Registros de las Pláticas de Cristo

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Capítulo 94: Los que no pueden vivir siempre delante de Dios son incrédulos

Cuando el estándar se sube un poco, sois capaces de progresar un poco. No es algo malo tener requisitos altos de vosotros y tampoco es malo plantearos preguntas difíciles. El objetivo es lograr que tengáis una mejor comprensión del conocimiento y sentido común del aspecto profesional de vuestro deber.[a] Puede que todavía os quejéis en vuestros corazones diciendo: “Hemos estudiado muchas cosas buenas pero Dios nunca las menciona ni nos permite usarlas. Así que no nos atrevemos a mencionarlas ni a usarlas. ¿Y si se nos niegan una vez que las usamos? ¿Y si nos critican?” Ahora os digo que podéis usar estas cosas con valentía. Pero debéis someteros a la inspección de vuestros hermanos y hermanas. No seáis santurrones y digáis: “Dios ha dicho que esta vez podemos usar estas cosas con valentía, así que usaremos estas cosas con valentía.” Ser valiente no es ser desenfrenado ni ser insolente. Debe haber límites a ser valiente, se debe conformar a principios y los hermanos y hermanas lo deben considerar apropiado. Si alguien dice; “Esto es inaceptable” entonces, ¿no tienes que cambiarlo? ¿Son buenas personas las personas tercas? (No.) No es aconsejable ser de esa manera. Debes escuchar las sugerencias de los demás, y cuando los escuches decir esto, dices, “Tienes razón. Lo debo cambiar.” Después de que lo cambias, algunas personas dicen: “Prácticamente estás ahí, estoy de acuerdo con eso. Está bien, pasa.” ¡Esto es grandioso! Al hacer las cosas de esta manera, un aspecto es que sois capaces de profundizar gradualmente en el aspecto profesional y llegáis a ser maduros y expertos; otro aspecto es que también sois capaces de estudiar más cosas; y además otro aspecto es que habéis aprendido una lección. Cuando te encuentres con problemas, no debes ser santurrón pensando, “Tengo la última palabra. Vosotros no estáis calificados para hablar. Yo entiendo los principios, ¿qué entendéis vosotros? Vosotros no entendéis, ¡yo sí!” Esto es ser santurrón. Ser santurrón es un carácter corrupto satánico; no es algo dentro de la humanidad normal. Así que, ¿qué es no ser santurrón? (Obtener sugerencias de todos y todos juntos sopesarlas.) Cuando todos lo aprueban, y todos están de acuerdo con eso, entonces lo has hecho excelente. Mientras que algunas personas o un grupo de personas pongan objeciones, entonces debes ser más exigente en el aspecto profesional. No debes hacerte de la vista gorda y decir: “¿Quién? ¿Poner qué? ¿Qué pasa? ¿Eres tú quien entiende esto o yo? ¿Entiendes esto mejor que yo? ¿Qué entiendes? ¡No entiendes!” Este es un mal carácter, ¿cierto? A pesar de que el que puso la objeción pueda no entender demasiado bien y pueda ser un laico y tú puedas ser justificado y lo que tú hayas hecho pueda estar correcto, el problema aquí es tu carácter. Así que, ¿cuáles son las expresiones y las acciones correctas que se conforman a los principios y se conforman a la verdad? Tú dices: “¿Cuál es el problema? Déjame echar un vistazo. No sólo yo sino todos echen un vistazo. Aquellos que tienen algunas sugerencias sobre este aspecto o algún discernimiento de eso o que tienen alguna experiencia de este aspecto, revisemos todos juntos y todos podemos hablar sobre eso.” Si todos realmente creen que hacer algo de esta manera es malo, que existe un poco de problema aquí, y tú revisas una vez y no puedes ver el problema, revisas dos veces y todavía no lo puedes ver, entonces revisas tres o cuatro veces y cuanto más revisas más sientes que hay un problema, entonces esto realmente es un problema. Y lo debes arreglar, mejorar y solicitar las ideas de todos. ¿Es esto algo bueno o algo malo? (Es algo bueno.) Solicitas las ideas de todos, todos hablan de eso, lo enseñáis juntos y el Espíritu Santo te alumbra; sigues eso y el problema se corrige como corresponde. Todos miran y dicen, “¡Está bien y está mucho mejor que antes!” ¿No es esta la guía de Dios? ¡Esto es algo grandioso! Cuando haces las cosas de esta manera, cuando no eres santurrón, cuando renuncias a tus propias imaginaciones y a tus propios pensamientos y cuando practicas la verdad, dejas de ser arrogante y escuchas las ideas de los demás entonces, ¿qué pasa? Obtienes una oportunidad para que el Espíritu Santo obre en ti y el Espíritu Santo te alumbra. ¿Qué pasa cuando el Espíritu Santo te alumbra? Has aprendido además otra cosa profesional. ¿No es esto algo bueno?

