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19. Despertar espiritual de los “ángeles blancos” (Parte 1)

(Dinero, fama y fortuna)

Miaoxiao

Introducción

Soy una médico tratante en obstetricia y ginecología. Gasté la mayor parte de mi vida en un vacío sobrecargado de trabajo. Me rompí la cabeza para buscar estatus, fama y fortuna y no tenía escrúpulos en mis esfuerzos para ganar dinero, corriendo apresuradamente durante varias décadas. Incluso traicioné a mi propia conciencia y personalidad y perdí mi humanidad y racionalidad, viviendo sin ningún sentido. Hasta que un día cuando leí la palabra de Dios Todopoderoso y vi la verdad de que yo había sido corrompido por Satanás tuve gradualmente un despertar espiritual…

El anhelo de un pilar fuerte

Yo nací en la ciudad de X. Mi padre era un delegado veterano, honesto y leal, sin ningún poder real en su lugar de trabajo, y mi madre no trabajaba. En 1972, cuando me gradué del instituto, hice exámenes universales y después de muchas selecciones, fui asignada a un gran hospital en la ciudad de X para preparación y estudios. Allí descubrí que las oportunidades de ascenso no se determinan por la ética y la habilidad médica de uno, sino que dependen de los contactos y el dinero que uno tenga. Una y otra vez veía a personas a mi alrededor obtener beneficios materiales a través de sus contactos y por muy bien que yo trabajara, como no tenía dinero ni contactos, no me ocurría nada bueno y siempre era discriminada por otros. En ese punto, yo no me sentía de buen humor y pensaba que si pudiera tener un pilar sólido, sería mucho mejor y yo sería capaz de mejorar notablemente mi situación.

La fama y la fortuna que un “padrino entre bambalinas” me trajo

En una ocasión, oí sin querer a mi padre mencionar a mi madre que su amigo había pasado a ser teniente de alcalde en nuestra ciudad. De repente mis ojos se iluminaron. ¡Era una oportunidad que no se podía perder y que no ocurriría de nuevo! Pregunté apresuradamente a mi padre sobre la situación de su familia, pensando: Mi familia también tenía un “padrino entre bambalinas” después de todo. Solapadamente establecí mis aspiraciones de que debía lograr mi objetivo a través de este contacto. Así que recomendé a mi decano al teniente de alcalde y estuve enviando pequeños regalos a mi decano. Después, el decano me dio luz verde y organizó muchas oportunidades para que yo mostrara mis talentos. Después de toda clase de exámenes y evaluaciones, me convertí en una doctora en obstetricia y ginecología con una rica experiencia clínica y cierta reputación. De esta forma, durante varios años consecutivos, obtuve el premio al mérito de la ciudad y el título honorífico de miembro destacado del equipo médico y di conferencias en las clases del personal técnico de muchos hospitales. Esto satisfacía completanente mi vanidad.

“Lavado de cerebro” por las trampas corporativas

En el pasado, yo pensaba a menudo que el hospital era un lugar para salvar vidas y ayudar a los heridos y que la profesión de doctor era sagrada. Las personas llamaban a los doctores “ángeles blancos”. Pero cuando me convertí realmente en doctora, una vez que tuve algún entendimiento de la historia real de los hospitales, supe que este no era el caso en realidad. Hay luchas internas entre los doctores. Es un caso de si tú peleas yo lucharé. Son todos tigres sonrientes —amables por fuera, pero crueles por dentro, atacándose y excluyéndose entre sí en privado. La administración hospitalaria presenta farmacéuticos a los hospitales con ánimo de lucro. Además, la administración del hospital saca tajada de ellos; incluso el Ministro de Salud y los ministros de otras industrias envían a los hospitales a personas que venden medicamentos y la administración del hospital nos pide que prescribamos aquellos de los que se puede sacar la mayor tajada. La cosa más detestable es que invitan realmente a estafadores corporativos (personas que no entienden de medicina) a darnos conferencias al equipo médico. Ellos nos enseñaban a recibir y despedir a las personas con sonrisas, a ganarnos engañosamente la confianza de los pacientes y a encontrar formas y medios para conseguir el dinero de los pacientes. También nos pedían cosas que ponían en peligro nuestra integridad, como: inventar una enfermedad donde no hay ninguna; tratar una enfermedad pequeña como una grande; usar sólo la mitad de la dosis para las inyecciones (pero cargar de acuerdo con una dosis completa), porque de esta manera, la enfermedad del paciente se reducirá, pero no mejorará con tanta rapidez y una vez que el paciente se haya gastado casi todo su dinero, se puede usar la dosificación que debería darse y al hacerlo, podemos cobrar un tratamiento más alto y otros honorarios. En resumen, nos decían que debemos robar todo el dinero del paciente y que eso cuenta como estar cualificado. El coste de los honorarios de un día para estas trampas corporativas era tanto como decenas de miles de yuan y el decano incluso hacía referencia a estas teorías absurdas de mentirosos como secretos industriales.

