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Testimonios acerca de Cristo de los últimos días

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Pregunta 17: Dais testimonio de que el Señor ha regresado en la carne para expresar la verdad y llevar a cabo la obra de juicio y purificación del hombre en los últimos días, pero los pastores y ancianos religiosos creen que Él regresará viniendo en las nubes y que todos los creyentes cambiarán inmediatamente de forma y serán arrebatados en las nubes para encontrarse con el Señor. Justo como dijo Pablo: “Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo” (Filipenses 3:20-21). El Señor es todopoderoso y no hay nada que Él no pueda hacer. Dios puede transformarnos y hacernos purificados con una sola palabra. Así que, ¿por qué todavía necesita Él hacerse carne para expresar la verdad y llevar a cabo una etapa de la obra de juicio y purificación del hombre?

Respuesta:

La obra de Dios es siempre insondable. Nadie sabe explicar claramente las profecías de Dios. El hombre sólo comprende las profecías cuando se cumplen. ¿Qué significa esto? Significa que nadie comprende la sabiduría ni la omnipotencia de Dios. Cuando el Señor Jesús se apareció para obrar en la Era de la Gracia, nadie lo comprendió. Cuando Dios Todopoderoso realiza la obra de juicio de los últimos días en la Era del Reino, tampoco lo sabe nadie de antemano. Por tanto, a la humanidad le resulta realmente inconcebible que Dios se encarne en los últimos días para expresar la verdad y realizar la obra de juicio. Pero llegará la catástrofe cuando concluya la obra de Dios. En ese momento muchas personas se darán cuenta de que toda la palabra de Dios se habrá cumplido. Pero será demasiado tarde para lamentarse. Sólo podrán gemir y rechinar los dientes en medio de la catástrofe. En cuanto a cómo realiza Dios Su obra de juicio en los últimos días para purificar y salvar al hombre y cómo forma un grupo de vencedores, las primicias, quedará todavía más claro cuando leamos unos pasajes de la palabra de Dios Todopoderoso.

Dios Todopoderoso dice: “Deberéis ver que la voluntad y la obra de Dios no son tan simples como la creación de los cielos y la tierra y de todas las cosas. Porque la obra del presente es transformar a los que han sido corrompidos, a los que han llegado a ser extremadamente insensibles, y purificar a los que fueron creados y luego trabajados por Satanás; no es crear a Adán y a Eva, y mucho menos tiene que ver con crear la luz o crear todo tipo de plantas y animales. Su obra en el presente es purificar todo lo que ha sido corrompido por Satanás a fin de poderlo rescatar y convertirlo en Su posesión y Su gloria. Dicha obra no es tan sencilla como el hombre imagina la creación de la existencia de los cielos y la tierra y de todas las cosas, y no es similar a la obra de maldecir a Satanás y enviarlo al abismo, como el hombre imagina. Más bien, tiene que ver con transformar al hombre, con transformar lo que es negativo en positivo, y obtener posesión sobre aquello que no le pertenece. Esta es la historia que yace dentro de esta etapa de la obra de Dios. Debéis daros cuenta de ello, y no debéis simplificar las cosas. La obra de Dios no es como ninguna obra ordinaria. Su maravilla no puede ser concebida por la mente del hombre, y Su sabiduría no puede ser alcanzada por el hombre. Dios no está creando todas las cosas, y tampoco las está destruyendo. Más bien, Él está cambiando toda Su creación y purificando todas las cosas que han sido contaminadas por Satanás. Por lo tanto, Dios iniciará una obra de gran magnitud, y este es el significado total de la obra de Dios. Después de leer estas palabras, ¿crees que la obra de Dios es tan sencilla?” (‘¿Es la obra de Dios tan sencilla como el hombre imagina?’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Satanás ha corrompido la carne del hombre y la ha cegado profundamente y la ha dañado terriblemente. La razón fundamental por la que Dios obra personalmente en la carne es porque el objeto de Su salvación es el hombre, que es de la carne, y porque Satanás también usa la carne del hombre para turbar la obra de Dios. La batalla contra Satanás es en realidad la obra de conquistar al hombre y, al mismo tiempo, el hombre también es el objeto de la salvación de Dios. De esta manera, la obra de Dios encarnado es esencial. Satanás corrompió la carne del hombre y el hombre se convirtió en la personificación de Satanás y se volvió el objeto que Dios debe derrotar. Así, la obra de librar la batalla contra Satanás y salvar a la humanidad ocurre en la tierra y Dios se debe hacer humano con el fin de librar la batalla contra Satanás. Esta es una obra de la máxima realidad” (‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La humanidad primitiva estaba en las manos de Dios, pero a causa de la tentación y la corrupción de Satanás, el hombre fue atado por Satanás y cayó en las manos del maligno. Satanás se convirtió, pues, en el objeto que debía ser derrotado en la obra de gestión de Dios. Al haber tomado posesión del hombre, y al ser este el capital de toda Su gestión, si el hombre debe salvarse tendrá que ser arrebatado de las manos de Satanás; esto significa que el hombre debe ser tomado de vuelta tras haber sido retenido cautivo por Satanás. Así, este debe ser derrotado mediante transformaciones en el antiguo carácter del hombre, unas transformaciones que restauren su sentido original de modo que el hombre cautivo pueda ser recuperado de las manos de Satanás. Si el hombre es liberado de la influencia y la esclavitud de Satanás, este será avergonzado y el ser humano será rescatado, en última instancia, y Satanás derrotado. Al quedar el hombre libre de la oscura influencia de Satanás, el hombre se convertirá en los despojos de toda esta batalla y Satanás será el objeto que será castigado una vez acabada esta batalla; después de esto, toda la obra de la salvación de la humanidad habrá culminado” (‘Restaurar la vida normal del hombre y llevarlo a un destino maravilloso’ en “La Palabra manifestada en carne”).

