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16. La mejor educación (Parte 1)

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(Educación de los niños)

Liu Ying

Yo tengo 50 años de edad este año y desde una edad temprana viví en una pobre aldea de montaña muy remota y retrógrada. Había ocho personas en mi familia, mis abuelos maternos en la parte superior y cuatro hermanos y hermanas en la inferior, con una sola persona, mi padre, ganando un salario en el equipo de producción. Mi familia era tan pobre que ni siquiera teníamos suficiente pan de maíz y polenta para comer. Yo tenía mucha envidia cuando veía a otros comiendo panecillos hervidos y pensaba: ¿Cuándo podré comer panecillos hervidos? ¿Cuándo dejaré de pasar hambre? Mi abuela me animaba a menudo diciéndome: “¡Si quieres vivir una buena vida, comer bien e ir bien vestida, debes estudiar duro! Sólo puedes sobresalir si tienes conocimiento y cultura y más adelante podrás ir a la ciudad y vivir allí sin necesidad de llevar una vida así de cara a la tierra y de espaldas al cielo”. Las palabras de mi abuela se grabaron profundamente en mi corazón. Tomé la determinación de estudiar duro y cambiar mi destino confiando en el conocimiento.

Pero en contra de lo esperado, el año en que yo tenía doce años de edad, sufrí de problemas estomacales a causa de una desnutrición prolongada y no pude ir a la escuela, así que no tuve otra opción que abandonar, regresar a casa e ir a trabajar en el equipo de producción, con los adultos. Triste y cansada, yo sólo podía enjugar las lágrimas y continuar trabajando. No me había librado de lo que me deparaba el destino y aún llevaba una vida de cara a la tierra y de espaldas al cielo. No estaba nada dispuesta a someterme a esto y pensé: Esperaré a casarme y tener hijos y sin duda los escolarizaré. No dejaré que mis hijos sufran las mismas dificultades que yo.

Después de casarme, di a luz a una hija. Tan pronto como nació mi hija, pensé: Sólo el conocimiento puede cambiar el destino de uno y uno sólo puede vivir una buena vida si posee conocimiento. Mi deseo no se ha cumplido en esta vida. Esta vez debo educar bien a mi hija y dejar que ella tenga un futuro. Oí a otras personas decir que si uno quiere que sus hijos tengan un futuro, debe empezar desde que ellos son jóvenes. La educación formativa es muy importante. Yo pensaba que esto realmente tenía sentido, así que cuando mi hija empezó a hablar, empecé a enseñarle a contar, leer y memorizar poesía Tang. Al ver que mi hija estudiaba tan bien, que era extremadamente inteligente y que era capaz de aprender cualquier cosa que yo le enseñara después de varias veces a una edad muy temprana, yo me sentí muy feliz en mi corazón y pensé: ¡Mi hija es muy inteligente y ha nacido para estudiar, ella tendrá sin duda un buen futuro! Aunque yo entregue mis últimos recursos, educaré a mi hija para que sea talentosa y dejaré que ella se marche de esta pobre aldea de montaña y cumpla los deseos que yo nunca cumplí. Cuando mi hija justo empezaba a entender las cosas, yo le dije: “‘El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas’; ‘El conocimiento puede cambiar tu destino’. ¡Debes estudiar duro y luchar! No debes ser como tu madre, que ha trabajado toda una vida en una pobre aldea de montaña, que vive una vida tan dura y agotadora”. Mi hija, entendiendo sólo a medias, parpadeó, me miró y asintió con la cabeza.

De ahí en adelante, por muy duro y agotador que fuera para mí salir a trabajar, cada día cuando volvía a casa, perseveraba acompañando a mi hija en sus estudios. Ella también era muy competitiva y sus calificaciones académicas siempre estaban entre las mejores. En una ocasión, la evaluaron como una estudiante “tres veces buena” (buena en el estudio, en la actitud y en la salud) y me invitaron a asistir a la conferencia padre-maestro. Al ver a mi hija de pie en el escenario sosteniendo un premio, yo me sentí especialmente orgullosa. En este momento, el maestro dijo: “La razón por la que la compañera Siqi puede ser evaluada como una estudiante ‘tres veces buena’ es inseparable de su propio trabajo duro. Sin embargo, la cosa más importante es la cultivación y la educación por parte de sus padres. ¡Con respecto a esto, su madre lo hace muy bien! Deberíamos aprender de ella…”. Los padres me miraron sucesivamente con admiración y yo me sentí alegre en mi corazón y no pude evitar pensar: Sólo necesito seguir educándola así y mi hija sin duda tendrá buenas perspectivas en el futuro y sin duda hará que mis sueños se hagan realidad.