Yo fui asimilada

Tras oír esta teoría, me sentí muy enojada en ese momento: los pacientes que tienen una enfermedad ya están sufriendo mucho. Si además los “extorsionamos”, ¿qué les ocurrirá entonces? Yo no quiero unirme a ellos en sus hechos malvados al hacer tales cosas inadmisibles. Pero más adelante vi a colegas comiendo alimentos de lujo y vistiendo ropa de lujo, que habían comprado coches y construido edificios y que estaban viviendo un estilo de vida de alta calidad. Miré de nuevo mi exiguo salario mensual, con el que tenía justo lo suficiente para cubrir el coste de la vida y me sentí de alguna forma trastornada en mi interior. Esto junto con que los colegas venían a verme personalmente para mostrarme la forma de enriquecer el patrimonio de mi familia distorsionó gradualmente mi perspectiva sobre la vida y no pude evitar unirme a las filas de los que “extorsionaban” a los pacientes. Desde entonces, yo, como otros doctores, prescribía largas recetas y prescribía medicamentos aleatoriamente. Al principio, aún tenía algún sentido de la conciencia, pero frente a los inmensos beneficios monetarios, la poca compasión que sentía desapareció toda. Gradualmente, me volví cada vez más fraudulenta y aprendí cómo medir a las personas, consiguiendo inmensos beneficios para el hospital y llenándome también los bolsillos. Gané dinero para el placer y el disfrute. En ese momento, cambié de doctora meticulosa a despiadada “ejecutora”.

Además de hacer dinero fraudulento del hospital, también extendí mi alcance a fuera del mismo. Desde 1996, pasaba mi tiempo libre visitando hospitales del municipio viendo pacientes e incluso robé equipamiento médico de los hospitales para llevar a cabo operaciones fuera, como otros doctores. Además, también abusé de mi posición para prescribir más medicamentos y llevármelos para venderlos fuera cuando practicaba la medicina. De esta forma, yo estaba muy ocupada yendo de un lado a otro para ganar dinero. Mis ingresos de fuera del hospital eran de tres a cuatro veces mi salario normal. Fui controlada por los intereses durante siete años. Hasta que no me sobrevino el SARS en 2003 no dejé finalmente el trabajo externo.

¿Equivale el dinero a felicidad?

Al no visitar ya a pacientes fuera, mi tiempo libre aumentó. Cuando llegaba la tranquilidad de la noche, yo me preguntaba frecuentemente: ¿Qué me han traído realmente tantos años de ir de un lado a otro? Yo siempre solía pensar que al tener dinero, mi familia estaría feliz y segura, pero este no era el caso en absoluto. Recordé mi vida hasta ese momento, mi marido vio que yo podía ganar dinero y no había trabajado durante casi treinta años; él pasaba días enteros apostando en salas de mahjong y también tuvo una aventura. Él volvía a casa habitualmente a las tres o las cuatro de la madrugada y yo me enojaba tanto que reñía con él todo el día e incluso llegábamos a las manos. Después de discutir, las lágrimas bañaban mis mejillas. Mi hija vio que yo podía ganar dinero y, desde una edad temprana, se acostumbró a comer bien, vestir ropa de diseñadores y usar cosméticos de lujo. Desde joven, nunca se preocupó por las demás personas. Cuando ella se casó, yo le compré un apartamento y más adelante ella deseaba un apartamento con ascensor y no le gustaba el coche que conducía y quería sustituirlo por uno nuevo… Mi hija y mi yerno deseaban más y más. Cuando yo no podía satisfacer sus exigencias, ellos me maldecían a mis espaldas… ¿Es esta realmente la vida que yo quiero? ¿Qué me ha traído realmente el dinero? ¿Felicidad? ¿Seguridad? ¿Felicidad familiar? ¡Ninguna de estas cosas! Y todos estos años yo he hecho tantas cosas imperdonables y siempre había un sentimiento de temor en mi corazón, miedo de que ocurriera un incidente medico un día. Estas presiones invisibles no me dejaban respirar.