Una vez que has pasado por esto, piensas: “Cuando me encuentre con problemas, no debo ser santurrón. Les desagrado a todos cuando soy santurrón.” Cuando a todos les desagrada alguien, ¿los odia Dios? (Sí, Él lo hace.) Estás aprendiendo una lección, ¿cierto? Cuando siempre practicas de esta manera, un aspecto es que verás progreso en el aspecto profesional de tu deber y Dios te alumbrará y te bendecirá; otro aspecto es que tendrás un camino a seguir al practicar la verdad, sabrás cómo practicar la verdad, gradualmente llegarás a comprender los principios y a encontrar el camino, sabrás cómo abordar las cosas de una manera que traiga consigo la iluminación y el liderazgo de Dios, cuáles son las maneras de hacer las cosas que provocan que Dios te ignore o te odie y cómo hacer las cosas de una manera que pueda ser bendecida por Dios. Cuando las personas obtienen las bendiciones y la iluminación de Dios, ¿hay gozo o tristeza en sus corazones? Hay gozo. Cuando llegas a darte cuenta de lo que has hecho delante de Dios, disfrutarás y pensarás, “Hice bien esto.” Adentro te sentirás tranquilo y contento. Este sentimiento de paz y alegría te es dado por Dios y es un estímulo que te es dado por el Espíritu Santo. Si no practicas esto sino que siempre perseveras en tus propios caminos diciendo: “No escucharé a nadie. Incluso si escucho, sólo daré la apariencia de escuchar y no cambiaré. Haré las cosas de esta manera, siento que estoy en lo correcto y me siento completamente justificado,” ¿qué pasará? Puedes estar justificado y puede no haber falta en lo que haces, puede que no hayas cometido ningún error y puedes entender el aspecto profesional mejor que otros, pero una vez que haces esta clase de expresiones y practicas de esta manera, otros verán y dirán: “El carácter de esta persona no es bueno. Cuando se encuentra con problemas, no acepta sino que refuta cualquier cosa que alguien más tenga que decir, ya sea que sea correcta o no. Esta persona no acepta la verdad.” Cuando las personas dicen que no aceptas la verdad, ¿qué pensará Dios? ¿Es capaz Dios de ver estas expresiones tuyas? Por supuesto, Dios las puede ver. Dios no sólo examina el corazón más íntimo del hombre, Él también observa todo lo que dices y haces en todo momento y en todas partes. Y cuando Él ve estas cosas, ¿qué hace? Él dice: “Estás endurecido. Eres así en situaciones donde tienes razón y también eres así en situaciones donde estás equivocado. No importa en qué situación estés, todo lo que revelas y expresas es conflicto y oposición. En absoluto aceptas las ideas o sugerencias de alguien más. Tu corazón es completamente conflictivo, rechazando y cerrándose a las ideas de los demás. ¡Eres muy difícil!” ¿De qué manera estás siendo difícil? El que seas difícil es que tu expresión no es una manera equivocada de hacer las cosas ni un comportamiento equivocado, sino más bien una revelación de tu carácter. ¿Qué ha revelado tu carácter? Odias la verdad y eres hostil hacia la verdad. Y cuando has sido definido como alguien que es hostil hacia la verdad, a los ojos de Dios estás en problemas. A lo sumo, todos dirán: “Esta persona ha tenido un mal carácter, es terca y arrogante. Es difícil llevarse bien con esta persona, no practica la verdad y no ama la verdad. Nunca ha aceptado la verdad.” A lo sumo, todos te valorarán de esta manera; pero esta valoración ¿es capaz de decidir tu destino? Las personas hacen una valoración de ti, pero esto no puede decidir tu destino. Sin embargo hay un punto que no debes olvidar: Dios examina el corazón del hombre y al mismo tiempo observa todo lo que el hombre dice y hace. Si Dios define a alguien diciendo: “Eres hostil hacia la verdad,” Él no sólo lo está definiendo diciendo, “Esta persona tiene un carácter ligeramente corrupto y es ligeramente desobediente,” sino más bien está diciendo: “Eres hostil hacia la verdad,” ¿es este un asunto grande o un asunto pequeño? (Es un asunto grande.) ¿Y ocasiona estos problemas? (Sí.) ¿Qué clase de problema trae? Este problema no radica en cómo te ven los demás y cómo te valoran, sino que radica en cómo Dios ve tu carácter corrupto que es hostil hacia la verdad. Así que, ¿cómo, entonces, ve Dios tu carácter que es hostil hacia la verdad? ¿Sabes? Dios dice: “Es hostil hacia la verdad y no ama la verdad.” ¿Es así como Dios lo ve? ¿De dónde proviene la verdad? ¿A quién representa la verdad? (Representa a Dios.) Así que, piensa en esto: ¿Cómo debe Dios ver el carácter que es hostil hacia la verdad? ¿Cómo lo verá Él? (Dios lo ve como ser hostil a Él y como ser Su enemigo.) ¿Y es grave esto? Alguien que es hostil hacia la verdad es hostil hacia Dios. ¿Por qué digo que son hostiles hacia Dios? ¿Insultan a Dios? No. ¿Resisten a Dios en Su cara? No. ¿Hablan mal de Él a Sus espaldas? No. Así que, ¿de qué manera revelar esta clase de carácter es ser hostil hacia Dios? ¿No es todo esto preocuparse por nada? Hay algo para eso, ¿no? ¿Sabes qué es? Alguien tiene este carácter y revela esta clase de carácter en todo momento y en todas partes y, además, confía en él para vivir y nunca desiste de esta manera en que vive y hace las cosas y nunca lo abandona. Confías en estas cosas y en este carácter para vivir y, cuando no pasa nada, si alguien dice que eres hostil hacia Dios, ¿puedes estar de acuerdo con él? No puedes estar de acuerdo. Sin embargo, cuando los problemas salen de la nada, ya que tienes esta clase de carácter, ¿no lo revelas en todo momento y en todas partes? Así que, ¿cuál es este carácter? Es un carácter que es hostil hacia Dios y hostil hacia la verdad. Cuestionas las palabras de Dios, las analizas minuciosamente, las escudriñas y las tomas con reservas. ¿Qué significa cuando haces estas cosas? Significa que cuando escuchas las palabras de Dios piensas; “¿Son estas las palabras de Dios? No creo que esto sea la verdad y no creo que todo esté necesariamente correcto.” Tu carácter se revela, ¿correcto? ¿Eres capaz de la obediencia cuando piensas así? Definitivamente no lo eres. Y si no eres capaz de obediencia, ¿es Dios todavía tu Dios? No, no lo es. ¿Cómo que, entonces, consideras a Dios? Como un objeto de estudio y duda e incluso como sólo una persona ordinaria, como alguien con un carácter corrupto igual que el hombre. ¿No es esto provocado por el carácter corrupto del hombre?

