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¿Qué es hipocresía?

Las palabras relevantes de Dios:

¿Cuál es la definición del término “fariseo”? Se trata de alguien hipócrita, falso y que actúa en todo lo que hace, fingiendo ser bueno, amable y positivo. ¿Así son en realidad? Son hipócritas, así que todo lo que se manifiesta y se revela en ellos es falso; todo es pretensión: no es su verdadero rostro. Su verdadero rostro está oculto dentro de su corazón; está fuera de la vista. Si las personas no buscan la verdad, si no entienden la verdad, entonces ¿en qué se convierten su conocimiento religioso y las teorías que han adquirido? ¿Acaso se convierten en palabras de doctrina de las cuales las personas hablan a menudo? Las personas utilizan las denominadas doctrinas correctas para fingir y para presentarse con una apariencia agradable. Dondequiera que van, a las personas les parecen correctas y buenas las cosas de las que hablan, lo que dicen y su conducta externa. Todo está alineado con las nociones y gustos del hombre. A los ojos de los demás, son devotos y humildes. Son pacientes, tolerantes y amorosos con los demás. De hecho, todo ello es falso, todo es una pretensión. En apariencia, son leales a Dios, pero tras bambalinas todo lo que hacen es superficial. En apariencia, han abandonado a su familia y su carrera, trabajan duro y se esfuerzan, pero en realidad ¡están beneficiándose en secreto de la iglesia y robándose las ofrendas! ¡Todo lo que revelan externamente, su conducta, todo es falso! En eso consiste un fariseo hipócrita. ¿De dónde vienen estas personas, los “fariseos”? ¿Se aparecen entre los no creyentes? Todos ellos aparecen entre los creyentes. ¿Por qué estos creyentes se convierten en eso? ¿Podría ser que las palabras de Dios los transformaran en eso? La razón de que se convirtieran en eso se debe, principalmente, a que tomaron la senda equivocada. Toman las palabras de Dios como una herramienta con la cual armarse; se arman con estas palabras y las tratan como capital para asegurarse un sustento, para obtener algo por nada. No hacen nada más que predicar doctrinas religiosas y nunca han seguido el camino de Dios. Su supuesto buen comportamiento y buena conducta, esa pequeñez que han abandonado y entregado, es completamente forzado, todo es un acto que montan. Son completamente falsos; todo es pretensión. En el corazón de estas personas no existe la más mínima reverencia hacia Dios y ni siquiera tienen una verdadera creencia en Dios. Más que eso, pertenecen a los no creyentes. Si las personas no buscan la verdad, caminarán por este tipo de senda y se convertirán en fariseos. ¿No es eso aterrador?

de ‘Seis indicadores de progreso en la vida’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

¿Qué es hipocresía?

Buscar tener un buen comportamiento superficial, luego hacer vuestro máximo esfuerzo por crear una simulación para vosotros mismos usando la apariencia de espiritualidad, hacerte pasar por una persona espiritual, mostrar una apariencia de espiritualidad en lo que dices, haces y revelas, hacer unas cuantas cosas que, de acuerdo con las nociones e imaginaciones de las personas, son dignas de alabanza, todo esto es buscar una falsa espiritualidad y es hipocresía. Te apoyas en palabras y teorías grandilocuentes, diciendo a las personas que lleven a cabo buenas acciones, que sean buenas personas y que se enfoquen en la búsqueda de la verdad, pero en tu propia conducta y en el desempeño de tu deber, jamás has buscado la verdad, jamás has actuado de acuerdo con los principios de la verdad, jamás has entendido de qué se habla en la verdad, cuál es la voluntad de Dios, cuáles son los estándares que Él requiere del hombre; nunca te has tomado nada de esto en serio. Cuando te encuentras con algunos problemas, actúas totalmente según tu propia voluntad y haces a Dios a un lado. ¿Son estas acciones externas y estos estados internos temer a Dios y rechazar el mal? Si no existe ninguna conexión entre la fe de las personas y su búsqueda de la verdad, sin importar por cuántos años crean en Dios, no serán capaces de temer a Dios auténticamente y rechazar el mal. Y entonces, ¿qué clase de senda pueden recorrer personas como estas? ¿Con que pasan sus días equipándose? ¿Acaso no es con palabras y teorías? ¿Acaso no pasan los días armándose, revistiéndose con palabras y teorías para parecerse más a los fariseos y a las personas que supuestamente sirven a Dios? ¿Qué son todas estas acciones? Ellos simplemente hacen las cosas por inercia, ondean la bandera de la fe y llevan a cabo ritos religiosos, tratando de engañar a Dios para lograr su objetivo de ser bendecidos. No adoran a Dios en absoluto.

