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Testimonios acerca de Cristo de los últimos días

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Pregunta 11: Dais testimonio de que Dios Todopoderoso expresa la verdad y está llevando a cabo Su obra de juicio de los últimos días, pero creo que nuestra creencia en el Señor Jesús y nuestra aceptación de la obra del Espíritu Santo quiere decir que ya hemos experimentado la obra de juicio de Dios. Aquí están las palabras del Señor Jesús como prueba: “Porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:7-8). Nosotros creemos que, aunque el Señor Jesús hizo la obra de redención, el día de Pentecostés después de que Él ascendió al cielo, el Espíritu Santo descendió y obró en los hombres: “[…] convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”. Debe ser la obra de juicio de Dios en los últimos días, así que lo que me gustaría buscar es: ¿cuáles exactamente son las diferencias entre la obra de juicio en los últimos días llevada a cabo por Dios Todopoderoso y la obra realizada por el Señor Jesús?

Respuesta:

Puesto que reconocéis que lo que hizo el Señor Jesús fue la obra redentora y que Su camino es: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17), entonces, ¿en qué os basasteis para determinar que el Espíritu Santo vino en Pentecostés a realizar la obra del juicio en los últimos días? Cierto. Sólo os basasteis en la palabra del Señor Jesús que decía: “Porque si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros; pero si me voy, os lo enviaré. Y cuando El venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:7-8). Os atrevéis a asegurar que la obra del Espíritu Santo fue la obra del juicio en los últimos días; ¿hay algún fundamento para ello en la palabra de Dios? ¿Dijo el Señor Jesús “Ha venido el Espíritu Santo. Lo que Él hace es la obra del juicio de los últimos días”? No. No, el Señor Jesús nunca dijo eso. El Señor Jesús dijo explícitamente: “Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, ésa lo juzgará en el día final” (Juan 12:47-48). El Señor Jesús dejó muy claro que lo que Él hizo no fue la obra del juicio. Cuando regrese en los últimos días, entonces Él expresará la verdad para realizar la obra del juicio. Para que lo tengamos claro, nos equivocamos al referir la obra del Espíritu Santo en la Era de la Gracia como la obra del juicio de Dios. Por supuesto, cuando confesamos los pecados y nos arrepentimos ante el Señor, debemos tener la emoción y la obra del Espíritu Santo para recibir la gracia de Dios y disfrutar de la paz y la alegría. Sí. Pero cuando alguien se arrepiente ante el Señor y rompe a llorar, eso sólo significa que le mueve el Espíritu Santo. Lo que se logra es que el hombre se confiese y se arrepienta para merecer disfrutar de la gracia de Dios. Ese no es el resultado que logra el juicio de Dios en los últimos días, el de ser purificados y perfeccionados. Leamos dos pasajes de las palabras de Dios Todopoderoso y comprenderemos lo que es el juicio.