No sé cuántas veces he susurrado: Oh Cielo, ¿cuál es el sentido de que la gente viva? ¿Cuál es el significado de la vida? Sin duda no puedo ser una máquina de hacer dinero. El dinero sólo podría traer felicidad momentánea, pero no podría traerme felicidad real. Sólo me trajo vacío del alma, una conciencia culpable, humanidad degenerada y discordia en la familia. Yo estaba viviendo de una manera particularmente dolorosa e inútil, pero era incapaz de librarme de mis deseos interminables e incluso menos capaz de librarme de las leyes de supervivencia de esta sociedad malvada. Yo no sabía qué dirección tomaría ni durante cuánto tiempo podría sostenerme. Me sentía particularmente sola y siempre había un sentido de pérdida sin precedentes en mi corazón. No sé cuántas veces quise encontrar un lugar donde no hubiera nadie más para llorar…

El evangelio de Dios llega y mi alma se despierta

No sé cuándo empezó mi hija a creer en Dios, pero un día ella dejó una copia de un libro, “El rollo abierto por el Corder” en mi casa. Yo lo recogí, lo hojeé y de repente vi un pasaje: “Hay un enorme secreto en tu corazón. Nunca has sabido que está allí, porque has estado viviendo en un mundo sin una luz que ilumine la estancia. Tu corazón y tu espíritu han sido robados por el maligno. Tus ojos están cubiertos por la oscuridad; no puedes ver el sol en el cielo, ni las estrellas titilando en la noche. Tus oídos están obstruidos por palabras engañosas y eres sordo a la voz estruendosa de Jehová, y al sonido de las aguas que fluyen desde el trono. Has perdido todo lo que te pertenecía y todo lo que el Todopoderoso te había concedido. Has entrado en un mar infinito de amargura, sin tener fuerzas para ser rescatado, sin esperanzas de supervivencia, abandonado únicamente para luchar y para estar en ajetreos de aquí para allá… A partir de ese momento, estás condenado a verte aquejado por el maligno, mantenido alejado de las bendiciones del Todopoderoso, fuera del alcance de las provisiones del Todopoderoso, y te has embarcado en un camino sin retorno. Un millón de llamadas difícilmente pueden despertar tu corazón y tu espíritu. Duermes profundamente en las manos del maligno, quien te ha atraído engañosamente a un reino ilimitado, sin dirección, sin señales en la vía. De allí en adelante, has perdido tu pureza original, tu inocencia, y comenzaste a esconderte del cuidado del Todopoderoso. El maligno maneja tu corazón en todos tus asuntos y se convierte en tu vida. Ya no le temes, ya no lo evitas, ya no dudas de él. En vez de eso, lo tratas como al Dios en tu corazón. Comienzas a consagrarlo, a adorarlo, a ser inseparable como su sombra”.

