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Palabras clásicas de Dios Todopoderoso en el Evangelio del Reino (Selecciones)

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V. ¿Qué es ganar la purificación y la santidad?

1. La gente que Dios obtiene son aquellos que se someten a Él por completo, los que han sido corrompidos por Satanás, pero que han sido salvados y conquistados con Su trabajo actual, los que han sufrido tribulaciones y al final han sido recobrados completamente por Dios y ya no viven bajo el dominio de Satanás y se han liberado de la injusticia, que están dispuestos a vivir la santidad, estas son las personas santísimas; ellas son las más santas.

de ‘Deberías saber cómo la humanidad completa ha evolucionado hasta el día de hoy’ en “La Palabra manifestada en carne”

2. En última instancia, ¿qué testimonio se te pedirá que des? Vives en una tierra de inmundicia, pero eres capaz de volverte santo, y no ser más inmundo e impuro; vives bajo el dominio de Satanás, pero te despojas de su influencia, y él no te posee ni hostiga, y vives en las manos del Todopoderoso. Este es el testimonio y la prueba de la victoria en la batalla con Satanás. Eres capaz de abandonar a Satanás, lo que pones en práctica no le revela a este, sino que es lo que Dios exigió que el hombre alcanzara cuando lo creó: humanidad, racionalidad, perspectivas normales, determinación normal de amar a Dios y lealtad a Él. Tal es el testimonio dado por una criatura de Dios.

de ‘La verdad interna de la obra de conquista (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

3. Sólo se vive en la luz si se conoce a Dios y si se posee la verdad; y sólo cuando la visión del mundo y de la vida cambian, uno cambia fundamentalmente. Cuando se tiene una meta en la vida y uno se comporta de acuerdo con la verdad; cuando se somete absolutamente a Dios y se vive por Su palabra; cuando uno se siente seguro e iluminado en lo profundo del alma; cuando el corazón está libre de oscuridad; y cuando se vive libre por completo y sin ataduras en la presencia de Dios, sólo entonces se vive una verdadera vida humana y se pasa a ser una persona que posee la verdad.

de ‘Cómo conocer la naturaleza del hombre’ en “Registros de las pláticas de cristo”

4. Después de experimentar hasta un punto determinado, las visiones de la vida de una persona, el sentido de su existencia y su fundamento de esta se transformarán por completo. Es decir, nacerás de nuevo y te convertirás en una persona completamente diferente. ¡Esto es increíble! Es una gran transformación; una transformación que lo pone todo del revés. Sentirás que la fama, el beneficio, la posición, la riqueza, los placeres y la gloria del mundo no importan y que eres capaz de renunciar a ellos sin esfuerzo. Alguien así es una persona hecha a semejanza de un ser humano. Quienes son hechos completos serán, finalmente, un grupo así. Vivirán para la verdad, para Dios y para la justicia. Esta es la semejanza de una persona.

de ‘Entender las coincidencias y las diferencias en la naturaleza humana’ en “Registros de las pláticas de cristo”

5. La carne del hombre es de Satanás, está llena de caracteres desobedientes, es deplorablemente vil, es algo inmundo. Las personas codician demasiado el gozo de la carne, hay demasiadas manifestaciones de la carne y así Dios desprecia la carne hasta un punto. Cuando las personas dejan atrás las cosas viles y corruptas de Satanás, ganan la salvación de Dios. Pero si ellas permanecen incapaces de despojarse de lo vil y de la corrupción, entonces todavía estarán bajo el dominio de Satanás. Las intrigas, los engaños y la ruindad de las personas son cosas de Satanás; al salvarte, Dios te separa de estas cosas y la obra de Dios no puede estar mal; y todo es con el fin de salvar a las personas de la oscuridad. Cuando has creído hasta un cierto punto y puedes despojarte de la corrupción de la carne, y esta corrupción ya no te encadena, ¿no habrás sido salvado? Cuando vives bajo el dominio de Satanás eres incapaz de manifestar a Dios, eres algo vil y no recibirás la herencia de Dios. Una vez que hayas sido limpiado y perfeccionado, serás santo y serás normal, y Dios te bendecirá y serás precioso para Él.