Dios Todopoderoso dice: “Cuando de la palabra ‘juicio’ se trata, pensarás en las palabras que Jehová habló a todos los lugares y en las palabras de reproche que Jesús habló a los fariseos. A pesar de su severidad estas palabras no son el juicio que Dios hace al hombre, sino sólo las palabras habladas por Dios en diferentes entornos, es decir, en diferentes escenarios; estas palabras no son como las palabras habladas por Cristo al juzgar al hombre en los últimos días. En los últimos días Cristo usa una variedad de verdades para enseñar al hombre, para exponer la esencia del hombre y para analizar minuciosamente sus palabras y acciones. Estas palabras comprenden verdades diversas tal como: el deber del hombre, cómo el hombre debe obedecer a Dios, cómo debe ser leal a Dios, cómo debe vivir una humanidad normal, así como también la sabiduría y el carácter de Dios, y así sucesivamente. Todas estas palabras son dirigidas a la esencia del hombre y a su carácter corrupto. En particular, las palabras que exponen cómo el hombre desdeña a Dios con relación a cómo el hombre es una personificación de Satanás y una fuerza enemiga contra Dios. Al emprender Su obra de juicio, Dios no deja simplemente en claro la naturaleza del hombre con sólo unas pocas palabras; la expone, la trata y la poda a largo plazo. Estos métodos de exposición, de trato y poda, no pueden ser sustituidos con palabras ordinarias, sino con la verdad que el hombre no posee en absoluto. Sólo los métodos de este tipo se consideran juicio; sólo a través de este tipo de juicio puede el hombre ser doblegado y completamente convencido de la sumisión a Dios y, además, obtener un conocimiento verdadero de Dios. Lo que la obra de juicio propicia es el entendimiento del hombre sobre el verdadero rostro de Dios y la verdad sobre su propia rebeldía. La obra de juicio le permite al hombre obtener mucho entendimiento de la voluntad de Dios, del propósito de la obra de Dios y de los misterios que le son incomprensibles. También le permite al hombre reconocer y conocer su esencia corrupta y las raíces de su corrupción, así como descubrir su fealdad. Estos efectos son todos propiciados por la obra de juicio, porque la esencia de esta obra es, en realidad, la obra de abrir la verdad, el camino y la vida de Dios a todos aquellos que tengan fe en Él. Esta obra es la obra de juicio realizada por Dios” (‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra de juicio es la propia obra de Dios, por lo que, naturalmente, debe ser hecha por Dios mismo; no puede ser hecha por el hombre en Su lugar. Puesto que el juicio es la conquista de la raza humana por medio de la verdad, es incuestionable que Dios todavía aparezca como la imagen encarnada para hacer esta obra entre los hombres. Es decir, en los últimos días Cristo usará la verdad para enseñar a los hombres alrededor de la tierra y hacer que todas las verdades sean conocidas por ellos. Esta es la obra de juicio de Dios” (‘Cristo hace la obra de juicio con la verdad’ en “La Palabra manifestada en carne”).

La obra del juicio de Dios es un misterio. Sin la revelación de Dios, nadie la puede comprender. ¿No es cierto? Dios Todopoderoso ha explicado claramente lo que es el juicio y los resultados de la obra del juicio. Tras escuchar la palabra de Dios Todopoderoso, ¿comprendéis un poco la obra del juicio de Dios en los últimos días? La obra del juicio de Dios en los últimos días es para purificar y salvar completamente a la humanidad. No es simplemente para decirle al hombre unas palabras de reprimenda ni de maldición.Tampoco la expresión de algunos pasajes de Sus palabras puede liberar a la gente de la esclavitud del pecado para que reciba la purificación y salvación de Dios. Dios debe expresar las palabras suficientes para explicar todos los aspectos de la verdad que la humanidad pervertida tiene que comprender y en los que ha de adentrarse a fin de recibir la purificación y la salvación, y debe desvelarle a la humanidad todos los misterios de Su plan de gestión. Esto multiplica por cientos, e incluso por miles, las palabras expresadas por el Señor Jesús en la Era de la Gracia. La obra del juicio de Dios en los últimos días se centra en expresar la verdad y la palabra del juicio para juzgar y dejar al descubierto la naturaleza satánica del hombre que se opone y traiciona a Dios, así como la verdad de la perversión satánica del hombre, desvelando completamente el carácter santo y justo de Dios, que no admite ofensa. Se nos desvelan todos los aspectos de la verdad acerca de la intención y las exigencias de Dios a la humanidad, qué personas recibirán la salvación o el castigo, etcétera. Al experimentar la obra del juicio de Dios en los últimos días, comprendemos el propósito de Su plan de gestión. Podemos distinguir las cosas positivas de las negativas y ver claramente el rostro demoníaco de Satanás, quien se opone descabelladamente a Dios. Comprendemos la profunda perversión del hombre a manos de Satanás y reconocemos nuestra naturaleza satánica, que se opone y traiciona a Dios. En cuanto al carácter justo, la omnipotencia, la sabiduría y lo que Dios posee y es, recibimos algo de comprensión verdadera y concebimos un corazón temeroso de Dios. Caemos avergonzados al suelo, sintiendo que no somos dignos de vivir ante Dios. Nos despreciamos y abandonamos, nos vamos soltando de la esclavitud del pecado, viviendo a imagen y semejanza de un hombre real y llegando realmente a temer y obedecer a Dios. Estos son los resultados de experimentar la obra del juicio de Dios en los últimos días. Sólo este tipo de obra es la obra del juicio de Dios en los últimos días.