Todopoderoso tiene piedad de esta gente que sufre profundamente. Al mismo tiempo, Él está harto de esa gente que no tiene conciencia, porque Él tiene que esperar demasiado tiempo la respuesta de los humanos. Él desea buscar, encontrar tu corazón y tu espíritu. Él quiere darte alimento y agua y despertarte, para que ya no tengas sed, ya no tengas hambre. Cuando estés cansado y comiences a sentir la desolación de este mundo, no te sientas perplejo, no llores. Dios Todopoderoso, el Velador, acogerá tu llegada en cualquier momento. Él está velando a tu lado, esperando a que regreses, Él está esperando ese día cuando recobres tu memoria de repente, que te hagas consciente del hecho de que tu procedes de Dios, y que de alguna manera y en algún lugar, una vez te habías perdido, cayendo inconsciente al borde del camino y luego sin saberlo, haber tenido un padre. Luego tomas conciencia de que el Todopoderoso ha estado allí vigilando, esperando todo el tiempo tu regreso. Él anhela amargamente, esperando una respuesta que nunca llega. Su vigilancia no tiene precio y es por el corazón y el espíritu de los seres humanos. Tal vez esta vigilancia sea indefinida, y quizá esta vigilancia ya esté llegando a su fin. Pero tú debes saber exactamente dónde están tu corazón y tu espíritu en este instante” (de ‘El suspiro del Todopoderoso’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Estas palabras hablaban del dolor en mi corazón y estaban llenas del toque de trompeta de Dios para mí. Estas cálidas palabras consolaron a mi corazón y me hicieron sentir como si yo hubiera encontrado un padre que se había perdido durante muchos años. Me conmoví hasta llorar. Pensé en esta vida de lucha por fama y fortuna por cualquier medio y de destrucción de mi propia conciencia para ganar dinero. Pero cuando conseguí estas cosas, mi alma estaba vacía y lastimada, triste y desamparada. Yo también había tomado muchísimos riesgos para ganar dinero y mi conciencia se había ido en mi lucha por obtener beneficios. Yo vivía cada vez con más dolor y me encontraba a menudo bajo una elevada presión mental, lo que resultaba en insomnio frecuente por la noche. Los muchos años de trabajo duro no habían traído felicidad, sino que se habían cambiado por una familia rota y la desconfianza de los amados… En este momento, sosteniendo el libro en mis manos, rememorando las escenas de aflicción que yo había sentido en este mundo, las lágrimas fluyeron sin control… En ese momento, recordé de repente que mi hija dejó este libro, la llamé apresuradamente y le pedí que viniera a hablar conmigo. Mi hija volvió y vio el libro en mis manos y mis ojos rojos, parecía como si ella supiera lo que yo estaba pensando y ella dijo: “Mamá, sé que estás pasando mucho dolor. Puedo entender cómo te sientes ahora. Cree en Dios. Sólo Dios puede poner remedio a todo tu dolor. Yo también acabo de empezar a creer en Dios. Yo pretendía originalmente leer la palabra de Dios, entender algunas verdades y hablar después contigo, pero como tú viste las palabras de Dios hoy, este es el tiempo que Dios ha preparado para nosotras…”. Mi hija compartió entonces conmigo la obra de los últimos días de Dios. A través de lo que me habló mi hija, supe que Dios vino en los últimos días para declarar verdades para salvar a las personas, es decir, para cambiar el carácter corrupto de las personas, para salvar completamente a las personas de las aflicciones de Satanás y dejar que ellas vivan bajo el cuidado y la protección de Dios… Al rememorar este período de tiempo en que mi hija no me había pedido dinero y por el contrario, era más considerada y cuidadosa conmigo, yo vi que sólo Dios pudo hacer que ella cambiara de esta manera, yo estaba segura de que esta era la voz del Dios verdadero y acepté felizmente la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso.

Despertar spiritual de los “ángeles blancos” (Part 2)

Miaoxiao

Reconocer a la humanidad que ha sido corrompida por Satanás

A partir de ahí, cada día antes del amanecer, yo me levantaba para leer las palabras de Dios, orar y cantar himnos, y disfrutaba de la clase de paz y gozo que nunca había experimentado antes. Un día, vi que se decía en las palabras de Dios: “¡Humanidad cruel y brutal! La confabulación y la intriga, los empujones entre ellos, la lucha por la reputación y la fortuna, la masacre mutua, ¿cuándo se van a terminar? Dios ha hablado cientos de miles de palabras pero nadie ha entrado en razón. Actúan por el bien de sus familias, hijos e hijas, por sus carreras, porvenires, estatus, vanidad y dinero, por la ropa, la comida y la carne, ¿las acciones de quién son verdaderamente por el bien de Dios? Incluso entre aquellos cuyas acciones son por el bien de Dios, sólo hay unos cuantos que conocen a Dios. ¿Cuántos no actúan por el bien de sus propios intereses? ¿Cuántos no oprimen y discriminan a los demás con el propósito de mantener su propio estatus?” (De ‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”).

