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¿Qué es seguir al hombre?

Las palabras relevantes de Dios:

Algunas personas no se regocijan en la verdad, mucho menos en el juicio. Más bien, se regocijan en el poder y las riquezas; tales personas se llaman buscadores de poder. Ellas buscan exclusivamente aquellas denominaciones en el mundo que tienen influencia y a los pastores y maestros que provienen de seminarios. A pesar de haber aceptado el camino de la verdad, se mantienen escépticos y son incapaces de dedicarse a plenitud. Hablan de sacrificarse por Dios, pero sus ojos se mantienen enfocados en los grandes pastores y maestros, y Cristo es dejado de lado. Sus corazones están llenos de fama, fortuna y gloria. Ellos no creen en absoluto que un hombre tan exiguo sea capaz de conquistar a tantos, que uno tan corriente sea capaz de perfeccionar a la gente. Ellos no creen en absoluto que estos don nadie entre el polvo y el estiércol sean la gente elegida por Dios. Ellos creen que si tales personas fueran los objetos de la salvación de Dios, entonces el cielo y la tierra estarían volteados al revés y todos los hombres se reirían a mandíbula batiente. Ellos creen que si Dios ha elegido a tales don nadie para ser perfeccionados, entonces esos grandes hombres se convertirían en Dios mismo. Sus perspectivas están manchadas de incredulidad; ciertamente, más que incrédulos, son bestias absurdas. Y es que sólo valoran la posición, el prestigio y el poder; lo que tienen en alta estima son los grandes grupos y denominaciones. No tienen la menor consideración hacia aquellos dirigidos por Cristo; son simplemente traidores que han dado la espalda a Cristo, a la verdad y a la vida.

Lo que tú admiras no es la humildad de Cristo, sino a esos falsos pastores de destacada posición. No amas la belleza ni la sabiduría de Cristo, sino a esos licenciosos que se asocian con el mundo vil. Te ríes del dolor de Cristo, que no tiene lugar donde reclinar Su cabeza, pero admiras a esos cadáveres que se apoderan de las ofrendas y viven en desenfreno. No estás dispuesto a sufrir junto a Cristo, sino que te lanzas con gusto en los brazos de esos anticristos insensatos a pesar de que sólo te suministren carne, letras y control. Aun ahora tu corazón todavía se vuelve hacia ellos, su reputación, su estatus e influencia. Aun así, continúas teniendo una actitud por la que la obra de Cristo te resulta difícil de soportar y no estás dispuesto a aceptarla. Por esto es que te digo que no tienes la fe de reconocer a Cristo. La razón por la que lo has seguido hasta el día de hoy es sólo porque no tenías otra opción. En tu corazón siempre se elevan muchas imágenes altivas; no puedes olvidar cada uno de sus palabras y obras, ni de sus palabras y manos influyentes. Ellos permanecen, dentro de vuestros corazones, por siempre supremos y por siempre héroes. Pero esto no es así para el Cristo de hoy. Él permanece por siempre insignificante en tu corazón y por siempre indigno de tu veneración. Porque Él es demasiado corriente, tiene muy poca influencia y está lejos de ser elevado.

de ‘¿Eres un verdadero creyente en Dios?’ en “La Palabra manifestada en carne”

Algunos son engañados con frecuencia por los que en apariencia son espirituales, nobles y tienen una imagen elevada. En lo que respecta a estos que pueden hablar de letras y doctrinas, y cuyo discurso y acciones parecen dignos de admiración, sus adeptos nunca han analizado la esencia de sus acciones, los principios subyacentes a sus hechos, cuáles son sus objetivos. Y tampoco han verificado si estas personas obedecen verdaderamente a Dios, y si de verdad temen a Dios y se apartan del mal. Nunca han discernido la esencia de la humanidad de estas personas. En su lugar, desde el primer momento de conocerlas, llegan poco a poco a admirarlas, venerarlas, y, al final, estas personas acaban siendo sus ídolos. Además, en la mente de algunos, los ídolos a los que adoran, que creen que pueden abandonar a sus familias y sus trabajos, y que pagan el precio superficialmente, estos ídolos son los que están satisfaciendo realmente a Dios, los que pueden recibir de verdad un buen final y un buen destino. En su mente, estos ídolos son las personas que Dios elogia. ¿Qué induce a estas personas a tener este tipo de creencia? […]

