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XII. Se debe comunicar claramente el aspecto de la verdad relacionado con las vírgenes sabias escuchando la voz de Dios

3. ¿Cuáles son las diferencias entre las palabras de Dios transmitidas por los profetas en la Era de la Ley y las palabras expresadas por Dios encarnado?

la diferencia entre las palabras de Dios transmitidas por los profetas en la Era de la Ley y las palabras de Dios expresadas por Dios encarnado

Las palabras relevantes de Dios:

En la Era de la Gracia, Jesús también habló mucho y obró mucho. ¿Cómo fue Él diferente de Isaías? ¿Cómo fue Él diferente de Daniel? ¿Fue un profeta? ¿Por qué se dice que Él es Cristo? ¿Cuáles son las diferencias entre ellos? Todos ellos fueron hombres que hablaron palabras y sus palabras les parecían más o menos iguales a los hombres. Todos hablaron y obraron. Los profetas del Antiguo Testamento hicieron profecías y, de manera similar, también Jesús pudo hacerlo. ¿Por qué es esto así? La distinción aquí se basa en la naturaleza de la obra. Con el fin de discernir este asunto, no puedes considerar la naturaleza de la carne y no debes considerar la profundidad o la superficialidad de las palabras de alguien. Siempre debes considerar primero su obra y los resultados que su obra logra en el hombre. Las profecías de las que hablaron los profetas en ese tiempo no suplían la vida del hombre, y los mensajes que recibían aquellos como Isaías y Daniel eran sólo profecías y no el camino de la vida. Si no hubiera sido por la revelación directa de Jehová, nadie hubiera realizado esa obra, la cual es imposible para los mortales. Jesús también habló mucho, pero esas palabras fueron el camino de la vida del cual el hombre podía encontrar una senda para practicar. Es decir, en primer lugar, Él podía suplir la vida del hombre porque Jesús es vida; en segundo lugar, Él podía revertir las desviaciones del hombre; en tercer lugar, Su obra podía suceder a la de Jehová con el fin de seguir adelante con la era; en cuarto lugar, Él podía captar las necesidades internas del hombre y entender lo que al hombre le faltaba; en quinto lugar, Él podía marcar el comienzo de una nueva era y dar por terminada la vieja. Es por esto que se llama Dios y Cristo; no sólo es Él diferente de Isaías, sino también de todos los otros profetas. Considera a Isaías como una comparación de la obra de los profetas. En primer lugar, él no podía suplir la vida del hombre; en segundo, no podía marcar el comienzo de una nueva era. Él obraba bajo el liderazgo de Jehová y no para marcar el comienzo de una nueva era. En tercer lugar, lo que él decía iba más allá de su comprensión. Él recibía revelaciones directamente del Espíritu de Dios y los demás no entendían, incluso después de haberlas escuchado. Tan sólo estas cosas son suficientes para probar que sus palabras no eran más que profecías, no más que un aspecto de la obra hecha en lugar de Jehová. Sin embargo, él no podía representar completamente a Jehová. Era el siervo de Jehová, un instrumento en la obra de Jehová. Sólo estaba haciendo la obra dentro de la Era de la Ley y dentro del alcance de la obra de Jehová; no obró más allá de la Era de la Ley. Por el contrario, la obra de Jesús era distinta. Él superó el alcance de la obra de Jehová; obró como el Dios encarnado y padeció la crucifixión con el fin de redimir a toda la humanidad. Es decir, llevó a cabo una nueva obra fuera de la obra que Jehová había hecho. Esto marcó el comienzo de una nueva era. Otra condición es que Él podía hablar de lo que el hombre no podía lograr. Su obra fue una obra dentro de la gestión de Dios e involucraba a toda la humanidad. No obró en sólo unos cuantos hombres, ni Su obra fue guiar a un número limitado de hombres. En cuanto a cómo Dios se hizo carne para ser un hombre, cómo el Espíritu dio las revelaciones en aquel momento y cómo el Espíritu descendió sobre un hombre para hacer la obra, estos son asuntos que el hombre no puede ver o tocar. Es completamente imposible que estas verdades sirvan como una prueba de que Él es el Dios encarnado. Como tal, sólo se puede hacer distinción en las palabras y la obra de Dios, que son tangibles para el hombre. Sólo esto es real. Esto es así porque los asuntos del Espíritu no son visibles para ti y sólo Dios mismo los sabe con claridad, y ni siquiera la carne encarnada de Dios lo sabe todo; sólo puedes verificar si Él es Dios[a] por la obra que Él ha hecho. De Su obra se puede ver que, en primer lugar, Él puede abrir una nueva era; en segundo, puede suplir la vida del hombre y mostrarle el camino a seguir. Esto es suficiente para establecer que Él es Dios mismo. Como mínimo, la obra que Él hace puede representar completamente al Espíritu de Dios, y de tal obra se puede ver que el Espíritu de Dios está dentro de Él. Ya que la obra que hizo el Dios encarnado fue principalmente para marcar el comienzo de una nueva era, guiar una nueva obra e inaugurar nuevas circunstancias, sólo estas pocas condiciones son suficientes para establecer que Él es Dios mismo. Esto lo diferencia de Isaías, Daniel y los otros grandes profetas.

de ‘La diferencia entre el ministerio del Dios encarnado y el deber del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”

En esta etapa final de la obra, los resultados se obtienen a través de la palabra. A través de la palabra, el hombre llega a entender muchos misterios y la obra de Dios a lo largo de generaciones pasadas; el Espíritu Santo esclarece al hombre; este llega a entender los misterios nunca antes desvelados por las generaciones pasadas, así como la obra de los profetas y apóstoles de tiempos pasados, y los principios por los que obraron; el hombre también llega a conocer el carácter de Dios mismo, así como la rebeldía y la resistencia del hombre, y llega a conocer su propia esencia. A través de estos pasos de la obra y todas las palabras habladas, el hombre llega a conocer la obra del Espíritu, de la carne encarnada de Dios, y además, todo Su carácter. Tu conocimiento de la obra de gestión de Dios durante seis mil años también lo obtuviste a través de la palabra. ¿No conseguiste también tu conocimiento de tus antiguas nociones y el éxito al dejarlas de lado a través de la palabra? En la etapa anterior, Jesús obró señales y milagros, pero no es así en esta. ¿No obtuviste también a través de la palabra tu entendimiento de por qué no lo hace? Por tanto, las palabras habladas en esta etapa sobrepasan la obra realizada por los apóstoles y los profetas de generaciones pasadas. Ni siquiera las profecías hechas por los profetas podrían haber conseguido tales resultados. Los profetas sólo hablaron de profecías, de lo que acontecería en el futuro, pero no de la obra que Dios debía hacer en ese momento. No hablaron para guiar al hombre en su vida, para conferir verdades al hombre o revelarle misterios, y mucho menos para otorgar vida. En las palabras habladas en esta etapa, hay profecía y verdad, pero las mismas sirven principalmente para otorgar vida al hombre. Las palabras presentes son diferentes de las profecías de los profetas. Esta es una etapa de la obra que no es para las profecías sino para la vida del hombre, para cambiar su carácter de vida.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Nota al pie:

a. El texto original no contiene la frase “si Él es Dios”.

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