de ‘Sólo si vives ante Dios en todo momento puedes caminar por la senda de la salvación’ en “Registros de las pláticas de Cristo”

Algunos hombres tienen una inclinación por atraer la atención a sí mismos. En la presencia de los hermanos y hermanas, dicen que están en deuda con Dios, pero a sus espaldas, no practican la verdad y hacen exactamente lo contrario. ¿Acaso no son ellos fariseos? Un hombre que verdaderamente ama a Dios y que tiene la verdad, es uno que es leal a Dios, pero que no lo revela en el exterior. Está dispuesto a practicar la verdad cuando surgen los problemas y no habla o actúa de una forma que vaya en contra de su conciencia. Demuestra sabiduría cuando los problemas surgen y es una persona de principios en sus acciones, sin importar las circunstancias. Un hombre como este es uno que realmente sirve. Hay algunos que a menudo hablan de la boca para afuera sobre su deuda a Dios. Pasan sus días con el ceño fruncido por la preocupación, expresan un aire fingido y aparentan un rostro desdichado. ¡Qué despreciables! Y si le preguntaras, “¿De qué maneras estás en deuda con Dios? ¡Por favor dime!”. Se quedaría sin palabras. Si eres leal a Dios, entonces no hables de esto en público, sino que usa tu práctica real para mostrar tu amor por Dios y ora a Él con un corazón sincero. ¡Todos aquellos que sólo usan palabras para tratar con Dios son unos hipócritas! Algunos hablan de su deuda con Dios en cada oración, y comienzan a llorar siempre que oran, incluso sin que el Espíritu Santo los mueva. Hombres como estos están poseídos por rituales y nociones religiosos; viven por esos rituales y nociones, siempre creyendo que tales acciones le agradan a Dios y que la piedad superficial o las lágrimas de tristeza son lo que Dios favorece. ¿Qué bien puede venir de los que son así de absurdos? Con el fin de demostrar su humildad, algunos fingen gentileza cuando hablan en presencia de los demás. Algunos son deliberadamente serviles en la presencia de otros, como un cordero sin ninguna fuerza en absoluto. ¿Es esta la forma de actuar del pueblo del reino? El pueblo del reino debe ser alegre y libre, inocente y abierto, honesto y encantador, y que vive en un estado de libertad. Tiene personalidad y dignidad, y puede mantenerse firme en el testimonio dondequiera que vaya; es amado tanto por Dios como por el hombre. Aquellos quienes son novatos en la fe tienen demasiadas prácticas externas; primero deben someterse a un período de tratar y romper. Aquellos que tienen fe en Dios en sus corazones no son distinguibles externamente por los demás, pero sus acciones y hechos son encomiables ante los demás. Sólo tales hombres se pueden considerar que están viviendo la palabra de Dios. Si tú predicas el evangelio todos los días a esta persona y a aquella, llevándolas a la salvación, pero al final, todavía sigues viviendo en reglas y doctrinas, entonces no puedes darle gloria a Dios. Tal clase de hombres son personas religiosas y también hipócritas.