[…] Sólo existe una causa fundamental por la que estas personas llevan a cabo estas acciones ignorantes, tienen estos puntos de vista ignorantes, o puntos de vista y prácticas parciales, y hoy os hablaré de ello. La razón es que aunque las personas pueden seguir a Dios, orarle y leer Su palabra cada día, no entienden realmente Su voluntad. Esta es la raíz del problema. Si alguien entiende el corazón de Dios, lo que a Él le gusta, lo que Él detesta, lo que quiere, lo que rechaza, a qué clase de persona ama, qué clase de persona no le gusta, qué tipo de estándar aplica a las exigencias que le hace al hombre, qué tipo de enfoque adopta para perfeccionarle, ¿puede esa persona seguir teniendo sus propias ideas personales? ¿Puede simplemente ir y adorar a otro ser humano? ¿Puede una persona ordinaria ser su ídolo? Si uno entiende la voluntad de Dios, su punto de vista es algo más racional que todo eso. No van a idolatrar arbitrariamente a una persona corrupta ni tampoco creerán, mientras siguen el camino de poner en práctica la verdad, que ceñirse de forma arbitraria a unas simples reglas o principios equivale a poner en práctica la verdad.

de ‘Cómo conocer el carácter de Dios y el resultado de Su obra’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Qué es seguir al hombre?

Sería mejor para aquellas personas que dicen que siguen a Dios que abrieran los ojos y miraran bien para ver exactamente en quién creen: ¿Es realmente Dios en el que crees o en Satanás? Si sabes que en lo que crees no es en Dios sino en tus propios ídolos, entonces es mejor que no digas que eres un creyente. Si realmente no sabes en quién crees, entonces, una vez más, es mejor que no digas que eres un creyente. ¡Decirlo sería una blasfemia! Nadie te está obligando a creer en Dios. No digáis que creéis en Mí, ya que he oído bastante esas palabras hace mucho tiempo y no deseo volver a oírlas, porque en lo que creéis es en los ídolos que están en vuestros corazones y las serpientes villanas locales que habitan entre vosotros. Aquellos que sacuden la cabeza cuando oyen la verdad, que sonríen ampliamente cuando oyen hablar de la muerte son la descendencia de Satanás, y son todos objetos a ser eliminados. Existen en la iglesia muchas personas que no tienen discernimiento, y cuando sucede algo engañoso, simplemente se mantienen del lado de Satanás. Cuando se les llama lacayos de Satanás, se sienten muy agraviados. Se dice que no tienen discernimiento, pero siempre están del lado donde no está la verdad. No ha habido un solo momento crítico en el que hayan estado del lado de la verdad, ni una sola vez cuando se han levantado y defendido la verdad, así que ¿realmente no tienen discernimiento? ¿Por qué siempre están del lado de Satanás? ¿Por qué nunca dicen una palabra que sea justa o razonable a favor de la verdad? ¿Es esta situación realmente creada por su confusión momentánea? Cuanto menos discernimiento tiene alguien, menos capaces son de estar del lado de la verdad. ¿Qué demuestra esto? ¿No muestra esto que aquellos que no tienen discernimiento aman el mal? ¿No muestra que aquellos que no tienen discernimiento son hijos leales de Satanás? ¿Por qué siempre son capaces de mantenerse del lado de Satanás y hablar el mismo idioma que él? Todas sus palabras y hechos, y sus expresiones demuestran ampliamente que no son de ningún tipo que ama la verdad, sino que son personas que detestan la verdad. Que puedan estar del lado de Satanás demuestra ampliamente que Satanás realmente ama a estos pequeños demonios que luchan en favor de Satanás toda su vida. ¿No son todos estos hechos muy claros?

de ‘Una advertencia a los que no practican la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