de ‘Práctica (2)’ en “La Palabra manifestada en carne”

6. Cuando Dios hace a los hombres perfectos, los purifica; y cuanto más puros son, más los ha perfeccionado Dios. Cuando la impureza, la rebeldía, la oposición y las cosas de la carne dentro de ti sean expulsadas de ti, cuando hayas sido purificado, serás amado por Dios (y, en otras palabras, serás un santo); cuando Dios te haya hecho perfecto y te hayas convertido en un santo, estarás en el Reino Milenario.

de ‘Breve charla sobre “El Reino Milenario ha llegado”’ en “La Palabra manifestada en carne”

7. Si puedes escapar de estas influencias de la oscuridad y divorciarte de esas cosas impuras, si te vuelves santo, esto quiere decir que tú posees la verdad. No es que tu naturaleza haya cambiado sino que sólo eres capaz de poner la verdad en práctica y eres capaz de abandonar la carne. Esto es lo que tienen esos quienes han sido limpiados.

de ‘Sólo los perfeccionados pueden vivir una vida significativa’ en “La Palabra manifestada en carne”

8. La primera encarnación fue para redimir al hombre del pecado por medio de la carne de Jesús, esto es, Él salvó al hombre desde la cruz, pero el carácter satánico corrupto permaneció en el ser humano. La segunda encarnación ya no es para que sirva de ofrenda por el pecado, sino para salvar por completo a los que fueron redimidos del pecado. Esto se hace de tal forma que los perdonados puedan ser librados de sus pecados, ser purificados completamente, y alcanzar un cambio de carácter, liberándose así de la influencia de las tinieblas de Satanás y regresando delante del trono de Dios. Sólo así puede el hombre ser plenamente santificado.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

9. Ante Dios, ¿es tan fácil ser perfeccionado en un santo o en una persona justa? Una frase trillada es que “no hay justos sobre esta tierra, los justos no están en este mundo”. Cuando venís delante de Dios, considerad lo que lleváis puesto, considerad cada una de vuestras palabras y acciones, todos vuestros pensamientos e ideas e incluso los sueños que soñáis cada día, todo es para vuestro propio bien. ¿No es este el verdadero estado de las cosas? “Justicia” no quiere decir dar limosna, no quiere decir amar a tu prójimo como a ti mismo y no quiere decir no pelear, discutir, hurtar o robar. Justicia quiere decir tomar la comisión de Dios como tu deber y obedecer las orquestaciones y arreglos de Dios como una vocación enviada del cielo, independientemente del tiempo o el lugar, igual que todo lo que hizo el Señor Jesús. Esta es la verdadera justicia de la que habló Dios.

de ‘Los malvados deben ser castigados’ en “La Palabra manifestada en carne”

10. En la obra de los últimos días, la palabra es más poderosa que la manifestación de señales y maravillas, y la autoridad de la palabra sobrepasa la de señales y maravillas. La palabra revela todos los caracteres corruptos en el corazón del hombre. Eres incapaz de reconocerlos por ti mismo. Cuando te son revelados por medio de la palabra, llegarás a una comprensión de forma natural; no serás capaz de negarlos, y estarás totalmente convencido. ¿No es esta la autoridad de la palabra? Este es el resultado conseguido por la obra presente de la palabra. Por tanto, el hombre no puede salvarse totalmente de sus pecados por la curación de la enfermedad y la expulsión de demonios, y no puede ser hecho totalmente completo por la manifestación de señales y maravillas. La autoridad para sanar a los enfermos y expulsar demonios sólo le da al hombre gracia, pero la carne del hombre sigue perteneciéndole a Satanás y el carácter satánico corrupto permanece dentro del hombre. En otras palabras, lo que no se ha limpiado sigue perteneciendo al pecado y la inmundicia. Hasta que el hombre no se haya purificado por medio de las palabras no podrá ser ganado por Dios ni santificarse. Si no se hace más que echar fuera a los demonios del hombre y redimirlo, no se hace más que arrebatarlo de las manos de Satanás y devolverlo a Dios. Sin embargo, Dios no lo ha limpiado ni cambiado, y sigue siendo corrupto. Dentro del hombre todavía existen la inmundicia, la oposición y la rebeldía; el hombre sólo ha vuelto a Dios por medio de la redención, pero no tiene conocimiento de Él y sigue resistiéndose a Él y traicionándolo. Antes de que el hombre fuera redimido, muchos de los venenos de Satanás ya fueron plantados dentro de él. Después de miles de años de corrupción de Satanás, el hombre ya tiene dentro de sí una naturaleza que resiste a Dios. Por tanto, cuando ha sido redimido, no es nada más que una redención en la que se le ha comprado por un alto precio, pero la naturaleza venenosa de su interior no se ha eliminado. El hombre que está tan inmundo debe pasar por un cambio antes de ser digno de servir a Dios. Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser limpio. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser limpiado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

