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Cien preguntas y respuestas sobre la investigación del camino verdadero

Índice

81. Todos nos vemos capturados en un ciclo de pecado y confesión sin vía de escape; ¿pueden realmente cambiar y purificar a la humanidad las palabras de Dios Todopoderoso?

La respuesta de la palabra de Dios:

Aunque la palabra “palabra” es simple y ordinaria, la palabra procedente de la boca de Dios encarnado, sacude todo el universo; Su palabra transforma el corazón del hombre, las nociones y el antiguo carácter del hombre, y la antigua apariencia del mundo entero. A través de las edades, sólo el Dios de hoy en día obra de tal manera, y sólo Él habla y salva al hombre de ese modo. A partir de este momento, el hombre vive bajo la guía de la palabra, pastoreado y provisto de la palabra; vive en el mundo de la palabra, vive entre las maldiciones y bendiciones de la palabra de Dios, y aún más personas, viven bajo el juicio y el castigo de la palabra. Estas palabras y estas obras son todas por causa de la salvación del hombre, cumpliéndose así la voluntad de Dios, y cambiando el aspecto original del mundo de la antigua creación. Dios creó el mundo con la palabra, guía a los hombres de todo universo con la palabra, los conquista y los salva con la palabra. Al final, Él utilizará la palabra para llevar al conjunto del viejo mundo a su fin. Sólo entonces será que el plan de gestión se complete enteramente. A lo largo de la Era del Reino, Dios usa la palabra para llevar a cabo Su obra y lograr los resultados de Su obra; Él no realiza maravillas ni hace milagros; Él simplemente hace Su obra a través de la palabra. A causa de la palabra, el hombre es nutrido y provisto; a causa de la palabra, el hombre adquiere el conocimiento y la experiencia verdadera. En la Era de la Palabra el hombre ha recibido bendiciones verdaderamente excepcionales. Los hombres no sufren ningún dolor de la carne y simplemente disfrutan de la abundante provisión de la palabra de Dios; no es necesario que busquen o viajen, y ven la aparición de Dios en la comodidad, lo escuchan hablar personalmente, reciben Su provisión, y lo ven personalmente realizando Su obra. En épocas pasadas, el hombre no era capaz de disfrutar de tales cosas, y estas son bendiciones que nunca podía recibir.

de ‘La Era del Reino es la Era de la Palabra’ en “La Palabra manifestada en carne”

En los últimos días, Cristo usa una diversidad de verdades para enseñarle al hombre, para revelar la esencia del hombre y analizar sus palabras y hechos. Estas palabras comprenden varias verdades, tales como, el deber del hombre, cómo debe el hombre obedecer a Dios, cómo debe el hombre ser leal a Dios, cómo debe el hombre vivir la humanidad normal, la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras se enfocan en la esencia del hombre y en su carácter corrupto. En particular, esas palabras que revelan cómo el hombre desdeña a Dios se dicen con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Cuando Dios hace la obra del juicio, no simplemente aclara la naturaleza del hombre con unas cuantas palabras, sino que lleva a cabo la revelación, el tratamiento y la poda en el largo plazo. Esa forma de revelación, tratamiento y poda no se pueden sustituir con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo esa manera de obrar se considera juicio; sólo por medio de ese juicio se puede persuadir al hombre, se le puede convencer por completo de la sumisión a Dios, y puede obtener el verdadero conocimiento de Dios. El resultado de la obra de juicio es que el hombre comprenda el verdadero rostro de Dios y la verdad de su rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre entender mucho de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que el hombre no puede entender. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir la fealdad del hombre. Todos estos efectos los produce la obra del juicio, porque la esencia de esa obra es, de hecho, la obra de inaugurar la verdad, el camino y la vida de Dios para todos los que tienen fe en Él. Esta obra es la obra de juicio que Dios hace.

de ‘Cristo realiza la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

La palabra revela todos los caracteres corruptos en el corazón del hombre. Eres incapaz de reconocerlos por ti mismo. Cuando te son revelados por medio de la palabra, llegarás a una comprensión de forma natural; no serás capaz de negarlos, y estarás totalmente convencido. ¿No es esta la autoridad de la palabra? Este es el resultado conseguido por la obra presente de la palabra. […]