En la obra de los últimos días, la palabra es más poderosa que la manifestación de señales y maravillas, y la autoridad de la palabra sobrepasa la de señales y maravillas. La palabra revela todos los caracteres corruptos en el corazón del hombre. Eres incapaz de reconocerlos por ti mismo. Cuando te son revelados por medio de la palabra, llegarás a una comprensión de forma natural; no serás capaz de negarlos, y estarás totalmente convencido. ¿No es esta la autoridad de la palabra? Este es el resultado conseguido por la obra presente de la palabra. Por tanto, el hombre no puede salvarse totalmente de sus pecados por la curación de la enfermedad y la expulsión de demonios, y no puede ser hecho totalmente completo por la manifestación de señales y maravillas. La autoridad para sanar a los enfermos y expulsar demonios sólo le da al hombre gracia, pero la carne del hombre sigue perteneciéndole a Satanás y el carácter satánico corrupto permanece dentro del hombre. En otras palabras, lo que no se ha purificado sigue perteneciendo al pecado y la inmundicia. Hasta que el hombre no se haya purificado por medio de las palabras no podrá ser ganado por Dios ni ser santificado. […] Por medio de esta obra de juicio y castigo, el hombre llegará a conocer plenamente la esencia inmunda y corrupta de su interior, y podrá cambiar completamente y ser purificado. Sólo de esta forma puede ser el hombre digno de regresar delante del trono de Dios. Toda la obra realizada este día es con el fin de que el hombre pueda ser purificado y cambiado; por medio del juicio y el castigo por la palabra, así como del refinamiento, el hombre puede desechar su corrupción y ser hecho puro” (‘El misterio de la encarnación (4)’ en “La Palabra manifestada en carne”).

[…]

Después de leer las palabras de Dios Todopoderoso, vemos que hay verdad y misterio detrás de Su encarnación en los últimos días al expresar la verdad y hacer la obra de juicio para purificar y perfeccionar al hombre, en lugar de transformarnos con una frase. El modo en que Dios purifica y perfecciona al hombre mediante Su obra de juicio en los últimos días no es en absoluto tan sencillo como imaginamos. Con una palabra, el Señor Jesús resucitó a Lázaro de entre los muertos. Pero que Dios purifique y transforme a la humanidad, totalmente corrompida por Satanás para que se oponga y actúe en contra de Dios, en una humanidad que comprenda, obedezca y adore a Dios; que Él transforme a una humanidad corrompida y convertida en demonios andantes durante milenios en una humanidad con verdad y sentido humano en un plazo de veinte o treinta años, eso es un proceso de lucha contra Satanás. ¿Es esta una cuestión sencilla? Si Dios resucita a los muertos y transforma nuestro cuerpo con una palabra, ¿puede esto humillar a Satanás? En los últimos días, Satanás ha corrompido a la humanidad durante milenios. La naturaleza y el carácter de Satanás han arraigado en el hombre. La humanidad es arrogante, egoísta, embustera, mala y codiciosa. Por fama y fortuna conspiran unos contra otros, se engañan y matan entre sí. La humanidad odia la verdad y la detesta. Hace mucho que se ha hecho enemiga de Dios. Es de la calaña de Satanás, que se opone y traiciona a Dios. La salvación del hombre por parte de Dios es, en realidad, una lucha contra Satanás. Como dice Dios Todopoderoso: “La carne del hombre ha sido profundamente corrompida y se ha convertido en algo que se opone a Dios, que incluso abiertamente se opone y niega la existencia de Dios. Esta carne corrupta es simplemente demasiado indisciplinada y no hay nada más difícil con lo cual tratar o cambiar que el carácter corrupto de la carne. Satanás viene a la carne del hombre para provocar disturbios y usa la carne del hombre para perturbar la obra de Dios y perjudicar el plan de Dios y de esta manera el hombre se ha vuelto Satanás y el enemigo de Dios. Para que el hombre sea salvado primero debe ser conquistado. Es por esto por lo que Dios acepta el reto y viene a la carne para hacer la obra que tiene la intención de hacer y librar la batalla contra Satanás. Su meta es la salvación de la humanidad que se ha corrompido y la derrota y aniquilación de Satanás que se rebela contra Él. Derrota a Satanás por medio de Su obra de conquistar al hombre y de manera simultánea salva a la humanidad corrupta. Así, Dios resuelve dos problemas de una vez” (‘La humanidad corrupta está más necesitada de la salvación del Dios hecho carne’ en “La Palabra manifestada en carne”).