Cuando alguien ha ido tan lejos y cuando tiene esta clase de relación con Dios, ¿cuál es la relación entre esta persona y Dios? Es hostil y se ha vuelto antagonista de Dios, ¿cierto? Si crees en Dios pero no puedes obtener la verdad ni aceptar la verdad, Dios no es tu Dios. Dios no te considera como un enemigo sino que tú consideras a Dios como tu antagonista y no puedes aceptar que Él es tu verdad y tu camino entonces, ¿cómo se puede resolver este problema? Cuando te encuentras con problemas primero debes pensar, “¿Cuál es la situación aquí? No la entiendo muy bien, no estoy tan seguro de ella.” No importa cuál sea el problema, no aclaras primero el problema, más bien primero debes ver qué dicen acerca de él las palabras de Dios. Puedes fallar en encontrar las palabras relevantes de Dios y también puede que no conozcas las verdades que este problema implica, pero encuentras un principio: es obedecer, primero y ante todo. Antes que nada, permanece obediente, tranquiliza tu corazón y espera, no tengas opiniones ni pensamientos individuales, espera un rato y ve cómo Dios planea tratar con eso y qué hará Dios. Esto es en situaciones donde no entiendes del todo. ¿Qué hay en cuanto a cuando entiendes? Por ejemplo, alguien plantea una opinión; ¿cómo manejas este problema? ¿Cómo lo manejas de una forma que se conforme a la verdad? Primero lo aceptas, escuchas y dices: “¿Qué es todo esto? Ah, ¿hay algún problema en que lo haga de esta manera? Si hay un problema, entonces echemos un vistazo.” No tomes el asunto a la ligera; él involucra cosas dentro del ámbito de tus deberes, por lo tanto, te debes acercar a él concienzudamente. Esta es la actitud correcta a tomar y el estado correcto en el que estar. Cuando estás en el estado correcto, ¿revelas un carácter que está harto de la verdad? (No.) No revelas un carácter que es hostil hacia la verdad y cuando practicas de esta manera tu carácter corrupto se reemplaza; estás practicando la verdad. Cuando practicas la verdad de esta manera, ¿qué resultado se logra? (El Espíritu Santo nos guía.) La guía del Espíritu Santo es un aspecto. Para Dios, estás practicando la verdad. Algunas veces tienes la guía del Espíritu Santo y el problema se corrige; a veces, después de que oyes acerca de este problema, lo entiendes fácilmente y lo encuentras muy simple. Eso es algo que la mente del hombre es capaz de lograr y tú sólo lo tienes que corregir. Este es un asunto pequeño. ¿Y cuál es el asunto grande? Cuando practicas de esta manera, Dios te ve como alguien que practica la verdad y como alguien que ama la verdad, y ve que no eres alguien que odia la verdad ni es hostil hacia la verdad. Al mismo tiempo, mientras Dios ve tu corazón, Él también ve tu carácter. Este es un asunto grande. Es decir, lo que haces delante de Dios, lo que vives delante de Dios y lo que revelas delante de Dios, así como la actitud que adoptas, los pensamientos que tienes y el estado en el que estás en todo lo que haces, todas estas expresiones que tienes delante de Dios, estas son las cosas más importantes.

