Fe y vida

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Mis principios de vida me dejaron maltrecha

La frase común: “Todos colocan cargas sobre el caballo dispuesto” es una con la que personalmente estoy demasiado familiarizada. Mi esposo y yo éramos personas particularmente ingenuas: cuando se trataba de asuntos que involucraban nuestro propio beneficio o pérdida personal, no éramos del tipo que regatea y se queja con los demás.

¿Qué me permite recuperar una vida feliz?

Este es un tiempo en el que las personas se preocupan mucho por el atractivo físico y por un cuerpo bonito. Con una cara bonita y una figura esbelta, yo hacía que la gente volteara a verme independientemente del tipo de ropa que vistiera. Las personas de mi alrededor me alababan con frecuencia y envidiaban que tuviera una gran figura y un bello rostro. Mi marido también era muy atento conmigo. Gracias a ello, me sentía muy segura. Fuera a donde fuera, siempre caminaba con la cabeza alta y la espalda recta. Me exhibía para recibir las alabanzas de los demás. En mi corazón, creía: si una mujer tiene una figura agraciada y una cara bonita, podría reescribir su propia vida.