Dios quiere transformar a la humanidad, corrompida por Satanás para que actúe contra Dios, en una humanidad que verdaderamente obedezca a Dios y sea compatible con Él. Es una tarea bastante difícil. Es mucho más difícil que la creación de los cielos, la tierra y todas las cosas por parte de Dios. Dios logró crear de la nada los cielos, la tierra y todas las cosas con una palabra. Pero a fin de purificar y transformar a la humanidad, totalmente corrompida, Dios debe encarnarse y expresar muchas verdades para juzgar y purificar al hombre. Es necesario un largo proceso para que nosotros experimentemos el juicio y castigo de Dios, desechemos la corrupción y recibamos la purificación. Este es también el proceso de lucha de Dios contra Satanás. Conforme a su intención original, Satanás ha corrompido a los seres humanos hasta convertirlos en demonios andantes. Si Dios puede convertir a estos demonios andantes en seres humanos, persuadirá a Satanás. Así pues, Dios sigue Su plan original encarnándose para luchar contra la especie de Satanás. En primer lugar, expresando la verdad para conquistar al hombre y luego purificándolo y perfeccionándolo con la verdad. Cuando comprendamos la verdad y conozcamos a Dios, veremos de forma clara la realidad de nuestra corrupción a manos de Satanás y comenzaremos a detestar, abandonar y maldecir a Satanás. Acabaremos rebelándonos totalmente contra Satanás y volviéndonos por completo hacia Dios, de modo que Él arrancará a la humanidad de las manos de Satanás. Las personas salvadas son el botín de Dios tras derrotar a Satanás. Sólo obrando de este modo puede Dios derrotar y humillar realmente a Satanás. Este es también el trasfondo de la obra de juicio de Dios en los últimos días. ¿Veis todos de forma clara la realidad de la obra de Dios en los últimos días? Aunque la obra de Dios en los últimos días sólo dura entre veinte y treinta años, Él ha formado un grupo de vencedores, estos vencedores son las primicias ganadas y disfrutadas por Dios. En comparación con la historia de la humanidad, ¿no son veinte o treinta años un simple abrir y cerrar de ojos? Dice la Biblia: “[…] para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2 Pedro 3:8). Si dice que cuando el Señor regrese en los últimos días transformará nuestro cuerpo en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, eso también es perfectamente aplicable a los resultados de la obra de Dios en los últimos días. También lo podemos aceptar así. Pero Pablo dijo: “Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de nuestro estado de humillación en conformidad al cuerpo de su gloria, por el ejercicio del poder que tiene aun para sujetar todas las cosas a sí mismo” (Filipenses 3:20-21). Pero podemos interpretar fácilmente que las palabras de Pablo dicen que quienes crean en el Señor serán inmediatamente transformados y elevados a las alturas para encontrarse con Él a Su regreso. De ese modo, nosotros simplemente esperábamos ociosamente a que el Señor descendiera sobre las nubes para transformarnos y arrebatarnos. ¿No es engañosa la palabra de Pablo? Nosotros no debemos albergar nociones ni fantasías acerca de la obra de Dios. La obra de Dios es práctica, tangible y visible a cada paso. Dios Todopoderoso encarnado es el Dios práctico que viene al mundo a salvar al hombre mediante la expresión de la verdad. Si no lo aceptamos, ¿no nos estamos rebelando contra Dios y oponiéndonos a Él? ¿Cómo podemos recibir los elogios y las bendiciones de Dios?

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Anterior:Pregunta 16: Decís que los que creen en Dios deben aceptar la obra de juicio de Dios en los últimos días, y sólo entonces su carácter corrupto puede ser purificado y ellos mismos podrán ser salvados por Dios. Pero, de acuerdo con los requerimientos del Señor, nosotros practicamos la humildad y la paciencia, amamos a nuestros enemigos, llevamos nuestras cruces, abandonamos las cosas terrenales, trabajamos y predicamos el evangelio para el Señor y así sucesivamente. Así que ¿no son todos estos nuestros cambios? Siempre hemos buscado de esta manera, así que ¿acaso no podemos también alcanzar la purificación, y ser arrebatados para entrar al reino de los cielos?

Siguiente:Pregunta 18: Dais testimonio de que en los últimos días Dios expresa la verdad y lleva a cabo la obra de juzgar y purificar al hombre, así que ¿exactamente cómo juzga, purifica y salva Dios al hombre?

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