Palabras diarias de Dios | Fragmento 161 | "Dios mismo, el único VI"

Palabras diarias de Dios | Fragmento 161 | "Dios mismo, el único VI"

290 |18 Jul 2020

Ahora bien, con la obra de Dios en los últimos días, Él ya no sólo otorga gracia y bendiciones al hombre como lo hizo en el principio, y tampoco persuade a las personas para que sigan adelante; esto se debe al fundamento de la obra en la Era de Gracia. Durante la obra de estos últimos días, ¿qué ha visto el hombre de todos los aspectos de la obra de Dios que han experimentado? No sólo han contemplado el amor de Dios, sino también Su juicio y Su castigo. En ese momento, Dios, además, provee, respalda, esclarece y guía al hombre, para que poco a poco lleguen a conocer Sus intenciones, las palabras que pronuncia y la verdad que Él confiere al hombre. Cuando el hombre es débil, cuando los seres humanos están desanimados y no tienen dónde acudir, Dios usará Sus palabras para consolarlos, aconsejarlos y alentarlos, de manera que el hombre de pequeña estatura pueda encontrar su fuerza progresivamente, levantarse en positividad y estar dispuesto a colaborar con Dios. Sin embargo, cuando el hombre le desobedece o se resiste a Él, o cuando revela su propia corrupción y se opone a Él, Dios no mostrará misericordia alguna al castigarlo y disciplinarlo. No obstante, Dios mostrará tolerancia y paciencia hacia la necedad, la ignorancia, la debilidad y la inmadurez del hombre. De esta forma, a través de toda la obra que Dios hace por el hombre, este madura y crece poco a poco, y llega a conocer las intenciones de Dios, a conocer alguna verdad, a saber cuáles son las cosas positivas y cuáles las negativas, a saber qué es el mal y la oscuridad. Dios no siempre castiga y disciplina al ser humano ni tampoco muestra siempre tolerancia y paciencia. Más bien provee para cada persona de formas distintas, en sus etapas diferentes, y según su estatura y su calibre diferentes. Hace muchas cosas por el hombre y a un precio elevado; el hombre no percibe nada de este costo ni de las cosas que Dios hace, aunque todo lo que Él lleva a cabo se realiza de hecho en cada persona individual. El amor divino es real: por medio de la gracia de Dios, el hombre evita un desastre tras otro; sin embargo, hacia las debilidades del hombre Él muestra Su tolerancia una vez tras otra. El juicio y el castigo divino permiten que las personas lleguen a conocer gradualmente la corrupción de la humanidad y su esencia satánica corrupta. Lo que Dios provee, Su esclarecimiento y Su guía del hombre, todo permite que el ser humano conozca más y más la esencia de la verdad y que sepa cada vez más lo que el hombre necesita, qué camino deberían tomar, para qué deberían vivir, el valor y el significado de su vida y cómo recorrer la senda que tienen por delante. Todas estas cosas que Dios hace son inseparables de Su único propósito original. ¿Cuál es, pues, este propósito? ¿Lo sabéis? ¿Por qué usa Dios estas formas de llevar a cabo Su obra sobre el hombre? ¿Qué resultado quiere Él lograr? En otras palabras, ¿qué quiere Él ver en el ser humano y conseguir de él? Lo que Dios quiere ver es que el corazón del hombre pueda revivir. En otras palabras, esos caminos que Él usa para obrar sobre el ser humano son para despertar de forma continua el corazón del hombre, su espíritu, haciéndole saber de dónde viene, quién lo está guiando, respaldando, proveyendo para él y quién ha permitido que viva hasta ahora; para dejar que el hombre sepa quién es el Creador, a quién deberían adorar, por qué tipo de senda deberían caminar y de qué manera deberían venir delante de Dios; son usados para revivir poco a poco el corazón del hombre para que este conozca el corazón de Dios, lo entienda y comprenda el gran cuidado y pensamiento que hay detrás de Su obra para salvarle. Cuando el corazón del hombre ha revivido, ya no desea vivir la vida de un carácter degenerado y corrupto, sino que quiere buscar la verdad en la satisfacción de Dios. Cuando el corazón del hombre ha despertado, entonces es capaz de llevar a cabo una ruptura limpia con Satanás, para no ser ya más perjudicado por este ni controlado, ni engañado. En su lugar, el hombre puede colaborar en la obra de Dios y en Sus palabras de un modo positivo para satisfacer el corazón de Dios, consiguiendo así temerle a Dios y apartarse del mal. Este es el propósito original de Su obra.

Extracto de “La Palabra manifestada en carne”

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