Las personas siempre están armando un escándalo por las personas y los problemas y este es un gran problema. ¿Qué piensan siempre? Piensan que son las otras personas las que son duras con ellas o que las demás les dificultan las cosas a ellas a propósito y sólo encuentran fallas con otras personas. ¿Es correcta esta perspectiva? (No, no lo es.) ¿Por qué dices que no? Definitivamente está mal siempre armar un escándalo por los problemas y las personas. No hacen un esfuerzo con la verdad y siempre están tratando de guardar las apariencias y buscando la justificación enfrente de los demás o entre otras personas y siempre quieren usar métodos humanos para resolver todos estos asuntos. Este es el mayor obstáculo a la entrada a la vida. Actuando de esta manera, practicando de esta manera y creyendo en Dios de esta manera, nunca serás capaz de obtener la verdad, ya que nunca vienes delante de Dios. Nunca vienes delante de Dios para aceptar todas las cosas que Dios planea para ti, nunca aplicas la verdad para resolver todas estas cosas y siempre quieres usar métodos humanos para resolverlas. Así que a los ojos de Dios, te has alejado demasiado de Él y no sólo tu corazón se ha alejado demasiado de Dios, sino que todo tu pensamiento, todas tus ideas y todo tu estado nunca han estado delante de Dios. Así es como Dios ve a aquellos que arman un escándalo por los problemas y las personas. Por lo tanto, algunas personas que tienen el don de conversar y tienen rapidez de reflejos, piensan: “Soy una persona que tiene labia y cuando estoy alrededor de otras personas, todas me envidian y me admiran. Me exaltan y la mayoría de las personas son convencidas por mí.” ¿Es de alguna utilidad esto? Tu prestigio entre otras personas se establece, pero delante de Dios, Él siempre te ha ignorado y dice que eres un incrédulo y que eres hostil hacia la verdad. Te conduces entre los demás de una manera que es delicada y suave, puedes tratar con cualquiera, eres muy capaz para manejar asuntos y eres capaz de llevarte bien con cualquiera. Pero al final, con una valuación de parte de Dios estarás acabado, terminarás mal y tu destino se establecerá. Dios dirá: “Este es un incrédulo, ondeando la bandera de la creencia en Dios con el fin de obtener las bendiciones. Esta persona es hostil hacia la verdad, nunca ha hecho ningún esfuerzo con la verdad y nunca ha aceptado la verdad.” ¿Qué pensáis de esta clase de valoración? ¿Es esta la valoración que queréis? (No.) Desde luego no es lo que queréis. Tal vez a algunas personas no les importa y dicen: “Como quieras. De cualquier manera no podemos ver a Dios. El problema más realista que tenemos es que tenemos que llevarnos bien con las personas a nuestro alrededor. Si no hacemos que estas relaciones funcionen entonces, ¿cómo podemos vivir entre estas personas? Nuestra vida sería muy difícil. Por lo menos tenemos que llevarnos bien con estas personas y manejar bien las relaciones. Cualquier otra cosa puede esperar.” ¿Qué clase de personas son estas? Estas, ¿todavía son personas que creen en Dios? (No.) Uno debe vivir delante de Dios en todo momento y debe venir delante de Dios y buscar la verdad en todo momento y con todos los asuntos para que al final Dios diga: “Tú eres alguien que amas la verdad y Dios está complacido contigo, Dios te acepta. Dios ve tu corazón y ve tu comportamiento.” ¿Qué piensas de esta valoración? Esto quiere decir que estás seguro, ¿correcto?

¿Alguna vez prestáis atención a estos asuntos? Dejadme deciros, cuando se cree en Dios, no importa si se están haciendo deberes externos o se está haciendo un deber para hacer con cualquier tipo de trabajo o cualquier aspecto del trabajo profesional dentro de la familia de Dios, no importa qué deber se haga, si no puedes venir siempre delante de Dios, si no puedes vivir delante de Dios, entonces no eres un creyente y no hay diferencia entre tú y un incrédulo. ¿Te suena preciso esto? ¿Podéis apreciar este punto? Tal vez hay algunas personas ahora que son incapaces de hacer su deber debido a un ambiente inapropiado y están viviendo entre incrédulos, sin embargo siempre son capaces de obtener la iluminación y la guía de Dios así que, ¿cuál es aquí la situación? ¿Sabes? (Es porque siempre vienen delante de Dios.) Sí, esto determina cómo es el estado espiritual de una persona. Si, dentro de ti mismo, siempre eres incapaz de sentir a Dios, si siempre eres débil, siempre negativo o siempre estás disperso o no soportas ninguna carga en tus deberes y tu corazón constantemente se las está arreglando de alguna manera sin ningún propósito entonces, ¿es este un buen estado o un mal estado para estar? ¿Es un estado por medio del cual vives delante de Dios? ¿O es un estado por medio del cual simplemente no vives en absoluto delante de Dios? (Es un estado por medio del cual no vivimos delante de Dios.) Entonces sopesad esto: en la mayoría de las situaciones, ¿vivís delante de Dios o no vivís delante de Dios? ¿Estáis bien conscientes de esto en vuestros corazones? ¿Vivís delante de Dios la mayoría de las veces o sólo en raras ocasiones? (Sólo en raras ocasiones.) Esto es problemático para vosotros. Si alguien es un bailarín, un cantante, un escritor o un productor de cine, si su corazón nunca está interesado en hacer cualquier deber propio, si está corrompido y no tolera ninguna restricción, si siempre se encuentra en un lío cuando se topa con problemas, no tiene idea de qué asunto involucra qué aspecto de la verdad ni tiene ninguna idea de si lo que hace tiene algún efecto, si no sabe qué cosas hace cada día que ofenden a Dios, qué cosas Dios puede aceptar y qué cosas Dios odia y sólo pasa día tras día en confusión entonces, ¿en qué tipo de estado está esto? ¿Tienen dentro de ellos un corazón que teme a Dios aquellos que viven en este estado? ¿Son capaces de actuar con principios? ¿Son capaces de hacer algo razonable? (No.) Cuando están haciendo su deber, ¿son capaces de decir: “Debo padecer algunas restricciones, debo trabajar sinceramente, con todo mi corazón y toda mi fuerza y ser leal”? ¿Son capaces de tener alguna lealtad? (No.) Entonces, ¿qué estáis haciendo realmente aquí cuando estáis haciendo vuestro deber? (Ejerciendo fuerza.) Tenéis razón; estáis ejerciendo fuerza. Sois una fuerza laboral, ¿cierto? Se tiene cuidado de toda vuestra comida y alojamiento y entonces trabajáis aquí. Aunque no ganáis dinero, sentís que está bien mientras obtengáis comida, bebida y algún lugar para vivir. Pero, ¿conseguís la verdad? (No.) Entonces perdéis tanto. ¡Sois demasiado necios! Habéis creído en Dios por muchos años ahora, no ha sido sólo unos pocos días. Habéis escuchado tanta verdad y no sabéis para qué estáis creyendo en Dios, qué tenéis que hacer, qué tenéis que obtener o qué es más importante obtener. ¿Sabéis un poco ahora? (Sí.) ¿Qué sabéis? Decidme. (Al creer en Dios, obtener la verdad es lo más importante.) ¿Obtener la verdad es lo más importante? ¿Cierto o falso? (Cierto.) Es definitivamente cierto. Pero tal vez puede que no tengáis un conocimiento genuino en vuestros corazones justo ahora y puede que no os hayáis dado cuenta de esto a este nivel.

