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La filosofía satánica es engañosa y dañina

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Wu You    Ciudad de Hechi, provincia de Guangxi

Hace algún tiempo, la iglesia hizo los arreglos para que yo viviera con una familia de acogida por motivos de trabajo. La primera vez que tuve la comunión con el hermano y la hermana de la familia de acogida, dijeron: “Nos asusta mucho orar en la comunión. Sabemos qué decir cuando oramos por nuestra cuenta, pero cuando se trata de orar en la comunión, no sabemos qué decir”. Cuando escuché esto, pensé: “Si no oramos durante la comunión, no podremos recibir la obra del Espíritu Santo, y la comunicación no será eficaz. ¡Tenemos que orar!” Pero entonces reconsideré, pensando que si de verdad tenían miedo de orar, ¿no se formarían una opinión de mí si yo insistía en que oraran? Para cumplir con mis deberes de editar artículos, necesitaría quedarme con la familia de acogida por un largo plazo. ¿Qué pasaría si se formaban una opinión de mí y no me querían acoger porque yo no estaba de acuerdo con sus deseos? Pensé que simplemente debía acceder a sus deseos. Por lo tanto, durante el transcurso del siguiente mes, nunca oramos durante la comunión. Eso hizo que la comunicación sobre las palabras de Dios fuera aburrida e insípida, y totalmente carente del esclarecimiento del Espíritu Santo. También con frecuencia nos salíamos del tema. Poco a poco, la condición del hermano y la hermana se hizo menos normal, y ya no estaban tan dispuestos a tener la comunión. Incluso cuando teníamos la comunión, siempre estaban cabeceando, y en la vida diaria no le ponían importancia a comer y beber la palabra de Dios. Veían televisión cada vez que tenían tiempo, y ya no me demostraban mucho apego, y hasta se mostraban reacios a hablar conmigo. Frente a esta situación, me sentía muy herida y confusa. Complacía todos sus deseos y no los ofendí. ¿Por qué actuaban así?