Siempre que esas personas religiosas se congregan, preguntan: “Hermana, ¿cómo has estado estos días?”. Ella contesta: “Me siento en deuda con Dios y no soy capaz de cumplir los deseos de Su corazón”. Otro dice: “Yo también estoy en deuda con Dios y no soy capaz de satisfacerlo”. Estas pocas frases y palabras por sí solas expresan las cosas viles que hay en lo profundo de sus corazones. Tales palabras son sumamente detestables y en extremo repugnantes. La naturaleza de tales hombres se opone a Dios. Aquellos que se enfocan en la realidad comunican lo que sea que haya en sus corazones y abren sus corazones en la comunicación. No hay una sola acción falsa, no hay cortesías o cumplidos vacíos. Siempre son francos y no observan reglas terrenales. Están aquellos que tienen una inclinación por la exhibición externa, incluso sin ningún sentido. Cuando otro canta, él comienza a bailar sin siquiera darse cuenta de que el arroz en su cazuela ya se quemó. Tal clase de hombres no son piadosos ni honorables y son demasiado frívolos. Todas estas son manifestaciones de la falta de realidad. Cuando algunos tienen comunión sobre los asuntos de la vida en el espíritu, aunque no hablan de estar en deuda con Dios, conservan un amor verdadero por Él dentro de sus corazones. Tu deuda con Dios no tiene nada que ver con los demás; estás en deuda con Dios, no con el hombre. Así que, ¿de qué te sirve hablar constantemente de esto con los demás? Debes poner importancia en entrar en la realidad, no en fervor o apariencia externos.

¿Qué representan las buenas acciones superficiales del hombre? Representan la carne, e incluso lo mejor de las prácticas externas no representan la vida, sólo tu propio temperamento individual. Las prácticas externas del hombre no pueden cumplir el deseo de Dios. Constantemente hablas de tu deuda con Dios, sin embargo, no puedes proveer la vida a los demás o inducir a otros a que amen a Dios. ¿Crees que tales acciones van a satisfacer a Dios? ¡Crees que esto es el deseo del corazón de Dios, que esto es del espíritu, pero en realidad esto es absurdo! Crees que lo que te agrada a ti y lo que deseas es en lo que Dios se deleita. ¿Puede lo que te agrada a ti representar lo de Dios? ¿Puede la personalidad del hombre representar a Dios? Lo que te agrada a ti es precisamente lo que Dios aborrece y tus hábitos son lo que Dios aborrece y rechaza. Si te sientes en deuda, entonces ve y ora ante Dios. No hay necesidad de hablar de esto con los demás. Si no oras ante Dios y en su lugar constantemente llamas la atención hacia ti mismo ante la presencia de los demás, ¿puede esto cumplir el deseo del corazón de Dios? Si tus acciones siempre son sólo en apariencia, esto quiere decir que tú eres el más vanidoso de todos los hombres. ¿Qué clase de hombre es aquel que sólo tiene buenas acciones superficiales, pero que está desprovisto de realidad? ¡Tales hombres son fariseos hipócritas y gente religiosa! Si no podéis abandonar vuestras prácticas externas y no podéis hacer cambios, entonces los elementos de la hipocresía en vosotros crecerán aún más. Entre mayores sean los elementos de la hipocresía, más resistencia habrá a Dios y, al final, ¡tal clase de hombres, con toda seguridad, serán desechados!

de ‘La creencia en Dios se debería enfocar en la realidad, no en los rituales religiosos’ en “La Palabra manifestada en carne”