11. Un pecador como alguno de vosotros, que acaba de ser redimido y que no ha sido cambiado o perfeccionado por Dios, ¿puedes ser conforme al corazón de Dios? Para ti, que aún eres del viejo ser, es cierto que Jesús te salvó y que no perteneces al pecado gracias a la salvación de Dios, pero esto no demuestra que no seas pecador ni impuro. ¿Cómo puedes ser santo si no has sido cambiado? En tu interior, estás cercado por la impureza, egoísta y miserable, pero sigues deseando descender con Jesús; ¡tendrías que tener tanta suerte! Te has saltado un paso en tu creencia en Dios: simplemente has sido redimido, pero no has sido cambiado. Para que seas conforme al corazón de Dios, Él debe realizar personalmente la obra de cambiarte y purificarte; si sólo eres redimido, serás incapaz de alcanzar la santidad. De esta forma no serás apto para participar en las buenas bendiciones de Dios, porque te has saltado un paso en la obra de Dios de gestionar al hombre, que es el paso clave del cambio y el perfeccionamiento. Y así, tú, un pecador que acaba de ser redimido, no puedes heredar directamente la herencia de Dios.

de ‘Acerca de los apelativos y la identidad’ en “La Palabra manifestada en carne”

12. Porque, en la Era de la Gracia, los demonios salían del hombre con la imposición de manos y la oración, pero los caracteres corruptos del hombre permanecían. El hombre fue curado de su enfermedad y se le perdonaron sus pecados, pero no se hizo en él la obra para poder expulsar los caracteres satánicos corruptos. El hombre sólo fue salvo y se le perdonaron sus pecados por su fe, pero su naturaleza pecaminosa no le fue quitada y permaneció en él. Los pecados del hombre fueron perdonados a través del Dios encarnado, pero eso no significa que el hombre no tenga pecado en él. Los pecados del hombre podían ser perdonados por medio de una ofrenda por el pecado, pero el hombre ha sido incapaz de resolver el problema de cómo no pecar más y cómo poder desechar completamente su naturaleza pecaminosa y ser transformado. Los pecados del hombre fueron perdonados gracias a la obra de la crucifixión de Dios, pero el hombre siguió viviendo en el viejo carácter satánico y corrupto. Así pues, el hombre debe ser completamente salvo de este carácter satánico corrupto para que la naturaleza pecadora del hombre sea del todo desechada y no se desarrolle más, permitiendo así que el carácter del hombre cambie. Esto requiere que el hombre entienda la senda del crecimiento en la vida, el camino de la vida, y el camino del cambio de su carácter. También necesita que el hombre actúe de acuerdo con esa senda, de forma que su carácter pueda ser cambiado gradualmente y él pueda vivir bajo el brillo de la luz y que pueda hacer todas las cosas de acuerdo con la voluntad de Dios, desechar el carácter satánico corrupto, y liberarse de la influencia satánica de las tinieblas, aflorando de este modo totalmente del pecado. Sólo entonces recibirá el hombre la salvación completa. […] Algunos, basándose en la fe, se curaron simplemente tocando el borde de Sus vestiduras; los ciegos podían ver e incluso los muertos ser restaurados a la vida. Sin embargo, el hombre no podía descubrir el carácter satánico corrupto profundamente arraigado en él ni sabía cómo desecharlo. El hombre recibió mucha gracia, como la paz y la felicidad de la carne, la bendición de toda la familia sobre la fe de uno, la curación de las enfermedades, etc. El resto era las buenas obras del hombre y su apariencia piadosa; si este podía vivir en base a eso, se le consideraba un buen creyente. Sólo tales creyentes podrían entrar en el cielo tras la muerte, lo que significa que fueron salvos. Pero durante su vida, no entendieron en absoluto el camino de la vida. Simplemente cometían pecados y después confesaban, en un ciclo continuo sin camino alguno hacia un carácter cambiado; así era la condición del hombre en la Era de la Gracia. ¿Ha recibido el hombre la salvación completa? ¡No! Por tanto, después de completarse esta etapa, aún queda la obra de juicio y castigo. Esta etapa hace al hombre puro por medio de la palabra al darle una senda que seguir. La misma no sería fructífera ni tendría sentido si continuase con la expulsión de demonios, porque la naturaleza pecaminosa del hombre no sería abandonada y el hombre sólo se detendría tras el perdón de los pecados. A través de la ofrenda por el pecado, estos se le han perdonado al hombre, porque la obra de la crucifixión ya ha llegado a su fin y Dios ha vencido a Satanás. Pero el carácter corrupto del hombre sigue en él y este todavía puede pecar y resistir a Dios; Dios no ha ganado a la humanidad. Esa es la razón por la que en esta etapa de la obra Dios usa la palabra para revelar el carácter corrupto del hombre y pide a este que practique de acuerdo con el camino adecuado. Esta etapa es más significativa que la anterior y también más fructífera, porque, ahora, la palabra es la que provee directamente la vida del hombre, y permite que su carácter sea completamente renovado; es una etapa de obra más concienzuda. Así pues, la encarnación en los últimos días ha completado el sentido de la encarnación de Dios y ha terminado por completo el plan de gestión de Dios para la salvación del hombre.

de ‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”

13. Los 6.000 años de obra de gestión de Dios están divididos en tres etapas: la Era de la Ley, la Era de la Gracia y la Era del Reino. Estas tres fases de la obra son todas por el bien de la salvación de la humanidad, es decir, son para la salvación de una humanidad que ha sido gravemente corrompida por Satanás. Sin embargo, al mismo tiempo, también son para que Dios pueda entablar batalla con Satanás. Por tanto, así como la obra de salvación está dividida en tres fases, también la batalla contra Satanás; y estos dos aspectos de la obra de Dios se llevan a cabo simultáneamente. La batalla con Satanás es, en realidad, para la salvación de la humanidad y, al no ser esta obra algo que se pueda realizar con éxito en una sola fase, esta batalla también se divide en fases y periodos; se libra la guerra contra Satanás de acuerdo con las necesidades del hombre y la extensión de la corrupción que Satanás ha ejercido en él. […] En la obra de la salvación del hombre se han llevado a cabo tres etapas, que es como decir que la batalla con Satanás se ha dividido en tres fases, antes de la derrota absoluta de este. Con todo, la verdad interna de toda la obra de la batalla con Satanás es que sus efectos se logran concediéndole gracia al hombre y convirtiéndose en una ofrenda por el pecado del hombre, perdonando sus pecados, conquistándole y haciéndole perfecto. En realidad, la batalla con Satanás no significa tomar las armas contra él, sino la salvación del hombre, su forma de vivir y el cambio de su carácter para poder llevar testimonio de Dios. Así es como se derrota a Satanás, mediante la transformación del carácter corrupto del hombre. Una vez vencido, es decir, cuando el hombre haya sido completamente salvo, entonces el avergonzado Satanás será atado por completo y, de ese modo, el hombre habrá sido totalmente salvo. Así, la esencia de la salvación del hombre es la batalla con Satanás, y esta guerra se refleja principalmente en dicha salvación. La etapa de los últimos días en las que el hombre tiene que ser conquistado es la última fase de la batalla con Satanás, y también la obra de la completa salvación del hombre del dominio de este. El significado interior de la conquista del hombre es el regreso de la encarnación de Satanás, el hombre corrompido por él, al Creador tras su conquista por medio de la cual renegará de Satanás y volverá por completo a Dios. De este modo, el ser humano habrá sido completamente salvo. Así, la obra de la conquista es la última en la batalla contra Satanás y la fase final de la gestión de Dios por el bien de la derrota de Satanás. Sin esta obra, la plena salvación del hombre sería imposible en última instancia, también sería imposible la derrota total de Satanás y la humanidad no sería nunca capaz de entrar en el maravilloso destino, o liberarse de la influencia de Satanás. Por consiguiente, la obra de salvación del hombre no puede concluir antes de que la batalla mencionada haya acabado, porque el núcleo central de la obra de gestión de Dios es por el bien de la salvación de la humanidad. La humanidad primitiva estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado posesión del hombre, y al ser este el capital de toda Su gestión, si el hombre debe salvarse tendrá que ser arrancado y recuperado de las manos de Satanás; esto significa que el hombre debe ser tomado de vuelta tras haber sido retenido cautivo por Satanás. Este está derrotado por los cambios en el viejo carácter del hombre que restaura su sentido original y, de esta forma, el hombre que ha sido llevado cautivo puede ser arrancado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, este será avergonzado y el ser humano será rescatado, en última instancia, y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, el hombre se convertirá en los despojos de toda esta batalla y Satanás será el objeto que será castigado una vez acabada esta batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá culminado.

de ‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”

14. El hombre no tendrá una naturaleza pecaminosa después de haber sido refinado, porque Dios habrá derrotado a Satanás, lo que significa que no habrá usurpación por parte de fuerzas hostiles, y que ninguna de estas puede atacar la carne del hombre. Por tanto, este será libre y santo; habrá entrado en la eternidad.

de ‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”

15. Aquellos que puedan permanecer firmes durante la obra del juicio y el castigo de Dios durante los últimos días, es decir, durante la obra final de purificación, serán los que entrarán en el reposo final con Dios; por lo tanto, todos los que entran en el reposo se habrán librado de la influencia de Satanás y Dios los habrá adquirido sólo después de que hayan pasado Su obra final de purificación. Estas personas a las que Dios finalmente haya adquirido entrarán en el reposo final. La esencia de la obra del castigo y el juicio de Dios es purificar a la humanidad y es para el día del reposo final. De lo contrario, toda la humanidad no podrá seguir a los de su propia especie o entrar en el reposo. Esta obra es el único camino de la humanidad para entrar en el reposo. Sólo la obra de purificación de Dios purificará a la humanidad de su injusticia y sólo Su obra de castigo y juicio traerá a la luz aquellas cosas rebeldes entre la humanidad, separando de ese modo a los que pueden ser salvos de los que no pueden, y aquellos que permanecerán de los que no. Cuando Su obra termine, aquellas personas que permanezcan serán purificadas y gozarán sobre la tierra una segunda vida humana más maravillosa mientras entran en un reino más alto para la humanidad; es decir, entrarán en el día del reposo de la humanidad y vivirán junto con Dios. Después de que aquellos que no pueden permanecer hayan sufrido el castigo y el juicio, sus estados originales se revelarán por completo; después de esto todos serán destruidos y, al igual que Satanás, ya no se les permitirá sobrevivir sobre la tierra. La humanidad del futuro no tendrá ya ninguna de esta clase de gente; esta gente no es apta para entrar a la tierra del último reposo ni tampoco es apta para entrar en el día del reposo que Dios y el hombre compartirán, porque ella es el blanco del castigo, es malvada y no es gente justa. Fue redimida una vez y también fue juzgada y castigada; también le rindió servicio a Dios una vez, pero cuando el día final venga, será eliminada y destruida debido a su propia maldad y debido a su propia desobediencia y condición de no redención. Ya no va a existir en el mundo del futuro y tampoco va a existir entre la raza humana del futuro.

de ‘Dios y el hombre entrarán juntos en el reposo’ en “La Palabra manifestada en carne”

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