¿Habéis leído el Libro de Job? (Sí.) Y cuando leísteis el Libro de Job, ¿se conmovieron vuestros corazones? (Sí.) Así que, ¿tuvisteis una mentalidad anhelante y quisisteis ser alguien como Job? (Sí.) ¿Por cuánto tiempo fuisteis capaces de mantener ese estado y ese sentimiento? ¿Medio día, dos días, una semana? ¿O por uno o dos meses o por uno o dos años? (Tal vez de dos a tres días.) ¿El sentimiento se fue después de tres días? Cuando ese sentimiento se va, sigues leyendo y cuando sigues leyendo lo puedes continuar por otros tres días. Pero no es así como es, ¿o sí? Cuando lees ese libro y te sientes conmovido, debes orar, por dentro tomar tu resolución de que quieres ser como Job, alguien que pueda conocer a Dios, que pueda obtener la verdad y que pueda temer a Dios y apartarse del mal y oras para que Dios te haga lo mismo y que Dios te guíe y planee ambientes para ti, te conceda fuerza, te proteja en cualquier ambiente que te puedas encontrar para que seas capaz de permanecer firme, para que no desafíes a Dios y seas capaz de temer y apartarte del mal y seas capaz de satisfacer la voluntad de Dios. Siempre tienes que implorar a Dios por este objetivo y por lo que anhelas y deseas obtener en tu corazón, tienes que implorar y orar por eso y cuando Dios vea tu sincero corazón entonces lo hará. No tienes que temer que Dios haga esto porque posiblemente Dios no puede hacer que tu cuerpo esté cubierto de llagas como cuando Él probó a Job y privarte de todo lo que tienes; Dios no te hará eso. Poco a poco hará Su obra en ti de acuerdo con tu estatura. Debes implorar con sinceridad; no sólo lo leas hoy, siéntete conmovido e implora a Dios y después de dos días no haces nada y termina tan pronto como te das la vuelta. Las personas dicen: “¿Quién es Job?” “¿Quién? ¿Job? ¿Quién es Job? ¿Cómo puedo no saber? Puedo haber escuchado de él.” ¡Esto es problemático! No lo lees por tres días y todo se olvida, se ha ido de tu corazón. Si envidias a personas como Job, y te gustaría ser alguien así, en tu corazón debes tener una senda de cómo ser alguien así, debes poner tu corazón delante de Dios, luego debes orar por eso, orar por eso seguido, toma este asunto de tu corazón y contémplalo seguido, lee libros, lee los artículos acerca de Job y las palabras de Dios relacionadas con Job, contempla esto constante y repetidamente, háblalo junto con personas que tengan esta clase de conocimiento, experiencia o resolución y debes trabajar duro hacia ese objetivo. ¿Cómo debes trabajar duro? Sólo leer realmente no es trabajar duro. Tienes que hacer un esfuerzo con este asunto, ofrecer tus oraciones y ponerlo en práctica, mientras al mismo tiempo tener la resolución de soportar el sufrimiento y tener un corazón que anhela y ansía. Después imploras por eso, ofreces tus oraciones y le pides a Dios que haga esto. Si Dios no lo hace, no sirve de nada cuánto esfuerzo hagas y tus esfuerzos son fútiles. ¿Cómo lo hace Dios? Comienza estableciendo y ordenando las cosas para ti de acuerdo a tu estatura. Por ejemplo, estás a punto de hacer el examen de entrada a la universidad y dices: “Quiero las calificaciones para entrar a la Universidad Tsinghua.” Comienzas a poner esfuerzo para lograr esto, repasas tus lecciones, buscas materiales de estudio en cualquier cosa y en todo y buscas maestros para que te instruyan. Después les dices a tus padres y ellos dicen: “Nuestro hijo tiene semejante resolución. Pone manos a la obra, tiene ambición y no es incompetente.” Así que, ¿qué harán tus padres? Ambos prepararán tus cuotas de matrícula y te encontrarán un tutor. Harán los arreglos adecuados para tu vida, cuándo debes descansar y tus estudios, llevarte a la escuela y recogerte, y lo harán para que, durante este tiempo, no te canses ni tengas hambre ni estés desnutrido. Te ayudarán al tratar y manejar las cosas en el mundo exterior para que no te distraigas. Harán los arreglos adecuados para ti en todos los aspectos. De esta manera, tendrás tiempo suficiente para repasar, estudiar y llevar a cabo tu sueño. Con relación a creer en Dios, a lo que sea que le apuntes o cualquier resolución que tengas, tienes que hablar con Dios. Tienes que orar sobre este asunto e implorar por él; ¡tomará un largo tiempo! No servirá tener un corazón no sincero. Si sólo oras un par de veces de vez en cuando, y cuando ves que Dios no ha hecho nada por ti, dices: “Olvídalo. Como quieras. Lo que será, será, sólo dejaré que la naturaleza tome su curso y tomaré las cosas como vengan,” entonces esto no servirá y tu corazón no es sincero. ¿Hará Dios cualquier cosa por ti si sólo tienes un par de minutos de entusiasmo? ¿Planeará Dios los ambientes para ti? ¿Es aceptable eso? Realmente Dios no trabaja de esa manera. Dios quiere ver tu sinceridad y Él quiere ver por cuánto tiempo se pueden sostener tu sinceridad y la fortaleza de tu corazón y si tu corazón es verdadero o falso. Dios esperará; Él oye tus oraciones y por lo que imploras y Él oye tus resoluciones y tus deseos pero Él todavía no ha visto tu resolución