Una vida espiritual normal es vivir una vida ante Dios. Cuando uno ora, puede acallar su corazón ante Él y, a través de la oración, puede buscar el esclarecimiento del Espíritu Santo, entender las palabras de Dios, y entender la voluntad de Dios. Al comer y beber las palabras de Dios, se puede ser más claro y más lúcido respecto a lo que Dios quiere hacer ahora mismo, tener una nueva senda de práctica y no ser conservador de manera que toda la práctica de uno tenga el propósito de lograr el progreso en la vida. Por ejemplo, la oración de uno no tiene como propósito pronunciar algunas palabras bonitas o llorar a gritos delante de Dios para expresar la deuda propia, sino, más bien, practicar ejercitando el espíritu propio, acallar el propio corazón delante de Dios, practicar la búsqueda de la guía de las palabras de Dios en todas las cosas, hacer del corazón propio un corazón que sea atraído hacia la nueva luz cada día; no ser pasivo ni perezoso y entrar en la senda correcta de practicar las palabras de Dios. En la actualidad, la mayoría de las personas están centradas en el método, y no intentan perseguir la verdad para alcanzar el progreso en la vida; aquí es donde se desvían las personas. Las hay también que, aun siendo capaces de recibir nueva luz, sus métodos son inmutables; integran nociones religiosas del pasado para recibir la palabra de Dios hoy, y lo que asimilan sigue siendo la doctrina que conlleva conocimientos religiosos; no captan meramente la luz de hoy. Por consiguiente, sus prácticas son impuras; hacen las mismas cosas con un nombre nuevo e, independientemente de lo buena que sea su práctica, siguen siendo hipócritas. Dios guía a las personas a hacer nuevas cosas a diario, y les exige que tengan nuevas percepciones, un nuevo entendimiento cada día, y a que no sean antiguas ni monótonas. Si eres creyente en Dios desde hace muchos años, pero tus métodos no han cambiado en absoluto, si sigues siendo fervoroso y ocupado en lo externo, y no vienes ante Dios a disfrutar de Sus palabras con un corazón en silencio, no podrás obtener nada.

de ‘Respecto a una vida espiritual normal’ en “La Palabra manifestada en carne”

¿Por qué crees en Dios? La mayoría de las personas se confunden con esta pregunta. Siempre tienen dos puntos de vista completamente diferentes acerca del Dios práctico y del Dios que está en el cielo, lo que demuestra que creen en Dios, no con el fin de obedecerlo, sino para recibir ciertos beneficios o para escapar de sufrir el desastre. Sólo entonces son algo obedientes, pero su obediencia es condicional, es por el bien de sus propias perspectivas personales, y se les impone. Así que, ¿por qué crees en Dios? Si sólo es por el bien de tus perspectivas y de tu destino, entonces sería mejor que no creyeras. Una creencia como esta es autoengaño, autoconsuelo y autoapreciación. Si tu fe no se construye sobre el fundamento de la obediencia a Dios, entonces al final serás castigado como resultado de oponerte a Dios. Todos los que no buscan la obediencia a Dios en su fe están en contra de Dios. Dios pide que las personas busquen la verdad, que tengan sed de las palabras de Dios, que coman y beban las palabras de Dios y que las pongan en práctica para que puedan lograr la obediencia a Dios. Si tus motivos son realmente así, entonces con toda seguridad Dios te levantará y con toda seguridad será misericordioso contigo. Nadie puede dudar esto, y nadie lo puede cambiar. Si tus motivos no son en aras de obedecer a Dios, y si tienes otras metas, entonces todo lo que digas y hagas, tus oraciones ante Dios e incluso cada una de tus acciones, estará en contra de Dios. Puedes ser de voz suave y de trato afable, cada una de tus acciones y expresiones pueden parecer correctas, puedes parecer alguien que obedece, pero cuando se trata de tus motivos y tus puntos de vista acerca de la fe en Dios, todo lo que haces está en contra de Dios y es malo. Las personas que parecen tan obedientes como corderos, pero cuyo corazón alberga malas intenciones, son lobos con piel de cordero, ofenden directamente a Dios y Dios no perdonará a ni una sola de ellas. El Espíritu Santo pondrá de manifiesto a cada una de ellas para que todos puedan ver que cada una de esas personas que son hipócritas, el Espíritu Santo seguramente las aborrecerá y las rechazará. No te preocupes: Dios ajustará cuentas y resolverá a cada una de ellas, una por una.