El cielo sobre toda la humanidad es turbio y oscuro, carente de siquiera un atisbo de claridad. El mundo humano está en completa oscuridad, y los que viven en ella no pueden ver su propia mano cuando la estiran frente a sí, y no pueden ver el sol cuando levantan la cabeza. El camino bajo sus pies es fangoso y lleno de baches, y es torcido y tortuoso; sobre toda la tierra hay cadáveres esparcidos por doquier. Las esquinas en la oscuridad están colmadas con los restos de los muertos. Las esquinas oscuras y frías están repletas de hordas de demonios que establecen su residencia. Así mismo por toda la humanidad hordas de demonios vienen y van. La descendencia de la multitud de bestias cubiertas de mugre pelean mano a mano, en una lucha brutal, emitiendo un sonido que infunde terror al corazón. En esos tiempos, en un mundo así, y en un ‘paraíso terrenal’ como este, ¿a dónde puede alguien ir en busca de las alegrías de la vida? ¿Dónde puede alguien encontrar el destino de su vida?” (de ‘Qué significa ser un hombre de verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Las palabras de Dios van directas a la raíz del asunto en la revelación de la verdad de la corrupción de la humanidad. Ellas son también muy ciertas y reales. Toda la humanidad ha sido corrompida por Satanás. Las filosofías de vida de Satanás como “Todo el mundo para sí mismo y sálvese quien pueda” y “Si tienes dinero, puedes hacer que el diablo empuje la muela por ti” se han convertido en nuestras leyes de supervivencia. Las personas engañan, se usan y dañan entre sí por ganancias y dinero. No tienen tolerancia e incluso menos afecto. Como animales de sangre fría, se agarran y luchan por un bocado de comida, con la humanidad y el razonamiento completamente perdidos. Cuando asumí oficialmente mi función, vi doctores en diversos departamentos conspirando e intrigando los unos contra los otros y la administración recomendando directamente compañías farmaceúticas al hospital, invitando a caros estafadores comerciales que no entendían el tratamiento médico para enseñarnos cómo ganar engañosamente la confianza de los pacientes para extorsionarlos con el fin de hacer dinero… Al principio yo no aprobaba tal comportamiento, pero más adelante, después de ver a los colegas a mi alrededor ganar mucho dinero por toda clase de medios y llevar estilos de vida lujosos, yo también me descarrié gradualmente, empecé a seguir al grupo y me presté a planes deshonestos. Con el fin de hacer dinero competí con otros doctores, prescribí largas recetas y medicamentos caros, cargué honorarios indiscriminadamente e incluso me volví insensible y me acostumbré a esta conducta inadmisible e inmoral… Si no fuera porque Dios viene a salvarme hoy, yo aún sería adicta a vivir en pecado y me habría convertido en una de las muñecas o los juguetes de Satanás sin saberlo. Al pensar en esto, di gracias a Dios desde el fondo de mi corazón por Su salvación.

La búsqueda de ser una persona honesta me liberó

Más adelante, yo viví una vida de iglesia con hermanos y hermanas, cantando himnos y alabando a Dios, mi espíritu se sintió tranquilo para disfrutar y mi corazón se sintió incomparablemente feliz. Yo había visto que todos los hermanos y hermanas de la Iglesia de Dios Todopoderoso eran abiertos y puros, trataban a los demás con sinceridad y no necesitas protegerte de personas que te hacen daño cuando entras en contacto con ellos. Todos se aman entre sí y es tan cercano como una familia. Yo sentí calidez como nunca había sentido antes.

Un día, en una reunión, vi que se decía en las palabras de Dios: “Honestidad significa dar vuestro corazón a Dios; nunca jugarle falso en nada; ser abierto con Él en todas las cosas, nunca esconderle la verdad; nunca hacer cosas que engañen a los de arriba y a los de abajo por igual; y nunca hacer nada simplemente por congraciarse con Dios. En pocas palabras, ser honesto es abstenerse de impurezas en vuestras acciones y palabras, y no engañar ni a Dios ni al hombre” (De ‘Tres advertencias’ en “La Palabra manifestada en carne”). Dios nos exige que seamos personas honestas y que seamos sinceros en nuestras palabras y acciones, que no engañemos a Dios ni a las personas. Al mirar a los hermanos y hermanas en la iglesia, todos ellos practican el ser personas honestas según la palabra de Dios, hablan la verdad y actúan de una manera justa y honorable. Ellos aceptan la observación de Dios en todos los asuntos y no se involucran en la insinceridad y el engaño. Los hermanos y hermanas se respetan y entienden entre sí y pueden perdonar y cuidar de los demás. También pueden tomar en consideración a otras personas y no hacer cosas que lastimen a otros para su propio beneficio. En los hermanos y hermanas, he visto que es estupendo ser una persona honesta. ¡Esta clase de vida es realmente liberadora! ¡En el pasado, yo hice todo lo que pude y me involucré en el engaño para ganar dinero en el hospital y todo lo que yo hice fueron tratos bajo cuerda! De ahora en adelante, yo trabajaré de acuerdo con las exigencias de Dios y viviré a semejanza de un hombre honesto, por el principio de ayudar a curar pacientes y ayudarlos a gastar menos y no depender más de los venenos de Satanás para vivir y hacer esas cosas inadmisibles.