para soportar el sufrimiento así que Él no hará nada para ti. Si dices unas pocas palabras y después te alejas caminando, ¿hará algo por ti Dios? Absolutamente no. Debes seguir implorando por eso, seguir orando, hacer un esfuerzo con eso y contemplarlo, después probar los ambientes que Dios planea para ti; vendrán a ti poco a poco y Dios comenzará a actuar. Sin un corazón verdadero, es fútil. Dices: “Realmente envidio a Job y realmente envidio a Pedro.” ¿De qué sirve envidiarlos? No puedes ser ellos no importa cuánto los envidies y no importa cuánto los envidies, Dios no hará la misma obra en ti como la hizo en ellos. ¿Por qué es eso? Porque no eres el mismo tipo de persona que fueron ellos. No posees su resolución ni su humanidad y no posees su corazón anhelante que buscó la verdad. Cuando llegue el momento de que poseas estas cosas, sólo entonces Dios hará más en ti. ¿Entiendes?

¿Tenéis ahora la mayoría de vosotros la resolución de entender la verdad, obtener la verdad y ser perfeccionados al final? (Sí.) ¿Qué tan grande es vuestra resolución? ¿Por cuánto tiempo la podéis mantener? ¿Sabéis? (Tengo esta resolución cuando estoy en un buen estado. Cuando pasan cosas que no están de acuerdo con mi carne ni se conforman a mis concepciones y cuando sufro algún refinamiento o dificultades dentro de mí mismo, entonces mi fe desaparece, quedo atrapado en un tipo de estado negativo y la resolución que tuve en el principio gradualmente se hace menos cada vez.) Esto no servirá. Esto es ser demasiado débil. Debes alcanzar una etapa en la que tu resolución no cambie sin importar con qué ambiente te encuentres; sólo eso es ser sincero y sólo eso es amor genuino de la verdad y un deseo real de ser esta clase de persona. No servirá encogerse de miedo cuando surja algún pequeño asunto o dificultad ni volverse negativo, hundirse y abandonar tu propia resolución cuando te cruces con alguna pequeña dificultad. Tienes que tener la fuerza de alguien dispuesto a arriesgar su vida y decir: “No importa qué pase, incluso si tengo que morir, no abandonaré mi resolución ni abandonaré este objetivo.” Entonces no habrá ninguna dificultad que te pueda detener y Dios hará esto para ti. Además, debes tener esta clase de perspectiva y entendimiento siempre que algo pase y decir: “No importa qué pase, todo es parte de que logre mi objetivo y es la obra de Dios. Hay debilidad en mí, pero no soy negativo. Le doy gracias a Dios por el amor que Él me da y por plantear esta clase de ambiente para mí. No me debo rendir. Mi rendición sería el equivalente a hacer un compromiso con Satanás y equivalente a la autodestrucción. Abandonar mi deseo y mi resolución sería equivalente a traicionar a Dios.” Esta es la clase de corazón que debes tener. Cada pequeño problema con que te encuentres es un pequeño interludio en el proceso de hacer progresos en la vida y no lo debes dejar obstruir tu camino hacia adelante u obstruir tu dirección en curso. Está bien que tomes un pequeño descanso o que te detengas por un rato, pero tu dirección no debe cambiar y bajo ninguna circunstancia te debes detener por completo; esta es la clase de resolución y determinación que debes tener. No importa qué digan los demás o cómo sean, y no importa cómo te trate Dios, tu resolución no debe cambiar. Dios dice, “Ya no te quiero,” y tú dices, “Dios ya no me quiere así que simplemente lo olvidaré.” ¿No es esto ser un inútil? O Dios dice, “Estás corrupto de una manera demasiado profunda y te aborrezco,” y tú dices: “Dios me aborrece así que, ¿para qué tengo que vivir más? Buscaré una cuerda para colgarme.” ¿No es esto ser un inútil? No lograrás tu objetivo así. En cuanto a vuestra estatura actual, ninguno de vosotros todavía sois capaces de ser probados por Dios y decir, “Dios, por favor pruébame.” No tienes esta estatura. ¿Qué sois simplemente capaces de hacer? Debéis orar: “Oh Dios, Tú puedes guiarme, alumbrarme, darme la fortaleza para seguir y darme la fortaleza para ser capaz de caminar el camino de temer a Dios y apartarme del mal de acuerdo con mis deseos. No importa por qué clase de sufrimiento pase, Tú me das fuerza y me proteges. Aunque pueda ser débil y aunque mi estatura sea inmadura, te pido que me des fuerza, me protejas y me muestres bondad. No me rendiré.” Así es como tenéis que orar y siempre debéis venir delante de Dios a orar. Cuando los demás se estén riendo y contando chistes y dándose un gusto, ora por esto; cuando los demás se estén divirtiendo, ora por eso; cuando los demás sean negativos, ora por esto; cuando los demás estén profundamente dormidos o durmiendo hasta tarde, tú ya estás levantado orando por eso; cuando los demás estén caminando el camino del mundo y disfrutando con voracidad las comodidades físicas o siguiendo las tendencias mundanas, ora por esto. Cuando puedes vivir delante de Dios en todas las cosas y te puedes mantener dentro de ciertos límites, cuando te puedes mantener viviendo delante de Dios y tener una relación normal con Dios, entonces Dios es capaz de ver esto.