de ‘Deberías obedecer a Dios al creer en Dios’ en “La Palabra manifestada en carne”

Fragmentos de sermones y comunicaciones para referencia:

No se puede discernir si los pastores y ancianos son o no unos fariseos hipócritas y unos anticristos con tan sólo observar desde fuera cómo tratan a la gente. Lo principal es observar de qué modo tratan al Señor y la verdad. Desde fuera, pueden ser afectuosos con los creyentes, pero ¿aman al Señor? Si son bastante afectuosos con la gente, pero rebosan aburrimiento y odio hacia el Señor y la verdad, juzgan y condenan a Cristo de los últimos días, Dios Todopoderoso, ¿no son unos fariseos hipócritas? ¿No son unos anticristos? De cara al exterior parece que predican y trabajan mucho, pero lo hacen para ser coronados y premiados; ¿significa esto, entonces, que obedecen y son leales al Señor? Para discernir si una persona es hipócrita, ante todo debemos mirar el interior de nuestro corazón y ver nuestras intenciones. Eso es lo más importante para discernir. Dios escudriña el corazón más íntimos de las personas. Por tanto, para comprobar si alguien ama y obedece verdaderamente al Señor, lo principal es observar si practica Su palabra y se atiene a ella, si respeta Sus mandamientos y, fijarse, además, en si enaltece al Señor Jesús, si da testimonio de Él y si obedece la voluntad de Dios. Vemos que los fariseos normalmente explicaban las Escrituras a la gente en las sinagogas, se aferraban a las normas de la Biblia para todo y, asimismo, eran afectuosos con los creyentes. No obstante, en realidad, las cosas que hacían no eran para poner en práctica la palabra de Dios ni para respetar Sus mandamientos, sino para que la gente las viera. Tal como dijo el Señor Jesús cuando los dejó al descubierto: “Sino que hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres; pues ensanchan sus filacterias y alargan los flecos de sus mantos” (Mateo 23:5). Incluso se colocaban adrede en las sinagogas y las esquinas de las calles para hacer largas oraciones. Durante el ayuno ponían intencionadamente cara de estar muy tristes para que la gente notara que ayunaban. Hasta hacían a propósito buenas obras por la calle para que toda la gente las viera. Incluso seguían aferrándose a tradiciones y rituales religiosos de la Antigüedad, tales como “No comer sin haberse lavado bien las manos” … Para engañar a los creyentes y que esta los apoyara e idolatrara, los fariseos no hacían más que exagerar cosas sin importancia para fingir y solamente orientaban a los creyentes para que participaran en adoraciones, cánticos y alabanzas religiosos o para que conservara algunas tradiciones ancestrales, pero no para que practicara la palabra de Dios, guardara Sus mandamientos y entrara en la realidad de la verdad. Tampoco los guiaban hacia la práctica de la verdad ni hacia la obediencia y la adoración a Dios. ¡Simplemente utilizaban algunos actos externos para confundir y engañar a los creyentes! Realmente era así entonces. Cuando el Señor Jesús vino a predicar y realizar Su obra, con tal de proteger su estatus y sustento, lo que hicieron estos fariseos aparentemente devotos fue abandonar públicamente los mandamientos y leyes de Dios con el pretexto de “defender la Biblia”. Se inventaron rumores, dieron falso testimonio y condenaron e incriminaron violentamente al Señor Jesús, a la vez que hacían todo cuanto podían por impedir que los creyentes lo siguieran. Al final llegaron a confabularse con los que ostentaban el poder para crucificar al Señor Jesús. En consecuencia, quedó totalmente al descubierto su esencia hipócrita y de odio a la verdad. Con ello se reveló completamente su esencia de anticristos. Esto demuestra que la esencia de los fariseos era hipócrita, traicionera, mentirosa y maligna. Todos eran unos falsos pastores que abandonaron el camino de Dios, engañaban a la gente y la tenían atrapada. Engañaban y mantenían aprisionados a los creyentes, controlaban el mundo religioso para oponerse a Dios, renegaban de Cristo encarnado, lo condenaban y lo odiaban ferozmente. ¡Esto basta para demostrar que ellos eran los anticristos que querían erigir su propio reino independiente!