¿Y qué quiere decir seguir a las personas? Quiere decir que una persona sigue al uno a quien adora. En su corazón, Dios no tiene mucho lugar; simplemente se pone la señal de ser un creyente en Dios. Todo lo que hace es imitar a las personas y seguir su ejemplo. Sobre todo en los asuntos importantes, deja que las personas tomen las decisiones y deja que las personas dicten su destino. Él mismo no busca los deseos de Dios y no aplica el discernimiento a lo que dicen las personas. Siempre y cuando lo que digan parezca razonable, independientemente de si lo que dicen se conforma a la verdad, lo acepta todo y lo obedece. Éste es el comportamiento de un seguidor de los hombres. Su fe en Dios no tiene principios y no hay verdad en su manejo de los asuntos. Obedece a cualquiera que hable razonablemente. Si su ídolo toma una senda equivocada, lo seguirá hasta el final. Si Dios condena a su ídolo, tendrá una opinión acerca de Dios, aferrándose con fuerza a su ídolo. Su razón es que debe obedecer a quienquiera que esté a cargo de él. El poder más cercano es mejor que el poder más alto. Ésta es simplemente la lógica de un necio. Aquellos que siguen al hombre realmente son así de desconcertados. Las personas que siguen a los hombres no tienen lugar para Dios en su corazón y no tienen la verdad y son idólatras, han sido engañadas por otras personas y no son verdaderos creyentes en Dios. Sólo los seguidores de Dios realmente creen en Él.

de La comunión de los de arriba

A quienquiera que adores en tu corazón, ese es tu ídolo. Quienquiera que adora a los líderes es una persona idólatra. Cuando adoras a alguien, tienes su estatus en tu corazón y necesariamente eres dominado por él y te vuelves su lacayo. En nuestro trabajo de difundir el evangelio, hemos descubierto que todas las personas de diversas denominaciones adoran ídolos y todas están controladas por sus líderes. Ni siquiera se atreven a aceptar la verdad y dan una apariencia de servilismo digno de lástima. Las personas que adoran a sus líderes son idólatras y, ciertamente, no hay verdad en su corazón. No conocen a Dios en lo más mínimo, así que Dios no tiene lugar en su corazón. Son personas aborrecidas y maldecidas por Dios. Dios es un Dios justo y Dios es un Dios celoso. Dios detesta profundamente la idolatría de las personas. Es la más grave blasfemia contra Dios si una persona compara a su líder con Dios bajo un mismo parámetro. De hecho, las personas que regresan ante Dios deben tener sólo a Dios en su corazón; no deben tener lugar para ningún humano en su corazón. Incluso si tienen esto en sus pensamientos e ideas, es inmundo y corrupto y hace que Dios lo abomine y deteste. La mayoría de las personas están confundidas en esta cuestión y su corazón tiene cierto lugar para la persona a quien adoran. De acuerdo con el carácter de Dios, si una persona tiene incluso un pequeño estatus de humano en su corazón, no es aceptable. Si de principio a fin su corazón no puede ser purificado, el resultado es que será condenado.

Existen manifestaciones específicas en todos aquellos que adoran a sus líderes en su corazón. Pueden identificarse a partir de los siguientes aspectos: si tu obediencia a tu líder es mayor que tu obediencia a Dios, entonces adoras a ídolos; si anhelas y añoras a las personas a las que adoras más de lo que anhelas y añoras a Dios, entonces adoras a ídolos; si tienes más fervor hacia tu líder que hacia Dios, entonces, adoras a ídolos; si en tu corazón estás cercano a aquellos a los que adoras y estás alejado de Dios, entonces adoras a ídolos; si, en tu corazón, aquellos a los que adoras tienen el mismo rango que Dios, entonces esta es una prueba todavía mayor de que tratas a las personas a las que adoras como Dios; y si, independientemente de lo que te ocurra, estás dispuesto a escuchar a tu líder y no estás dispuesto a ir ante Dios a buscar la verdad, entonces esta es prueba suficiente de que no crees en Dios, sino en las personas. Quizás algunas personas tratarán de defenderse, diciendo: “En verdad admiro a tal o cual persona, realmente tiene un lugar en mi corazón. Sin darme cuenta, me he apartado un poco de Dios en mi relación con Él”. Estas palabras demuestran la verdad del asunto; tan pronto como alguien tiene un lugar en el corazón de una persona, esa persona se aparta de Dios. Esto es peligroso, sin embargo, algunas personas lo toman a la ligera, no se preocupan en lo más mínimo, lo cual muestra que no conocen el carácter de Dios. […] Adorar a las personas es algo ignorante y ciego; es muy corrupto y perverso. Adorar a las personas es adorar a Satanás y a los demonios; es adorar a los anticristos, y aquellos que adoran a las personas no tienen ni pizca de la verdad. Las personas así, ciertamente, están desprovistas incluso del más mínimo conocimiento de Dios; son degenerados que son maldecidos por Dios.

de La comunión de los de arriba

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