Cuando Dios ve el corazón de alguien, no sólo usa Sus ojos; Él planea los ambientes para ti y toca tu corazón con Sus manos. ¿Por qué digo esto? Cuando Dios planea un ambiente para ti, mira para ver si tu corazón está ofendido por eso, lo odia, le gusta o es obediente o si espera silenciosamente o busca la verdad; Él ve cómo tu corazón cambia y en qué dirección va. Los cambios en tu corazón, cada cambio de los pensamientos e ideas en tu corazón acerca de las personas, asuntos y cosas que Dios planea para ti, y cada cambio de estado de ánimo que tienes, Dios lo puede sentir todo. Aunque pueda que no se lo hayas dicho a nadie y pueda que no hayas orado, más bien sólo pensando estos pensamientos en tu propio corazón o en tu propio mundo, sin embargo para Dios todo es claro y lo ve claramente con una mirada. Las personas usan sus ojos para verte y Dios usa Su corazón para tocar tu corazón; Él está así de cerca de ti. Y si eres capaz de sentir el escrutinio de Dios entonces estás viviendo delante de Dios. Si no lo puedes sentir en absoluto y vives dentro de tu propio mundo, entonces estás en problemas. No estás viviendo delante de Dios, estás distante de Dios y lejos de Él, no te acercas a Él en tu corazón ni haces que tu corazón se acerque a Su corazón y no aceptas el escrutinio de Dios. ¡Y Dios sabe esto! Dios es completamente capaz de sentir todo esto. Por lo tanto, cuando tienes la resolución y el objetivo de ser perfeccionado por Dios, volverte alguien que lleva a cabo la voluntad de Dios, alguien que teme a Dios y se aparta del mal, cuando eres capaz de orar a menudo sobre este asunto e implorar por él, cuando eres capaz de vivir delante de Dios, no alejarte de Dios ni dejar a Dios, entonces estás seguro de esto y Dios también sabe de esto. Algunas personas dicen: “Estoy seguro de esto pero no sé si Dios sabe de esto.” Esto no es lógico. Así que, ¿cuál es la situación aquí? Si tú mismo estás seguro de esto, y no sabes si Dios sabe de esto, entonces no tienes relación con Dios. ¿Entiendes? ¿Por qué digo que no tienes relación con Dios? No estás viviendo delante de Dios, por lo tanto, eres incapaz de sentir si Dios está contigo, si Dios te está guiando o protegiendo y si Dios te está reprochando cuando haces algo equivocado. No puedes sentir ninguna de estas cosas así que esto quiere decir que no estás viviendo delante de Dios. Sólo piensas por ti mismo y te intoxicas con tus propios pensamientos; eso es vivir en tu propio mundo y no vivir delante de Dios y no hay relación entre tú y Dios.

¿Cómo puede uno mantener su relación con Dios? ¿De qué manera la pueden mantener? Por medio de implorar, orar y tener la comunión con Dios en su corazón. Esta clase de relación te permitirá vivir siempre delante de Dios y así serás una persona muy tranquila. Algunas personas siempre están haciendo cosas externas y se mantienen ocupadas con asuntos externos. Después de un día o dos sin comprometerse en la vida espiritual, su corazón no tiene percepción, y después de tres días o cinco días, todavía no tiene percepción ni tiene todavía percepción después de uno o dos meses. Esto quiere decir que no oran ni imploran por nada y no se comprometen en la comunión espiritual. Implorar es cuando te encuentras con problemas, le pides a Dios que te ayude, que te guíe, que te provea, que te alumbre, que te permita entender, que te permita conocer la voluntad de Dios y conocer cuál es la verdad. Orar tiene un alcance bastante amplio. A veces es decir las palabras en tu corazón, hablar con Dios cuando te encuentras con dificultades y decirle a Dios las palabras que están en tu corazón cuando te vuelves negativo y débil. También puedes orar a Dios cuando eres rebelde o hablas con Dios acerca de los problemas que encuentras cada día, tanto de los que puedes llegar a comprender como de los que no puedes llegar a comprender. Esto es orar. El alcance de orar es básicamente tener una conversación con Dios, a veces en horas fijas y a veces en horas no programadas y se puede hacer en cualquier momento y en cualquier parte. La comunión espiritual realmente no se apega a cierto formato. Tal vez hay un problema, tal vez no lo hay; a veces habrá algo que decir y a veces no lo habrá. Esta es comunión espiritual. Cuando hay un problema específico del que hablar con Dios, entonces puedes orar. Cuando no hay problema, sólo piensa en Dios; “¿Cómo ama Dios al hombre? ¿Cómo cuida Dios del hombre? ¿Cómo reprocha Dios al hombre?” “Oh Dios, siento que he hecho esto mal. Si realmente lo he hecho mal, entonces repróchame y hazme consciente de eso.” Esto es comunión espiritual y se puede hacer en cualquier momento y en cualquier lugar. A veces estás en el camino y piensas en algo que hace que tu corazón se sienta realmente triste. No necesitas arrodillarte ni cerrar tus ojos, sino