Bueno, ya vemos con claridad las diversas expresiones de la hipocresía de los fariseos. Cuando los comparamos con los actuales pastores y ancianos religiosos, ¿no descubriríamos que, sencillamente, son como los fariseos, todos ellos gente que no practica la palabra del Señor, ni sigue Sus mandamientos y que, encima, no enaltece al Señor ni da testimonio de Él? No son más que unas personas que creen en la Biblia, la idolatran y la enaltecen ciegamente. Simplemente conservan diversos rituales religiosos, tales como asistir a los servicios habituales, celebrar la vigilia matutina, partir el pan, comulgar, etc. Lo único que les importa es hablar a la gente acerca de ser humilde, paciente, piadoso y afectuoso, pero no aman a Dios de corazón ni tampoco lo obedecen ni para nada tienen un corazón que lo venere. Su trabajo y su predicación se centran exclusivamente en sostener y explicar conocimientos bíblicos y teorías teológicas. Sin embargo, cuando se trata de practicar y experimentar la palabra del Señor; de guardar Sus mandamientos, de difundir Su palabra y dar testimonio de ella; de cómo obedecer la voluntad del Padre celestial; de cómo amar, obedecer y adorar verdaderamente a Dios y de todas esas cosas que el Señor Jesús le pide a la humanidad, ellos no buscan, no analizan ni averiguan los designios del Señor y, para colmo, no orientan a la gente para que practique o cumpla. Cuando van por todas partes predicando conocimientos bíblicos y teorías teológicas, lo que pretenden es presumir, erigirse por encima de los demás y que la gente los admire e idolatre. Por consiguiente, cuando Dios Todopoderoso ha venido a expresar verdades y realizar Su obra del juicio de los últimos días, estos pastores y ancianos, con tal de alcanzar el poder permanente dentro del mundo religioso y por su ambición de controlar a los creyentes y crear su propio reino independiente, han vulnerado de manera ostensible la palabra del Señor Jesús, mientras se inventan rumores, juzgan a Dios Todopoderoso, lo atacan y blasfeman contra Él, haciendo así todo lo posible por impedir que los creyentes busquen y estudien el camino verdadero. Por ejemplo, el Señor Jesús enseñó a la gente a ser vírgenes prudentes: cuando las personas oigan que alguien grita “[…] ¡Aquí está el novio! […]”, hay que salir a recibirlo; pero, por el contrario, cuando los pastores y ancianos se enteraron de la segunda venida del Señor Jesús, hicieron todo lo posible por cerrar la iglesia e impedir que los creyentes buscaran y estudiaran el camino verdadero. El Señor Jesús les enseñó a las personas a amar a nuestros enemigos como a nosotros mismos. Sin embargo, ellos han incitado a los creyentes a calumniar y pegar a los hermanos y hermanas que dan testimonio de la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días. El Señor Jesús dijo a las personas que no mintieran, que no dieran falso testimonio, pero los pastores y ancianos se han inventado toda clase de mentiras para calumniar a Dios Todopoderoso y han llegado a confabularse con el diabólico PCCh para oponerse a la obra de Dios Todopoderoso de los últimos días y condenarla, así como para difamar a la Iglesia de Dios Todopoderoso… Con esto vemos que lo que han dicho y hecho los pastores y ancianos religiosos vulnera totalmente las enseñanzas del Señor. Son, sencillamente, como los fariseos hipócritas. Todos ellos son personas que guían a la gente a ciegas, la engañan y se oponen a Dios.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

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