[…] Ahora el hombre ve que la obra de Dios encarnado es realmente extraordinaria. Hay mucho que el hombre no puede alcanzar; hay misterios y maravillas. Por tanto, muchos se han sometido. Algunos nunca se han rendido a ningún hombre desde los días de sus nacimientos, pero cuando ven las palabras de Dios en este día, lo hacen totalmente sin darse cuenta de que lo han hecho. No se atreven a escrutar o decir nada más; todos han caído bajo la palabra y el juicio por ella. Si el Espíritu de Dios hablara directamente al hombre, todos se someterían a la voz, cayendo sin palabras de revelación, como cuando Pablo cayó a tierra en medio de la luz durante su viaje a Damasco. Si Dios continuara obrando de esta forma, el hombre nunca sería capaz de reconocer su propia corrupción a través del juicio por la palabra y alcanzar la salvación. Sólo haciéndose carne puede Él transmitir personalmente Sus palabras a los oídos de todos de forma que todos los que tienen oídos puedan oír Sus palabras y recibir Su obra de juicio por la palabra. Sólo ese es el resultado obtenido por Su palabra, en lugar de la emergencia del Espíritu que atemoriza al hombre para que se someta. Sólo a través de esa obra práctica y extraordinaria puede el antiguo carácter del hombre, escondido profundamente en su interior durante muchos años, ser revelado plenamente de forma que el hombre pueda reconocerlo y cambiarlo. Esta es la obra práctica de Dios encarnado; Él habla y ejecuta el juicio de una manera práctica para conseguir los resultados del juicio sobre el hombre por la palabra. Así son la autoridad de Dios encarnado y el sentido de Su encarnación. Se hace para dar a conocer la autoridad de Dios encarnado, los resultados obtenidos por la obra de la palabra, y que el Espíritu ha venido en carne; Él demuestra Su autoridad por medio del juicio sobre el hombre por la palabra.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

Las personas no pueden cambiar por ellas mismas su carácter; deben padecer el juicio y el castigo y el doloroso refinamiento de las palabras de Dios o ser tratadas con, disciplinadas y podadas por Sus palabras. Sólo después de eso pueden ellos lograr la obediencia y devoción a Dios y no tratar de engañarlo y tratar con Él descuidadamente. Es bajo el refinamiento de las palabras de Dios que las personas tienen un cambio de carácter. Sólo los que experimentan la revelación, juicio, disciplina y trato de Sus palabras ya no se atreverán a hacer cosas de manera descuidada y se volverán calmados y compuestos. El punto más importante es que puedan obedecer las palabras actuales de Dios y obedecer la obra de Dios, e incluso si no es de acuerdo con las nociones humanas, las pueden hacer a un lado y obedecer intencionadamente. Cuando se ha hablado de un cambio de carácter en el pasado, principalmente ha sido acerca de renunciar a uno mismo, permitirle a la carne sufrir, disciplinar el cuerpo y deshacerse de las preferencias carnales, este es un tipo de cambio de carácter. Las personas ahora saben que la verdadera expresión de un cambio de carácter es obedecer las palabras actuales de Dios así como poder tener un entendimiento genuino de Su nueva obra. De esta manera las personas podrán deshacerse de su entendimiento previo de Dios en sus nociones y conseguirán un verdadero entendimiento de y obediencia a Él. Sólo esta es una expresión genuina de un cambio de carácter.

de ‘Aquellos cuyo carácter ha cambiado son aquellos que han entrado a la realidad de las palabras de Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

La mayor importancia de la obra de las palabras es permitirles a las personas poner la verdad en práctica después de haber entendido la verdad, lograr cambios en su carácter y alcanzar el conocimiento de ellas mismas y de la obra de Dios. Sólo el medio de obrar a través del habla puede comunicar la relación entre Dios y el hombre, sólo las palabras pueden explicar la verdad. Obrar de esta manera es el mejor medio para conquistar al hombre, aparte de la declaración de las palabras, ningún otro método puede darle al hombre un entendimiento más claro de la verdad y de la obra de Dios y así, en Su última etapa de la obra, Dios le habla al hombre con el fin de hacerle accesible todas las verdades y los misterios que no entiende, permitiéndole conseguir el verdadero camino y la vida de Dios y así satisfacer la voluntad de Dios. […] Esta etapa de la obra —la obra de las palabras— le hace accesible al hombre todos los caminos y misterios que no entiende para que el hombre pueda entender la voluntad de Dios y las demandas de Dios para el hombre, para que pueda tener las condiciones para poner en práctica las palabras de Dios y lograr cambios en su carácter.

de ‘Deberías desechar las bendiciones del estatus y entender la voluntad de Dios para la salvación del hombre’ en “La Palabra manifestada en carne”