Justo cuando me sentía más confundida por esta situación, las palabras de Dios me esclarecieron: “Si no tienes una relación normal con Dios, no importa qué hagas para mantener tus relaciones con las demás personas, no importa qué tan duro trabajes o cuánta energía inviertas, esto sigue perteneciendo a una filosofía de vida humana. Mantienes tu posición entre las personas a través de una perspectiva humana y una filosofía humana para que ellas te alaben. No estableces relaciones normales con las personas de acuerdo con la palabra de Dios. Si no te enfocas en tus relaciones con las personas, sino que mantienes una relación normal con Dios, si estás dispuesto a darle tu corazón a Dios y a aprender a obedecerlo, de una manera muy natural, tus relaciones con todas las personas serán normales. […] Una relación normal entre las personas se establece sobre el fundamento de darle el corazón a Dios; no se alcanza por medio del esfuerzo humano” (‘Es muy importante establecer una relación normal con Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”). A través de las palabras de Dios, de pronto vi la luz. Resultó que esta situación había surgido porque yo estaba enfocado ciegamente en mantener relaciones de la carne con las personas y no estaba enfocado en desarrollar una relación normal con Dios. Pensando en cómo antes me llevaba bien con mi familia de acogida para hacer que se formaran una impresión favorable sobre mí y estuvieran dispuestos a acogerme, los seguí en todo e hice todo lo posible para complacerlos sin considerar los principios de la verdad o si mis acciones los beneficiarían. Cuando me enteré de su miedo a orar durante la comunión, no me comuniqué con ellos con respecto a las verdades relevantes para ayudarles a comprender el significado y la importancia de orar; en cambio, para proteger mis propios intereses, les obedecí y respeté su deseo de no orar durante la comunión, lo que hizo que nuestra interacción fuera una relación humana completamente física. Dado que no había oración, ni búsqueda, ni entrega, no había forma de alcanzar el esclarecimiento del Espíritu Santo y Su guía durante la comunión, o de obtener sustento a través de comer y beber la palabra de Dios. Como resultado, nuestras condiciones se volvieron menos normales, y éramos incapaces de mantener una relación normal. Estaba muy consciente de la importancia de la oración. La oración ayuda a las personas a ser movidas por el Espíritu de Dios, y es un vehículo para que el Espíritu Santo obre. La oración nos puede ayudar a adquirir más esclarecimiento e iluminación del Espíritu Santo a fin de comprender mejor la verdad. Por otra parte, orar antes de la comunión es siempre una forma de mostrar el lugar de Dios en el corazón del hombre, mostrando que el hombre honra a Dios sobre todas las cosas. Pero todavía estaba siguiendo la filosofía de vida de Satanás —“Sé experimentado en el mundo en aras de la supervivencia personal”—, cancelando la oración para conservar mis relaciones. Esto demostraba que no guardaba un lugar para Dios en mi corazón, y que estaba completamente dominada por la filosofía de Satanás. Siempre me esforcé por mantener una relación física con las personas. Este comportamiento era atribuible a mi adopción integral de la filosofía satánica “Sé experimentado en el mundo en aras de la supervivencia personal”. Corrompía mi corazón y mi alma, haciéndome cobarde, egoísta y despreciable, haciendo que fuera injusta e incapaz de poner en práctica la verdad. Podía recordar muchas ocasiones en el pasado en las que me había opuesto a Dios motivado por mi conservación propia: cuando estaba dirigiendo la iglesia, vi personas difundiendo ciertas nociones, propagando negatividad, perturbando la vida de la iglesia, pero no me atrevía a detenerlas por miedo a que si decía algo pondría en peligro mis intereses. Al dirigir la obra del evangelio, me eché atrás en el momento en que los hermanos y hermanas se quejaron de que las cosas eran muy difíciles, y no me atreví a pedir más de ellos por temor a ofenderlos y perder el lugar que ocupaba en sus corazones. Con ello, hice que la obra del evangelio fuera ineficiente. Al trabajar con el grupo responsable por editar artículos noté que la hermana con la que me estaba asociando no se estaba tomando en serio su trabajo, pero tenía miedo de señalárselo por temor a enojarla y que desarrollara prejuicios en contra mía y eso afectara nuestra armonía… En este momento vi con claridad que en todo lo que hacía, mi enfoque estaba siempre en la actitud de otros hacia mí y en su evaluación de mí. Salvaguardé mi lugar y mi imagen en el corazón de otras personas, y consideré mis propias ganancias y pérdidas. Podría decirse que estaba viviendo completamente de acuerdo a la filosofía de Satanás de “Sé experimentado en el mundo en aras de la supervivencia personal”. Se había convertido en el principio de mis acciones, la base de cómo funcionaba como persona. Dios les pide a las personas que se dediquen a luchar por la justicia y la verdad, que tengan el valor de no someterse a la opresión de las fuerzas de la oscuridad, y a que se mantengan firmes y no sigan a las multitudes ni alberguen injusticias. Sin embargo, esta filosofía satánica de “Sé experimentado en el mundo en aras de la supervivencia personal” está guiando equivocadamente a las personas a que sean egoístas y a que sucumban a las fuerzas de la oscuridad. No consideran el principio o la posición de nada de lo que hacen, sino sólo si les beneficiará personalmente o no. Esta filosofía satánica de “Sé experimentado en el mundo en aras de la supervivencia personal” es un principio negativo totalmente opuesto a la verdad, un instrumento utilizado por Satanás para corromper a las personas. Al vivir de acuerdo a este principio, las personas sólo se vuelven más engañosas, astutas, egoístas y despreciables. Poco a poco pierden aquellas características que conforman a un verdadero ser humano. La filosofía satánica es engañosa y dañina. ¡Jamás quiero volver a vivir de acuerdo a esta filosofía! En cuanto me di cuenta de todo esto, les comuniqué al hermano y la hermana la verdad acerca de la oración. Cuando comprendieron el significado y la importancia de la oración, estuvieron dispuestos a practicar la oración durante la comunión y, al hacerlo, sus condiciones cambiaron.

Enfrentada con la realidad de la situación, aprendí que vivir de acuerdo a la filosofía satánica es dañino en todos los aspectos. De ahora en adelante, prometo perseguir la verdad con todo mi corazón, ver a través de todas las formas de filosofías satánicas que he adoptado, y dejar de vivir de acuerdo a esas filosofías. Quiero dejar que Dios y la palabra de Dios reinen en mi corazón y tomen el control. Permitir que la verdad se adueñe de mi corazón de forma que yo pueda vivir de acuerdo a la palabra de Dios en todos los aspectos.