Conforme mi hija fue creciendo, su conocimiento cultural se incrementó. Yo quería ayudarla pero me sentía impotente porque yo sólo tenía el quinto grado de educación. De todas formas, no suavicé la educación de mi hija. Al ver a otros padres buscar escuelas de cursos intensivos para sus hijos con el fin de mejorar su rendimiento académico, pensé: No debo postergar el futuro de mi hija. Aunque entregue mis últimos recursos o tenga que pedir dinero prestado, pagaré para que ella vaya a una escuela de cursos intensivos. Ella no puede quedarse atrás. A causa de la presión de estudiar, mi hija quería jugar un rato después de volver a casa de la escuela y relajarse, pero cada vez que yo la veía así, la instruía: “‘Si eres perezosa en la flor de tu vida, te arrepentirás en la vejez’. Si no estudias duro ahora, ¿qué harás cuando envejezcas? ¿Quieres vivir tu vida de espaldas al cielo y de cara a la tierra como yo? Si no estudias duro, ¿Qué futuro tendrás?”. De ahí en adelante, yo la supervisaba después de que ella hubiera terminado la escuela. Si no había terminado sus deberes, no se le permitía jugar. En consecuencia, mi hija estudiaba desde temprano hasta tarde, siempre durmiendo poco. Al verla así sentí pena por ella. Pero entonces pensé: Si las personas no se esfuerzan, no habrá retorno entonces. ¿Quién puede lograr cosas y tener éxito sin trabajar duro por ello en esta tierra? ¿No ataban nuestros antepasados su pelo a la viga de la casa y se pinchaban el muslo con una aguja para mantenerse despiertos con el fin de aprender? Si quieres tener un futuro, ¿qué es entonces una pequeña dificultad? Al pensar de esa manera, no me preocupé más y lo que yo exigía de mi hija era cada vez más estricto. Pero gradualmente, ella se fue volviendo menos obediente. Cuando yo la obligaba, ella aún obedecía y estudiaba, pero cuando me marchaba, ella empezaba a jugar. Al principio, yo podía razonar con ella para persuadirla, pero más adelante, no sólo no me escuchaba, sino que también me culpó de hablar demasiado, dijo que yo no la amaba y me pidió que no la obligara. Cuando la oí decir esto, me sentí desconsolada y triste. Agitada y exasperada, le pegué. Esto me enojó tanto que lloré y pensé: El conocimiento puede cambiar el destino de uno. ¿Qué puedes hacer si no estudias duro? Si eres como yo que llevo reprimida toda una vida en esta pobre aldea de montaña, ¿no está acabada esta vida? ¿Qué futuro hay? Si no te ocupas de ti ahora, ¿no te hace daño eso? ¿Por qué no entiendes mi meticuloso cuidado?

Bajo mi ciclo de educación forzosa, las calificaciones académicas mejoraron. Pero conforme se hacía mayor, se volvía cada vez más rebelde, no tan obediente y sensible como antes. Ella nunca me dijo lo que pensaba, o qué estaba ocurriendo en la escuela. La distancia entre nosotras aumentó. Si yo quería decirle algo, ella siempre me culpaba de hablar demasiado y me ignoraba, con una mirada de impaciencia. Incluso me dijo con desprecio: “¿Qué puedo decirte? ¡Si dijera algo, no entenderías!”. “¡No lo digas! ¡Es irritante! ¡No quiero oír lo que tengas que decir!”. En ocasiones ella prefería fingir estar leyendo en la habitación en lugar de hablar conmigo. Yo me sentía muy triste y decepcionada al ver cómo estaba mi hija ahora y no podía solucionar nada. Me había desvivido por el futuro de mi hija, pero ella no me entendía en absoluto. No sé cuántas lágrimas lloré por esto.