Ser una persona honesta es estupendo

Una vez hubo una paciente con una enfermedad ginecológica general. Ella fue a varios hospitales grandes y gastó miles de yuanes pero no se curó. Después de preguntar sobre la enfermedad de la paciente y examinarla, descubrí que la misma era provocada por la excesiva medicación. Yo le dije que dejara de tomarse toda la medicación y que después de un período de recuperación estaría mejor. Pero la paciente no creyó lo que yo dije y me presionó para prescribirle la mejor medicación. Al ver su mirada insistente, pensé: Tú eres quien está pidiéndome que te prescriba medicación, no soy yo quien desea prescribirte medicación. Así que le prescribí medicina de la que se deduciría un porcentaje, para la cual podría emitirse una factura de medicación. Me sentí un poco culpable, así que la rompí, después emití otra, después la rompí… En este punto, yo estaba teniendo una lucha interna. Por un lado estaba el dinero que yo podía sentir con la yema de los dedos y por otro las exigencias de Dios. Yo no sabía qué era lo mejor que yo podía hacer. En este momento, el Espíritu Santo me esclareció y yo pensé en las palabras de Dios: “Deseo muchas cosas. Desearía que os condujerais de una manera correcta y bien educada, que fuerais fieles en cumplir vuestro deber, que tuvierais la verdad y la humanidad, […]”. “Sé una persona sincera en vez de alguien siempre astuto y taimado. (Aquí os pido de nuevo que seáis personas sinceras)” (de ‘Las transgresiones llevarán al hombre al infierno’ en “La Palabra manifestada en carne”). El esclarecimiento de las palabras de Dios me hizo pensar en la voluntad establecida en la presencia de Dios: Yo creo en Dios. Debo practicar la palabra de Dios y ser una persona honesta. Si una paciente tiene realmente una enfermedad, yo debo prescribir medicación para ella, pero si no tiene una enfermedad, no puedo ignorar a mi conciencia y engañar a la paciente. Tampoco puedo prescribir más medicación de alto valor de la que se saque tajada. Al pensar en esto, mi corazón se iluminó en gran manera y dije a la paciente: “¡Te daré una receta! Come más zanahorias cada día y eso estará bien”. La paciente vio que yo estaba muy segura y se marchó pareciendo muy poco convencida. Pero en mi corazón yo me sentí especialmente aliviada y feliz de ser capaz de practicar la verdad.

Aproximadamente diez días más tarde, la enfermedad de esta paciente mejoró. Ella me compró algo con alegría para darme las gracias y me dijo: “Yo gasté de cinco a seis mil yuanes y la enfermedad nunca mejoró, pero inesperadamente tú no pediste ni un céntimo y esta mejoró. ¡Tus habilidades médicas son realmente grandes!”. Yo pensé: Realmente tu enfermedad fue provocada por otros doctores que prescribieron medicina de una manera incontrolada y la usaron indiscriminadamente. Antes de creer en Dios, yo también ignoraba a mi conciencia y engañaba así a las pacientes. Que yo sea capaz de practicar la medicina y ser una buena persona de una forma natural se debe todo a que la palabra de Dios Todopoderoso me cambió.

Derrota a la tentación del dinero

Al final del mes, todas las compañías farmacéuticas vinieron a dar a los doctores su porcentaje (porque las farmacias llevan un registro de todos los medicamentos prescritos de los que se saca tajada). Cuando vi a todos los doctores de mi departamento irradiando sonrisas felices, llevando más de veinte sobres repletos y yo con lastimosamente pocos, me sentí trastornada en mi interior: yo había sido una buena persona, pero conseguí demasiado poco; podría haber hecho lo mismo que ellos. En ese momento, un himno de la palabra de Dios resonó en mis oídos: “¡Renuncia a tu afición por la riqueza del mundo secular! […] ¡Renuncia a tus opiniones y prejuicios! ¡Despierta, porque el tiempo es breve! Que tu espíritu levante la mirada, alza los ojos y deja que Dios tome el control. No llegues a ser como la mujer de Lot. ¡Es tan lamentable ser rechazado! ¡Despierta!” (‘Dios Todopoderoso está sentado en el trono glorioso’ en “Seguir al Cordero y cantar nuevos cánticos”). El esclarecimiento de la palabra de Dios iluminó mi corazón. ¡Sí! Ahora son los últimos días. Este es el último tiempo en que Dios salva a las personas. Si aún no busco bien la verdad en este momento crítico, no puedo vivir entonces verdaderamente a semejanza humana y amaré el dinero como antes. Cuando la obra de Dios termine y venga el desastre, por mucho dinero que yo gane, ¿qué utilidad tendrá? La mujer de Lot perdió la vida y se convirtió en estatua de sal porque no pudo renunciar a la propiedad de su familia. Yo no puedo ser como ella. Debo ser una buena persona de acuerdo con la palabra de Dios y debo hacer las cosas meticulosamente, renunciar a la riqueza injusta y no lastimar más a los demás para beneficiarme. ¡Al pensar de esta manera, mi corazón se calmó y yo sentí que obtener la verdad y la vida es lo más valioso y significativo!