Analicemos entonces la Era de la Gracia. El Señor Jesús sólo realizó la obra de redención y predicó el camino del arrepentimiento, mostrándole al hombre únicamente las vertientes de misericordia y amor del carácter de Dios. Aunque el Señor Jesús también dijo algunas palabras para juzgar al hombre, condenar y maldecir a los fariseos, Su obra no se centraba en ellas. El Señor Jesús sólo realizó la obra de redención, centrada en el perdón de los pecados, la doctrina del arrepentimiento y el otorgamiento de la gracia. Esa no era la obra que se centraba en juzgar y purificar los pecados del hombre. Así pues, la obra del Señor Jesús sólo giró en torno a la obra de redención y Él expresó un número limitado de palabras que enseñaron al hombre a arrepentirse y confesar los pecados, a ser humilde y paciente, a bautizarse, a cargar la cruz, a sufrir, etc. Al creer en el Señor, sólo debemos seguir Su palabra para confesarnos y arrepentirnos, y entonces se nos perdonarán los pecados. La ley ya no nos condenaría ni sentenciaría a muerte. Seríamos aptos para orarle a Dios y disfrutar de Su gracia y Sus bendiciones. Estos fueron los resultados logrados por la obra de Dios en la Era de la Gracia, los cuales fueron totalmente distintos de los de la obra del juicio en los últimos días. Sin embargo, algunas personas creen que experimentar la obra del Espíritu Santo en la Era de la Gracia, recibir Su iluminación, Su reprimenda y Su disciplina, orar entre lágrimas, confesar los pecados y portarse bien, todo esto es como realmente se experimentan el juicio y la purificación de Dios. Entonces, yo os pregunto: ¿Conocemos la raíz de nuestros propios pecados? ¿Conocemos la esencia de nuestra naturaleza satánica que se opone a Dios? ¿Conocemos la verdad de la profunda perversión del hombre? ¿Vemos clara la malvada esencia de Satanás? ¿Conocemos el carácter justo y majestuoso de Dios, que no admite ofensa? ¿Realmente nos hemos soltado de la esclavitud y el control de los pecados? ¿Se ha purificado nuestro carácter satánico? ¿Nos hemos hecho reverentes y obedientes a Dios? Si no hemos logrado estas cosas, ¿cómo podría decirse que hemos experimentado el juicio y la purificación de Dios? ¿Habéis entendido el modo en que he comunicado? La obra del Señor Jesús en la Era de la Gracia no era la obra del juicio. La obra de Dios Todopoderoso en la Era del Reino es la obra del juicio de Dios en los últimos días.

de “Preguntas y respuestas clásicas sobre el Evangelio del Reino Selecciones”

Anterior:Pregunta 10: Está claramente escrito en la Biblia que el Señor Jesús es Cristo, el Hijo de Dios, y todos aquellos que creen en el Señor también creen que el Señor Jesús es Cristo, el Hijo de Dios. Y sin embargo, vosotros dais testimonio de que el Cristo encarnado es la manifestación de Dios, que Él es Dios mismo. Entonces, ¿es el Cristo encarnado realmente el Hijo de Dios o Dios mismo?

Siguiente:Pregunta 12: Dais testimonio de que el Señor ha regresado y está haciendo Su obra del juicio comenzando en la casa de Dios en los últimos dísa. Esto parece diferente al juicio del gran trono blanco en el Libro del Apocalipsis. La mayoría de las personas en los círculos religiosos cree que el juicio del gran trono blanco está dirigido a los incrédulos que pertenecen a Satanás, el diablo. Cuando el Señor venga, los creyentes serán llevados al cielo y, entonces, enviará desastres para destruir a los incrédulos. Este es el juicio ante el gran trono blanco. Vosotros dais testimonio del comienzo del juicio de Dios en los últimos días, pero no hemos visto a Dios traer ningún desastre par destruir a los incrédulos. Entonces, ¿cómo puede ser el juicio del gran trono blanco?

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