Más adelante, fui afortunada al aceptar la obra de los últimos días de Dios Todopoderoso. Un día, vi en las palabras de Dios: “Todo el mundo comienza a planificar tan pronto como tiene hijos: Quiero que mi hijo reciba esta clase de educación, que asista a esta universidad, y después que encuentre un buen trabajo, y tenga una base y un estatus estables en la sociedad. Es decir, lo primero que hay que tener en la vida es conocimiento, un grado académico, y después uno tendrá estatus y poder en la sociedad. De esa forma, tendrán capital vital a lo largo de sus vidas y poder en el mundo, lo que les facilitará la supervivencia y tener una vida estable. No tendrán que preocuparse por la comida, la ropa y el cobijo en el futuro. Así pues, cuando tengas hijos empezarás a hacer planes para ellos. Algunos ven que sus hijos tienen talentos musicales, por lo que los hacen aprender a tocar el piano, el violín, etc. Algunos ven que sus hijos tienen talento literario, por lo que los hacen leer más libros, escribir novelas, biografías. Algunas personas incluso van en busca de celebridades que eduquen a sus hijos, y se esfuerzan para que sigan la senda que han establecido para ellos. […] Las personas esperan todas que sus hijos puedan tener éxito. Todos esperan que sus hijos puedan ir a una universidad famosa, cursar estudios avanzados, obtener un grado, y después destacar sobre los demás y tener un punto de apoyo firme en la sociedad. Todas las personas tienen este punto de vista y quieren que sus hijos busquen una educación más elevada por el dicho: ‘El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas’. Además, la rivalidad en esta sociedad moderna es especialmente intensa. Si no tienen un grado universitario ni un punto de apoyo firme en la sociedad, ganarse el sustento pasa a ser un problema en el futuro. Este es el pensamiento y el punto de vista de todos. Es decir, lo que aprendes y la clase de trasfondo educacional que puedes lograr decidirá tu sustento, tu futuro. En otras palabras, las personas pretenden apoyarse en esto para sobrevivir a lo largo de la vida, y lo ven como algo de especial importancia. Esa es la razón por la que todos ven que recibir una educación de alto nivel y entrar en una de las mejores universidades es lo más importante para sus hijos. En realidad, estas cosas, la educación y el conocimiento aceptados por las personas, estos contenidos e ideas, van todas en contra de Dios y de la verdad, y Él las aborrece y condena. ¿Cuál es el punto de vista de la humanidad? Los hombres no serán capaces de sobrevivir y tener un punto de apoyo estable en esta sociedad y el mundo si no tienen estas cosas, y serán inferiores, pobres y viles. Esa es la razón por la que, si alguien no tiene conocimiento, es de poca cultura o no tiene un elevado nivel de educación a tus ojos, lo menospreciarás, lo tendrás en menos, mostrarás desprecio por él, y no te lo tomarás en serio. Si dejas que tus hijos hagan esto y los crías para hacer estas cosas, en primer lugar tu punto de vista y tu motivo no son correctos. Si criáis a vuestros hijos para estudiar y recibir una educación, elegiréis sin duda las profesiones e industrias más carentes entre las personas, porque tu objetivo es dar a tus hijos un buen futuro y que tengan trabajo, familia y perspectivas estables a lo largo de su vida. ¿Pero pensaste, tras ellos aceptar esa educación, en cuántas toxinas, cuántas ideas y teorías de Satanás se les inculcarán?” (De ‘Conocerte a ti mismo requiere que conozcas tus pensamientos y tus visiones profundamente arraigados’ en “Registros de las pláticas de cristo”). Frente las palabras de Dios, me sentí abrumada; ¡lo que Dios había dicho me describía! A lo largo de estos años, ¿no estaba viviendo yo por los venenos de Satanás de: “El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas”? Con el fin de cambiar el destino de mi hija a través del conocimiento, cuando ella era muy joven, hice hincapié en su educación formativa. Cuando mi hija justo había empezado a entender, le enseñé las filosofías de Satanás, como: “El valor de otras búsquedas es pequeño, el estudio de los libros las supera a todas”. Cuando mi hija iba a la escuela, yo supervisaba y regulaba sus estudios con más seriedad y observaba con más detenimiento su rendimiento académico… ¿No tenía todo lo que yo hice el fin de que ella tuviera éxito, de que las personas pudieran mirarla con admiración? Resulta que todo esto era la trampa de Satanás para engañar a las personas. Yo ya estaba viviendo obviamente bajo la oscura influencia de Satanás, viviendo una vida tan dura y agotadora, pero pensando aún que las personas deben buscar tales cosas para vivir. ¡Sólo hoy vi que si las personas no tienen entonces la verdad para vivir en este mundo, son muy miserables y sólo pueden ser engañadas y embaucadas por Satanás! Con el fin de permitir que mi hija tuviera buenas perspectivas para su futuro, yo había hecho un gran esfuerzo, pero no sólo ella no estudió duro, sino que por el contrario cada vez estaba más harta de estudiar e incluso se volvió hostil y distante conmigo a causa de mi educación forzosa. Yo vivía también bajo un sufrimiento interminable a causa de esto. Ahora entiendo finalmente que todo este sufrimiento fue causado por la corrupción de Satanás y que mi vivir bajo el pensamiento, el punto de vista y las leyes de supervivencia de Satanás nos trajo a mi hija y a mí muchísimo dolor y sufrimiento.