Conforme leía cada vez más de las palabras de Dios, también obtenía algún entendimiento de la voluntad de Dios, consideraba al mundo y a las riquezas cada vez más insignificantes y competía por pacientes con los doctores del departamento sino que dejaba proactivamente que ellos los trataran. A causa de mis cambios, todos los colegas deseaban estar de turno conmigo. Cuando yo veía a las pacientes, les explicaba con paciencia y ya no trataba las enfermedades pequeñas de forma excesiva ni prescribía libremente medicamentos.

Yo viví un poco a semejanza de un hombre real

Cuando yo practicaba de esta forma, me sentía particularmente tranquila y con paz interior. Aunque estaba pasando menos tiempo trabajando, Dios me bendecía especialmente. Todos los colegas, amigos y conocidos de mi hospital me pedían que viera a pacientes y llevara a cabo cirugía. Todos decían que yo era diferente de los otros doctores, bondadosa, y que no estafaba a las personas, con menos dinero gastado en tratamientos y una recuperación más rápida. Yo sé que este fue el resultado de la palabra de Dios Todopoderoso en mí. En mi experiencia, he visto que sólo la palabra de Dios y la verdad pueden cambiar a las personas y que sólo la verdad puede revelar toda mi impiedad y corrupción y purificarme de los venenos de Satanás. Al mismo tiempo, también fui verdaderamente consciente de que cuanto más practicas la verdad y entiendes la palabra de Dios, más entiendes la oscuridad y el mal en el mundo, y más puedes ver la verdad de cómo has sido corrompido por Satanás y tu propia perspectiva inferior de la vida y los valores. ¡Es el juicio y el castigo de la palabra de Dios lo que me ha dado la confianza y la motivación para renunciar a Satanás y ser una buena persona de nuevo!

Más adelante, colegas me dijeron: “Mira qué fácilmente vives ahora, ¡incluso más joven que antes!”. Algunos dijeron: “Eres realmente muy estúpida por no ganar un dinero que puedes levantar la mano para conseguir. ¿Es porque tienes demasiado dinero?”. Algunos dijeron: “¡El reino de tu ideología es realmente demasiado elevado!”. En resumen, la gente decía toda clase de cosas, pero no sabe que todo se debe a que la palabra de Dios Todopoderoso me cambió. ¡La obra de Dios es realmente tan sabia y maravillosa! ¡Satanás me corrompió en un demonio y la palabra de Dios Todopoderoso me cambió en una persona, permitiéndome vivir a semejanza del hombre! Tal como la palabra de Dios Todopoderoso dijo: “Sólo se vive en la luz si se conoce a Dios y si se posee la verdad; y sólo cuando la visión del mundo y de la vida cambian, uno cambia fundamentalmente. Cuando se tiene una meta en la vida y uno se comporta de acuerdo con la verdad; cuando se somete absolutamente a Dios y se vive por Su palabra; cuando uno se siente seguro e iluminado en lo profundo del alma; cuando el corazón está libre de oscuridad; y cuando se vive libre por completo y sin ataduras en la presencia de Dios, sólo entonces se vive una verdadera vida humana y se pasa a ser una persona que posee la verdad. Además, todas las verdades que posees proceden de la palabra de Dios y de Él mismo. El Soberano de todo el universo y de todas las cosas —el Dios Altísimo— te aprueba, como hombre real que vive la verdadera vida humana. ¿Qué podría tener más sentido que la aprobación de Dios?” (de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de cristo”). Gracias a Dios. ¡Toda la gloria sea a Dios Todopoderoso!