de todos los que creían en Él eran perdonados; mientras creyeras en Él, Él te redimiría; si creías en Él, dejabas de ser un pecador y eras liberado de tus pecados. Esto es lo que significaba ser salvo y ser justificado por fe.

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