que más bien de inmediato sólo le dices a Dios en tu corazón: “Oh Dios, oro para que Tú me guíes con este problema. Soy débil y no lo puedo vencer.” Tu corazón está conmovido y con estas pocas palabras sencillas Dios está al tanto de todo. A veces piensas en tu familia y puedes decir: “Oh Dios, realmente extraño a mi familia…” No extrañas a nadie en particular, sólo te sientes triste, así que hablas con Dios. No hables con otras personas acerca de eso ya que eso no sirve de nada. Cuando hablas con alguien más sobre eso, puede resultar que extraña a su familia incluso más que tú, entonces esto te contagia y terminas extrañando a los tuyos todavía más y esto no te trae ningún beneficio en absoluto. Cuando hables con Dios acerca de eso, entonces Dios te consolará, te hará feliz otra vez y te sacará adelante de este tiempo difícil y te recuperará de esta pequeña coyuntura. Esta coyuntura, esta pequeña piedra en tu senda no te hará tropezar, no te refrenará ni afectará el cumplimiento de tus deberes. A veces, cuando estás platicando o enseñando con otros, tu corazón de repente puede tener un ligero sentimiento de desasosiego o sentirse incómodo, así que te das prisa para orar a Dios y puedes hacer esto en cualquier momento y en cualquier parte. Puede que no haya nada por lo que quieras implorar o nada que quieras que Dios haga por ti o con qué te alumbre, sólo hablas con Dios y platicas con Él en cualquier momento y en cualquier parte. ¿Qué clase de sentimiento debes tener en todo momento? Es este: Dios nunca se va de mi lado, está conmigo a mi lado en todo momento, nunca me ha dejado y puedo sentir esto. No importa dónde estoy, no importa qué estoy haciendo, si estoy descansando o durmiendo, comiendo una comida o en una junta o si no digo nada por todo un día mientras hago mi deber, sé en mi corazón que Dios me está guiando por la mano y que Él nunca me ha dejado. A veces te sientas y piensas en cómo has salido adelante estos últimos años, mes a mes, y sientes en tu corazón que tu estatura ha madurado y que es Dios quien te guía y que es el amor de Dios que siempre te está protegiendo. Cuando piensas esto, oras en tu corazón: “¡Te lo agradezco, Dios!” Y ofreces tu agradecimiento y dices: “Soy tan débil, estoy corrupto de una manera tan cobarde y tan profunda. Si Tú no me guiaras así, yo mismo no lo hubiera hecho hasta hoy. ¡Gracias Dios!” ¿No es esto comunión espiritual? Si fueras así entonces, ¿no tendrías mucho que decirle a Dios? No irías por días y días sin nada que decirle a Dios. Si no tienes nada que decirle a Dios, entonces esto quiere decir que Dios no está en tu corazón. Si tienes a Dios en tu corazón, entonces le puedes decir a Dios las cosas que les puedes decir a tus amigos íntimos; Dios es tu confidente más íntimo. Cuando le permites a Dios volverse tu confidente más íntimo, tu amigo íntimo, la familia en quien más puedes depender, más te puedes apoyar y que es más digna de confianza, más íntima y cercana, entonces será imposible no tener cosas que decirle a Él. Cuando siempre tienes cosas que decirle a Dios, ¿no eres, entonces, capaz de vivir siempre delante de Dios? Cuando eres capaz de vivir siempre delante de Dios, entonces en todo momento serás capaz de percibir cómo Dios te está guiando, cómo Dios te está protegiendo, cómo te cuida, cómo se vuelve tu paz y gozo, te da bendiciones y te alumbra, cómo Dios te reprocha, te disciplina, te castiga, te juzga y te reprende. Cuando siempre estás viviendo delante de Dios, tu corazón de una manera muy clara e inequívoca sabrá qué está haciendo Dios en ti. No tendrás un día en donde estés todo atolondrado y no sepas nada, sólo diciendo las palabras: “Creo en Dios, hago mi deber, asisto a las reuniones, leo todos los días y oro todos los días.” Simplemente no pasarás por todos estos procesos ni simplemente tendrás este tipo de comportamiento externo.

Ahora debéis saber así que, ¿qué es lo más importante de creer en Dios? Cuando crees en Dios, si Dios no está en tu corazón y no tienes nada que ver con Él y si no consideras a Dios como tu familia y confidente más íntimo, más cercano, más confiable y más digno de confianza, entonces Dios no es tu Dios. Correcto, así que ahora id y practicad por un rato de acuerdo con lo que he dicho y ved si vuestro estado interno cambiará o no. Practica de acuerdo con lo que he dicho y seguramente vivirás delante de Dios, vivirás en condiciones normales y estarás en un estado normal. Cuando el estado de una persona es normal, sólo entonces las cosas que exprese y revele en cada etapa o entre diferentes personas, asuntos y cosas, o en ambientes diferentes, serán normales. Sólo de esta manera puede su vida madurar y puede entrar en la realidad de la verdad poco a poco. ¿Entiendes? (Sí.)

Nota al pie:

a. El texto original omite “de vuestro deber”.